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Cultura

Intercambio de información sobre música, lectura, teatro, etc. Apuntes del acontecer cultural en la Comarca y sus fronteras.

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autor Escrito por NACHOB00ND
Visitante distinguido
Thursday 3 de December de 2009 14:05

ALMAS GEMELAS

ALMAS GEMELAS

 

La luz verde del escáner alumbraba por momentos la obscura habitación. En el monitor de la computadora aparecía la imagen digitalizada de un joven de aproximadamente 30 años.

 

—Esta información no tiene nada que ver con migo, ¡Perfecto!— Exclamaba  Vicente, al momento de que junto con la imagen añadía una serie de datos falsos.

 

Tenía todo listo, una imagen atractiva una serie de información falsa, y la red tejida a base de palabras románticas. En sus poemas plasmaba sentimientos  sinceros, pero las motivaciones que tenía para elaborarlos, rayaban en lo más oscuro y aberrante de la mente humana

 

 

Como quisiera con ella compartir

Que nada me impidiera  conocerla

Alguien con  quien de  las penas reír

Convertirla en mi Alma Gemela

                                                 @Vincent

 

 

Junto a  ese texto mandó su imagen y los datos, los publicó en la pizarra de mensajes de  una comunidad virtual local. Aguardo la respuesta cual cazador que después de soltar el señuelo, se mantiene a la expectativa con la escopeta al hombro

 

 

Me gustaron tus palabra;  a través de ellas

Percibo la tristeza y el amor de un corazón solitario

                                                        @ América

 

De todas las contestaciones que recibió, esta fue la que mas le llamó la atención, América, había caído en el anzuelo, su texto reflejaba todo lo que Vicente quería mostrar, y era que lo consideraran tierno, solitario y vulnerable.

 

 

Hola América, no es tristeza tal vez es un cúmulo de emociones,

 aprisionados en mí, cuya válvula de escape son mis poemas,

hasta que el destino me ponga ante la musa esperada.

 

Tal vez alguien como tú

                           @Vincent

 

 

Vicente tenia una gran capacidad de respuesta, quería por todos los medios mantener cautiva a su presa, para el no era la primera, pero tenia el mismo valor que cada una de las anteriores, cada una de ellas representó en Vicente el Amor según su distorsionada forma de verlo, los pocos minutos que cada una de sus amadas damas duro con vida, el las amó.

 

Mientras que esperaba la contestación, por su mente revoloteaban recuerdos. Unos bellos  y femeninos ojos verdes; recordaba como su boca recorría cada centímetro del cuerpo de aquella pobre mujer, y como, tras el paso de su rostro por aquella tersa  piel, quedaba una estela de amoratadas y sangrientas  marcas de dientes, Vicente recordaba con excitante pasión, el ultimo suspiro de vida de cada una de sus Damas.

 

Que tierno eres Vincent  y que  bonitas  tus palabras

Hasta hiciste que me sonrojara

 

                    @América

 

 

—Ya es mía— se dijo Vicente, mostrando a la luz fluorescente del monitor, una extraña mueca de excitación y felicidad

 

Espero no causarte incomodidad, Sabes

Desde mi ultima relación, mi corazón quedo tan herido

Y roto que no se como dirigirme a una Bella Dama

            

                           @Vincent

 

Como respuesta y ultimo mensaje de esa lista de textos electrónicos de aquella comunidad, apareció una carita con lagrimas seguida de las palabras

 

Animo!!!  Busca tu Felicidad por sobre todas las cosas

 

                       @América

 

 

—Ya serás mi felicidad. Se dijo Vicente

 

Apagó la computadora quedando todo  en penumbras, abrió la cortina dejando que la luz de la luna inundara la habitación. Vicente no podía contener su emoción, ya desde entonces estaba idealizando a América, Observaba la luna contento e ilusionado; no tenia idea de cómo era el físico de América pero eso no le importaba, tan solo deseaba tenerla, convertirla en su Dama, poseerla, arrancarle a base de torturas y golpes todo el amor que ella debería tener para con el, Convertirla en algo suyo, robarle el aliento de vida y nunca dejarla escapar.

 

Transformarla  en una espina mas de esa flor que tenia tatuada en el pecho donde cada una de las 24 espinas representaba una á  una, el dolor y la muerte de una mujer  bajo las sádicas torturas de aquel depravado ser.

 

Vicente acariciaba su pecho, fantaseando con América.

 

—Aquí, justo aquí— Se tocó muy cerca de uno de sus pezones indicándose así mismo el lugar preciso donde tatuaría la siguiente espina, la de América.

 

A la mañana siguiente, no muy temprano, entró a la comunidad virtual, en la pizarra de mensajes  se encontraba una nutrida actividad, muchos de los participantes agregaron poemas, historias, chistes, invitaciones a fiestas y tantas cosas que una amplia comunidad ofrece. En ese mar de amistad y buenas intenciones, Vicente continúo su cacería. Publicó un mensaje para atraer a su presa.

 

 

Anoche te soñé, y creí tenerte

Miedo sentí al ver que no estabas

Eras como una tibia visión

Riendo de mi corazón

Incitándome a poseerte, a

Correr y buscarte,  y por siempre

Amarte

 

             @Vincent

 

Aquel apasionado acróstico atrajo gran cantidad de contestaciones, pero aquella que Vicente tan ansiosamente aguardaba tardo en llegar.

