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autor Escrito por apologeta
Gobernador
Friday 5 de June de 2020 22:02

LA ESTUPIDEZ… ES NECESARIA??

Algunos estúpidos ya nacen estúpidos, otros alcanzan el estado de estupidez, y hay individuos a quienes la estupidez se les adhiere como un chicle en la suela del zapato. Pero la mayoría son estúpidos no por influencia de sus antepasados o de sus contemporáneos… son estúpidos por convicción!!

Esto es el resultado de un duro esfuerzo personal, porque hacen el papel del tonto. En realidad, algunos sobresalen y hacen el tonto cabal y perfecto. Y naturalmente, son los últimos en saberlo, y uno se resiste a ponerlos sobre aviso, pues la ignorancia de la estupidez equivale a la beatitud. Entre los sabios de nuestro tiempo siempre ha existido la disputa sobre qué enseña más, si los campus de la universidad o la universidad de la vida. Es extraño que muy pocos, entre doctorados y hazañas de barrio, se hayan interesado por una tercera vía como fuente de conocimiento: LA ESTUPIDEZ.

Bien es cierto que para aprender de la estupidez propia antes hay que ser inteligente para saber que se es tonto, aunque la inteligencia es un bien escaso y la estupidez abunda. Borges entendía directamente que el primer síntoma de la inteligencia es la estupidez, de modo que podría ser que la estupidez no fuese tan tonta. Pero no se mareen lectores, que se los explico en este momento.

Parece un acertijo budista, pero el propio Buda eligió a Nanda, el único discípulo que no le entendía, para difundir su palabra entre los hombres, a los que veía en su misma línea. Seres provistos de esa cualidad mágica y misteriosa: la estupidez. Porque los animales o nuestros antecesores, como el Homo erectus, no eran necios, más bien todo lo contrario. Es solo el hombre actual, el sapiens, merced a la civilización y la sociedad, el que es capaz de alcanzar ese estado sublime: la gilipollez, como le dicen los españoles a la estupidez.

Sin embargo, esta ha sido poco estudiada. Lo que más abunda son colecciones de aforismos, citas de escritores célebres y ensayos drama-queen sobre lo estúpido que es todo lo que nos rodea. Vaya por delante que el primer gran tratado sobre lo memo, “Elogio de la Estupidez” de Erasmo de Róterdam en 1511, está firmado como recurso literario por la propia estupidez. Ella es la autora de la primera gran obra sobre sí misma. Es una autobiografía. Y, como tal, está llena de elogios.

A ella le debemos todo, dice la estupidez de sí misma. Sin estupidez, ni siquiera hubiéramos nacido. Le debemos la vida al matrimonio de nuestros padres. El matrimonio, sin estupidez, no existiría, pensaba Erasmo. Que sin la adulación, el juego, la paciencia, el engaño y el disimulo, servidores de la estupidez, la unión de por vida sería imposible. Y los matrimonios se deben al enamoramiento, que es el estado más estúpido posible. “Cuanto más absoluto es el amor, mayor y más feliz es su delirio”. Nacemos gracias a la estupidez!!

Continuará LA GILIPOLLEZ… 

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Hay 7 respuestas al foro

1
autor piporro el 6/Jun, 2020 10:03 Gobernador

@apologeta » 

la unión de por vida sería imposible. Y los matrimonios se deben al enamoramiento, que es el estado más estúpido posible. “Cuanto más absoluto es el amor, mayor y más feliz es su delirio”. Nacemos gracias a la estupidez!!

jajajajaja ingale pues yo aun estoy en ese estado ya que aun sigo enamorado de mi esposa como estupido jajajajaja

y por ellas aunque mal paguen 

saludosimagen

POR



2
autor apologeta el 6/Jun, 2020 13:21 Gobernador

@piporro »  Pipo, dices: jajajajaja íngale, pues yo aún estoy en ese estado ya que aún sigo enamorado de mi esposa como estúpido jajajajaja… y por ellas aunque mal paguen!!

Oye Pipo, esa estupidez es la más hermosa de todas las estupideces… jajajajaja 

Voy a continuar con varios tipos de gilipollez:

Lo que Balzac contó en su Comedia Humana en diez mil páginas, Erasmo lo resumió en un solo  párrafo: “El que reúne toda la comida que puede y se la traga a la fuerza, para luego morir de hambre. Aquel que cifra toda la felicidad en dormir y no hacer nada. No faltan los entrometidos en negocios ajenos que descuidan los suyos. Uno que lo gasta todo y se cree pudiente con la riqueza ajena, pero se codea con la ruina. Otro, cuya máxima felicidad es vivir pobre para enriquecer a su heredero… ese se juega la vida, que ninguna fortuna puede recuperar, persiguiendo una ganancia exigua e insegura por todos los mares y vientos. Aquel prefiere buscar la riqueza en la guerra que permanecer en casa tranquilo. Algunas creen que nada hay más cómodo para hacerse ricos que pescar viejos sin hijos, y no faltan los que prefieren echar miradas tiernas a viejas acomodadas. Pero aún más divertidos para los dioses espectadores suelen ser los que resultan engañados por aquellos mismos a los que pensaban desplumar”.

