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Cultura

Intercambio de información sobre música, lectura, teatro, etc. Apuntes del acontecer cultural en la Comarca y sus fronteras.

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autor Escrito por Tarkan
Ciudadano distinguido
jueves 22 de diciembre de 2011 13:07

Cuento de navidad-Charles Dickens

Pues yo no soy escritor como el compañero @Nachobond pero he estado leyendo varios cuentos de navidad y hay algunos muy buenos...

 

LOS FANTASMAS DE SCROOGE

Los Fantasmas de Scrooge

OBRA DE TEATRO EN ESPAÑOL

pulsa aquí para leer la versión bilingüe

"Cuento de Navidad" - Charles Dickens

 

PERSONAJES PRINCIPALES:
Narrador / Ebenezer Scrooge / Robert "Bob" Cratchit / Sobrino de Scrooge / Espíritu de Marley / Espíritu de la Navidad Pasada / Espíritu de la Navidad Presente / Espíritu de la Navidad Futura / Mujer / Sra. Cratchit / Esposa del Sobrino / Invitado / Hombre1 / Hombre2 / Niño1 / Niño2

 

Narrador

Era la época de Navidad en Londres. Vivía allí un hombre llamado Ebenezer Scrooge. Era un hombre muy trabajador, pero al mismo tiempo era una persona malvada, codiciosa, cruel y tacaña, que no sabía qué significaba la generosidad. Un día antes de Navidad, Scrooge y su empleado, Roberto "Bob" Cratchit, se encontraban trabajando en su oficina. Como de costumbre, Scrooge estaba contando su dinero, mientras Bob contaba los minutos para regresar a su hogar con su familia. 

Bob Cratchit

(pensando) Tengo mucho frío en esta oficina, pero el Sr. Scrooge no quiere que encienda la estufa, dice que es un desperdicio de dinero.

Narrador

De pronto se abrió la puerta, y entró el sobrino del Sr. Scrooge. 

Sobrino de Scrooge

¡Feliz Navidad, Tio! 

Scrooge

¿Navidad?  ¡Tonterias! La Navidad es sólo una mentira. 

Sobrino de Scrooge

No lo dices en serio, tio. 

Scrooge

Claro que lo digo en serio. La Navidad es sólo una excusa para no trabajar. Además, ¿qué motivos tienes tú para ser feliz?  ¡Eres tan pobre!

Sobrino de Scrooge

¡Vamos, tio! Y, ¿qué motivos tienes tú para estar triste? ¡Eres tan rico!

Scrooge

¡Bah!

Sobrino de Scrooge

No te enojes, tio. 

Sobrino de Scrooge

No te enojes, tio. 

Scrooge

¿Por qué no habría de enojarme? Vivo en un mundo loco rodeado de tontos. ¡Feliz Navidad! ¿Qué es la Navidad? Es sólo una época para pagar cuentas con dinero que no tienes. Donde te ves a ti mismo un año más viejo, y no un minuto más rico. Una época en la que se compran regalos que no se pueden pagar. 

Sobrino de Scrooge

¡Pero tio!

Scrooge

¡Sobrino! Véte a celebrar la Navidad a tu manera, y déjame a mi celebrar a mi manera.

Sobrino de Scrooge

Pero tio, sé que hay algunas cosas que no hice bien, algunas cosas que no supe aprovechar, y una de esas cosas es la Navidad. La Navidad, es el único dia en que la gente parece llevarse bien. Es un momento para perdonar, amar y ser caritativos. Es un tiempo donde la gente abre sus corazones. Tal vez, tio, la Navidad no me ha dado una moneda de oro o de plata, pero me hace bien, por eso digo: ¡Bendita sea la Navidad!  

Scrooge

¡Ohh! ¡Fue un discurso maravilloso!  ¿Me pregunto por qué no trabajas para el gobierno?

Sobrino de Scrooge

No te enojes tio y ven a casa mañana. Mi esposa y yo estamos preparando una cena deliciosa, tú seràs nuestro invitado especial.

Scrooge

Gracias, pero ¡no!

Sobrino de Scrooge

Pero... ¿por qué, tío?

Scrooge

¿Por qué tuviste que casarte?

Sobrino de Scrooge

Porque me enamoré.

Scrooge

¿Porque te enamoraste? ¡Qué tengas un buen dia!

Sobrino de Scrooge

Pero, tío, nunca has venido a mi casa, y estás utilizando mi matrimonio como una excusa. Eso no es justo.

Scrooge

¡Qué tengas un buen día!

Sobrino de Scrooge

No necesito nada de ti.  Nada te pido. ¿Por qué no podemos ser amigos?

Scrooge

¡Qué tengas un buen día!

Sobrino de Scrooge

Tio, siento que hayas tomado esa decisión, pero insisto en celebrar la Navidad, asi que, !Feliz Navidad, tio!

