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Cultura

Intercambio de información sobre música, lectura, teatro, etc. Apuntes del acontecer cultural en la Comarca y sus fronteras.

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autor Escrito por apologeta
Gobernador
jueves 17 de julio de 2014 21:31

MITOS Y LEYENDAS DE LA COLONIA.

La palabra "mito" deriva del griego mythos, que signfica "palabra" o "historia". Un mito, tendrá un significado diferente para el creyente, para el antropólogo, o para el filólogo. Esa es precisamente una de las funciones del mito: consagrar la ambigüedad y la contradicción. Un mito no tiene por qué transmitir un mensaje único, claro y coherente. 
Leyenda es una narración oral o escrita, con una mayor o menor proporción de elementos imaginativos y que generalmente quiere hacerse pasar por verdadera o fundada en la verdad, o ligada en todo caso a un elemento de la realidad. Se transmite habitualmente de generación en generación, casi siempre de forma oral, y con frecuencia experimenta supresiones, añadidos o modificaciones.

Iniciaremos con las varias clases de mitos, los hay de muchas formas:

• Mitos Teogónicos: Relatan el origen y la historia de los dioses. A veces, en las sociedades de tipo arcaico, los dioses no son preexistentes al ser humano. Por el contrario, frecuentemente los humanos pueden transformarse en cosas, en animales y en dioses. Los dioses no siempre son tratados con respeto: están muy cercanos a los humanos y pueden ser héroes o víctimas de aventuras parecidas a las de los seres humanos.

• Mitos cosmogónicos: Intentan explicar la creación del mundo. Son los más universalmente extendidos y de los que existe mayor cantidad. A menudo, la tierra, se considera como originada de un océano primigenio. A veces, una raza de gigantes, como los titanes, desempeña una función determinante en esta creación; en este caso tales gigantes, que son semidioses, constituyen la primera población de la tierra. Por su parte, el ser humano puede ser creado a partir de cualquier materia, guijarro o puñado de tierra, a partir de un animal, de una planta o de un árbol. Los dioses le enseñan a vivir sobre la tierra.

•Mitos etiológicos: Explican el origen de los seres y de las cosas; intentan dar una explicación a las peculiaridades del presente. No constituyen forzosamente un conjunto coherente y a veces toman la apariencia de fábulas.

• Mitos escatológicos: Son los que intentan explicar el futuro, el fin del mundo; actualmente, en nuestras sociedades aún tienen amplia audiencia. Estos mitos comprenden dos clases principales: los del fin del mundo por el agua, o por el fuego. A menudo tienen un origen astrológico. La inminencia del fin se anuncia por una mayor frecuencia de eclipses, terremotos, y toda clase de catástrofes naturales inexplicables, y que aterrorizan a los humanos.

• Mitos morales: Aparecen en casi todas las sociedades: lucha del bien y del mal, ángeles y demonio, etc; son aquellos que intentan mantener una conducta.

Ahora ya tenemos un conocimiento más amplio de lo que son los mitos y las diferencias entre unos y otros, vayamos a las narraciones de algunos, surgidos en la época de la Colonia.

Advertencia: si eres miedoso o miedosa no los leas por las noches, por eso de la llorona o el nagual que los sueltan por las noches.

EL MITO DE LA SALLANA.

El mito de la Sallana nació precisamente en la época colonial. Se dice que era una mujer aristócrata de la ciudad de Villavicencio. La mujer siempre prestaba atención a lo que la gente decía, pues solía vivir del qué dirán. Cierta ocasión llegó hasta sus oídos la terrible noticia de que su esposo la traicionaba con su mamá. La mujer se dejó llevar por los celos, y lejos de aclarar la posible infidelidad, descuartizó a su hijo, decapitó a su marido y le dio varias puñaladas a su madre, dejándola en agonía. Cuando volvió en sí, prendió fuego a la casa, porque deseaba borrar toda huella de sospecha. Su madre, quien todavía estaba con vida, le dijo con su último aliento:

“Tu nombre será Sallana, y vagarás por los llanos asustando borrachos y chismosas.”

A partir de ese entonces, se cuenta que una mujer hermosa se les aparece a los ebrios asustándolos con su risa macabra. Cubre su cuerpo con un abrigo negro y es precisamente ésta su forma de atraerlos; cuando logra acaparar su atención, abre su abrigo dejando mostrar la calavera verdosa que esconde ahí.

La Sallana es una mujer perversa que busca enmendar todo el mal que hizo. También persigue a las mujeres chismosas, pues fueron éstas las causantes de los celos que la llevaron a su desgracia.

Continuará..... con otro mito de la Colonia.

 


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Hay 344 respuestas al foro

1
autor apologeta el 17/jul, 2014 22:15 Gobernador

@apologeta: Continuamos con... El Charro Negro.

La ambición es una mala consejera, al menos fue la causa por la que el mítico Charro Negro comenzó a aparecer en nuestro país. Se cuenta que hace muchos años en Pachuca vivían familias de mineros y jornaleros que trabajaban a deshoras y en condición de esclavos. Entre ellos había un hombre llamado Juan, un hombre ambicioso que no dejaba de quejarse de su suerte. Un día, al terminar su jornada laboral, se dirigió a la cantina más cercana y comenzó a beber en compañía de sus amigos. Ya entrado en copas comento:

La vida es muy injusta con nosotros. Daría lo que fuera por ser rico y poderoso.

En ese momento, un charro alto y vestido de negro entró a la cantina y le dijo:

Si quieres, tu deseo puede ser realidad.

Al escucharlo, los demás presentes se persignaron y algunos se retiraron. El extraño ser le informó que debía ir esa misma noche a la cueva del Coyote (pero no el coyote que tenemos aquí), que en realidad era una vieja mina abandonada. Juan asintió, más envalentonado por el alcohol que por el dinero. A la hora convenida ya estaba parado frente a la mina, pero no vio nada extraordinario. Ya iba a retirarse cuando descubrió un agujero en el cual había una víbora que lo observaba fijamente. Juan se impresionó al ver el tamaño descomunal de ese animal, por lo cual decidió llevárselo a su casa para poder venderlo posteriormente. En su casa depositó a la víbora en un viejo pozo de agua que se encontraba seco y lo tapó con tablas.

Su esposa en vano intentó saber el motivo de su tardanza, porque el hombre todavía estaba ahogado de borracho. Cuando se durmió, Juan comenzó a soñar con la víbora, quien al parecer le decía: Gracias por darme tu hogar y aceptar que entre en las almas de ustedes. Al despertar encontraras en tu granero el pago por tu alma. Si decides aceptarlo, tendrás que darme a tu hijo varón.

Juan tenía dos hijos: uno de seis años y un bebé varón de escasos seis meses. A la mañana siguiente, el hombre aún aturdido por los efectos del alcohol se dirigió al granero, donde encontró entre el maíz desgranado unas bolsas repletas de monedas de oro. No salía de su asombro cuando el llanto de su mujer lo sacó de su concentración: su hijo menor había desaparecido, mientras que la niña señalaba al pozo sin agua. Al retirar Juan las tablas, encontró a su pequeño despedazado, pero no había ni rastros de la víbora.

El dinero le sirvió de consuelo. Se hizo de terrenos y construyó una hacienda. El tiempo pasó, y en sueños la serpiente le hizo un segundo trato: Ampliar su fortuna a cambio de más hijos“.

Juan actuaba ya en una forma despiadada: Se hizo de muchas amantes, todas oriundas de pueblos lejanos. Tras dar a luz estas mujeres, el hombre se aparecía exigiendo al niño para su crianza. Al cabo de unos años su fortuna creció considerablemente, pero llegó el día en que murió. Se dice que en el velorio la gente que se encontraba presente rezaba, cuando entró por la puerta principal un charro vestido de negro que exclamó:

¡Juan!, ¡estoy aquí por el último pago!

Dicho esto desapareció, dejando un olor a azufre. La gente intrigada abrió el ataúd de Juan y no encontró más que un esqueleto. Se cree que desde entonces el Charro negro anda buscando quién cambie su alma y la de los suyos a cambio de unas monedas de oro.

Y CONTINUAMOS.... CON OTRO MITO.

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



2
autor jajaaa el 17/jul, 2014 22:32
Visitante distinguido

@apologeta » KE DIZE MI POLO,,, KOMO ANDAN LAS ORGIAS EN CITY LERDO.

 

 

SALUDES FROM LONDON.




Mitos de la Colonia.

3
autor apologeta el 17/jul, 2014 22:44 Gobernador

CONTINUAMOS....con El hombre lobo.

México no estuvo exento del mito del hombre lobo; aquel siniestro ser que a los rayos de la luna llena tomaba forma peluda para salir a alimentarse. Ese mito fue una versión traída del Viejo Continente, en donde se creía que estos “animales” obtenían su comida de los cuerpos tiernos de los bebés.

Se decía que los lobos sólo atacaban por hambre, siendo el Diablo quien les daba un supuesto cinturón mágico con el que podían cambiar de forma, adoptando la apariencia de un animal asesino. Luego se creyó que los hombres lobo servían como esclavos a las supuestas brujas, pero la verdad es que nunca se les pudo ver juntos.

Una de las leyendas más interesantes con respecto a los hombres lobo en la Colonia, es la de un campesino, quien cortó la pata a uno de estos seres, echándola en el saco que llevaba consigo. Mas tarde se la mostró a su familia, pero al hacerlo, descubrió que se trataba de una mano, motivo por el que fue sentenciado a muerte, sin darle la oportunidad de defenderse. Él mencionó en varias ocasiones que le había cortado la pata a un lobo y no a un humano, pero obviamente nadie le creyó, sólo su familia que por muchos días subieron a la sierra con la esperanza de encontrar al hombre que le faltara una mano, algo que nunca sucedió.

Más tarde se creía que eran los brujos quienes tomaban forma de lobo, habiendo aquí una confusión, pues a ellos se les atribuía el poder de convertirse en cualquier animal, lo que comúnmente recibe el nombre de “nagual”, que era muy común en las tierras mexicanas, por lo que confundirlos no vendría siendo lo más apropiado. Pero siguiendo esta versión: dichos brujos tomaban esa forma para acudir a sus aquelarres (reuniones para invocar al diablo), atacando a todo aquel que se les cruzaba en su camino. Como quiera que sea, en la época de la Colonia fueron muchos los juicios que se llevaron a cabo condenando a las personas que se suponía cambiaban de forma, llámese nagual u hombre lobo. Y poco tiempo después nacieron algunas otras versiones refiriéndose al mismo mito.

Se cuenta que el mítico ser obtenía sus poderes de un brujo del bosque, quien le ofrecía una piel de lobo y un ungüento especial con el que se les podía pegar el nuevo atuendo. La piel se solía guardar en un rincón oscuro durante el día, y en las noches de luna llena se sacaba para poder convertirse y alimentarse. De acuerdo con la leyenda, los hombres lobo no saciaban su hambre, por lo que debían salir en busca de carne cruda, de preferencia de bebés.

Pero además, estaban condenados a los infiernos, pues al perder sus pieles, perdían también su inmortalidad. Siendo el Diablo el único ser que se los podía llevar al otro mundo, pues de lo contrario quedarían como almas en pena. De ahí que generalmente se les identificara con el mundo de los muertos, y se creía que eran más activos durante las doce noches posteriores a la Navidad, cuando se supone que los muertos vagan por la Tierra.

Finalmente nació la versión que afirmaba que el séptimo varón de una familia se convertiría en un hombre lobo sediento de sangre y carne humana.

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



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autor apologeta el 17/jul, 2014 23:22 Gobernador

@apologeta: CONTINUAMOS... con el mito del Nagual.

En la época de la Colonia se creía que los brujos o hechiceros se convertían en animales para atacar tanto a personas como a similares. Los antiguos relatos se refieren a brujos con poderes sobrenaturales capaces de hacer llover, desunir matrimonios y hasta provocar muertes.

El nagual fue y será el más mítico de los seres mexicanos, aunque no se tienen datos de su aparición, pues ya cuando se consumó la conquista de la Nueva España se hablaba de los poderosos hechiceros capaces de tomar cualquier forma. Al principio los recién llegados creían que se trataba de una superstición, pero más tarde el miedo se apoderó de ellos también.

Los indígenas se aprovecharon del temor que estas crónicas causaban en los extranjeros para poder alimentarse, pues muchas de las leyendas afirman que curtían las pieles de los animales para colocárselas por la noche, pudiendo de esa manera escabullirse para conseguir un poco de comida, propiamente se diría robar, pero eran tantas las injusticias que no había más remedio que hacerlo.

Sin embargo, el mito iba más allá de lo que pensamos: se trataba de un don brindado por los antepasados. Ellos podían tomar la forma de perro, jaguar o puma, aunque al parecer sólo dañaban cuando algo ponía en peligro su identidad. Aun así, hubo muchas versiones en las que se aseguraba que los naguales atacaban poblados enteros, lo que sería posible considerando que siempre ha existido el bien y el mal; la brujería blanca y la negra; los dioses de la luz y los del inframundo, etcétera. Siendo imposible sin alguna prueba fehaciente poder pasar a los naguales a las leyendas, por lo que pensamos que pertenecen a los mitos. Después de todo y lo que sería una fortuna, ya no existen.

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



5
autor apologeta el 17/jul, 2014 23:41 Gobernador

@apologeta: Continuamos con.... el mito de Los Aluxes.

Cerca de las costas de Veracruz y en las espesas selvas de Yucatán y Chiapas se aparecían unos diminutos seres peludos, de anatomía extraña: eran los aluxes. Una especie de duendes oriundos de nuestro país y protagonistas de uno de los mitos más extraordinarios del folklore mexicano.

Sin rebasar el metro de estatura, estos hombrecitos de supuestas narices rojas y ojos rasgados, comenzaron a aparecerse desde los tiempos en que aquellas tierras gozaban de la sabiduría maya. Se cree que ellos fueron los primeros en poblar las selvas, permitiéndoles su estancia a la civilización que por primera vez utilizó el cero. Sin embargo, los aluxes poco intervinieron cuando llegaron los españoles, aunque algunas crónicas afirman que los misioneros escuchaban vocecitas provenientes de los árboles. Al principio creían que se trataba de indígenas, pero al parecer algunos fueron testigos de que no se trataba precisamente de personas, sino de seres extraños y de baja estatura. Incluso se cree que ellos fueron los que los clasificaron como duendes, pues en sus tierras era muy común hablar de varias razas de esos seres, aunque ninguno con la descripción de los “peluditos” del Nuevo Continente.

El mito de los aluxes perdura hasta nuestros días, aunque hoy a los que habitan en Veracruz se les llama chaneques, siendo los primeros habitantes únicamente de Yucatán y Chiapas, donde resulta increíble mirar a las personas ofrecerles fruta y granos para su alimentación, ya que aseguran que son ellos quienes les ayudan a que sus cosechas se den en abundancia, tal y como lo hicieron algún día con nuestros antepasados.

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



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autor apologeta el 18/jul, 2014 00:01 Gobernador

@apologeta: Continumos con....El jorobado.

Corría el año de 1780 en la región tarasca de Michoacán. Por aquellos lugares había llegado el sacerdote jesuita mexicano Francisco Javier Clavijero, quien publicara más tarde su libro Historia antigua de México, en donde se contaba la historia de un itzcuintlipotzotli. En el libro se señala que era un animal grotesco semejante a un perro del tamaño de un terrier, con cola corta, una cabecita parecida a la de un lobo, prácticamente sin cuello, con extraña nariz bulbosa, piel casi lampiña y, lo más extraordinario de todo, una pronunciada joroba que se extendía desde el lomo hasta las ancas (patas).

Pero además de transcribir estas características, también incluyó un viejo dibujo realizado por él mismo, en donde aparecía el supuesto animal. Aquella vieja historia se había quedado en el olvido porque todos se negaban a creer que este cuasimodo canino fuera un perro, asegurando que más bien era una especie de roedor similar al cerdo de Guinea, pues todos los rasgos señalaban eso. Pero como todos los mitos, esto nunca se sabrá, ya que el animal, así como las versiones posteriores, pudo haber desaparecido.

El jorobado es un enigma que a diferencia del xoloescuintle no puede ser considerado como leyenda, aunque se asegure que en décadas pasadas se vio un ejemplar en una ranchería de Michoacán. Pero a juzgar por el dibujo de la crónica, no se puede descartar su posible existencia.

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



Bailo con el diablo!!

7
autor robinson el 18/jul, 2014 08:24 Diputado plurinominal

@apologeta » Hace un tiempo fue muy sonado en Torreòn que en algun baile de los que habian antes una chica bailo con un joven muy apuesto y que en un momento dado le vio sus pies y este tenia uno de gallo y otro de marrano algo asi. Sabra Dios si fue un mito o realidad, pero fue muy comentado.

Las sonrisas son gratis llevate una.



AHORA LA SABE...

8
autor Rozi el 18/jul, 2014 10:37 Diputado local

@apologeta » 

La historia me la contó mi primo una temporada que hicimos el viaje hasta ese pueblo y decidimos de paso ir hasta donde el buen primo ya que le vemos prácticamente una vez al año en temporada de vacaciones. Usualmente nos genera pereza ir hasta donde el vive porque a pesar de ser muy bonito el campo y muy acogedora la choza, la vía para llegar no es precisamente apta para un vehículo moderno, aunque sea una camioneta como en la que vamos. De hecho, no es un carretera como tal, es solo un camino que se ha formado por el pasar de los animales y carretas o algunas motos y que en invierno es inaccesible a menos que sea en vehículo de tracción animal de 4 patas. También es posible que si dos carros se encuentran, alguno de los dos tenga que regresarse en reversa, por supuesto nunca ha pasado porque es muy poco transitado.

La última vez que lo visitamos, el buen primo tenía la espalda llena de cicatrices, por supuesto nuestra primera reacción fue preguntarle que había pasado. Su respuesta me ha dejado atónito ya que no es la primera vez que escucho algo similar.

“No se si en el pueblo les contaron que me caí del caballo, todo el mundo dice eso pero María sabe lo que realmente paso, no quisiera contarles porque están de visita y no quiero que vayan a pasar una mala noche”.

Más que la razón por la cual nos lo decía, yo podía notar que tenía miedo de contar la historia, sus ojos trataban de apartar la mirada y buscar otro tema de conversación, sin embargo yo insistí diciéndole que solo era una historia y que no me podía dejar con la intriga.



(CONTINUA...)

Maybe if we think and wish and hope and pray, it might come true



AHORA LA SABE...

9
autor Rozi el 18/jul, 2014 10:42 Diputado local

@apologeta » 

“Bueno siéntate aquí” – me dijo al rato cuando los demás estaban haciendo otras cosas. – “No quiero que tu pae se ponga nervioso manejando cuando estén de regreso.”

 

“Hace dos meses, como era de costumbre, yo tenía que ir al pueblo a comprar algunas cosas de la casa, yo nunca lo hago muy entrada la tarde para que no me agarre la noche en el camino. Nunca le he tenido miedo a la noche, hasta ese día le tenía más miedo a los vivos que a los muertos y ya me habían robado antes por andar por el camino tan tarde. Parece que los ladrones no duermen” -Eso es cierto afirmé, mientras en mi cabeza quedo el eco de la frase: Hasta esa noche.

 

“Sin embargo tenía varios animales enfermos” -continúo. “Ya eran 2 vacas que estaban bastante mal y no podía darme el lujo de que se murieran, así que tomé el caballo y comencé a ensillarlo. María inmediatamente de dijo: Javier, para donde vas que no ves que ya es tarde y me da miedo que vayas solo, te va a coger la noche, tengo un mal presentimiento, espera hasta mañana.”

 

“Yo la ignoré por la misma razón que ya te comenté, no podía darme el lujo de un animal muerto, así que tomé una linterna para alumbrar, aunque yo sabía que era noche de luna llena por lo tanto sería una noche bastante iluminada y posiblemente no la usaría para no mostrarle mi posición a nadie.”

 

(CONTINUA...)

 


Maybe if we think and wish and hope and pray, it might come true



AHORA LA SABE...

10
autor Rozi el 18/jul, 2014 11:24 Diputado local

@apologeta » 

" Fui al pueblo lo mas rapido que pude, compré en el mercado lo necesario, en el camino me encontré con un par de amigos que me ofrecieron 2 tragos de ron, y luego, seguí, y tal como estaba previsto, una cortina negra cayó sobre el campo. Apenas había comenzado vía."

"Por supuesto, el caballo ve mejor que yo asi que yo solo me incline y traté de ir lo más rapido posible con la luz apagada para no mostrarle mi posición a ningun bandido. Llevaba muy buen ritmo, estimo que debia ir al menos ya por la mitad del camino y me iba sintiendo más tranquilo en cuanto mas avansaba, sin embargo cuando llegue a la curvita por donde se llega al arroyo, algo extraño llamo mi atención"- hizo una pausa, como tomando fuerzas para poder explicarme lo que seguía, mientras hacia eso su miedo me invadia a mi tambien.

"cuando pase por la curva vi una silueta, estaba casi seguro de que era una niña. Para este punto ya mi vista se habia adaptado un poco a la oscuridad por lo tanto podía distinguir cosas, pero como pasé tan rapido por aquel punto que no podía estar seguro si era correcto lo que vi o no."

"Por supuesto la duda me estaba matando, ¿Y si era una niña que se habia perdido? ¿Qué tal si la muerde una víbora?... Tal vez la pobre no se atrevía a caminar por el miedo. En estas tierras tan alejadas es posible que hasta sea violada y nadie escucharía nada..."

"Tantos pensamientos invadieron mi mente que decidí dar la vuelta y asegurarme. Pare en seco el caballo di vuelta, encendí mi linterna y comencé a buscar. En menos de un minuto ya la podia ver, a pesar que estaba seguro que habia andado bastante mientras decidia si regresar o no. En ese momento no le di importancia pues pensé que tal vez ella había caminado un poco o habria intentado perseguirme y por eso habia avanzado."

"Era una pequeña niña, tendrá a lo mucho unos 7 años, pensé. Estaba vestida completamente de blanco, su rostro parecía angelical aunque tenia una parte tapada por el cabello y la verdad aun no recuerdo si podia ver sus pies, talvez estaban confundidos en el pasto, y además, al encender la linterna perdí nuevamente la poca visibilidad que ya tenía y solo podía ver lo que alumbraba directamente."

"Le pregunté ¿Estas perdida?. Ella solo aisntió con la cabeza sin mencionar palabra. ¿vives cerca?. Nuevamente solo movio su cabeza hacia los lados."

"Le dije, si quieres te llevo a mi casa y mañana buscamos a tus papás porque no te quiero dejar sola aquí. Ella asintió, de igual forma solo moviendo su cabeza."

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autor blablablabla el 18/jul, 2014 12:04 Gobernador

@Rozi » bien bacana la historia parecera!!! Que siga.

saludos.



continua....

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autor Rozi el 18/jul, 2014 12:24 Diputado local

@Rozi » 

"Gire el caballo y le dije que si sabía subirse, no había terminado de hablar cuando ya la sentí detras mío. Me agarró fierte de la cintura, por supuesto pensé que debía estar aterrada así que no le dije nada más y reanude mi carrera hacia mi hogar que anhelaba ver mucho más en este momento. Sentía  como si de repente la temperatura hubiera descendido y pensé: creo que ya ha entrado la noche, debe ser muy tarde."

"Acelere nuevamente hasta lo que el pobre animal era capaz, me daba aún mas miedo encontrar algún bandido llevando esta acompañante, ya no era solo mi seguridad, tambien la de esta niña."

"Yo noté que algo no estaba bien, el caballo empezaba a bajar la velocidad y por mas que yo intentaba no conseguía hacerlo regresar al ritmo que traía. Le dije a la niña: no te asustes ya casi llegamos." Ese fue el primer momento en que la escuche hablar, aun esa voz resuena en mis sueños y en mis pezadillas, no sonaba como ninguna persona, niño, adulto o anciano que hubiese escuchado antes, y me dijo: Tu no vas para ninguna parte, tu te vas conmigo."

"Impactado por sus palabras, miré hacia atrás, no podia ver su rostro ya que estaba apoyado sobre mi espalda, pero sus piernas... sus piernas eran tan largas que arrastraban contra el suelo, era eso lo que no dejaba avanzar al caballo, lo estaba frenando."

" En seguida me di cuenta que el frio que sentia no era normal, estaba temblando, mis manos estaban moradas, sin embargo mi espalda estaba muy caliente, sentia un olor a azufre que no desaparecia aunque estaba avanzando aunque fuera lento. De pronto... me habló de nuevo."

"Reza lo que te sepas si quieres, pero tu te vas conmigo"

"a mi mente vinieron muchas oraciones, las que había escuchado  en la iglesia, las decía así no creyera en nada de eso. Las que había escuchado cuando enterraban a la gente, las que habia escuchado rara vez de algun religioso o en el colegio, el caballo cada vez ima más lento, casi que se detenia, y cada vez que terminaba alguna oracion ella solo reía y decía: Esa ya me la se, tu te vas conmigo."

"En  ese momento me recordé de la bisabuela, ella siempre hacía una oracion cuando alguien se sentía triste o estaba enfermo, no se como recordé en ese momento puesto que yo estaba aun pequeño cuando ella fallesió. Tampoco recuerdo que sea algo que yo haya escuchado en una iglesia convensional, era algo como un pedazo de una cancion o algo muy viejo."

"Espere que ella se riera aún más, pero solo había silencio. En un tono de disgusto dijo: Te salvas, porque esa no me la se."

"De inmediato desapareció la presion del caballo y comenzó a andar un poco más rápido aunque se escuchaba en su respiracion que estaba muy agotado, la presion en mi espalda desapareció aunque aun me dolia un poco, estoy seguro que por el miedo sentia menos el dolor. Cuando llegue a  la casa dejé el caballo afuera sin pensarlo y entre donde María. Le di un beso y le conté lo que me había pasado, ambos estabamos petrificados. Ella miró mi espalda y me dijo que estaba quemado pero parecía como si me hubiera quemado hace tiempo, solo eran cicatrices."

"Habremos dormido un par de horas esa noche, en la mañana cuando sali en la puerta, ahí yacía mi caballo muerto, sus patas traseras estaban calcinadas y el olor a azufre permanecía aun fresco."

Ahí terminó la historia, solo se levanto y me dejo ahí, yo no sabía ni que pensar.

Por supuesto tambien nos agarró la noche cuando ibamos de regreso, por supuesto no sentia tanto miedo porque ibamos en carro, la radio estaba encendida  e iba con tada mi familia, aún así, no me atrevía a mirar por la ventana, hacía afuera solo se veía oscuridad, las luces solo alumbraban por donde estabamos andando. Yo pensaba: ¿Serían solo inventos? ¿Alguna historia colorida que inventó porque habia tomado algunos tragos esa noche?

Mire hacia el cielo nocturno, era noche de luna llena de esas en que la luna por alguna razón luce un poco roja. Cuando volví la mirada hacia abajo, no pude evitarlo, eche un vistazo por la ventana y vi una silueta en la oscuridad... ibamos bastante rapido y evidentemente no habia razon para regresar aunque senti el horrible escalofrio al recordarr la historia. En ese momento recorde lo que le habia preguntado al buen primo antes de marcharnos: ¿Y cual era la oración?

El respondió "De nada sirve que te la diga... Esa ya se la sabe".

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13
autor billysito el 18/jul, 2014 12:41 Regidor

@Rozi » Muy buen historia ¡!  

Saludos 

Licenciado Cantinas:



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autor Rozi el 18/jul, 2014 12:44 Diputado local

@billysito » 

Gracias! tengo muchas mas, pero ya no entran en este tema,

Saludos!

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15
autor billysito el 18/jul, 2014 12:51 Regidor

@Rozi » Fácil, abra otro tema mí estimada…

Saludos 

Licenciado Cantinas:



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autor apologeta el 18/jul, 2014 16:32 Gobernador

@Rozi »Compañera, me encantó tu historia y te felicito, participa con otra historia más, no importa que no sean de la época Colonial, yo tambíen tengo algunas relatadas por amigos de Oaxaca (del Istmo) y son muy buenas.

Te comentaré que mi padre nació en una ranchería en aquel entonces, de nombre Poanas, Dgo. Cerca de Guadalupe Victoria. No existe un documento que manifieste el significado de la palabra Poanas, se cree, según la tradición oral de los antiguos moradores, proviene de la palabra náhuatl Ylapohuana que significa "Madre de Sauces". Pero existe una versión popular que dice Poanas significa "Tierra de brujas". Ya te imaginarás a mi pobre padre de lo que le tocó ver y oir cuentos y leyendas de los antepasados. Nos asegura que él vió Guajolotes con cabeza humana (mujer), las famosas 12 verdades e ir anudando una por una en un paliacate o una gaza (no recuerdo el color) para que cayeran las lechuzas (brujas), el jamás durmió con la luz apagada cuando el estaba solo. Nunca rezó, porque no era creyente, nunca aceptó una bebida preparada por una mujer, él sabía lo del “toloache” y la famosa frase: “Si no eres mío, no serás de nadie” de una mujer despechada. Y por supuesto que yo soy escéptico en lo que consierne a espiritus y el diablo, pero si creo en el poder del “toloache” por lo que ví en el Estado de Oaxaca. Sería muy extenso platicar este caso de mi amigo Julio. Oaxaca tiene fama de la hechicería (blanca y negra) y del “Toloache”. 

Saludos Rozi

  

 

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MITOS DE LA COLONIA

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autor apologeta el 18/jul, 2014 17:54 Gobernador

@apologeta: El siguiente mito:  Cabras con garras.

Vayamos a este mito que sorprende a propios y extraños. En la época colonial se hablaba de un peculiar animal de pelaje blanco, que habitaba generalmente en lo que hoy es el estado de Texas, Estados Unidos. La bestia servía como mascota, pues al parecer era inofensiva.

La descripción oral nos refiere a una cabra del tamaño de un gato, con garras y cuernos de color rosado. Sí, sabemos que es increíble pensar siquiera que pudo existir semejante especie. Más tarde, en el año 1858, el abbé Emanuel Doménech informó haber visto un animal extraño en Fredericksburg, Texas. La bestia, como la llamó, era la mascota de una mujer india. El le ofreció un diamante a cambio de su extraño compañero, pero ella se negó argumentando que conocía el lugar donde se encontraban muchos animales como ése y prometió atrapar algunos, pero en cuanto el hombre la perdió de vista, la mujer se fue llevándose el secreto de las cabras con garras.

Abbe Emanuel describió detalladamente al fabuloso animal, dando muestras de que era el mismo que se domesticaba en la época colonial.

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MITOS DE LA COLONIA

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autor apologeta el 18/jul, 2014 19:14 Gobernador

@apologeta: El siguiente mito: Onza, el gato de Colón.

Para referir el siguiente mito tendríamos que citar la carta que el descubridor Cristóbal Colón envió desde México a los reyes de España. En ella se describe a un sorprendente animal de la siguiente manera:

“Un hombre con una ballesta mató a una bestia semejante a un enorme gato, pero mucho más grande y con una cara como la de un hombre. La atravesó con una flecha, pero era tan fiera que tuvo que cortarle una pata anterior y una posterior. Cuando un jabalí vio a esta bestia, se le pusieron los pelos de punta. A pesar de que el enorme gato estaba moribundo, de inmediato atacó al jabalí; le rodeo el hocico con la cola y lo oprimió con fuerza. Con la pata delantera que le quedaba, lo estranguló.”

Casi 500 años después, un ranchero disparó a un gato muy poco común, que se asemejaba a un puma pero con la cara más plana, el cuerpo más perfilado y las patas particularmente largas. Aquel animal resultó ser un onza (animal salvaje reconocido durante siglos sólo por los campesinos mexicanos), siendo la descripción muy similar de la que Colón refirió siglos atrás.

La onza es un animal mítico poco común en la Colonia, pues al saberse muy salvajes, los fueron exterminando con armas de fuego; sin embargo, en la era prehispánica sí se pueden encontrar muchos relatos en donde se habla de animales salvajes de patas largas.

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autor apologeta el 18/jul, 2014 19:46 Gobernador

@robinson » Hola compañero me puse a investigar tu historia que es interesante y me encontré esto, asi como está escrito: 

Escrita por: Jesus Rocha
(ChuiSaw, Gomez Palacio, Dgo. Mexico)


" El Diablo baila Cumbia"

Esto pasó hace poco, a una amiga de mi tía, ella tenía una hija que era muy desobediente, no le gustaba ayudar a lavar o hacer ninguna de las tareas de la casa, no estudiaba y salía hasta muy noche a hacer sólo Dios sabe qué cosas con sus amigos, lo cual angustiaba mucho a su madre. Un día había un baile, y la muchacha se alistó para ir, pero su madre le dijo que no le daría permiso; la muchacha replicó que iría de cualquier forma, la señora se lo prohibió y trató de impedirlo pero no le importó a la muchacha. Llegaron por ella sus amigos y se fue, llegaron al baile y pues, al principio se sentó a esperar que "entrara en ambiente la fiesta", en eso, a las 12 {no podía ser a otra hora}, llegó un joven muy apuesto que hizo que todas las chicas voltearan a verlo. La muchacha de la historia había rechazado a cuanto joven le había pedido una pieza, pero ante el apuesto extraño no pudo resistírsele, y se pusieron a bailar, cada vez a mayor velocidad. En algún momento la muchacha volteó hacia abajo a ver los pies de su pareja, cuál sería su sorpresa al ver que en lugar de pies tenía !una pata de gallo y otra de cabra!

Se escuchó un grito, imposible decir si era de horror, dolor o una combinación, el Diablo tomó su verdadera forma y en instantes desapareció, dejando un fuerte olor a azufre. La chica sufrió quemaduras en el hombro y la espalda donde este ser la sostenía, y murió.

La primera vez que escuché esta historia fue como en el 82 u 83 (hoy tengo 31 años), y yo pensaba que era cierta, todo mundo la contaba como si hubiera pasado hace pocas semanas, lo raro es que se decía el lugar y hasta qué canción estaban bailando (El Sirenito), incluso en los promocionales de la radio del lugar del "suceso" decían, "En la pista de Lerdo, ahí donde se aparece... la CUMBIA". Hace algunos años pensé que sería bueno investigar.

Había muchas variaciones en el relato pero casi todos seguían la misma secuencia. La gente decía que le había pasado esto por mala hija, por no haber comulgado, por "ser facilita" (de cascos ligeros, aventada o como quieran decirle). Sin embargo, yo pensé (sin ánimo de ofender) que en ese caso habría un montón de historias de este tipo pues... somos un montón "de malos hijos". Investigué primero en internet y... ¡¡SI HABIA UN MONTON DE CASOS!! Yo conocía de las leyendas urbanas, pero más las veía como cosas practicas (ejemplos: las calcomanias de Disney con LSD, la mascota mexicana, el alumno que resuelve el problema irresolvible, "bienvenido al mundo del sida", etc). Yo pensaba que los relatos de ultratumba eran aparte. Pero ¡oh sorpresa! El extraño que resulta ser el diablo no sólo es común en el norte de México, sino en muchas partes del mundo. Una vez leí que tal vez hasta los romanos la conocían. Por eso me sorprende que no venga en tu página, ahora que lo pienso tal vez en leyendas coloniales... no las he leído, de cualquier forma esta historia creo que es leyenda urbana porque se sigue repitiendo, en el 92 surguieron muchos cuentos de estos a raiz de La Lambada.

Bueno compañero se ha aclarado tu duda. Saludos y gracias por participar.

Foto: El diablo bailando Cumbia

 

 

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LA LLORONA....

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autor soto01 el 18/jul, 2014 19:58 Diputado plurinominal

@apologeta » Aquella noche en el Cuije, Coah., la llorona estaba enferma, se sentía tan mal, que pensaba que no podría salir a dar su tradicional y diario grito que aterrorizaba a todos los que tenían la mala fortuna de escucharlo....como le hare?? ahhh tengo una idea, le voy a pedir a mi hermana que me sustituya por esta noche, y que sea ella quien lance tan escalofriante alarido.....así que fue a su casa y le planteo el problema...después de rogarle un rato, aceptó......así que la hermana de la llorona estuvo ensayando el grito, antes de que cayeran las sombras en ese lugar.....llegada la hora, se pusó el desgarrado vestido, afinó la garganta y salió a las calles desertas a esa hora de la noche.....tomando aire, se decidió a dar su primer grito, con tan mala fortuna que lo hizo así:

AYYYYYYYYYYYYYYYYYY MIS SOBRINOOOOOOOOOS..........!!!!!!

Jajajajajajajajajajaaaa

Saludos

Mi pueblo es tan chico que cabe en el corazón...



LEYENDAS DE LA COLONIA

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autor apologeta el 18/jul, 2014 20:18 Gobernador

@apologeta: Iniciamos con las Leyendas de la Colonia.

Una leyenda es un echo real que con el paso del tiempo se ha modificado al adquirir rasgos extraordinarios, mágicos o religiosos. Sin embargo, tambien son parte esencial de la memoria cultural de los pueblos y su permanencia congenita de la propia palabra. Las leyendas son un legado que llenan de asombro y nos permiten tener identidad. Son nuestros relatos que llenan de misterio a nuestro país y que le dan la primera bienvenida a los extranjeros.

Iniciamos con: La leyenda de la casa de la quemada.

Adelina era una mujer con muy mala reputación en el pueblo, vivía con su madre en una casa muy humilde, pero a pesar de su condición económica, era una persona sumamente arrogante y déspota con sus conocidos. No se cansaba de repetir que algún día se casaría con un hombre rico y que viviría en una lujosa mansión; los jóvenes que la pretendían solían burlarse de su fantasía y ella enojada les gritaba que cuando eso sucediese, ellos serían sus sirvientes. Se desempeñaba como cocinera en la hostería Los Tres Reyes, en la ciudad de Texcoco, inmueble ubicado en la esquina que forman las calles de Juárez y Morelos. Se dice que quien probaba sus guisados quedaba maravillado, al grado de volverse asiduo cliente del lugar. Por esta razón, Adelina tenía muchos pretendientes y no le importaba entablar amorios con varios de ellos, ya que así se enteraba si poseían alguna fortuna. Para su mala suerte, ninguno de estos caballeros era rico ni provenía de una familia adinerada.

Adelina sólo utilizaba a los hombres y les hacía creer que sería su esposa, pero más tardaba en decírselos que en colgarse repentinamente del brazo de otro caballero. Esta situación le creó mala fama entre los habitantes, sobre todo entre los varones, que cada vez eran menos los que se atrevían a tomarla en serio.

Por estos días llegó a la región, el nuevo párroco de la Iglesia, un hombre de edad madura, llamado Juan. Rápidamente las personas lo llevaron a comer a la posada de los Tres Reyes; ahí conoció a Adelina y aunque sabía que cometía pecado, quedó prendado de ella, debido al buen sazón de su comida.

Se dice que el traslado del sacerdote fue para aplacar los rumores de la gente debido a su comportamiento inadecuado en otra región. Así fue como fray Juan llegó al poblado, donde sus malas acciones persistirian.

Adelina y el padre se hicieron amantes, la mujer sabía que si alguien podía cumplirle todos sus caprichos era precisamente el clérigo, pues había mostrado ser un hombre adinerado y codicioso. Se veían a escondidas en una habitación que astutamente habían acondicionado en el interior de la posada. Así pasaron los días y la gente notaba la amistad tan estrecha que había surgido entre el sacerdote y Adelina; al principio lo veían como una situación normal, sin embargo, pronto las mujeres comenzaron a sospechar y decidieron vigilarlos. El tiempo les dio la razón, descubrieron que todas las noches llevaban una vida de marido y mujer. La noticia corrió como reguero de pólvora, los habitantes al enterarse exigieron que se resolviera el problema. Como no tuvieron una respuesta pronta de las autoridades eclesiásticas, la gente se reunió para poner fin al asunto. Llenos de cólera encendieron antorchas y se dirigieron hasta la casa donde se encontraba Adelina, quien, al escuchar los gritos, se encerró en su habitación y esperó a que todo se calmara.

Minutos después, los dueños de la posada intentaron apaciguar los ánimos de las personas enardecidas, cerraron puertas y ventanas para evitar que destrozaran el lugar, no obstante, resultó contraproducente, pues la muchedumbre creyó que protegían a la mujer y eso los enfureció más. Indignados decidieron predenerle fuego al inmueble, quedando atrapados los dos patrones y Adelina. Cuando la casa se consumió por completo, se encontró el cuerpo calcinado de Adelina, atada de pies y manos, en un rincón de una de las habitaciones.

Cuenta la leyenda que los dueños de Tres Reyes deseaban proteger su negocio por lo que amarraron a la mujer para entregarla a la enardecida multitud; pero la gente no permitió que los patrones pronunciaran palabra alguna.

Desde entonces los habitantes llamaron a ese sitio la Casa de la Quemada, ya que se creía que el alma de Adelina penaba en el lugar y en ciertas ocasiones se les aparecía a todos aquellos que provocaron su muerte.

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LEYENDAS DE LA COLONIA

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autor apologeta el 18/jul, 2014 20:51 Gobernador

@apologeta: Continuamos con la leyenda: El Fantasma del Pirata

Una persona muy conocida en la Nueva España era el capitán ingles Robert Barret, por sus hazañas y su fama recorrió toda la región, en el año 1568 inesperadamente fue apresado por la Santa Inquisición, lo destituyó de su cargo y lo trasladaron a Texcoco. Fue encerrado en la Casa del Obraje, ahí permaneció como 4 meses.

El motivo de su encarcelamiento, además de ser un gran marino era un famoso bandido conocido por sus fechorías el pirata Barret. La gente  se entero que la fortuna que había logrado era producto de sus saqueos a los diferentes puertos del país; acorralado no tuvo opción, y confesó sus crímenes. Fue encontrado culpable y condenado a la horca. Se cuenta que en el sitio donde fue colgado creció un árbol, el cual todavía existe. Ahí bajo su sombra, se suele ver deambulando la silueta de un hombre que es el alma del pirata en pena y tiene la misión de asustar a todo aquel que vague por las calles después de la medía noche.

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Leyendas de la Colonia

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autor apologeta el 18/jul, 2014 21:37 Gobernador

apologeta: Continuamos con la leyenda: Los Bandidos de Agua Zarca y su Tesoro.

En las inmediaciones del pueblo de Otzoloapan, perteneciente a la jurisdicción del Valle de Bravo, Estado de México, hay un barranco que baja del rancho de Agua Zarca y cuentan las historias antiguas que, una partida de ladrones que conducía al lomo de poderosas mulas un cuanto de alhajas y onzas de oro y plata robado a innumerables víctimas que habitan el rico mineral de Temascaltepec, era perseguida por la justicia que estaba a punto de darles alcance .

Los bandidos aquellos, viéndose perdidos, resolvieron descargar las mulas de los pesados sacos que fueron arrojados en una cueva que había en aquel barranco y que precisamente taparon Con tierra, ocultándolos de esta manera a los ojos de sus perseguidores teniendo la esperanza de que libres de ellos, algún día podrían volver allí, para desenterrar el tesoro. Aligeradas las acémilas de aquel peso y montados en ellas los ladrones emprendieron con más velocidad la huida; pero en esto último no fueron ayudados por la fortuna porque los soldados que los perseguían les dieron alcance matándolos a todos cuando iban en la fuerza de la carrera. Y al ser identificados sus cadáveres, los agentes de la justicia se dieron cuenta de que ya no llevaban absolutamente nada de lo robado, abrigando la íntima convicción de que únicamente en el barranco que baja del Agua Zarca lo pudieron haber ocultado ya que todo el resto del camino era llano y parejo, no pudiéndolo haber abandonado allí.

Desde luego mucho se buscó el escondite; pero todo fue en vano, pues nunca se encontro. Pasaron muchos años de aquel suceso; pero su memoria no pereció, porque de generación en generación se iba renovando el recuerdo y sobre todo en las personas mas ancianas había la plena seguridad de que ese tesoro continuaba enterrado pues no habia sido descubierto por nadie en aquel lugar. Entre estas personas había tres sumamente caracterizadas, cuyos nombres eran Antonio Sánchez, Juan Hernández y Rafael Flores; los dos primeros originarios y vecinos de San Martín Otzoloapan y el último del Valle de Bravo.

Convencidos hasta la saciedad de que en la barranca que baja del Agua Zarca estaba escondido un gran botín, determinaron irlo a buscar con todo ahínco, y para el efecto invitaron para que los acompañara a Primo Castillo del Valle de Bravo, hombre decidido para cualquier empresa y de un valor casi temerario.

Hechos todos los preparativos se encaminaron cierto día al lugar de referencia y despues de trazar planos y conbinar el trabajo, comenzaron a escarbar en  un lugar que creyeron más seguro; y cuando hacian esta operación, hé aquí que escucharon unos quejidos huecos que salian de la tierra: los oyó primero Primo Castillo quien contó esta leyenda y también los demás acompañantes, quienes poseídos de terror, acobardados emprendieron precipitada fuga. Dos veces más fueron y en ellas también volvieron a oír los lúgubres quejidos que les impedían proseguir su trabajo y que. les hicieron comprender que el demonio estaba apoderado de esas riquezas y no permitía que las sacaran.

En cierta ocasión Antonio Sánchez llevó un rosario bendito y se lo colgó en el cuello creyendo que con aquella prenda el demonio los dejaría trabajar; pero no fue así, porque cuando menos pensaron, el del rosario sintió que se le acercaba un hombre que intempesitvamente había aparecido; y cuando llegó a él, lo saludó dándole las “buenas tardes”. ..y esto diciendo le arrebató el rosario y desapareció en la medianía de la barranca. Tan raro Suceso los desconcertó e hizo que emprendieran precipitada fuga.

Pero aquellos hombres estaban decididos a todo; y aunque se apoderaba de su ánimo un temor natural, en otra ocasión fueron de nuevo en busca del ambicionado tesoro, y entonces una extraña aparición les trastornó sus mentes, al ver que en un tepeguaje estaba un mono negro con un sombrero que casi le tapaba la cara y al acercarse a ellos se reía a carcajadas. ..Creyeron firmemente que era el demonio; y Antonio Sánchez que era el más piadoso de todos, rezó el Magnificat; el mono se esfumó, pero a poco tiempo volvió a salir de un hueco y aquellos hombres amedrentados por esas muestras misteosas y sobrenaturales, huyeron y ya no volvieron a presentarse más en aquel lugar. Donde se asegura sigue custodiado por un mono, quién se supone es la encarnación del mismo demonio. Esto pasaba por el año de 1880.

 

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Leyendas de la Colonia

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autor apologeta el 18/jul, 2014 22:45 Gobernador

@apologeta:Continuamos con la leyenda: La Calle de la Mujer Herrada.  

La siguiente Leyenda se desarrolla entre los años 1670 y 1680 en la Nueva España (actual ciudad de México) en la casa marcada con el número 3 de la calle Puerta Falsa de Santo Domingo, ahora número 100, donde vivía un clérigo con una mujer. Como bien sabemos, los sacerdotes no pueden casarse ni vivir en unión marital con alguien; sin embargo, este hombre la tenía como su legítima esposa.

No lejos de ahí, en la calle de las Rejas de Balbanera, había una casa, hoy reedificada, que se llamó del Pujavante. En dicha casa vivía un herrador, grande amigo del clérigo, quien estaba al tanto de la mala vida de su compadre, aunque esto no significaba que estuviera de acuerdo con ello, pues fueron varias las veces que le aconsejó abandonar esa torcida senda que lo llevaría a la perdición, pero vanos fueron los consejos.

Cierta noche en que el buen herrador estaba ya dormido, oyó llamar a la puerta del taller con grandes y descomunales golpes que le hicieron despertar y levantarse más que de prisa. Salió a ver quién era, perezoso por lo avanzado de la hora, pero a la vez alarmado por temor de que fuesen ladrones, y se halló con que los que llamaban eran dos negros que conducían una mula y además llevaban un recado de su compadre el clérigo, suplicándole le herrarse  inmediatamente el animal porque muy temprano tenía que ir al Santuario de la Virgen de Guadalupe. Reconoció, en efecto, la cabalgadura que solía usar su compadre, y aunque de mal talante por la incomodidad de la hora, clavó las herraduras correspondientes en las patas de la mula. Concluída la tarea, los negros se llevaron a la mula, pero dándole tan crueles y repetidos golpes, que el cristiano herrador les reprendió agriamente su poco caritativo proceder.

Al día siguiente, muy de mañana, se presentó el herrador en casa de su compadre para informarse por qué iría tan temprano al santuario, como le habían informado los negros, y halló al clérigo aún recogido en la cama al lado de su manceba.

-Vaya sorpresa compadre -le dijo-, mire que despertarme tan noche para herrar una mula y todavía se encuentra bajo las sábanas. ¿No hará el viaje?

El clérigo lo miró con extrañeza.

- No he mandado herrar mi mula. ¿Y de qué viaje habla? - replicó el aludido.

Las explicaciones llegaron y al fin de cuentas convinieron en que algún travieso había querido jugar aquella broma al buen herrador. Para celebrar el clérigo quiso despertar a su mujer con quien vivía, pero ella no respondió. Movió su cuerpo, el cual estaba rígido, no se notaba respiración en ella. Había muerto.

Los compadres descubrieron a la mujer, asombrándose cuando vieron en cada una de las manos y en cada uno de los pies de aquella desgraciada, las herraduras con los clavos que el herrero le había puesto la noche anterior a la mula. Repuestos de su asombro, se convencieron de que aquello era efecto de la justicia divina y que los negros eran demonios salidos del infierno.

Inmediatamente avisaron al cura de la parroquia de Santa Catarina, en aquel entonces el doctor Francisco Antonio Ortiz. Volvieron con él a la casa, hallando en ella a don José Vidal  y aun religioso carmelita que también habíansido llmados. Todos miraron con atención a la difunta, quien tenía un freno en la boca y la señal de los golpes que le dieron los demonios cuando la llevaron a errar convertida en mula.

Ante caso tan aterrador y por acuerdo de los tres respetables testigos, se resolvió abrir una fosa en la misma casa para enterrar a la mujer, y una vez ejecutada la inhumación, guardar el más profundo secreto. Ese mismo día, temblando de miedo e intentando cambiar de vida, salió el clérigo de la casa número 3 de la calle de la puerta Falsa de Santo Domingo, sin que nadie volviera a tener noticias de él.

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25
autor paty14 el 19/jul, 2014 09:56 Diputado local

@apologeta » 

Puebla es rica en historias mitológicas y misteriosas, aquí les contaré una de ellas, esta historia fue llevada a la pantalla grande por un grupo de aficionados, La Leyenda de la Nahuala. Puebla fue la ciudad donde se desarrolla esta historia y aunque en la película  se alcanza a distinguir es la casa del Alfeñique, en realidad si hay una calle donde vivió la protagonista de esta historia, una calle que hace algunos años se nombró Calle de la Nahuala, hoy 7  Norte.

De acuerdo con las tradiciones, se decía que cada persona al momento de nacer, tiene ya el espíritu de un animal, que se encarga de protegerlo y guiarlo, estos espíritus, llamados nahuales se manifiestan usualmente a través de sueños donde aconsejan o con cierta afinidad al animal que los tomó para protegerlos.

Desde la época prehispánica se atribuye a los dioses de las culturas maya, azteca y tolteca, entre otras, la facultad de tomar la forma de un animal (nahual) para interactuar con los humanos, cada dios tomaba una forma o dos, un jemplo.. el nahual de Tezcatilipoca era el jaguar, y también usaba la forma del coyote, el de  Huitzilopochtli era un chupamirto, conocido también como colibrí y el de Batman, un murciélago, ah,no.esa es otra historia..

En la Puebla colonial, se dice, vivió  alguna mujer con estos supuestos poderes de tranformación o trasmutación al puro estilo hombre lobo, esta mujer  habitaba en alguna casona de la calle mencionada y al morir, cuentan, había apariciones,  su fama se transmitió de generación en generación,  siendo tan famosa que en la nomenclatura antigua se designó a esta calle como “Calle de la Nahuala”, conservando hasta la fecha el letrero original.   

 

 

 

 
paty14



La muerta de raymundo...

26
autor Rozi el 19/jul, 2014 10:20 Diputado local

@apologeta » Esta leyenda o histora muchos la hemos escuchado, tal vez con algunos cambios pero siempre manteniendo el mismo mensaje... 

La curva de Raymundo..

 

Según cuenta esta leyenda en particular, el evento tuvo lugar durante una noche lluviosa: sobre las 11:45 p.m. una pareja de recién casados disfrutaba de su viaje de novios; ambos estaban felices, aunque el muchacho conducía de una manera temeraria y la chica le preguntó:

·         ¿No crees que vas muy deprisa?

·         ¡No! -dijo él- ¡Vamos, voy a setenta!

·         Sí, pero está lloviendo -replicó ella cada vez más inquieta.

·         No te preocupes...

Justo después, el coche patinó, se deslizó por la carretera y cayó por el barranco al pie de una curva muy cerrada; los dos murieron en el acto.

Un año después, un hombre que viajaba por la carretera recogió a una muchacha vestida de novia. Él la ofreció su cazadora para que no pasara frío. Al instante, ella dijo: «Gracias; por favor, frene. En esta curva me maté yo». El hombre desvió su mirada hacia ella y frenó en seco: habían desaparecido ella y la cazadora.

Un tiempo después, el hombre se dirigió hacia la tumba de aquella pareja que se mató en la curva y encontró su cazadora encima de la lápida de la tumba de ella.

 

Desde entonces, cuenta la leyenda que en las noches de lluvia, si vas por la carretera de la curva, es de noche y te encuentras con una mujer vestida de novia haciendo autoestop, debes recogerla. Si no la recoges, tu muerte es segura...

Maybe if we think and wish and hope and pray, it might come true



27
autor apologeta el 19/jul, 2014 13:00 Gobernador

@Rozi » Hola Rozi, si esa historia de "la curva de Raymundo" ya la había escuchado de algunos traileros, es interesante. Te invito a que sigas participando con más leyendas o mitos ya que en cada rincón de nuestro México han de existir. Gracias Rozi y recibe saludos.

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28
autor apologeta el 19/jul, 2014 13:11 Gobernador

@soto01 »  AYYYYYYYYYYYYYYYYYY MIS SOBRINOOOOOOOOOS..........!!!!!!  Saludos Soto, es bueno el chiste, lo voy a tener que contar a los amigos. Gracias por tu participación.