Dos siglos después, Jean Paul Richter, escritor educado esta vez en un rígido protestantismo, embriagado a sus dieciocho años por las lecturas de Voltaire y Rousseau, también publicó Elogio de la Estupidez en 1782. La necedad a la que se refería era la germana, la de aquellos años, en sus propias palabras, que viajaban más pendientes de la brújula que del mapa.

También empleó el recurso de dejar que la propia estupidez firmarse su ensayo. En esta ocasión, más que pícara, la estupidez era agresiva. Quien la poseía podía ser peligroso: “Finge ser el gran enemigo de su vecino para no participar de su razón. No pocas veces se aviva su odio por las iluminaciones llegadas de las alturas, igual que el vinagre se hace más agrio con los rayos del sol”.

Recomendaba cautela con los estúpidos, aunque bajasen la guardia: “Es cuando llora cuando más hay que temerlo, igual que el cocodrilo se lamenta con voz de hombre cuando quiere engullir a un ser humano”.

Servía como placebo para el hombre, seguía contando la estupidez: “No le ofrezco sabiduría, pero sí la creencia de que la tiene en su poder”. También aportaba firmeza en las convicciones al estúpido: “Siempre está sereno, porque está demasiado ciego como para distinguir algo terrible, por eso se muestra siempre igual en sus opiniones”. Y, por supuesto, daba la felicidad: “El orgullo es un hada madrina que cumple todos los deseos del estúpido”. Porque, sentenció: Estúpido no es quien no comprende algo, sino quien comprendiéndolo actúa como si no lo entendiera”.

Tanto Erasmo como Jean Paul dedicaron generosas páginas a la corte de los príncipes. Lo que sería un star system o grupo de celebrities actual, pero, si uno hila más fino, a lo que le recuerda este análisis de Richter realizado en el siglo XVIII es a nuestro Facebook: “Vivir rodeado de placeres que son más brillantes que agradables, más codiciados que disfrutados, que producen más envidia en quien observa que satisfacción en quien los goza… vivir rodeado de personas que o bien se desprecian o se envidian mutuamente y en ambos casos lo manifiestan con cumplidos que se expresan con vanidad y con vanidad se devuelven.

La estupidez concluía que este tipo de vida solo se podía vivir sin aburrirse cuando ella había conquistado el juicio de una persona en un periodo prolongado de flaqueza: “Aprovecho su falta de reflexión para hacerle soportable la irreflexión de los demás”. A propósito de esto, y de nuevo en un enfoque perfectamente válido para nuestras redes sociales, el escritor del Siglo de Oro español Baltasar Gracián formuló otro acertijo budista: “En las cortes reina la ficción y para mentir se necesita inteligencia, entonces… ¿por qué las cortes de la historia están pobladas con profusión por estúpidos?”.

En la foto: "Elogio de la Estupidez" por Jean Paul Richter

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¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



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autor apologeta el 6/Jun, 2020 19:22 Gobernador

@piporro »  Pipo, antes de continuar con el tema, te parece que nos vayamos a un “breik” con la clasificación de los estúpidos en orden alfabético. Que los hay de todo tipo y tamaño… de seguro que conoces a más de uno:

Alfabético: es estúpido con todas las letras.
Añejo: con el tiempo se vuelve más estúpido.
Asalariado: le pagan para que haga estupideces.
Ciego: todos ven sus estupideces, menos él.
Conocido: es el mismo estúpido de siempre.
Creyente fanático: cree todas las estupideces que escucha.
Demagogo: cree que el pueblo es estúpido.
Desinteresado: dice estupideces sin esperar nada a cambio.
Disfrazado: es más estúpido de lo que aparenta.
Esférico: estúpido por cualquier lado que se lo mire.
Esperanzado: cree que lo que tiene de estúpido se le va a quitar.
Fosforescente: hasta en la oscuridad se nota lo estúpido que es.
Frankestein: es tan estúpido que asusta.
Hiperactivo: hace una estupidez tras otra.
Honesto: no se hace el estúpido… ES estúpido.
Ignorante: todos saben que es estúpido, menos él.
Impredecible: no se sabe con qué estupidez te va a salir.
Incapaz: hasta las estupideces le salen mal...
Insatisfecho: no le alcanza el día para ser estúpido.
Internacional: es un estúpido sin fronteras.
Líder: es tan estúpido que los demás lo siguen.
Musical: es el estúpido que siempre da la nota.
Ocupado: no es más estúpido porque no tiene tiempo.
Precavido: es estúpido... por las dudas.
Preparado: tiene una estupidez para cada ocasión.
Profesional: es tan estúpido que parece que hizo algún curso.
Resistente: no se cansa de hacer estupideces.
Sonámbulo: hasta dormido hace estupideces.
Telescópico: desde lejos se nota lo estúpido que es.
Tijera: corta cualquier conversación con sus estupideces.
Utópico: es demasiado estúpido como para ser cierto.
Valiente: es capaz de dar la vida por estupideces.
Xerox: copia las estupideces de los demás.