Scrooge

Qué tengas un buen dia, un Feliz Año Nuevo, y adiós. 

Sobrino de Scrooge

Como quieras, tío. Y... Bob, que pases una Feliz Navidad. 

Bob Cratchit

Le deseo lo mismo para usted, adiós.

 

Narrador

Entonces el sobrino del Sr. Scrooge se retiró de la oficina. 

Scrooge

¿Qué te parece? Un empleado que gana el salario mínimo, con esposa e hijos, hablando de una Feliz Navidad. ¡Debe estar loco! 

Bob Cratchit

Señor, he terminado de hacer todas las cartas y de archivar las copias. También traje mas leña y barrí las cenizas. Y, bueno, es hora de cerrar, Sr, Scrooge. 

Scrooge

Bien, si ya terminaste tu trabajo, puedes irte ahora.

Bob Cratchit

¿Sr. Scrooge? Mañana es Navidad, un dia para pasarlo con la familia. 

Scrooge

¿Supongo que quieres el día libre?

Bob Cratchit

Bueno, si, Sr. Scrooge, al fin y al cabo es Navidad.

Scrooge

¿Navidad? Está bien. Tómate libre el dia de mañana, pero llega temprano al día siguiente.

Bob Cratchit

Sí, señor. Feliz Navidad, Sr. Scrooge.

Scrooge

Estupideces.

Narrador

Scrooge abrio la puerta y Bob Cratchit se fue a su casa. Entonces Scrooge regresó a su escritorio para terminar sus cuentas. Al cabo de unas horas, cerró sus libros de contabilidad y cerró la oficina. Cuando llegó a su casa subió las escaleras para ir a su dormitorio, se sentó en una silla al lado del fuego y comenzó a cenar. De golpe escuchó el sonido de unas viejas campanas, y un ruido fuerte y extraño que provenía del exterior. 

Scrooge

¡Quién está haciendo ese ruido!  ¡Me habré quedado dormido! 

Narrador

Pero el extraño ruido continuó, hasta que vio que un espiritu atravesaba la puerta del dormitorio. 

Scrooge

¡Creo que estoy soñando!

Espíritu de Marley

¡No, esto no es un sueño!

Scrooge

¡Te conozco! Eres mi socio, Marley. ¿Qué quieres de mí?

Espíritu de Marley

¡Quiero mucho de ti!  ¿Ves estas cadenas? Estoy encadenado a mis pecados. 

Scrooge

¿De qué pecados hablas? Fuiste muy trabajador y un buen negociador. 

Espíritu de Marley

¿Negociador? ¡Me aproveché de la gente! Mientras estuve vivo, nunca aprendí el valor del amor y de la caridad. Ahora tengo que vagar por la tierra, incapaz de encontrar la paz. ¡Escúchame, Scrooge! ¡Estoy aquí esta noche para advertirte! Aún tienes la oportunidad de cambiar, y si no lo haces, tendrás la misma suerte que yo. Escúchame bien, Scrooge, te visitarán tres espiritus. El primero llegará mañana cuando el reloj marque la una. El segundo llegarà al día siguiente a la misma hora. Y el tercero en la noche siguiente cuando el reloj dé la ultima campanada de las doce. 

Narrador

Entonces el espíritu salió de la habitación flotando a través de la ventana. Scrooge cerró la ventana y se fue a la cama temblando, y se durmió. Al siguiente día cuando el reloj marcó la una, Scrooge vio una extraña criatura al costado de su cama. 

Scrooge

¿Quién eres?

Espíritu de la
Navidad Pasada

Soy el Espíritu de la Navidad Pasada. Sal de la cama y acompáñame. 

Narrador

El espíritu llevó a Scrooge a través del tiempo hasta un pequeño pueblo que Scrooge empezó a recordar. Recordó las casas, la iglesia, el rio, el puente, y la gente. 

Espíritu de la
Navidad Pasada

Ellos no pueden vernos ni oirnos. Sólo son sombras del pasado. 

Scrooge

Mira, la escuela no està vacia. Hay un niño pequeño, solo, olvidado por sus amigos. Lo conozco, pobre niño. 

 

Espíritu de la
Navidad Pasada

Ahora vamos a ver otra Navidad. 


 

Narrador

Entonces llegaron a una casa. 

Scrooge

Esta casa me resulta conocida. Oh, esta es mi casa, donde me crié.

Espíritu de la
Navidad Pasada

Si lo es. ¿Y reconoces a ese niño pequeño sentado alli leyendo solo?

Scrooge

Soy yo, de niño. Pero... ¿por qué estoy... por qué está solo?

Espíritu de la
Navidad Pasada

Tú debes saber la respuesta. 