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29
autor apologeta el 19/jul, 2014 13:28 Gobernador

@paty14 »Saludos Paty, me gustó tu historia, te comentaré que los Nahuales o Naguales, son personajes pre-hispanicos y continuaron después de la conquista. Estas historias suelen colocarnos en un punto medio donde no existe la verdad, asi como tampoco la mentira. Es un trazo a lo que pudiera parecer inexistente, pero que a su vez, sin ellos no tendríamos una linea de comparación entre el pasado y el futuro. Gracias por tu aportación.

SALUDOS

 

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30
autor elcaliman el 19/jul, 2014 13:46 Gobernador

@apologeta » de repente me recorde de esto que me conto el abuelo... cuando era chamaco un servidor.. no me daba miedo me daba terror.. aqui la historia..

Esto sucedio... en aquel Mexico de los años 1900 y tantos  cuando en la epoca nuestros mexicanos eran mexicanos de verdad... con sus huaraches, sus pantalones y calzones de manta y sus camisas de a cuadros..

Nuestro buen amigo Jose... despues de una buena labor del campo.. ensillo su burro  .. de reojo miro a su fiel perrito "solovino"  el perrito presto a las ordenes de su amo.. ya ni  tan siquiera en cuanto hay conexion entre el amo y el perro, es necesario decir algo.. una mirada es suficiente y esa mirada ..fue dada..

hora de regresar a casa.. donde los esperaba la mujer de Jose... aquella bella mujer pueblerina. de grandes ojos y ancha de caderas... hacendosa y graciosa como todas las mujeres de rancho ..ya les tenia preparada la cena .. una sabrosa sopita de fideos , con sus frijolitos de la olla y su cafe tambien de la olla ..asi los esperaba Ella..pues....

Enfilando el camino... que serian las 7 de la noche?  el cielo se empezo a nublar.. con aquellas nubes .. negruzcas que de tan solo verlas ..dices estas nubes vienen bien cargadas de agua..Jose tomo su jorongo.. se lo puso.. el viento empezo a soplar con mas fuerza..Jose con una mano apreto la rienda del borrico y con la otra sujeto fuertemente su sombrero.. aquel sombrero de aquellos.. hecho por aquellas manos artesanales.. de aquellos sombreros que solo son comprados en las ferias anuales de los pueblos.. asi como en aquella fiesta del dia doce de diciembre.. fiesta de la santa patrona del pueblo.

por eso no escucho Jose..... el ruido de aquella vivora  de cascabel... y "solovino" dudo un instante el si lo escucho con aquel fino olfato que caracteriza a los caninos.. se detuvo un instante.. puso su caracteristica posicion del perro cazador.. cabeza y nariz al frente.. cola tensa apuntando para atras.. una patita sostenida en el aire....

atento.. escucho otra vez el clasico siseo de la cascabel... pero al ver que su amo no se detuvo.. apuro su paso y le dio alcance a Jose... 

Truenos .. rayos y relampagos hicieron su aparicion.. una leve lluvia chipi-chipi  se sintio..que al paso de tan solo una lomita... empezo a arreciar....yyy santo aguacerazo.. el cielo se cayo encima de nuestros amigos... cuando repentinamente  al lado de Ellos .. un jinete hizo su aparicion.. iba montado en un gran caballo...solo se miraba las siluetas..y el asombro de Jose fue que en su espalda traia aquel jinete misterioso.. un bulto .. que sera? se pregunto.. ya no estaban solos ahora tenian compañia..

del poco rato.. casi media hora del aguacerazo... Jose saludo al extraño..

quihubo amigo..pos pa' onde se jala? fue a grito tendido. cuando esta lloviendo y hasta tragas agua de lluvia..

el amigo tan solo voltio.. no contesto... y siguieron caminado...

Jose se pregunto.. que raro ? Quien sera si por estos rumbos no conozco a" naiden"y con caballo menos.. quien sera? se preguntaba una y mil veces.. extrañado..

y ese bulto que raro?

la lluvia empezo a amainar se hizo un chipi-chipi otra vez...y ya en completo estado de obscuridad.. la lluvia ceso.. y el cielo se despejo..Todos estaban hechos una verdadera sopa..una hermosa luna llena hizo su aparicion.. que hizo que ahora si Jose los mirara muy bien.. 

disculpe amigo..oiga? y pos' pa' onde va?

el jinete.. impavido.. ahora ni tan siquiera volteo...

un llanto de bebe.. se escucho...

Valgame Dios.. si trais una criatura en tus espaldas..que barbaridad.. se te puede enfermar..

No paraban de caminar.. Jose se atrazo el paso del borrico... y se puso atras del caballo. para ver a la criatura que lloraba con llanto de bebe...

cuando miro que unas grandes garras como de bestia colgaban del envoltorio que cargaba el jinete misterioso..

Señor .. señor... mire las uñas de su niño.. estan muy grandes...

el "bebe" se descubrio su rostro.. y con una voz gutural... le dijo a Jose... mostrando sus colmillos..

Mire.. y ya tambien tengo dientitos....

(tan tan.. con ese cuento me tuvieron aterrorizado muchos años) sorry les debo los acentos.. esta laptota....


que puntadas son esas!!??



31
autor paty14 el 19/jul, 2014 14:34 Diputado local

@elcaliman  Ya había escuchado esa historia, con distintos escenarios, y cambiando un poco los personajes, cuyos  protagonistas son gente chiapaneca.

Y muy amena, clara y divertida su forma  de contar sus historias, lo felicito.

 

 

paty14



La Fuente de los Muñecos

32
autor paty14 el 19/jul, 2014 14:42 Diputado local

@apologeta » 

Así es compañero, estas historias pueden ser reales o producto de lo que se cuenta  y el subconsiente desea ver, pero al final, son divertidas.Saludos.

 

Otra historia muy contada del lugar donde vivo-

Allá por la década de los 30, en el corazón del actual barrio de Xonaca, se erguía una majestuosa hacienda, propiedad del entonces gobernador poblano Maximino Ávila Camacho. Cerca de la casa principal -que en nuestros días funciona como un convento- existía un viejo pozo que en algún tiempo benefició del líquido vital a los lugareños.

Uno de los capataces de la finca, tenía dos hijos: un jovencito y su pequeña hermana, que siempre se dejaban ver correteando y jugando juntos por los jardines y las caballerizas; bajo la advertencia de mantenerse lo más lejos que les fuera posible del peligroso pozo.

En el ambiente campirano que inundaba la capital poblana, la madre de los hermanitos luchaba por mantener a sus hijos impecablemente ataviados a la usanza de aquél tiempo, por lo que los trabajadores de la hacienda los llamaban simplemente los muñecos, que siempre volvían a casa con las rodillas raspadas y los zapatos sucios de tierra, después de pasar la tarde en sus asuntos de chicos.

Una mañana, la mamá enfundó a los pequeños en sus relucientes atuendos y los armó con un paraguas para enviarlos a la escuela, ya que la lluvia repicaba fuertemente contra el techo de la vivienda. El joven caballero sujetaba la sombrilla y abrazaba a su hermana para protegerla de la lluvia mientras caminaban, esta fue la última vez que fueron vistos.

Por la tarde, cuando los hermanitos no volvieron a casa, el padre organizó al resto de los trabajadores de la finca para buscarlos, revisaron los túneles subterráneos aledaños, el camino al colegio y naturalmente, el tan temido pozo, sin embargo, no había rastro de los pequeños.

Al enterarse del luto que embargaba a los campesinos, el mandatario estatal mandó a cerrar el pozo y construir una fuente que hiciera honor a los dos jovencitos desaparecidos, las pequeñas estatuas fueron artísticamente elaboradas y pintadas con tonos brillantes, el niño sujetaba un paraguas y la niña cargaba sus libros escolares.

Cuenta la leyenda, que por las noches las estatuas desaparecen de la fuente -ubicada en la 18 norte, entre 24 y 22 oriente-  y por la mañana, se ubican nuevamente en su sitio, con los zapatos sucios y las rodillas raspadas tras haber jugado hasta la madrugada. Algunos lugareños solían pintar los zapatos y las piernitas de las figuras, pero al ver que al otro día se encontraban en las mismas condiciones, dejaron de hacerlo.

Muchos afirman haberlos visto jugando o caminando bajo la lluvia por las calles del barrio, otros más aseguran escuchar sus risas y cantos infantiles. por las noches.

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paty14



33
autor apologeta el 19/jul, 2014 20:15 Gobernador

@apologeta: Esta leyenda es contada en Oaxaca: La Matlacihua (Esta si da miedo).

El origen sobrenatural de muchos fenómenos que escapan a toda interpretación lógica, ha llegado a aceptarse colectivamente. Basta que los mismos sustenten su contenido en las entrañas de la tradición, para que creamos en ellos a pies juntillas. Tal certidumbre nos lleva a conseguir la historia de la Matlacihua: ente diabólico con apariencia de mujer que, a altas horas de la noche, aparece a los deambuladores y enamorados, atrayéndoles con las redes de sus encantos para después castrarlos y abandonarlos en algún despoblado o en la tenebrosa lobreguez de algún barranco.

La veracidad de esta historia corre entre los vecinos de la lejana villa de Talea de Castro, donde se dice que sucedieron los hechos. Seco y encanijado, Chema León, protagonista de lo sucedido, iba envuelto siempre en la cobija, como si un frio intenso y continuo lo amortajara. Paseaba a solas por las calles tortuosas del poblado, rumiando la pesadumbre que le dejó en recuerdo su aventura con la Matlacihua.

No quedaba ya ni sombra de aquel garrido mozo de otros tiempos, una especie de Don Juan, indígena, no mal parecido y no escaso en mañas para rendir fácilmente corazones y voluntades de las doncellas, en la penumbra propicia de los cafetales, sin reparar jamás sus honras. Nunca podría haber imaginado ese mozo la deplorable condición a que habría de reducirlo su atrevimiento. Ello aconteció en la noche que sigue al día de la Asunción, en aquel tiempo en que administraban los señores Jefes Políticos y Chema León desempeñaba el cargo de “topil” en el ayuntamiento. Poco después del mediodía se había recibido en Talea un comunicado de urgente del Jefe Político de Villa Alta. El comunicado debía hacerse llegar a las autoridades municipales de San Juan Yaée. Chema León fue el encardado de llevarlo.

Tomó su jorongo y se lanzó cuesta arriba. Contra los cálculos que había hecho, el regreso lo hizo ya tarde, pues la espera de la respuesta en el Ayuntamiento, la obsequiosidad de los amigos y el espectáculo de la feria, alargaron su permanencia en Yaée. Así, a las once de la noche Chema León todavía trotaba por el camino solitario, bañado por la luz azulosa de la luna.

Llegaba ya a las primeras casa de la villa cuando, al volver un recodo, percibió a un lado del camino, sentada sobre una piedra, la silueta de una mujer. Vestía de largo, toda de blanco, y lucía una abundante cabellera que cubría su espalda. Al paso de Chema, la mujer procuró sustraer el rostro a la mirada inquisitiva del mensajero.

Chema León quedó intrigado. ¿Quién podía ser a tales horas? Se detuvo, indeciso. No sabía si acercarse o proseguir su camino cuando la mujer volteó hacia él su rostro con una risa explosiva:

-¡Jaa…Jaaa…ja! ¿No me reconoces, José María?
-¡Cómo! ¿Eres tú, Petrona? ¿Qué andas haciendo por aquí?
-Vine a traer leña. Mi padrino tiene gasto en su casa y tengo que ayudarlo. ¿Me acompañas?
-¿Leña? Pero… ¿A estas horas?
-¡Cómo que a estas horas!… ¿Dónde te has metido, pues, para o darte cuenta que estamos ya en la madrugada?
-¡La madrugada!… ¿sería posible? ¿A tal grado lo habían perturbado las tres jícaras de tepache que se había tomado en Yaée? El canto estridente de un gallo, desde una casa próxima, pareció corroborar aquella afirmación. Sin embargo, estaba seguro de que a lo asumo serían las doce de la noche. ¡Qué extraño! Además, el canto de aquel gallo no vibraba con la jubilosa exultación de quien anuncia un nuevo día, tenía algo de siniestro. Su estridencia percutía como si fuese a hoja de un puñal rasgando las entrañas de aquel silencio.

Accediendo a las insinuaciones de Petrona, y con los pecaminosos pensamientos de esa oportunidad tanto tiempo deseada, Chema León echó andar detrás de ella hasta internarse adentro, muy adentro, en el monte. Ya en el fondo de un tupido breñal rodeado por hoscos y agresivos peñascos, la engañosa apariencia de Petrona –inasible por más que la había perseguido para lograr sus lúbricos deseos- de repente cobró la satánica belleza de su forma real, saltando una risa diabólica y dejando entrever, bajo la falda ligeramente arremangada, sus patas de guajalote.
Aterrorizado, quiso huir, pero en el pánico las piernas se resistían a todo movimiento.

Quiso gritar, demandar ayuda, pero sólo pudo borbotar un ronco e inarticulado gurguiteo.

Tras un poderoso esfuerzo para sobreponerse pudo lanzar un entrecortado -¡Jesús me ampare!- y comenzó a tartamudear un viejo salmo bíblico:
-¡El señooor… es…. La…forta…le…zaaa… mía…!
Nuevamente el terror le oprimió la garganta, impidiéndole continuar, Frente a él, la maléfica aparición reía. Se mofaba de su imposibilidad para proseguir las oraciones:
-¡No sabes rezar José María!… ¡Joo…jooo… joooo! Mira yo sé la oración mejor que tú: “El señor es la fortaleza mía y el objetivo de todas mis alabanzas… Porque él ha sido mi salvador…”…Jiii…jiii…jiii!

La risa de la mujer resonaba multiplicada en la tétrica soledad de aquel paraje. Tal fue el pánico de Chema ante su eco estridente, y ante la ineficiencia de su rezo, que cayó sin sentido, en los instantes en que las primeras luces del alba ahuyentaban la maléfica presencia.

Algunas horas después, dos mujeres que se habían internado en aquellos parajes en busca de unas yerbas para infusión, descubrieron desvanecido al “topil” e informaron las autoridades de su hallazgo. Las autoridades procedieron a trasladarlo al pueblo, donde Chema León vivió rumiando, por el resto de sus días, su encuentro terrible con la Matlacihua.

REFERENCIA
Bradomín, J.M. (2004). Mito y magia Oaxaca pasado y presente. Oaxaca: Palo Alto Cultural Center.

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34
autor apologeta el 19/jul, 2014 20:33 Gobernador

@paty14 »Buena historia de los muñecos, fijate que tanto en el Estado de Puebla como de Oaxaca y Chiapas, estan enriquecidos con toda clase de leyendas y cuentos fabulosos, como los llamados "Chaneques" o "Cheneques". Alguna vez, en la época de estudiante nos fuimos cuatro amigos al panteón municipal de Torreón a las 12 de la noche (en carro), se suponía que era un reto a no tener miedo a los muertos, pero no nos salieron los muertos, nos salieron los vivos, gente que duerme entre las tumbas, según ellos, es el lugar más seguro para dormir, pero méndigo susto nos llevamos. Ya después fue risa y conversamos con 2 de ellos y les dimos unas cervezas.

Saludos Paty

 

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Leyendas de la Colonia

35
autor apologeta el 19/jul, 2014 22:03 Gobernador

@apologeta: Esta leyenda narra el dramático suceso que demostró que el verdadero amor se sobrepone a cualquier obstáculo.

La Calle de La Quemada

 Muchas de las calles, puentes y callejones de la capital de la Nueva España tomaron sus nombres debido a sucesos ocurridos en las mismas, a los templos o conventos que en ellas se establecieron o por haber vivido y tenido sus casas personajes y caballeros famosos, capitanes y gentes de alcurnia. La calle de La Quemada, que hoy lleva el nombre de 5a. Calle de Jesús María y según nos cuenta esta dramática leyenda, tomó precisamente ese nombre en virtud a lo que ocurrió a mediados del Siglo XVI.

Cuéntase que en esos días regía los destinos de la Nueva España don Luis de Velasco I., (después fue virrey su hijo del mismo nombre, 40 años más tarde), que vino a reemplazar al virrey don Antonio de Mendoza enviado al Perú con el mismo cargo. Por esa misma fecha vivían en una amplia y bien fabricada casona don Gonzalo Espinosa de Guevara con su hija Beatriz, ambos españoles llegados de la Villa de Illescas, trayendo gran fortuna que el caballero hispano acrecentó aquí con negocios, minas y encomiendas. Y dícese en viejas crónicas desleídas por los siglos, que si grande era la riqueza de don Gonzalo, mucho mayor era la hermosura de su hija. Veinte años de edad, cuerpo de graciosas formas, ojos glaucos, rostro hermoso y de una blancura de azucena, enmarcado en abundante y sedosa cabellera bruna que le caía por los hombros y formaba una cascada hasta la espalda de fina curvadura.

Asegurábase en ese entonces que su grandiosa hermosura corría pareja con su alma toda bondad y toda dulzura, pues gustaba de amparar a los enfermos, curar a los apestados y socorrer a los humildes por los cuales llegó a despojarse de sus valiosas joyas en plena calle, para dejarlas en esas manos temblorosas y cloróticas. Con todas estas cualidades, de belleza, alma generosa y noble cuna a lo cual se sumaba la inmensa fortuna de su padre, lógico es pensar que no le faltaron galanes que comenzaron a requerirla en amores para posteriormente solicitarla como esposa. Muchos caballeros y nobles galanes desfilaron ante la casa de doña Beatríz, sin que esta aceptara a ninguno de ellos, por más que todos ellos eran buenos partidos para efectuar un ventajoso matrimonio.

Por fin llegó aquel caballero a quien el destino le había deparado como esposo, en la persona de don Martín de Scópoli, Marqués de Piamonte y Franteschelo, apuesto caballero italiano que se prendó de inmediato de la hispana y comenzó a amarla no con tiento y discreción, sino con abierta locura. Y fue tal el enamoramiento del marqués de Piamonte, que plantado en mitad de la calleja en donde estaba la casa de doña Beatríz o cerca del convento de Jesús María, se oponía al paso de cualquier caballero que tratara de transitar cerca de la casa de su amada. Por este motivo no faltaron altivos caballeros que contestaron con hombría la impertinencia del italiano, saliendo a relucir las espadas. Muchas veces bajo la luz de la luna y frente al balcón de doña Beatriz, se cruzaron los aceros del Marqués de Piamonte y los demás enamorados, habiendo resultado vencedor el italiano.

Al amanecer, cuando pasaba la ronda por esa calle, siempre hallaba a un caballero muerto, herido o agonizante a causa de las heridas que produjera la hoja toledana del señor de Piamonte. Así, uno tras otro iban cayendo los posibles esposos de la hermosa dama de la Villa de Illescas. Doña Beatriz, que amaba ya intensamente a don Martín, por su presencia y galanura, por las frases ardientes de amor que le había dirigido y las esquelas respetuosas que le hizo llegar por manos y conducto de su ama, supo lo de tanta sangre corrida por su culpa y se llenó de pena y de angustia y de dolor por los hombres muertos y por la conducta celosa que observaba el de Piamonte.

Una noche, después de rezar ante la imagen de Santa Lucía, vírgen mártir que se sacó los ojos, tomó una terrible decisión tendiente a lograr que don Martín de Scúpoli marqués de Piamonte y Franteschelo dejara de amarla para siempre. Al dia siguiente, después de arreglar ciertos asuntos que no quiso dejar pendientes, como su ayuda a los pobres y medicinas y alimentos que debían entregarse periódicamente a los pobres y conventos, despidió a toda la servidumbre, después de ver que su padre salía con rumbo a la Casa del Factor. LLevó hasta su alcoba un brasero, colocó carbón y le puso fuego. Las brasas pronto reverberaron en la estancia, el calor en el anafre se hizo intenso y entonces, sin dejar de invocar a Santa Lucía y pronunciando entre lloros el nombre de don Martín, se puso de rodillas y clavó con decisión, su hermoso rostro sobre el brasero. Crepitaron las brasas, un olor a carne quemada se esparció por la alcoba antes olorosa a jazmín y almendras y después de unos minutos, doña Beatriz pegó un grito espantoso y cayó desmayada junto al anafre.

Quiso la suerte que acertara a pasar por allí el fraile mercedario Fray Marcos de Jesús y Gracia, quien por ser confesor de doña Beatriz entró corriendo a la casona después de escuchar el grito tan agudo y doloroso. Encontró a doña Beatriz aún en el piso, la levantó con gran cuidado y quiso colocarle hierbas y vinagre sobre el rostro quemado, al mismo tiempo que le preguntaba qué le había ocurrido. Y doña Beatriz que no mentía y menos a Fray Marcos de Jesús y Gracia que era su confesor, le explicó los motivos que tuvo para llevar al cabo tan horrendo castigo. Terminando por decirle al mercedario que esperaba que ya con el rostro horrible, don Martín el de Piamonte no la celaría, dejar&iacuta; de amarla y los duelos en la calleja terminarían para siempre.

El religioso fue en busca de don Martín y le explicó lo sucedido, esperando también que la reacción del italiano fuera en el sentido en que doña Beatriz había pensado, pero no fue así. El caballero italiano se fue de prisa a la casa de doña Beatriz su amada, a quien halló sentada en un sillón sobre un cojín de terciopelo carmesí, su rostro cubierto con un velo negro que ya estaba manchado de sangre y carne negra. Con sumo cuidado le descubrió el rostro a su amada y al hacerlo no retrocedió horrorizado, se quedó atónito, apenado, mirando la cara hermosa y blanca de doña Beatriz, horriblemente quemada. Bajo sus antes arqueadas y pobladas cejas, había dos agujeros con los párpados chamuscados, sus mejillas sonrosadas, eran cráteres abiertos por donde escurría sanguaza y los labios antes bellos, carnosos, dignos de un beso apasionado, eran una rendija que formaban una mueca horrible.

Con este sacrificio, doña Beatriz pensó que don Martín iba a rechazarla, a despreciarla como esposa, pero no fue así. El marqués de Piamonte se arrodilló ante ella y le dijo con frases en las que campeaba la ternura:

-Ah, doña Beatriz, yo os amo no por vuestra belleza física, sino por vuestras cualidades morales, sóis buena y generosa, sóis noble y vuestra alma es grande…

El llanto cortó estas palabras y ambos lloraron de amor y de ternura.

-En cuanto regrese vuestro padre, os pediré para esposa, si es que vos me amáis. Terminó diciendo el caballero.

La boda de doña Beatriz y el marqués de Piamonte se celebró en el templo de La Profesa y fue el acontecimiento más sensacional de aquellos tiempos. Don Gonzalo de Espinosa y Guevara gastó gran fortuna en los festejos y por su parte el marqués de Piamonte regaló a la novia vestidos, alhajas y mobiliario traídos desde Italia. Claro está que doña Beatriz al llegar ante el altar se cubría el rostro con un tupido velo blanco, para evitar la insana curiosidad de la gente y cada vez que salía a la calle, sola al cercano templo a escuchar misa o acompañada del esposo, lo hacía con el rostro cubierto por un velo negro.

A partir de entonces, la calle se llamó Calle de la Quemada, en memoria de este acontecimiento que ya en cuento o en leyenda, han repetido varios autores, siendo estos datos los auténticos y que obran en polvosos documentos.

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Leyendas de la Colonia

36
autor apologeta el 19/jul, 2014 23:59 Gobernador

@apologeta: La siguiente leyenda: El fantasma de la monja

 
Esta leyenda, como muchas otras sucedió en la época de la Colonia, época inolvidable por muchas razones, dentro de las cuales las más importantes son los antiguos testimonios en donde se barajan nombres auténticos y acontecimientos que hacen de nuestro país un abanico de leyendas.
Durante muchos años y según consta en las actas del muy antiguo convento de la Concepción, que hoy se localizaría en la esquina de Santa María la Redonda y Belisario Domínguez, las monjas enclaustradas en tan lóbrega institución, vinieron sufriendo la presencia de una blanca y espantable figura que en su hábito de monja de esa orden, veían colgada de uno de los árboles de durazno que en ese entonces existía.
Cada vez que alguna de las novicias o profesas tenían que salir a alguna misión nocturna y cruzaban el patio y jardines de las celdas interiores, no resistían la tentación de mirarse en las cristalinas aguas de la fuente que en el centro del convento había y entonces ocurría aquello: tras ellas, balanceándose al soplo ligero de la brisa nocturnal, veían a aquella novicia pendiente de una soga, con sus ojos salidos de las órbitas y con su lengua como un palmo fuera de los labios retorcidos y resecos, sus manos juntas y sus pies con la puntas de las chinelas hacia abajo.
Las religiosas huían despavoridas llevando hasta sus labios el nombre de Dios, pero cuando llevaban a las superioras, la horrible visión ya se había esfumado.
La aparición de la monja ahorcada en el durazno se remontaba a muchos años antes, pues debe tenerse en cuenta que el Convento de la Concepción fue el primero en ser construido en la capital de la Nueva España, apenas 22 años después de la consumación de la Conquista; de ahí que recibieran como novicias a hijas, familiares y conocidas mujeres de los conquistadores españoles.
Después de arduas investigaciones para esclarecer el origen de esas apariciones, se supo que dicho fantasma correspondía  a la que en vida llevó el nombre de doña María de Alvarado, quien compartía la morada con sus hermanos Gil y Alfonso Ávila en la esquina que hoy serían las calles de Argentina y Guatemala, justamente donde se ubicaba una cantina.
Se cuenta que era una mujer muy bonita y de gran prestancia que se enamoró de Arrutia, un mestizo de humilde cuna, que al ver su amor que ella le profesaba por los ojos, quiso hacerse de mujer, dinero y linaje.
A tales amoríos se opusieron los hermanos Ávila, sobre todo Alfonso, quien llamando una tarde al irrespetuoso y altanero mestizo, le prohibió que anduviese tras su hermana.
-Nada podéis hacer si ella me ama-dijo altaneramente Arrutia- pues el corazón de vuestra hermana es mío: podéis oponeros cuanto queráis, que nada logréis.
Molesto don Alfonso se fue a su casa para hablar con su hermano Gil, a quien le contó lo sucedido. Gil pensó en matar al bellaco que se enfrentaba a ellos, pero don Alfonso pensando mejor las cosas, dijo que el sujeto era un mestizo despreciable que no podría medirse a espada contra ninguno de los dos y que mejor sería que le dieran un escarmiento.
Así decidieron reunir un buen monto de dinero y se lo ofrecieron al mestizo para que se largara para siempre de la capital, pues con los dineros ofrecidos podría instalarse en otro sitio y poner un negocio lucrativo.
Se dice que el mestizo aceptó y sin darle un adiós  a su amada se fue a Veracruz y de allí a otros lugares, dejando transcurrir los meses para ajustarse a dos años, tiempo durante el cual  la desdichada doña María Alvarado sufría, padecía, lloraba y gemía como una sombra por la casa solariega de los hermanos. Al verla sufrir tanto, sus hermanos decidieron convencerla para que entrara de novicia a un convento. Escogieron para dicho fin el de La Concepción y no fue difícil que la aceptaran, pues luego de haber dado una fuerte cantidad de dinero, la joven tuvo que ir a refugiarse del dolor que le provocaba la supuesta muerte del mestizo.
Pero sin mucha voluntad, doña María entró como novicia, en donde comenzó a llevar la triste vida claustral, aunque sin dejar de llorar su pena de amor, recordando al mestizo Arrutia. Por las noches, en la angustiosa soledad de su celda se olvidaba de su amor a Dios, de su fe y de todo y sólo pensaba en aquel mestizo que la había abandonado.
Al fin, una noche, no pudiendo resistir más esa pasión que era mucho más fuerte que su fe, decidió matarse ante el silencio del amado de cuyo regreso llegó a saber, pues el mestizo había vuelto a pedir más dinero a los hermanos Ávila.
Se cuenta que al saberse traicionada por ambas partes, de su amado y de sus hermanos, tomó un cordón y lo trenzó con otro para hacerlo más fuerte, después se hincó ante el Cristo Crucificado a quien pidió perdón por no haber tenido el valor y la pasión de profesarse. Caminó hasta la fuente donde se reflejó por última vez, allí derramó unas lágrimas que se confundieron con la cristalina agua. En cuanto tomó aliento ató la cuerda a una de las ramas del durazno y volvió a rezar pidiendo perdón a Dios por lo que iba a hacer, y sin pensarlo dos veces se lanzó golpeando sus pies en el brocal de la fuente.
Y allí quedó, balanceándose como un  péndulo blanco movido por el viento. Al día siguiente, cuando la portera del convento fue a revisar los picaportes y herrajes de la puerta del convento, la vio colgando rígida y con el semblante blanco.
El cuerpo ya tieso de María de Alvarado fue bajado y sepultado esa misma tarde en el cementerio interior del convento y allí pareció terminar aquel drama amoroso. Sin embargo, un mes después, una de las novicias vio la horrible aparición reflejada en las aguas de la fuente. A esta aparición siguieron otras, hasta que las superioras prohibieron la salida de las monjas a la huerta después de la puesta de sol.
Al deducir que el alma de la joven andaba penando, las autoridades comenzaron a investigar, tomando por culpables a los hermanos Ávila, pues habían sido ellos los que de alguna manera encaminaron a María a terminar con su vida de esa manera. Así que los juzgaron y sentenciaron a muerte en cuanto el sol comenzaba a asomarse.
La casa donde vivieron fue destruida y arada con sal, ya que de acuerdo con algunas costumbres de la época, ésa era la única forma en que el alma de la moja pudiera descansar en paz.

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37
autor paty14 el 20/jul, 2014 09:53 Diputado local

@apologeta » 

Estos lares, están repletos, como comentas de interesantes y fabulosas historias, duendes, chaneques, nahuales, aparecidos, lloronas, trolls, que al principio, me contaban y me causaban risa de incredulidad, claro, risa disimulada.…. Romántica historia la de La Quemada, me gustó. Y que susto se llevaron en ese panteón ambas partes, como dicen por ahí,  hay que cuidarse de los vivos, los muertos, muertos están.

Te aporto una historia más, y muy buen tema. Saludos.

 

El aparecido del Salto del Gato

Uno de los caminos para ir de Izúcar de Matamoros a Acatlán de Osorio, ambos municipios poblanos, es la antigua Carretera Panamericana, que comunica a la República Mexicana de noreste a sureste.

A principios del siglo XX, cerca de la década de los años 30, los primeros autobuses de pasajeros comenzaron a circular el entonces moderno camino, que entre las mencionadas entidades atraviesa una pequeña porción del eje volcánico y rodea un peligroso precipicio.

Fueron muchos los vehículos que cayeron por el abismo, y muchos más los individuos que allí perdieron la vida, sin embargo, en torno a las innumerables tragedias surgió la creencia de que un charro, vestido con un elegante traje negro de botones plateados, hacía la parada a los choferes, y al ingresar a los autobuses, ofrecía cuantiosas cantidades de dinero para que al llegar a la cumbre, se arrojaran por la ventana, dejando caer los carruajes al abismo con todos sus ocupantes.

Pocos días después de los accidentes, los cadáveres de los conductores que accedían a tan atroz acuerdo, eran encontrados en las cercanías, con visibles signos de tortura.

Las habladurías provocaron tal terror entre los viajeros y choferes, que estos dejaron de permitir a los pasajeros subir a los autobuses en esa zona, sin embargo, el enigmático charro continuaba apareciéndose a su lado, con su malévola propuesta económica.

Las autoridades eclesiales decidieron colocar cruces y bendecir el lugar, con la finalidad de exorcizarlo del maquiavélico espíritu, y cuentan los descendientes de quienes asistieron a la ceremonia religiosa, que el charro apareció lacerando al sacerdote oficiante con un látigo. Justo antes de morir, el padre empapó al ente con una bandeja de agua bendita, y este se convirtió en una figura demoniaca parecida a un felino, que cayó por el precipicio entre insultos y desgarradores gritos de dolor, que aún pueden escucharse por esos caminos, según cuentan los que ahí residen.

 

 

 

paty14



"Sabía que regresarias por mi".

38
autor apologeta el 20/jul, 2014 13:13 Gobernador

@paty14 » Hola nuevamente, si conozco ese tramo de carretera pero desconocía esa leyenda, es interesante. Recuerdo que en esa carretera iba manejando una camioneta pick-up y una persona ya mayor me pidió un "raite" o aventón, estaba atardeciendo y no lo "levanté", pero avancé como 200 metros y me remordió la conciencia (por su edad y porque ya oscurecía) y me regreso por él, lo encuentro de nuevo y me paro, el señor se quiso subir a la caja de la camioneta, pero le indiqué que subiera a la cabina conmigo. Me saluda el señor y me da las gracias y me dice: "Sabía que regresarias por mi", y después llevamos una buena plática en el trayecto hasta donde el se quedaría y se bajó y me dice: "Gracias y tengas buen viaje". Continué con mi viaje a Salina Cruz, Oax. pero adelante de mi se sale un carro de la carretera por esquivar una vaca, afortunadamente no hubo muertos, ni lecionados de gravedad, me baje de la camioneta para ayudar en lo que pudiera. Ya después, nuevamente en la carretera me puse a pensar y recordar, que si no me regreso por el viejo, yo sería el que se hubiera accidentado. Y nunca se han olvidado esas palabras: "Sabía que regresarias por mi"

Saludos Paty y gracias por la nueva aportación es bastante buena e interesante.

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Leyendas de la Colonia

39
autor apologeta el 20/jul, 2014 14:06 Gobernador

@apologeta: La siguiente leyenda se titula: El Puente del Clérigo

Allá por el año de 1649 en que ocurre esta verídica historia que los años trasformaron en macabra leyenda, el sitio en que tuvieron lugar estos hechos consignados en las antiguas crónicas eran simplemente unos llanos en los que se levantaban unas cuantas casuchas formando parte de la antigua parcialidad de Santiago Tlatelolco; sin embargo cruzando apenas la acequia llamada de Texontlali, cuyas aguas zarcas iban a desembocar a la laguna (junto al mercado de La Lagunilla siglos después), había unas casas de muy buena factura en una de las cuales y cruzando el puente que sobre la dicha acequia existía fabricado de mampostería con un arco de medio punto y alta balaustrada, vivía un religioso llamado don Juan de Nava, que oficiaba en el templo de Santa Catarina. Este sacerdote tenía una sobrina a su cuidado, muy linda, muy de buen ver y en edad en que se sueña con un marido, llamada doña Margarita Jáuregui. El tercer personaje de esta increíble, pero verídica historia que aparece a fojas 231 de las memorias de Fray Marcos López y Rueda, que fuera obispo de Yucatán y Virrey provisional de la Nueva España, lo fue un caballero y portugués de muy buena presencia y malas maneras llamado don Duarte de Zarraza.

Por decirse de familia ilustre el galán portugués asistía a los saraos y fiestas virreinales y como doña Margarita Jáuregui, por haber sido hija de afortunado caballero también tenía acceso a los salones palaciegos, cierta vez se conocieron en una de esas fiestas. Conocer a tan hermosa dama y comenzar a enamorarla fue todo uno para el enamoradizo portugués, que indagó y fue hasta la casa del fraile situada al cruzar el puente de la acequia antes mencionada. Sus requiebros, su presencia frecuente, sus regalos y sus cartas encendidas pronto inflamaron el pecho de doña Margarita Jáuregui que estaba en el mero punto de edad para el casorio, por lo que pronto accedió a los requerimientos amorosos del portugués.

Pero don Fray Juan de Nava también indagó muchas cosas de don Duarte de Zarraza y supo que allá en su tierra además de haber dejado muchas deudas, también abandonó a dos mujeres con sus respectivos vástagos, que aquí en la capital de la Nueva España llevaba una vida disipada y silenciosa y que vivía en la casa gaya y se exhibía con las descocadas barraganas. Además tenía varias queridas en encontrados rumbos de la ciudad y andaba en amoríos con diez doncellas. Por todos estos motivos, el cura Juan de Nava prohibió terminantemente a su sobrina que aceptara los amores del porfiado portugués, pero ni doña Margarita ni don Duarte hicieron caso de las advertencias del clérigo y continuaron con sus amoríos a espaldas del ensotanado tío.

Dos veces el cura Juan de Nava habló con el llamado Duarte de Zarraza ya en tono violento prohibiéndole que se acercara tan solo a su casa o al puente de la acequia de Tezontlali, pero en contestación recibió una blasfemia, burlas y altanería de parte del de Portugal. Y tanto se opuso el sacerdote a esos amores y tantas veces reprendió a la sobrina y a Zarraza, que éste decidió quitar del medio al clérigo, porque según dijo, nadie podía oponerse a sus deseos.

Siguiendo al pie de la letra añejas y desleídas crónicas, sabemos que el perverso portugués decidió matar al clérigo precisamente el 3 de abril de ese año de 1649 y al efecto se fue a decirle a doña Margarita Jáuregui, que ya que su tío-tutor no los dejaría casarse, deberían huir para desposarse en La Puebla de los Angeles. La bella mujer convino en seguir al galán burlando la voluntad del cura. El día señalado estaba conversando por la ventana de la casa a eso de la caída de la tarde, cuando Duarte de Zarraza vio venir al cura, acercarse al puente sobre la acequia de Texontlali y sin decirle nada a Margarita, se alejó del balcón y corrió hacia el puente.

No se sabe lo que dijeron, mejor dicho discutieron clérigo y portugués, pero de pronto, Duarte de Zarraza sacó un puñal en cuyo pomo aparecía grabado el escudo de su casa portuguesa y clavó de un golpe furioso en el cráneo al cura. El cura cayó herido de muerte y el portugués lo arrastró unos cuantos pasos y lo arrojó a las aguas lodosas de la acequia por encima de la balaustrada del puente.

Como era de muchos conocida la oposición del clérigo a sus amoríos con Margarita su sobrina, Duarte de Zarraza decidió ocultarse primero y después huir a Veracruz, en donde permaneció cerca de un año. Pasado ese tiempo, el portugués regresó a la capital de la Nueva españa y decidió ir a ver a Margarita Jáuregui, para pedirle que huyera con él, ya que estaba muerto el cura su tío. Esperó la noche y se encaminó hacia el rumbo norte, por el lado de Tlatelolco. Llegó al puente de la acequia, pero no pudo pasarlo, de hecho jamás llegó a cruzarlo vivo. Al día siguiente viandantes mañaneros lo descubrieron muerto, horriblemente desfigurado el rostro por una mueca de espanto, como espanto sufrieron los descubridores, ya que don Duarte de Zarraza yacía estrangulado por un horrible esqueleto cubierto por una sotana hecha jirones, manchada de limo, de lodo y agua pestilente. Las manos descarnadas de aquél muerto, en el cual se identificó en el acto al clérigo don Juan de Nava, estaban pegadas al cuello de Zarraza, mientras brillaba a los primeros rayos del sol de la mañana, la hoja de un puñal que estaba hendiendo su mondo cráneo y en cuyo pomo aparecía el escudo de la casa de Zarraza.

No había duda, el clérigo había salido de su tumba pantanosa en la que permaneció todo el tiempo que el portugués estuvo ausente y al volver a la ciudad emergió para vengarse. Esto dicen las crónicas, esto contó años más tarde la leyenda y por eso, al puente sin nombre y a la calle que se formó andando el tiempo, se le conoció por muchos años, como la calle del Puente del Clérigo, hoy conocida por 7a., y 8a., de Allende dando como referencia el antiguo callejón del Carrizo.

 

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Leyendas de la Colonia

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autor apologeta el 20/jul, 2014 14:35 Gobernador

@apologeta: El folklore mexicano se enriquece con sus leyendas, y la siguiente transita por las calles aun en nuestros días.

El Diablo en Pañales

Se dice que cierta vez, ya entrada la noche, andaba por las callejuelas retorcidas y mal formadas de la ciudad un hombre evidentemente ebrio. Y a pesar de que las calles eran alumbradas por los candiles que hacían sombras extrañas, esto parecía no importarle, pues a el los fantasmas no le asustaban cuando tenia a su lado una botella. Al dar vuelta en una esquina, escucho claramente el llanto de un bebé; eran ruidos ahogados pero claros. Se detuvo tambaleante pero ya no escucho mas que el aullar de los perros en la lejanía. Unos metros adelante volvió a escuchar el llanto, ahora si era claro; se trataba indudablemente de un bebé. El hombre busco en los rincones y justo debajo del puente que cruzaba, encontró a la criatura apenas cubierta con una manta.

El hombre levanto al bebé sin antes maldecir a la desnaturalizada madre. Aun tambaleándose siguió su camino murmurando pestes contra la infame que dejo a su pequeño en semejante situación. Pero no había llegado ni al siguiente faro cuando empezó a tener la impresión de que el niño pesaba mas. Todavía así camino cuatro calles, pero el peso ya era insoportable. Lo miro varias veces, todas sin remover la manta que lo cubría. Y al llegar a la siguiente luz, pudo ver bien al niño que llevaba en brazos. Para su sorpresa, no llevaba un bebe, sino un cerdo con ojos encendidos que lo miraba amenazante.

Se dice que el infernal ser chasqueó los colmillos produciendo en el ebrio hombre un susto que lo curó de inmediato. Como pudo lanzo al animal por los aires exclamando una oración que ya casi no recordaba; se echo a correr por las calles y nunca mas volvió a tomar.

Pudiera ser que la leyenda fuera creada para evitar que los hombres se embrutecieran con la bebida; sin embargo, en toda la República mexicana se cuentan historias similares en las que bebés con dientes se vuelven animales infernales.

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



Leyendas de la Colonia

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autor apologeta el 20/jul, 2014 19:12 Gobernador

@apologeta: La siguiente leyenda se titula: El Callejón de las Manitas.

Era el año 1780 cuando llegó a la ciudad de San Luis Potosí un sacerdote que avivado por el benigno clima del lugar decidió quedarse a radicar ahí. Al clérigo le fue fácil encontrar colocación como maestro en uno de los mejores colegios de aquel entonces, y aunque se le proporcionaba una manera digna de vivir allí mismo, decidió alquilar una casa en uno de los barrios más desolados del lugar que recibía el nombre de Alfalfa.

Un buen día dejó de impartir sus habituales clases de latín para salir con rumbo desconocido. A su regreso fue cruelmente asesinado; se dice que por sus acompañantes: dos mozos que él mismo había invitado a su recorrido. Y aunque la versión es contada de diversas maneras, en términos generales ésta es la que más se repite.

El sacerdote hizo su recorrido por los pueblos cercanos, reunió algo de dinero que traía consigo siempre, destinando una parte para comprarse algunas cosas que necesitaba y la otra a socorrer a los pobres más indigentes; casi todos sus honorarios los gastaba en ellos. Luego de su arribo a la ciudad se dirigió a su casa situada en el antiguo callejón de Alfalfa. Una vez instalado ahí, dejó que sus ayudantes cumplieran con su obligación: desensillar los caballos, desaparejar las mulas y llevar a los animales al pesebre. Los dos mozalbetes ejecutaron sus labores con toda calma y después fueron a tomar sus alimentos. Mientras tanto, el sacerdote, que ya estaba muy cansado, prefirió ir directamente a la cama, no sin antes rezar sus oraciones. Entrada la noche se encendieron los faroles de las calles y como los mozos sintieron miedo de irse, decidieron regresar a la casa. Pero gran temor sintieron cuando llegaron y vieron al padre tendido en medio del cuarto bañado en sangre. Salieron pidiendo ayuda mucha gente acudió y algunos dieron parte a las autoridades.

El esclarecimiento del crimen fue más complicado de lo que se creía, pues los mozos sólo habían estado unos minutos afuera y por más que buscaron no hallaban nada alrededor de la casa. Incluso los acompañantes del padre se ofrecieron a buscar, pero no tuvieron éxito. Los ayudantes del padre eran compadecidos por mucha gente y hasta por las autoridades, quienes, en tanto conseguían trabajo, les ayudaron en su sostenimiento. Sin embargo, un miembro de la autoridad jurídica, quien siempre sospechó de los dos muchachos, pidió que se les internara en el Hospital Militar en calidad de detenidos.

Hecho esto, se resolvió en que los colocarían en cuartos separados e incomunicados, sujetándolos a intensos interrogatorios. Días después se culparon mutuamente y uno de ellos dijo que su primo (el más grande de los dos) era quier había dado muerte al padre, ocultando el producto del robo, el cual consistía en unas cuantas monedas. Las autoridades y los reos se trasladaron al sitio de los hechos donde fueron encontradas las monedas así como el cuerpo del delito que fue un puñal.

Pero ellos aseguraban que no había sido el robo el móvil del crimen, sino vengarse por el mal trato que les daba el sacerdote. Aun así, fueron sentenciados, retardando el castigo las apelaciones de los defensores; fue así como transcurrieron cinco años, aunque al término se confirmó la sentencia de muerte, que consistía además en cortarles las manos a los cuerpos para que fueran exhibidas como escarmiento para el resto de la población. Las manos criminales se colgaron del muro exterior de la sombría casa del callejón solitario y triste. Desde entonces se le llamó el Callejón de las Manitas. Cuando la gente tenía que pasar por este callejón empezaba a rezar y no cesaba de hacerlo hasta que salía de él.

Por fin alguien descolgó las manos de aquel sitio, pero pasados unos días volvían a aparecer. Así fue en forma sucesiva durante mucho tiempo, hasta que se reformó el barrio y el callejón lo atravesó una calle ancha. Aun así, en ese mismo lugar donde estuvo la casa lúgubre, en algunas noches del mes de noviembre todavía se ven flotar en el espacio unas manos esqueléticas que buscan acomodo en un sitio, también se aparece un sacerdote menudito, esmirriado, de sotana rabona, que cruza la calle y se pierde al doblar la esquina, motivo por el que todavía hoy en día los habitantes de San Luis Potosí temen cruzar el callejón que existe atrás del Hospital Militar de la ciudad.

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autor apologeta el 20/jul, 2014 19:39 Gobernador

@apologeta: Y para cerrar este tema de "Mitos y Leyendas de la Colonia" citaré para mi gusto la más conocida por todos los mexicanos por generaciones: LA LLORONA

(Versión Colonial)

La leyenda de la llorona es quizá la leyenda más difundida a lo largo y ancho de México, existen tantas versiones como comunidades que afirman haber escuchando alguna vez al fantasma de la llorona, esta es la versión colonial y una de las más antiguas de las que se tenga registro.

Durante el siglo XVI, en cuanto se daba el “toque de queda”, todos los habitantes de la Nueva España corrían a sus casas a buscar refugio. Intentaban tras las paredes aislarse para no escuchar los prolongados gemidos de una mujer que recorría las calles en cuanto las campanas de la Catedral se dejaban escuchar.

Se cuenta que en los primeros días bastaba con persignarse o santiguarse para contrarrestar esos horribles gemidos, pero conforme los días avanzaban, éstos se hicieron más constantes y de mayor intensidad, lo cual provocó el pavor y ya después ni los rezos podían aliviar esta situación. Hubo unos valientes que intentaron saber el origen de los lamentos: primero desde las puertas observaban, luego se asomaban por las ventanas, para después aventurarse a salir a las calles logrando ver a la que en el silencio de las oscuras noches dejaba arrastrar sus lamentos.

Este personaje vestía traje blanco y un velo espeso cubría su rostro. Con lentos y callados pasos recorría muchas calles de la ciudad dormida cada noche por distintos rumbos sin faltar una sola, dirigiéndose siempre a la Plaza Mayor donde se ponía de rodillas dando un saludo al Oriente, luego dejaba escapar el último angustioso y lánguido lamento. Puesta de pie, continuaba con paso lento y pausado hacia el mismo rumbo por donde había venido. Al llegar a orillas del salobre lago, que en ese tiempo penetraba a algunos barrios, se desvanecía.

En un principio algunos valientes se acercaron, pero quienes llegaban en presencia de aquella mujer se paralizaban y quedaban muertos. Los más animosos apenas se atrevían a seguirla de lejos aprovechando la claridad de la luna, sin lograr otra cosa que verla desaparecer a la orilla del lago, como si se sumergiera entre las aguas. La gente se preguntaba de dónde venía, quién era y adonde iba. El vulgo terminó poniéndole por nombre: La Llorona.

La leyenda crecería tanto, que durante más de tres centurias quedó grabado en la memoria de los habitantes de la ciudad de México. En la Nueva España se intentó esclarecer el caso. Los antiguos mexicanos hablaban de sus raíces y su mitología; se mencionaba a la diosa Coatlicue, quien se apareció pronosticando la Conquista. Aunque algunos mencionaron que esa nueva aparición no se trataba de la diosa, sino de la Malinche (mejor conocida como Doña Marina), que al haber traicionado a su pueblo, recibió el castigo eterno.

A partir de ese momento La leyenda de La Llorona creció y se hablaba de ella cada vez que una mujer enamorada era engañada, o cuando una viuda veía llorar a sus huérfanos; también se mencionaba cuando una mujer desgraciada envuelta por la ira, asesinaba o maltrataba a sus hijos. Es por ello que en nuestra tradición presente aún vive.

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autor apologeta el 20/jul, 2014 20:49 Gobernador

@apologeta: La época Colonial ha sido perfectamente definida como la más lúgubre y siniestra de nuestra historia, aunque al mismo tiempo la más romántica y poética etapa de la existencia mexicana. La cultura del mexicano, aunada a su capacidad de imaginación y de esa inquietud por encontrar en la magia de esos relatos algo o mucho de verdad, que nos confunden haciéndonos creer que la realidad y lo ficticio se pueden fundir y compartir la misma linea de la vida. Me siento orgulloso de ser mexicano y de nuestras leyendas.

 Quiero agradecer a todos los lectores de éste tema y en especial por su participación y aportación a los compañeros: @Rozi; @Paty14; @Robinson y por supuesto a @elcaliman. G R A C I A S

Bibliografía: Del libro "Mitos y Leyendas Coloniales". DELFIN EDITORIAL

Y algunos de la WEB.

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Gracias a ti!

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autor Rozi el 21/jul, 2014 10:08 Diputado local

@apologeta » 

Por tan certero tema, me encanta leer estas cosas

leyendas, mitos, historias y hasta eh leido unfinidad de creepypastas

me encantó el tema y como lo desarrolló...

sobre todo gracias por dejarme participar un poco.

 

Saludos excelente inicio de semana!

Maybe if we think and wish and hope and pray, it might come true



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autor apologeta el 21/jul, 2014 15:06 Gobernador

@Rozi Te agradezco tus palabras, también tengo esa afición de ese tipo de lecturas, más no me gustan en el cine o televisión. Como que la mente te transporta y te crea imágenes y situaciones más terroríficas. Pero no he tenido ningun contacto con espíritus, ni nada por el estilo, lo más sobresaliente que me ha pasado fue en el puerto de Salina Cruz, Oax. Resulta que un compañero de trabajo llevó un día un cachorrito (perrito de unos 3 ó 4 meses) al edificio donde estaban la oficinas y arriba nuestros departamantos. Teniamos una recámara que solo se ocupaba cuando llegaba el dueño de la constructora o algun jefe o visitante de la cd. de México y todos ellos se quejaban al día siguiente de que no pudieron dormir porque sentian la presencia de algo o alguien (el famoso muerto se le sentó encima del pecho y no se podian mover). Bueno aquí es donde el cachorrito entra en la historia. Este perrito estuvo un mes con nosotros siempre entraba y salia a todas las recámaras, menos a la "embrujada" (jejeje), en cierta ocación el dueño del perrito lo avienta dentro de esta recámara y que sale corriendo, chillando y los pelos parados. Pasaron los dias y platicando sobre lo sucedido con el dueño del edificio (Sr. Roger) me dice que hace algunos años un inquilino se había quitado la vida ahorcandose y precisamente esa era la recámara. 

Gracias amiga por tus alentadoras palabras y buen inicio de semana. Estaremos en el siguiente tema.

 

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no espanten que duermo solo!!!!!!!

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autor elcaliman el 21/jul, 2014 15:25 Gobernador

@apologeta » un sketch.... un sketch!!!!!!!!! uuuuffff y requete-contra ufffffffffffffffffffff!! muy buen tema... de miedo!!

permitame darle un pequenio refresh!!! depuse pueden continuar.. con relatos de melloo!!!! http://www.youtube.com/watch?v=izaw5vycA3w

que puntadas son esas!!??



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autor paty14 el 21/jul, 2014 19:13 Diputado local

@apologeta » 

The End? Y yo que apenas iba a contar mi experiencia extra normal.

Pues Gracias y esperamos pronto otro tema así de interesante como éste.

 

Saludos.   

paty14



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autor apologeta el 21/jul, 2014 20:15 Gobernador

@paty14 »Saludos Paty, te pido mil disculpas, el tema sigue abierto, me faltó hacer el comentario. Creo que entre más enriquecido sea éste, mejor para todos nosotros,  conoceremos más de nuestro "folcklore" ya reconocido en el extranjero y soy yo el que te lo solicita que sigas aportando todos los que sean necesarios y suficientes para disfrutar de ellos. GRACIAS POR TU INTERÉS PATY. 