 

 A las tres de la tarde, donde su turno laboral tomaba un receso, aquel Lobo con piel de Administrador Contable, se introducía nuevamente a aquella comunidad virtual; revisó su mensaje y todas las contestaciones, entre palabras tales como eres muy tierno y romántico, múltiples mensajes precedían el acróstico de Vicente, al final de estos, estaba el que le interesaba:

 

Eres tan tierno y agradable que ya siento

Que te conozco, me gustaría saber más de ti

Conocer más de cerca ese sensible y lastimado corazón

 

                           @América

 

Vicente se lleno de gusto, presuroso le mando el numero de teléfono celular, que días atrás había adquirido para ese fin, para el preciso momento en que conociera a una de sus Damas. Mando dicho numero al correo electrónico particular de América. No pasaron treinta minutos cuando el aparato celular repiqueteo por primera vez, Vicente contesto ansioso

 

—Si, diga— su voz era tan varonil y clara que de inmediato inspiraba confianza

 

—Hola, Vincent, soy América como estas— La voz de América poseía un  timbre un poco grave, lo que la mente de  Vicente visualizaba como una característica de una mujer de carácter, una presa difícil y por lo tanto codiciada.

 

—Hola, que gusto escuchar tu voz, gracias por llamarme

 

—Eres muy tierno, no se como tu anterior novia te dejo escapar

 

—Aun la extraño, pero no quiero hablar de ella, quiero hablar de ti

 

Sin importar lo costoso de las llamadas de celular, ambos pasaron tres horas platicando.

 

Su llamada fue la de dos almas gemelas que se reencontraban; no había duda, era lo que Vicente Esperaba, y lo que América creía estar buscando.

 

—Quiero conocerte en persona— tomo la iniciativa Vicente

 

— ¿Claro, hay una fiesta de la comunidad virtual este viernes, si quieres vamos?

 

—No soy muy sociable, si quieres ir con otro esta bien, luego nos conoceremos— utilizando técnicas de auto compasión Vicente, cual maestro del arte de envolver,  la convenció de no asistir a la reunión.

 

— ¿No como crees, lo que quiero es conocerte a ti, dime que propones?

 

—Que te parece venir a mi departamento, te leeré mis poemas, y ante la complicidad de esta luna indiscreta de abril disfrutaremos de una rica cena, cocinaré para ti— Vicente arriesgándose  a una negativa, jugó todas sus cartas, al todo por el todo.

 

—Mmm… Esta bien, ¿Donde es?— dudando un poco accedió América, con esa voz dulce y grave

 

Tras colgar, el destino ya  estaba escrito, la cita estaba pactada, bajo una noche de luna  clara la muerte haría su aparición.

 

 En ese fatídico viernes, Vicente hizo gala de todos sus conocimientos culinarios, preparando  platillos dignos de los dioses, un buen vino tinto, luces tenues y todo estaba listo, sin faltar por supuesto, debajo de la cama, escondidos, todos aquellos artefactos con los que torturaría a América hasta la muerte.

 

Alrededor de las 10:00 de la noche llamaron a la puerta de su departamento, Ansioso pero manteniendo la ecuanimidad en su expresión, acudió al llamado

 

Y ahí estaba América, en un radiante vestido rojo, no tenia buen cuerpo pero algo en su robusta figura encendía la depravada mentalidad de Vicente. Tras unos segundos en que Vicente imaginaba las más horribles vejaciones para América, ambos se observaron.

 

Para América, Vicente representaba todo un manjar, era moreno su cuerpo indicaba que hacia mucho ejercicio, y además su vestimenta formal enloquecía su mente.

 

Tras un leve saludo de manos donde América con delicadeza apenas rozó la palma de Vicente, ambos fueron envueltos en una vorágine de pasión; entre abrazos y besos,  el aroma de una cena italiana, y la luz de  la luna que se colaba por el ventanal, se construía el marco perfecto para teñir a la noche de rojo.

 

Vicente recorrió cada centímetro  del cuerpo de América, resbalando sus manos por el pegado vestido rojo, bajando por su espalda y repasando palmo a palmo sus glúteos,

 

América con la cabeza tendida hacia atrás y los ojos cerrados, emitía leve gemidos con esa dulce y grave voz.

 

Vicente exploraba  la silueta del  ombligo a través del vestido rojo, encaminaba una de sus manos en una lenta carrera hacia en medio de las piernas de su presa. Absorto en sus fantasías pensaba como la mataría, como robaría ese último aliento de vida para convertirla en su dama, en una espina más en su pecho.

 

A unos instantes de que la  mano  terminara su recorrido por entre las tornadas piernas de América, Vicente se detuvo inesperadamente.

 

Observo los ojos de América, que estaban abiertos observándolo, con una voz entrecortada por la impresión le dijo suavemente

 

— ¿América?

 

—Ese es mi nick, mi nombre real es Maximiliano— Diciendo esto apretó la mano de Vicente que estaba posada justo en su miembro viril de América.

 

Con una habilidad sorprendente hundió  en  la garganta de Vicente un cuchillo pequeño y ancho, que instantes atrás obtuviera de su bolso.

 

Sin dejar que Vicente muriera, América comenzó su ritual; aquel que cada noche de viernes realizaba desde hacia dos meses. Cortaba el miembro viril de sus victimas y lo deglutía  crudo, ante la atónita mirada de estos, que estaban amarrados la mayor de las veces a una silla, desangrándose poco a poco.

 

Vicente quedo horrorizado antes de morir, al verse como el objeto de los actos de canibalismo de aquel hermafrodita.

 

Desde aquella noche cesaron las muertes de mujeres a manos de Vicente, pero aun siguen las extrañas desapariciones de hombres de diferentes edades y condiciones sociales, cuyo único rasgo en común  era escribir poemas en Internet

 

 

José Antonio Rojas

Torreón Coah.

 

 

 

 

   

 


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