Scrooge

Porque mis padres estaban trabajando, por eso siempre estaba solo. Por eso mis Navidades eran tan tristes y solitarias. 

Espíritu de la
Navidad Pasada

Ven, toma mi mano, no tenemos mucho tiempo. 

Scrooge

¡No, ya he visto suficiente, véte! !No me tortures! 

Espíritu de la
Navidad Pasada

No me eches la culpa. Te dije que eran sombras de las cosas que fueron. 

Scrooge

¡Llévame de regreso!

Espíritu de la
Navidad Pasada

Sólo nos queda una última parada, nuestro tiempo se acaba.

Narrador

Y aparecieron en un jardin. Scrooge era ahora un hombre joven, sentado en un jardin al lado de una hermosa dama. La mujer estaba llorando. 

Mujer

No puedo casarme contigo, Ebenezer.  Hay algo que tú amas mas que a mí. 

Scrooge

Tonterias, no amo a ninguna otra mujer. 

Mujer

Es cierto. Amas el dinero. Lo amas más que a nada en el mundo. 

Scrooge

No hay nada de malo en amar el dinero. 

Mujer

Cuando nos comprometimos éramos pobres y luego fuimos felices siendo pobres. Espero que seas feliz con la vida que has escogido.

Narrador

Y la mujer se alejó corriendo del jardin.  El anciano Scrooge y el espiritu la siguieron.  Cuando se detuvieron, Scrooge pudo ver que ella ya era algunos años mayor. Habia niños riendo y jugando con la mujer. Una niña pequeña la abrazó y le dio un beso. 

Niña Pequeña

Ayúdame a abrocharme el sombrero, mamá.

Scrooge

¿Son sus hijos? 

Espíritu de la
Navidad Pasada

Así es, pero pudieron haber sido los tuyos. 

Narrador

Entonces se abrió la puerta y entró un hombre que llevaba muchos regalos.

Niños

¡Papá!

Narrador

Los niños corrieron y lo abrazaron. El hombre sonrió y les dio los regalos.  Después abrazó y besó a su esposa.

Scrooge

¡Basta! ¡Llévame a casa!

Narrador

Y Scrooge apareció en su dormitorio.

Scrooge

Gracias a Dios, todo fue un sueño. 

Narrador

Entonces sonó la campanada del reloj.

Espíritu de la
Navidad Presente

No, Ebenezer. No fue un sueño. 

Scrooge

Supongo que eres el Espíritu de la Navidad Presente. 

Espíritu de la
Navidad Presente

Así es. Soy el Espíritu de la Navidad Presente. Tengo mucho que mostrarte. Tómate de mi bata. ¡Apúrate! No podemos llegar tarde.

Narrador

Scrooge tocó el ruedo de la bata del espíritu y el dormitorio desapareció. Scrooge se encontró en una calle de mucho movimiento y llena de nieve.  Había mucha gente comprando los regalos de último momento, las tiendas permanecían abiertas, la gente cocinaba sus mejores platos, y las campanas de la iglesia sonaban. Todos asistían a la iglesia con sus mejores ropas. Todos estaban felices.

Scrooge

Todos parecen tan felices. 

Espíritu de la
Navidad Presente

Lo están. Es Navidad. ¿Qué esperabas?

Scrooge

¿Quieres decir que estén felices sólo porque es 25 de Diciembre?

Espíritu de la
Navidad Presente

Si. Hoy pueden dejar de lado sus problemas y sólo disfrutar estar con sus familias. Se dedican sólo a disfrutar de la comida en sus mesas y de todas las bendiciones que reciben. 

Narrador

Entonces el Espíritu llevó a Scrooge a la casa de Bob Cratchit. Y estando alli parados frente a la puerta, el Espíritu bendijo la humilde casa. Después Scrooge vio a Bob Cratchit jugando con sus hijos, tres niños y dos niñas. 

Scrooge

¿Es aqui dónde vive?

Espíritu de la
Navidad Presente

Claro, con su salario, esto es todo lo que él puede pagar. 

Narrador

Entonces la Sra. Cratchit entró al comedor llevando un pequeño pavo en una bandeja. 

Scrooge

¡Parecen tan pobres! Sus ropas son tan viejas.

Espíritu de la
Navidad Presente

Amor es lo que puedes sentir aquí.

Narrador

Bob Cratchit levantó al niño más pequeño de una silla que estaba en un rincón y lo llevó hasta la mesa. El niño era pálido y delgado y llevaba una muleta.

Scrooge

¿Qué le sucede? ¿Por qué no camina?

Espíritu de la
Navidad Presente

Està muy enfermo. Su nombre es Tiny Tim, y sus padres no tienen dinero para pagar un doctor, asi que tal vez muera.

Scrooge

¿Muera? Pero debe haber algo que pueda hacerse. Por favor, dime que no morirá.