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Leyendas de la Colonia

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autor apologeta el 21/jul, 2014 21:18 Gobernador

@apologeta: A petición de nuestra compañera @Paty14 se reabre el tema con la publicación de la leyenda acontecida en Ixtlán, Michoacán: RETO EN EL PANTEÓN

Cuentan que Luís era un joven que siempre sobresalía en el grupo de sus amigos, a su alcance estaban todos los recursos para adelantarse a sus compañeros, las iniciativas partían de su imaginación. Hombre afortunado, triunfaba en todo lo que emprendía. Una ocasión, queriendo hacerse notar por una más de sus extravagantes ideas, invitó a sus 6 amigos para una apuesta tanto más rara como irreverente: el que se sintiera más “hombre” entraría al cementerio del lugar a las 12 de la noche, dejando una señal que los demás comprobarían al día siguiente. Pero esta vez, como siempre, Luís daba la idea, más no la realizaba. Al contrario, proponía que fuera Jerónimo, físicamente el más fuerte, al mismo tiempo el más sumiso y en todo momento dispuesto a cualquier cosa por sus amigos. Sin embargo, esta vez hubo uno que dijo: “no es justo, debemos hacerlo a la suerte, el que pierda será el que entre”. Con unos trozos de una rama seca se decidió la situación, y ¡OH sorpresa! Correspondería a Luís esta travesura. Aunque en el fondo era cobarde y en esa ocasión sentía temor de un modo particular, tuvo que disimularlo. El grupo se encaminó al panteón. Se usaba para entonces, en lugar de abrigo, una amplia capa estilo español. El perdedor, como seña convenida, clavaría una estaca en alguna tumba de las que están al fondo, pues así atravesaría por completo el campo santo. Luís entró y el ánimo le sobrecogía; apenas se empezó a sentir alejado de los demás, y empezó a silbar una tonada cualquiera, así distraía la imaginación y ayudaba a controlar sus nervios. Llegó por fin a la última hilera de tumbas, en una mano llevaba la estaca y en la otra una piedra que le serviría de martillo. Se dispuso a cumplir su atrevida e irrespetuosa misión. Colocó la estaca sobre el suelo y con la estaca dio tres, cuatro, cinco, seis golpes... en realidad no supo cuántos fueron, sus piernas le temblaban y en su cerebro se agolpaba la sangre, el corazón latía con mucha fuerza y una fría transpiración le bajaba por la espalda... Terminó de clavar y ya se disponía a irse, cuando sintió que por detrás de él alguien le retenía con más fuerza. En vano pasó el tiempo, Luís no regresaba. Sus amigos no se atrevieron a indagar lo que había ocurrido, y si es bien cierto que en extremo se encontraban apesadumbrados, sin proferir palabra regresaron a sus hogares. Al día siguiente el camposantero encontró a Luis muerto con una mueca de terror y una estaca clavada en su capa.

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Leyendas de La Laguna

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autor apologeta el 22/jul, 2014 00:34 Gobernador

@apologeta: La Cubana: Leyenda lagunera de 1906 que sigue causando asombro en el Viejo Torreón.

La historia se desarrolla en el año de 1906. Una despiadada enfermedad llamada “la viruela negra” atacaba en todo el país. Los enfermos, según se cuenta, eran desahuciados y debido a la inminencia de su muerte, eran enterrados vivos, para evitar su propagación.

Una mujer, apodada por su origen como “La Cubana”, encantaba a todos aquellos hombres con su belleza, cada vez que la veían en un conocido burdel de la zona de tolerancia (La Alianza de Torreón). La enfermedad, la atacó. Ante el temor al contagio, los clientes dejaron de asistir, situación que molestó a la dueña del lugar, por lo que optó por sepultarla viva. Este suceso no pasó inadvertido. Pronto toda la ciudad comentaba el caso, ya que “La Cubana” no era ninguna desconocida. 

El tiempo pasó y el recuerdo de la hermosa mujer se iba borrando poco a poco. Pero una noche, según se cuenta, a las afueras de la una cantina llamada “La Feria”, justo donde las conocidas calandrias esperaban a sus clientes, una mujer vestida de negro con el rostro cubierto subió a una de ellas, solicitando la llevaran al Panteón Municipal número I, ubicado en la colonia Nueva Rosita. El chofer, temeroso de que algo pudiera pasarle a la dama en aquel lugar, se ofreció a esperarla para su regreso. “No espere... aquí vivo”, dijo ella, cuenta la leyenda. Creyendo que era una broma insistió en esperarla. “Aquí vivo”, dijo la mujer, “¿qué acaso no me conoces?”, le preguntó; el chofer lo negó. 

La dama levantó lentamente el velo negro que le cubría el rostro y el cochero, al verla, quedó atónito reconociendo el rostro de “La Cubana”. El hombre se desmayó quedando inconsciente durante algunas horas. El panteonero al ver las luces de la calandria salió y lo vio. A la mañana siguiente, el hombre le contó todo lo sucedido al panteonero, quien no daba crédito a lo sucedido, hasta que le mostró el billete con el que la misteriosa y bella mujer le había pagado por sus servicios.

Esta historia está plasmada en el libro “Habla el Desierto; Leyendas de La Laguna”, que recopila los relatos del Primer Concurso Regional de Leyendas editado por El Siglo de Torreón.

http://youtu.be/0SrMDW4gUXs

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autor paty14 el 22/jul, 2014 09:11 Diputado local

@apologeta » 

Qué bien que reabres el tema, porque da para mucho. Gracias.

Voy de prisa, pero dejo esta historia,  al rato aportamos más. Saludos.

La casa de Don Juan Manuel

La casa le perteneció a Juan Manuel Solórzano, quien presuntamente vendió su alma al diablo con tal de descubrir a la persona con la que su mujer lo engañaba, ya que ellos no habían podido tener hijos.

A cambio de este favor, Juan Manuel tenía que matar a la primera persona que pasara por su casa a las 11:00 de la noche.

Él comenzó con el encargo, pero cuando no pudo con el remordimiento se confesó con un Padre, y tres días después amaneció ahorcado.

La casa se encuentra en la calle de República de Uruguay 94, colonia Centro, y dicen que si pasas por ahí a las 11:00 de la noche y te preguntan la hora, entonces es el espíritu de Don Juan Manuel, quien responderá: “Dichoso aquél que conoce la hora de su muerte”.

 

 

paty14



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autor apologeta el 22/jul, 2014 13:34 Gobernador

@paty14  "quien presuntamente vendió su alma al diablo con tal de descubrir a la persona con la que su mujer lo engañaba, ya que ellos no habían podido tener hijos". 

Paty, pero ¿que le hizo al tipo que se metía con su esposa? ¿También lo mató, minimo no?

Saludos Paty

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Leyendas de La Laguna

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autor apologeta el 22/jul, 2014 14:01 Gobernador

@apologeta: LA LEYENDA DEL 11-40

El origen de esta leyenda se remonta a la década de los 30’s. Durante años, la carretera que une a las tres ciudades Torreón, Gómez Palacio y Ciudad Lerdo, fue temida por los que por ahí circulaban, debido a que era una de las rutas más transitadas y por lo tanto más peligrosa.

Dados los accidentes que en este punto de la ciudad de Gómez Palacio se registraron, no pasó mucho tiempo para que comenzara a correr el rumor de que en el kilómetro 1140 se aparecía el fantasma de una joven mujer con una larga cabellera castaña, cuyo rostro lucía pálido. Su vestido era blanco, con una falda que le llegaba hasta los pies, como lista para ir de fiesta.

Quienes la han visto cuentan que parece caminar lentamente, y que a veces aparenta flotar de un lado a otro para luego detenerse a la orilla del camino, haciendo señales a los automovilistas pidiendo llevarla; por lo general esa petición siempre era con dirección de Gómez a Torreón.

De acuerdo con el relato, dos fueron los accidentes que entonces conmovieron a la región. Uno de ellos, el de una familia que regresaba de un festejo del conocido Centro Campestre de Gómez Palacio. Al llegar al cruce del ferrocarril, el automóvil en el que viajaba se impactó contra el tren, provocando así la muerte de todos los pasajeros, entre ellos una mujer.

El otro accidente registrado tiempo después, fue muy similar al anterior; una señorita de origen judío, también había perdido la vida en el lugar.

Dos décadas más tarde, un taxista relató a varios periódicos de la localidad, su escalofriante experiencia. Cuentan que era poco después de la medianoche, cuando circulaba por el bulevar Miguel Alemán con dirección a Torreón, cuando de pronto en el kilómetro señalado, una mujer con dichas características le hizo la parada.

El trabajador del volante al recordar la historia del fantasma del Kilómetro 11-40 aceleró su paso “muerto de miedo”. Creyendo haber pasado a la mujer, miró por el espejo retrovisor helándosele la sangre al ver que en el asiento trasero venía como pasajera la espectral aparición.

La impresión fue tal que casi pierde el control del volante y el conocimiento. La joven dama le sonrió en forma macabra y desapareció. Del impacto que sufrió, el taxista cayó seriamente enfermo. Debido a la gran cantidad de percances registrados en este kilómetro, las autoridades decidieron construir un paso a desnivel; sin embargo el fantasma sigue apareciendo.

Plasmada en el libro “Habla el Desierto; Leyendas de La Laguna”, que recopila los relatos del Primer Concurso Regional de Leyendas editado por El Siglo de Torreón,

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autor Rozi el 22/jul, 2014 14:35 Diputado local

@apologeta » 

Me da gusto que haya reabierto el tema es de lo mejor! Aqui le va un relato, no es una leyenda pero igual es intrigante...

lo apoyo rotundamente, mi imaginacion me ha llevado mas lejos que las mismas peliculas y no importa que tan aterradora pueda ser, me da mas miedo lo que me imagino...

 

Un relato...

Todavía no hay mensajes en mi teléfono.

Suponía que él no me llamaría después de todo. No puedo culparlo, quizá me vi un poco desesperada anoche. Me había fijado en él desde antes que él me notara. Su brillante cabello negro y sus preciosos y poco naturales ojos azules. Seguro que yo no era la única mirando. Sus movimientos eran elegantes, pero de una manera masculina. Y su sonrisa, ¡su sonrisa!

Moriría por esa sonrisa.

Sigue sin haber mensajes…

Pensé en llamarle, quizás disculparme por ser tan “aventada” anoche. Soy una cobarde, lo sé, pero no me atrevo a marcar su número. Además, el prometió en contactarme cuando esté listo.

Así que esperaré, paciente.

Yo sé que podría pasar casualmente por su casa. Sólo para ver si está allí. Quizás salió. Eso explicaría por qué no ha podido llamarme aún. Sólo vive a media hora. Seguro es tímido y tiene miedo de llamarme. Tontito, voy a tener que ir con él para decirle que no tiene por qué estar asustado. No me importa si necesita tiempo.

Él vive en un lugar bastante alejado en las afueras del pueblo. Puedo escuchar a las ovejas en los establos, mientras me acerco. Mi corazón se acelera cuando veo luces brillando dentro la casa. Debe estar allí, él me dijo que sus padres estarían fuera el fin de semana. Lo dejaron cuidando las ovejas por estos días. Pobrecito, debe ser un trabajo duro. Probablemente ha estado muy ocupado para llamarme. Tendré que quedarme aquí hasta que sus padres regresen y lo ayuden a cuidar estas ovejas.

Toco la puerta, pero él no responde. Probablemente se quedó dormido. El pensar en su hermosa cara, más suave por el sueño, me hace sonreír. Trato de abrir la puerta; está abierta. Rara vez hay crímenes por estos lugares, así que supongo que no es necesario cerrar con llave. Entro calladamente en la casa. ¡Quiero sorprenderlo! Me detengo con cada rechinido del piso de madera mientras me adentro en la casa, y subo las escaleras lentamente. Finalmente llego a su recámara, y, con cuidado, abro la puerta.

Allí está el, como lo supuse. Enciendo la luz de su escritorio para poder ver su cara. Sus hermosos ojos azules están abiertos, mirando hacia el espacio, y toda su cara es un desastre sangriento. La piel de sus cachetes ha sido removida por completo, y esta colgando de su cabeza. No tiene tampoco las uñas de sus manos, las cuales están arregladas cuidadosamente a su lado. En su pecho, hay un mensaje grabado en su piel.

Lo veo, con mis manos cubriendo mi boca.

Está exactamente como lo dejé ayer. Debe haber estado tan cansado, que ha dormido todo el día.

¡Qué lindo!

Suavemente, le doy un beso en su frente, asegurándome de no despertarlo. Entonces escribo otro mensaje debajo del que está en su pecho, haciéndole saber que estaré aquí cuando me necesite.

Abandono el cuarto, y me dirijo hacia afuera. Creo que es hora de que las ovejas duerman también. Y mañana, conoceré a sus padres. ¡Estoy segura de que me amaran también!

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Leyendas de La Laguna

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autor apologeta el 22/jul, 2014 16:00 Gobernador

@apologeta: Una leyenda más de esta tierra Lagunera.

EL CARRUAJE NEGRO

La leyenda del carruaje negro, según cuenta don Higinio García, ex empleado del Panteón Municipal número I de Torreón, lugar donde laboró por más de 45 años, aún sigue causando escalofríos entre los vecinos cercanos a este sitio.

Entrevistado en el cementerio, cuenta que en la época de la Revolución, unos guerrilleros eran perseguidos por las tropas de Francisco Villa, pues el carruaje en el que pretendían escapar, estaba lleno de lingotes de oro, “eran bastantes”, dice el hombre. En su afán por escapar con su tesoro, se internaron en la zona en donde ahora se localiza la colonia Nueva Rosita, al poniente de esta ciudad. “Nadie supo dónde escondieron los lingotes de oro”, cuenta seriamente aquel ex trabajador del Panteón Municipal. Los guerrilleros no pudieron escapar de las armas de Villa, pero el escondite del oro aún sigue siendo un misterio para todos.

Pero la historia no termina ahí, dice don Higinio. Por las noches, cuenta, se escucha el galopar de caballos tanto dentro como fuera del Cementerio. “Quienes los han visto, dicen que un carruaje negro llega y se detiene justo en la entrada del Panteón, en donde un hombre se baja y se pierde entre los pasillos de este lugar”.

Nadie ha intentado ver su rostro, pues temen perder la vida en su intento, como resultado de la impresión que esto les pueda ocasionar.

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autor apologeta el 22/jul, 2014 16:25 Gobernador

@Rozi » Rozi es buenisimo el relato, pero nos dejas a nuestra imaginación el final, eso lo hace más interesante. ¿mujer lobo o vampira?

Gracias por tu participación y esperamos otros más.

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Leyenda Urbana

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autor apologeta el 22/jul, 2014 19:03 Gobernador

@apologeta: La siguiente leyenda es considerada Urbana y se titula:La misteriosa casa de La Tía Toña.

En la Barranca El Castillo, en la tercera sección del Bosque de Chapultepec, muy cerca del Panteón de Dolores, hay una casa que es uno de los principales atractivos de los amantes de sucesos paranormales.

Si te adentras en el bosque con dirección a la casa, escucharás risas de niños, lamentos de mujer y quizás podrás observar algunas sombras antropomorfas paseándose entre los árboles. Para entrar a la casa, se debe cruzar un puente arruinado y viejo, al caminar sobre él se escucha la madera crujir; la casa siempre está rodeada de una espesa niebla, sin importar las condiciones del clima, y si divisas hacia la casa, podrás ver el rostro de una anciana mal encarada asomándose por una de las ventanas.

La Tía Toña odia que la gente se acerque a  su propiedad, y se piensa que eso provoca un gran número de accidentes mortales, como el que ocurrió el pasado 7 de marzo del 2008, cuando veinte estudiantes cayeron a una de las barrancas que rodea la casona embrujada.

La leyenda de La Tía Toña

Se dice que en esta lujosa casa vivió una solitaria mujer de avanzada edad, suplía sus necesidades de compañía ayudando a los demás, les daba comida, cobijo y techo a los niños más pobres. Sin embargo, estos niños de la calle no tenían buenos modales, y comenzaron a fastidiar a esta pobre mujer. Un día la conducta de los jóvenes colmó la paciencia de la anciana, uno de ellos lleno de codicia decidió buscar la herencia, de la cual se hablaba mucho en todo el lugar, que le dejo su marido, una herencia muy basta. Entonces comenzó a influir en otros de los chicos que albergaba la tía Toña y juntos decidieron una noche buscar en toda la casa, muchos cuentan que amarraron a la pobre viejita y comenzaron a buscar, ella logró zafarse y enloqueció. y en un arrebato de ira, la mujer los asesinó a todos. La tía Toña se deshizo de la evidencia llevando los cuerpos de los infantes por la barranca y aventó los cuerpos al río. Más tarde los sentimientos de culpa provocaron que la anciana se suicidara en su recámara. Aunque nadie sabe a ciencia cierta cómo murió, algunos dicen que el cuerpo sigue en la habitación principal de la mansión y otros dicen que los espíritus de los niños continúan atormentando a esta mujer.

La verdad es que muchas personas, principalmente borrachos y pordioseros, han muerto y otras más se han accidentado al tratar de llegar a la casa de La Tía Toña, pero se debe a que en ese lugar hay muchas barrancas y poca iluminación. Por su parte, la gente no deja de inventar extrañas historias sobre los desdichados que se resbalan o tropiezan y caen en esas barrancas.

Ahora las personas que visitan la casa de la tía Toña afirman que cuanto más se acercan más se puede presenciar la silueta de la anciana o verla viendo desde la ventana, también mencionan que se escuchan muchos ruidos y gritos dentro de la casa, al menos en la noche. Actualmente la casa de la tía Toña está bajo resguardo policial, nadie puede ingresar en ella, por varios motivos uno porque ocurrieron hechos de narcotráfico y otro porque cerca de la vivienda aparecieron un montón de cuerpos muertos, casi a diario se podía ver cuerpos de indigentes, jóvenes.

Muchos cuentan que la anciana asesinaba a todo aquel que quería refugiarse sus aposentos o simplemente visitaba la casa de noche, y luego botaba los cuerpos alrededor de todo el lugar.

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Leyendas de la Colonia

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autor apologeta el 22/jul, 2014 21:04 Gobernador

@apologeta: Continuamos con otra leyenda de la época de la Colonia

La casa maldita del Callejón del Muerto.

Allá por el año de 1642 en la Capital de Nueva España; se dio la más grande y furtiva cacería de herejes a cargo del Tribunal del Santo Oficio en la cual una mujer oriunda de La Coruña llamada Margarita Moreira, tuvo mucha participación, ya que se encargó de delatar a más de 80 personas. Con su confesión los inspectores de la Santa Inquisición; montaron guardia en la casa señalada con el número ocho en la Villa de Guadalupe.

Durante su vigilancia, pudieron ver mujeres desnudas, hombres obscenos y niños deformes. Las mujeres reían y tomaban vino en cráneos, gritando maldiciones dirigidas a aquellos que encarcelaron a sus amigos y familiares en las mazmorras de la Inquisición. Presenciando esto, los inspectores tuvieron que intervenir; tiraron la puerta para apresar a los participantes de la diabólica reunión y se desató el caos. Hubo gritos, lloriqueos, golpes, insultos y muerte. Toda la pelea se llevó a cabo entre relinchos y grotescas lamentaciones, acompañado de un frio que helaba los huesos.

Cuando se hizo el silencio, los vecinos se asomaron para averiguar qué había ocurrido, al enterarse, muchos de ellos abandonaron el lugar para no volver jamás, y los que se quedaron, guardaron en su interior un miedo que ya no les permitió vivir en paz. Mucho menos con los sucesos que acontecieron los siguientes días… los cuerpos torturados de los infelices eran sacados de las mazmorras a la vista de todos, mientras que sus cabezas aparecieron clavadas en unas lanzas afuera de la mansión maldita del Callejón del Muerto. Las pobres mujeres tuvieron un final terrible, fueron torturadas y mutiladas, las marcaron con un hierro al rojo vivo y después las liberaron. Para vagar por las calles mientras la gente se horrorizaba ante su aspecto, eran señaladas y llamadas brujas.

Cuando los habitantes de la región empezaban a retomar sus vidas con mayor tranquilidad, de nuevo el horror invadió sus corazones, pues se encontró el cuerpo sin vida de una mujer, tirado en la puerta de la temida casa. Ella era Margarita Moreira, la delatora de herejes, que con su muerte le devolvió por completo la alegría al tétrico inmueble, pues desde entonces no han dejado de salir de su interior risas y gritos de júbilo, así como la escandalera de un día de fiesta.

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



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autor paty14 el 22/jul, 2014 23:15 Diputado local

@apologeta » 

Ya con más calma, aquí la historia completa y más detallada, aunque el final  poco dudoso , porque nunca encontró al susodicho y menos que pasó con su esposa, lo cierto es que esta céntrica casa es famosa por lo que cuentan los lugareños-Saludos.

La Casa de Don Juan Manuel

Don Juan Manuel, antiguo caballero de la noble Nueva España posee una calle en el centro de la ciudad. Quien pasa por ella quizá recuerde su historia convertida en leyenda.

Más de uno preguntará quién era el tal Don Juan Manuel, merecedor del don que lo confirma caballero frente a sí mismo, y frente a los demás, y cuyo nombre señala una calle, una historia y una leyenda.

Dicho caballero vino en la comitiva del Excelentísimo Virrey don Diego Fernández de Córdoba, Marqués de Guadalcazar. Llegó, como se dice, para quedarse, para amasar bienes, ser respetado y servir, posteriormente a don Lope Díaz Armendáriz, Marqués de Cadereyta, cuando se hizo Virrey.

Nacido en la señorial ciudad española de Burgos, era conocido como Don Juan Manuel de Solórzano, quien en l636 se casó con Doña Mariana de Laguna, hija de un acaudalado minero de Zacatecas, no poca cosa: por aquellos días la explotación de minas era un magnífico negocio.

Cuenta la leyenda que la pareja era infeliz por carecer de descendencia, de hijos que coronaran su felicidad.

El hombre encontró refugio en la religión, en la plegaria. Incluso pretendió separarse de su esposa y hacerse fraile. Con tal motivo mandó llamar de España a uno de sus sobrinos, algo común y corriente por aquel entonces.

Y aquí hacen responsable al maligno, al mismísimo Lucifer, quien, al parecer, influyó en don Juan Manuel por supuesto que para mal. Al poco rato de la llegada del lejano pariente, Don Juan Manuel pensó que su esposa y el sobrino se veían en secreto. Enojado, más bien fuera de sí y aconsejado por el inquieto diablillo, quien susurró al oído del marido celoso que debía apresurarse a tomar venganza de su deshonra. Y cuanto antes mejor.

Don Juan Manuel cumplió la voluntad del demonio convirtiéndose en tremendo criminal.

Cada noche salía de su casa y asesinaba al primero que pasaba, luego de preguntarle:

- Perdón vuestra merced, ¿que‚ horas son?
-Las once.
¡Dichosa vuestra merced que sabe la hora en que muere!

“Brillaba el puñal en las tinieblas, se escuchaba un grito sofocado, el golpe de un cuerpo que caía, y el asesino, mudo, impasible, volvía a abrir el postigo, atravesaba de nuevo el patio de la casa, subía las escaleras y se recogía en sus habitaciones”.

La ciudad vivía en continuo temor. Y nada que se encontraba al culpable de los asesinatos. Un día, don Juan Manuel fue conducido por la ronda, a reconocer un cadáver. Era el de su
sobrino, al que reconoció de inmediato, al que debía su suerte y buena fortuna en los negocios.

Víctima del remordimiento, el asesino acudió al convento de San Francisco. Entró a la celda de un monje, frente al cual cayó abrazándose a sus rodillas. Arrepentido de su locura, maldijo al maligno, responsable de su conducta, al que había prometido entregar su alma llegado el momento.

El reverendo lo escuchó. Como penitencia, lo envió rezar un rosario tres noches consecutivas, pero, al pie de la horca.

La primera noche, rosario en mano, escuchó una voz, como salida del sepulcro, que decía:

¡Un padre nuestro y un ave maría por el alma de Don Juan Manuel!

Aterrorizado, Don Juan Manuel corrió a su casa.

Al día siguiente, volvió a la celda del monje, a quien relató lo sucedido.

El confesor, le recomendó que volviera esa misma noche al pie de la horca. Que el Señor de los Cielos, que todo lo dispone, pretendía salvar su alma. Le recomendó, asimismo, hacer la señal de la cruz cuando sintiera espanto.

Don Juan Manuel llegó puntual a la cita al pie de la horca. Aún no había comenzado su rezo, vio un cortejo de fantasmas con cirios encendidos en la mano, conduciendo su propio cadáver en un ataúd.

Preso del horror, don Juan Manuel corrió al lado de su confesor.

-Padre -le dijo-, por Dios, por su santa y bendita madre, antes de morirme concédame la absolución de mis pecados.

El religioso lo absolvió en el lugar, enviándolo de inmediato a rezar el rosario que le faltaba.

¿Qué‚ pasó aquella tercera noche? Nadie sabe a ciencia cierta. Sin embargo, la leyenda se encarga de recuperar lo desconocido: afirma la tradición que, al amanecer, hallaron en la horca pública, un cadáver. Era el de don Juan Manuel de Solórzano, privado y servidor del Marqués de Cadereyta, alguna vez virrey de la Nueva España.

El pueblo, quien fabrica las leyendas, los episodios no dichos y que exigen una explicación, dijo que a Don Juan Manuel lo habían colgado los mismísimos ángeles. Y lo dicho está, se sigue repitiendo siglo tras siglo. ¿También por algún diablillo desvelado? ¿Por algunos ángeles contadores de historias?

Lo ignoramos. Sin embargo, los invitamos a visitar, cuando les sobre tiempo, la tan transitada calle, ubicada en Uruguay 90. En el D F.

 

 

paty14



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autor apologeta el 22/jul, 2014 23:45 Gobernador

@paty14 »Hola paty ya está más completa tu historia y para complementarlo un poco más te diré que hoy, el edificio que solía ser su casona, en el número 90 de República de Urugay, se renta para fiestas. ¿Llevarías tu reloj? ¿O mejor desviarías el paso hacia el "Downtown" en la av. Isabel la Católica para tomar un chocolate caliente acompañado de una rica concha de Da Silva, y ahorrarte cualquier susto? Este Salón para eventos es muy conocido en el D.F. cuando vayas no pierdas la oportunidad de visitarlo. Felicidades y saludos.

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autor paty14 el 23/jul, 2014 10:02 Diputado local

@apologeta » 

He pasado por ese lugar, y volvería a pasar, pero no a las once de la noche, te comento que cerca de República de Uruguay, una arteria muy concurrida en el centro de la ciudad, se localiza la casa donde vivió el naturalista alemán Alexander Von Humboldt, donde hay una placa de 1869, que recuerda cien años de su nacimiento, en la esquina con Isabel La Católica, también está el convento de San Agustín, en sí, el Centro Histórico es un lugar digno de visitar, ofrece mucha información histórica, ahí encuentras casi de todo, desde buenos lugares para comer para todos los presupuestos, museos, iglesias antiguas, parques, etc-, Saludos.

 

PD.Te recomiendo en un futuro abrir un tema de lugares a visitar en el DF, una experiencia fascinante. 

paty14



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autor Rozi el 23/jul, 2014 11:52 Diputado local

@apologeta » 

Pues mira a mi no me ha ocurrido aun nada de eso pero mi familia me ha platicado cosas que a ellos les pasaron, mis padres son originarios de un ranchito que esta en un desvio de la carretera durango - zacatecas, es conocido por que es donde se divide con un arroyo, que es la linea divisoria de  Vicente Guerrero, Dgo. y Zacatecas, donde han pasado cosas ese tipo, que ya casi lo ven como normal, un ejemplo mi papá el dia en que nacio mi hermana iba por mi abuela materna para avisarle, tuvo que cruzar el arroyo y estaba lloviendo, se le atraveso un perro negro, de esos que ya te imaginas ojos rojos brillantes que se paraba en dos patas para evitarle pasar, mi papa lejos de asustarse saco su pistola, pero en esos pocos segundos de distraerse desaparecio y pues el siguio su camino; tambien un dia que fallesio una prima de mi papá solo viajamos el y yo al funeral y por las noches recuerdo que muchas lechuzas picaban el tejaban de donde se encontraban velandola paradas todas observando en direccion a ese cuarto, casi no lo recuerdo (Gracias A Dios). Cuando fallecio el papá de mi papá a la enfermera que lo cuido en sus ultimos momentos se le apareció un niño de unos 3 años que la seguia ella dice que era el mismisimo diablo pero dien que era un hijo fallesido de mi abuelo que asustaba a la enfermera pues dicen que ella fue quien le dio muerte a mi abuelito (Que en Paz Descanse) en fin jamas sabremos lo que realmente ocurrio, tambien dicen que en la casa de mi abuelo se puede ver a mi abuelito afuera de su casa sentado como siempre lo estaba con su botella de coca, mi tio al que mi abuelito cuidaba por estar enfermo dice que por las noches va su Benja a cobijarlo cuando tiene frio, en fin el año pasado tambien fallesio mi tio (En Paz Descance) Y creo que ahora mi abuelito puede estar en paz pues mi tio esta descanzando ya. Aunque la verdad fue una muerte horrible toda la gente del rancho sabe que mi tio esta descansando porque en vida fue una persona inocente como un niño, su mente jamas creció.

Pero bueno dejeme busco unas que me se...

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oscuridad...

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autor Rozi el 23/jul, 2014 13:45 Diputado local

@apologeta » 

Todo comenzó cuando me mudé a mi nueva casa. Sí, es un poco trillado. Créanme, lo sé, pero es lo que pasó. Nunca había experimentado nada sobrenatural antes y, aunque tenía interés por ello, nunca esperé que realmente me sucediera algo.

Conseguí rentar la casa a un muy bajo precio. No le di importancia porque era una casa vieja, ni tampoco estaba ubicada en el mejor de los vecindarios, así que supuse que era un buen trato. Luego de trasladar mis cosas, todo marchó bien por un tiempo.

No recuerdo cuándo fue exactamente que comenzó porque para ese tiempo no era nada grave. A veces dejaba la luz de la cocina o del baño encendida y al volver la encontraba apagada. Sinceramente, pensaba que tan sólo me había olvidado de que la había apagado antes de irme. Luego de un tiempo comenzó a intrigarme, y empecé a dejar una que otra luz encendida deliberadamente. A veces, nada sucedía. A veces, encontraba las luces apagadas cuando regresaba.

Para ese momento ya pensaba que algo andaba mal. No estaba asustado, sino confundido. Pensaba que quizás le pasaba algo a la corriente eléctrica. Comencé a dejar luces encendidas con mayor frecuencia porque creí que me ayudaría a identificar el motivo por el que se apagaban aleatoriamente. Entonces la situación tomó un curso distinto.

La primera vez que recuerdo que pasó algo extraño fue cuando dejé encendidas la luz de la cocina y de la sala antes de ir a dormir. Esa noche fui despertado por un gruñido profundo y estrepitoso que provenía de la cocina. Recuerdo que desperté creyendo que había algún animal en la casa. Desde mi cuarto se puede ver al final del pasillo la sala que está al lado de la cocina; noté que la luz en la sala se había atenuado, como si alguien hubiese apagado el interruptor de la cocina. Se escuchó otro gruñido, esta vez desde la sala, y casi grito al creer ver algo al final del pasillo antes de que la luz de la sala se apagase; aunque no pude distinguir lo que era. Simplemente se veía como algo parecido a una sombra, en realidad no me importaba, era presa del pánico. Me tiré de la cama hacia el interruptor de la luz, creyendo que alguien estaba en mi cuarto y se estaba preparando para hacerme daño.

Nada. No había nadie en mi cuarto. Dejé escapar un leve suspiro y luego caminé lentamente hacia la sala. Una vez que llegué al final del pasillo, prácticamente me abalancé contra el interruptor para encender la luz. De nuevo, nada. La cocina seguía, y, de nuevo, ¡nada!

Estaba comenzando a creer que lo había soñado todo cuando iba a apagar el interruptor de la luz de la cocina, pero me detuve. Soy un adulto, pero tenía miedo de apagar el interruptor. Y lo voy a admitir, esa noche dormí con todas las luces de la casa encendidas.

Ése fue un error.

Cuando desperté a la mañana siguiente, todas las luces estaban apagadas de nuevo. Quise levantarme de la cama, y di un quejido porque me sentía adolorido. Aparté las sábanas para descubrir largas marcas rojas a lo largo de mis piernas y brazos. Parecía como que si algo me hubiese aruñado mientras dormía. Eso me horrorizó, pero no tanto como cuando vi lo que había pasado.

Cada luz que dejé encendida estaba rota. Cada bombilla que estaba encendida la noche anterior estaba hecha añicos, cada lámpara estaba caída y destrozada. Se me cortó la respiración en tanto miraba alrededor. Algo terrible estaba sucediendo ahí, y alguien intentó… bueno, me hizo algo mientras dormía. Pedí el día libre en el trabajo e inmediatamente fui a reemplazar las bombillas.

No sabía qué hacer luego de eso. Consideré irme de la casa, pero —y sé que probablemente sonará estúpido— ésa era mi casa. Era la primera vez que vivía separado de mi familia y ésa era mi casa. No me podía dar por vencido. Así que… me quedé.

Incluso cuando se puso peor.

Aunque estaba comenzando a tenerle pánico a la oscuridad, no podía dormir con la luz de mi cuarto encendida. Dejaba otras luces encendidas, como la del pasillo o la de la sala, que iluminaban lo suficiente como para que pudiera ver bien en mi cuarto. Y, casi todas los días, despertaba a la mitad de la noche por un gruñido o el sonido de algo merodeando la sala, y luego las luces se apagaban. No quería ir a ver. Me aterrorizaba la idea de compartir el mismo espacio con lo que fuese que estuviera ahí. Así que me acurrucaba en mi cama y rezaba para que nunca se acercara.

Una noche, luego de que esto estuviera pasando por un tiempo, me harté. Compré una pistola y encendí cada luz de la casa. Luego me senté en el medio de la sala con el arma en mi regazo y un bate de béisbol a mi lado. Esperé. No pasó nada por mucho tiempo, pero alrededor de las dos de la madrugada comencé a escucharlo. Curiosamente, estaba detrás de mí. Me giré y eché un vistazo hacia mi habitación, y pude escuchar ese familiar gruñido. Tragué saliva y tomé la pistola con una mano y el bate con la otra, y lentamente empecé a caminar para poder visualizar mejor mi cuarto. Cuando empezaba a ver la cama, escuché un ruido sordo seguido de un rugido inhumano. Yo, siendo el hombre valiente que era, di un salto hacia atrás y me alejé del pasillo. Quería terminar con eso de una vez por todas, ¡pero por Dios que no quería confrontar a esa cosa! Podía escuchar el sonido de mis pertenencias siendo rasgadas y apaleadas, y no sé cómo fue que lo capté, pero pude escuchar un leve clic. Y luego nada. Lentamente, volví a echar un vistazo a mi cuarto desde el pasillo y la luz estaba apagada de nuevo. Tomé aire y seguí caminando, con mis armas listas.

Al llegar a mi cuarto y encender el interruptor de la luz, di un grito ahogado. Mi cama estaba completamente arruinada, partida por la mitad. Fue como si un animal hubiera saltado en ella y simplemente la hubiera hecho pedazos. Me acerqué para ver la condición del resto de mi cuarto y sólo me quedé ahí pasmado por quién sabe cuánto. No fue hasta que escuché el sonido del familiar gruñido que me di la vuelta. Parado a un lado de mi puerta, junto al interruptor de la luz, fue cuando finalmente lo vi.

Era un hombre, un hombre caucásico y mugriento con un cuerpo sumamente lacerado, parecía que había sido el juguete de un oso. Estaba demasiado sorprendido como para alzar mis armas. Me miró fijamente sólo por un momento, y luego… apagó la luz. Grité. Ni siquiera siento pena de admitirlo. Grité y salí corriendo, no me importó que hubiera un… hombre… ahí parado. Pasé corriendo por donde lo había visto, sacudiendo mi bate como un maniático. Casi rompo el marco de la puerta en lo que corría hacia la seguridad de la luz del pasillo. Luego de un momento me di la vuelta, a tiempo para verlo parado de nuevo al lado del interruptor de la luz. Apagó la del pasillo también. Para entonces, ya no quería enfrentarlo; quería estar a salvo. Irrumpí en la sala y no me detuve hasta llegar a la claridad de la cocina.

Escuché el ruido de gruñidos y rasguños desde todas las direcciones y entonces supe que iba a regresar. Me giré, para ver de nuevo el pútrido y magullado cadáver de un hombre bajar el interruptor de la luz con su dedo roto, dejándome entre la terrorífica oscuridad. Me precipité a la sala.

Ésa sería mi última parada. Tenía que enfrentarlo ahí. Me fui acercando a la lámpara de la mesita que era mi última línea de defensa. Esperé a que viniera a apagarla, pero… nunca lo hizo. Miré alrededor y… silencio. Nada más que silencio. Entonces me volteé a ver el brillo esperanzador de la lámpara que se rehusaba a ceder. De un momento a otro me encontraba riendo, una risa frenética pero vivaz, y pensaba que todo había terminado. Me acerqué todavía más y juro que casi abrazo a esa lámpara.

Hasta que lo oí. Primero escuché el gruñido provenir no desde detrás de mí, sino desde enfrente. De la lámpara. Mis ojos se agrandaron y me le quedé viendo mientras la luz se intensificaba. Retrocedí y, no sé lo que pasó, pero creo que tropecé con algo. Lo siguiente que recuerdo es que estaba de espaldas sobre el suelo viendo esa luz brillante e intensa. Ya no era reconfortante; sólo caliente y pesada y brillante… pensé que me iba a calcinar. Y entonces sucedió.

No tengo palabras para describir lo que surgió de la luz de esa lámpara. Era horrible, retorcido y lleno de ira. Pero sé que nunca olvidaré sus ojos: brillantes, calientes, blancos… dos círculos resplandecientes de malicia pura. Me odiaba. Odiaba todo sobre mí; y no sólo a mí, nos odiaba a todos, a cada ser humano. E iba a atacar a lo que tuviera enfrente. A mí. No sé cómo es que supe esto, pero… lo supe. Se abalanzó contra mí y me preparé para una muerte dolorosa.

CLIC.

La luz se apagó. Una vez más, oscuridad. Me quedé en el suelo por varios minutos, permitiéndole a mis ojos acostumbrarse sin despegar la mirada de donde estaba mi lámpara. Conforme pasaban los segundos, empecé a distinguirlo. Ese cuerpo magullado parado junto a la lámpara, con una mano en el interruptor mientras me miraba.

Entonces lo comprendí. Comprendí lo que significaba todo lo que había pasado. El hombre retiró su mano de la lámpara y apuntó su dedo roto hacia ella, moviendo su cabeza de un lado a otro. Sólo pude responder asintiendo.

No era él quien trataba de hacerme daño. Todo ese tiempo, todas esas veces, él estaba tratando de protegerme. La criatura sólo podía aparecer en la luz, y ese hombre había estado tratando de mantenerme a salvo. No quería que nadie más repitiese sus errores.

Me mudé ese mismo día y nunca miré atrás. Lo que sea que fuese, estaba confinado a esa casa, y, hasta el día de hoy, nada ha vuelto a surgir de ninguna fuente de luz. Sin embargo, esa cosa siempre permanecerá grabada en mi mente. Cada noche en mi nuevo apartamento tengo el hábito de recorrer los cuartos, cerciorándome de que cada luz esté apagada, cada cortina cerrada, y me cubro de silenciosa, reconfortante y absoluta oscuridad.

 


 

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Golpe de Suerte

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autor Rozi el 23/jul, 2014 14:20 Diputado local

@apologeta » 

Un día de verano en Southampon, Nueva York, una mujer se detuvo en una estación de gas. Mientras el bombero llenaba el tanque, la mujer le comentó que iba apurada porque tenía que recoger a su hija de clase de arte en East Hampton.

Un hombre vestido formalmente se acercó a su auto y comenzó a hablar con ella. Le explicó que su auto rentado se había descompuesto, y que tenía que atender unos asuntos en East Hampton. Ella le dijo que estaría encantada de llevarlo. El hombre metió su portafolio en la cabina trasera y dijo que iría al baño rápidamente.

Tras un par de minutos, la mujer miró a su reloj y entró en pánico. Condujo de vuelta a la carretera, olvidando que el hombre volvería para acompañarla.

 

La mujer no se acordó de él hasta que su hija se había subido al auto. ¡Notó el maletín y se dio cuenta de que lo había olvidado! Lo abrió esperando encontrar algún tipo de identificación o medio de contactarlo para que pudiera regresarle sus pertenencias. Lo único que encontró ¡fue un cuchillo y un rollo de cinta adhesiva!



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El viaje en metro

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autor Rozi el 23/jul, 2014 14:32 Diputado local

@apologeta » 

Vivo en el Reino Unido. Una compañera de trabajo se enteró de esto por su novio. Él trabaja con alguien que le contó que la amiga de su hermana se subió al metro para ir a su casa hace algunas semanas. Cuando entró notó que había cinco filas de asientos vacíos, excepto por la última fila, que tenía a tres personas. Como le dio un poco de miedo, se sentó en el lado opuesto a estas personas, a varias filas de distancia. Se acomodó y dirigió su mirada a la mujer que venía con los hombres, que la veía fijamente.

Sacó su libro y comenzó a leerlo, pero cada vez que volteaba a la mujer ésta parecía seguirla viendo. El metro se detuvo en la siguiente estación y se subió un hombre: observó detenidamente el interior del metro, la vio a ella y a las personas en el lado opuesto y se fue a sentar con ella. En tanto el metro partía a la siguiente estación, el hombre se inclinó hacia ella y le susurró en el oído, «si sabes lo que es bueno, te bajarán en la siguiente estación conmigo». Ella estaba helada, pero supuso que lo mejor sería hacerle caso, pues en la siguiente estación habría bastante gente.

 

Llegaron a la estación y ella se bajó con el hombre, quien empezó a decirle, «gracias a Dios. Lo siento, no quise asustarte, pero tenía que sacarte de ahí. Soy doctor, y la mujer sentada en los últimos asientos estaba muerta y los dos hombres a su lado la habían arreglado». De acuerdo al tipo que contó la historia, la chica y el doctor llamaron a la policía, quienes detuvieron el metro en la siguiente estación.



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autor apologeta el 23/jul, 2014 15:16 Gobernador

@paty14 Dices: "Te recomiendo en un futuro abrir un tema de lugares a visitar en el DF, una experiencia fascinante". 

Tienes razón la Cd. de México tiene cantidades de lugares que visitar, hace menos de un año anduve por allá, fui a Coyoacán a visitar la casa Azul de Frida, museos, el parque principal y su fuente con sus coyotes, su mercado y restaurantes al aire libre. En su época fue lo más "nice" del D.F.

Saludos y tal vez abras el tema de todos esos lugares que tiene la cd. de México, por la cercanía con Puebla. Que estés bien.

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Excelente Tema

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autor GVC2107 el 23/jul, 2014 18:18 Diputado plurinominal

@apologeta » excelente tema mi Estimado, siempre ha despertado mi curiosidad leer este tipo de Mitos y Leyendas, no he alcanzado a leerlo todo, si haz visto el del Espinazo del Diablo? me parece muy bueno, así como otros que he visto de Durango....te cuento una experiencia personal:

Hace tiempo cuando viví en una casa de renta, por la Calle Matamoros, en Ciudad Lerdo Dgo., cierta Madrugada, como a las 2:00 AM, escuché un ruido estruendoso y exageradamente fuerte, como el de alguna lámina al chocar contra el pavimento,  me vino a la mente que algún coche había chocado, y parte del mismo arrastraba su peso contra la carretera...después de escuchar tremendo ruido me levanté y pensando en ayudar a Algún herido, salí de la casa solo para percatarme que afuera nada había sucedido...de hecho se respiraba una tranquilidad absoluta...caminé hasta la esquina buscando de donde pudo haber provenido el ruido y sobre todo buscando el accidente y pensando en lo peor...y nada!!! ni siquiera el clásico borracho a altas horas de la madrugada....regresé a la cama y mi Esposa me preguntó: que pasó? y le respondí: escuchaste? y asintió con la cabeza y le contesté que no había encontrado nada en la calle...finalmente nos dorminos entre preguntas.

Al día siguiente platiqué la anécdota con mi Hermana, quien ni tarda ni perozosa me dió tremenda regañiza, por haber abierto la puerta, me dijo de mil y un historias de Espiritus que aprovechan para entrar a las casas...y lo cierto de todo esto, según Historia de mi Madre a un lado de donde vivía hubo una gasolinera, donde chocó un camión contra las bombas, provocando tremendo caos, no me dijeron de muertos...y me volvieron muchas más preguntas...raro, pero cierto, se trata de una leyenda? evento en el tiempo?...algo pasó y jamás me ha vuelto a suceder....

Saludos

XAS



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autor apologeta el 23/jul, 2014 19:46 Gobernador

@paty14 »Y hablando de la Cd. de México, tal vez hayas oido la leyenda del niño perdido. Te dejo el video y "saludos macábricos" Paty.

http://youtu.be/oY-BxSqoJn4  

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autor apologeta el 23/jul, 2014 20:39 Gobernador

@GVC2107 »Que tal mi estimado, fijate que voy a buscar lo del "espinazo del diablo" me suena interesante. Al igual que a ti, me sucedió en el Estado de Oaxaca, hace ya muchos años me despertó un ruido muy fuerte, como que se arrastrara un lamina con el viento, como se hubiera desprendido de alguna casa y en el aire hiciera ondas y provocara el ruido pero bastante fuerte, me asomé a la calle y nada había sucedido, mi esposa no escuchó nada. En otra ocación me pasó que por andar con los "cuates" se me hizo muy noche y tuve que pasar por un solar para cortar camino a casa, nunca he temido a las apariciones ni esas cosas, pero cuando voy a la mitad del solar escucho el llanto de un niño pero siniestro, detras de mi, se me pararon los pelos y no sabía si seguir caminando o darme la vuelta, me dije: ahora es "cuando" saber si soy machito, y voy para atrás y buscando el llanto, me encontré con un méndigo gato pequeño. Estoy seguro que si hubiera corrido, llegaría contando que un espíritu o que una aparición y hubiera echado mas leña al fuego. De por si es uno de los Estados de México donde más se habla de espirítus y de aparecidos. Sabes que me gustó de allá? que en el velorio de la casa del muertito, todos los dolientes y amigos del difunto están jugando a la baraja, otros platicando anécdotas del muertito, oyes risa y hasta carcajadas y nadie se ofende. Por la mañana sacan los tamales y el café para desayunar y ya para la ida al panteón va una banda y tambora detras de la carroza con la música que le gustaba al fallecido. Me gustó como la gente de allá, ve la muerte de distinta manera a la nuestra.

Saludos mi estimado y voy ha buscar "el espinazo del diablo".

  

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autor apologeta el 23/jul, 2014 21:54 Gobernador

@Rozi »Pues si que les ha pasado cosas trágicas a tu familia, pero ya todo ha pasado, gracias por contarlo. Y en cuanto a las historias de terror son muy buenas y más si las lees por las noches, les tomas otro sabor.

Te envio un video para que le tomes sabor. Saludos Rozi

http://youtu.be/XdC0_Uz_IpI

 

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autor paty14 el 23/jul, 2014 23:08 Diputado local

@apologeta » 

Creí que tu historia tenía que ver con la calle Niño Perdido, hoy Eje Central lázaro Cárdenas en el D.F., pero al parecer son diferentes.

Aquí , otra historia de otro niño perdido, ojalá sea de tu agrado.

Saludos.

PD Están buenos los relatos.

Una de las avenidas más importantes de la ciudad era la que durante siglos llevó en distintos trechos, los nombres de Santa María la Redonda, San Juan de Letrán y Niño Perdido y hoy conocemos como Eje Central Lázaro Cárdenas.

El origen de la denominación del tramo que se conoció como Avenida Niño Perdido tiene su origen en la plenitud del virreinato. Los cronistas de la ciudad dicen que se hacía referencia a una capilla edificada en el siglo XVII, en unos terrenos sobre esta avenida, a la altura de las calles de Dr. Pascua, y que veneraba la imagen del Niño Jesús, perdido y hallado entre los Doctores, según se lee en el Evangelio de San Lucas (2:41-52). 

Existe otra versión relacionada con una leyenda de amor pero también de odio que explicaría porque el pueblo la llamó Avenida Niño Perdido. 

Allá por 1659, siendo Virrey de la Nueva España don Sebastián de Toledo, Marqués de Mancera llegó procedente de los reinos de Castilla don Enrique de Verona, joven y talentoso escultor, contratado para colaborar en la elaboración del Altar de los Reyes de la Catedral. 

Una tarde, después de su trabajo en la Catedral, cuando Verona iba camino de su casa, al doblar una esquina vio en el suelo un pañuelo y una joven que se inclinaba para recogerlo, pero antes de que lo hiciera, el galán se lo entregó, recibiendo un dulce mirada de la hermosa dama de nombre Estela de Fuensalida.

Don Enrique de Verona se prendó de la bella doña Estela de Fuensalida, a quien pretendía el opulento y viejo platero, don Tristán de Valladares. La hermosa joven prefirió el amor del artista, con quien contrajo matrimonio, instalando su residencia por los rumbos del río la Piedad y enfrentó la furia del viejo platero, quien de inmediato pensó en la venganza para así escarmentar a la pareja.

Al poco tiempo del nacimiento del primogénito, una noche de diciembre alguien prendió fuego al pajar contiguo a la casa de la feliz pareja y entre las llamas, la humareda, la angustia y los gritos, el pequeño desapareció. La madre en total abatimiento corría por la calle gritando "¡mi hijo se ha perdido!", "¡madre mía, devuélveme al niño perdido!". Cerca del amanecer, la madre desolada, vio la figura de un hombre que cubría un bulto con su capa, sin dudarlo se lanzó sobre el sujeto que resultó ser Tristán Valladares que despechado huía con el niño de Estela Fuensalida. A partir de esa fecha el rumbo recibió el nombre de Niño Perdido, en recuerdo del angustioso incidente.

VISTA DEL EJE CENTRAL LAZARO CARDENAS.jpg

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paty14



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autor apologeta el 23/jul, 2014 23:42 Gobernador

@paty14 »Paty dices: "Aquí , otra historia de otro niño perdido, ojalá sea de tu agrado".

Asi es, son dos niños perdidos y me gustaron los dos niños. Saludos desde Mazatlán hasta Puebla.

 

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



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autor Rozi el 24/jul, 2014 09:51 Diputado local

@apologeta » jaja esa no me la vuelven a hacer ya me asustaron una vez con eso y no no no, ya no caigo...

El camión de la Flores Magón

Se dice que corría el año de 1981 cundo el grupo de 3 grado, se preparaba para su tradicional viaje recreativo de fin de curso, esto por su asesor de grupo; que lo llevaría al hermoso paraje conocido como “el cañon de Fernández” patrimonio lerdense.

 

Todo era alegría desde el primer minuto al arribar aquel lugar cerca de cd. Lerdo pero los rostros de los "chavos" cambio cuando el profesor encargado del viaje les pidió que abordaran al camión color verde que era transporte de Flores Magón.

 

Se dice que era costumbre de los jóvenes venir cantado o vacilando en el recorrido de retorno, nuca se imaginaria que llegando al tramo conocido como la curva del japonés tendrían un fatal encuentro con una camión de carga conocido en el norte de la república como “torton”; fue un golpe fatal en donde dejo en luto a toda una comunidad.

 

 

Dicen los que han estudiado en la famosa secundaria que los días que hacia viento y estaban cerca de aquel cacharro se podían escuchar los lamentos y gritos de los jóvenes que todavía quieren llegar a sus hogares de esta ciudad norteña.

Maybe if we think and wish and hope and pray, it might come true



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autor apologeta el 24/jul, 2014 19:36 Gobernador

@Rozi »Que tremenda tragedia la de estos chicos y sus familias. Ya han pasado 33 años. Saludos 

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El Diablo en el Espejo

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autor Rozi el 25/jul, 2014 09:03 Diputado local

@apologeta » 

Bueno, aquí comienza mi relato, que le ha ocurrido a un amigo mío. 

Estabamos todos tomando unas copas en un bar de Oviedo, mi ciudad. Estabamos de risas y bebiendo lo normal, cuando apareció un chaval moreno, de unos 16 años, como nosotros. Pablo, uno de mis amigos que allí se encontraban, le saludó, puesto que eran amigos. Se sentó con nosotros y hablamos durante unas horas. 

Al cabo de unas, más o menos, 3 horas, el tema de conversación pasó a ser historias de miedo, puesto que ya había anochecido y nos encontrabamos ahora en un botellón en un descampado. Nos contabamos historias terroríficas y acabamos realmente asustados. Entonces Safías, el chaval gótico amigo de Pablo, dijo que conocía una forma de ver al Diablo. Le escuchamos con, la verdad, una atención de cuando te cuentan un chiste. El procedimiento que hay que seguir es el siguiente: 

(Textualmente)"En Nochebuena, justamente a las 12 de la noche, el Diablo hace la inspección en la Tierra, la única en el año, así que si queremos verle tiene que ser ese mismo día a esa misma hora. Vete al baño, puesto que es el lugar más propicio para realizar el evento, y cierra la puerta. Enciende 12 velas, al poder ser negras, y situate enfrente del espejo. Cuando quede poco para que sean las 12, cierra los ojos y situate, como dije antes, enfrente del espejo. Mantenlos cerrados hasta que quede solo una campanada de las doce que debe sonar. En ese segundo verás al Diablo en el espejo" 

Todos nos lo tomamos a broma, pero David, otro amigo con el mayor valo que he visto nunca, dijo que lo haría sin problema. Estabamos a 20 de Diciembre, así que en cuatro días lo haría, solo pedía que hubiese un testigo, y que sería en su casa. Ese testigo fui yo. 

24 de Diciembre, las 23:55. Todo preparado y nadie que nos moleste. Entró David solo, yo tengo mucho miedo a esas cosas. Se cerró la puerta y esperé sentado afuera. Las campanadas sonaron, y yo estaba al acecho de que algún ser estuviese espiando para darme un susto, pero no pasó nada. Suspiré, aliviado, y llamé a Pablo. No contestó. Atemorizado, abrí la puerta de un golpe, y encontré a David en el suelo, agarrandose el corazón. Y en el aire se olía el inconfundible rastro del azufre. Llamé a la ambulancia a toda prisa y como pude, y se lo llevaron al hospital. 

Le diagnosticaron un infarto al corazón a causa de un sobresalto, una crisis nerviosa. Yo no pude dormir durante meses, hasta que fui tratado por un psicólogo. Cuando por fin David se recuperó, me dijo a mí sus primeras palabras: 

"Lo he visto . . . Tengo mucho miedo" 

Ahora ya he conseguido dormir, pero david no es ya el mismo. Recuperó algo de su vitalidad, pero aún se le nota muy apagado, triste. Dicen que es porque el infarto lo deja a uno mal. No fue eso: fue lo que vió en el espejo. Y estará así hasta que se muera...

