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Cultura

Intercambio de información sobre música, lectura, teatro, etc. Apuntes del acontecer cultural en la Comarca y sus fronteras.

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autor Escrito por NACHOB00ND
Visitante distinguido
Tuesday 17 de November de 2009 17:36

CAFÉ PARAÍSO Capítulo 3

CAFÉ PARAÍSO  Capítulo 3

 

—¿Que te hicieron?— Susurraba horrorizado Zacarias Guerra, mientras se sumergía en el expediente de la muerte de Karina, sus manos daban vuelta a cada hoja sin sentir el papel ni la presión que sus dedos ejercían en los documentos, sentía un hormigueo por todo su cuerpo, temía que tras la siguiente hoja apareciera la imagen de un cuerpo inerte, de la mujer que hace algunos años fue su motivación.  No tardò, tras el informe forense aparecieron las primeras fotografías que terminaron por sacudir el alma de Zac; vio  la belleza del rostro de Karina en contrastante con una espantosa marca en su cuello;  un  surco en su piel producido por algún  cable ó cordel  utilizado para extinguir su vida.

 

Sin poder mantener la objetividad, sin ser investigador, un llanto apagado inundo su pecho, ahora se lo debía a Karina, no podía solo ver las imágenes y leer el expediente sin que el maldito o los  malditos que le hicieron eso pagaran.

 

Siguiendo con la lectura del expediente  se encontró con un dato curioso que tal vez los investigadores pasaron por alto: “En su organismo no se encontró rastros de sustancias enervantes pero si una  gran concentración  de cafeína”.

 

— ¡Café! — Exclamo Zac con asombro; Sin perder pista de la lectura, garabateó en  la primera hoja de un “block” de pólizas que tenia a la mano, la siguiente frase: “Karina no tomaba Café, le hacia daño”.  Por un su mente apareció una escena,  recordó a Karina teniendo un pequeño ataque de ansiedad la primera y única vez que Zac la invito a compartir  uno de sus vicios: el café. Otro detalle que le llamo la atención fue que Karina, aparte de la espantosa cicatriz de estrangulamiento, no presentaba ninguna seña de violencia, lo cual para ser violación era muy extraño.

 

—Tal vez el ultraje ocurrió después de muerta— Esta idea acrecentó el malestar a Zac.

 

 Perdió la noción del tiempo, la libreta de  pólizas de egresos le sirvió como libreta de anotaciones, donde anoto cuanta teoría paso por su mente hasta que le dio un sorbo a su café y el líquido ya helado, le dicto que era hora de ir a dormir.

 

A la Mañana siguiente sin ningún instinto de investigador, motivado solo por su  lógica, la lógica de un Contador Fiscal  que no sabe nada de investigaciones policíacas, le indico dirigirse a  casa del Rogelio Solís el ex novio.

 

Al llegar le llama la atención  encontrarlo arreglando el jardín con mucha tranquilidad, como si la muerte de Karina no le hubiera Afectado.

 

 —Hola Rogelio— Saluda Zac –Necesito hacerte unas preguntas acerca de la muerte de Karina.

 

—Ya hubo muchas preguntas por parte de la policía— le contesta Rogelio sin levantar la mirada, siguiendo de rodillas  sacando hierbas de  su jardín. —Además  tú quien eres para andar investigando la muerte de mi novia.  No tengo por que responderte nada a ti— le contesta Rogelio, evidenciando una gran moliestia.

—Tienes Razón no soy Investigador, pero quise mucho a Karina y quiero saber quien la asesinó — le contesta Zac.

— ¡Yo la quise mas que tu! y no ando de payaso haciéndola de investigador—  Le Replica Rogelio con una risita sarcástica.

 

Zac al ver su apatía, se lleno de enojo y sin perder la ecuanimidad, camino lentamente hacia donde estaba Rogelio agachado; y con el pie derecho trituró  la mano que el apático ex novio tenia apoyada en el piso. Rogelio sin poder desaprisionar su mano del tremendo  pisotón, se revolvió de dolor.

 

—Platicamos, o seguimos arreglando el jardín—  Le comenta Zac con una sonrisa de oreja a oreja.

 

— ¡Esta bien que Quieres saber!— contesta Rogelio, alterado y temeroso.

 

— ¿Viste a Karina el día que murió?—le pregunto Zac.

 

Rogelio le comenta a Zac los pormenores de el día en que Karina murió, de cómo ella y el quedaron en verse en un pequeño Bar-café que los dos solían frecuentar, un lugar chico y acogedor de Nombre “Café el Cielo”. Rogelio le informo que cuando el llego, Karina ya no estaba,  se había retirado con otro tipo según palabras de un mesero.

 

— Ese tipo tal vez  la mato— le dice Rogelio con una voz que mostraba enojo, tratándose de sacar su mano debajo del pie de Zac. — ¡Si me hubiera esperado  estaría viva!.

 Zac Salió deprisa, sin despedirse de Rogelio, rumbo a “Café el Cielo” tenía la intuición de que encontraría bastantes respuestas.

 

Al llegar al “Café el Cielo”, por la hora de la mañana y siendo domingo, no había mas actividad que la de los meseros barriendo y acomodando  todo lo necesario para atender a los clientes.

 

Zac se aproximó a una de las cómodas y diminutas mesas, rápidamente uno de los meseros se acerco y le ofreció la carta, la leyó sin ponerle interés y pidió un capuchino.

 

Al llevarle, el rico y espumoso café, Zac le pregunto al mesero acerca de Karina, el mesero con cara de desconfianza  y cierta curiosidad le contesto:

—Es usted Policía.

—Si —Zac, mintió.

— No pareces policia ­— le contesto el mesero dejando ver una sonrisita burlona. —Mas bien tienes aspecto de  contador.

 

—No soy policía, pero necesito información— Zac ya con cara de impaciencia y sacando un billete de su cartera le dijo al mesero.

 

El mesero le dio los pormenores de Karina, le platicó que ella y su novio eran clientes  asiduos al lugar.

 

—¿Y que sabes del tipo con quien ella se fue de aquí ese día ?—  preguntó Zacarias Guerra

—Nada, no es cliente habitual de aquí, no recuerdo haberlo visto antes— Le contesta el mesero.

 

Zac un poco desilusionado, pensando que la visita a ese lugar no aportó mucho a su investigación, decidió probar otro café ya que a decir verdad, el capuchino con el que acompaño el interrogatorio le pareció excelente

 

El mesero se le acerca con una taza muy grande, casi un pequeño tazón.

 

— Pruebe este café, es original de  nuestro negocio, es un café fuerte endulzado con chocolate; lo llamamos “Café Paraíso”;  es lo que ella estuvo tomando la ultima vez que nos visito. Ella nunca tomaba café; pero nadie se resiste a esta delicia; esa vez la Señorita Karina se tomo cinco tazas.

 

—Es irónico el juego de palabras — se dijo así mismo  Zac al escuchar el nombre de la bebida.

 

Al degustar el café se dio cuenta de que tenía un extraordinario sabor, un balance perfecto entre un café muy cargado y un chocolate semiamargo espumoso y espeso. Zac estaba fascinado con el café, bebía hasta el  último sorbo; tenía los ojos cerrados, extasiado por el sabor. En eso, el mesero le sacudió de manera violenta su hombro.

— ¡Contador! , ¡Contador! – le llamo el mesero desesperadamente, pero en voz baja –Ahí esta el tipo, con el que se fue la muchacha aquel día.

 

 

Continuara…

 

 

José Antonio Rojas

Torreón Coah.


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