Espíritu de la
Navidad Presente

Veo una silla vacia en aquella esquina. Si el futuro no cambia, con seguridad morirá.

Scrooge

¡No! ¡No!

Espíritu de la
Navidad Presente

De todos modos ¿qué te importa? Eso hará que disminuya la población mundial.

Narrador

En ese momento Scrooge se dio cuenta de que esas eran sus propias palabras y sintió lastima por si mismo. Entonces escuchó su nombre.

Bob Cratchit

¡Sr. Scrooge! Gracias al Sr. Scrooge tenemos esta cena,

Sra. Cratchit

Ojalá pudiera verlo para agradecerle personalmente. 

Bob Cratchit

Querida... niños... ¡Es Navidad! 

Sra. Cratchit

Lo sé, querido. Espero que él tenga una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo! 

Bob Cratchit

Vamos a brindar por nuestra Navidad y por el Sr, Scrooge. Feliz Navidad, y que Dios nos bendiga a todos. 

Narrador

Mientras tanto se hacía tarde. El Espíritu llevó a Scrooge hacia diferentes lugares para que pudiera ver cómo la gente celebraba la Navidad. La gente, aunque pobre, como decìa Scrooge, eran felices y disfrutaban estar en familia y con amigos. De golpe, sin previo aviso, aparecieron de pie en una habitación.

Scrooge

Reconozco esa voz. Es mi sobrino. Está en una fiesta.

Sobrino de Scrooge

Ja, ja, ja, ja, ja... dijo que la Navidad era sólo una mentira. 

Esposa del Sobrino

Deberia sentirse avergonzado.

Sobrino de Scrooge

Es muy divertido, pero no es una persona agradable. 

Esposa del Sobrino

Me dijiste que es muy rico. 

Sobrino de Scrooge

¿Y con eso qué, querida? No le sirve de nada su riqueza. No hace nada con su dinero.

Invitado

No vino a cenar con nosotros esta noche porque está muy ocupado contando su dinero. Ja, ja, ja, ja...

Sobrino de Scrooge

Prefirió enojarse con nosotros que venir a divertirse.

Scrooge

No les agrado.

Espíritu de la
Navidad Presente

No, a menos que el futuro cambie. 

Scrooge

¿Y cómo puedo cambiar el futuro?


Narrador

La habitación desapareció y continuaron su viaje.  Visitaron muchos paises, viajaron hacia tierras lejanas. Visitaron a los enfermos que se sentían felices, a la gente pobre que se sentia rica, los refugios donde la gente sentia esperanza. Fue una noche muy larga. Y todo sucedió en tan sólo una noche. Entonces, el Espiritu de la Navidad Presente desapareció. 

Scrooge

Oh, nuevamente estoy en mi cama. 

Narrador

Pero al incorporarse, otro espíritu flotaba en su cuarto. Estaba vestido de negro y una capucha oscura ocultaba su rostro. 

Scrooge

¿Quién eres? Primero me visitó el Espiritu de la Navidad Pasada, luego el Espiritu de la Navidad Presente.Tú debes ser el Espiritu de la Navidad Futura. ¿Estás aquí para mostrarme el futuro y cómo puedo cambiarlo? 

Narrador

El Espíritu no respondió, sólo se dirigió hacia la puerta. Scrooge lo siguió hacia la calle frente a su oficina. Tres hombres estaban parados enfrente, hablando y moviendo la cabeza.

Scrooge

Los conozco. Hago negocios con ellos. Somos amigos. Les caigo bien aunque no ocurra lo mismo con mi sobrino. Pero... ¿qué están diciendo de mí? 

Hombre1

Pobre viejo Scrooge. 

Hombre2

Lo sé, me da mucha pena. 

Hombre1

Me dijeron que está muy enfermo.

Hombre2

¿Quién lo cuida?

Hombre1

Nadie. Ya sabes que siempre quiso vivir solo.  

Hombre2

Tampoco tiene amigos. 

Narrador

El Espiritu empezó a avanzar y Scrooge lo siguió por la calle. Luego llegaron a una pequeña casa. 

Scrooge

Ya hemos estado aqui antes. Esta es la casa de Cratchit. 

Narrador

El Espiritu condujo a Scrooge hacia el dormitorio. Alli se encontraba el Sr. Bob Cratchit sentado al costado de la cama de su hijo. El niño estaba muy enfermo. 

Scrooge

¿Por que está llorando? La ultima vez que estuve aquí estaban tan felices.

Narrador

El niño se encontraba dormido, pero estaba más delgado y muy pálido. La Sra. Cratchit entró a a la habitación. 

Sra. Cratchit

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Hay 13 respuestas al foro

1
autor Tarkan el 22/dic, 2011 13:32 Ciudadano distinguido

Sra. Cratchit

Querido, ¿qué vamos a hacer? ¿Le pediste ayuda al Sr. Scrooge?