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autor Rozi el 25/jul, 2014 14:17 Diputado local

@apologeta » 

 

¿Sienten a veces cómo qué los ojos de las fotos te siguen a dónde vas? Bueno, léan esto. 
New York, Estados Unidos, un jovén de 13 años llamado Mark, vivía feliz, era afortunado, y todo eso, Mark tenía su cuarto lleno de sus fotos, para recórdarse lo lindo que era... Un día, su hermano menor Jake (De 11 años) sintió celos hacía Mark, y decidió lo peor: Torturarlo y matarlo. Ideó todo desde un comienzo, y secuestró a Mark. Cuándo estaban en la guarida, por así decirlo, Jake comienza a torturar a su hermano, y, sabiéndo lo que estába logrando, agarro una cámara, y le saco una foto a su hermano, ensangrentado, y agonizante....Luego, decidió matarlo, y lo hizo. Jake, a escondidas, reveló la foto de Mark torturado, y la colgó en su cuarto. A la noche, Jake oye susurros que dicen: Muerto soy más lindo, aunqué no lo debíste hacer... Se levantó resaltado una noche, encendió la luz, y la foto de Mark torturado era diferente: Mark ahora lucía unos ojos rojos, y miraba enojadamente a su hermano, le seguía con la mirada... Jake, corriendo se fue al baño, meditó, abrío una puertilla, saco unas pastillas para calmarse, y en el espejo, con sangre vió: 
Jake, Jake... Te estaré siguiendo a dónde vayas... 
Pegó un grito tán fuerte, y se fue a su cuarto. Ahora la foto de Mark lo miraba, pero con una sonrisa malévola... Jake, cómo estaba tan asustado, se fue a la segura... Agarró un cuchillo, se lo clavó en el pecho, pero antes, se cortó el rostro y se saco una foto. Ahí siguen, los dos hermanos, en un marco, mirando a todos... 

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Suerte que no encendiste la luz...

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autor Rozi el 25/jul, 2014 14:45 Diputado local

@apologeta » 

Éstas han sido meras historias de miedo y ahi te va una creo que será la ultima

 

Una chica llega a altas horas de la noche a la residencia de estudiantes donde vive, se ha quedado hasta tarde con unas amigas y cuando llega a dormir son más de las tres. Entra en la habitación tratando de no hacer ruido para no despertar a su compañera de cuarto, tampoco enciende la luz para no molestarla por lo que tiene que avanzar a oscuras empleando solo la luz de tu teléfono móvil para no golpearse con los muebles. Cuando se mete en la cama empieza a oír unos quejidos ahogados, la chica se queda en silencio para escuchar mejor. El sonido es como pequeños grititos ahogados o quejidos sin fuerza. Se imagina que su compañera se habrá traído a su novio al cuarto y estarán teniendo una noche apasionada, le sorprende que no colgara una prenda de ropa en la puerta como acostumbran a hacer como señal de que tienen “visitas”. Pero está demasiado cansada para levantarse y buscar otro sitio donde dormir. Sin darse cuenta cae en un profundo sueño entre lamentos y quejidos. A la mañana siguiente se despierta sintiendo una humedad en su cama, aún medio dormida lleva su mano al líquido que empapa la manta y pega un salto tras comprobar que es sangre. Sobre su colcha la cabeza cortada de su amiga con un pañuelo en la boca que le sirvió de mordaza la noche pasada. La habitación parece un matadero, todo está ensangrentado y en la pared escrito con la sangre de su amiga se podía leer: “Suerte que no encendiste la luz” Al llegar el forense dictaminó que la chica llevaba pocas horas muerta, al parecer el asesino la había estado torturando toda la noche a escasos metros de la cama donde descansaba. Los quejidos eran gritos de dolor que quedaban ahogados por la mordaza mientras el psicópata despellejaba y mutilaba viva a la víctima. Sin saberlo la chica había salvado su vida al no encender la luz y sorprender al asesino en mitad del crimen. 

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autor Tontolon el 25/jul, 2014 17:19 Alcalde

@apologeta » ,,,DICEN KE EN LA 20 DE NOVIENMBRE AVIA UN BATO KE ENGAñABA A LA PIPOL LAGUNENSE KON VENDERLES PALCOS EN EL CORONA STADIUM (( ESTADIO CORONA EN INGLICH )) Y ENGAñABA MUCHACHILLAS DEL VULGO CON SUS SUEñOS DE GRANDESA,,,ASTA KE SU JEFA MEJOR LE CONSIGUIO´ PAL COYOTI KE LO PASO´ PAL CHUKO,,,,SE PASAN MECAY

SALUDES FROM LONDON

ME LA PEREZ PRADO



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autor RasAlGhul el 25/jul, 2014 17:34 Diputado federal

@Tontolon » ,,,,JA JA JA JA JA,,,,SE PASAN MECAY

SALUDES FROM INGLAN




Tradición otomí.

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autor apologeta el 25/jul, 2014 23:01 Gobernador

@apologeta: La tradición otomí supone dos causas de muerte: la natural y la sobrenatural. La primera obedece a alguna enfermedad, mientras que la segunda es causada por una caída a un río, a un pozo, a quemarse en fuego o a ser asesinado con algún objeto o arma punzocortante.

Sin embargo, la muerte sobrenatural en los adultos también supone obedecer a brujería realizada a través de individuos que sabían hacer daño. Estos brujos podían ser hombres o mujeres. En los recién nacidos, una muerte sobrenatural se debía al famoso “chupete de la bruja”, el cual, generalmente, se ensañaba con los neonatos sin bautizar. También se tenía conocimiento de otro tipo de muerte sobrenatural provocada por el nagual, que, de acuerdo con el mito, se transformaba en algún animal, que podía ser lagartija, guajolote, perro, etc., para conseguir su fin: alimentarse.

En aquellos tiempos se acostumbraba contrarrestar los efectos de estos seres malignos colocando en lugares estratégicos de la vivienda y cerca de la cabecera del infante agua bendita y oraciones impresas, objetos que muchas veces resultaban insufucientes para detener la acción. Cuando los clérigos se dieron cuenta de esta situación , intentaron convencer a los indígenas de que la muerte no era provocada por una bruja, sino que más bien era un designio del Señor, interponiendo con esto el pensamiento cristiano de decir que quien se porte bien en este mundo alcanzará el trono de La justicia.

Ante la incertidumbre, los otomíes aceptaron la creencia de que las almas buenas se iban al cielo, mientras que las que habían pecado tanto en pensamiento como en acción, librarían batallas en el infierno. Sin embargo, eso no ayudó a que las muertes de los recién nacidos cesaran, por lo que en la población persistía la idea de que siendo niños cómo era posible que pudieran tener pecados, así que con tanta contradicción perduró el mito de las muertes a causa de las brujas.

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Leyendas Prehispánicas

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autor apologeta el 25/jul, 2014 23:40 Gobernador

@Rozi: te va una leyenda prehispánica: El Rey Condoy y el Puente del Diablo

Cuentan los zapotecas que hace muchísimos años brotaron en tierra Mixe dos huevos místicos. Del primero nació una serpiente que se ocultó en las entrañas de la tierra, donde se dedica a comer rocas. Cuando come demasiado, se producen los temblores de tierra. Del otro huevo, en cambio, nació un niño que se convirtió en hombre en un solo día. Los mixes lo bautizaron como Condoy y lo convirtieron en su rey.
Dicen que Condoy era capaz de las hazañas más asombrosas, siempre y cuando las realizara de noche. Bajo la luz de la luna, nada resultaba imposible para él. Los zapotecas pronto aprendieron a temer sus incursiones nocturnas: Condoy los atacaba con frecuencia, robándoles alimentos que luego repartía entre su pueblo. Sus hazañas pronto le valieron el mote de Diablo entre el pueblo zapoteca.

 Una noche, sin embargo, los zapotecas consiguieron capturar al Diablo durante sus saqueos. Y a cambio de su libertad, Condoy ofreció construir, en lo que quedaba de la noche, un puente para unir las dos regiones zapotecas. Pero cuando su propuesta fue aceptada, puso una condición: si conseguía además terminar el puente antes de que cantase el primer gallo, se llevaría a su pueblo a la muchacha más bella que viviese entre los zapotecas.

Sus captores fingieron aceptar esta condición, pero comenzaron al mismo tiempo a urdir un plan para evitar cumplirla. Así fue como el pueblo entero se congregó junto al río para ver a Condoy construir el puente. Entre ellos, una bruja ocultaba un gallo bajo su manto. Poco antes de que Condoy terminara el puente, la bruja hizo cantar al gallo antes de su tiempo habitual. El Diablo había perdido la apuesta. Furioso, Condoy emprendió la fuga y ya no pudieron volver a atraparlo. El puente quedó, entonces, inconcluso. Y así permanece hasta hoy, en San Juan Tabaá, Oaxaca, donde se lo conoce como Puente del Diablo.

Realmente, fueron los españoles los primeros en construir puentes de piedra en América. Lo hacían porque el material hace que el puente no requiera mantenimiento, tan sólo mucha mano de obra para su construcción. Mano de obra que en este caso, no fue española sino zapoteca. No resulta difícil imaginar al pueblo zapoteca madurando esta bella leyenda durante las largas horas de trabajo forzado.

Después de todo, el Diablo parecía haber llegado verdaderamente a sus tierras.



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autor Rozi el 26/jul, 2014 08:44 Diputado local

@apologeta » 

Con respecto a lo de las brujas, mi mamá me platico que alla donde ella vivia, cuando era pequeña recuerda que una bebe de un familiar se les habia muerto y pues que nadie sabia por que, y ya pues que ella fue a ver que le habia pasado (alomejor por curiosidad) vio que la pequeña tenia unas feas marcas como de mordida, pero en su moyera, y pues todo mundo decia que la habia chupado la bruja, para alimentarse.

Y pues ya entrando  con eso de estas mujeres, se dice tambien que no atacan a los bebes cuando estan sucios de su pañal, y que antes de atacar primero se para un cuervo o alguna ave de la oscuridad 3 noches seguidas en la ventana del cuarto donde duerme el bebé. 

una amiga me platico que a su hermanita se la quiso llevar 'algo' que su mamá no se podia mover pero que podia ver todo hasta que logró despertar a su esposo y 'eso' se fue, la niña quedo a los pies de los padres, afortunadamente no se la llevó.

Tambien mi mamá me platico que hay unas viboras que se alimentan de la leche materna, se dice que al estar la mujer amamantando al bebé, este animal se enrreda de lo que puede para aventarle unos polvos que duermen a la madre, mientras le dan la cola al bebé, para poder hacer de las suyas... creo que les llaman chirrioneras

 

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autor paty14 el 27/jul, 2014 11:21 Diputado local

@apologeta » 

Una de Torreón.

Torreón, una ciudad, donde el movimiento revolucionario de 1910 sacudió la República, fue muy importante, ya que grandes batallas y algunos revolucionarios conocidos nacieron en dicha ciudad , albergaba sus leyendas, aquí una de ellas.

Se cuenta que en el Torreòn antiguo, una mujer fue víctima de un ritual satánico, sacrificada y torturada hasta la muerte, fue maldecida y condenada a deambular por la eternidad, màs de uno tenía miedo de salir de noche, principalmente en las cantinas de la región, hombres ebrios que regresaban a altas horas de la madrugada fueron los principales testigos. Cuentan que un hombre ebrio , caminaba de regreso a su hogar, cuando a la distancia vio una voluptuosa mujer, ataviada con un vestido blanco que contrastaba con la oscuridad del lugar, el hombre ebrio no dudo en seguirla, tal vez se sintió con suerte esa noche, la siguió, mientras ella, con sutiles señas parecía corresponder los halagos y los cortejos de aquel hombre pronunciaba, después de caminar un largo rato, tan perdido y abstraído se encontraba, que no se dio cuenta cuando entraron a un antiguo panteón .

Cuando la mujer por fin se detuvo , un ambiente de total abandono se situó en el lugar , la temperatura descendió y la penumbra inundó el lugar, el hombre tomó el hombro de ella con el fin de que voltease, fue tal la sorpresa que al voltear a ver a quien supuestamente fuera tan bella dama, tenía una horrible cara de caballo, ojos rojos, relinchando bajo un velo blanco, cuentan que fue tan fuerte el impacto que al día siguiente encontraron a ese mismo hombre, muerto en el interior del panteón con una expresión de horror en el rostro.

 

A partir de entonces varios avistamientos fueron declarados por las personas quienes por ahí vivían, muchos hombres tenían miedo de encontrarse con tan enigmática figura, fue ahí cuando nació la leyenda “La mujer cara de caballo” y hasta hoy hay quien dice haber visto una mujer con la similitud de la aquí descrita.  

paty14



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autor pedroparamo1957 el 29/jul, 2014 15:59 Ciudadano distinguido

@apologeta » La monja de la catedral de Durango

 

cuenta que existió una vez en la ciudad de Durango una familia cuyo nombre se ha perdido en el tiempo, eran originarios de Topia, población minera que se encuentra enclavada en el corazón de la sierra de Durango. El se había dedicado a la minería, ella prototipo de la mujer hogareña, la vida había pasado dando atención a Beatriz única hija del matrimonio.

 

Beatriz era una hermosa chiquilla de piel blanca, ligeramente tostada por el sol de la sierra, cabello rubio y largo, ojos azules, boca pequeña con labios finos y rojos, robusta y de estatura alta bien proporcionada. Como era la única hija de la familia y los padres tenían con que hacerlo, pensaron en darle una buena educación. Movidos por ese imperativo, la familia se traslado a la ciudad de Durango, estableciéndose en una casa de la calle de la pendiente que estaba muy cerca de el templo de la catedral donde había de inmortalizarse para siempre Beatriz, en la leyenda de la monja de luna de la catedral de Durango.

 

Era la década de los años cincuentas del siglo XIX cuando la chica determino ingresar a un convento de
religiosas. Sus padres que la amaban tanto, aprobaron de inmediato la idea, considerando que preferirían verla casada con cristo que con un mortal cualquiera.

 

Beatriz se fue al convento, su padre, además de pagar una fuerte cantidad de dinero por la dote correspondiente,su fortuna la dono al monasterio a donde había ingresado su hija.

 

Eran aquellos años turbulentos de las luchas entre liberales y conservadores, Juárez en desesperado esfuerzo por liberar a su pueblo de la opresión de conciencias, promulgo las leyes de reforma y se reformo la constitución. El clero al sentir sus intereses afectados; cerro algunos conventos o instituciones de carácter religioso, entre ellos el convento en donde se encontraba Beatriz. La monja regreso a su casa encontrándose con la desagradable sorpresa de que su madre había muerto y su padre se encontraba muy enfermo.

 

A Beatriz al retirarla no le regresaron ni la dote, ni la fortuna que su padre había donado cuando su ingreso. Las reservas económicas de la familia se habían agotado y la situación era difícil. El tiempo pasaba y no había dinero ni donde conseguirlo, las fuentes de trabajo estaban cerradas, acababa de pasar la guerra de reforma y ya se estaba en plena intervención francesa.

 

El viejo murió y tuvo que hipotecar la casa para enterrarlo poniendo en riesgo su único patrimonio donde podría vivir mientras se abría el convento. Beatriz se quedo envuelta en terrible soledad, protegida por su fe y sostenida con la esperanza de volver pronto a su vida monacal. En su casa toda ocupación consistía en salir en la mañana a la misa, en la tarde al rosario a la iglesia mas cercana que era la catedral. Durante el día aseaba la casa y entre mel rezo y rezo atendía su industria artesanal hogareña que consistía en tejer y bordar paños para la iglesia, actividad por la que el cura le obsequiaba unas cuantas monedas y le daba su apretón de manos.

 

Mientras la vida de esta mujer se deslizaba en perzosa rutina, las tropas francesas del imperio, mandadas por el general L’Heriller entraba en Durango sin resistencia, siendo objeto de caluroso recibimiento por la burguesía y el clero. Se recibió a los franceses con la lluvia de flores, los intelectuales les compusieron versos, el comercio les ofrecía banquetes, el clero misas y Te-Deum; y la sociedad aristócrata les brindo su casa a los jefes y oficiales imperialistas extranjeros; quienes en su mayoría eran jóvenes apuestos y sobre todo, con monedas de oro en los bolsillos, sustraídas de la antigua hacienda mexicana. Estos cortejaban a las damas duranguenses, ellas en correspondencia se dejaban querer.

 

A los varones, principalmente jóvenes de la ciudad, nunca les cayó bien lo que veían. Odiaban a los franceses por ser invasores. Si la ciudad no había puesto resistencia a su llegada no fue por falta de valor y conciencia nacional de los hombres del pueblo, si no por falta de recursos para organizar la defensa, por una parte; por la
otra, el hecho de ser franceses, los hizo sentirse facultados para atropellar a los civiles y disfrutar a la mujer que les agradaba. Este odio daba a los mexicanos razón para asesinar a un francés cuando se daba la oportunidad.

 

Así sucedió que una noche oscura y lluviosa del mes de agosto de 1866 se encontraban en la calle un joven mexicano que trataba de entrevistarse con su novia y un joven oficial francés de nombre Fernando que intentaba  cortejar a la misma dama. No hubo dialogo entre ellos, el duranguense, puñal en mano se lanzo contra el intruso; le asesto dos o tres puñaladas, Fernando al sentirse herido huyo. El mexicano en su afán de aniquilarlo trato de darle alcance, tropezó y callo al piso, el escurridizo militar dio vuelta a la esquina y avanzo en su huida.
Consciente el extranjero de que si lo alcanzaba su rival no lo dejaba vivo, toco en la primera puerta que se encontró; era la casa de Beatriz. La muchacha al oír los toques fuertes y desesperados intuyo que su auxilio era de vida o muerte. Abrió la puerta, el francés mal herido entro y callo sangrante y desmayado en el suelo del zaguán. La monja cerro, violentamente puso el aldabón y se quedo perpleja; no pensó ni hablo nada, durante unos minutos se quedo parada, contemplando al moribundo sin hallar que hacer.

 

Por fin se le paso el susto, le limpio la sangre de la cabeza al herido y aplico unos lienzos de agua fría que lo hicieron volver en si. Cuando se paro a ella lo cautivo por lo arrogante, a el, ella lo cautivo por lo bella y lo delicada. Luego que el militar tomo unos sorbos de agua fresca, Beatriz abrió la puerta del zaguán y le pidió que abandonara la casa de inmediato. Fernando le suplico que le permitiera pasar esa noche allí para salvar su vida, la monja se asusto y le negó el refugio. El francés ante la alternativa de la vida y la muerte, cerro la puerta con brusquedad y sacando un espadín que no pudo utilizar en el encuentro fatal, se lo puso en el pecho diciéndole: si haces escándalo ye ¡te mato¡ la monja prefirió callar y esperar el resultado de las cosas. Despues de un buen rato de silencio entre los dos, el le platico todo y le imploro su ayuda; le entrego un buen puño de monedas de oro, que indudablemente contribuyeron al convencimiento de la monja. Por fin, Fernando se quedo escondido en casa de Beatriz. Ella lo curo y lo atendió con esmero. Los dos eran jóvenes, mas o menos de la misma edad, bien parecidos. Se enamoraron profundamente uno del otro y sintiendo Beatriz que había encontrado a él hombre de
su vida, se entrego en cuerpo y alma a él; los dos vivieron momentos de excelsa felicidad, de esos que son escasos en el vivir de los seres humanos pero que, cuando se presentan deben vivirse con plenitud. En ese mundo secreto de feliz compañía el militar perdió el pulso de devenir en la politica de México por que no salía de la casa, ni conversaba con nadie. Ella que era la que se comunicaba con el exterior, no entendía de esas cosas ni recibía información porque su círculo de relaciones era ajeno a la vida militar y política del estado.

 

Las cosas cambiaron, napoleón ordeno el retiro de las fuerzas francesas del suelo mexicano; el ejército francés sin saber Fernando, abandono la ciudad de Durango y se aprestaba el ejército liberal a la ocupación de la plaza.
Al conocer esto el militar del relato, intuyo que sus días estaban contados, advirtió que no podía estar oculto toda la vida; tarde o temprano seria descubierto y terminaría en el paredón. Era urgente salir de Durango, tenia que dejar a Beatriz; se revistió de valor y dio a conocer la decisión a su amada. Beatriz se resistió en principio, el la convenció ofreciéndole volver pronto, tan bueno como las cosas cambiaran. Ya no había franceses en la ciudad de Durango, solo Fernando porque estaba escondido. La monja le consiguió un caballo ensillado, le presto bastimento y una noche del mes de noviembre de 1866, el oficial francés salio sigilosamente de la ciudad; Beatriz lo encamino hasta la salida donde terminaba el barrio de Analco, camino al puerto de Mazatlán. La despedida fue dolorosa como son todas las despedidas de dos seres que se quieren. Las lagrimas de la pareja, humedecieron aquella noche novembrina, se apretaron fuertemente en un abrazo desesperado, se dieron un beso prolongado; ella se quito una medalla de oro que llevaba colgada en su pecho y colgándosela a el le dijo: “Para que te cuide”. Fernando monto en su corcel y se perdió en la lejanía y el silencio de la noche. La noche estaba estrellada como son las noches durangueñas en esa época del año; hacia frió, el ambiente olía a pasto frió, había silencio, en la lejanía se escuchaba el canto de los gallos y las campanas de la cathedral sonaban las tres de la mañana. Beatriz levanto los ojos al cielo, oró en silencio y con voz casi apagada decía: “tiene que volver señor, tu me lo vas a traer”; mientras que con paso lento atravesaba las calles de Analco y tierra blanca y se dirigía a su casa.

 

Por otra parte, Fernando no conocía el camino que lo podría conducir al puerto de Mazatlán, para unirse con sus compañeros y después, ya con otro carácter volvería a buscar a Beatriz. Los conocimientos que tenia del estado de Durango y sus comunicaciones eran mínimos, solamente los que sus superiores le habían transmitido con motivo de operaciones de la guerra. Cuando se alejo de su amada y se sintió solo ante aquel esplendido panorama nocturno, contemplo las estrellas y lloro a torrentes. Se sintió el hombre mas desgraciado de la tierra, sin patria, sin familia, sin dinero, sin conocimiento del terreno, sin compañeros y con el tremendo estigma de llevar el uniforme de un ejército invasor que se batía en retirada. Sintió que su vida estaba contada en horas y se arrepintió terriblemente de no haberse quedado con Beatriz a vivir en un encierro sin límites. Hasta ese momento se puso a considerar los riegos que consideraba aquel viaje, que comparados con los riesgos que le traía vivir al lado de su amada, opto por su regreso. Miro el horizonte y el crepúsculo rosado del amanecer anunciaba el advenimiento de un nuevo día. La fuerza del amor había triunfado, peso en el gozo que le iba dar a ver a Beatriz verso esa misma mañana. Así torció la rienda a su caballo para emprender el camino de regreso, en el preciso momento que la avanzada de una guerrilla juarista que tenia su cuartel en la vieja hacienda de Tapias muy cerca de la capital de la entidad le marcaba “el quien vive”. Fernando al conocer de los rigores de la guerra y sabedor de la política del president Juárez, ni siquiera pensó su decisión. Le prendió las espuelas al caballo, le dio un cuartazo con energía y salio disparado como un rayo por donde había venido. No avanzo mucho, una descarga de fusilaría rompió el silencio de aquella madrugada y el cuerpo de Fernando rodó sin vida por el suelo. El caballo se fue con todo y silla, uno de los guerrilleros lo alcanzo y en su velos carrera con su reata de lazar le echo un cuello, enredo cabeza de silla y lo detuvo, trayéndolo ante el jefe de la guerrilla.

 

Después de revisarlo de todo a todo y registrar los bolsillos del muerto, tratando de encontrar algún mensaje secreto, no encontraron identificación alguna, en un morral de cuero solo había un guaje con agua, unas gordas que en su interior contenían frijoles molidos enchilados, un poco de pinole y unos panecillos de harina de trigo, estaban envueltos en una servilleta bordada con hilaza de colores adornada con un deshilado y unas puntas de tejido a mano. Aquel soldado no traía nada de importancia, ni siquiera fusil, solo colgaba en su pecho una medulla de oro con la imagen de la Purísima concepción y un nombre grabado por el dorso que decía: Beatriz.

 

Atravesaron el cuerpo de aquel hombre sobre la silla del caballo en que venia montado y se lo llevaron estirando hasta la hacienda. Extendieron al difunto sobre el piso del portal de la casa grande donde vivía don Antonio, el jefe de la guerrilla. El sol salía en las colinas de enfrente, un viento helado soplaba del norte; la noticia de la muerte se extendió como reguero de pólvora, la casa se lleno de mirones; una vieja observadora dijo después de examinarlo: miren y tenía barba partida; era muy joven. Otra agrego: era muy alto. Allí permaneció el cadaver tirado, no le pusieron velas ni nadie lo lloraba, a la altura del medio día, se le dio cristiana sepultura. Al cementerio lo llevaron atravesado en su caballo y al sepelio solamente asistieron dos personas soldados de la guerrilla, uno llevaba un talacho y una pala sobre el hombro. El otro cabresteaba el caballo que servia de ataúd y de carroza fúnebre. Al llegar al panteón cavaron una fosa y allí arrojaron el cadáver de Fernando como cayo. Así terminaba en amor de Beatriz, el hombre de su sueño y de su vida que la había hecho tan feliz un corto tiempo Beatriz no supo nada de esto, tal vez si lo sabe se muere de angustia o se clava un puñal en el corazón. Ella vivía porque era de Fernando y se conservaba para el; consideraba que el regreso de su amado era cuestión de días, o cuando mucho de meses. En su casa, volvió a la vida de soledad y rutina; ir a misa en la mañana, al rosario en la tarde y bordar y tejer para confeccionar los paños sagrados de la iglesia. No dormía, gran parte de la noche se la pasaba en vela, orando de rodillas ante el retrato antropomorfo del trazador de destinos humanos.

 

En el convento había aprendido que la fe debe de ser siempre constante, que hay que sufrir para merecer, y que un milagro no se realiza nada mas porque se pide; para que se haga a que atravesar la barrera del infinito y llegar a dios y se llega a el solamente cuando se habla con el corazón. Por todo esto, ella esperaba el milagro a largo plazo y aun así, hacia lo imposible por merecerlo. Siempre tenía de día y de noche una lámpara de aceite encendida a la imagen de su devoción.

 

La castigaba el saber que ya era madre, que en su vientre latía una vida, producto de su amor con Fernando; que la hipoteca de la casa, que había hecho cuando tuvo que enterrar a su padre estaba por vencerse y no tenia dinero; que si habrían de nuevo el convento no podría regresar; que qué diría el señor cura si se daba cuenta de su pecado; que donde iba a vivir si le quitaban la casa, que si nacía su hijo sin padre, a él y a ella la sociedad de la religión los iba a condenar; que si Fernando no venia ella se moría de pena. Esas y muchas otras reflexiones hacia Beatriz, todos los días y todas las noches; al fin, el desgaste de energía por el llanto y la preocupación, eran mas grandes que el insomnio y terminaba por dormirse. Las campanadas de misa de las cinco la despertaban, se santiguaba y empezaba a pensar en Fernando y en su situación para concluir con la espera de un milagro, que era lo único que la podía salvar.

 

Así paso un mes y así pasaron tres meses sin tener noticias de su amado, la confortaba la idea de que el no le escribía porque estaba próximo si regreso; el milagro estaba por realizarse de un momento a otro, en una noche de luna llegaría el oficial francés por el occidente. Tanto era su fe la idea del regreso de Fernando se convirtió en obsesión y todos los días de plenilunio, cuando Beatriz iba al rosario de la tarde, se escondía tras un confesionario de la catedral, para luego que cerraban la puerta, subiría por la escalera del caracol al campanario; porque lo alto de la torre le permitía dominar mayor distancia y visibilidad en el horizonte, para completar la inmensidad hacia el occidente por donde tenia que aparecer su amado. Todos los días, todas las tardes y todas las noches, Beatriz trepaba a lo alto de la torre izquierda de la catedral, a hurgar en el horizonte esperando el retorno de Fernando; por fin, cuando el niño de Beatriz estaba por nacer, una mañana del mes de abril, a las primera luces del alba, cuando el sacristán del templo habría la puerta mayor de la iglesia, vio tirado sobre el atrio enlozado de la catedral, el cuerpo de una mujer que con los brazos abiertos sobre el suelo, yacía muerta. Estampada en el piso al desplomarse de lo alto de la torre de donde contemplaba el horizonte. Nunca se supo si fue suicidio por la desesperación y el desengaño porque el milagro no se realizaba, porque la plegaria de aquella noche de noviembre se perdió en el infinito del cielo estrellado y no llego a su destino, porque los ruegos y las oraciones de todos los días, no fueron escuchados en represalia, porque la monja rompió el voto
de castidad. No se supo tampoco si fue un accidente producto del agotamiento y el desvelo el que ocasiono el desplome. La realidad, que Beatriz murió por la caída de mas de treinta metros de altura, cuando a su hijo le faltaban unos días para nacer y que desde entonces, todas las noches de plenilunio se ve la silueta de una monja vestida de blanco en el campanario de la torre izquierda de la catedral de Durango, de rodillas contemplando el occidente implorando por el retorno de su amado.

 

Se que es largo pero espero les halla gustado





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autor RasAlGhul el 30/jul, 2014 10:33 Diputado federal

@pedroparamo1957 » ,,,MI FOROU A LA LARGA SE ACOSTUNBRAN,,,ANSINA SE EYOUS

SALUDES FROM INGLAN




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autor apologeta el 30/jul, 2014 11:13 Gobernador

@pedroparamo1957 »Te felicito pedroparamo, es muy  buena tu narración e interesante. Recibe saludos y gracias por tu participación amigo.  

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



Mitos Prehispánicos

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autor apologeta el 30/jul, 2014 11:31 Gobernador

@apologeta: El mito Prehispánico del ORIGEN DEL SOL Y LA LUNA

Decían que antes que hubiese día en el mundo que se juntaron los dioses en aquel lugar que se llama Teotihuacan, que es el pueblo de San Juan, entre chiconauhtlan y Otumba; dijeron los unos a los otros dioses "¿Quién tendrá cargo de alumbrar al mundo?
Luego a estas palabras respondió un dios que se llamaba Tecuciztécatl y dijo: "Yo tomo el cargo de alumbrar al mundo". Luego otro vez hablaron los dioses, y dijeron: "¿Quién será el otro?"
Luego se miraron los unos a los otros, y conferían quién sería el otro, y ninguno de ellos osaba ofrecerse a aquel oficio; todos temían y se excusaban.
Uno de los dioses de que no se hacía cuento pero buboso, no hablaba sino oído lo que los otros dioses decían, y los otros habláronle y dijéronle: "Sé tú el que alumbres, bubosito". y él de buena voluntad obedeció o lo que le mandaron y respondió: "En merced recibo lo que me habéis mandado, sea así".
Y luego los dos comenzaron a hacer penitencia cuatro días, y luego encendieron fuego en el hogar, el cual era hecho en una peña que ahora llaman teotexcalli.
El dios Tecuciztécatl todo lo que ofrecía era precioso. En lugar de ramos ofrecía plumas ricas que se llamaban quetzcalli, y en lugar de pelotas de heno ofrecía pelotas de oro, y en lugar de espinas de maguey ofrecía espinas hechas de piedras preciosas, y en lugar de espinas ensangrentadas ofrecía espinas hechas de coral colorado; y el copal que ofrecía era muy bueno.
Y el buboso, que se llamaba Nanauatzin, en lugar de ramos ofrecía cañas verdes atados de tres en tres, todos ellos llegaban a nueve; y ofrecía bolas de heno y espinas de maguey, y ensangrentábalas con su misma sangre; y en lugar de copal ofrecía las postillas de los bubas.
A cada uno de estos se les edificó una torre, como monte; en los mismos montes hicieron penitencia cuatro noches. ahora se llaman estos montes tzaqualli, (y) están ambos cabe el pueblo de San Juan que se llama teotihuacan.
Después que se acabaron las cuatro noches de su penitencia, luego echaron por allí los ramos y todo lo demás con que hicieron penitencia.
Esto se hizo al fin, o al remate de su penitencia, cuando la noche siguiente o a la medianoche habían de comenzar o hacer sus oficios; antes un poco de la medianoche, diéronle sus aderezos al que se llamaba Tecuciztécatl; diéronle un plumaje llamado aztacómitl, y una jaqueta de lienzo; y al buboso que se llamaba Nanauatzin tocáronle la cabeza con papel, que se llama amatzontli, y pusiéronle uno estola de papel y un maxtli de papel; y llegada la medianoche, todos los dioses se pusieron en rededor del hogar que se llama teotexcalli: en este lugar ardió el fuego cuatro días.
Ordenáronse los dichos dioses en dos rencles, unos de la una parte del fuego y otros de la otra; y luego los dos sobredichos se pusieron delante del fuego, los coros hacia el fuego, en medio de las dos rencles de los dioses.
Los cuales todos estaban levantados, y luego hablaron los dioses y dijeron o Tecuciztécatl; "¡Ea pues, Tecuciztécatl, entro tú en el fuego"! Y él luego cometió pero echarse en el fuego; y como el fuego era grande y estaba muy encendido, como sintió el gran calor del fuego hubo miedo, y no osó echarse en el fuego y volvióse atrás.
Otra vez tornó para echarse en el fuego haciéndose fuerza, y Ilegando detúvase, no osó echarse en el fuego; cuatro veces probó, pero nunca se osó echar. Estaba puesto mandamiento que no probase más de cuatro veces.
De que hubo probado cuatro veces los dioses luego hablaron o Manauatzln y dijéronle: 'lEa pues, Manauatzln, prueba tú!" .
Y como le hubieron hablado los dioses, esforzóse y cerrando los ojos arremetió y echóse en el fuego, y luego comenzó a rechinar y respendar en el fuego, como quien se asa; y como vio Tecuclztécatl que se había echado en el fuego, y ardía, arremetió y echóse en el fuego.Y dizque luego una águila entró en el fuego y también se quemó, y por eso tiene las plumas hoscas o negrestinas; a la postre entró un tigre y no se quemó, sino chamuscóse y por eso quedo manchado de negro y blanco.
De este lugar se tomó la costumbre de llamar a los hombres diestros en la guerra quauhtlacélotl y dicen primero quauhtli, porque el águila primero entró en el fuego; y dícese a la postre océlotl porque el tigre entró en el fuego a la postre del águila.
Después que ambos se hubieron arrojado en el fuego, y después que se hubieron quemado, luego los dioses se sentaron a esperar de qué parte vendría a salir el Nanauatzin.
Después que estuvieron gran rato esperando, comenzóse a parar colorado el cielo y en todas partes apareció la luz del alba.
Y dicen que después de estos los dioses se hicieron de rodillas para esperar a dónde saldría Nanauatzln hecho sol: a todas partes miraron volviéndose en rededor, mas nunca acertaron a pesar, ni a decir qué parte saldría; en ninguna cosa se determinaron; algunos pensaron que saldría de la parte del norte y pararónse a mirar hacia él; otros hacia mediodía; a todas partes sospecharon que había de salir, porque a todas partes había resplandor del alba; otros se pusieron a mirar hacia el oriente, y dijeron aquí, de esta parte, ha de salir el sol. El dicho de él fue verdadero.
Dicen que los que mlraron hacia el oriente fueron Quetzalcóatl, que también se llama Ecatl, y por otro nombre Ánaoatlytecu y por otro nombre Tlatláulc Tezcatlipoca; y otros que se llaman Mimixcoa, que son innumerables; y cuatro mujeres, la una se llama Tlacapan, la otra Telcu, la tercera Tlacoeua, la cuarta Xocóyotl.
Y cuando vino a salir el sol, apareció muy colorado, parecía que se contoneaba de una parte a otra; nadie lo podía mirar, porque quitaba la vista de los ojos, resplandecía y echaba rayos de si, en gran manera; y sus rayos se derramaron por todas partes; y después salió la luna, en la misma parte del oriente, a par del sol: primero salió el sol y tras él salió la luna; por el orden que entraron en el fuego por eI mismo salieron hechos sol y luna.

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Leyendas prehispanicas

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autor apologeta el 30/jul, 2014 12:18 Gobernador

@apologeta: La Llorona Prehispánica

La Llorona es una de las leyendas con más fuerza en nuestro país. La Llorona  como tal, surge en la Colonia; sin embargo, sus antecedentes son mucho más antiguos, tanto, que se pierden en los mitos prehispánicos y se funden en diversas representaciones de diosas madres como Cihuacóatl, Coatlicue  o Tonantzin.

presagio funesto:
Muchas veces se oía, una mujer lloraba; iba gritando por la noche; andaba dando grandes gritos:
-¡Hijitos míos, pues ya tenemos que irnos lejos!
Y a veces decía:
-¡Hijitos míos!, ¿a dónde os llevaré?

Cihuacóatl, antes de la llegada de los españoles había previsto la desgracia que caería sobre los mexicanos, por esas fechas de 1500 empezó a hacer sus apariciones en el antiguo lago de Texcoco.

Los sacerdotes diestros en la astrología determinaban sobre los próximos sucesos que habrían de acontecerle a los mexicanos, desde la muerte, guerra, esclavitud, etcétera, Moctezuma un gobernante supersticioso temía lo peor. Los sacerdotes decían que Cihuacoatl, la diosa ha salido de las aguas y bajado de la montaña para prevenir de la suerte que correrían los mexicas.

Subían siempre a lo alto del templo y pudieron ver hacia el oriente una figura blanca, con el pelo peinado de tal modo que parecía llevar en la frente dos pequeños cornezuelos, arrastrando o flotando una cauda de tela tan vaporosa que se ondulaba con el viento y con su desgarrador grito: ¡ayyy mis hiiijooooooosss!., ¿dónde los llevaré para que escapen de tan funesto destino?

Los sacerdotes primeramente y luego Fray Bernandino de Sahagún interpretaron después de la conquista esta leyenda como una advertencia por la pronta destrucción del imperio mexicano.

Al oír estas palabras que más tarde comprobaron los augurios, los cuatro sacerdotes estuvieron de acuerdo en que aquella fantasmal aparición que llenaba de terror a las gentes de la gran Tenochtitlán, era la misma Diosa Cihuacoatl, la deidad protectora de la raza, aquella buena madre que había heredado a los dioses para finalmente depositar su poder y sabiduría en Tilpotoncátzin en ese tiempo poseedor de su dignidad sacerdotal., diciéndole a Moctezuma que la aparición de la Diosa Cihuacoatl era para anunciar la destrucción del imperio: “ hombres extraños, y más sabios y más antiguos que nosotros vendrán por el Oriente y sojuzgarán a tu pueblo y a ti mismo, y tú y los tuyos serán de muchos lloros y grandes penas y que tu raza desaparecerá devorada y nuestros dioses humillados por otros dioses más poderosos.” 

“¿Dioses más poderosos que nuestro Dios Huitzilopochtli, y que el Gran Destructor Tezcatlipoca y que nuestros formidables dioses de la guerra y de la sangre? – preguntó Moctezuma bajando la cabeza con temor y humildad. 

 Así lo dicen las predicciones, por eso la Diosa Cihuacoatl vaga por el Anáhuac lanzando lloros y arrastrando penas, gritando para que oigan quienes sepan oír, las desdichas que han de llegar muy pronto al Imperio”. Esto dejó a Moctezuma silencioso y pensativo. Aquellos hombres de Oriente eran los españoles dirigidos por Hernán Cortés, y sometida la gran Tenochtitlán y con la caída de todos los pueblos, sufrieron las atrocidades de los invasores; epidemias, hombres asesinados, mujeres violadas, y sus dioses olvidados a excepción de La Diosa Cihuacoatl (La llorona) protectora de los mexicanos.

De esta forma empieza la leyenda, se dice  que al campanazo de las doce, una mujer vestida de blanco, la faz cubierta por un velo ligerísimo, se aproxima por el oeste. Va de una calle a otra, unos dicen que flota; otros, que no tiene rostro. Lo único que se escucha es el quejido de “¡Ay, mis hijos!”.

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autor paty14 el 30/jul, 2014 18:48 Diputado local

@apologeta » 

Otra leyenda Prehispánica.. 

La vista que engalana a la ciudad más grande del mundo: la Ciudad de México, está realzada por la majestuosidad de dos de los volcanes más altos del hemisferio, se trata del Popocatépetl y delIztaccíhuatl.

La presencia milenaria de estos enormes volcanes ha sido de gran importancia en las diferentes sociedades que los han admirado y venerado, siendo fuente de inspiración de múltiples leyendas sobre su origen y creación. Entre ellas las más conocidas son dos que a continuación relataremos.

Hace ya miles de años, cuando el Imperio Azteca estaba en su esplendor y dominaba el Valle de México, como práctica común sometían a los pueblos vecinos, requiriéndoles un tributo obligatorio. Fue entonces cuando el cacique de los Tlaxcaltecas, acérrimos enemigos de los Aztecas, cansado de esta terrible opresión, decidió luchar por la libertad de su pueblo.

El cacique tenía una hija, llamada Iztaccíhuatl, era la princesa más bella y depositó su amor en el joven Popocatépetl, uno de los más apuestos guerreros de su pueblo.

Ambos se profesaban un inmenso amor, por lo que antes de partir a la guerra, Popocatépetl pidió al cacique la mano de la princesa Iztaccíhuatl. El padre accedió gustoso y prometió recibirlo con una gran celebración para darle la mano de su hija si regresaba victorioso de la batalla.

El valiente guerrero aceptó, se preparó para partir y guardó en su corazón la promesa de que la princesa lo esperaría para consumar su amor.

Al poco tiempo, un rival de amores de Popocatépetl, celoso del amor de ambos se profesaban, le dijo a la princesa Iztaccíhuatl que su amado había muerto durante el combate.

Abatida por la tristeza y sin saber que todo era mentira, la princesa murió.

Tiempo después, Popocatépetl regresó victorioso a su pueblo, con la esperanza de ver a su amada. A su llegada, recibió la terrible noticia sobre el fallecimiento de la princesa Iztaccíhuatl.

Entristecido con la noticia, vagó por las calles durante varios días y noches, hasta que decidió hacer algo para honrar su amor y que el recuerdo de la princesa permaneciera en la memoria de los pueblos.

Mandó construir una gran tumba ante el Sol, amontonando 10 cerros para formar una enorme montaña.

Tomó entre sus brazos el cuerpo de su princesa, lo llevó a la cima y lo recostó inerte sobre la gran montaña.  El joven guerrero le dio un beso póstumo, tomó una antorcha humeante y se arrodilló frente a su amada, para velar así, su sueño eterno.

Desde aquel entonces permanecen juntos, uno frente a otro. Con el tiempo la nieve cubrió sus cuerpos, convirtiéndose en dos enormes volcanes que seguirán así hasta el final del mundo.

La leyenda añade, que cuando el guerrero Popocatépetl se acuerda de su amada, su corazón que guarda el fuego de la pasión eterna, tiembla y su antorcha echa humo.   Por ello hasta hoy en día, el volcán Popocatépetl continúa arrojando fumarolas.

En cuanto al cobarde tlaxcalteca que mintió a Iztaccíhuatl, presa del arrepentimiento por la tragedia que desencadenó, fue a morir muy cerca de su tierra. También se convirtió en montaña, elPico de Orizaba, otro de los volcanes de la región, y desde muy lejos, vigila el sueño eterno de los amantes que ya nunca se podrán separar.

Esta leyenda ha pasado de generación en generación desde la época del Imperio Azteca, cuyo florecimiento data del siglo XIV, y la importancia que se les daba era evidente ya que desde ese tiempo que les otorgó los nombres que actualmente poseen.

Popocatépetl deriva su nombre del verbo náhuatl “popoa” que significa “humo” y del sustantivo “tepetl”, que quiere decir “cerro”, así que su nombre significa literalmente “Cerro que Humea”, debido a que desde esa época emanaba ya, su tan característica fumarola.

Popularmente es conocido como “El Popo”, aunque las poblaciones asentadas en sus faldas lo conocen con el cariñoso mote de “Don Goyo”.

Iztaccíhuatl, el otro volcán, deriva su nombre de los vocablos nahuátl “iztac”, que significa “blanco” y “cíahuatl” que se interpreta como“mujer”, por lo que su nombre se traduce como “Mujer Blanca”. Actualmente es mejor conocida como la “Mujer Dormida” debido a su característico perfil que asemeja a una mujer recostada con la cara hacia el cielo.

El Popocatépetl es un volcán activo con una edad aproximada de 730,000 años. Tiene forma cónica simétrica y una altura máxima de 5,450 metros sobre el nivel del mar, lo que lo coloca como el segundo más alto de México.

Está unido en su parte norte con el Iztaccíhuatl, mediante un paso montañoso conocido como Paso de Cortés, nombre que hace referencia a la ruta que siguió Hernán Cortés por ese lugar, antes de llegar a la Gran Tenochtitlán.

El Iztaccíhuatl es un volcán extinto ubicado en el centro de México. Es la tercera montaña más alta del país con una altitud de 5,220 metros sobre el nivel del mar y ambas se localizan en los límites territoriales de los estados de México y Puebla.

Actualmente ambos volcanes aun son gran inspiración de expresiones artísticas y literarias, que seguramente pasarán a la posteridad como esta gran leyenda.

Parque Nacional Itza-Popo, desde la carretera Puebla-Ciudad de México



 

 

paty14



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autor apologeta el 31/jul, 2014 00:52 Gobernador

@paty14 » Bonita historia y leyenda. Solo que en la foto que publicas como que no es su mejor ángulo. Checa le que yo publico. Saludos y gracias Paty

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autor paty14 el 31/jul, 2014 15:07 Diputado local

@apologeta » 

Tienes razón, es mejor tu imagen, te aporto otro mito prehispánico a  tan entretenido tema…Saludos.

La Piel de Venado  

Se dice que en un principio, los venados tenían una piel tan blanca que eran fácilmente vistos por los cazadores, quienes sentían una predilección por la piel del venado gracias a la resistencia de ésta, perfecta para la fabricación de escudos, además del delicioso sabor de su carne. En cierta ocasión, un cervatillo que se había alejado de su madre se encontraba bebiendo agua de un arroyo cuando escuchó voces humanas, al voltear se percató que eran cazadores que se aprestaban a disparar su flechas contra él, saltó a tiempo para esquivar una de las flechas y salió corriendo. Pero los cazadores eran muy ágiles y veloces y en más de una ocasión, las flechas lanzadas por estos pasaban silbando muy cerca de su cuerpo; cuando una de aquellas flechas estaba a punto de herirlo, pisó un hoyo que había en la tierra y cayó dentro de una cueva que se mantenía oculta entre la maleza. Allí se encontró con tres entes mágicos que le aliviaron el dolor y lo mantuvieron a salvo mientras su pata se curaba. Después de haberse recuperado por completo, el pequeño ciervo agradeció la bondad de aquellos entes y, a punto de despedirse, ellos le concedieron un deseo. El ciervo pidió que lo protegieran a él y a su especie, de los hombres. Los entes accedieron y tomaron tierra entre sus manos y, vertiéndola sobre la piel del venado, pidieron al Sol que éste cambiara de color la piel de los venados para que se confundieran con la tierra El Mayab.  Desde entonces la piel de los venados cambio para protegerlos y se convirtió en una representación de El Mayab.

 

 venado

paty14



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autor apologeta el 1/ago, 2014 12:00 Gobernador

@paty14 » Buen Mito Prehipánico.Te va una leyenda más reciente y se llama:

La mujer que se despidió (Cd. De México)

Cuando la segunda guerra mundial se intensificó, México envió un escuadrón de la Fuerza Aérea llamado 201, como apoyo de los países que luchaban en contra del nazismo. Como era de suponerse, todos los soldados que conformaban el escuadrón tuvieron que dejar a sus familias; y fue así como pasaran los días. Cierto día el escuadrón se encontraba en su campamento, uno de los soldados vio pasar una mujer; al principio no le dio importancia creyendo que se trataba de una de las enfermeras, motivo por el cual no hizo caso y se dispuso a dormir. El soldado recuerda que esa misma mujer se apareció cinco noches más, hasta que en una se dio cuenta de que aquella dama tenia algo muy familiar; aquella mujer se parecía nada más ni nada menos que a su esposa lo cual era imposible debido a que ella se encontraba a miles de kilómetros de aquel lugar. Como pensó que estaba alucinando, se tumbó en la cama y no le dio más importancia. La mañana siguiente el escuadrón fue llamado a incursionar en filas enemigas, donde el soldado en cuestión resulto herido en combate. Esa misma noche mientras convalecía en una habitación iluminada por velas, las cortinas de su lecho se apartaron de pronto y su esposa, a quien hacia en casa en la ciudad de México apareció ante sus ojos al pie de la cama y se fue con la misma rapidez como llegó. Como no había forma de tener contacto con su mujer, el soldado tuvo que esperarse hasta que volvió a México, donde se enteró que su esposa había fallecido justo el día y la hora en que el la vio postrada en su cama, el soldado lloró muchos días por su ausencia. Al parecer la dama se había estado despidiendo de él, aunque para muchos de sus amigos, lo estaba previniendo de ir a combate en el que perdió la pierna y el brazo izquierdo. Diez años después el soldado falleció. Al parecer esta visión fue una de las más significativas de su vida, porque comentaba que en varias ocasiones fue testigo de cosas extrañas, de entre las que siempre destacó la visita de su amada esposa. Esta historia no es muy conocida no obstante varios de los familiares del soldado hicieron de ella toda una leyenda digna de contarse.


 

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autor apologeta el 1/ago, 2014 12:44 Gobernador

@paty14 »Estimada amiga te envio otra más, esperando no tengas problemas con tu corazón y se llama:

El campanario maldito (Ciudad de México)

Las historias y leyendas que existen sobre los conventos son innumerables. Ahora toca el relato de una que es muy impactante por lo que se verá más adelante y porque nadie sabe en realidad lo que sucedió. Todo comenzó el día en que el padre del convento recibió visitas. Como ya se había corrido la noticia de que ahí espantaban, la mayoría de las habitaciones estaban deshabilitadas. Sin embargo, el padre no estaba tan convencido de ello. Hacía tiempo alguien le comentó que en el campanario espantaban. Dicho suceso consistía en la aparición de un señor vestido de negro, pero él no lo creía. Esa noche recibía a personas muy importantes del ámbito religioso y era necesario alojarlos en las mejores habitaciones. Pero cuando llegaron las personas, notó que entre ellas había alguien que no esperaba, lo cual, por supuesto, no le importó; al contrario, se sentía muy a gusto con su visita. Las horas pasaron entre plática y plática, por lo que se acercaba la hora de irse a dormir. Para entonces, el padre ya tenía resuelta la forma en que se quedarían; la habitación que él ocupaba se la dejaría a la persona que llegó sin previa aviso, mientras él se dormiría en el campanario. Así lo pensó y así lo hizo. Pronto llegó la hora en que se desearon que pasaran buenas noches. Y el padre se llevó su ropa de dormir al campanario. Las cuales se componían solo de un par de cobijas. Las horas transcurrieron como de costumbre, lo que le hacia pensar que todo lo antes dicho eran simplemente supersticiones. No había nada a que temerle. Esa noche el viento estaba soplando como de costumbre, solo en cuanto dieron las doce empezó a arreciar el aire. No pasaron más de dos minutos, cuando se dejo oír un grito aterrador. Todos los visitantes se levantaron de golpe pensando que algo la acontecía al padre. En vano fueron sus intenciones de subir al campanario, porque el padre ya estaba bajando, le costo trabajo detenerlos. El padre, además de presentar un gesto de horror, los cabellos blancos, sus manos le temblaban y la voz apenas si le salía: _ ¡padres, padres! ¡No vayan arriba! ¡No vayan arriba! _ decía con temor. Nadie alcazaba a comprender lo que estaba pasando; el padre no decía palabra alguna, solo se exaltaba cuando alguien mencionaba que iría al inspeccionar. Cuando por fin lograron calmarlo, solamente dijo _ ¡Cierren el campanario! _ ¿Que? _ preguntaron todos. _que cierren el campanario. No les diré lo vi, pero quiero que cierren el campanario. Estas palabras fueron cumplidas como órdenes, pues nadie de los presentes, ante esa escena se sintió capaz de contradecirlo.

El padre finalmente murió sin revelar lo que vio aquella noche en que sus cabellos se blanquearon. Todos los que lo conocían siempre se preguntaron cuál fue la causa de su decisión, el por qué cerro el campanario dejando enmudecida a la iglesia, pero nadie ni con los pasos de los años pudo resolver el misterio. De todos era sabido que aquel padre era un hombre muy valiente, una persona que no se dejaba doblar por nada. Los años han pasado y el padre se llevó a la tumba el secreto. En cuanto el campanario, nadie lo ha vuelto a abrir por memoria al padre, quien se encargó de que todos le prometieran que nuca más abriría el campanario.

Y si a ti, te ha llegado la duda de saber cual es la iglesia, solo te voy a recomendar que para saberlo vayas al centro a la hora que se ofician las misas y descubre por ti mismo, cual es la iglesia que no repican sus campanas. Estoy seguro de que esa, es la del campanario maldito, y como también estoy seguro, de que no entrarás al campanario porque te saldrán CANAS.

Saludos Paty y no te preocupes por las canas para eso hay tintes.

 

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autor apologeta el 1/ago, 2014 14:26 Gobernador

@paty14 »Paty, si se te puso el cabello blanco con la anterior, con esta historia se te va a poner verde. Es un mito de la Colonia y se llama:

Omaxsaupitau.

Cuando se edificó la ciudad de la Nueva España, los españoles continuaron su labor de expandir su territorio, pues no satisfechos con lo obtenido, deseaban más riquezas para sí mismos y para la Corona. Y haciendo un pequeño repaso en la geografía, el territorio mexicano comprendía lo que ahora es gran parte de los Estados Unidos, siendo éstas las tierras en donde nació el siguiente mito:

Los habitantes del lugar recorrían las montañas en busca de alimento, pues al ser tierras áridas en su mayoría, les era difícil conseguir lo suficiente para subsistir. Ellos conocían los peligros a los que se enfrentaban, pero los conquistadores no, motivo por el que uno de ellos fue sorprendido por una enorme sombra. Luego sintió cómo unas garras lo tomaban por su espalda. Cerró los ojos y cuando los abrió estaba en un nido situado en lo alto de los riscos; un ave se lo había llevado. Obviamente era demasiado grande el animal para poder realizar esta maniobra.

Nunca mencionó la forma en que se escapó, sólo dijo que era un ave horrible y de gran tamaño la que lo abandonó a su suerte en aquel desolado nido con tres pájaros gigantescos, pero no tanto como el que se lo había cargado. La gente le refirió que se trataba de un omaxsaupitau, un gigantesco pájaro-trueno con apariencia de águila, temido por los indígenas e indios del Norte.