Casi todas se cumplen en nuestro presidente de lujo… está bien que nos toque alguna, pero este weii se lleva un 90% de todas las estupideces. Estamos todos ustedes jodidos!!... así lo dices Pipo. Jajajajajaja

El poder y la estupidez casi se confunden. Quizá el poder es sólo un amplificador de la estupidez. El poder es la capacidad para cometer estupideces. Mentira que el poder es neutral y que se puede utilizar sabiamente para el bien. Creer que se posee la idea del bien, de la verdad, o del paradigma científico en turno, es en sí estupidez.

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



4
autor apologeta el 6/Jun, 2020 20:41 Gobernador

@piporro »  Pipo, pero ahora veamos que la estupidez de la gente religiosa no radica en el contenido de sus ideas o en sus creencias, sino en que sienten que pueden y deben imponer dichas ideas a los demás, con el afán de imposición. Los animales también tienen ideas. La diferencia con los humanos, lo que los hace incapaces de estupidez, es que no tienen la necesidad, la voluntad o la habilidad para imponérselas a los de su especie y actuar en consecuencia. Los animales no crean ideas en su cabeza y después buscan forzar la realidad para que encaje en ellas… los animales no son estúpidos!!

Me consuela saber que, en alguna época, la teología era el saber dominante y que incluso existieron algunos que pretendieron sistematizarla y convertirla así en una ciencia, tendríamos que ver la famosa Ars Magna de Ramón Llull. Me consuela saber que dicha creencia dominaba toda una cultura, que las mentes más poderosas la consideraban algo normal y que otras mentes, las consideradas extraviadas, sabían que se trataba de meras patrañas… ME CONSUELA SABER!!

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autor piporro el 6/Jun, 2020 21:48 Gobernador

@apologeta » 

Ciego: todos ven sus estupideces, menos él.

te refieres a @andresgg99 y @SOLDADODECRISTO ????

jajajajaja

saludosimagen

POR



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autor apologeta el 7/Jun, 2020 10:34 Gobernador

@piporro @andresgg99 @SOLDADODECRISTO » Jajajajajaja a esos me refiero, Pipo. 

Después de la II Guerra Mundial, volvió a ser un austrohúngaro pero en aquel momento era solo húngaro, István Ráth Végh, quien abordase el asunto con un tratado: Historia de la Estupidez Humana. También advertía el autor que la estupidez había sido muy poco estudiada. Curiosamente, tras su fallecimiento en 1959, un vecino suyo de Budapest, Paul Tabori, se interesó inmediatamente por el tema y publicó otra Historia de la estupidez humana donde si algo demostraba era no ser nada tonto, ya que su libro era un plagio completo de la obra de Ráth Végh que ha llegado hasta nuestros días en sucesivas reediciones. En su copia, Tabori añadía un primer capítulo, La ciencia natural de la estupidez, donde demostraba un gran dominio de la materia.

La investigación de Ráth Végh tenía un valor meramente histórico. Daba comienzo con los españoles en el Nuevo Mundo y su obsesión por encontrar El Dorado. Llegaron hasta California y registraron cada aldea, cada tienda y cada choza de los indios, pero no encontraron oro. Se sintieron fracasados. No se habían dado cuenta de que lo tenían bajo los pies. En 1849, James Wilson Marshall descubrió que el oro bajaba por los ríos cuando instalaba el molino de un aserradero. Ahí comenzó la fiebre del oro, tres siglos después de que los españoles lo pusieran todo manga por hombro buscándolo sin éxito en escondites cuando lo tenían antes sus narices.