Bob Cratchit

Sí, pero no puede ayudarnos. Pero su sobrino nos ayudará. 

Sra. Cratchit

Espero que no sea demasiado tarde. ¿Qué haremos sin nuestro hijo?

Scrooge

¿Por qué? Dime qué le sucede al pequeño. ¿Acaso, va a morir? ¿Qué puedo hacer para ayudarlo? Por favor, ¡dime!

Narrador

El Espiritu no respondió. Después todo se tornó oscuro y Scrooge apareció en un lugar frio y neblinoso. 

Scrooge

¿Dónde estamos? ¡Esto es un cementerio! ¿Por que me trajiste a este lugar? 

Narrador

El Espiritu le mostró a Scrooge una tumba. 

Scrooge

Antes de que me acerque a esa tumba, dime algo... ¿es la imagen de lo que será? ¿o solamente la imagen de lo que puede ser?

Narrador

El Espiritu no respondió. Entonces Scrooge se acercó a observar la tumba. Y alli grabado, estaba el nombre: Ebenezer Scrooge. Entonces Scrooge cayó de rodillas.  

Scrooge

¡No! ¡No! Espìritu, escúchame! He cambiado! ¿Por qué me muestras todo esto si ya he perdido toda esperanza? Por favor, dime que puedo cambiar todo lo que me has mostrado. Honraré la Navidad en mi corazón. Vivirè en el pasado, en el presente, y en el futuro. No olvidarè las lecciones que todos los espìritus me han enseñado. Oh, por favor, dime que puedo borrar mi nombre de esa tumba.

Narrador

Angustiado, tomó la mano del Espiritu, pero èste la rechazó y Scrooge despertó en su cama.

Scrooge

Oh, gracias! Me han concedido otra oportunidad. No sé qué día es hoy, o cuánto tiempo he estado con los Espìritus. Me siento como un niño, pero no me importa. ¡Quiero ser de nuevo un niño!.

Narrador

Entonces escuchò que sonaban las campanas de la iglesia. Luego vio a un niño en la calle y gritó. 

Scrooge

¡Oh, qué maravilloso! ¡Oye tú! ¡A ti! ¿Qué día es hoy?

Niño1

Es Navidad, señor. La mañana de Navidad.

Scrooge

¡Oh, qué maravilloso! ¡Oye tú! ¡A ti! ¿Qué día es hoy?

Niño1

Es Navidad, señor. La mañana de Navidad.

Scrooge

¡Muy bien! No la he perdido.

Narrador

Entonces sacó una bolsa de dinero, y llenó de monedas la mano del niño. 

Scrooge

Hay un pavo grande y jugoso en la carniceria que está al final de la calle. Cómpralo y llévalo a la casa de Bob Cratchit. 

Niño1

Pero, señor, esto es mucho dinero. 

Scrooge

Quédate con el vuelto. Apúrate. Los Cratchit tienen hambre.

Niño1

¡Si, señor!

Scrooge

¡Oh! ¡Niño!

Niño1

¿Dígame, señor?

Scrooge

¡Qué tengas una feliz Navidad!

Niño1

Gracias, señor. Que usted también tenga una feliz Navidad. 

Narrador

Scrooge ahora vestido con su mejor ropa, se dirigió hacia la casa de su sobrino. Se sentia realmente feliz y emocionado. Saludaba a  todos en la calle y los trataba con amabilidad. 

Scrooge

Niño, toma este dinero y ve a comprarte dulces de Navidad. 

Niño2

Gracias, señor.

Scrooge

Feliz Navidad.

Narrador

Cuando Scrooge llegó a la casa de su sobrino, èste se sorprendió al verlo.

Sobrino de Scrooge

¡Tío estoy feliz de verte! Me alegra que hayas cambiado de opinión acerca de la cena de Navidad. Ven a celebrar con nosotros. 

Scrooge

Sí, gracias por aceptarme. 

Narrador

La esposa de su sobrino colocó un plato extra en la mesa.

Esposa del Sobrino

Estamos felices de tenerlo aqui. Ha llegado justo a tiempo para el pavo.

Narrador

Después de la cena, Scrooge dijo algunas palabras.  

Scrooge

Gracias. Nunca había comido una cena tan deliciosa. Pero ahora tengo que irme, tengo otras cosas que hacer, y gente que visitar. 

Narrador

Y Scrooge enfiló hacia la casa de Bob Cratchit. La Sra. Cratchit abrió la puerta, no podía creer lo que veia: el Sr. Scrooge parado frente a ella. 

Sra. Cratchit

¡Oh, Sr. Scrooge! ¡Qué sorpresa! Quiero agradecerle por el maravilloso pavo que nos envió.