Aseguraban que el animal robaba gente para alimentar a sus crías, lo que pudo ser comprobado por el español, quien aseguró que en el nido había huesos humanos. El relato es fantástico e imaginativo, a no ser porque en Norteamérica se habla de enormes aves de rapiña no identificables. La mitología americana los da a conocer como pájaros-trueno porque, según el batir de sus alas se asocia con el sonido del trueno.

En la actualidad, por muy difícil que pueda resultar, en 1977, se habló en los Estados Unidos de unos enormes pájaros negros con apariencia de buitres. Tenían pico ganchudo, un anillo blanco en torno al cuello y alas que, según se calculó, medían más de tres metros. Este suceso desató gran polémica, porque había quienes aseguraban que ninguna ave podía cargar a un niño de 27 kilos, como se decía al hablar de que se llevaban a pequeños de 10 años; pero más tarde otras personas dijeron haber visto volando hacia el Sur a las mismas aves. Además, es comprobable que hace 8,000 años existían en Norteamérica aves de rapiña monstruosas conocidas como teratorns. Estas aves prehistóricas se asemejaban a los buitres, pero eran más activas que las pequeñas aves de rapiña que sus equivalentes modernas. Los fósiles encontrados a lo largo del Continente muestran que la especie más común tenía una envergadura de hasta cinco metros.

Estas deducciones podrían hacernos creer que efectivamente, en la época colonial se pudieron haber encontrado aves de este tipo, siendo también más fácil el escape de los extranjeros, ya que ellos traían consigo armas de fuego, objetos con los que no contaban ni los mexicanos ni los norteamericanos.

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autor apologeta el 1/ago, 2014 15:46 Gobernador

@paty14 » Paty, te estas quedando atrás. Te va una leyenda romántica de la Colonia para que ya no te asustes. Y se llama:  

LA NIÑA CONCHITA

Leyenda de Villa González Ortega, Zacatecas.

La puerta era un pasadizo que comunicaba a la iglesia con la hacienda (de El Carro) y cuentan que la hija del conde siempre venía por acá a oír misa. El pasadizo hace un puente y dicen que allí en ese puente, donde hay un arco, se aparece el fantasma de la hija, que le decían la "Niña Conchita". La sacristana cuenta que ella sí la ha visto, que es muy bonita, con el pelo largo, que siempre anda con unas enaguas blancas y que siempre se aparece a los doce del día y a las doce en la noche. La sacristana la ha visto de noche porque se queda aquí a dormir –cuenta la Sra. Francisca Mauricio.

Cuenta la leyenda que María Conchita Moncada –así se llamaba ella y luego fue la dueña de aquí– cuando todavía era jovencita se enamoró de un peón y por mucho tiempo llevaron su amor a escondidas porque eran de clases sociales diferentes. Ella sabía que si su papá se daba cuenta hasta podía matarla y por eso por mucho tiempo ella y el peón llevaron su amor en secreto. Cuando ella venía a escuchar misa, pasaba por el puente donde está el arco y salía por el pasadizo para llegar aquí a la iglesia. Como entre el puente y el pasadizo hay un lugar oscuro, ahí siempre la estaba esperando el muchacho para besarla y decirle cosas bonitas. Quién sabe cómo estuvo el asunto, pero un día el conde se enteró y aunque la Niña Conchita negó ese amor, tarde o temprano tuvo que decir la verdad porque había quedado encinta. Aunque el conde era un tipo muy duro, se apiadó de su hija porque ella era su hija predilecta. Entonces la mandó a un convento en México y ella nunca volvió para acá en vida del conde. Empezó a venir cuando ya era dueña de la hacienda, luego de que su papá había muerto y la heredó a ella.

La Niña Conchita nada más venía a pasar las vacaciones aquí, y dicen que casi todo el día andaba con su hábito de monja, hasta cuando se sentaba a hablar de negocios con los administradores o cuando salía con ellos a supervisar cosas de la hacienda. Pero también dicen que siempre al mediodía y en la media noche se ponía ropa normal porque quería ir al templo como mujer y no como religiosa. Pero la verdad es que ella quería encontrarse con su amor, o al menos recordar los momentos felices que vivió con él. De la casa cruzaba por el puente, luego el arco y se quedaba en el pasadizo, como si ahí estuviera el peón esperándola. Dicen que la oían llorar y es por eso que su ánima todavía se aparece en ese mero lugar a esas horas.

         Lo que no sabemos es qué pasó con el peón ni con el hijo que seguramente engendró la Niña Conchita. Eso nadie lo cuenta porque no se sabe, pero uno se puede imaginar que el conde mandó matar al peón o él mismo lo ha de haber matado porque desgració a su hija. Y del niño, o sea el nieto del conde, quién sabe. Habrá nacido y de seguro lo habrán dado en adopción a una familia de México porque ese secreto tenían que guardarlo muy bien, pero los secretos por muy secretos que sean siempre se saben, y ya ves, de este mismo secreto estamos hablando ahora tu y yo. Saludos Paty

 

 

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autor paty14 el 1/ago, 2014 22:42 Diputado local

@apologeta » 

Interesantes aportaciones, acabo de leer tu historia “ La Mujer que se despidió ” y si creo que las personas al dejar este mundo se despidan de la gente importante que dejan en ella, hiciste que viniera a mi mente el recuerdo de Judith, una de mis amigas que tuve en mis épocas de estudiante  en el Tec, ella era alegre, inquieta, era un cascabel,  pasó el tiempo y cada una tomó su camino, era de un municipio aledaño y casi no nos frecuentábamos, una noche, hace como seis años, cuando ya me encontraba a punto de dormir y con todas las luces apagadas , me llevé un susto cuando de pronto se prendieron nuevamente, y al mismo tiempo sonó el teléfono, donde me informaban el fallecimiento de mi amiga, en ese momento supe que ella se había ido a despedir de mi. 

Sigo leyendo las demás historias…Saludos.

paty14



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autor paty14 el 1/ago, 2014 23:23 Diputado local

@apologeta » 

Sobre tu leyenda “El Campanario Maldito, imagínate, aquí en el lugar en donde radico, donde tienen una iglesia en cada cuadra, cuando termino, labor titánica la que me encomiendas para ver cuál es el campanario elegido.

Y para que se me ponga el cabello blanco del susto no necesito ir tan lejos, hace días, en la madrugada, para ser precisa,  en la ventana de mi recamara escuchaba ruidos, como si escalaran las paredes, esa noche me fui a dormir no sin antes recetarme unas buenas historias de leyendas macabras, de las relatadas en tu tema, así que ya iba predispuesta, me asomé con temor, y grande fue mi sorpresa al ver un animal tipo cruza ardilla con gato, al que le brillaban los ojos, ya no volví a asomarme, al otro día me informé en la web y creo era un cacomixtle, un animal que en mi vida había visto….Saludos.

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paty14



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autor apologeta el 1/ago, 2014 23:45 Gobernador

@paty14 » Hola Patricia, me he reido por tu comentario, pero me imagino el susto que te ha dado ese animal, pero hay uno más feo que el viste, es el tlacuache es parecido a una ratota igual con la cola pelona,es algo repugnante. Te mando una foto por si ves alguno de estos animalitos no lo confundas con el diablo. Saludos terroríficos Patricia.

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pos qui'hubo?

99
autor elcaliman el 2/ago, 2014 07:21 Gobernador

@paty14 »  usted dice...

la ventana de mi recamara escuchaba ruidos, como si escalaran las paredes

no se espante.. era el canijote del @Demoniodurazno.. ese dia le dieron de comer muy picante.. y aahhhhh! el pobre no podia dormir y hasta arañaba las paredes jajajajajaja !!

saludos

que puntadas son esas!!??



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autor paty14 el 2/ago, 2014 09:58 Diputado local

Una de Guanajuato....El Brinco del Maligno.

Abasolo está situado en la falda norte de la llamada sierra de Huanimaro, donde se eleva un promontorio rocoso conocido originalmente como el cerro de los tres picachos, debido a esto a que parece tener 3 promontorios rocosos que emergen de la gran masa que cubre la sierra ya mencionada.

Desde hace mucho tiempo los vecinos que se acostumbraron a realizar paseos a un pequeño valle que se encuentra detrás de los picachos, siendo la fecha de paseo más importante, la del 14 de Septiembre, fecha con la que se iniciaban los festejos patrios.

A partir del año 1933 para este paseo, desde el 13 de Septiembre por la mañana, empiezan los lugareños a llevar maderos y ramas con las que harían sus enramadas para el paseo, cuando de repente al ir subiendo la cuesta, varios de ellos observan extrañados como sobre el cerro empiezan a arremolinarse unas gruesas nubes, que sin punto de transición sueltan una gran torrente de agua acompañado de un viento huracanado que los detiene a todos, ya que todo el horizonte se cubre de una gran obscuridad, quebrada solamente por el estallido de los truenos que iluminaban con sus rayos todo el horizonte circulante.

Es gracias a los relámpagos, el que todos pudieron ver que algo insólito estaba sucediendo: un hombre vestido de frac, se dibujaba nítidamente a la luz de los relámpagos saltando tranquilamente de un picacho a otro, observando que a cada salto arreciaba la tormenta al grado que en cuestión de segundos, estaban ya todos empapados.

Dicho fenómeno nunca antes visto en la población, metió el miedo en la mente limpia y sencilla de los moradores, por lo que impulsivamente dan media vuelta y corren alocadamente en dirección al pueblo a donde llegan atropellándose unos con otros, llegando hasta el centro de la población en donde se erguia la iglesia del lugar; corriendo sin pensarlo a la casa del Sr. Cura aporreando la puerta y llamándolo a gritos.

Al salir el Sr. Cura que por ese tiempo acababa de llegar a l pueblo, llamando Don Efrén Urincho, se aprietan a su alrededor todos los presentes y cada quien a su modo, a gritos y con ademanes le platican de lo que estaba sucediendo: la tormenta, el viento huracanado, los relámpagos y sobre todo, el hombre de frac, que tranquilamente saltaba de un picacho a otro, mas el Sr. Cura, dudando de lo que le contaban, les pide que esperen a que pase la tormenta para comprobar lo que le decían y mientras tanto los manda a su casa ofreciéndoles investigar todo el día siguiente.

Una vez escuchado lo que les dice el Sr. Cura, todos corren a refugiarse a sus casas, mas como la tormenta no cedía y si al contrario arreciaban los relámpagos y la fuerza de la tormenta, la curiosidad obligaba a sus moradores a estar pendientes de los relámpagos y ver hacia los picachos, en donde a cada relámpago, se veía una y otra vez, en una sucesión interminable, al hombre de frac, saltar tranquilamente de picacho en picacho, llenándose toda la gente de terror, por lo que apenas amanece, de todos los rumbos sale la gente que se acercaba a la parroquia, despertando al párroco a quien vuelven a explicarle lo que pasa y piden ayuda, estando comentado el suceso cuando alguien dice: “ que se hagan 2 cruces y se pongan en cada picacho, propuesta que es aceptada por todos, por lo que de inmediato se busco la madera y en el atrio de la iglesia se hacen las 2 cruces, para después de ser bendecidas por el párroco, sale este con toda la población en peregrinación rumbo al cerro de los tres picachos.

La distancia entre el pueblo y los picachos es corta y sin embargo, por la fuerza del viento en contra y la tormenta que no cedía, el avance se fue haciendo lento, muy lento; hasta que al fin llegan al primer picacho, en donde el Sr. Cura, después de bendecir el lugar, ordena hacer un agujero para clavar la cruz.
Conforme iban avanzando en la perforación del agujero, parecía mas irritada la naturaleza, ya que: nubes, agua y rayos, formaban un concierto dantesco que tenia aterrorizados a todos y solo la gran fuerza de voluntad del párroco los obligaba a continuar.

Una vez terminado el primer agujero, es colocada la primera cruz, rociándola con agua bendita y diciendo unas oraciones, para luego continuar al otro picacho en donde realizan la misma operación, escuchándose al ponerse la segunda cruz, un grito infrahumano que parecía salir de la barranca, acompañado de un temblor repentino, que origino que varias rocas gigantes se desprendieran de los picachos y rodaran ladera abajo para detenerse a la orilla del pueblo; fenómenos estos, que hicieron que a todos se les pusieran los pelos de punta y un continuo santiguar saliera de las bocas que se transforma en admiración, al contemplar como, la lluvia y el viento desaparecen y las nubes dejan el paso a un brillante sol, pidiendo el Sr. Cura a los presentes, le acompañen a dar gracias a dios por los favores recibidos y acomodándose sobre una roca, celebra por primera vez la Santa misa en ese lugar.

Muchos de los que acompañaron al Sr. Cura al cerro para poner las cruces, observan la gran distancia existente entre los picachos y la gran profundidad que hay en medio de los dos, por lo que murmurando bajo pero con temor decían: “en verdad eso que saltaba entre un picacho y otro era el diablo ya que ningún hombre podría hacerlo” gravándose todos esta idea que al bajar del cerro ya la consideraban una realidad, pues a partir de ese entonces dichos picachos que se levantan en el lado sur de Cuitzeo de Abasolo, son rebautizados con el nombre de “El Brinco del Diablo”.


 

 

paty14



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autor paty14 el 2/ago, 2014 10:03 Diputado local

@apologeta » Otra de Guanajuato, para no quedarme atrás.Saludos. 

La Leyenda del Callejón de la Buena Muerte.

Se rumora que hace mucho tiempo, por la calle Alameda en la ciudad de Guanajuato, vivió una anciana con su nieto. Su situación económica era precaria y subsistían pidiendo limosna. Ambos vestían con harapos, pero siempre muy limpios; la comida era poca y su casa solo un cuartito. Aun así, alegraba su miserable existencia al hacerse compañía.

Con el paso del tiempo, la anciana empezó a sentir el peso de los años, y le preocupaba morir dejando al pequeño desamparado. Pero la vida quiso otra cosa, el niño enfermó gravemente, la pobre mujer no tenía el dinero suficiente para llevarlo al médico, así que hizo lo que podía, rezar, día y noche sin descanso, le pedía a Dios que no se lo llevara, la muerte ya estaba muy cerca, así que los ruegos llegaron primero a sus oídos y apareciendo frente a ella le propuso un trato. Dejaría al niño, a cambio de su vista, cosa que la anciana acepto sin dudar. Desde entonces su nieto le sirvió de lazarillo, y la gente al ver ese triste cuadro, aumentó sus limosnas.

Pasó el tiempo y fue ella la que enfermó; el niño le preguntaba a quién debería rezar para evitar su muerte, pues temía mucho quedarse solo. La ancianita le contó que al nacer él, su madre había muerto y que, desde entonces, ella había vivido para cuidarlo y quererlo. En medio de las pláticas finalmente se quedaron dormidos y, en el sueño, la anciana volvió a ver a la Muerte; toda vestida de negro mostrando su esquelética figura esquelética, le anunció que venía por ella, la viejecita le suplicó que la dejara un tiempo más, entonces la Muerte pidió a cambio los ojos del niño, pero esta vez la anciana no aceptó, no quería que el pequeño sufriera.

La Muerte propuso entonces algo más, podía llevarse a los dos para que estuvieran juntos por siempre. La anciana aceptó, pidiéndole que lo hiciera en ese momento porque el niño dormía y así no sentiría nada.

Se los llevó la Muerte al otro mundo, juntos, y en ese mismo instante, las campanas del templo cercano repicaron de una manera misteriosa, con un sonido que nadie conocía. Al amanecer los vecinos se dieron cuenta de lo sucedido, pensando que la ancianita y el niño habían muerto de frió.

Con el tiempo se dijo que la Muerte rondaba el callejón, que se veía por las noches flotando alrededor del cuartito donde vivían aquel par de desdichados; y una vecina corrió la voz de que aquello pasaba porque fue la misma viejecita quien pidió su presencia para que se los llevara juntos.

Al poco tiempo los habitantes del barrio pidieron que el humilde cuartito fuera derribado, para levantar en su lugar una capilla, para venerar al Señor del Buen Viaje, en recuerdo a aquel misterioso suceso

callejon de la buena muerte leyendas

 

 

 

paty14



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autor apologeta el 3/ago, 2014 22:33 Gobernador

@paty14 » Muy buenas historias de Guanajuato, yo te contaré una de San Luis Potosí y se llama:

EL HOMBRE ENAMORADO

Se cuenta que un joven de buena familia, trabajador sabía que heredaría mucha fortuna, este muchacho estaba locamente enamorado de una linda joven también de muy buena familia así que los padres de ambos, estaban contentos con la relación y ya hablando de boda, al poco tiempo fue cuando ella se empezó a sentir mal, enfermó gravemente que falleció inesperadamente, aunque nadie recuerda cual fue la fecha pero si un Domingo de Ramos, el joven sufrió tanto que nunca se casó, así pasaron los años y aquel incrementaba su riqueza, pero andaba como perdido, triste, y cada año en Domingo de Ramos se reunía con la hermana de la joven fallecida, los padres de ambos ya habían muerto, él ya tenía 55 años. A él le gustaba mucho los temas de la rencarnación, que si había vida después de la muerte le apasionaba estas conversaciones, con los que hablaba juraba que cuando el muera se iba a encargar de que supieran, si o no, encontró a su novia, el amor de su vida en el mas allá. Este hombre siempre hablaba de su novia como si estuviese viva, que cuando lo veían decían hay viene “el de la novia de Domingo de Ramos”

No pasó mucho tiempo, en que el muere y comenzaron poco después los mensajes, la primera fue de una medium que lo veía en sueños, que le decía; que sí encontró a su novia, otra síquica por medio de la escritura automática recibía sus mensajes que decía; si estoy con ella y nos amamos, algunos conocidos empezaron a tener los mismos sueños en que la pareja ya estaban juntos. Esto nunca se pudo confirmar pero esta historia se convirtió en leyenda por que los mensajes del más allá seguían llegando en que el enamorado y la novia del Domingo de Ramos ya están juntos.

Saludos tenebrosos.

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103
autor paty14 el 4/ago, 2014 10:44 Diputado local

@apologeta » 

Buen Día, muy bonita la historia, Gracias, otra leyenda del mismo estilo, aunque es muy parecida a la Leyenda del Callejón del Beso, originaria de Guanajuato..Saludos.

El Pozo Amargo..

Corrían los tiempos de la dominación árabe y Toledo era una ciudad próspera en la que convivían, eso si, sin mezclarse, moros, cristianos y judíos. La única relación entre unos y otros eran los negocios porque el dinero no entiende de religiones, por lo demás cada uno vivía en su barrio procurando no cruzar los límites que les separaban de los demás. Una de las calles de Toledo, llamada Bajada del Pozo Amargo, tenía por aquel entonces una pequeña plazoleta en cuyo centro había un pozo del que se contaba esta historia.

Había un judío muy rico que además poseía una gran cultura y un gran conocimiento de las leyes y la religión, lo que hacía que fuera respetado por sus vecinos hasta el punto de considerarlo como un rabino. Este hombre era viudo y sólo tenía una hija bellísima a la que amaba profundamente y a la que le dio una esmerada educación, pero en su afán de protegerla la condenó a vivir en su lujosa mansión sin tener amistad con jóvenes de su edad a los que consideraba de condición inferior. Esto hizo que la pobre chica se pasara los días bordando o leyendo cerca de la ventana contemplando a la gente que pasaba por la calle y deseando ser como ellos que parecían tener unas vidas mucho más agradables que la suya.

Un día en que como de costumbre miraba hacia la calle, protegida por una celosía para poder ver sin ser vista, vio pasar a un joven elegantemente vestido que no pertenecía a su comunidad, tenía todo el aspecto de ser cristiano. Llamó poderosamente su atención su belleza y elegancia y lo siguió con la mirada hasta que desapareció al entrar en la calle siguiente.

A partir de ese día su entretenimiento favorito fue intentar localizarle de nuevo entre la gente que pasaba por la calle, no lo conseguía todos los días y eso la ponía triste así que decidió convencer a su padre para que, debidamente acompañada por una persona de su confianza, la dejara dar unos paseos por la ciudad. Consintió el padre al fin y en uno de esos paseos se encontró frente a frente con el apuesto muchacho que a su vez reparó en ella sintiéndose atraído hasta el punto de que comenzó a indagar quien era aquella joven tan bella.

Una vez conseguida la información, todos los días pasaba lentamente ante la casa de la joven con la intención de verla, pero las celosías de las ventanas le impedían saber si ella se encontraba allí. Ella se dio cuenta y pensó que tendría que hacer algo para comunicarse con el muchacho sin que su padre se enterara. Una mañana en que le vio observando la casa, dejó caer un papel en el que había escrito que deseaba hablar con él. Pasados unos días la joven recibió respuesta citándola en una calle cercana junto al pozo

No le resultó fácil escabullirse de casa, pero llegada la noche lo consiguió y en silencio y temblando por la emoción y por el miedo, logró reunirse con el joven que la esperaba junto al pozo y allí, protegidos por la oscuridad, se declararon su amor y se prometieron fidelidad. Estos encuentros se sucedieron noche tras noche procurando no ser descubiertos pues ambos sabían que las relaciones entre una judía y un cristiano no serían aprobadas por nadie, pero para ellos su amor era lo más importante y aunque quisieran ya no podrían dejar de verse y de amarse.

Pero como sucede siempre, los secretos no duran mucho y llegó una noche en que los enamorados fueron descubiertos por un amigo del padre de la joven que la reconoció y no tardó nada en ir a contárselo. La noticia le enfureció de tal manera que lo primero que le vino a la mente fue la venganza y aunque no dejaba de reconocer que su hija no estaba exenta de culpa al traicionarle con una relación amorosa totalmente prohibida para ella, su odio se volcó en el muchacho haciéndolo responsable de todo el daño.

A la noche siguiente el padre salió de casa antes que su hija y dirigiéndose hacia el lugar de las citas se escondió protegido por las sombras apretando en su mano un puñal que guardaba bajo su capa. El siguiente en llegar fue el joven que confiado se sentó en el brocal del pozo para esperar a su amada cuando de pronto se vio empujado hacia la boca del pozo, pero joven como era intentó defenderse de aquella sombra que le atacaba con furia y cuando parecía que lo iba a conseguir, sintió en las entrañas el frío del acero toledano que le arrancó la vida cayendo a los pies de su agresor.

Un grito espantoso rompió el silencio de la noche, el agresor se giró encontrándose de frente a su hija que había presenciado la lucha viendo con horror como su amado moría a manos de su padre. Volvió el silencio a la plaza mientras la joven caía desvanecida al suelo de donde la recogió su progenitor que envolviéndola amorosamente en su capa la trasladó a su casa. Día tras día intentaron hacerla revivir, pero ella estaba como muerta, no hablaba ni comía ni tan siquiera lloraba lo que hacía que la tragedia fuese cada vez mayor hasta que una noche la joven sin que nadie la viera abandonó la casa y se dirigió al pozo donde se encontraba cada noche con su amado, se asomó al brocal viendo la luna reflejada en el agua y sin dudarlo ni un momento se arrojó con la idea de reunirse con el que fue el amor de su vida.

Este suceso conmocionó a la ciudad, destrozó la vida del judío que nunca pudo perdonarse la muerte de su hija y el pozo recibió el nombre de “Pozo amargo”. Hay quien dice, que durante mucho tiempo, antes de que el pozo desapareciera, muchas noches se podían ver las figuras de los dos jóvenes que se dirigían hacia lugar, en donde se besaban apasionadamente y luego desaparecían como si de un retazo de niebla se tratara.

 

 

 

 

paty14



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autor paty14 el 4/ago, 2014 12:48 Diputado local

@apologeta » 

Una leyenda tradicional de los beréberes del pueblo de Imilchil es tan famosa que organizan un festival que se celebra en los últimos días de agosto, y es conocido como “el festival de las bodas de Imilchil”, la leyenda de la creación de los lagos  Isli y tislit, estos lagos que se localizan en medio de tan inhóspito paisaje en Marruecos, tienen, como no podia ser de otra manera, su explicación en la tradición popular bereber.

Isli y Tislit, un amor prohibido.-

Imad Alí y Zina pertenecían a dos tribus distintas, Ait Azza y Ait Brahim descendientes de la gran tribu Ait Hadidu, dos tribus enemigas desde tiempos inmemoriales, tanto que las razones del conflicto ya se habian olvidado. Nadie recordaba como comenzó el odio que sin embargo no cesaba.

En las mesetas de Imilchil abundaban los manantiales que permitían a los pastores de ambas tribus beber y abrevar el ganado, pero ese año a causa de la sequía todos los manantiales se agotaron, excepto uno, el de Imilchil, y fue por ello que por primera vez las dos tribus decidieron darse una tregua temporal acordando que una de las tribus utilizaría el manantial por las mañanas mientras que la otra lo haría por las tardes. Y entonces fué cuando nació el amor entre dos corazones que se encontraban a escondidas.

Alí y Zina se veían todos los días, aunque tan solo unos minutos por miedo a que les sorprendieran juntos.
A medida que el tiempo pasaba su amor se hacía más sólido, profundo y tierno, pero urgía tomar una decisión, asi que finalmente decidieron confesar a sus familias, cada uno por su lado, su deseo de unirse y quedaron en reencontrarse de nuevo al día siguiente.

Lamentablemente fué imposible destruir ese muro hecho de incomprensión y odio. Nunca llegaron a convencer a sus tribus quienes veían en su unión una traición que les llevaría hacia una alianza con sus enemigos. Todos sus esfuerzos fueron en vano.

Al día siguiente cuando Alí y Zina se reencontraron sobraron las palabras, su destino estaba escrito en sus ojos hinchados de lágrimas. No se hablaron, tan solo se cogieron de las manos y se miraron con avidez sabiendo que sería su último encuentro. Su separación fue desgarradora.

Habiendo decidido no volver a vivir con las personas que fueron la causa de su tristeza se adentraron en el bosque para llorar sin testigos separándose uno de otro varios kilómetros hasta que se encontraron en una hondonada. Por los azares del destino ambos se sentaron simultáneamente sobre sendas piedras y reviviendo los maravillosos y cortos momentos que habían pasado juntos se dejaron llevar por sus penas y las lágrimas comenzaron a aflorar con una fuerza irresistible.

Fué como si dos fuentes surgiesen de sus ojos, nadie asistió a tal diluvio de lágrimas, pero en pocas horas sus babuchas estuvieron rodeadas por grandes charcos que crecían sin parar. Cuando amaneció, sus gentes los echaron en falta y preocupados por su ausencia salieron a buscarlos. Cuando los encontraron, cada uno en su pequeño valle, el agua de sus lágrimas ya alcanzaba sus cabezas y ninguno podía acercarse, pues no sabían nadar. Sus familias les llamaban pero ellos tan sólo respondían con más y más lágrimas. El nivel del agua subió tanto que les cubrió y no se les volvió a ver nunca más. Así dos hermosos lagos se formaron no lejos de Imilchil que dan vida a tan desértica zona. Aún conservan sus nombres amazigh: “Isli” que es el lago más grande y significa “el novio” y “Tislit”, la novia.

Dicen que sus muertes llevaron a muchos clanes bereberes a terminar con sus escaramuzas y permitir los noviazgos entre diferentes tribus.

 

 

 

paty14



105
autor apologeta el 4/ago, 2014 22:03 Gobernador

@paty14 »Patricia, eres una tierna rómantica, me gustó tu historia de los lagos. Saludos 

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autor apologeta el 4/ago, 2014 23:04 Gobernador

@paty14 » Paty, va una corta pero no es conocida, me la contó un amigo de Sonora:

La serpiente del fin del mundo (leyenda Yaqui).

En una época muy remota se cuenta que los 8 pueblos yaqui tenían un gran tesoro: Él árbol de los vaticinios, el que tenía una corteza cetrina y una extraña voz que salía del quebradizo follaje como el malicioso crepitar de la garganta de un anciano brujo. Cierta vez, el árbol predijo la fatídica llegada de una gran serpiente: la serpiente del fin del mundo.  Por lo que los hombres habían establecido ya destacamentos en varios puntos estratégicos para vigilar los caminos.
La serpiente gigante apareció por el norte, en la época anunciada. A uno de esos destacamentos lo tocó librar con ella el primer combate. Los guerreros atacaron con valor, pero tuvieron pronto que retirarse, pues sus flechas no hacían mella en el caparazón escamoso del animal.
La segunda batalla fue un aguaje, y su resultado aún más funesto para las tribus, pues muchos murieron allí. El gran Jefe, viendo la desventaja en que se hallaban sus guerreros, decidió pedir auxilio al famoso brujo Chapulín Guóchimea. Los principales jefes estuvieron de acuerdo, y enviaron como emisario a la golondrina.
La golondrina cruzó extensas llanuras y altos montes, sin detenerse a descansar. Llegó al fin a donde estaba Guóchimea, y le dijo:
-Gran brujo te saludo reverente, y en nombre de las ocho tribus yaquis requiere tu ayuda para exterminar a la serpiente gigante anunciada hace tiempo por el árbol.

El brujo aceptó y le pidió a la golondrina que llevara sin demora este mensaje al Gran Jefe.
-No bien partió la golondrina el brujo se afiló los serruchos de las patas y se trepó a la cumbre de un cerro. Pronunció allí palabras misteriosas, y con un golpe de espolones dio un salto inmenso, cubriendo en minutos distancia que un hombre tardaría doce días en recorrer. Así en pocos saltos, pudo llegar al campamento antes que la golondrina. Estaban allí el Gran Jefe y sus principales guerreros: Penacho de Nieve, El Que Lleva la Vía Láctea por Penacho y otros. La tribu celebró con gran júbilo la venida de su salvador.
Cuando terminaron los festejos, dijo el brujo Chapulín: -Júntenme ramas y hojas verdes. Los hombres lo hicieron con rapidez. Entonces, les indicó que las machacaran para extraerles el jugo. Cuando el brujo vio el líquido verde en el cántaro, mandó:
-Báñenme ahora el cuerpo con esto.
Lo bañaron, y quedó todo verde. Luego, señalando hacia un árbol, dio la última instrucción:
-Déjenme arriba de ese árbol, pues por ahí vendrá la serpiente.
Ya en el árbol, se confundió con el color de las hojas.
No tardó en aparecer el fabuloso animal. Aunque miraba para todas partes con sus poderosos ojos, no llegó a distinguirlo entre el follaje. Cuando estuvo a su alcance, el brujo Chapulín le saltó encima y le dio golpes brutales con los espolones. La cabeza del monstruo salió rodando, para ir a detenerse a cuatro leguas de allí.
Todos corrieron detrás de la cabeza. Cuando llegaron a su lado, ésta, en el fin de su agonía, dijo con voz cavernosa:
-Mi propósíto era reinar sobre las tribus Yaquis, pero como me derrotaron gracias a la ayuda del brujo Chapulín, les advierto que deben redoblar la vigilancia, pues pasando vendrán del oriente y del sur unos hombres blancos con armas poderosas que vomitan fuego. Si quieren triunfar en esa lucha quítenles sus armas y combátanlos con ellas sin tregua De lo contrario todos serán esclavizados y perderán sus tierras.
El cuerpo de la serpiente quedó convertido en piedra. La predicción se cumplió, ya que un tiempo después vinieron los blancos, pero los yaquis, que habían estado siempre atentos, los combatieron sin descanso hasta vencerlos. Un pueblo que nunca fue sometido por los conquistadores. Y por lo que cuenta mi amigo sonorense, es que este pueblo acogió a una expedición vikinga que se perdió en estas costas y se mezclaron, es por eso de sus estaturas y aguerridos como los vikingos. Habrá que investigar esa expedición perdida de vikingos. Lo que uno se viene enterando, es interesante. Y agradezco a mi amigo esta narración. Saludos Patricia.

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autor paty14 el 5/ago, 2014 09:54 Diputado local

@apologeta » 

Muy buen relato el tuyo, en efecto, se ha comentado mucho acerca de que vikingos pudiesen haber llegado a tierras americanas y aportado algunos aspectos de su cultura, incluso se dice que el propio  Quetzalcóatl pudo haber sido un vikingo por las características descritas, la leyenda de Quetzalcóatl dice que prometía regresar, por eso los españoles fueron tan bien recibidos por los aztecas, a diferencia de los yaquis que aún conservan usos y costumbres. Saludos.. 

La Guelaguetza.

Año con año, en Oaxaca se realiza la fiesta màs grande del estado, llamada “La Guelaguetza”, y esta leyenda cuenta el origen de esta tradición, es la historia de la princesa zapoteca y su sacrificado amor por su pueblo es uno de los momentos más emotivos que se presentan durante la popular fiesta.

Muchas son las actividades que caracterizan el despliegue de folclor y colorido de la Guelaguetza, la fiesta más importante del estado de Oaxaca, aunque ninguna es tan emotiva como la que relata teatralmente la historia de la princesa indígena Donají y su amor incondicional por el pueblo zapoteco, el cual finalmente la llevó al sacrificio.

Cuenta la tradición que antes de la llegada de los españoles, cuando Oaxacase encontraba dominada por un grupo de nobles indígenas pertenecientes a las culturas zapoteca y mixteca, el rey Cocijoeza, soberano de la ciudad deZaachila, tuvo una hija a la que se le otorgó el nombre de Donají, que quiere decir “Alma grande”.

El trazado cosmogónico del destino de la princesa fue encargado al sacerdote Tiboot de Mitla, quien vaticinó una gran desgracia para la pequeña, ya que ella se sacrificaría algún día por amor a su pueblo.

Después de que mixtecos y zapotecos enfrentaron juntos a los mexicas que trataron de conquistar la región de Oaxaca para anexarla a su imperio, una serie de eventos sembraron la discordia entre los dos pueblos, provocando su distanciamiento y al mismo tiempo el inicio de violentas disputas entre ambos.

En medio de tales enfrentamientos, un guerrero mixteco fue hecho prisionero por los zapotecas, y puesto a disposición del rey. Durante su estancia, la princesa Donají descubrió al cautivo, de nombre Nucano, quien a la sazón era un príncipe, enamorándose de él y cuidándolo hasta que se hubo recobrado por completo, momento en el que pidió a Donají su libertad para continuar en la lucha.

Liberado por la princesa, Nucano alentó a su pueblo a terminar con la guerra, mientras Donají hacía lo mismo con su padre. Ambos pueblos pactaron la paz, aunque el recelo de los mixtecas les hizo solicitar que Donají se convirtiera en prenda de paz para garantizar la promesa del rey, ya que de lo contrario sería sacrificada.

Anteponiendo el amor a su pueblo antes que su propia vida, la princesa dio aviso a los guerreros zapotecas de que sus carceleros se encontrarían al anochecer en Monte Alban, lugar donde fueron sorprendidos y diezmados por la gente de Cocijoeza.

Descubierto el plan de Donají, los mixtecas decidieron vengarse del rey sacrificando a la princesa cerca del río Atoyac, lugar donde fue sepultada. Se dice que al momento de encontrarse su cadáver, este no presentaba rastros de putrefacción, y que de su cabeza había nacido un lirio silvestre que de inmediato se convirtió en símbolo del pueblo zapoteco.

El príncipe Nucano, convertido en gobernador de la gente de Donají,  dedicó el resto de sus días a velar por el pueblo de su amada hasta su muerte, cuando finalmente fue enterrado en la iglesia de Cuilapan de Guerrero, donde también había sido sepultada Donají.

 

 

 

 

 

paty14



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autor apologeta el 5/ago, 2014 11:53 Gobernador

@paty14 » "Año con año, en Oaxaca se realiza la fiesta màs grande del estado, llamada “La Guelaguetza”. Donde participan las ocho regiones del Estado de Oaxaca. También se le conoce entre los oaxaqueños como "Los Lunes del Cerro" porque son dos Lunes siguientes al 16 del mes de Julio. He asistido a dos de ellas. Es increiblemente hermosa, es cuando sientes tus raices y el orgullo de ser MEXICANO. Oaxaca es mi segunda tierra, mi esposa y una de mis hijas son de ese Estado que tanto amo. 

Guelaguetza

Guelaguetza es una palabra zapoteca que denota el acto de participar cooperando; es un don gratuito que no lleva consigo más obligación que la de la reciprocidad. Ya que cada región lleva consigo las frutas que dá su tierra y las avienta al público como un símbolo de ofrenda. Ya en una ocación estuvieron presentes los Reyes de España.

La Guelaguetza de los Lunes del Cerro se expresa en la ofrenda a la Ciudad de Oaxaca que hacen grupos representativos de las ocho regiones tradicionales:

  • Los Valles Centrales
  • La Sierra Juárez (Norte)
  • La Cañada
  • Tuxtepec
  • La Mixteca
  • La Costa
  • La Sierra Sur
  • y el Istmo de Tehuantepec

Saludos Paty, me hiciste recordar a mi Oaxaca, gracias.

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autor apologeta el 5/ago, 2014 14:20 Gobernador

@paty14  Un amigo de Juventino Rosas, Gto. población cercana de la ciudad de Celaya me envía esto para publicarla y se llama: 

El ámina del puente (Guanajuato).

 

El convento de Celaya, Guanajuato, no solo ha sido objeto de múltiples visitas turísticas, si no de apariciones macabras también. Para los habitantes del lugar no es nada nuevo hablar del fraile que se pasea por sus pasillos en cuanto cae la noche. Se cuenta que siempre que necesita reflexionar el sacerdote Fray Juan de Espíritu Santo salía a caminar por los pasillos del convento, los cuales recorría con gusto y a paso moderado. Ésta practica ya la venia haciendo desde hace cinco años. Debemos decir que el convento de Celaya, además de ser hermoso, era muy grande. Cierto día se le acerco un indio del lugar, que sofocado llego a confesarle algo a Fray Juan. De acuerdo a lo relatado por este hombre, él era el único que podría ayudarlo. Felipe Santiago, que era su nombre pidió con insistencia a Fray Juan que lo confesara. Finalmente el padre accedió y lo escuchó con asombro. Después de haberlo escuchado, el padre se encontraba sobresaltado por el relato y solo atinó a decirle: es necesario que lo confieses con testigo. El indio estaba confundido pues no alcanzaba a comprender porque el padre requería que lo hiciera con testigos; a lo cual terminó por acceder, fijando así una hora del día siguiente, como la indicada para llevar a cabo la confesión con testigos. Se fue a casa no del todo convencido pensando en la petición del padre, la cual, después de todo, era muy extraña. Al cabo de unos minutos ya no le estaba dando tanta importancia a lo sucedido más bien estaba más enfocado al aire tan helado que estaba soplando y como llevaba huaraches, el tremendo frío lo sentía en los pies. Ya en su casa se dispuso a dormir, pero en su mente le daba un sinfín de vueltas al asunto, por que no comprendía todavía la reacción del padre. Al día siguiente, cuando el indio llegó al convento con sus testigos, noto que el Fraile no estaba solo, pues con el se encontraban varios sacerdotes que se habían reunido impacientes para escuchar el relato. Felipe estaba visiblemente nervioso, pero aun así inició el relato: Hace tres años que falleció mi primo Salvador, a quién yo personalmente vestí para su entierro, ya sé que esto no tiene gran importancia. Sucede que… cuando lo estaba vistiendo sentí claramente como él me apretó la mano izquierda en tres ocasiones, pero no le dí importancia, pues pensé por que no alcanzaba a aceptar que mi pariente estuviera muerto. No comente con nadie lo que había sucedido por temor a que se burlaran de mí. Tiempo después, al atravesar el puente de Silva, aquel que dicen que esta embrujado, escuché claramente como mi primo Salvador me llamaba. Yo corrí lo más veloz que pude, pero entre más corría, más fuerte era la voz de mi primo que me llamaba. Me negaba a creer lo que sucedía en dicho puente, pero al final tuve que aceptar que era mi primo que venia del más allá a pedirme algo. En otra ocasión, y en el mismo lugar escuché claramente que mi primo me pedía con desesperación que mandara celebrar tres Misas, pues su alma decía se encontraba penado y esa era la única forma que podía encontrar el descanso eterno. Fue tanto el temor que se apodero de mí que ya no pude seguir mi camino y solo recuerdo que me desplomé. Momentos más tarde, me encontré con el brazo de mi cuñado Melchor, quien aseguraba que estaba borracho, lo cual no pudo comprobarme por no tener aliento a alcohol. Pasaron días antes de que yo decidiera hablar con mi familia, pues como me sucedió cuando vestí a mi primo, me dio miedo de que me creyeran loco por lo nuevo sucedido. Fueron ellos que al saberlo todo, me han pedido que venga hasta ustedes a quién consideran los más idóneos para ayudarnos para que el espíritu de mi primo pueda descansaren paz. Los sacerdotes escuchaban con gran atención a lo que decía el indio, pues no era el primero en decir que estaban en el puente, pero si el único en darle un nombre al suceso. Ahora restaba ponerle remedio al asunto. Fue así como se oficiaron las tres misas que el difunto había pedido, y santo remedio, porque se cree que el espíritu de Salvador por fin pudo descansar. Pero, según se cuenta, cada vez que pasaba Felipe por el puente lo hacia persignándose y por lo mismo, se cree que nunca se pudo reponer de aquella terrible impresión. Esta leyenda sigue siendo muy popular en el pueblo de San Miguelito, Celaya, donde todavía se conserva el puente de nuestra narración. De acuerdo a versiones más recientes indican que cuando quisieron tirar el puente para poder hacer un camino, escucharon terribles lamentos que provocaron la huida de los trabajadores. Desde entonces, es muy común oficiar misas en el convento de Celaya, en memoria de todas aquellas almas que han marcado como limite de su territorio aquel viejo puente.

Gracias "Cheque" por tu aportación y espero le guste a mi amiga Paty y al foro.

 

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autor apologeta el 5/ago, 2014 22:26 Gobernador

@paty14 »Va otro de Guanajuato Paty: El Usurero del Baratillo

En la Plaza del Baratillo fue muy conocido. Allí vivió todavía en tiempos de la Revolución de 1910.

Dos o tres veces al día, cuando el hambre lo acosaba materialmente clavando sus aguijones en las paredes del estomago bajaba la escalera de su casa. Sólo así se habría el pesado zaguán, hermético por el resto de las 24 horas del día.
Rápidamente cambiaba unos centavos por atole y tamales o bien por nopales y tortillas, según la hora, y sin cruzar palabra con nadie, volvía otra vez a su encierro. La gran puerta de madera dejaba oír el crujido de sus goznes herrumbrosos, para continuar irremediablemente cerrada.

Era el usurero del Baratillo, como dio en llamarle la gente del pueblo. Hombre enjuto, de mirada extraviada, blanco, estatura regular, bigote y piocha que dejaban ver evidentemente un rostro sin afeitarse. Vestía pantalón negro y camisa que se suponía blanca en otros tiempos.
Este hombre eran tan rico, que por haber acumulado tan inmensa cantidad de monedas de oro perdió la razón. Hace años que a toda hora del día y de la noche, según cuenta el vulgo, se le oye contar y recontar el dinero y gozar con el tintineo de las monedas que chocan unas con otras, dejándolas caer sobre el colchón de su cama.
Del ropero y del arcón donde guardaba su caudal, llevaba las talegas a su casa y allí las depositaba. Ese ruido tan peculiar era toda su obsesión...
Dicen que ese tesoro provenía del montepío que tuvo en su propia casa por muchos años y por prestar con muy altos intereses.
Fue también proverbial que la gente atribuyera al sombrío prestamista esta frase: "peso que no deje diez, para qué es."Prestaba su dinero en oro y ponía como condición que se le devolviera en oro, fijando, como hemos dicho, réditos crecidísimos.
Una ocasión tropezó con un hombre demasiado listo, quien logró sacarle a plazo corto como dos mil pesos con el 25 por ciento, pagaderos en ocho días, pero que lejos de liquidarle, huyó llevándose el dinero. Fue esta la causa definitiva de su locura. 
Desde ese día para el usurero no hubo más obsesión que contar su dinero y chapotear con sus manos repletas de monedas, que dejaba escurrir para escuchar cómo sonaba al golpear unas con otras.
Los vecinos lo ven casi todas las noches, y las familias que han vivido en esa casa oyen sus pasos en las escaleras que suben o bajan, y por las noches oyen también en tintineo de las monedas.
Es el usurero del Baratillo que cuenta su tesoro, tesoro que, como hasta ahora nadie lo ha encontrado, se asegura que sigue escondido en varios sitios de la casa, pues en medio de su gran avaricia pensaba que de ese modo jamás podrían encontrarlo.

Saludos
 

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autor paty14 el 6/ago, 2014 10:11 Diputado local

@apologeta » 

Buena historia la del amigo Cheque, la Ciudad de Guanajuato tiene ese aire de misticidad, mi favorita es San Miguel de Allende,  de Oaxaca, conocí algunos lugares muy cercanos a una reserva desértica, Y son increíbles los paisajes de cerros, ríos sobre acantilados y vegetación desértica, al rato que me desocupe te menciono lugares, me dio gusto llevarte buenos recuerdos de tu segunda patria. Saludos y Gracias por tan buenas historias.

Te dejo otra historia oaxaqueña

El traje de la mujer Yalalag.

 Cuentan que antes de la llegada de los españoles, en un lugar habia un árbol de copal enorme y era el centro de adoración de los yalaltecos ahí hacían sus ritos y sus fiestas y pedían a la tierra a los fenómenos de la naturaleza todo lo que ellos querían, a la llegada de los españoles vieron que en ese lugar que tenían su adoratorio y como en muchos otros pueblos donde los antiguos habitantes tenían centros ceremoniales ahí construían las iglesias y yalalag no fue la excepción, llegaron los españoles y tumbaron ese árbol de copal según la leyenda tardaron varios días en cortarlo pues era un árbol grande pero al tumbar el árbol sale entre las ramas una serpiente negra y las leyendas varían, cuentan que era una mujer que ya estaba ahí y otros dicen que apareció una mujer yalalteca con su traje blanco y la serpiente sube y se enrolla en la cabeza de la mujer y otras serpientes mas que salen del árbol suben por todo su traje por lo que en la actualidad para representar su traje usan un rodete negro y tienen tiras de flores al frente a los costados y atrás también traen un collar con cuentas rojas y doradas que son la representación de las serpientes de coralillo, también el echo de usar el rodete es parte de no olvidar su cultura sus dioses y es una manera que hasta en la actualidad se sigue haciendo.

El cerro del catrín. En la distancia se escuchan los truenos de los cuetes que dan la bienvenida a las fiestas de la trinidad una comunidad ubicada a unos pasos de zaachila, antes la gente de los pueblos circunvecinos acostumbraba a asistir a las fiestas de la trinidad caminando por las terraserias que senpertean entre las milpas y siembras de alfalfa, aun costado del camino a la trinidad hay un pequeño cerro casi un montículo plagado de yerbas silvestres a este montículo se le conoce como el cerro del catrín, dice la leyenda que dos amigos regresaban a pie a zaachila después de disfrutar las fiestas de la trinidad caminaban alegres y ebrios por el sendero, uno de ellos decidió acercarse al cerro del catrín a satisfacer nesecidades primarias mientras el amigo lo esperaba en el camino, la espera se prolongaba y el no regresaba, al notar la tardanza el amigo pensó que el esperado se habia dormido cerca del cerro y empezó a buscarlo sin lograr encontrarlo y fue a zaachila a informar del caso a solicitar ayuda una partida de voluntarios salio en su búsqueda sin lograr hallarlo después de investigar en pueblos y comunidades y de sersiorarce que el desaparecido no deambulaba por la región se pensó que este habia fallecido, transcurrió un año y sin obtener tan solo una pista del paradero del desaparecido, se cuenta que fue exactamente un año de la desaparición que su familia celebraba una misa de muerto en su honor cuando este apareció, portaba la misma ropa sin desgaste alguno del día que se perdió el desaparecido contó que al acercarse al cerro del catrín escucho voces y música y vio una puerta por donde se introdujo a una cantina ahí bebió pulque y cerveza por una hora, a toda costa el sostuvo que habia permanecido dentro de la taberna tan solo una hora y los mismo sesenta minutos que transcurrieron ahí fue lo que transcurrió un año fuera de este.

 

 

 

paty14



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autor apologeta el 6/ago, 2014 20:55 Gobernador

@paty14 »  Paty, me gustó tu historia oaxaqueña, no la conocía. Gracias.

Aprovechando que estamos con Oaxaca y como estamos en el foro de Cultura quiero manifestar el porqué soy un eterno admirador de esas tierras.

OAXACA, SUS PERSONAJES Y ARTISTAS.

La pluralidad cultural, étnica y lingüística del estado de Oaxaca es asombrosa, pues aquí habitan y coexisten desde hace miles de años pueblos totalmente diferentes unos de los otros, y de acuerdo a los expertos, solo existen en el planeta dos regiones que poseen la mayor diversidad cultural y lingüística del mundo. Una está en el Sur de China y la otra está en Oaxaca.

Estos pueblos se han distribuido históricamente en 8 regiones que forman este mosaico cultural, étnico y de biodiversidad, que nos acerca a un caleidoscopio de lenguas, climas, colores, sabores, vegetación, fauna, incrustado en un monumental complejo montañoso. Las regiones son: Istmo, Tuxtepec, La Cañada, Sierra Norte, Valles Centrales, Sierra Sur, La Mixteca y la Costa. Estas regiones tienen algo en particular que las une armoniosamente, todas y cada una de ellas han albergado muchos pueblos en varias culturas, que se distinguen por su danza, su música y sus productos regionales como sus vestidos coloridos, portados por sus mujeres con verdadero estilo y folklore.

Sus mujeres visten muy variados y hermosos vestidos que hacen recordar los tiempos prehispánicos y de la colonia, cuyos habitantes dejaron una honda huella de sus costumbres y mitología y que se ve reflejada en las vestimentas de cada región.

PERSONAJES Y ARTISTAS.

Lic. Benito Juárez García (1806-1872) Benito Juárez García nació el 21 de Marzo de 1806 en Guelatao, Ixtlán, Oax. y murió el 18 de Julio de 1872 a consecuencia de un ataque de angina de pecho. Una de las frases célebres de Don Benito Juárez es: "Entre los individuos como entre las naciones, El Respeto al Derecho Ajeno es la Paz".

Margarita Maza. Nació el 29 de marzo de 1826, en la ciudad de Oaxaca; murió en la ciudad de México en 1871. Los padres de Margarita, don Antonio Maza y doña Petra Parada, acogieron a un niño indígena que no hablaba español, y con el cual ella se casó años después, el 31 de octubre de 1843. Ese niño era don Benito Juárez, a quien le dio 11 hijos.

Ricardo Flores Magón y Enrique Flores Magón. Los hermanos Flores Magón nacieron en Oaxaca, México durante la década de 1870. Fueron tres políticos y periodistas opositores a la dictadura de Porfirio Díaz que son considerados precursores de la Revolución mexicana de 1910.

Miguel Cabrera. Nació en Oaxaca, Oax., el 27 de mayo de 1695. Estudió en el taller del pintor Juan Correa. Trabajó para el arzobispo José Manuel Rubio y Salinas, quien lo nombró su pintor de cámara. De su vasta producción destaca el Retrato de sor Juana Inés de la Cruz (1751), el Vía Crucis de la Catedral de Puebla y los cuatro lienzos ovalados del crucero de la catedral de México. También es autor de multitud de imágenes de santos repartidas por numerosos museos, conventos e iglesias, como el San Ignacio de Loyola y la Virgen del Apocalipsis de la Pinacoteca Virreinal de México, Ciudad de México o el Martirio de san Sebastián de la iglesia de Taxco (Guerrero), sitio del que además, es sobresaliente el conjunto de pinturas de su sacristía. También en la Compañía de Jesús, realizó verdaderas obras maestras. En 1753 fue nombrado presidente de la Academia de San Carlos, siendo aún muy joven. Gozó de gran fama y murió el 16 de mayo de 1768, en la Ciudad de México.

Porfirio Díaz. Nació en Oaxaca. Fue discípulo de Benito Juárez, quien impartía Derecho Civil en el Instituto de Ciencias; cuando se clausuró éste por orden de Santa Anna en 1854, es cuando Díaz verdaderamente inicia su carrera política. Ascendió a general en 1861.

José Vasconcelos. Nació en la Ciudad de Oaxaca el 27 de febrero de 1882. Inició sus estudios en Eagle Pass, Texas, E.U., y los continuó en el Instituto Científico de Toluca y en el de Campeche, hasta que ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria y posteriormente a la Escuela Nacional de Jurisprudencia donde culminó sus estudios de abogado. Creó el lema de la Universidad Nacional “Por mi raza hablara el espíritu".

Rufino Tamayo (1899-1991) El pintor más grande de México, el tantas y tantas veces homenajeado Rufino Tamayo nació en la Ciudad de Oaxaca, el 26 de Agosto de 1899. Su verdadero nombre es Rufino Arellanes Tamayo.

Macedonio Alcalá (1831-1869) Nacido en la ciudad de Oaxaca el 12 de Septiembre de 1831, fue el tercer hijo del Sr. D. Gabriel Alcalá y de su esposa Dña. Tomasa Antonia Prieto. Entre sus composiciones de las que hoy tenemos conocimiento (aunque no conocidas por todos) están "Marcha fúnebre", "Sólo dios en los cielos", "El Cohete" y "Ave María". Esta última una obra para dos voces. Mención aparte merece el célebre vals "Dios nunca muere". Don Macedonio Alcalá murió el 24 de Agosto de 1869 en la casa que hoy ostenta el No. 85 de la Av. Morelos, a un costado de la iglesia de las Nieves.

José López Alavez (1889-1974) Nació en Huajuapan de León, Oax., el 14 de julio de 1889; murió en México, D.F., el 25 de octubre de 1974. La Canción Mixteca  es su hija consentida aún cuando tiene más de 300 producciones de todo género, con la Canción Mixteca ha dado a miles de Mexicanos, dentro y fuera de México, la ocasión de añorar a la patria. Esta composición dió a su autor aplausos, honores y, lo que es más preciado para un compositor, fama con la que pasó a la inmortalidad.

Alvaro Carrillo Alarcón. Nació en Cacahuatepec, Oaxaca, el 2 de diciembre de 1921, sus padres fueron Jesús Carrillo y Teodora Alarcón. Sus años juveniles los pasó en Cacahuatepec, trabajando la tierra de sus padres. Cabe hacer mención que Yoshiro Hiroishi, cancionista de fama indiscutible entre el público japonés, grabó "Sabor a mí", canción con la que Alvaro Carrillo obtuvo el triunfo definitivo.

