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moderador autor Escrito por santrig
Diputado plurinominal
Thursday 25 de April de 2013 13:25

¿Me puedes escuchar?

Quiero compartir esta experiencia. Tal vez les cause la misma sensación que a mí. Tengo un buen amigo en Torreón. Nuestra amistad se remonta a nuestra niñez, es decir hace como 45 años, el lleva un matrimonio de 25 años de duración. Soy padrino de bautizo de su hijo mayor. Mi amigo es  Ingeniero agrónomo que ha batallado de lo lindo desde siempre. Excelente persona. Buen padre, buen esposo. Tienen 2 hijos universitarios (UAC y UJED)

Ayer por la noche, al finalizar el partido Santos-Monterrey, recibí una llamada telefónica de el desde Torreón. Vi quien era y pense. Quiere comentar lo “malo” del resultado del juego. Contesté con el clásico “que onda buey”. Y como respuesta obtuve una pregunta ¿Me puedes escuchar? En ese momento por el puro tono de voz y la pregunta que me hiso, deduje que algo no andaba bien. Soy todo oídos conteste, ¿Qué pasa?....Es que fíjate que…. ¿Estas ocupado? ¿Sí tienes tiempo?........Claro que si….Dime……Pues que quería platicarte de algo que me acaba de pasar el pasado Domingo…..Sí, te escucho.

Para facilitar la lectura utilizaré la primera persona para mencionar el diálogo de mi amigo. Lo señalado entre paréntesis es información adicional que proporciono.

Pues sucedió que vino de visita mi suegra, muy de mañana, tomamos desayuno para que luego, en compañía de mi esposa salieran de “compras”, y así el par de mujeres se me desaparecieron desde las 11 de la mañana. Me llamo mi esposa a eso de la una de la tarde, para informarme que su mamá la invitaba a comer, que si había algún problema. Claro que no, adelante. Sin embargo tuve un extraño presentimiento.

A eso de las 6 de la tarde traté de llamarla, pero la grabación me decía el clásico, el número que usted marco bla bla bla. Bueno, me tendré que esperar. Llegaron a las 8 de la noche, cargadas de bolsas. No pregunte nada. Mi esposa me dio un beso en la mejilla y se fue al baño. En la cocina mi suegra se sentó. Le ofrecí una taza de café que me rechazo. Pero inmediatamente me lanzó una incendiaria pregunta ¿Y cuándo va a conseguir trabajo? (Desde el 2010 quebró su pequeño negocio y no ha podido conseguir algo bueno) En eso estoy, conteste extrañado (nunca se había tocado ese tema). ¿O es que ya le gustó que “lo mantengan”? (la esposa consiguió un trabajo de recepcionista médico). Confundido y un poco molesto pregunte ¿Y por que la pregunta suegra? Pues es que estamos viendo que como que ya le gusto “no hacer nada”. ¿Estamos quien? Pues ¡todos! ¿Quién más?, mi esposo, mis hijos y hasta mi hija (la esposa). Mi esposa no me ha dicho nada de esto. En ese momento entra a la cocina mi esposa, que, un poco nerviosa solo acierta a decir, cálmate mamá, no es el momento de hablar de eso. ¿No? ¿Entonces cuando hija mía? Sí ya tenemos rato diciéndote esto. Yo, ya enojado le pregunto a mi suegra ¿Cómo está eso de que ya tienen rato? ¿De qué o qué? Pues de que ¡siempre! Le dije a mi hija  que usted no sería un buen esposo!. Solo conteste. Mire suegra, no sé qué mosco le pico, y por que anda así. Pero quiero que sepa que eso que me está diciendo es muy ofensivo para mí. Si lo está diciendo, es porque es lo que realmente piensa de mí. . Y a mí no me gusta que ese tipo de ofensas las traten de remediar luego con un clásico “usted disculpe”.  Y que me contesta ya gritándome. ¡JAMAS LE PEDIRIA QUE ME DISCULPARA USTED!. En ese momento ya no supe que hacer. No sabía a que había venido todo esto. Y lo peor. Mi esposa solo permanecía en silencio. Lo único que se me ocurrió hacer fue decir. Mejor yo me retiro, y me fui a mi habitación. Alcance a escuchar a mi esposa decir, mamá mejor te llevo a tu casa. El tiempo se me paso sin darme cuenta, mi esposa regresó casi a la media noche. Entro al cuarto y se recostó en la cama. Le pregunté ¿Qué diablos había pasado? Calló unos segundos y me dijo. Nunca le gustaste a ella. ¿Cómo? Si desde que comencé a ir a verte a tu casa siempre me sonrió y me trato muy bien. Es que así es ella. A todo mundo le sonríe. Pero decía que eras un “don nadie”, que nada bueno me esperaba contigo. Y empezó a molestarse más cuando supo lo de tu negocio. Y se enojo cuando le dije que yo tendría que trabajar. ¿Y es cierto que tu papa y hermanos piensan igual? Pues comprende que a mi mama se le tiene que seguir la corriente. Ha o sea que ¿también ellos piensan como ella? Se quedo callada, señal inequívoca de afirmación.

Entiendo a mi suegra. Ella fue educada en otra época, con otras costumbres, otra manera de ver las cosas. Lo entiendo a la perfección lo que no entiendo es ¿Por qué no mostrarse como son? ¿Por qué mentirme todos estos años? Y mi esposa ¿Por qué no me dijo nada desde un principio?

En este momento le pregunte ¿Espero que esto no afecte tu relación con la comadre? Noooo definitivamente no. Ella y yo estamos bien. Solo que ahora con esto de la suegra pues, las cosas ya no van a ser iguales. ¿Por qué no me dijo nada antes?

Aprovechando una pauta en esa verborrea que ya llevaba casi una hora. Le dije. Mira. Uno no se casa con la familia. Se casa con una mujer. Entiendo que la nueva familia ahí estará siempre, pero no le des tanta importancia a eso. Y que me contesta..Todo eso me lo he estado repitiendo una y otra vez pero lo que no me cabe en la cabeza es….Todos estos años de hipocresía, de mentira, de falsedad. ¿y por qué? ¿Por guardar las apariencias? ¿Por qué diablos dejo a su hija casarse conmigo entonces?¿Por qué me lo viene a decir ahora después de tantos años?¿Por qué lo oculto mi esposa?

Evidentemente lo que más le molesto fue la doble cara de la familia de su esposa. En pésimo momento fue descubriendo la verdad. Y ahora, el hombre duda de todos, hasta de su esposa.

Continúo hablando de lo mismo por espacio de otra hora. Y yo, con la impotencia de poder hacer algo, algo más que escuchar y escuchar. Evidentemente muchas veces es lo que queremos, que nos escuchen.

Cuando por fin colgó el teléfono. En mi habitación me esperaba mi esposa. Me interrogó y yo solo le lance una pregunta. ¿La comadre te había dicho algo? Me juro y perjuro que no. Bueno. Pues entonces nada que hacer.

Esto me puso a pensar en algo. ¿Qué hacer cuando alguien te ofende con todo su corazón y luego te pide perdón? ¿Realmente está arrepentido? O simplemente está aplicando la ley de ¡trata de llevar la fiesta en paz!

Estoy seguro que en cualquier momento recibiré otra llamada preguntando ¿Me puedes escuchar?


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