Scrooge

Fue un placer para mí.  

Bob Cratchit

Mr. Scrooge, entre por favor.

Scrooge

Cratchit, has trabajado largas horas por muchos años sin quejarte. Te subiré el sueldo y también te ayudaré a sostener a tu familia. 

Bob Cratchit

Oh gracias, Sr. Scrooge. Usted es tan generoso.

Scrooge

¡Feliz Navidad!

Narrador

Scrooge hizo más de lo que dijo que haría. Cuidó a Tiny Tim como si fuera su segundo padre. Algunos se reían al ver cómo había cambiado, pero no le importaba. Scrooge nunca volvió a ver a los Espíritus, pero tenía muchos amigos y estaba muy cerca de su familia. Y cada vez que comia con sus amigos y con su familia, decía... 

Scrooge

Que Dios nos bendiga. Que Dios bendiga a cada uno de nosotros.

 

FIN

 
Yo soy la magna energia



:)

2
autor Wendy89 el 22/dic, 2011 16:23 Regidor

@Tarkan » sin duda uno de mis favoritos!! " LOS FANTASMAS DE SCROOGE"

Life does not have to be perfect to be wonderful :D



3
autor Tarkan el 22/dic, 2011 17:17 Ciudadano distinguido

@Wendy89 »

Que bueno que sea tu favorito...

Lamentablemente a travez de la historia siempre habra gente amargada(Grinch) que no le guste la navidad.

Diran que lo que rodea a la navidad no existe:ni santa claus,ni el niño dios,ni los reyes magos..pero la verdad es que en el corazon de cada ser humano existe.. desde que eramos niños hasta que envejecemos y eso nadie nos lo puede quitar.

Feliz Navidad Wendy!!

Yo soy la magna energia



:)

4
autor Wendy89 el 22/dic, 2011 17:21 Regidor

@Tarkan »   GRacias tu tambièn Feliz Navidad y Prospero 2012, mil bendicioness :)

Life does not have to be perfect to be wonderful :D



5
autor Tarkan el 22/dic, 2011 17:26 Ciudadano distinguido

@wendy89

Esta version de un cuento de navidad del programa"Camino al cielo"la vi en los años 80 y me parecio muy buena.

Si no llegaste a ver el programa,trataba de 2 almas o angeles(Michel London Q.E.P.D y su compañero barbon Victor French) que para llegar al cielo tenian que hacer buenas obras en la tierra.

Lo malo que en el youtube esta doblada por españoles,no es el gran doblaje origina de Mexicol.

http://youtu.be/feT8eKeDUmM

Yo soy la magna energia



6
autor Tarkan el 22/dic, 2011 17:27 Ciudadano distinguido

http://youtu.be/38eE5qUIsDo

Yo soy la magna energia



7
autor Tarkan el 22/dic, 2011 17:28 Ciudadano distinguido

http://youtu.be/Pn5hR56DamM

Yo soy la magna energia



8
autor Tarkan el 22/dic, 2011 17:28 Ciudadano distinguido

http://youtu.be/AgkZ29l5BUY

Yo soy la magna energia



9
autor Tarkan el 22/dic, 2011 17:29 Ciudadano distinguido

http://youtu.be/SSjyJeno65k

Yo soy la magna energia



Me gustaba de niño la version de los fantasmas de Scrooge version Disney

10
autor adant23 el 22/dic, 2011 19:44 Ciudadano distinguido

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11
autor adant23 el 22/dic, 2011 19:46 Ciudadano distinguido

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Feliz Navidad!!!

12
autor adant23 el 22/dic, 2011 19:49 Ciudadano distinguido

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13
autor Tarkan el 23/dic, 2011 00:35 Ciudadano distinguido

El Soldadito de Plomo

Había una vez veinticinco soldaditos de plomo, hermanos todos, ya que los habían fundido en la misma vieja cuchara. Fusil al hombro y la mirada al frente, así era como estaban, con sus espléndidas guerreras rojas y sus pantalones azules. Lo primero que oyeron en su vida, cuando se levantó la tapa de la caja en que venían, fue: "¡Soldaditos de plomo!" Había sido un niño pequeño quien gritó esto, batiendo palmas, pues eran su regalo de cumpleaños. Enseguida los puso en fila sobre la mesa.

Cada soldadito era la viva imagen de los otros, con excepción de uno que mostraba una pequeña diferencia. Tenía una sola pierna, pues al fundirlos, había sido el último y el plomo no alcanzó para terminarlo. Así y todo, allí estaba él, tan firme sobre su única pierna como los otros sobre las dos. Y es de este soldadito de quien vamos a contar la historia.