 Jesus "Chuy" Rasgado. Nació este compositor istmeño en la poblacion de Ixtaltepec, ex -distrito de Juchitan, del Estado de Oaxaca, el dia 7 de enero del año de 1907. A los quince años, pensando en su madre y en la mujer amada y por las vicisitudes que pasan a los jóvenes en sus innumerables aventuras amorosas, escribió la letra y música de su primera canción, nacida del corazón para aquella mujer que le embriagó de besos, de esos besos que se reciben llenos de promesas, llenos de miel, y que más tarde se esfuman en la nada, en el olvido. “Naila” se titula esta canción.

Rodolfo Morales. Nació el 8 de mayo de 1925 en el distrito de Ocotlán de Morelos, Estado de Oaxaca. En 1922 se establece formalmente la Fundación Rodolfo Morales A.C., Institución dedicada al rescate del Patromonio Arquitectónico y Cultural de los Valles Centrales de Oaxaca; a la restauración de monumentos históricos; a la promoción del arte popular, la música y las artes escénicas; a la preservación de las tradiciones y el apoyo a obras sociales; así como al fomento educativo para la niñez y juventud de Ocotlán. 

Rodolfo Nieto. Estudió en la Academia de San Carlos, hoy Escuela Nacional de Artes Visuales de la UNAM. Rodolfo Nieto supo dominar con extraordinaria calidad plástica el óleo, la serigrafía, la litografía, el grabado, la acuarela y el collage unitaria y sabiamente, gracias a su sensibilidad.

Francisco Toledo, nace en Juchitán, Oaxaca, en 1940. En la última década, el artista zapoteco se ha dedicado a promover y difundir la cultura y las artes de su estado natal, Oaxaca, donde actualmente reside. Dentro de este contexto, fundó Ediciones Toledo, que en 1983 publicó el primer libro, y en 1988 creó el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO).

Andrés Henestrosa. Poeta, narrador, ensayista, orador, historiador, nació en Ixhuatán, Oaxaca, el 30 de noviembre de 1906. Henestrosa tiene, además, una importante labor crítica; durante muchos años ha escrito ensayos, artículos y relatos, dispersos en las páginas de revistas y periódicos o como prólogos y contribuciones a diversos libros. En esta extensa obra, ha seguido una línea paralela a la de sus libros de creación: la exaltación de su pueblo y de nuestro pasado indígena, la defensa del espíritu liberal y el estudio y valoración de las expresiones nacionales."

Y por supuesto Lila Downs que ha ido por el mundo, cantándole a México y a su Oaxaca.

En la región de Oaxaca son populares los alebrijes tallados en madera de copal. La elaboración de estas artesanías es la base de la economía de los poblados de San Martín Tilcajete y San Antonio Arrazola, donde numerosas familias trabajan en la talla de figuras que luego colorean con pintura vinílica y comercializan en las plazas, mercados y talleres de la región.

El alebrije de Oaxaca es una combinacion de la tradición de talla de madera de la región y la técnica creada por Linares. Esta artesanía se introdujo en la zona de Oaxaca en la década de 1980 gracias a la realización de un taller de demostración llevado a cabo en los Estados Unidos. Dicho taller fue organizado por Judith Bronowski y contó con la participación de Manuel Jiménez y la artesana textil María Sabina, ambos originarios de Oaxaca. Los diseños de Linares se adaptaron a la técnica de tallado de madera de copal, pues esta técnica era la dominada por los artesanos de la región. La adaptación del alebrije fue perfeccionada por Manuel Jiménez, oriundo de San Antonio Arrazola.

TODO ESTO… ES OAXACA, ¡¡COMO NO TE VOY A QUERER!!

 

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autor apologeta el 7/ago, 2014 11:10 Gobernador

@paty14 »Paty, va otra leyenda de otra Llorona pero esta es: La Dama Llorona (Veracruz).

 La leyenda de la dama llorona en Veracruz es una de las historias más aterradoras y por lo mismo, es capaz de conmover hasta la persona más incrédula. En una de las casas más antiguas de la capital de Veracruz se asegura que se aparece una mujer alta. Si esto no lo cree usted, basta con decir que a la mujer la han visto por lo menos diez personas. El testigo principal fue un estudiante de medicina de 19 años de edad, que dio un relato detallado en que describía sus esfuerzos para atrapar al ente a fin de comunicarse con él y poder fotografiarlo. En varias ocasiones colocó hilos delgados creyendo que con eso iba a tratar a la mujer, que según él se metía a la casa por las noches. Pero sus sorpresa fue muy grande cuando vio que la dama atravesaba sus hilos en vez de tropezase. El joven dice haber seguido a la dama hasta una de las habitaciones que se encuentra al fondo de uno de los pasillos principales. Cuando pensó que la tenía acorralada se abalanzó sobre ella, pero la mujer se desvaneció en el aire. Esta aparición se comportaba de una forma muy extraña porque, según declaraciones del joven, la mayoría de los fantasmas por lo menos todos de los que él había oído hablar, se aparecían por las noches; pero ésta, la dama llorona se aparecía en plena luz del día y después de que obscurecía. En una ocasión afirman, la dama llorona se apareció más de media hora en el mismo lugar; cosa casi imposible. A demás de que esta mujer se dejaba ver por todos sin importar quien fuera, pues por lo regular, aseguran, los fantasmas se aparecen y se dejan ver por sus amigos o familiares, pero este era la completa excepción, todo ésto despertó la intriga de quienes la habían visto, pues según ellos, no se trataba de la misma mujer que se aparecía en la ciudad de México (La llorona). En primer lugar la ropa de la dama llorona era mucho más moderna, además de que esta mujer no lanzaba el típico gritos de ¡Aaaaay mis hijos!...Muchos de la que la vieron comenzaron a recabar información para sacar sus propias conclusiones, al parecer se trata de la segunda esposa del ex dueño del lugar, que, según se cuenta, murió a los 41 años de edad (1878), dos años después que su marido, nadie sabe el motivo por el cual se aparece; no murió de forma trágica ni sufrió alguna pena que lo justifique. Solo existe el relato de aquel joven, quien dijo haber encontrado unas fotografías donde pudo reconocer a la supuesta mujer que se aparecía en los pasillos, de ahí que nacierala leyenda de la dama llorona. Tampoco existe motivo por el que se le llamó dama llorona porque a diferencia de la llorona tradicional, este fantasma no iba emitiendo ningún sonido como para que la pudiera llamársele de esa manera. Esto hace pensar que tal vez haya recibido ese nombre por la influencia que la leyenda de la llorona había causado en este Estado. No encontramos ninguna otra explicación.

Saludos

 

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autor paty14 el 7/ago, 2014 13:49 Diputado local

@apologeta » 

Linda tu segunda patria, en verdad, rica en gastronomía, artesanías, monumentos históricos, fiestas tradicionales importantes, zonas arqueológicas, playas, montañas, etc..

Uno de los lugares que me sorprendió fue la reserva de la biósfera Tehuacán-Cuicatlán, tuve la oportunidad de visitarla hace unos años en lo màs profundo e interiorizado de sus cerros, rìos y cañadas, y fue una experiencia única, porque Oaxaca es un lugar con mucha vegetación, y ese sitio es semidesértico, enclavado en cerros agrestes con sus cerca de 5000 kms. cuadrados, impresiona, la reserva alberga infinidad de cactus en forma columnar, decorando la cara de la montaña de una forma exótica.

La puerta de entrada es un pequeño pueblo, Zapotitlán Salinas, en cuyos alrededores se encuentra un jardín botánico muy especial, el cual es más bien un sendero para la vegetación natural como si fuera un jardín cultivado, un poco más cerca de la reserva, y un poco más lejos de la autopista, se llega a San Juan Raya, el punto de partida para un viaje por la historia de la tierra, ya que aquí hay una gran cantidad de fósiles de turritellas y otros animales marinos, o bien de sus conchas. Estos animales solían vivir aquí cuando esta zona todavía era un océano, hace 120 millones de años. Las huellas de dinosaurios son más "recientes": las huellas redondas pertenecen a los tranquilos hervíboros, mientras que las triangulares son de los rápidos carnívoros. Es curioso darse cuenta de que solamente el tiempo es lo que nos separa de estas lagartijas gigantes.


De igual forma, la vegetación actual de la biósfera sería un escenario más maravilloso si pudiéramos ver a los dinosaurios corriendo a través de la misma. En el valle de las biznagas gigantes, se puede imaginar perfectamente estar en otro planeta, o incluso en otra era, hay beaucarneas más impresionantes y elegantes que entretejen sus hojas para formar una arboleda donde puede dar un agradable paseo.

 

En ese lugar  se  pueden  explorar los cañones, los cuales albergan a la hermosa guacamaya verde y diversas variedades de iguanas.

 La influencia cultural de los habitantes originales se manifiesta principalmente en la cocina tradicional, en donde todo aquello que puede encontrarse en el semidesierto de la biósfera es utilizado: además de las frutas y flores de los cactus, también se emplean diferentes insectos como parte de los ingredientes.  

No muy lejos de la autopista entre Puebla y Oaxaca existe esta zona magnífica y diversa, vegetación exótica y los caprichos de la naturaleza.

 

paty14



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autor apologeta el 7/ago, 2014 19:31 Gobernador

@paty14 »Paty es maravilloso esa reserva de la biósfera Tehuacán-Cuicatlán, me recordó a la flora de Baja California Sur, con todos esos cactus. No sé si conoces la Playa “La Entrega” está ubicada a solo 5 minutos por la vía marina saliendo de la Bahía de Santa Cruz y alrededor de 15 minutos por la vía terrestre saliendo de la Crucecita, en las playas de la bahía de Huatulco, Oax. El nombre de Playa “La Entrega” proviene del pasaje histórico de uno de los héroes de la independencia Mexicana. Vicente Guerrero fue entregado en esta playa al imperio español después de haber sido traicionado y secuestrado por el capitán (genovés) Francisco Picaluga para entregarlo como prisionero al gobierno opositor del vicepresidente Anastasio Bustamante. Hace aproximadamente 30 años conocí estas playas virgenes de Huatulco, no existian los hoteles que hoy existen, teníamos que llevar tiendas de acampar y agua para beber para un fin de semana. Son hermosas de verdad. Muy cerca se encuenta Puerto Escondido, a dos horas y media, bonita playa para surfear, tiene un torneo internacional de surf.

Foto: Playa La Entrega, Bahias de Huatulco.

 

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autor apologeta el 7/ago, 2014 19:50 Gobernador

@paty14 »Paty, No se si conoces las Cascadas “Hierve El Agua” (Región Sierra Norte de Oaxaca). Se trata de dos impresionantes cascadas petrificadas (carbonato de calcio) formadas, desde hace miles de años, por el escurrimiento de agua carbonatada. Desde los manantiales, el agua desciende por agrestes cantiles de más de 50 metros de altura.
El área de manantial que da origen a ésta, fue aprovechada para crear una gran alberca que actualmente se ha convertido en balneario natural, de agua regularmente templada.
“Hierve el Agua” ha sido reconocido como un probable lugar sagrado de los antiguos zapotecos, que fue situado aquí debido, quizás, a sus grandes contrastes naturales, pues está en el corazón de una abrupta sierra que durante el estiaje se caracteriza por su extrema aridez.
En “Hierve el Agua” se han dado cita numerosos arqueólogos, biólogos y geólogos, por tratarse de un sitio donde se construyó hace más de 2,500 años un complejo sistema de riego del cual aún existen importantes vestigios.

 

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autor paty14 el 7/ago, 2014 22:04 Diputado local

@apologeta »

No conozco esos lugares, se ven maravillosos, ni playas oaxaqueñas,  pero si me animo visitaré  además Puerto Escondido y a una hora  La Laguna de Chacahua y su Parque Nacional ..Saludos.

laguna de chacahua oaxaca 

paty14



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autor apologeta el 8/ago, 2014 18:43 Gobernador

@paty14  Paty, Ahora le toca el turno a Baja California Sur. Esta leyenda se titula: La ahorcadita

Esta historia sucedió en 1827 cuando una mujer embarazada llamada Martina fue golpeada con un metate (piedra con que se muele maíz) por su suegra y su esposo, hasta morir, acusándola de haber sido infiel.
Al percatarse de que la habían asesinado la envolvieron en un cuero de vaca, la llevaron arrastrando hasta un lugar que se encontraba completamente solo, la colgaron a un árbol e hicieron creer a la gente que se había suicidado.
Con lo que no contaban los infames asesinos era con el hijo de Martina, un pequeño niño con retraso mental que había visto todo lo ocurrido y que en cuanto llegó la policía a investigar a su casa contó toda la verdad, quedando así expuestos como los asesinos de la mujer.
Cuentan que alrededor del árbol en que colgaron a la mujer nacieron cuatro pequeños árboles que nunca crecieron y que representan los cuatro meses de su embarazo.
Se dice que hoy muchas mujeres que no pueden lograr un embarazo visitan el lugar para pedirle el milagro y, al rezar por el bebé que falleció, lo logran al poco tiempo.

 Corta pero sustanciosa.
  

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



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autor paty14 el 8/ago, 2014 23:01 Diputado local

@apologeta » 

Vamos con Baja California Sur? Muy bien.

Aquí va una, espero sea de tu agrado…Saludos.

 

EL ANIMITA
Cuentan que por los años de antaño de la ciudad de La Paz, existía un hacendado al cual el ejército le quería quitar sus bienes y tierras, un general del ejército lo tenía apuntado con una pistola, cuando el hijo del hacendado vio que lo tenían arrestado se metió en el medio del papá para salvarle la vida, Tan horrible espectáculo hizo al niño acudir al cabo Sández para implorar piedad para su padre flagelado.
En respuesta y como uno más de sus alardes sanguinarios, Sández expresó:
-Para qué quieres piedad para tu padre, es un bandido malhechor y esta tarde, a las cuatro en punto, será pasado por las armas en el paredón de La Ciénaga.
Abatido por el dolor, José Lino de Jesús vio cómo el malherido cuerpo de su padre era llevado de nuevo a la celda insalubre de castigo. 
Regresó a su casa para avisarle a su madre y se dispuso a lo que señalaría su ingreso a las páginas de la historia. 
Partió hacia el lugar indicado para la ejecución y una vez de nuevo ante el cabo Sández, propuso un insólito trato: 
-Me da su palabra de hombre y de soldado de respetar la vida de mi padre si yo me ofrezco para que me fusilen a mi.?
El trato fue contestado por el iracundo navarrista con un leve movimiento de su rostro inmutable y sin que dijera una sola palabra más, José Lino, de escasos once años, fue lanzado con una reata y arrastrado por entre los matorrales a la ciénaga y los choyales del área. 
Para dar muestras de mayor sadismo, Sandez hizo conducir a presenciar el holocausto del niño, a todos los prisioneros, incluyendo al padre de la inocente víctima. 
Para corolario del despreciable asesinato, don José Miguel fue obligado a cavar la improvisada fosa donde fue depositado el frágil cuerpo del niño héroe, para ser después cubierto de piedras y tierra. 
Atardecía el 11 de noviembre de finales de 1886 el lugar exacto del sepulcro se encuentra señalado a escasos metros de donde el fervor popular, aunado al tiempo, elevaría una modesta capilla para perpetuar el acto sublime de amor filial. 
Desde entonces miles de peregrinos acudieron domingo a domingo a depositar ofrendas florales, encender cirios y ofrendar figuras de oro y plata en pago de fervorosas promesas de los fieles que hubieron de adjudicarle infinidad de milagros.
La tradición popular le llama desde entonces La Animita del Camino Real.
Se dice que el lugar exacto se ubica en la acera norte de la calle 5 de Febrero, entre la Carretera a las Garzas y la calle Félix Ortega Aguilar.
Existe un acta del territorio sur sobre este niño, además se dice que hasta hoy en día se aparece haciendo milagros y recibiendo las peticiones de las personas necesitadas.



paty14



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autor apologeta el 8/ago, 2014 23:42 Gobernador

@paty14 »Es bastante buena tu narración y no la conocía, ya le tengo en mi archivo personal y con tu permiso. Y continuando con Baja California Sur va una muy conocida, el HOTEL CALIFORNIA que conozco personalmente y el Pueblo Mágico de Todos Santos. Por ahí debo tener algunas fotos donde estoy afuera del famoso Hotel.

Hotel California...
Estoy seguro que como yo, mucha gente ha escuchado y hasta entonado algunas estrofas de esta famosa canción sin imaginar las leyendas urbanas que se entretejen detrás de la letra.
Interpretada por el legendario grupo The Eagles, surge este tema a mediados de los años 70s, cuyo álbum lleva el mismo título. Hotel California se ha convertido en un ícono de esa época que ha trascendido al paso del tiempo. En realidad fue tal su éxito, que en 1977 obtuvo el Grammy como el álbum del año. Este sencillo encabezó también el Billboard Hot 100 y la Asociación Americana de la Industria Discográfica lo certificó con el galardón de oro por la venta de 1 millón de copias ese mismo año. Desde su lanzamiento, se han registrado ventas por más de 16 millones de copias solamente en Estados Unidos. En esta melodía comparten los créditos Don Felder, Don Henley y Glenn Frey.
La controversial letra de Hotel California literalmente narra la experiencia de un hombre que extenuado por el viaje, llega en una noche obscura a un hotel donde se percibe un olor a marihuana en el ambiente (warm smell of colitas). Este personaje es recibido por una mujer que le ofrece una botella de vino y quien le muestra el camino alumbrándolo con una vela en la mano. Al ver que la mujer no regresa con el vino, éste le reclama al encargado, quien a su vez le responde: "no habíamos tenido a ese espíritu aquí desde 1969" (we haven’t had that spirit here since 1969).
Esta surrealista historia cuenta que todos los huéspedes de ese sitio son prisioneros y que no pueden salir. La leyenda supone que Don Henley en realidad estuvo hospedado en ese hotel, ubicado en el Pueblo Mágico de Todos Santos en la península de Baja California Sur, entre La Paz y Los Cabos (74 kilómetros al norte de Cabo San Lucas), y que fue ahí donde se inspiró para escribir la letra de dicha canción sin imaginar el éxito que ésta tendría. Lo cierto es que antes de que esto ocurriese, el Hotel California existía desde 1932 como un sencillo centro de hospedaje en la planta alta, mientras la planta baja fungía meramente como una tienda donde se vendía un poco de todo, desde gasolina, hasta latería, refrescos y hielo. Se decía que por las noches el espíritu de una mujer de nombre Mercedes se aparecía a los hombres invitándolos a tomar vino.
Aunque Don Henley ha declarado en innumerables ocasiones que él nunca ha estado en ese lugar y que la letra no supone ningún tipo de alucinación fantasmagórica, sino por el contrario, que es una descripción metafórica del mundo de las drogas y de los excesos, cierto es que sin duda alguna, se trata de una de esas letras en las que sólo el autor conoce el sentido real que deseó expresar.
Tras haber tenido varios dueños, el Hotel California es hoy propiedad de unos canadienses que lo remodelaron conservando su fachada original para ofrecer el servicio de hospedaje en este encantador lugar, que es un verdadero oasis con frondosa vegetación, hermosos atardeceres y un clima con una envidiable temperatura templada. En su pródigo suelo, otrora productor de caña de azúcar, crecen en abundancia el mango, el aguacate y la papaya. Aquí se puede sentir aún la tranquilidad de la provincia, la hospitalidad y calidez de su gente.

Este bello rincón Mexicano es refugio de artistas venidos de todos lados, principalmente norteamericanos. Por todos lados se pueden apreciar construcciones coloniales, calles empedradas y adoquinadas que parecen sacadas de antiguos libros donde el tiempo no ha pasado.
Los amantes del mar y de la vida animal encontrarán a tan sólo tres kilómetros de este pueblo encantado, las hermosas playas del Océano Pacífico, que ofrecen un reto a quienes desean surfear y cabalgar sus caprichosas olas. La diversidad de paisajes, los médanos, cactus, playas de arenas doradas, formaciones rocosas, el avistamiento de ballenas y de aves en la “Baja”, son sin lugar a dudas, un espectáculo natural sin igual.
Hoy por hoy, el lugar es visitado por cientos de personas que no sólo se detienen frente a la fachada del Hotel California para tomarse la foto del recuerdo, sino también para conocer las maravillas naturales circundantes. El éxito de The Eagles se convirtió sin querer en una leyenda de la leyenda. Nada mejor que visitar este pueblo y sacar sus propias conclusiones ¿no creen ustedes? 

Saludos Paty
 

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Oracion a la Santa Muerte

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autor Sally1969 el 10/ago, 2014 20:09
Visitante distinguido

Por la fuerza de los ardientes corazones sagrados y de las lágrimas amargas derramadas por amor, Para que se dirijan a (nombre de nuestro amante) donde esté, trayendo su espíritu ante mi (nombre propio); amarrándolo definitivamente al mío. Que su espíritu se bañe en la esencia de mi amor y me devuelva el amor en cuádruple. Que (nombre de nuestro amante) jamás quiera a otra persona y que su cuerpo solo a mi me pertenezca. Que mis recuerdos lo apresen para siempre, por los poderes de esta Oración. Mi niña blanca, Santísima muerte usa tu poder y aleja a (nombre de nuestro amante) de cualquier mujer con quien el esté en este momento, si estuviera; que haz que su boca solo pronuncie y diga mi nombre. Yo (nombre propio); quiero amarrar el espíritu y cuerpo de (nombre de nuestro amante) porque lo quiero amarrado y enamorado perdidamente de mi. Quiero que el se quede dependiente y esclavo de mi amor, quiero verlo loco por mi deseándome ardientemente como si yo (nombre propio); fuese la última mujer en la faz de la tierra. Quiero su corazón prendido a mí eternamente, que en nombre de la granReina Santísima Muerte florezca este sentimiento dentro de (nombre de nuestro amante) dejándolo preso a mi las 24 horas del día. OH Mi niña blanca, Santísima Muerte, has de traer a (nombre de nuestro amante) para mi, pues yo a el lo deseo, y lo quiero deprisa. Por tus poderes ocultos, que (nombre de nuestro amante) comience a amarme y a desearme a mi (nombre propio); a partir de este exacto instante y que el piense sólo en mi (nombre propio); como si yo fuese la única persona del mundo. Que (nombre de nuestro amante) venga corriendo hacia mí, lleno de esperanzas y deseo, que no tenga sosiego ni paz, ni descanso hasta que venga a buscarme, y vuelva manso u dulce a mí lado. Santísima Muerte yo te imploro para que me traigas urgente a (nombre de nuestro amante). Que me ame y me desee mucho, y venga manso y apasionado como yo lo deseo. Yo (nombre propio) agradezco a laSantísima Muerte. Y prometo siempre llevar su nombre conmigo. OH! Poderosa mi Niña Blanca, Santísima Muerte, Quiero de vuelta a mi amado (nombre de nuestro amante), que me entristece con su desprecio, y me hiere con su olvido. Quiero que el olvide y deje de una vez y para siempre, todos los otros amores, y a los que nos quieran separar. Que sea desanimado y frío con otras personas, que se desanime y sea frío con todas las otras mujeres, que cualquier otra mujer que este con (nombre de nuestro amante) se estrese y se desencante de el, y quiero que se peleen, y que el salga inmediatamente de la vida de ella, y le tome enojo, odio, aversión, rabia y rencor. Y que (nombre de nuestro amante) sienta enojo, odio, repulsión y rabia de cualquier otra mujer que ande con el ahora, y que ellos terminen esa relación urgentemente. Que el se sienta solo, humillado y avergonzado. Que (nombre de nuestro amante) venga a mi lado, pida mi amor y mi perdón. Oh! Linda Poderosa Santa Muerte, que en ese momento (nombre de nuestro amante) no quiera más andar con nadie, ni con sus amigos. Que pase sus días y sus noches pensando en mí, y pensando cómo va a hacer para HACERME FELIZ. Necesito mi Niña Blanca una señal, una llamada telefónica, cualquier contacto para yo saber si (nombre de nuestro amante) piensa en mi y que me quiere, y me quite de esa oscuridad. Que (nombre de nuestro amante) hable conmigo, que sienta fuertemente que me echa de menos. Usted Santa Muerte es fuerte y poderosa, traiga a mi amado a mis pies, para no más salir, y que venga corriendo, que deje todo y a todos, y que sólo piense en mi, y en hacerme el amor apasionadamente, que me penetre por adelante y por atrás apasionadamente, que me bañe con el jugo de su simiente, y que se embriague de lujuria con el néctar de mi sexo, que sus labios deseen profundamente lamer la miel de mis seños, y solo a mi me haga gemir de éxtasis y placer. Oh mi linda y poderosa Niña Blanca, Santísima Muerte, yo te pido que con tu grande y fuerte poder quites todas las barreras que están impidiendo que (nombre de nuestro amante) ame y desee locamente y quiera unirse a mi (nombre propio). Quiero a mi amado, amándome, deseándome y admirándome siempre. Que el no sienta mas deseos sexuales por ninguna otra persona. Que su miembro viril solo se endurezca al pensar en mi, o al rozar mi piel. Que su blanca y cálida simiente termine siempre sobre mi cuerpo, haciéndome gozar y vibrar de placer y amor. Que todos sus deseos sean sólo para mi, que sus pensamientos, gentilezas y bondades sean sólo para mí. Que (nombre de nuestro amante) quiera de verdad que yo (nombre propio) me quede con el, y que el se quede conmigo. Pero además, quiero que Usted, Linda Poderosa Santa Muerte, aleje de (nombre de nuestro amante) a toda y cualquier otra mujer, para que podamos ser felices juntos. Que el sólo sienta atracción y deseo sexual por mi. Que el me llame por teléfono, desde mañana y a todo instante. Que sienta nostalgia por mi persona, y que sufra lejos de mi y no aguante mas ese sufrir. Quiero que el me busque hoy y ahora. Quiero oír la voz de el, pidiendo verme para estar conmigo y volviendo a mi lado para siempre, diciéndome que me ama y que me quiere solo a mi. Gracias mi Niña Blanca por el favor concedido. GRACIAS MI SANTISIMA MUERTE EN TI CREO, Y EN TI CONFIO... Nota: Copie y pegue un pedido igual a este aquí en 7 altares diferentes y dentro de 7 días su pedido será realizado




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autor apologeta el 10/ago, 2014 20:58 Gobernador

@Sally1969  Sally, y esta erótica oración a la Santa Muerte de que leyenda la sacaste, yo no la conocía. A ti te ha dado buen resultado esta oración? Te voy a platicar algo aquí entre nos (que no se entere el foro), cuando yo estaba chavito (8 tal vez 9 años) mi abuela que creia en muchas cosas de "trabajitos" y de amarres y todo lo de la hechiceria, me dijo: Nieto oye bien lo que te voy a decir, a ti no te harán brujerias, ni hechizos, porque eres un "Juan Bautista" y se referia a que nací el 24 de Junio y desde siempre, me he reido de los hechizos y trabajitos de santerías y tal vez mi abuela sea la culpable. Por eso la Santa muerte solo me pela los dientes. Ya anduve muchos años por Oaxaca. Saludos Sally y !!ASUSTAME PANTEÓN¡¡

Foto: Aquí estoy con la Santa Muerte dandole sus fajes, como dice tu oración y bien que le encantaba, canija flaca.

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autor paty14 el 11/ago, 2014 14:38 Diputado local

@apologeta » 

Otra de Baja California Sur. 

Blackman.

 

Corría el año de 1795 cuando Baja California estaba siendo colonizada y ya había sido evangelizada por los jesuitas, donde poco a poco se iba diezmando la población de naturales propios de la región, eran tiempos difíciles de sobrevivencia, y las epidemias iban acabando con la escasa población indígena que existía en la parte norte del territorio de Baja California Sur. El buceo de la madre perla se hacía sin equipo y esta era otra causa de muerte al bajar grandes profundidades ya que los bancos de las ostras eran cada vez más escasos y así los buzos nativos del lugar se iban muriendo con los pulmones destrozados por el gran esfuerzo que hacían al bajar a buscar las pocas ostras que existían por el abuso de su explotación en nuestros mares.
Por el Golfo de California a lo lejos, en el horizonte fue apareciendo la obscura figura de un barco velero con las velas destrozadas, traído, quizás por una fuerte tormenta que días anteriores había azotado las costas del golfo, la tripulación buscaba un refugio que fuera seguro para poder reparar la embarcación, llegando a la parte sur de la isla de San Marcos, encontrando una hermosa bahía que la forma Punta Tijera por el lado sureste y por el lado suroeste Punta Arena que la une a un pequeño islote llamado Roca Lobos; procediendo a anclar en un lugar llamado Puerto Viejo. Permanecieron por varios días, ya que la tripulación se sentía cansada y aquejada por un mal desconocido, que provocaba en ellos, ojos hundidos y demacrados, no había explicación al deterioro de su estado físico ya que la alimentación era buena. La abundante fauna marina, peces de diferentes especies y la gran cantidad de mariscos fueron su principal alimento. Por agua no había ninguna preocupación ya que se había almacenado bastante por la lluvia de la tormenta. En la isla no se encontraban indicios de que hubiera una gota de agua posible de beber, solo una escasa vegetación xerófita, solo había una frondosa higuera de higos silvestres que introducía sus raíces entre las rocas desnudas de una cañada sombreada por los altos cerros del lugar. En el barco, extrañamente se transportaban tres sarcófagos fuertemente custodiados, en donde, en uno de ellos un extraño personaje pasaba los días encerrado y por las noches obscuras salía para alimentarse de sangre humana de los tripulantes. En otro de los sarcófagos, se transportaba un cuantioso tesoro que fue llevado a tierra en una pequeña piragua para ser escondido en alguna parte de la playa del Puerto Viejo. Actualmente las personas que acampan en las playas de ese lugar escuchan el ruido que se hace al remar, a veces en las noches de luna pueden ver el fantasma de la pequeña piragua y en ocasiones al extraño barco velero. Después de terminada toda labor de reparación del barco y recuperada la salud de la tripulación se hacen a la mar nuevamente, aprovechando por la noche una de las “tribunadas” con muy buen viento, pasando por el bajo que se forma entre la Punta Arena y el islote Roca Lobos, destrozando parte del fondo de la embarcación con los arrecifes que existen en ese lugar. Navegaron penosamente por entre las costas de la Península y la isla de San Marcos donde se forma el canal de navegación Craig. Era una noche de gran lluvia y fuertes truenos donde la embarcación haciendo agua por el daño que había sufrido al pasar por aquellos arrecifes. Por más esfuerzos que hizo la tripulación de aquella extraña embarcación, se fue yendo lentamente al fondo del mar, muriendo ahogados algunos de los tripulantes y otros tragados por feroces tiburones que abundan en esa peligrosa travesía. Los sarcófagos, al hundimiento del barco, flotaron en el mar embravecido, brillando su fina madera con la luz de los relámpagos por la tormenta de la noche; flotando la mar los fue llevando por rumbos diferentes, hasta llegar a la playa. Uno de ellos, varo en las inmediaciones de las playas de San Bruno y San Lucas, el cual fue encontrado por algunos de los naturales que vivían en una de las misiones del lugar. Al descubrir aquella caja de forma alargada y figura extraña, optaron por abrirla, encontrando en ella una persona de sexo masculino con el rictus de la muerte en su rostro; elegantemente vestido con uniforme de militar, medallas condecorativas y espada tipo sable, al parecer su cuerpo estaba embalsamado. Es probable que haya sido traído de algún país lejano, del Medio Oriente, optándose a darle cristiana sepultura sobre la costa donde fue encontrado. Los antiguos le llamaron la tumba del soldado y a la fecha se le sigue llamando así. Es probable que el tiempo haya borrado cualquier vestigio de la tumba abandonada entre las dunas de aquel lugar que se mueven cada temporada de noroestes, vientos y huracanes que azotan muy de vez en cuando la media península. El sarcófago en el que salvo la vida el misterioso personaje, varo un poco mas al norte pegado al acantilado llamado Los Frailes, donde se refugió en una cueva que en ese tiempo se encontraba al descubierto y solo por mar se podía llegar a ella. Recuperado del cansancio y al saber que fue el único en sobrevivir de aquella tragedia, salió de aquella oscura cueva para buscar algún sobreviviente y también poder rescatar el sarcófago donde venia la persona muerta, cosa que nunca pudo encontrar. Haciendo de aquella cueva su vivienda, se encargó de explorar la parte mas profunda de esta. Para su sorpresa un cuantioso tesoro se encontraba dentro de la cueva, no haciendo mucho caso de ello, escuchó una voz que le decía -–te llevas todo o nada-- pero como este personaje no entendía el idioma en el que se le hablaba siguió admirando cuanto le rodeaba. Así pasaron los días comiendo lo que encontraba a su paso, vestía con pieles de animales que lograba cazar, pasaron muchos años. A la península empezaron a llegar aventureros y corsarios, y a la cueva se le empezó a llamar la cueva del mechudo, cuando por casualidad lograban ver a este personaje que se había hecho una leyenda entre la pequeña población que se estaba formando, ya que se había descubierto años anteriores un gran yacimiento de cobre y otros ricos minerales de la región. Aquel naufrago aún se conservaba joven a pesar de haber transcurrido casi un siglo cuando empezaron a llegar barcos veleros a principios de 1885 formando así el puerto de Santa Rosalía para iniciar los trabajos de minería. A la llegada de una cuadrilla de trabajadores de Sonora principalmente, yaquis en su mayoría se establecieron muy cerca de la playa donde se encontraba la cueva del mechudo. Cuando empezó a existir más población, este extraño personaje se dejo ver con mayor frecuencia, principalmente entre los que habían poblado las cercanías de su refugio natural, que era aquella cueva, que había sido su hogar por tantos años. Cuando se empezaron los trabajos de la construcción del puerto y los tiros de las minas, este personaje observaba desde su escondite que algunos yaquis tenían el conocimiento de poder convertirse en cualquier animal para poder transportarse y llegar a su trabajo. Nuestro personaje de leyenda también tenía estos poderes y muchos conocimientos ocultos de la alquimia, aún desconocidos en nuestros días: Ahora podemos conocer el porque de haber podido sobrevivir por tantos años en aquella soledad en que se encontraba. Era un hombre muy alto casi los dos metros, en comparación a la gente que acababa de llegar, este se fue integrando poco a poco con aquella gente extraña para él, quienes empezaron a llamarlo Blackman por su tez morena pero, era un ser extraño que hablaba poco ya que su idioma era desconocido por quienes alguna vez lo escuchaban. Pasaron algunos años en donde Blackman formaba parte de algunas de las actividades que se realizaban en esa pequeña comunidad yaqui. De las fiestas paganas que cada semana practicaban: Bailes con música propia donde utilizaban cascabeles y maderas que emitían diferentes sonidos, agradables a sus sentidos: Utilizando mascaras de figuras diabólicas que luego quemaban al terminar con su practica, hasta llegar el día de la gran fiesta, donde se sacrificaban animales y se hacían pases de brujería y magia negra. Blackman aprendía de esa cultura pero también enseñaba con gran sabiduría lo que sabia de la suya. Con el tiempo llegó a ser el Gran Maestro hasta que empezaron las envidias de sus discípulos y abandonando por un tiempo las reuniones con los brujos de la comunidad yaqui, y refugiarse en su cueva para pasar largo tiempo en el proceso de invernar que conocía muy bien para prolongar la vida y así recuperar fuerzas. Una noche, azotó de repente un fuerte temporal que lo saco de su trance en el que se encontraba. La cueva se empezó a inundar y a cubrirse de piedra y agua quedando totalmente obstruida la entrada. Por buena suerte pudo salir volando convertido en una lechuza trayéndose tan solo un brazalete de aquel tesoro oculto del que nunca dijo nada a nadie. Conociendo que ya no tenia nada que hacer, habiendo perdido la amistad de aquella gente que por algunos años había sido como su familia, sin decir nada solo se fue rumbo al sur volando desplegando sus alas convertido en una hermosa águila real viendo todo desde las alturas donde todo le parecía desconocido, ya que nunca había salido de aquel lugar que había sido por mucho tiempo su hogar. Desde lo alto fue conociendo distintos lugares como son: ranchos y pequeños poblados. Blackman desconocía que pudiera haber grandes construcciones como eran las Misiones que se habían construido muchos años antes que él llegara a estas tierras. Que después se convertiría en una nación que tenia sus leyes propias y gobernantes con muchos problemas cuyo mandatario era Porfirio Díaz su mal gobierno propicio cierto descontento en el ejercito federal principalmente en algunos oficiales y soldados que optaron por desertar huyendo de las bases militares que había en algunas poblaciones importantes de la media península. Los desertores eran perseguidos y fusilados al instante dejando sus cuerpos en el lugar en que eran abatidos por las balas de sus mismos compañeros. Blackman al ver a un grupo de soldados que se alejaban de algunos cuerpos sin vida, bajo de las alturas para alimentarse de la sangre aun caliente de aquellos pobres infelices que al buscar la libertad encontraron la muerte. Saciando su sed y su hambre Blackman, desviste a uno de los soldados muertos, y con el uniforme militar se interna en los montes como si fuera un desertor más. Caminando se pierde en la serranía, cruzando arroyos y subiendo cerros. Si por la senda del camino encontraba a uno que otro arriero, solo saludaba haciendo una seña con la mano. Siguió su caminar hasta encontrar un oasis que le pareció bueno para esconderse, al acercarse escucha murmullos de voces que hablaban cosas que él no entendía, entonces los saludó levantando la mano, como lo hizo con los arrieros que había encontrado en el camino. Era un grupo de desertores del Ejercito Federal quienes al verlo le hicieron señas para que se acercara a comer de una pierna de venado que estaban asando en una fogata que les servía también para calentarse del frío de la tarde. Entre los desertores había un joven que fue maestro de escuela antes de entrar al ejército cuyo nombre era Mercedes, quien al ver que Blackman no hablaba ni entendía español empezó a enseñarle las primeras palabras y letras usando como pizarrón el suelo y como lápiz una pequeña vara. Así pasaron algunos días donde Blackman aprendía rápidamente. Pasados algunos días los desertores hicieron amistad con gente de los pueblos circunvecinos que de vez en cuando visitaban esos poblados: San José y San Miguel de Comondú. Su gente muy amablemente les aconsejaron que se cambiaran de nombre y adoptaran nombres y apellidos del lugar. Algunos lo hicieron, pero Blackman prefirió otro pueblo que se encontraba muy cerca de ahí, rumbo oeste donde encontró aquel paraíso que hoy es el pueblo de La Purísima. Llegó como si fuera un turista extranjero ya que su forma de hablar hacia evidente que no era mexicano. Pronto pudo integrarse con la gente del pueblo y poniendo en práctica muchos de sus conocimientos fue amasando una gran fortuna siendo un buen partido para las jóvenes casaderas del lugar, pero a él solo una de ellas le interesaba, Loreto. De donde sacó su otro nombre, Loret. Loret Blackman ya teniendo nombre y apellido pide dispensa para casarse con la joven Loreto, por ser extranjero venido de otra parte del mundo se concede la dispensa para casarse sin imponérsele ninguna multa ya que eran personas respetables del lugar. Pasaron algunos años formando un matrimonio aparentemente feliz, ya que no podían tener descendencia, Loreto su esposa enfermó gravemente y fallece. Otras personas mueren de la misma rara enfermedad echándole la culpa a Blackman de ser el portador de la epidemia ya que sospechaban que había chupado la sangre de quienes habían muerto en el pueblo. Al sentirse completamente solo, Blackman solía sentarse en un banco formado por una piedra plana cerca del mar donde su mirada se perdía en el horizonte, quizás pensando en lo que había dejado del otro lado de aquel inmenso océano. Así soñando se quedaba dormido cada día ya que se sentía solo y triste sintiendo el desprecio de todo el pueblo. Una de las tantas tardes que sentado en su banco de piedra quizás soñando en los palacios de su lejano país y en el amor de Loreto que había sido su adoración fue sorprendido por los hombres del pueblo atándolo fuertemente, llevándolo hasta el panteón donde ya los esperaba la gente con un ataúd hecho a la medida donde lo metieron para ser enterrado vivo. Al poner la tapa de aquel raro ataúd hecho de madera sacada del cardón atada con delgadas correas de cuero, por entre las rusticas tablas quedaban pequeñas separaciones por donde se podía ver el cuerpo de Blackman. Entonces él les dijo ¡ quiero ser sepultado junto a mi esposa ! en la cripta que yo mismo construí, ¡ pero han de saber que dentro de 100 años estaré entre todos ustedes para cobrarme cada una de sus ofensas !- diciendo estas palabras como una maldición para todas aquellas personas. Fue bajado a la fosa para quedar junto a su esposa, ¡ fue sepultado el vampiro ! decían algunos pero la verdad es que Blackman usando sus poderes de convertirse en animal se convirtió en una delgada serpiente que después de horadar la tierra hace camino por debajo hasta llegar a una laguna de agua dulce donde ahora vive alimentándose de vez en cuando de algún osado que utiliza la laguna para bañarse en sus aguas. Ya son muchas las victimas que han perdido la vida en ese lugar, principalmente niños y jóvenes los que en esa poza, como ahora la llaman los lugareños, han muerto ahogados jalados por algo desconocido hacia lo mas profundo. Blackman en ocasiones se convierte en humano para visitar la tumba de su amada esposa y la suya donde supuestamente descansan sus restos mortales. Para dejar impecable cada pedazo de la cripta; lo que extraña de esta situación a quienes visitan la tumba abandonada del vampiro.

paty14



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autor paty14 el 11/ago, 2014 15:30 Diputado local

@apologeta » 

El tesoro perdido de Pancho Villa.

Leyenda de El Chiflón, municipio de Saltillo, Coah.

 

A pocos kilómetros de Saltillo rumbo a General Cepeda se ubica el casco de una hacienda que se llama El Chiflón. Parece ser que no fue una hacienda muy importante desde el punto de vista territorial, pero es famosa porque hay allí un cañón donde se forman cascadas. Hay también pinturas rupestres y petroglifos, lo que le da una variante de interés prehispánico. Además, en territorios que fueron de esta hacienda se han descubierto osamentas de mamuts y dinosaurios, por lo que tiene también un añadido interés prehistórico y paleontológico. Leyenda encontrada en el blog de Homero Adame.

Cuenta una leyenda que en el cañón de El Chiflón hay una poza muy profunda donde se encuentra sumergida una carreta cargada de oro. Según la leyenda, fue el mismo Pancho Villa quien aventó esa carreta a la poza porque lo venían siguiendo las fuerzas federales y de tal manera escondió aquel oro.

Mucha gente, picada por la curiosidad que genera esta leyenda, ha llegado preguntando qué tan cierta es y algunas personas incluso han traído equipo de buceo para explorar las pozas (son varias) con el propósito de encontrar el tesoro legendario. Se dice que una de las pozas es muy profunda, pero esto jamás se ha comprobado.

Cuentan que hace muchos años llegó un gringo a la pequeña hacienda porque pretendía filmar una película en ese lugar.  Le explicó al dueño el tema de la película, quiénes serían los actores, cuánto le pagaría por permitirle utilizar su propiedad y cosas por el estilo. El hacendado no estaba muy convencido de las intenciones del gringo y le dijo: “A ver, vamos al grano y dígame a qué ha venido exactamente”. El gringo siguió explicando que era un director de cine y que quería hacer una película histórica sobre Pancho Villa. El hacendado no terminaba de convencerse e insistió en que él y gringo le dijera cuáles eran sus verdaderas intenciones. Como éste se dio cuenta de que aquél no le creía, entonces le dijo que su intención era la de sacar el tesoro de Pancho Villa porque sabía que era muy grande y rico, y estaba seguro de poder lograrlo porque contaba con el equipo y la tecnología sin importar a qué profundidad estuviera la carreta. 

El hacendado entonces le preguntó que en caso de hallar el tesoro qué le tocaba a él. El gringo respondió que la mitad y dijo que se lo firmaba para que no hubiera duda. Sin decir mucho más, el hacendado le dijo al gringo: “Si ese tesoro está en verdad ahí, ¿para qué lo reparto? Mejor lo saco yo y me quedo con todo.

https://www.youtube.com/watch?v=AxU7UyDOtNw

paty14



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autor apologeta el 11/ago, 2014 19:45 Gobernador

@paty14 » “Si ese tesoro está en verdad ahí, ¿para qué lo reparto? Mejor lo saco yo y me quedo con todo". Paty asi termina esta leyenda o continuará, lo sacaron o sigue allí?, segun la leyenda. Saludos me gustaron las dos, pero más la de la Baja Sur.

Allá en Cabo San Lucas hay una historia verdadera que tal vez se convierta en leyenda y se trata de un barco que quedó varado en las playas entre "Las viudas" y el Faro aprox. en el Km-10 donde se ubica el "Hotel Sheraton", para ser más exactos. Ese barco existió que por cierto asi se llama ahora la "Playa del barco Varado". Pero va la historia completa: "A diez kilómetros de Cabo San Lucas, rumbo a San José del Cabo, se encuentra un lugar que se llama "El Zalatito" y hoy se conoce como "El Barco Varado". El nombre se debe a que el 28 de agosto de 1966, se registró un naufragio de la embarcación pesquera de nombre "Inaru-Maru" de 500 toneladas, de nacionalidad japonesa, que desde Tokio vino a pescar a la altura de Manzanillo, Colima, en el Océano Pacífico. Su tripulación tuvo la idea de pasar la Navidad en su lejana patria, ya tenían algo de producto enlatado y carga cercana a las 300 toneladas de atún y otras especies. Trazaron el rumbo y al reconocer el Cabo Falso, se confiaron en el timón eléctrico. Toda la tripulación se recogió en los camarotes. Un ciclón los sorprendió y cambió la dirección de la nave y encalló en las rocas de "El Zalatito". La tripulación tuvo suerte al saltar a los peñascos, sin registrarse ninguna pérdida humana. Desde esa fecha, los vecinos le cambiaron el nombre al rancho por el de "Barco Varado".

El señor Tomitaka Sanay, quien se consideraba sudcaliforniano con noble familia, actuaba como Cónsul de su patria, les ofreció su casa que se situaba en la calle de Doblado de la popular colonia 5 de febrero. Ofrecimiento que sus paisanos aceptaron gustosos y estuvieron 15 días con su gentil anfitrión. Los japoneses festejaban su estancia con canciones, acompañadas con palmadas a su estilo. Los náufragos fueron visitados por los vecinos que se divertían y les ofrecían su amistad desinteresada" .
Hasta aquí lo que don Fernando Cota Sández nos cuenta sobre la razón por la cual esa playa que ahora se ubica justo en las inmediaciones de uno de los tantos afamados Campos de Golf (Cabo del Sol) que hay en Los Cabos lleva ese nombre. La fotografía fue publicada en una edición de la revista México Desconocido en los años ochenta del siglo pasado, se observa aun bien definido lo que fuera el barco pesquero japonés, el tiempo y el mar han hecho su trabajo y ahora son solo vestigios los que quedan de la nave. Del que fuera Cónsul japonés, don Tomitaka Samay, tenemos mucho que hablar, como aquella vez que en plena Segunda Guerra mundial fue trasladado a la ciudad de México para evitar cualquier tipo de infiltración de la información que entonces circulaba incluso por esta apacible zona del mundo...
 
Paty, como parte de esta historia ya como leyenda se dice que la mayoria de la tripulación se quedaron a radicar en Los Cabos.

 

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



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autor paty14 el 12/ago, 2014 11:25 Diputado local

@apologeta » 

Doroteo Arango iba de escapada de los federales cuando según cuenta la leyenda, se vio obligado a dejar su botín, pero se ignora si fue recuperado o no, nos quedaremos con la duda, como cuando se rumoraba aquí en Puebla que al derrumbar unas casonas antiguas para construir el Centro de Convenciones el gobierno encontró un cuantiosos tesoro, y mantuvo la información en total hermetismo, bueno, eso es otro tema.

No conocía la historia del naufragio del “ InaruMaru”, nombre de este barco pesquero japonés, muy buena historia.

 

Una foto del Inaru-Maru.

paty14



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autor apologeta el 12/ago, 2014 19:01 Gobernador

@paty14 »Paty, fijate que cuando fui a Cabo San Lucas en 1995, este barco varado ya estaba muy podrido por la salinidad del mar (anexo foto), hoy en día ya no existe ni un tornillo de este barco pesquero, fue desmantelado en el año 2000 porque ya daba mal aspecto. Volví a San Lucas y ya no estaba. Saludos Paty   

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



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autor paty14 el 12/ago, 2014 20:50 Diputado local

@apologeta » 

Buenas Noches. Otra de Coahuila, porque ya se me acabo el repertorio de la  Baja Sur.

Saludos.

 

EL Marqués de Aguayo.

Dice una leyenda que “el marqués de Aguayo”, amo y señor de el Real de Mazapil, era un hombre temido tanto por sus amigos como por sus enemigos, pues tenía fama de ser un hombre de horca y cuchillo, cruel y despiadado con sus enemigos, pero también benévolo y tolerante con quienes le servían de manera leal. Aquel hombre tan temido por todo el mundo tenía una debilidad muy grande por su esposa, a quien amaba e idolatraba –no había deseo que tuviera y que no le cumpliera–. Pero no todo era miel: esa gran devoción que sentía por su bella esposa estaba acompañada por unos celos inmensos que lo hacían dudar del amor de ella, así que encargó a uno de sus mozos más fieles la tarea de seguirla y espiarla para ver si se encontraba con alguien durante las largas ausencias que tenía, debido a lo extenso de sus dominios. Así pues, “el marqués” se retiró confiado de que a su regreso tendría un extenso reporte de lo que hacía su bella esposa.

Cuál sería su sorpresa al volver, las noticias no podían ser más devastadoras: su esposa lo engañaba con uno de los mozos de la hacienda; aprovechando la ausencia de su marido, ella le permitía a ese mozo la entrada a sus habitaciones por las noches y salía poco antes de despuntar el alba. “El marqués” no cabía en sí del asombro que tal noticia le causara; su honor había sido mancillado por la persona que más amaba, montó en cólera y su primera intención fue matarla en ese mismo instante. Pero se contuvo. No convenía poner su honor por los suelos a causa de una mala mujer, no iría a la cárcel y tribunales a ventilar las razones de su acción, así que lo pensó mejor.

Pronto sería el cumpleaños de su mujer y ésa sería la mejor oportunidad para matarla sin pagar por su crimen, y sin que su honor sufriera mella, así que puso en acción su plan: haría dos fiestas simultáneas, una en la hacienda de Los Patos (hoy Presidencia Municipal de General Cepeda, Coah.) de la cual era dueño y en la que estaría el, y otra en el Real de Mazapil en la que estaría su esposa. Así que puso manos a la obra y pensó: “Si algo sale mal tendré que protegerme”. Entonces empezó a trasladar su dinero y joyas, así como el oro que tenía, a la hacienda de Bonanza. Lo llevó a través de túneles que tiempo atrás había mandado construir, y que comunicaban de Mazapil hasta la hacienda de Los Patos y otras haciendas, túneles que poca gente conocía, salvo algunos mozos y jinetes que transportaban el oro por abajo para evitar asaltos por cuenta de las gavillas que asolaban la región.

Así pues, trasladando y enterrando su tesoro en Bonanza, para lo que pudiera salir mal, tenía su plan asegurado. Sin embargo, existía un problema: ¿cómo le haría para estar en la hacienda de Los Patos y en Mazapil el mismo día si era una distancia enorme? Aún a través del túnel y un caballo no era suficiente, así que lo estuvo pensando hasta dar con la solución: llegado el día pondría a varios mozos con caballos frescos en tramos razonables para, a mancacaballo, llegar y regresar lo más rápido posible sin que se notara su ausencia.

Teóricamente, solucionado el inconveniente, llegó el día de la fiesta, así que a festejar, cada quien por su lado. En Los Patos estuvo con sus amigos brindando por su bella esposa. En un momento determinado solicitó permiso a los asistentes para retirarse a sus habitaciones, pues dijo sentirse mal. No se retiró sin antes dejar órdenes de servir más vino y comida, así como a los músicos que siguieran tocando alegremente, ya que la fiesta duraría días, como se acostumbraba en aquellos tiempos. Al retirarse, “el marqués” entró de inmediato al túnel, donde ya lo esperaba un mozo con su caballo, y a todo galope partió hacia Mazapil, llegando en un tiempo récord.

Al llegar, se dirigió a su habitación, en la cual había una entrada secreta para que no se dieran cuenta de su presencia. Fue suerte o el destino, pero ahí se encontraba su bellísima esposa, a quien abrazó y felicitó con un beso. Ella feliz de que “el marqués” estuviera en su festejo, le pidió bajar juntos a la fiesta. Él aceptó, pero pidió hablarle al mozo (el supuesto amante de su mujer) para darle ciertas instrucciones y que fuera una sorpresa para los asistentes.

Llegó el mozo y “el marqués” le dio indicaciones de que fuera al túnel donde otro compañero esta y allí lo esperaran; también le hizo jurar que no diría a nadie que estaba en Mazapil, pues quería que su presencia fuera una sorpresa. Acto seguido, le pidió a su esposa que brindaran juntos por su felicidad. Así lo hicieron, bebiendo ella de una copa envenenada que le causó la muerte inmediata.

Una vez cometido el crimen, “el marqués” se dirigió al túnel, donde ya lo esperaban los mozos (el de la ofensa y el de los caballos), así que llegando lo primero que hizo fue matar a ambos mozos y de inmediato emprender el regreso a la hacienda de Los Patos. Adentro del túnel también asesinó a todos los mozos y caballos que le habían servido para cometer su crimen. Reapareció en la fiesta, sin que nadie sospechara nada y todo siguió muy normal. De tal modo, “el marqués de Aguayo” eludió la justicia.

Añade la leyenda que tiempo después de su artero crimen, “el marqués” se enteró de que su esposa no le había sido infiel con aquel mozo ni con nadie, y que todo había sido una calumnia urdida por un mal amigo, debido a la envidia y celos por la predilección que ella tenía para con “el marqués”. Se cuenta que a partir de ese momento comenzó a perder la razón, lamentándose por haber cometido aquella atrocidad, en la mujer que era todo para él, y en los inocentes que murieron sin saber por qué. Algunos dicen que “el marqués” murió en una cueva como un ermitaño y totalmente loco, otros que en un convento en una sierra de Sonora, otros en Chihuahua y algunos dicen que en Torreón. Sea cual fuere, el caso es que, según la leyenda, murió solo y abandonado.