Peor deja a los vecinos franceses. Cuando por fin María Antonieta quedó embarazada, cuenta, que las damas de la corte se colocaron cojines en el vientre debajo del vestido para “armonizar con el bendito estado de su majestad”. Cuando el bebé tuvo su primera y feliz deposición, fue aplaudido y pocos días después los tintoreros y tejedores de París pusieron de moda el color “Caca-Dauphin”. Un tono entre el beige, el dorado y el verde, sí, muy parecido al color de la mierda, lo que se quería homenajear. Más adelante, cuando el rey Luis XIV tuvo una fístula y fue operado de ella, quienes tenían la misma dolencia se sintieron afortunados. Pero los que tenían sano el culo, acudían secretamente a los cirujanos para que, pagándoles una suma de dinero, les operaran también el ano, aunque no tuvieran nada. Cuando Dionís, uno de los médicos más conocidos, se negó a intervenir a un noble con un culo perfecto, su paciente exigió ser atendido, porque la operación podría ser dañina para él pero nunca para el galeno.

Sobre los alemanes, destaca su jurisprudencia. En 1519, detalla un proceso judicial acontecido en la localidad tirolesa de Stelvio, que ahora pertenece a Italia, donde un magistrado inició una causa contra los ratones de campo que destruían las cosechas. Hubo abogado defensor, fiscal y testigos. En la sentencia se obligaba a los roedores a abandonar el pueblo. No sé sabe si acataron la orden. También aparece la condena a muerte de una yegua en 1692. Pero en 1499 se metió en la cárcel a un toro. Y en 1386, un cerdo fue ejecutado en el patíbulo, al que fue conducido en trineo. Y otros como en Rusia que se envió a Siberia a un carnero como castigo, y en un proceso contra un perro en Baja Austria por morder a un alcalde, se sabe que el can fue condenado a un año y medio de cárcel.

En 1691, la Sociedad Alemana de Medicina e Historia Natural publicó un boletín para tratar con el diablo. Entre otras recomendaciones, aconsejaba disparar con el mosquete contra hombres sospechosos de estar poseídos por Satanás introduciéndose previamente las balas en el culo. Si fuese a ser abatido con arco, bastaba con hundir la punta de la flecha en estiércol. En cuanto a medicina, un galeno de Münster, en Westfalia, Heinrich Cohausen, dijo descubrir que el aliento de los jóvenes, administrado en dosis frecuentes, alargaba la vida hasta los ciento quince años. El método de Hermippus se llamó. Y tuvo especial éxito en Londres, donde se sabe que un caballero alquiló un aula de un colegio de señoritas con el fin de inhalar en largas sesiones el aliento de las niñas.

Y HASTA DÓNDE LLEGA LA ESTUPIDEZ HUMANA??

Un Chiste

 Él preguntó:
-¿Por qué las mujeres siempre tratan de impresionarnos con la apariencia, no con la inteligencia?
Ella respondió:
-Porque hay más posibilidades de que un hombre sea estúpido, de las que hay de que sea ciego.

Foto: El libro de István Ráth Végh plagiado por Paul Tabori

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7
autor apologeta el 7/Jun, 2020 14:16 Gobernador

Más recientemente, en Allegro ma non troppo, de 1988, el economista italiano Carlo Maria Cipolla se atrevió a formular unas leyes fundamentales de la estupidez. En resumen, decía así: “Siempre se subestima el número de estúpidos que circulan por el mundo. Personas racionales se revelan de repente como estúpidos de forma inesperada. La posibilidad de que una persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona. Un estúpido causa daño sin obtener beneficio o incluso perjudicándose. Y, por último: el estúpido es más peligroso que el malvado”.

En El que no lea este libro es un imbécil, de Oliviero Ponte di Pino, de 2000, se cita un estudio de la Universidad de Turín que relaciona la estupidez con el progreso humano: “El comportamiento estúpido no es típico de un hombre, sino que probablemente es evolutivo, en la medida en que concierta el cerebro del individuo con lo que hace, garantizando su supervivencia cultural y por consiguiente física”. Por ese camino ya había ido antes el escritor francés Nicolas Chamfort, que se asombró de que “A medida que hace esfuerzos la filosofía, la tontería redobla sus esfuerzos para establecer el imperio de los prejuicios”.

No es extraño, por tanto, que cuando Dostoyevski quiso abordar la creación de un personaje que fuese absolutamente bueno y positivo se encontrara solo con dos personajes: Cristo, que le pareció que era “un milagro”, y Don Quijote, que servía “para reírse de él”. De modo que, cuando quiso llevar esa personalidad a un contexto puramente realista, no le quedó más remedio que titular su obra El idiota.

Concluiré con la apreciación del austriaco Karl Klaus, que dio a los periodistas un truco infalible para triunfar: “Volverse tan estúpido como sus lectores, para que estos se crean tan inteligentes como él”. 

A QUE LA ESTUPIDEZ... TAN CABRONA QUE ES!! 

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