En la mesa donde el niño los acababa de alinear había otros muchos juguetes, pero el que más interés despertaba era un espléndido castillo de papel. Por sus diminutas ventanas podían verse los salones que tenía en su interior. Al frente había unos arbolitos que rodeaban un pequeño espejo. Este espejo hacía las veces de lago, en el que se reflejaban, nadando, unos blancos cisnes de cera. El conjunto resultaba muy hermoso, pero lo más bonito de todo era una damisela que estaba de pie a la puerta del castillo. Ella también estaba hecha de papel, vestida con un vestido de clara y vaporosa muselina, con una estrecha cinta azul anudada sobre el hombro, a manera de banda, en la que lucía una brillante lentejuela tan grande como su cara. La damisela tenía los dos brazos en alto, pues han de saber ustedes que era bailarina, y había alzado tanto una de sus piernas que el soldadito de plomo no podía ver dónde estaba, y creyó que, como él, sólo tenía una.

“Ésta es la mujer que me conviene para esposa”, se dijo. “¡Pero qué fina es; si hasta vive en un castillo! Yo, en cambio, sólo tengo una caja de cartón en la que ya habitamos veinticinco: no es un lugar propio para ella. De todos modos, pase lo que pase trataré de conocerla.”

Y se acostó cuan largo era detrás de una caja de tabaco que estaba sobre la mesa. Desde allí podía mirar a la elegante damisela, que seguía parada sobre una sola pierna sin perder el equilibrio.

Ya avanzada la noche, a los otros soldaditos de plomo los recogieron en su caja y toda la gente de la casa se fue a dormir. A esa hora, los juguetes comenzaron sus juegos, recibiendo visitas, peleándose y bailando. Los soldaditos de plomo, que también querían participar de aquel alboroto, se esforzaron ruidosamente dentro de su caja, pero no consiguieron levantar la tapa. Los cascanueces daban saltos mortales, y la tiza se divertía escribiendo bromas en la pizarra. Tanto ruido hicieron los juguetes, que el canario se despertó y contribuyó al escándalo con unos trinos en verso. Los únicos que ni pestañearon siquiera fueron el soldadito de plomo y la bailarina. Ella permanecía erguida sobre la punta del pie, con los dos brazos al aire; él no estaba menos firme sobre su única pierna, y sin apartar un solo instante de ella sus ojos.

De pronto el reloj dio las doce campanadas de la medianoche y —¡crac!— abrióse la tapa de la caja de rapé...  Mas, ¿creen ustedes que contenía tabaco? No, lo que allí había era un duende negro, algo así como un muñeco de resorte.

—¡Soldadito de plomo! —gritó el duende—. ¿Quieres hacerme el favor de no mirar más a la bailarina?

Pero el soldadito se hizo el sordo.

—Está bien, espera a mañana y verás —dijo el duende negro.

Al otro día, cuando los niños se levantaron, alguien puso al soldadito de plomo en la ventana; y ya fuese obra del duende o de la corriente de aire, la ventana se abrió de repente y el soldadito se precipitó de cabeza desde el tercer piso. Fue una caída terrible. Quedó con su única pierna en alto, descansando sobre el casco y con la bayoneta clavada entre dos adoquines de la calle.

La sirvienta y el niño bajaron apresuradamente a buscarlo; pero aun cuando faltó poco para que lo aplastasen, no pudieron encontrarlo. Si el soldadito hubiera gritado: "¡Aquí estoy!", lo habrían visto. Pero él creyó que no estaba bien dar gritos, porque vestía uniforme militar.

Luego empezó a llover, cada vez más y más fuerte, hasta que la lluvia se convirtió en un aguacero torrencial. Cuando escampó, pasaron dos muchachos por la calle.

—¡Qué suerte! —exclamó uno—. ¡Aquí hay un soldadito de plomo! Vamos a hacerlo navegar.

Y construyendo un barco con un periódico, colocaron al soldadito en el centro, y allá se fue por el agua de la cuneta abajo, mientras los dos muchachos corrían a su lado dando palmadas. ¡Santo cielo, cómo se arremolinaban las olas en la cuneta y qué corriente tan fuerte había! Bueno, después de todo ya le había caído un buen remojón. El barquito de papel saltaba arriba y abajo y, a veces, giraba con tanta rapidez que el soldadito sentía vértigos. Pero continuaba firme y sin mover un músculo, mirando hacia adelante, siempre con el fusil al hombro.

De buenas a primeras el barquichuelo se adentró por una ancha alcantarilla, tan oscura como su propia caja de cartón.

"Me gustaría saber adónde iré a parar”,  pensó. “Apostaría a que el duende tiene la culpa. Si al menos la pequeña bailarina estuviera aquí en el bote conmigo, no me importaría que esto fuese dos veces más oscuro."

 

Precisamente en ese momento apareció una enorme rata que vivía en el túnel de la alcantarilla.