¿Y el tesoro? Ah, de aquel fabuloso tesoro poco a poco fue enterrando en la hacienda de Bonanza nunca se supo si lo encontraron o no. Lo que sí se sabe es que mucha gente lo ha buscado, destruyendo casi en su totalidad lo que fuera una hermosa hacienda en busca de dinero fácil, pero no lo han logrado. Aún en la actualidad hay quien se aventura a probar suerte, sin resultado. Ojalá que algún día alguien lo encuentre.

Lo que sí: triste final para un hombre de tal poderío que lo tuvo todo y murió sin nada.

Buenas Noches. Otra de Coahuila, porque ya se me acabo el repertorio de la  Baja Sur.

Saludos Polo

 

EL Marqués de Aguayo.

Dice una leyenda que “el marqués de Aguayo”, amo y señor de el Real de Mazapil, era un hombre temido tanto por sus amigos como por sus enemigos, pues tenía fama de ser un hombre de horca y cuchillo, cruel y despiadado con sus enemigos, pero también benévolo y tolerante con quienes le servían de manera leal. Aquel hombre tan temido por todo el mundo tenía una debilidad muy grande por su esposa, a quien amaba e idolatraba –no había deseo que tuviera y que no le cumpliera–. Pero no todo era miel: esa gran devoción que sentía por su bella esposa estaba acompañada por unos celos inmensos que lo hacían dudar del amor de ella, así que encargó a uno de sus mozos más fieles la tarea de seguirla y espiarla para ver si se encontraba con alguien durante las largas ausencias que tenía, debido a lo extenso de sus dominios. Así pues, “el marqués” se retiró confiado de que a su regreso tendría un extenso reporte de lo que hacía su bella esposa.

Cuál sería su sorpresa al volver, las noticias no podían ser más devastadoras: su esposa lo engañaba con uno de los mozos de la hacienda; aprovechando la ausencia de su marido, ella le permitía a ese mozo la entrada a sus habitaciones por las noches y salía poco antes de despuntar el alba. “El marqués” no cabía en sí del asombro que tal noticia le causara; su honor había sido mancillado por la persona que más amaba, montó en cólera y su primera intención fue matarla en ese mismo instante. Pero se contuvo. No convenía poner su honor por los suelos a causa de una mala mujer, no iría a la cárcel y tribunales a ventilar las razones de su acción, así que lo pensó mejor.

Pronto sería el cumpleaños de su mujer y ésa sería la mejor oportunidad para matarla sin pagar por su crimen, y sin que su honor sufriera mella, así que puso en acción su plan: haría dos fiestas simultáneas, una en la hacienda de Los Patos (hoy Presidencia Municipal de General Cepeda, Coah.) de la cual era dueño y en la que estaría el, y otra en el Real de Mazapil en la que estaría su esposa. Así que puso manos a la obra y pensó: “Si algo sale mal tendré que protegerme”. Entonces empezó a trasladar su dinero y joyas, así como el oro que tenía, a la hacienda de Bonanza. Lo llevó a través de túneles que tiempo atrás había mandado construir, y que comunicaban de Mazapil hasta la hacienda de Los Patos y otras haciendas, túneles que poca gente conocía, salvo algunos mozos y jinetes que transportaban el oro por abajo para evitar asaltos por cuenta de las gavillas que asolaban la región.

Así pues, trasladando y enterrando su tesoro en Bonanza, para lo que pudiera salir mal, tenía su plan asegurado. Sin embargo, existía un problema: ¿cómo le haría para estar en la hacienda de Los Patos y en Mazapil el mismo día si era una distancia enorme? Aún a través del túnel y un caballo no era suficiente, así que lo estuvo pensando hasta dar con la solución: llegado el día pondría a varios mozos con caballos frescos en tramos razonables para, a mancacaballo, llegar y regresar lo más rápido posible sin que se notara su ausencia.

Teóricamente, solucionado el inconveniente, llegó el día de la fiesta, así que a festejar, cada quien por su lado. En Los Patos estuvo con sus amigos brindando por su bella esposa. En un momento determinado solicitó permiso a los asistentes para retirarse a sus habitaciones, pues dijo sentirse mal. No se retiró sin antes dejar órdenes de servir más vino y comida, así como a los músicos que siguieran tocando alegremente, ya que la fiesta duraría días, como se acostumbraba en aquellos tiempos. Al retirarse, “el marqués” entró de inmediato al túnel, donde ya lo esperaba un mozo con su caballo, y a todo galope partió hacia Mazapil, llegando en un tiempo récord.

Al llegar, se dirigió a su habitación, en la cual había una entrada secreta para que no se dieran cuenta de su presencia. Fue suerte o el destino, pero ahí se encontraba su bellísima esposa, a quien abrazó y felicitó con un beso. Ella feliz de que “el marqués” estuviera en su festejo, le pidió bajar juntos a la fiesta. Él aceptó, pero pidió hablarle al mozo (el supuesto amante de su mujer) para darle ciertas instrucciones y que fuera una sorpresa para los asistentes.

Llegó el mozo y “el marqués” le dio indicaciones de que fuera al túnel donde otro compañero esta y allí lo esperaran; también le hizo jurar que no diría a nadie que estaba en Mazapil, pues quería que su presencia fuera una sorpresa. Acto seguido, le pidió a su esposa que brindaran juntos por su felicidad. Así lo hicieron, bebiendo ella de una copa envenenada que le causó la muerte inmediata.

Una vez cometido el crimen, “el marqués” se dirigió al túnel, donde ya lo esperaban los mozos (el de la ofensa y el de los caballos), así que llegando lo primero que hizo fue matar a ambos mozos y de inmediato emprender el regreso a la hacienda de Los Patos. Adentro del túnel también asesinó a todos los mozos y caballos que le habían servido para cometer su crimen. Reapareció en la fiesta, sin que nadie sospechara nada y todo siguió muy normal. De tal modo, “el marqués de Aguayo” eludió la justicia.

Añade la leyenda que tiempo después de su artero crimen, “el marqués” se enteró de que su esposa no le había sido infiel con aquel mozo ni con nadie, y que todo había sido una calumnia urdida por un mal amigo, debido a la envidia y celos por la predilección que ella tenía para con “el marqués”. Se cuenta que a partir de ese momento comenzó a perder la razón, lamentándose por haber cometido aquella atrocidad, en la mujer que era todo para él, y en los inocentes que murieron sin saber por qué. Algunos dicen que “el marqués” murió en una cueva como un ermitaño y totalmente loco, otros que en un convento en una sierra de Sonora, otros en Chihuahua y algunos dicen que en Torreón. Sea cual fuere, el caso es que, según la leyenda, murió solo y abandonado.

¿Y el tesoro? Ah, de aquel fabuloso tesoro poco a poco fue enterrando en la hacienda de Bonanza nunca se supo si lo encontraron o no. Lo que sí se sabe es que mucha gente lo ha buscado, destruyendo casi en su totalidad lo que fuera una hermosa hacienda en busca de dinero fácil, pero no lo han logrado. Aún en la actualidad hay quien se aventura a probar suerte, sin resultado. Ojalá que algún día alguien lo encuentre.

Lo que sí: triste final para un hombre de tal poderío que lo tuvo todo y murió sin nada.

 

 

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paty14



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autor apologeta el 12/ago, 2014 21:11 Gobernador

@paty14 »Paty, va otra leyenda de la Baja Sur, se llama: La leyenda del tesoro de Pichilingue:

Cuando en el siglo XV se iniciaron los viajes de los galeones de Manila recorriendo la ruta de Filipinas a Acapulco, aprovechando la corriente del Kuro Sivo que pasa frente a la península de California, muchos barcos piratas acechaban su paso con el fin de apoderarse de las riquezas que traían. Uno de esos galeones, el Santa Ana, fue apresado por el corsario Thomas Cavendish frente a las costas de San José del Cabo y después de apoderarse del botín lo incendiaron.
En 1615, otro pirata de origen holandés, Boris Von Spilbergen, salió del puerto de Vlissinger rumbo al continente americano en busca de los galeones a los que por cierto nunca encontró. En su recorrido llegó a las costas de la Baja California y se cree que sus barcos se refugiaron en la bahía de La Paz. Andando el tiempo esos piratas fueron conocidos como “Los Pichilingues”. La leyenda dice: “Corría el siglo XVI cuando fue inaugurada, en el año de 1565, la ruta marítima Manila-Acapulco, cuyo primer recorrido estuvo a cargo del fraile Andrés de Urdaneta. Desde esa fecha mil galeones siguieron el mismo camino durante 250 años, trayendo de Asia telas de seda, artículos de jade y marfil, muebles tallados, perlas y joyas valiosas. De la Nueva España se llevaban cacao, cobre, plata y otros productos.
El establecimiento de este comercio entre los dos continentes despertó la codicia de otras potencias como Inglaterra, que permitió a piratas de su país asaltaran a los galeones en sus travesías. Uno de estos corsarios fue Francis Drake, quien en el año de 1578 recorrió todo el literal del Océano Pacífico atacando y saqueando puertos, apoderándose de buques españoles. El botín así adquirido fue muy valioso, sobre todo por el oro y la plata que contenía.
Uno de los barcos que asaltó fue la Nao “Santa Fe” a la altura de Cabo Corrientes, que llevaba en su interior un riquísimo cargamento de monedas de oro, perlas y joyas. Perseguido de cerca por dos embarcaciones españolas, se dirigió al norte rumbo a la península de California. Penetro en la bahía de La Paz y fondeó frente a la isla de San Juan Nepomuceno que enmarca la bahía de pichilingue. Ahí, ante la amenaza de sus perseguidores, Drake decidió esconder el tesoro amparado por las sombras de la noche. Acompañado de tres hombres de su entera confianza bajó a tierra y en uno de los declives de la isla sepultó los cofres del tesoro, no sin antes tomar las debidas referencias geográficas para su posterior recuperación.
En ese lugar permaneció cinco días esperando que pasara el peligro, al cabo de los cuales el barco desplegó sus velas y enfiló al sur, con el fin de pasar por el Estrecho de Magallanes y retornar a su patria, llevando en sus bodegas parte de las riquezas obtenidas en sus correrías por los mares y costas del continente americano.
Lo que fue un secreto quedó al descubierto, por que unos indios pericués, que habían llegado unos días antes a las costas de la bahía provenientes de la isla de Espíritu Santo donde tenían su residencia, observaron de cerca los movimientos de los piratas, aunque sin saber con certeza lo que ocultaron. Así, de boca en boca, fue transmitiéndose la noticia hasta llegar a oídos de los colonizadores españoles, quienes de apresuraron a buscar el botín.
Han pasado más de 400 años y el tesoro no ha sido encontrado. Existe la creencia de que Drake simuló enterrarlo, pero lo que hizo en realidad fue arrojar los cofres al mar sujetos a una pesada ancla a fin de evitar que las corrientes marinas lo arrastraran. Prueba de ello es que en una ocasión dos pescadores que recorrían las aguas de la ensenada de Pichilingue, vieron brillar “algo” en la superficie, y al acercarse encontraron una plancha de fierro parecida a un cincho que trataron de halar sin lograrlo, porque estaba sujeto en el fondo.
Como esto sucedió al atardecer, decidieron permanecer en el lugar, acondicionando un lugar para pasar la noche. En la madrugada se levantaron y al dirigir la vista al sitio donde apareció el objeto metálico, éste había desaparecido y en su lugar rizaban las tranquilas aguas. 

Paty, cabe mencionar que la Bahía de Pichilingue en la cd. de La Paz, es donde llegan actualmente los tranbordadores (ferri) con carga de Mazatlán y de Topolobampo, Sin.


  

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autor paty14 el 13/ago, 2014 08:32 Diputado local

@apologeta » 

Continuamos.

Leyenda sobre un adoratorio PREHISPÁNICO.

Sobre la Fundación de Saltillo. 

Como suele suceder en muchos lugares, los lingüistas no terminan de ponerse de acuerdo en la etimología del nombre de alguna ciudad, mientras que los historiadores tienen sus diferencias acerca del origen de la misma. Tal es el caso de Saltillo, pues existen muchas versiones sobre su fundación exacta, algunas de la cuales incluso rebasan, en ocasiones, el aspecto histórico para caer en la leyenda.

Una de las tantas versiones dice que cuando los conquistadores llegaron a estas tierras, se sorprendieron mucho de encontrar un territorio por demás desértico, pero se les hizo muy extraño que los nativos defendieran ferozmente la cima de un cerro. Como aquellos españoles eran muy voraces y lo único que buscaban era oro, plata o cualquier yacimiento, tal vez pensaron que los nativos (¿quiniguas o huachichiles?) escondían en ese cerro sus riquezas. Por su parte, los misioneros pensaron que seguramente los indígenas estaban protegiendo un adoratorio consagrado a sus dioses. Así, unos llevados por la ambición y otros con la excusa de cristianizar a los “herejes”, terminaron matando a los aguerridos quiniguas o huachichiles, pero con la ayuda de los tlaxcaltecas.

Cuando finalmente los españoles se apoderaron del cerro en cuestión, se percataron de que era un ojo de agua lo que defendían los nativos y no la entrada a una mina de plata u oro. El verdadero tesoro de aquellos pobladores era el agua, lo más preciado en el desierto. Para sacar provecho de esta circunstancia, y también poder subyugar a los indígenas con una nueva religión, los conquistadores levantaron en ese cerro la capilla del Santo Cristo del Ojo de Agua, lo que se supone fue el origen de la fundación de Saltillo.

El hecho de que el agua brotara, y siga brotando, en lo alto de un cerro, fue visto por aquellos españoles como un milagro del Cristo, pero también hay versiones que dicen que esto se debía a la magia de un chamán huachichil o quiniguas y que por eso los nativos tenían ahí un adoratorio.

Catedral de Saltillo - Homero Adame

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paty14



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autor apologeta el 13/ago, 2014 22:46 Gobernador

@paty14 »Bonito es Saltillo y con un mejor clima que Torreón. Me gusta, pero más me gusta la gente de Torreón y de La Laguna y eso nos envidian los saltillenses, saben que somos guerreros en toda la extensión de la palabra.

Paty, encontre una leyenda de La Paz, Baja California Sur y se llama:

EL COROMUEL

Después de haber soportado las fatigosas y largas horas de un día sofocante de calor, en que con el cuerpo en perezosa laxitud y en indolencia de ánimo sólo se apetece el reposo en cómoda silla mecedora o el vaivén suave de la hamaca, en que con un continuo abaniqueo se agita la enrarecida atmósfera que nos rodea para disfrutar apenas de ligerísima sensación de frescura; después de uno de esos días, decimos, de riguroso verano, con turbios y brumosos horizontes, con el sol de fuego que levanta reverberaciones de calor, como si fuese el suelo la cubierta de un horno en que las plantas de doblegan marchitas y ni el más leve soplo de viento viene a mover las hojas de los árboles, cuanto es grata la deliciosa frescura de ese vientecillo terrenal que sopla por el sureste, en las noches veraniegas de nuestra metrópoli californiana.
Cuando se escuchan los primeros susurros de las hojas de los árboles que adornan y sombrean nuestras estrechas avenidas, anunciando con su alegre agitación la llegada del viento que ennegrece a lo lejos la quieta superficie del mar al rizarle con su soplo, se oye exclamar por todas partes, con acento de la más satisfactoria alegría: -¡ El coromuel, ya llega el coromuel!- Y los habitantes de esta simpática población abandonan la insoportable atmósfera de sus habitaciones, y los grupos se forman en plena calle, a la orilla de las aceras y en coros animados que ríen y charlan con el mayor contento, o van a disfrutar de ese agradable céfiro en el muelle del puerto, donde se contempla el sol en el ocaso, coloreando con variados juegos de luz esos espléndidos celajes, que embellecen este cielo tropical.
Es pues el coromuel, deliciosa brisa con que la naturaleza ha privilegiado, en nuestras costas del Pacífico, este puerto de La Paz, y que con su consoladora frescura hace tan agradables y anheladas las noches de esta estación. Debido a condiciones topográficas de la localidad relacionadas con leyes físicas que no son del caso, tiene este viento la notable particularidad, además de su regularidad vespertina, que sólo cubre una zona determinada, dentro de la que se encuentra La Paz y por el mar no pasa del canal de San Lorenzo. Al escuchar el forastero ese exótico nombre del viento investiga en el acto su origen, y se satisface su natural curiosidad con la siguiente tradición:                    

Un día, allá a principios del siglo XIX, los diez o quince habitantes a que se reducía la población de La Paz, se hallaban reunidos frente a la casa única que entonces existía llamada la Casa del Rey. Contemplaban con gran sorpresa e inquietud un barco, que cual misterioso aparecido amaneció fondeado en el puerto, sin que se supiera por donde ni a que hora había sido su arribaje.
En el aislamiento e incomunicación en que aquella gente vivía en ese apartado suelo, la presencia del buque fue un acontecimiento impresionante por lo extraordinario.
--¿Qué buque será? ¿De dónde viene? ¿Qué vendrá a hacer?
Estas preguntas se repetían en voz baja, sin que nadie pudiera contestarlas por mas conjeturas que se formaran, apurando los esfuerzos de una imaginación exaltada por el temor de la desconfianza.
Lo único de que pudieron darse cuenta, gracias a una anciana que mal deletreaba, fue que el buque se llamaba “El Cromwell” por que así se leía en grandes caracteres por babor y estribor de su proa; nombre que por su difícil pronunciación fue transformado desde luego en el de Cromuel y, poco a poco después, en coromuel. El buque permaneció en completo aislamiento; nadie de a bordo vino a tierra, ni nadie de tierra se atrevió a ir a bordo.
Dos días después de su arribo y poco antes de obscurecer y comenzara a soplar la fresca brisa del sureste, echó al agua un bote que salió al mar. Al día siguiente a la misma hora salió a la mar otro bote; y así en lo sucesivo botes iban y botes venían aprovechando aquel vientrecillo vespertino, con tal regularidad que poco a poco las gentes que desde tierra estaban en constante acecho de cuanto en el buque pasaba, luego que comenzaba a soplar, se decian unas otras: “ya viene el viento del coromuel”, y como si se tratara de la cosa mas novedosa e interesante, abandonaban sus ocupaciones y permanecían viéndolos hasta que se perdían a lo lejos de la costa, entre las obscuridades de la noche.
Aquella extraña reserva que guardaban cautelosamente a bordo, mantenía viva la curiosidad insatisfecha de los habitantes del puerto, quienes dispuestos por su sencillez e ignorancia a ver lo sobrenatural, lo pavoroso en todo lo que no podía explicarse, se suponían y comentaban mil cosas diabólicas, algo de fantasmas y de hechicerías que pasaban en el misterioso buque, cuyo mal pronunciado nombre corría de boca en boca, despertando cierto temor supersticioso.
Al cabo de un mes de haber permanecido en el atracadero, el Coromuel, que con tal nombre lo seguían llamando, izó sus velas y se alejó del puerto sigilosamente, sin que volviera a saberse nada de él.
Pero al año siguiente, cuando las brisas del sureste comenzaron a refrescar las tardes de verano, se avisó en el horizonte, llegó otra vez a fondear en aguas de La Paz, y como en el año anterior, estuvo incomunicado con tierra y despachando sus botes al atardecer.
Al tercer año, con los primeros soplos del vientecillo de que hemos hablado, vino a los habitantes paceños el recuerdo del mismo buque.--¡ Ya viene el Coromuel—se dijeron. Y positivamente, a poco echaba anclas en el fondeadero.                   

Mientras los habitantes de La Paz no podían darse cuenta de lo que el Cromwell venía a hacer a estas costas, una tarde de ese último año mencionado, el capitán y el contramaestre, recargados en la borda de popa y contemplando maravillados uno de los bellísimos crepúsculos por los que se singulariza este admirable cielo californiano, tuvieron la conversación siguiente:
--Por cierto—dijo el contramaestre—esto de venir a hacer excavaciones tan aventuradamente en estas playas desiertas y gastar tiempo y dinero no es cosa de alabarse.
--Tienes razón—dijo el capitán—pero ésta será la última vez que lo hagamos.
--En fin—dijo su interlocutor—supongo que debe haber alguna indicación en donde pueda encontrarse el tesoro.

Entonces el capitán le refirió:
--“Algunos años después de la conquista de México, uno de los piratas ingleses que invadieron el Océano Pacífico y se refugiaron en las costas de esta península, capturaron cerca de Cabo San Lucas uno de los galeones de Filipinas, y entre el botín entregado a dos de los piratas encontraron un documento en que se revelaba la existencia de un tesoro oculto en cierto lugar de la “Ensenada de Muertos”. Pero solos y sin recursos no pudieron quedarse a buscarlo, mas en una región desconocida y habitada por tribus salvajes. En un principio pensaron comunicar su hallazgo a algunos compañeros, pero comprendiendo que nada lograrían con eso, resolvieron volver cuando tuvieran los medios necesarios. Pero de inmediato surgió la dificultad de quien de los dos conservaría el documento. Por muchos años los había unido una amistad íntima que como hermanos se trataban, pero como cierzo que agosta el corazón de todo sentimiento noble y generoso, se desconfiaron mutuamente, y pretextando que podía morirse alguno de ellos o verse obligados a separarse, pensaron asegurar cada uno lo que le correspondiera”.
“Después de meditar largamente como zanjarían aquella dificultad, convinieron en dividir el documento en dos partes. De tal manera pensaron para sí, uno sin el otro no podrá venir en busca del tesoro.”

“Ya en Inglaterra se separaron con el propósito de procurar cada uno los medios para volver a la Nueva Albión, como por algunos años se llamó a esta península, y apoderarse del tesoro. Pero a pesar de sus esfuerzos no lo lograron y se resignaron a vivir en la mayor de las pobrezas. Uno de ellos murió al poco tiempo y la parte del documento que le pertenecía se fue trasmitiendo a sus sucesores hasta llegar a poder de mi esposa. Inútiles han sido mis pesquisas para encontrar la otra parte; sin embargo resolví al fin venir a buscarlo, pero creo que no será posible por los datos incompletos que poseo. Así es que nos iremos para no volver más”.
Pasados algunos días de esa conversación, algo extraordinario que pasaba en el barco en altas horas de la noche despertó a los pobladores de La Paz. Se alcanzaba a escuchar un exaltado vocerío, gritos aislados, estruendos de cadenas, luces que se movían rápidamente en todas direcciones, lo que hizo creer que el buque se preparaba para zarpar, pero no era eso, sino que parte de la tripulación se había amotinado dirigiéndose a la cámara del capitán para asesinarlo; pero este bravo marino, fuerte como un ballenato, repelió la inesperada agresión. Cuando estaban a punto de derribar la puerta del camarote, otro grupo de leales se enfrentó a los revoltosos dominándolos, entre ellos al cabecilla.

Al día siguiente, ya restablecido el orden, entre las cosas que se recogieron pertenecientes al promotor del motín, el capitán encontró con grandísima sorpresa, el otro pedazo del documento que hacía falta para dar con el tesoro. En seguida el buque se hizo a la mar, y pocos días después pescadores de la zona encontraron en la “Ensenada de Muertos” grandes excavaciones y dentro de ellas restos de baúles y cinchos de fierro enmohecidos.
El Cromwel ya no volvió a aparecer en estos mares, pero su alterado nombre había pasado a ser el de la brisa vespertina, cuya deliciosa frescura hace tan agradables las noches de esta ciudad de La Paz.

http://www.lapaz.gob.mx/sistemaimages/upload21/archivo295.pdf

Saludos Paty

 

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autor apologeta el 13/ago, 2014 23:48 Gobernador

@paty14 » Paty, quiero compartir un video con todos ustedes, es de la época de los abuelos (los 50's) y se llama: LA CIUDAD QUE SE FUE, vale la pena verlo. Esto es cultura.

Saludos

http://youtu.be/5gh8XB-oOKQ

 

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autor paty14 el 14/ago, 2014 08:26 Diputado local

@apologeta » 

Una leyenda, ahora que tocas el tema de la antigua Cd. De México, en tu video, por cierto de esa antigua penitenciaría tan famosa y por donde pasó mucha gente famosa..Saludos Polo. 

El Fantasma del Preso de Lecumberri

Era una noche común, como cualquier otra. Yo estaba terminando de limpiar las oficinas de recepción, que era la parte que dejaba al final de la jornada, porque era donde el personal pasaba los últimos momentos antes de salir. Recogí la basurilla que quedaba en el piso y pasé el trapeado húmedo por el mismo lugar, para después llevar todos los utensilios de limpieza a la pequeña bodega donde guardo mis cosas.

La bodeguita está al final de un pasillo largo, lleno de eco, donde algunas veces había ya sentido sutil escalofrío, que con el paso de los 10 hacía más y más intenso. Aquella noche había terminado aún más tarde que de costumbre. Cuando comencé a caminar por el corredor, escuché un suspiro prolongado, que me hizo saltar del susto, pero no encontré  a nadie. Me quedé algo sugestionado y ya no pude estar en paz, hasta que salí y me fui a mi casa a descansar. Nunca, en los dos años que apenas llevaba de trabajar ahí, había escuchado algo así, a pesar de los comentarios de muchos compañeros de que ahí “espantaban”.

Los siguientes días escuchaba lo mismo, pero nunca encontré a nadie ni me sentí con la confianza de contárselo a algún compañero de trabajo, por temor a las burlas, o a qué pensarán que estaba volviéndome loco y correr el riesgo de perder mi trabajo. Una semana después del primer incidente, me lleve el peor susto de mi vida.

Al caminar por el oscuro corredor escuché de nuevo el suspiro, y al volver la vista vi un hombre de aspecto demacrado sentado en una silla de la recepción. Sentí que el corazón me daba un vuelco y que perdía el conocimiento, pero sería tal vez mayor mi curiosidad que, en vez de desvanecerme, me acerqué con un intenso temblor en todo el cuerpo, a pasos muy lentos hacia dónde se hallaba ese misterioso personaje.

-¿Quién es usted…? ¿Cómo entró aquí?-Pregunté con una voz que casi causaba risa, del temor que me embargaba.

El hombre suspiró de nuevo con una profunda melancolía. Me miró con absoluta indiferencia y después agachó la mirada. Volvió a suspirar.

-Otra vez no vino, ¿verdad?

-¿No vino, quien?-Pregunté yo.

-Amalia… No vino. ¿No la vio usted?

Ahora caigo en la cuenta de que me interese más en seguir el hilo de la conversación, en vez de averiguar quién era ese personaje y que hacía ahí. Pregunté de nuevo:

-¿Quién es Amalia? ¿Trabaja aquí?

-Amalia es mi esposa.

“Me di cuenta entonces que portaba un uniforme gris, a rayas. Se veía gris por lo desgastado y sucio. Era el uniforme de un reo de los años cuarenta. No parecía ser un fantasma. Más bien se veía como un hombre enfermo, agotado, abatido y con una profunda tristeza.

-¿Por qué está usted aquí estas horas? Ya se fueron todos.

Volteé un momento para dejar mi cubeta en el piso y el trapeador recargado en la pared, mientras hacía una pregunta más.

-¿Trabaja usted a…?

Al volver la vista, ya no estaba.

Sentí, ahora sí, que perdía el conocimiento. Tuve que poner mi mano en la pared para no perder el equilibrio, mientras revisaba con la mirada cada rincón de la habitación. El hombre había desaparecido así como así, sin hacer ruido alguno, sin una sola puerta que estuviera cerca, para atravesarla velozmente. Sólo aquel lúgubre pasillo, tan largo que era imposible que un hombre lo recorriera en un parpadeo para desaparecer al final de él.

Corrí por todas partes buscándolo. Aumentaba mi sorpresa y mi temor al ver que todas las puertas de acceso estaban cerradas con llave y gruesos candados. Aunque tuviese llaves, aquel misterioso sujeto no tendría tiempo de abrir las chapas y salir. Simplemente se esfumó en el aire.

Después de esa noche ya no fue fácil quedarme a trabajar por las noches. La sugestión y mis temores me jugaban bromas muy a menudo y comencé enfermarme de los nervios. Las sombras parecían cobrar vida y acercarse a mí amenazadoramente. No obstante, pasaron varios días sin que algún incidente me sorprendiera.

Yo sé que usted no me lo va a creer, pero fíjese que este hombre volvió a aparecer ante mí, y así lo hizo durante un tiempo.

Todos los viernes terceros de cada mes aparecía, siempre preguntándome por su esposa Amalia, aquella que según me contó, nunca fue visitarlo. Pero, ¿quién era este hombre? En efecto, en un fantasma.

Su nombre era Jacinto. Le apodaban el “Venado”, en son de burla, pues su esposa le había jugado chueco con su compadre, y le habían “puesto el cuerno”. Además, para colmo, lo “venadearon”. El compadre y la esposa infiel planearon un robo y un asesinato. Los adúlteros mataron a una señora muy rica, que había contratado a Jacinto para que trabajara en su casa, haciendo algunas reparaciones. Al darse cuenta de que la señora tenía mucho dinero, la mataron y robaron las cosas de valor, usando el juego de llaves de la casa que Jacinto tenía su poder. En un largo juicio, la esposa testificó en contra de Jacinto, alegando que éste había planeado todo. El “Venado” no quiso que su esposa se fuera a la cárcel, así que aceptó los cargos que le imputaron, con la falsa promesa de eterno amor por parte de Amelia.

Jacinto esperó y esperó en cada viernes de visita, a que su amada esposa lo visitara, pero ella nunca vino. Desapareció con el compadre del “Venado”, llevándose todo el dinero que habían robado. Jacinto nunca más supo de ella, así que se hundió en una profunda depresión. Estuvo sólo dos meses y medio en prisión, pues el último viernes que no tuvo la visita de Amelia, se quitó la vida, colgándose del barandal del segundo piso del pabellón cuatro, el que ahora es la enorme oficina que colinda con el pasillo por donde pasa guardar mis cosas.

Todo esto él mismo me lo dijo, aunque nadie me cree que platiqué con un fantasma, por más de dos meses.

En una ocasión le dije a Luis, un compañero de trabajo, lo que pasaba, y él solo me dijo que estaba loco y que me tomaba mis cervezas en horas de trabajo, pero yo le dije que era cierto y lo invité a que se quedara conmigo la noche del viernes, para que lo viera con sus propios ojos.

Así lo hicimos y el viernes en la noche Luis estaba conmigo, pero Jacinto no se apareció esa noche. Tal vez no quiere ser visto por cualquier persona; sólo por mí. Luis se volvía burlar y me dijo que estaba loco.

Una noche en que Lupita, la chica que tiene las llaves de los cajones donde están los registros, me dejó revisar en las bitácoras, descubrí, para mi asombro, que Jacinto si existió y que todo lo que me contó fue verdad.

La última noche en que vi el fantasma de Jacinto, se veía muy triste y me dijo que no podía vivir así, con esa pena a cuestas. Él cree que está vivo, y actúa como si así fuera. Cada vez que yo le decía que era un fantasma y que ya estaba muerto, me cambiaba la conversación, o simplemente ignoraba mis comentarios. Tal vez sea la verdadera condena que debe pagar, aun después de muerto; vagar eternamente, cada año, reproduciendo los momentos más tristes y motivos que pasó en esa prisión, cuando injustamente fue privado de su libertad, cargando con la intensa pena de sentirse traicionado por la mujer que amaba.

Estoy seguro que mi compañía de algo le debe haber servido.

 

 

 

paty14



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autor apologeta el 18/ago, 2014 18:57 Gobernador

@paty14 » Paty, va una más de La ciudad de La Paz

“El Sobarzo”

Sobre la calle Altamirano esquina constitución en el Centro Histórico de nuestra ciudad, se encuentran las instalaciones de la Biblioteca Pública Estatal “Maestro Justo Sierra”. El edificio tiene una antigüedad de 92 años pues fue construído por el Ingeniero Manuel Balarezo en el año de 1918. La construcción que se erige en paredes de piedra cantera y techos de madera fue en su primera función casa habitación para el General Manuel Mezta.

Entrada la década de los treinta, la viuda del General Mezta vendió el lugar al gobierno y es así que se convierte en un hospital antituberculoso con el nombre de “General Manuel Sobarzo”.

Para el año de 1938 se le hace una ampliación para convertirlo en cárcel y seis años más tarde se instala también la delegación del gobierno de La Paz, pero este último permaneció sólo hasta el año de 1972 pues fue cambiado al palacio municipal que se encontraba ubicado en la calle 16 de Septiembre. Pero la cárcel conocida como “El Sobarzo” entre los pobladores permaneció hasta el año de 1976, con una reconstrucción en el año de 1972 cuando el ciclón Lisa derrumbó paredes del lugar dejando libres a varios presos.

Así, comentan los trabajadores que tal vez por su pasado histórico, el sitio guarda una vibra mística donde con cierta regularidad se observan fenómenos paranormales como ruidos de pasos y siluetas que avanzan. Puede que éste sitio sea un punto de encuentro para vivos y muertos que hayan en él un refugio para la lectura o el alma en pena.

Foto: LA BIBLIOTECA EMBRUJADA

Sobre la calle Altamirano esquina constitución en el Centro Histórico de nuestra ciudad, se encuentran las instalaciones de la Biblioteca Pública Estatal “Maestro Justo Sierra”.

El edificio tiene una antigüedad de 92 años pues fue construido por el Ingeniero Manuel Balarezo en el año de 1918. La construcción que se erige en paredes de piedra cantera y techos de madera fue en su primera función casa habitación para el General Manuel Mezta.

Entrada la década de los treinta, la viuda del General Mezta vendió el lugar al gobierno y es así que se convierte en un hospital antituberculoso con el nombre de “General Manuel Sobarzo”.

Para el año de 1938 se le hace una ampliación para convertirlo en cárcel y seis años más tarde se instala también la delegación del gobierno de La Paz, pero este último permaneció sólo hasta el año de 1972 pues fue cambiado al palacio municipal que se encontraba ubicado en la calle 16 de Septiembre. Pero la cárcel conocida como “El Sobarzo” entre los pobladores permaneció hasta el año de 1976, con una reconstrucción en el año de 1972 cuando el ciclón Lisa derrumbó paredes del lugar dejando libres a varios presos.

Así, comentan los trabajadores que tal vez por su pasado histórico, el sitio guarda una vibra mística donde con cierta regularidad se observan fenómenos paranormales como ruidos de pasos y siluetas que avanzan.
Puede que éste sitio sea un punto de encuentro para vivos y muertos que hayan en él un refugio para la lectura o el alma en pena.

En el año de 1936 uno de los sargentos de la policía apaleo a un niño que se decía que era fantasma, al conocido "Niño sin rostro" el sargento se dirigió al edificio el sobarzo pero no podía dormirse ya que los ruidos de aquel lugar eran infernales y cada vez que trataba de ver por que, parecía que las sombras se intensificaban, a la mañana siguiente el sargento acudió al panteón al entierro de una de las víctimas de este niño, sin embargo el sargento murió de un paro cardiaco en circunstancias desconocidas.

Muchos dicen que por las noches se aparece una niña en la biblioteca, las empleadas del lugar lo han dicho muchas veces, además de esto se dice que el señor Mezta nunca abandonó su hogar y que a pesar de que hoy en día es un lugar de acceso público sigue ahí con la energía mística que se respira.

Conoce todas estas historias y leyendas en el libro.

"HISTORIAS Y LEYENDAS DE BAJA CALIFORNIA SUR".

Disponible en:

TONATZIN TODO NATURAL 16 de septiembre a contra esquina de coppel Canadá.

LIBRERÍA RAMIREZ 5 de mayo entre revolución y Madero. 

Además podrás encontrar el libro "MITOS Y LEYENDAS DE BCS".

SUSCRIBETE a nuestro canal de Youtube en donde también subimos leyendas.

 http://m.youtube.com/channel/UC1ftruMhWLnQReL06kyhowQ

Mira nuestro nuevo video “HISTORIA DE LOS CEMENTERIOS DE LA PAZ”.

https://www.youtube.com/watch?v=bsU7CA_0nw0&feature=youtu.be

Fotografía: Fototeca del archivo Histórico Pablo L. Martínez 

DALE LIKE A MI PÁGINA PERSONAL EN LA QUE TAMBIÉN PÚBLICO LEYENDAS 

Gamaliel Hamburgo


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autor apologeta el 18/ago, 2014 19:43 Gobernador

@paty14 » Va otra más de La Paz. 

UNA GEISHA EN BAJA CALIFORNIA SUR.

El matrimonio de los señores Oginiwa había hecho una gran fortuna en el Triunfo el pueblo minero, en donde también había nacido su hija Arioji Oginiwa, sin embargo tras el inevitable cierre salieron del país y regresaron a Japón,
Arioji creció con las historias de su padre de aquel pueblo minero en el que había nacido años atrás y pensaban un día regresar, Arioji estudio en una escuela de Geishas y se convirtió en una de ellas, sin embargo tras no ser su vocación decidió salir de Japón y viajar a México. Arioji y sus padres dejaron Japón el 2 de abril de 1948 se dirigían a la Cd. de Mexico, Arioji viajo a Santa Rosalia en donde vivió, algunos años después vivió en Loreto y después en Cd. Constitución y posteriormente en el Triunfo, en donde conoció a Fabian Wevkerley con el que contrajo nupcias en la década de los 60s.

 En 1972 nació su hijo Juan Pablo Wevkerley y se mudaron a La Paz en donde vivieron durante muchos años, Arioji llamaba la atención en las calles de La Paz pues siempre vestía kimonos y se le veía en los hoteles tomando cafe y caminando por el malecón junto con su familia.

 Fabian por su trabajo de corredor de bolsa acumulo una gran fortuna que utilizo para la sociedad, dono dinero para la construcción de la ciudad de las niñas junto con Bing Crosby y ayudo también al equipamiento de la imprenta de la ciudad de los niños y dono material para la construcción de las distintas iglesias de La Paz.

 Arioji, Fabian y Juan Pablo estuvieron a punto de morir en el huracán liza en 1976 cuando decidieron ir por un amigo de ellos el agua se llevo el carro en el que iban y se salvaron, cuando el auto quedo atrapado en las ramas de un árbol caído, pasaron la noche en una camioneta abandonada y fueron rescatados al día siguiente por el batallón de infantería.

 Sin embargo el 14 de septiembre de 1985 Arioji su esposo y su hijo se hospedaron en el hotel Regis en la Cd. de Mexico en donde estarían varios días de vacaciones, Arioji regreso a La Paz el 18 de septiembre de 1985 su hijo y su esposo se quedaron en el hotel, la mañana del 19 de septiembre de 1985 un terremoto sacudió la Cd. de Mexico, el hotel en donde se hospedaba se derrumbo y tanto su hijo como Fabian fallecieron.

 Arioji se volvió muy reservada por este lamentable hecho se le veía triste y estuvo varios años de luto, siempre se le veía en la catedral o en la plazuela caminando sin rumbo fijo, flotando en esos ropajes de seda, Arioji se fue de La Paz en el año de 1994, actualmente vive en Tokio.

 Tal vez alguna vez te encontraste a Arioji en las calles de La Paz.

 Fotografía de: Rose Lemberg Johns, posteriormente la foto fue vendida para una campaña publicitaria.

 

 

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autor paty14 el 19/ago, 2014 12:35 Diputado local

@apologeta » 

Te contaré de una fiesta típica en los llamados Tuxtlas de Veracruz, en esta ocasión y en especial, la de Santiago Tuxtla, Ver., organizan varias festividades, entre ellas, la de  los Líceres es una tradición muy antigua, que deviene de una leyenda mitológica popular.

Santiago Tuxtla, Ver., localizada a pie de la Sierra de San Martín y a 285 kms. Sobre el nivel del mar.

La fiesta típica de Los Líceres se desarrolla todos los años durante el mes de junio, acentuando la celebración los fines de semana, es una tradición muy antigua que viene de una leyenda mitológica, popular, real o histórica, algo que aún no se sabe. Sea como sea, la tradición se respeta año tras año y todo el simbolismo se remite a aquella leyenda. La leyenda dice que antiguamente los habitantes autóctonos mataban a los jaguares y se disfrazan con sus pieles para camuflarse y defenderse de los malhechores. Emitían los bramidos de los felinos y si eran atacados se defendían con un lazo. La tradición ha teatralizado esta leyenda. Mayormente los jóvenes son los protagonistas de esta hazaña, pero pueden participar todos los que quieran. Estos se disfrazan con atuendos compuestos de un cuero (mameluco) y una capucha. La tela debe tener motas, identificando a la piel del jaguar y la capucha dos orejas como su cabeza. Se organizan en pandillas que generalmente se agrupan por barrios. Durante los días de este festejo, las pandillas deambulan por las calles del pueblo, emitiendo los bramidos y correteando agazapados a los niños a quienes se cargan en los hombros y dan vueltas sin parar. Es una festividad muy entretenida. En su transcurso, toda la gente está pendiente de la aparición de los Líceres para evitar ser sorprendidos por alguno de ellos. Si uno de ellos te llega a sorprender, debes de correr, de lo contrario serás cargado y mareado por uno de ellos.  

 

Los Líseres

Una perfumada noche de luna creciente, nació una niña tan bonita que no parecía de este mundo, era hija de uno de mis abuelos de los más viejos, blanca, de piel de durazno color de azucena, lindos cabellos dorados y grandes ojos, raros como de almendras en que se reflejaban suaves y temblorosos pálidos rayitos de luna. Por eso la bautizaron: Rayo de Luna. Nunca en nuestra raza que es fea se había visto nada igual, de lejanas tierras venían a conocerla, a rendirle homenaje y le traían ofrendas y le cumplían mandas. Todo fue llegando a oídos del Gobernador, mis tatas recibieron órdenes de llevarla a los aposentos reales y allá fueron siguiendo a empenachados sacerdotes. Todos los que la vieron en el Templo se prendaron de ella por el halo de belleza y de virtud que la rodeaba. El sacerdote Gobernador dijo: "Vivirá con su familia un año más y luego vendrá a adorar a nuestros Dioses, creemos que es una Princesa Blanca. No permitiremos que traiga dificultades a nuestro pueblo". Mis tatas regresaron llorando muy tristes, llorando tanto, que el Dios de las aguas compadecido lloró con ellos, crecieron los ríos, se inundó la Ciudad, iban a perderse las cosechas de maíz, hierba de México y alimento del pueblo. Atemorizados por el desastre culparon a Rayo de Luna, la buscaban para el sacrificio, mis Tatas la escondieron y la llevaron por los montes en senderos ignorados. Cuando llegaron a la primera sabana del Volcán, oyeron grandes voces en Olmeca que ordenaba: regresen que nadie los molestará. En el umbral de su ranchito encontraron al gran Sacerdote disculpándose, llevaba traje de ceremonia, túnica escarlata, y penacho de plumas rojas y blancas, dijo que en acatamiento a la Princesa en aquella casita edificaría un templo. Todo esto sucedia porque el gran Tonatiuh con un soplo y con sus rayos detuvo las aguas y revivió las cosechas.Rayo de Luna era amada y propicia a los Dioses. Pasaron rodando varios años de felicidad, de abundancia y de paz, y la niña se convirtió en una real mujer, la más bonita de todas las mujeres. Pero como no hay nada seguro en este mundo, porque lo único seguro es la muerte, una tarde triste y nublada en que no se movía ni la hoja de un árbol, comenzó a respirar fuerte el Volcán de San Martín, a vomitar lumbre, lava y enormes piedras calientes, se estremecía la tierra como si tuviera las tercianas y se hacían grietas que se tragaban a las casas, a las gentes y a las bestias. La ceniza no dejaba ver a un metro de distancia, se creyó que era el fin del mundo. Asustados los sacerdotes buscaban a Rayo de Luna para sacrificarla y calmar a los Dioses. Y sucedió lo increíble. Como todos los animales de la montaña huían aterrorizados echaron abajo trozos de la muralla y el primero en entrar al pueblo fue un hermoso tigre Real -Ocelot- que se llevó a Rayo de Luna. Todos los vecinos lo vieron, la llevaba en las fauces suspendida del huipilli cuidadosamente, suavemente como hacen las gatas cuando cambian de lugar a sus gatitos. Ella iba feliz, paso a paso se dirigió el tigre a la montaña sin importarle la ira de los elementos, algunos guerreros valientes lo persiguieron entre el infierno de lava, lumbre y humo, Ocelot los ignoró. La deposito en lecho de flores en su cueva en el laberinto de las intrincadas selvas de las vertientes del Volcán. En ese momento vino la calma, dejó de temblar la tierra, volvió la tranquilidad a todos. La princesa había calmado a los Dioses con las rojas primicias de su amor. Como en ninguna otra época fueron galanas pacíficas e idílicas las verdes y suaves playuelas del Volcán de San Martín. Siguieron rodando muchos años más cuando el Dios estaba de humor volvía al pueblo convertido en Líser asustando a los vecinos que se apresuraban a esconder a los niños.

 

 

paty14



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autor apologeta el 20/ago, 2014 21:14 Gobernador

@paty14 » Paty va una leyenda del Estado de México El Tesoro de la Cueva del Manzano.

Fue por el mes de octubre de 1900, cuando en este pueblo y en los Comarcanos sé propaló la noticia del crimen de: “la barranca del muerto”.Noticia que no hubiera producido tanta impresión, si no hubiera estado íntimamente ligada con la leyenda del “tesoro de la cueva del manzano”.

Mucho se hablo sobre el particular y hasta se organizó una expedición para en busca del tesoro, en el lugar de los acontecimientos, sin resultado práctico ninguno, quedando bien pronto olvidado el suceso.

Como en la vida nada oculto, al cabo de los años, el protagonista del drama de aquel entonces, con toda buena voluntad me refirió el caso, en la forma siguiente:

“Usted recordará, al finado Antonio Martínez; entre él y yo existía una íntima amistad, la que nos hacía tratar como si fuéramos hermanos. Un día, que iba para mi labor, lo encontré sentado en un recodo del camino, en actitud pensativa. Al verme, se levantó y después de saludarme, me enseñó unos papeles diciéndome: mira Enrique, hace unos días encontré, en un viejo arcón de la casa, estos documentos que hablan de la existencia de un tesoro. ¿Quieres ir conmigo a buscarlo? En nadie tengo confianza, sino en ti, no vayas a decirme que no; para que te convenzas, lee estos papeles, y ya verás que si la suerte nos favorece, seremos muy ricos. Tomé los mencionados papeles, y más bien por curiosidad, que por codicia, los leí desde luego, pues era poco lo escrito, y le ofrecí que iba a pensar en el caso y le resolvería después. Nos despedimos, yéndonos cada uno para su trabajo. Dos días más tarde, nos encontramos nuevamente, en él comercio de don Teodoro; allí mientras tomábamos una copa, Antonio
recordó el asunto si íbamos o no; en busca de lo que hablaban los papeles; yo riendo se me ocurrió Don Teodoro, que a mi amigo, se le ha metido en la cabeza, la idea, de que es cierto lo del Tesoro de la Cueva del Manzano, tan sólo porque en unos se encontró, hablan del sitio en que dicen, se encuentra la cueva. que, Antonio recibió mal lo que había dicho, confirmándolo el hecho Don Teodoro, insistente le rogaba le enseñara los papeles, ofreciéndole acompañarlo, se negó rotundamente y hasta de mal humor. Ya en la calle, mi amigo, aún molesto me dijo no seas indiscreto, dime, quieres ir o no; piensa que se trata de mucho dinero y que esto no debemos saberlo más que tú y yo; pues hay gente que sería capaz de asesinarnos, por esos documentos. Para enmendar mi falta que había cometido, y que Antonio quedara contento, me comprometí, en mala hora, a ir con él, cuando quisiera; quedando convenidos en esos momentos, en que tres días después emprenderíamos la marcha, en busca de aquel maldito tesoro. Y así fue, un jueves, muy de mañana salimos del pueblo rumbo a la montaña, caminamos todo él día hasta que las primeras sombras de la noche nos sorprendieron aliado poniente del volcán de Toluca, viéndonos obligados a improvisar un pequeño campamento entre las rocas. Al día siguiente, comenzamos los primeros trabajos de busca. Antonio, con mucho entusiasmo, yo, aunque dudoso, con toda buena voluntad, hacía lo que él me indicaba.

Cuatro días duramos, yendo de un lado para el otro, ya en el fondo de las barrancas, ya en la cima de los cerros, en busca de las señales que debían conducirnos a la puerta de la cueva. Y efectivamente, encontramos algunos de los parajes y señas que indicaban los papeles, lo que sirvió para robustecer la creencia en mi amigo y para desvanecer un tanto, mis dudas. Al tercer día, después de una buena fatiga, con las ropas desgarradas, muertos de cansancio, nos instalamos en la orilla de aquel profundo barranco del que no quisiera ni acordarme; prendimos una hoguera y después de tomar algún alimento, comenzamos a platicar sobre las posibilidades que ya teníamos para llegar a la cueva. Viendo Antonio que el fuego se extinguía, tomó el cuchillo de monte, y se dirigió a un sitio lejano, en busca de leña seca. ¡fue la última vez que nos vimos! ¡Ay, señor, cómo me duele el alma al recordarlo…! ¡Más valía que a mí también me hubieran matado…! ¡No cabe duda que aquel tesoro, está maldito…!

Diez minutos habrían transcurrido, de que Antonio se había alejado, perdiéndose entre las sombras, cuando de improviso, escuché un grito de angustia, como si alguno solicitara socorro, volviendo a quedar después todo en silencio. recisamente, me puse en pie, y sin pensar en el peligro, casi corriendo fui en la dirección en que me pareció había venido aquel grito, que aún me parece escuchar. Al detenerme, en un sitio rodeado de árboles, donde estaba más oscuro, agitado, escudriñando con la mirada a mi alrededor, todas las fuerzas de mis pulmones grité: ¡Antonio… Antonio…! ¿Dónde estás…? El eco de mi llamado, no se perdía, cuando en mi cuello sentí la presión de dos manos, que: ! Sorpresa había sido tan brutal, me que allá como un sueño, … Quise luchar, pero fue en vano la voz que me decía:!los papeles. ..los papeles. ..¿dónde los tienes? ¡Dámelos! Después. .. un vacío…una montaña cayendo sobre mi cabeza… ¡La muerte!

Cuando desperté de aquel espantoso letargo, estaba yo en la cama de un hospital. Habían pasado muchos días. Otro de los heridos, que estaba a mi lado, me explicó que según él había oído, fui encontrado en el fondo de una barranca, con una horrible herida en la cabeza y que el doctor al hacerme la primera curación había dicho que pronto moriría y que si por milagro llegaba a vivir, podía quedar idiota. Ni lo uno ni lo otro pasó; mi fuerte constitución hizo que aunque lentamente, al transcurso de dos meses, recobrara yo mis facultades y mis movimientos. Una mañana que estaba yo tomando el sol en el pequeño patio, se presentó el personal del Juzgado haciéndome saber que tenía que rendir mi declaración.

Se me dijo que debía decir la verdad y después de haberlo ofrecido así, me indicaron que explicara yo lo que había pasado.

Así lo hice, relatando todo lo anterior, hasta el instante en que aquellas manos de un desconocido, me arrojaron al abismo, sin saber más. Entonces, él señor juez, dirigiéndome una penetrante mirada, me preguntó: ¿Quién fue pues el que mató a Antonio Martínez, su compañero y amigo? Un rayo que hubiera caído a mis pies, no me hubiera producido aquel efecto.

¿Antonio, muerto, Antonio, mi hermano? Fue lo único que pude exclamar. Sí, repuso el señor Juez, confiese usted la verdad, no engañe a la justicia, su negativa puede perjudicarlo más.

Señor Juez, contesté, lo que le he dicho a usted es la verdad, se lo juro sabía sino hasta estos momentos, que Antonio ha muerto, y por lo tanto, no sé quien pudo haberlo matado.

Es decir, repuso el Juez, que niega usted haber sido quien lo asesinó.

Sí, respondí, en forma categórica. Lo niego, soy inocente de esa muerte.

Está bien, sabe usted firmar, hágalo aquí.

Estampé mi firma donde me dijeron, y antes de retirarse, el Juez me indicó lo que le conviene es confesar todo, de una buena vez, para que su pena sea menor.

Largo rato después, comencé a coordinar mis ideas, preguntándome a solas: ¿por qué me han ocultado la muerte de mi amigo? ¿Quién lo mató? Luego aquel grito de angustia que oí, en esa noche en el monte, era de él. .. no me cabía ya duda… ¡Ah! Qué desgracia la mía, y la propia justicia se fijaba en mí, como el asesino de mi amigo, de mi hermano de corazón. .. ¡Maldición!

Comprendiendo mi situación, en vano buscaba en mi mente, la forma de desvanecer aquel cargo y de justificar mi inocencia. ¡Tarea inútil! Al ser dado de alta en el hospital ingresé en la cárcel como un asesino, como un criminal odioso. Tantas veces me llamaron a declarar, negué terminantemente el delito que se me imputaba; pero las pruebas que había en mi contra eran terribles: el cuchillo con que se había cometido era el mío, en la cacha tenía mis iniciales; el día de la salida, los dos solos lo habíamos hecho; se trataba de ir en busca de un tesoro; los documentos que según confesión mía, yo los llevaba, habían desaparecido; en una palabra, todo estaba en mi contra. La ambición, manifestaba el señor juez, era la que me había hecho cometer el crimen, mi amigo debía haberse defendido de la agresión que yo le hacía, y al recibir las puñaladas en las convulsiones de la muerte, se había agarrado a mi cuerpo, y habíamos rodado juntos al fondo de la barranca; y la prueba de ello era que, como a
unos dos metros de donde me levantaron, estaba su cadáver, y muy cerca de mí, el cuchillo fatal. Yo no podía señalar a nadie como autor, más que aquellas dos manos malditas y la voz ronca de aquel desconocido; verídica defensa, que fue tomada como una coartada de mi parte, para evitar el castigo. y fui sentenciado con aquellas pruebas circunstanciales, a quince años de prisión. .. ¡quince años! Si en verdad hubiera cometido el delito, mi misma culpa me hubiera hecho más resignado a cumplir la sentencia, injusta de mi juez. .. ¡quince años de sufrimientos… de lágrimas… pesando sobre mi cabeza el calificativo de asesino …! Cuántas veces en mis momentos que tuve calma, al pensar en todo lo ocurrido quién podía haber sido el criminal despiadado, en cuyo lugar, yo sufría, no encontrando solución para ese enigma, llegué hasta imaginarme que, el alma de alguno de los que habían escondido el tesoro, era la causante de aquello, para ejemplo de los que quisieran intentar una nueva aventura.