 

—¿Dónde está tu pasaporte? —preguntó la rata—. ¡A ver, enséñame tu pasaporte!

 

Pero el soldadito de plomo no respondió una palabra, sino que apretó su fusil con más fuerza que nunca. El barco se precipitó adelante, perseguido de cerca por la rata. ¡Ah! había que ver cómo rechinaba los dientes y cómo les gritaba a las estaquitas y pajas que pasaban por allí.

 

—¡Deténgalo! ¡Deténgalo! ¡No ha pagado el peaje! ¡No ha enseñado el pasaporte!

 

La corriente se hacía más fuerte y más fuerte y el soldadito de plomo podía ya percibir la luz del día allá, en el sitio donde acababa el túnel. Pero a la vez escuchó un sonido atronador, capaz de desanimar al más valiente de los hombres. ¡Imagínense ustedes! Justamente donde terminaba la alcantarilla, el agua se precipitaba en un inmenso canal. Aquello era tan peligroso para el soldadito de plomo como para nosotros el arriesgarnos en un bote por una gigantesca catarata.

 

Por entonces estaba ya tan cerca, que no logró detenerse, y el barco se abalanzó al canal. El pobre soldadito de plomo se mantuvo tan derecho como pudo; nadie diría nunca de él que había pestañeado siquiera. El barco dio dos o tres vueltas y se llenó de agua hasta los bordes; hallábase a punto de zozobrar. El soldadito tenía ya el agua al cuello; el barquito se hundía más y más; el papel, de tan empapado, comenzaba a deshacerse. El agua se iba cerrando sobre la cabeza del soldadito de plomo… Y éste pensó en la linda bailarina, a la que no vería más, y una antigua canción resonó en sus oídos:

 

¡Adelante, guerrero valiente!

¡Adelante, te aguarda la muerte!

En ese momento el papel acabó de deshacerse en pedazos y el soldadito se hundió, sólo para que al instante un gran pez se lo tragara. ¡Oh, y qué oscuridad había allí dentro! Era peor aún que el túnel, y terriblemente incómodo por lo estrecho. Pero el soldadito de plomo se mantuvo firme, siempre con su fusil al hombro, aunque estaba tendido cuan largo era.

Súbitamente el pez se agitó, haciendo las más extrañas contorsiones y dando unas vueltas terribles. Por fin quedó inmóvil. Al poco rato, un haz de luz que parecía un relámpago lo atravesó todo; brilló de nuevo la luz del día y se oyó que alguien gritaba:

—¡Un soldadito de plomo!

El pez había sido pescado, llevado al mercado y vendido, y se encontraba ahora en la cocina, donde la sirvienta lo había abierto con un cuchillo. Cogió con dos dedos al soldadito por la cintura y lo condujo a la sala, donde todo el mundo quería ver a aquel hombre extraordinario que se dedicaba a viajar dentro de un pez. Pero el soldadito no le daba la menor importancia a todo aquello.

Lo colocaron sobre la mesa y allí… en fin, ¡cuántas cosas maravillosas pueden ocurrir en esta vida! El soldadito de plomo se encontró en el mismo salón donde había estado  antes. Allí estaban todos: los mismos niños, los mismos juguetes sobre la mesa y el mismo hermoso castillo con la linda y pequeña bailarina, que permanecía aún sobre una sola pierna y mantenía la otra extendida, muy alto, en los aires, pues ella había sido tan firme como él. Esto conmovió tanto al soldadito, que estuvo a punto de llorar lágrimas de plomo, pero no lo hizo porque no habría estado bien que un soldado llorase. La contempló y ella le devolvió la mirada; pero ninguno dijo una palabra.

De pronto, uno de los niños agarró al soldadito de plomo y lo arrojó de cabeza a la chimenea. No tuvo motivo alguno para hacerlo; era, por supuesto, aquel muñeco de resorte el que lo había movido a ello.

El soldadito se halló en medio de intensos resplandores. Sintió un calor terrible, aunque no supo si era a causa del fuego o del amor. Había perdido todos sus brillantes colores, sin que nadie pudiese afirmar si a consecuencia del viaje o de sus sufrimientos. Miró a la bailarina, lo miró ella, y el soldadito sintió que se derretía, pero continuó impávido con su fusil al hombro. Se abrió una puerta y la corriente de aire se apoderó de la bailarina, que voló como una sílfide hasta la chimenea y fue a caer junto al soldadito de plomo, donde ardió en una repentina llamarada y desapareció. Poco después el soldadito se acabó de derretir. Cuando a la mañana siguiente la sirvienta removió las cenizas lo encontró en forma de un pequeño corazón de plomo; pero de la bailarina no había quedado sino su lentejuela, y ésta era ahora negra como el carbón.

                                    Corazón de fuego y agua


Yo soy la magna energia



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