Finalizaba el año de 1911. Hasta la cárcel llegaban los rumores de que la revolución había tomado incremento en algunos lugares. La vigilancia fue redoblada por temor a la fuga de los reclusos; las consideraciones que teníamos algunos, nos fueron retiradas Una noche del mes de diciembre, fue sacada toda la prisión y amarrados en parejas codo con codo, nos condujeron hasta la cárcel de Toluca; de allí al día siguiente, con otros muchos, fuimos llevados a México. El Cuartel de la Canoa, fue nuestro destino provisional, pues en poco tiempo nos incorporaron a diversos cuerpos que desde luego salieron para la campaña del Norte. Cuatro años de sobresaltos, en que la muerte me arrebató a muchos compañeros. .. De mi imaginación no se borrarán jamás, aquellas escenas de horror: …puentes destruidos por el incendio y la dinamita. .. trenes volados…gritos de desesperación y angustia de cientos de heridos. .. blasfemias. .. el estampido de los cañones, dominando el fuego de la fusilería. .. caballos
sin jinetes, corriendo desbocados en los campos de batalla. .. lamentos. .. montones de cadáveres, que eran quemados después de los combates, y que se retorcían espontáneamente al ser presa de las llamas… ¡la desolación… el terror… la muerte en todas sus manifestaciones…!

El último combate en que me encontré, Habíamos peleado tres días, con sus tres noches; un oportuno refuerzo, nos hizo alcanzar la victoria, ordenándose la persecución de los restos del enemigo.

Y allá fuimos, por aquellas llanuras, encontrando muertos, heridos y haciendo prisioneros, hasta que llegamos a un poblado, donde hizo alto nuestra columna. Al permitirse descanso, me separé de mis compañeros y me dirigí a la orilla del pueblo donde un extraño impulso hizo encaminara mis pasos hasta las ruinas de una casa, recibiendo allí una sorpresa, al ver la figura de un hombre que se encontraba escondido entre la maleza, en uno de los rincones. Avancé con el arma preparada y al estar cerca de él, grande fue mi sorpresa al reconocer en aquel individuo, nada menos que a Don Teodoro, antiguo conocido de mi pueblo. ¡Usted aquí, Don Teodoro! pero qué anda haciendo por estos sitios? , ¿Qué le pasa?

-Párese, no tenga miedo -le indiqué-. Yo soy Enrique, ¿no se acuerda usted de mí?

-Sí, me contestó, bien te conozco, has llegado a tiempo. .. puedo morir tranquilo.

-Pero quién habla de morir, Don Teodoro, le contesté.

-Yo, Enrique, Acércate, no puedo levantarme, tengo dos heridas por las que se me está escapando la vida. .. y llegas a tiempo…

-Llamaré a unos camilleros de los que vienen con nosotros, para que lo lleven y lo curen, tal vez pueda salvarse.

Todo es inútil, Enrique, ¡Dios así lo ha dispuesto!. ..Sólo te pido que escuches la suplica del que fue el autor de toda tu desgracia. ..iOyelo! Yo fui el que cegado por ambición y después de haberme dado cuenta, por la plática que tuvieron en mi comercio, los anduve espiando desde ese momento, a ti y a Antonio, siguiendo todos sus pasos hasta cuando se fueron al monte, yo estuve muy cerca de usted aquella noche, de que estaban próximos a encontrar la entrada vechando aquel momento en que Antonio fue a buscar leña, lo se que llevaba lo maté, arrojándolo al barranco, yo fui el que despué: te esperé y atacándote de improviso, apreté tu cuello, y te robé los documentos de Antonio y después. ..te arrojé al fondo del barranco, donde había yo arrojado antes a el …yo fui el que hizo todo. ..perdóname. .perdóname…

Como atontado escuché aquella espantosa revelación y preso de y de venganza, preparé mi carabina, para acabar de matar a aque que disparara yo, su vida se extinguió… Mi impresión fue tan grande, que ante el cadaver de ese hombre vil, todo mi pasado lleno de ignominia y de dolor, y revivio en mi cerebro y parece mentira. ..lloré. ..lloré y aquellas lágrimas me salvaron y salvaron el alma de aquel desgraciado. ..Lo perdoné. ..lo perdoné de todo corazón Ojala y mi perdón le haya servido de abono, ante el Juez Supremo!

Junto al cuerpo de Don Teodoro, estaba una maleta, la que abri, encontrando prendas de ropa, una cartera conteniendo trescientos pesos en billetes de banco, varios entre ellos, los documentos de Antonio, que fueron la causa directa de aquel drama en que fuimos tres las víctimas, en diversa forma. Ya sin rencor obtuve el permiso de mis superiores, para darle cristiana sepultura al cadáver, del que habia sido motivo de mi desgracia personal, y posteriormente mi enemigo en combate…

Poco tiempo después, la Revolución triunfó, me concedieron mi baja y al llegar a mi pueblo, busqué a los familiares de Don Teodoro y como ya ninguno vivía allí, ni sabían dónde estuvieran, fui a la cabecera del distrito, a repartir entre los presos de la cárcel, donde estuve, aquellos dineros que no me pertenecían. ..¡Se sufre tanto en una prisión!

Y ahora, estoy tranquilo, mis penas morales me han agotado, comprendo que ya muy poco tiempo he de vivir; mas estoy contento, porque siquiera moriré en mi tierra. .. ¿Qué me importa cómo me juzguen. ..? ¡Dios es testigo de que no soy ningún asesino, como se me juzgó!

Para terminar y como demostración del aprecio que le tengo, voy a regalarle a usted esos papeles que conservo. Tómelos y léalos como un pasatiempo; pero le ruego que no vaya a ilusionarse ya intentar ir a buscar nada, porque ese tesoro, si es que existe, está maldito…

Agradecido por el obsequio, e impresionado por aquella verídica historia, me despedí de Don Enrique, el que hace dos meses que murió y pensando que es de justicia vindicar su memoria, lo hago, publicando todo lo que él me refirió, así como el contenido de los documentos, o relaciones que se refieren al tesoro.

“Se buscará por el camino de Coatepec de las Harinas arrastradero, el que se debe de tomar con dirección a “Peña Blanca” y de allí al “Paso Ancho” siguiendo la dirección misma, hasta la Calzada de “San Gaspar” y se sigue caminando frontero al “Cerro Cuate” y de allí se quebrará sobre la izquierda, a pasar por arriba de un salto grande, que se encontrará en la “Barranca de la Sepultura” y estando en dicho sitio, se verá al Poniente un cerro alto, escampado de árboles, dicho cerro tiene tres cañadas, en una de ellas, se buscará un ojo de agua, que sale de enmedio, siguiendo hasta un subterráneo cuya entrada cubierta y muy bien oculta por grandes yerbas, entrando se hallara una pieza grande, que servía de caballeriza y de allí por el lado que sale el Sol, se encontrara una especie de túnel, pero muy oscuro y como de quince varas de largo, que conduce a otro subterráneo entre peñas y tepetates, en el cual al entrar se oye un fuerte ruido que causará temor, en uno de los rincones se verán varias
lajas amontonadas, al quitarlas quedará la entrada de la Cueva Grande, donde hay un gran tesoro, en barras de oro y plata, moneda sellada y otros muebles de mucho precio. El que llegare por suerte a dar con este tesoro, es suyo, y sólo se le ruega que haga buen uso de él, con los pobres y con la Iglesia. A los veintisiete días del mes de marzo del año de mil ochocientos cuarenta y cuatro.- Francisco Plata.- “Rúbrica”.

“Cumpliendo con los deberes de cristiano, hago esta declaración en el nombre de Dios Todopoderoso, que me redimió con su preciosísima sangre. Saliendo de Coatepec de las Harinas, siguiendo el camino que va para la Sierra, hasta encontrar el que va para “Ameyalco” se pasan tres lomitas, a la mitad de la primera, hay un oyamel descascarado; la segunda es una lomita quebrada y la última tiene unas peñitas que miran para donde sale el Sol; y de allí se sigue el rumbo de una joya grande, que agua enmedio corrediza; la que sigue hasta un cerrito redondo, que tiene muchos árboles y se busca una encina, que tiene dos brazos, uno que mira para el rumbo del veladero y otro para el Real de Zacualpan; y en cuyo árbol al pie, tiene una herradura clavada; de allí se cuentan veinte pasos y se va en derecho, siguiendo una agüita para abajo, que sale del Cerro del Manzano y que va a dar a un salto chico y andando cincuenta pasos rumbo a Toluca, se encuentra la puerta de una cueva, la mitad tapada con mucha
yerba y la otra mitad, por donde entra el río, se sigue hasta llegar a un subterraneo que se pasa para entrar a otro, y en el último en un rincón, tapada con argamasa esta una puerta; quitada la argamasa, se encontrará una como pieza grande, donde está un altar con dos, Santos Cristos de oro macizo, y unas custodias con resplandores de muchos , brillantes, al pie del altar, hay mucho dinero amontonado en barras de oro y plata; así como moneda sellada; en los rincones hay armas y monturas y sobre unos grandes troncos secos, hay bultos hasta como un ciento, de géneros de seda y de loza, de la que llegaba por Acapulco. Por el amor de Dios, que todo lo de la Iglesia se entregue a la misma, y 1o demás que hay en la cueva sea repartido entre los pobres. Lo que digo en el año de cuarenta y cinco.- Bartolomé Falcón.- “Rúbrica”.

Hay que hacer constar que, estas o parecidas relaciones, fueron las que indujeron al llamado Emperador Maximiliano, de Austria, allá por los años de 1865 a 1866, a enviar un fuerte destacamento al mando de un coronel Segura, con el fin de buscar dicho tesoro; durando dicha expedición tres meses, sin encontrar nada; más tarde, durante el gobierno del General Vicente Villada, una señora de apellido López, obtuvo un apoyo de dicho gobierno, habiéndole facilitado tropa, para buscar la cueva misteriosa del “Cerro del Manzano” y durante varios años, se han organizado buscas, por particulares de los pueblos, y aun de México, sin que hasta la fecha se sepa que hayan encontrado el lugar preciso donde está la “Cueva del Cerro del Manzano”, esperando con sus tesoros, al afortunado nuevo Edmundo Dantés, Conde de Montecristo, que con su valor y constancia consiga arrancárselos.

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autor paty14 el 22/ago, 2014 10:08 Diputado local

@apologeta » 

No se si conozcas un lugar mìstico, mágico y misterioso, enclavado en los Tuxtlas,  a dos horas de Coaztzacoalcos, Ver..  Catemaco, adornada con su bellísima casacada Nanciyaga, es todo un espectáculo de la naturaleza…

 

En Catemaco, lo que no es mágico, embruja... Entre un cúmulo de montañas, rodeado de ríos, enclavado en la región de Los Tuxtlas y próximo al Golfo de México, justo al extremo sur del estado de Veracruz de Ignacio de La Llave, se encuentra el sitio donde habitan los brujos más poderosos de México.

Esos a los que los hombres y mujeres más poderosos de la política, la industria y del espectáculo han visitado por años para conseguir toda clase de “trabajos” relacionados con el amor, el dinero y por supuesto, el poder.

Hasta aquí, hasta la “ciudad de los brujos”, la que emergió de las cenizas tras la erupción del volcán San Martín, alrededor del año 1615 –y que por ello se le denominó Catemaco o “Lugar de Casas Quemadas”– 

Es aquí, en esta ciudad oficialmente fundada en 1774, donde se celebra una “misa negra” el primer viernes de marzo, a la que asisten cientos de personas de todas partes del país y del extranjero en busca de una pócima para el amor y para la buena suerte, y hasta de amuletos que les ayuden a ganar elecciones.

En la capital de los brujos de México habitan 26 mil 141 personas, todas ellas muy cerca del Golfo de México y de la laguna de Catemaco, principal atracción turística, que está rodeada por exuberante vegetación y conformada por varias islas, como la de Tanaxpillo, mejor conocida como “La Isla de los Monos”, por la colonia de macacos rabones nadadores procedentes de Tailandia.

Además existe la reserva de Nanciyaga, en la isla del mismo nombre, donde se realizan recorridos para apreciar la naturaleza, y donde se ofrecen tratamientos relajantes hechos de lodo para la piel, limpias espirituales y baños de Temazcal.

Hay un cocodrilario que destaca junto con una aldea en la selva, un solarium, un pequeño embarcadero con kayaks y cayucos de madera, un manantial de agua mineral, un comedor y un teatro monolítico al aire libre, el cual por las noches está iluminado con quinqués y mecheros de aceite.

Por eso cada sitio en Catemaco está lleno de misticismo y por eso las casas de los curanderos, de los brujos y los chamanes (más de 230 en toda la ciudad) están repletas de imágenes como la Virgen de Guadalupe, el Niño Dios, Jesucristo y la mismísima Santa Muerte.

Otro lugar mágico es Sontecomapan, cercano a la laguna de Catemaco, a donde se puede llegar en lancha para apreciar los ríos y ser testigos de cómo se separa el agua dulce del agua marina y también poder admirar los manglares, escenarios de diferentes filmes cinematográficos internacionales.

El clima del municipio es de húmedo a templado; la mayor parte del año, llueve por las mañanas, pero regularmente después de mediodía el calor se hace intenso.

Caminar por las calles de Catemaco hace sudar, irremediablemente; pero al caer la tarde el cielo se nubla y la lluvia regresa, y todo esto reverdece al conjunto montañoso de la sierra de Los Tuxtlas, llamada también San Martín, por donde está los ríos Grande de Catemaco, Yohualtajapan y Cuetzalapan, que junto con el lago que desagua a través del río Grande forman la cascada de Tepetapan.

Es de esos lugares donde los catemaqueños obtienen sus alimentos con los que elaboran platillos como los tegololos, topotes, mojarras de Catemaco y especies endémicas de peces y que se puede disfrutar en restaurantes, muchos de ellos heredados de familia en familia.

Pero sus valiosas costumbres, como la brujería blanca y negra, siguen vivas. Tan es así, que tanto la actual administración, así como las anteriores, fomentan la actividad de los brujos, y para ello tienen al menos a 20 personas que, en motocicleta, guían a los turistas con los curanderos, brujos o chamanes, quienes trabajan de lunes a domingo, las 24 horas de día –excepto los martes y viernes– sobre todo a medianoche y a mediodía que son las horas de sanación en las que existe más energía para realizar cualquier trabajo de magia negra o blanca.

TERRENO FÉRTIL Y POBRE

Tomás Alonso Martínez, párroco de la iglesia de El Carmen, advierte que Catemaco es una zona pobre, con muchas carencias y donde la gente sobrevive gracias a la pesca, la agricultura, la ganadería y, por supuesto, el turismo.

“Es un lugar muy bonito, tiene paisajes muy bonitos, lagunas, cascadas, manantiales, la selva que aún se conserva, es un lugar muy bello, es un lugar turístico”, dice el párroco.

En esta zona del estado existe gran analfabetismo que se agrava por las pocas oportunidades de empleo y la enorme necesidad de subsistir; los niños andan por las calles vendiendo chicles. De hecho en este recorrido se pudo ver al menos dos grupos de ocho niños de entre 7 y 10 años que recorren la ciudad.

Estas carencias también provocan que los jóvenes no acudan a estudiar y que la población adulta se mantenga rezagada, ya que su prioridad sigue siendo el ganar dinero para sufragar las necesidades básicas de su familia.

“Es un terreno fértil para desarrollar algunas cosas, como manejar las creencias en determinadas cosas, aunque claro, no solamente se dan en personas que no hayan tenido estudios, pues viene gente muy estudiada de diferentes ámbitos y países a visitar a los brujos”, asegura Alonso Martínez.

Bonifacio Rivas, antecesor de Alonso Martínez, asegura que en Catemaco no hay brujos, sino gente verdaderamente ignorante a la que visita gente más ignorante, entre mexicanos, algunos de Estados Unidos y Centroamérica.

La actividad turística da de comer a la población, que en un 52% está dedicada a la informalidad generada por los brujos como lo señala Jorge Geixpal, hijo de un brujo y quien se negó a continuar la tradición familiar.

“Aquí es difícil conseguir empleo, no hay industria, la laguna es la industria porque el turismo pasea; tenemos la pesca, aunque también hay agricultura y ganadería. Aquí el sueldo es de 80 pesos, de 8 de la mañana a 5 de la tarde, en el trabajo que sea”, dice Jorge Geixpal.

Geixpal, primo de los brujos Apolinar y Tito Geixpal, prefiere ganarse la vida contando la historia del pueblo en las lanchas que recorren el lago Catemaco. Como él hay 150 que los siete días de la semana, sobre todo de viernes a domingo, buscan ganarse la vida.

“Mi papá murió porque no hizo bien su pacto con el diablo, a mí me ofreció seguir con su negocio pero no, prefiero batallar, y así me he mantenido desde hace muchos años”, afirma Jorge.

Historias como ésta se escuchan en la calle y llegan hasta el propio párroco Tomás Alonso Martínez, quien advierte que hay un sincretismo, pues se conjugan distintas creencias y se da un paso hacia la superstición, donde se ven otros elementos que no son de la fe cristiana.

Claro, la creencia en los brujos no se limita a esta ciudad, incluso a pocos minutos de ahí, en San Andrés Tuxtla, parte de la región de Los Tuxtlas, hay al menos 15 brujos y el Ayuntamiento de ese municipio tiene un par de años fomentando un congreso para atraer a turistas.

Aunque los de Catemaco son los brujos más famosos, también hay en la huasteca potosina, en Chinameca, Morelos; en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; en Linares, Nuevo León, en fin, no hay rincón del país en donde no existan prácticas de este tipo.

paty14



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autor apologeta el 22/ago, 2014 12:12 Gobernador

@paty14 »Hola Paty, claro que si conozco Catemaco y su laguna, a lo que no he ido es al famoso congreso de brujos que se hace anualmente, es bonito Catemaco y su laguna. Está considerado como "Pueblo Mágico". Publico algunas fotos.

Saludos

Foto: La Laguna de Catemaco y al fondo sus hoteles.

siguiente: Cartel publicitario

Última: Demolición del Hotel Catemaco y constuir una Coppel en el centro de un Pueblo Mágico????? 

   

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autor apologeta el 22/ago, 2014 12:50 Gobernador

@paty14 »Hola Paty, ya que estamos en el Estado de Veracruz, tengo esta leyenda prehispánica de por aquí, se llama:

Tajín y los Siete Truenos.

 
Una mañana de verano llegó a las selvas de Totonacapán un muchacho llamado Tajín. Era chamaco maldoso. No podía estar en paz con nadie. Apedreaba a los monos, zarandeaba los árboles, saltaba encima de los hormigueros… Por eso el muchacho vivía solo. Nadie soportaba su compañía.
Ese día se encontró en un recodo del camino con un extraño hombrecillo de barba cana, grandes bigotes y cejas tan pobladas que casi cubrían los ojos. 
-Buenos días, muchacho. Mis hermanos y yo andamos buscando alguien que nos ayude a sembrar y a cosechar, a vigilar el fuego y a llevar la casa.
-¿Quiénes son tus hermanos?
-Somos los Siete Truenos. Nos encargamos de subir a las nubes y provocar la lluvia. Con nuestras capas, botas y espadas marchamos por los aires hasta que desgranamos la lluvia. 
Tajín, apenas escuchó aquello, se imaginó por los aires haciendo cabriolas entre las nubes y dijo que iría con él a casa de los Siete Truenos.
Los Siete Truenos vivían en una casa de piedra, encima de una gran pirámide llena de nichos.
Cuando se enteraron de quién era y a lo que venía, todos protestaron:

-¿Un extraño en nuestra casa?
-¡Ya no tendremos más secretos!
-¡Aprenderá nuestras mañas!
-Tiene cara de bribón.
-Calma, hermanos, por favor. Siempre hemos querido salir todos juntos de excursión, nos peleamos por ver quién realiza las tareas de la casa. Él solucionará los problemas. 
Después del mediodía unas nubes se asomaron por el lado del mar. Los Siete Truenos, entre bromas y risas, abrieron el arcón de madera y sacaron sus trajes de faena. Se pusieron capas, botas y se ciñeron espadas y salieron corriendo hacia las nubes. Sus capas agitadas provocaron el viento, sus botas retumbaron contra las nubes y trajeron los truenos mientras sus relumbrantes espadas desataron los relámpagos.
Y de esa manera, la lluvia comenzó a caer suave y tibia como una bendición.
Durante días Tajín fue un ayudante ejemplar. Pero cada vez que limpiaba las botas renacía en él mismo pensamiento: “Tengo que subir.”
La soñada oportunidad llegó. Una mañana los Siete Truenos le dijeron que debían ir a Papantla a comprar puros en el mercado. Ellos se fueron muy contentos. Pero, apenas se quedó solo, Tajín tiró la escoba, corrió al arcón para vestirse con las ropas de los Siete Truenos.
Tajín comenzó a subir por los aires. Comenzó a corretear las nubes, sacudía su capa para juntarlas, y sacaba su espada y la hacía girar. Todo el cielo y la tierra, y aún el mar se llenaron de una luz cegadora. Entre relámpagos y truenos desataron contra la selva un chubasco violentísimo. No era la lluvia bendita de los Truenos, sino una tormenta devastadora. El día se había oscurecido. La lluvia desgajaba ramas de los árboles y hacía crecer los ríos.

Apenas observaron lo que sucedía los Siete Truenos se dieron cuenta de que aquello era obra del muchacho. Regresaron a toda prisa y una vez puesta sus ropas salieron en su busca para atraparlo.
Y allí estaba Tajín, brincoteando de un lado a otro. Cada impulso suyo daba más brío a la tormenta: resoplaba el viento, crecía la lluvia y caían relámpagos y truenos.
Pasaron muchas horas antes de que los Siete Truenos lograran atrapar a Tajín. Cuando finalmente los consiguieron, lo bajaron con tiento, lo ataron fuertemente y lo llevaron al mar para tirarlo al agua.
Bien adentro lo tiraron. Y desde entonces allí vive Tajín. Ha crecido el muchacho. De vez en cuando abandona las profundidades marinas y, cabalgando sobre el viento, desata a las nubes en una lluvia incontenible, mientras los truenos y los relámpagos se suceden. Entonces los Siete Truenos deben trepar de nuevo para capturar a Tajín –al Huracán, como también le dicen al muchacho-, para lanzarlo una vez más al fondo del mar.

 

 

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autor paty14 el 23/ago, 2014 10:15 Diputado local

@apologeta » 

Historia breve de la pirámide del Tajín

Los abuelos relatan que en una cueva situada entre Totomoxtle y Coatzintlali, existía un templo dedicado al dios del trueno, la lluvia y las aguas de los ríos. Siete sacerdotes se reunían en el templo cuando llegaba el tiempo de sembrar las semillas y cultivar la tierra. Siete veces invocaban a los dioses, y cantaban en dirección a los cuatro rumbos del universo. Siete por cuatro suman veintiocho, el número de días de que consta el ciclo lunar. Los sacerdotes tocaban el gran tambor del trueno, arrastraban pieles de animales por la cueva, lanzaban flechas encendidas al Cielo, para que la potente lluvia arrojara sus aguas a la selva. Entonces llovía a torrentes y los ríos Papaloapan y Huitzilac se desbordaban.

El tiempo fue pasando; y en un momento dado llegaron gentes extrañas que decían venir de tierras lejanas. Arribaron por el Golfo de México. Los hombres, las mujeres y los niños extranjeros siempre sonreían, parecían estar muy felices, y en efecto lo estaban, pues después de haber pasado muchas calamidades en el mar, por fin habían llegado a tierras tropicales donde encontraron frutas, animales, agua potable y un hermoso clima. Decidieron asentarse en las tierras encontradas a las que llamaron Totonacapan.

Sin embargo, los siete sacerdotes que vivían en la caverna no estuvieron de acuerdo en que los totonacas invadieran sus tierras, y decidieron producir muchos truenos, relámpagos, , y lluvia para asustarlos. Llovió por mucho tiempo. Alguien se dio cuenta de que tales catástrofes las producían siete sacerdotes que moraban en una cueva. Los totonacas se reunieron en cónclave y decidieron embarcar a los siete sacerdotes provistos de alimentos y agua, y enviarlos al mar de las turquesas, de donde nunca más regresaran. Pero quedaba el problema de los dioses del trueno y de la lluvia. Conscientes de que nada podían hacer contra las divinidades que causaban tales estropicios naturales, los sabios sacerdotes y los principales señores totonacas decidieron adoptar a los dioses, venerarlos y rendirles pleitesía,  para evitar su furia vengadora se hicieron sus fieles.

 

En el mismo sitio donde estaba la cueva, el templo, y los dioses del trueno y la lluvia, los totonacas levantaron otro magnífico templo, la Pirámide del Tajín, que en lengua totonaca significa el “lugar de las tempestades”. A los dioses del trueno de de la lluvia, se les rezó durante trescientos sesenta y cinco días, que es igual al número de nichos con que cuenta este magnífico templo, para que durante todo el año se tenga buen tiempo y la lluvia caiga satisfactoriamente cuando llega el momento de regar las milpas.

paty14



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autor apologeta el 23/ago, 2014 12:05 Gobernador

@paty14 » Paty, me gustó la historia del Tajín, excelente. Ahora va una leyenda en la época del arribo de los españoles:

La Leyenda de la Virgen de los Remedios

Historia vaga con romántica y bella leyenda de amores entre la nobleza visigoda de Toledo, en los inicios del ya muy lejano siglo VIII, y aventuras de guerreros mercenarios extremeños de la época de Hernán Cortés, a finales del siglo XV, en marcan a la pequeña imagen de la Virgen de los Remedios y el diminuto “niño” que sobre su pecho alberga.

Trataré de Ubicar primeramente, en el tiempo y el espacio, a la imagen que al pasar de los siglos sería conocida como Virgen de los Remedios, y para ello, recordemos previamente que los visigodos dominaron a España del 412 al 711 de nuestra era y que allá por el año 700, la nieta del entonces ya fallecido Rey Chindavisto, llamada doña Luz, y a quien la crónica de la época pinta como a una hermosa mujer, era objeto de tenaz persecución amorosa por parte del Rey Witiza, monarca en turno de la imperial Toledo. No obstante que el rey no dejaba ni a sol de campo ni a sombra de castillo a doña Luz, ésta se unió secretamente con don Favila, duque de Cantabria, de quien, secretamente también, tuvo un niño (éste sería, con los años, don Pelayo, Libertador de España).

Antes de que el ya receloso monarca lograra descubrir la prueba del “pecado”, doña Luz hizo subrepticiamente sacarlo del castillo y, en una muy superada versión de la leyenda del patriarca Moisés, el infante, acompañado por una pequeña Virgen María y su niño, fue cuidadosamente acomodado en una arca que una camarera de doña Luz depositó sobre las aguas del río Tajo, allá en Toledo. Después de un recorrido de casi 40 leguas -según leyenda- , la arca, sobre el mismo río Tajo, fue vista y resaltada en un sitio aledaño a la Villa de Alcántara (Extremadura) por el noble don Garfres, quien ahí se hallaba ejercitándose en la cacería. Aquel caballero descubrió también, al lado del infante, unas joyas y una casa del origen noble del niño, sin dar ninguna noticia de quiénes eran sus progenitores. Don Gafres condujo y adoptó en su castillo al niño y a la Virgen la entregó a la iglesia de Santiago, ya desaparecida de la Villa de Alcántara.

Casi ocho siglos después, ya por algún extraño privilegio, o tal vez por un acto de compraventa, el cura de aquella iglesia entregó la Virgen a un soldado extremeño que habría de partir a la guerra de Italia. Cuando este soldado regresó de su aventura, a su villa natal, y supo que su hermano Juan Rodríguez de Villafuerte se enlistaría entre los hombres de Cortés para venir a “la conquista de las Indias”, aquí al Nuevo Mundo, le aconsejó a éste traer consigo aquella Virgen, diciéndole que a él le había no solamente dado fortuna, sino también la había remediado sus heridas. .. De ahí, posiblemente, el nombre de Virgen de los remedios.

Andando el tiempo, y ya en la Gran Tenochtitlán, luego de que Cortés mandó retirar del Templo Mayor a los dioses aztecas, Rodríguez de Villafuerte colocó en el lugar de Huitzilopochtli a la virgen española, sitio del que la rescató antes de huir con sus compañeros en la memorable noche (la Noche Triste) del 30 de junio de 1520, ocasión en la que -según los cronistas- Rodríguez de Villafuerte prefirió cargar con su Virgen que con el oro que codiciosamente, a pesar de su gravísima situación, los otros apañaban, y que, en gran medida, fue lo que, por el sobrepeso, les costó la vida.

Horas después del desastre, cuando Cortés llegó y derramó lágrimas en el sabino de San Juan, a un lado del Cerro de los Remedios, en Naucalpan, Rodríguez de Villafuerte ocultó su virgen en la oquedad de un maguey que le pareció a propósito en la cima de aquel cerro, llamado entonces de Otomcopolco (“lugar de otomíes”). La imagen no fue localizada sino 20 años después por el cacique otomí Ce Cuauhtli, bautizado luego como Juan del Águila Tovar, quien la llevó a su casa; pero como la imagen volviera -según la leyenda- una y otra vez al sitio en que el cacique la encontró, fue ahí donde los religiosos de Tacuba decidieron erigirle una iglesia, en la inteligencia de que la actual no tiene ya nada de aquélla.

Al principio, el templo fue una humildísima ermita que, con el tiempo, decayó en un estado verdaderamente deplorable, por lo que el regidor y obrero mayor de la Ciudad de México, García de Albornoz, influyó para que el Cabildo se interesara en la construcción de un santuario en sustitución de la casi destruida ermita. Tanto el virrey Martín Enríquez, como el arzobispo de México, Pedro Moya Contreras, coincidieron favorablemente a la realización del proyecto. El primero lo costeó, y el segundo se mostró satisfecho de poder bendecir la obra cuando ésta fuera terminada. De acuerdo todos, el santuario fue comenzado en 1574 y concluido a finales de agosto de 1575. Los primeros patronos del santuario fueron el Cabildo y el Regimiento de la Ciudad de México, habiéndose designado vicario al licenciado Felipe de Peñafiel.

Más de medio siglo después, el 25 de marzo de 1629, se inició la construcción de las torres con su cúpula y crucero, con aplicación de bellos adornos de yeso. Antes de las muchas transformaciones de que fue objeto, el santuario tuvo una casa principal para dar alojamiento a Pobres y a peregrinos; y aposentos para virreyes, arzobispos, oidores, inquisidores, personas principales y convidados especiales.

 

 

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autor apologeta el 23/ago, 2014 12:38 Gobernador

@paty14 » Paty, continuando con la Virgen de los Remedios, nos vamos hasta donde te encuentras, el Estado de Puebla, concretamente hasta Cholula.

CHOLULA, PUEBLO MÁGICO
Cholula es una ciudad muy importante en la historia de México, ya que fue durante siglos el mayor centro de comercio y religión en Mesoamérica. Además se la considera la ciudad más antigua de todo México: se dice que ha sido habitada de manera constante por más de 25 siglos.

La historia cuenta que en 1519, Hernán Cortés (personaje nefasto si los hay) se quedó absolutamente sorprendido al ver por primera vez esta imponente ciudad a la que no dudó en llamar: “La ciudad más bella fuera de España”. Tan maravillado se sintió Cortés por Cholula, que fue él quien ordenó destruirla, propiciando miles de muertes y dando lugar a una de las más crueles matanzas de la conquista. Bajo su mando se derribaron la totalidad de los recintos religiosos y las más imponentes construcciones, incluyendo la pirámide. Después, sucedió lo de siempre: sobre los escombros de los templos prehispánicos destruidos, los conquistadores edificaron sus iglesias católicas.

La “Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios“, ubicada sobre la cima de la gran  pirámide. Para llegar hasta la misma hay que subir por una callecita aledaña que está repleta de vendedores y artesanos. Desde la cima de la iglesia se obtiene un panorama completo de la ciudad de Puebla, sus volcanes y otras iglesias de Cholula. Esta pirámide es dos veces más grande que la Pirámide del Sol de Teotihuacán y tiene cuatro veces más volumen de la de Keops, en Egipto. Los arqueólogos han determinado que esta gran construcción se ha ido formando por la superposición de  varias pirámides hasta convertirse en lo que es hoy: un basamento de 450 metros por lado con una altura de 65 metros. Anexo fotos: 

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autor apologeta el 26/ago, 2014 13:07 Gobernador

@paty14 » Hola amiga, voy a publicar una leyenda prehispánica.

EL TESORO DE MOCTEZUMA

Otra de las leyendas más impresionantes de la época prehispánica es la que se refiere al paradero del tesoro de Moctezuma, aquel emperador que fuera el último de los buenos tiempos de los mexicas.

Se dice que cuando llegaron a oídos del emperador las noticias de que del mar estaban llegando hombres blancos y barbados, él mandó ocultar la mayor parte de las riquezas tenochcas. Muchas fueron las cargas que se llevaron al Cerro de la Estrella, ya que de acuerdo con esta leyenda, es una gruta enorme que sólo conocían a la perfección los aztecas.

Ahí ocultaron todo cuanto pudieron; aunque de ser cierto esto, sería imposible siquiera creer que Moctezuma haya pensado que los españoles eran mensajeros de Quetzalcóatl. Se cuenta que las grutas estaban repletas de canales, algunas naturales y otros hechos por estos mismos hombres. Dicho cero se encuentra en el corazón de Iztapalapa, en donde habitaban como ya mencionamos, los brujos más temidos de la época. Ellos estaban conscientes del peligro, así que en cuanto ocultaron el tesoro, liberaron un encantamiento que supone que todavía en el lugar hay una serpiente gigante que custodia los bienes tenochcas, los cuales son inmensos.

Dicha narración hubiera podido ser parte de los mitos si no fuera porque todavía en el siglo pesado hubo gente que aseguró haber entrado al cerro, encontrando un tesoro inmenso, pero sobre de él había una espantosa serpiente. Muchos perecieron, si no es que la mayoría, y quienes pudieron escapar, fueron a parar a hospitales psiquiátricos. La leyenda cobró fuerza y dejó de ser creída un cuento sorprendente cuando Chicopas, un hombre oriundo e estas tierras aseguró que cuando era joven y que nada sabía, pues no había asistido a la escuela, unos monjes aztecas (espíritus) se le acercaron llevándolo hasta las entrañas del cerro, donde se cree aprendió a leer, escribir y descifrar muchos de los misterios que acompañaron  la historia mexica.

Chicopas aseguró que en el centro del cerro se encontraba un inmenso tesoro, perteneciente a la cultura azteca, pero jamás dijo que estuviera custodiado por una serpiente. Y de acuerdo con las narraciones locales, Chicopas mostró el camino que conducida a un tesoro pequeño, pero al ver la codicia de quienes gobernaban en ese tiempo, tuvo que callar, dejando en su memoria la ubicación de la inmensa fortuna, la cual cree se compone de penachos, pectorales, piedras preciosas, códices y demás cosas de valor para los aztecas. Lo curioso de estas leyendas es que Chicopas sí existió, pues se le va a honrar con un busto de su figura en uno de los jardines principales de Iztapalapa, además de que el hombre es conocido en prácticamente todo el mundo. Hay quienes aseguran que llegaban personas del extranjero sólo para escuchar sus asombrosas narraciones que supuestamente le fueron reveladas por los espíritus de los monjes aztecas.

Cierto o no, sabemos que el tesoro de Moctezuma, o mejor dicho de los aztecas, se encentra en buenas manos, pues si no es custodiado por una serpiente como se cree en la primera leyenda por lo menos si se encuentra resguardado por las grutas del Cerro de la Estrella, de donde se dice resurgirá para contar muchas historias perdidas.

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autor apologeta el 28/ago, 2014 11:46 Gobernador

@paty14 »Paty, me encontré esta hermosa leyenda prehispánica se ha conservado intacta, una de las más lindas, bellas leyendas yucatecas de las miles y miles que flotan como el perfume de la flor Xtabentún en el viento tibio del Mayab, o se esconden en las profundidades cavernosas de los cenotes de donde sale el agua fresca y clara y los cuentos que perduran en el alma yucateca. Esa leyenda es la que se refiere a la mujer Xtabay.

Bajo la luna del antiguo Mayapan, al socaire de los asombrosos templos de los itzaes, he oído repetida esta leyenda sin que nadie le quite o le aumente a su albedrío, sin que ninguno ose deformarla y así, como joya de milagrería se conserva para deleite de quien oye o de quien lee esta historia que como muchas no se ha borrado, no se borrará jamás, porque ha quedado inscrita en los libros antiguos y en las páginas sagradas del recuerdo Maya.

Dice pues la leyenda que la mujer Xtabay es la mujer hermosa, inmensamente bella que suele agradar al viajero que por las noches se aventura en los caminos del Mayab. Sentada al pie de la más frondosa ceiba del bosque, lo atrae con cánticos, con frases dulces de amor, lo seduce, lo embruja y cruelmente lo destruye. Los cuerpos destrozados de esos incautos enamorados aparecen al día siguiente con las más horribles huellas de rasguños, de mordidas y con el pecho abierto por uñas como garras.

Muchos ladinos, gentes que desconocen el origen verdadero de la mujer Xtabay, han dicho que es hija del Ceibam (ceiba árbol sagrado de los mayas) que nace de sus torcidas y serpentinas raíces pero eso no es verdad, la auténtica tradición maya dice que la mujer Xtabay nace de una planta espinosa, punzadora y mala y si es que la Xtabay aparece junto a las ceibas, es porque este árbol es sagrado para los hijos de la tierra del faisán y del venado y muchas veces en cobijo y sombra, se acogen bajo sus ramas, confiados en la protección de tan bello y útil árbol.

Vivían en un cierto pueblo de la península yucateca dos mujeres siendo el nombre de una de ellas Xkeban o mejor decir su apodo ya que Xkeban quiere decir prostituta, mujer mala o dada al amor ilícito. Decían que la Xkeban estaba enferma de amor y de pasión y que todo su afán era prodigar su cuerpo y su belleza que eran prodigiosos, a cuanto mancebo se lo solicitaba. Su verdadero nombre era Xtabay.

Muy cerca de la casa que ocupaba esta bellísima mujer, habitaba en otra casa bien hecha, limpia y arreglada continuamente, la consentida del pueblo que llamaban Utz-Colel, que en la traducción hispana sería mujer buena, mujer decente y limpia. Erase esta mujer la Utz-Colel, virtuosa y recta, honesta a carta cabal y jamás había cometido ningun desliz ni el mínimo pecado amoroso. La Xtabay tenía un corazón tan grande, como su belleza y su bondad la hacía socorrer a los humildes, amparar al necesitado, curar al enfermo y recoger a los animales que abandonaban por inútiles. Su grandeza de alma la llevaba hasta poblados lejanos a donde llegaba para auxiliar al enfermo y se despojaba de las joyas que le daban sus enamorados y hasta de sus finas vestiduras para cubrir la desnudez de los desheredados. Jamás levantaba la cabeza en son altivo, nunca murmuró ni criticó a nadie y con absoluta humildad soportaba los insultos y humillaciones de las gentes.

En cambio bajo las ropas de la Ut-Colel se dibujaba la piel dañina de las serpientes, era fría, orgullosa, dura de corazón y nunca jamás socorría al enfermo y sentía repugnancia por el pobre.

Y ocurrió que un día las gentes odiosas del pueblo no vieron salir de su casa a la Xkeban y supusieron que andaba por los pueblos ofreciendo su cuerpo y sus pasiones indignas. Se contentaron de poder descansar de su ignominiosa presencia, pero transcurrieron días y más días y de pronto por todo el pueblo se esparció un fino aroma de flores, un perfume delicado y exquisito que lo invadía todo. Nadie se explicaba de dónde emanaba tan precioso aroma y así, buscando, fueron a dar a la casa de la Xteban a la que hallaron muerta, abandonada, sola. Más lo extraordinario era que si la Xkeban no estaba acompañada de personas, varios animales cuidaban de su cuerpo del que brotaba aquel perfume que envolvía al pueblo.

Entrada la Utz-Colel dijo que esa era una vil mentira, ya que de un cuerpo corrupto y vil como el de la Xkeban, no podía emanar sino podredumbre y pestilencia, más que si tal cosa era como todos los vecinos, decían, debía ser cosa de los malos espíritus, del dios del mal que así continuaba provocando a los hombres. Agregó la Utz-Colel que si de mujer tan mala y perversa escapaba en tal caso ese perfume, cuando ella muriera el perfume que escaparía de su cuerpo sería mucho más aromático y exquisito.

Más por compasión, por lástima y por su deber social, un grupo de gentes del poblado fue a enterrar a la Xkeban y cuéntase que el día siguiente, su tumba estaba cubierta de flores aromáticas y hermosas, tan tapizado estaba el túmulo que parecía como si una cascada de olorosas florecillas hasta entonces desconocidas en el Mayab, hubiera caído del cielo. La tumba de la Xkeban duró todo el tiempo florecida y olorosa.

Poco después murió la Utz-Colel y a su entierro acudió todo el pueblo que siempre había ponderado sus virtudes, su honestidad, su recogimiento y cantando y gritando que habia muerto virgen y pura, la enterraron con muchos lloros y mucha pena. Entonces recordaron lo que había dicho en vida acerca de que al morir, su cadáver debería exhalar un perfume mucho mejor que el de la Xkeban, pero para asombro de todas las gentes que la creían buena y recta, comprobaron que a poco de enterrada comenzó a escapar de la tierra floja, todavía, un hedor insoportable, el olor nausabundo a cadáver putrefacto. Toda la gente se retiró asombrada.

En su idioma maya dicen los viejos que aún cuentan la historia con todos los detalles que debió ocurrir en la leyenda, que hoy la florecilla que naciera en la tumba de la pecadora Xkeban, es la actual flor Xtabentún que es una florecilla tan humilde y bella, que se da en forma silvestre en las cercas y caminos, entre las hojas buidas y tersas del agave. El jugo de esa florecilla embriaga muy agradablemente, como debió ser el amor embriagador y dulce de la Xkeban.

Tzacam, que es el nombre del cactus erizado de espinas y de mal olor por ambas cosas, intocable, es la flor que nació sobre la tumba de la Utz-Colel, es la florecilla si bien hermosa sin aroma alguna y a veces de olor desagradable, como era el carácter y la falsa virtud de la Utz-Colel.

Esto es lo que ha dicho el maya y lo sigue repitiendo a través del tiempo, sin cambiarlo, sin ponerle ni quitarle, como deben conservarse las cosas nuestras, intactas, con las mismas palabras con que nacieron en el mito, en la leyenda, en el alma de quienes tan dulcemente han tejido estas historias. No es pues la Xtabay, la mujer del mal que destruye a los hombres después de atraerlos con engaños al pie de las frondosas ceibas, pero puede ser otro de esos malos espíritus que rondan por la selva al acecho del peregrino que cruza los caminos aún poblados de superstición y de leyenda. Puede ser el ama errante de una de tantas vírgenes sacrificadas a la orilla del cenote sagrado, puede ser la vaporosa figura de una mujer que llora el engaño del amado. Pero la Xtabay, jamás.

Esto dicen las mayas, esto han contado y seguirán contando los hombres de esa tierra en donde conservan el ritual de un relato y defienden sus costumbres de una intromisión que aniquiló su cultura.

 

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autor paty14 el 28/ago, 2014 13:10 Diputado local

@apologeta » 

Son muchas las versiones del paradero de este famoso tesoro.....Saludos. 

Aquí otra leyenda acerca del tesoro de Moctezuma.

Hablando del tesoro de Moctezuma,  se cuenta que Juan de Grau, catalán de origen y Barón, compañero de travesía de Hernán Cortés regresó a tierras españolas desposado con la princesa Xipaguazin, la princesa vivió hasta su muerte en Tolorín.

En 1519. Juan de Grau participó en la conquista de México, bajo el mando de Cortés, conforme a lo que era frecuente entre los conquistadores de la época Juan se casó con Xipahuazin, hija del Emperador, que al cristianizarse, recibe el nombre de María, cabe mencionar que Moctezuma tuvo 19 hijos con diferentes mujeres.

Tras su epopeya en el Nuevo Continente, Juan y María viajaron a Tolorín, donde el catalán era el barón de la zona, tras pasar varios años juntos, la princesa tuvo un hijo antes de fallecer, bautizado como Juan Pedro de Grau y Moctezuma reclamó durante media vida sus derechos los títulos, tierras y bienes de su abuelo y en su castillo vivió celosamente, pero sin renunciar a sus títulos, rodeado de sus pocos partidarios y algún indio que acompañó a su madre en la nueva vida en Cataluña.

Desde entonces las distintas ramas de herederos de Moctezuma no han dejado de reclamar sus derechos, ya fuera con argumentos reales o basados en fantasiosas cesiones de títulos. Y cuatrocientos años después de la muerte de Xipahuazin, en 1936, durante la Guerra Civil, la tumba de la princesa en la iglesia de la zona fue saqueada y destruída por un grupo de militares que perseguía una leyenda que dice que la princesa azteca y su marido se trajeron a España  un mastodóntico tesoro que perteneció a Moctezuma.

Durante la llamada Noche Triste, donde Hernàn Cortés y sus hombres tuvieron que huir de la capital azteca, parte del tesoro azteca se perdió en el desplazamiento, no en vano, una leyenda muy extendida, asegura que el tesoro fue a caer en manos de Juan Grau, que se lo llevo a España, específicamente a la casa Vima, una casa de campo cercana al antiguo camino de Quer Foradat a Martinet. Según relata esta leyenda, un tesoro compuesto por 132,000pesos en oro y joyas de la época se encuentra escondido en algún recóndito lugar de esta residencia del Pirineo Catalán. En 1934, unos aventureros alemanes compraron por 3,000 pesetas las tierras que había alrededor de la llamada Casa Vima, pero nunca ha trascendido que consiguieran obtener una pieza de oro azteca.

 

En la iglesia en donde fue saqueada la tumba de María Moctezuma, se sitúa hoy una placa escrita en francés, último recuerdo de que la hija del célebre emperador azteca falleció en un pequeño municipio del Alto Urgel.           

paty14



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autor apologeta el 28/ago, 2014 22:31 Gobernador

@paty14 » Paty, otra historia del “Tesoro de Moctezuma”. Este artículo se publicó en “México Desconocido” hoy 28 de Agosto y dice: “El miércoles 25 de marzo de 1981, el presidente José López Portillo recibió en la biblioteca de su residencia en los Pinos, al Secretario de Educación Pública y al Director del Instituto Nacional de Antropología e Historia, así como a un grupo de distinguidos arqueólogos.

El objeto de esa reunión fue anunciar pública y oficialmente el descubrimiento de una parte del tesoro de Moctezuma, y el presidente lo expresó así: “Es el primer descubrimiento del tesoro de Moctezuma. Es un tejo de oro que apareció al excavar los cimientos del Banco de México, con las características a las que después se referirá don Gastón García Cantú, y que es un testimonio histórico de primera magnitud”.

Entre los arqueólogos participantes en la reunión existía la impresión de que la oportunidad sería aprovechada para mencionar el enorme tesoro consistente en barras de oro y joyas de un valor incalculable que fuera recogido del fondo marino, de manera enteramente fortuita, en agosto de 1976. Habían transcurrido ya cuatro años y tres meses, mas persistía el silencio en tomo al paradero del tesoro, que en opinión del doctor Roberto Williams García, antropólogo e historiador, sería el de Axayácatl y parte del gran botín mencionado por todos los historiadores de la conquista: el tesoro de Moctezuma. Sin embargo, el tema no fue tocado.

NADIE SABE; NADIE SUPO

El mes próximo se cumplirán seis años de silencio sobre el tesoro mencionado que, sea o no el de Moctezuma, es el más importante que jamás se ha descubierto en México. Importante no por los 16 kilos de oro inventariados, sino por su condición de testimonio histórico, por su calidad de tesoro artístico y por su valor cultural. Nunca antes -incluyendo las joyas de Monte Albán y otros magníficos tesoros- se había descubierto un conjunto de piezas prehispánicas de tanta trascendencia histórica y cultural.

Por ello es imperativo que esta parte del patrimonio nacional salga de la oscuridad de su escondite y se dé a conocer al público. Ya se ha perdido una parte: aquélla que el pescador que encontró el tesoro -ignorante de lo que hacía y el joyero a quien vendió varias piezas -ignorante también- arruinaron al fundir el metal y aprovecharlo “...en la fabricación de anillos de graduación”.

Actualmente, el Instituto Nacional de Antropología e Historia no tiene una explicación formal y oficial sobre el paradero de las joyas. Tampoco puede decirlo el Museo de Historia de Veracruz, y en el mismo caso está el Museo de Antropología de la Universidad Veracruzana, cuyo distinguido director, el arqueólogo Alfonso Medellín Zenil, participara en el peritaje respectivo. En una palabra: ninguna persona con autoridad sabe en dónde está el tesoro. Y ello nos obliga a preguntar con sobresalto y pesar: ¿ya se perdió de nuevo?

Seis años de ignorar uno de los hallazgos históricos más valiosos de México es tiempo suficiente como para inducir a la suspicacia: es decir; para dejar de pensar en dónde estará y empezar a elucubrar: ¿quién lo tendrá?

Saludos

 

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autor paty14 el 29/ago, 2014 19:59 Diputado local

@apologeta » 

Buena leyenda, enmarcada con esa magia que rodea los cuentos yucatecos.

El Mayab corresponde a las distintas regiones habitadas por los mayas agrupadas en cierta densidad poblacional, Tres principales marcan el mapa que fuera testigo de su desarrollo. Los mayas habitaron todo el territorio comprendido desde Yucatán (México), el territorio guatemalteco, hasta Honduras y El Salvador.

La Leyenda del Faisán y del Venado.

Hace mucho, pero mucho tiempo, el señor Itzamná decidió crear una tierra que fuera tan hermosa que todo aquél que la conociera quisiera vivir allí, enamorado de su belleza. Entonces creó El Mayab, la tierra de los elegidos, y sembró en ella las más bellas flores que adornaran los caminos, creó enormes cenotes cuyas aguas cristalinas reflejaran la luz del sol y también profundas cavernas llenas de misterio. Después, Itzamná le entregó la nueva tierra a los mayas y escogió tres animales para que vivieran por siempre en El Mayab y quien pensara en ellos lo recordara de inmediato. Los elegidos por Itzamná fueron el faisán, el venado y la serpiente de cascabel. Los mayas vivieron felices y se encargaron de construir palacios y ciudades de piedra. Mientras, los animales que escogió Itzamná no se cansaban de recorrer El Mayab. El faisán volaba hasta los árboles más altos y su grito era tan poderoso que podían escucharle todos los habitantes de esa tierra. El venado corría ligero como el viento y la serpiente movía sus cascabeles para producir música a su paso.

Así era la vida en El Mayab, hasta que un día, los chilam, o sea los adivinos mayas, vieron en el futuro algo que les causó gran tristeza. Entonces, llamaron a todos los habitantes, para anunciar lo siguiente: —Tenemos que dar noticias que les causarán mucha pena. Pronto nos invadirán hombres venidos de muy lejos; traerán armas y pelearán contra nosotros para quitarnos nuestra tierra. Tal vez no podamos defender El Mayab y lo perderemos.

Al oír las palabras de los chilam, el faisán huyó de inmediato a la selva y se escondió entre las yerbas, pues prefirió dejar de volar para que los invasores no lo encontraran.

Cuando el venado supo que perdería su tierra, sintió una gran tristeza; entonces lloró tanto, que sus lágrimas formaron muchas aguadas. A partir de ese momento, al venado le quedaron los ojos muy húmedos, como si estuviera triste siempre.

Sin duda, quien más se enojó al saber de la conquista fue la serpiente de cascabel; ella decidió olvidar su música y luchar con los enemigos; así que creó un nuevo sonido que produce al mover la cola y que ahora usa antes de atacar.

Como dijeron los chilam, los extranjeros conquistaron El Mayab. Pero aún así, un famoso adivino maya anunció que los tres animales elegidos por Itzamná cumplirán una importante misión en su tierra. Los mayas aún recuerdan las palabras que una vez dijo:

—Mientras las ceibas estén en pie y las cavernas de El Mayab sigan abiertas, habrá esperanza. Llegará el día en que recobraremos nuestra tierra, entonces los mayas deberán reunirse y combatir. Sabrán que la fecha ha llegado cuando reciban tres señales. La primera será del faisán, quien volará sobre los árboles más altos y su sombra podrá verse en todo El Mayab. La segunda señal la traerá el venado, pues atravesará esta tierra de un solo salto. La tercera mensajera será la serpiente de cascabel, que producirá música de nuevo y ésta se oirá por todas partes. Con estas tres señales, los animales avisarán a los mayas que es tiempo de recuperar la tierra que les quitaron.

Ése fue el anuncio del adivino, pero el día aún no llega. Mientras tanto, los tres animales se preparan para estar listos. Así, el faisán alisa sus alas, el venado afila sus pezuñas y la serpiente frota sus cascabeles. Sólo esperan el momento de ser los mensajeros que reúnan a los mayas para recobrar El Mayab. 

 

 El Mayab, la tierra del faisán y del venado

paty14



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autor apologeta el 29/ago, 2014 20:56 Gobernador

@paty14 »Gracias Paty por tu buena aportación y ahora nos vamos desde el mayab hasta los atlantes de Tula, con esta leyenda:

El regreso de Quetzalcóatl

Muchas civilizaciones tienen héroes propios de su cultura, individuos cuya fama es tan dilatada que sus historias mezclan la realidad con lo sobrenatural. En Mesoamérica, la más famosa de estas figuras es Quetzalcóatl, la “Serpiente emplumada" (serpiente que vuela). Deidad  creadora, asociada con los vientos que trían con él lluvia y maíz.

La civilización tolteca que predominó en la región del año 750 al 1000 d. C. veneraba tanto a la serpiente emplumada que sus gobernantes tomaron su nombre. El último de ellos Topiltzin Quetzalcóatl, fue un rey instruido que fomentó las artes, abolió los sacrificios humanos e hizo voto de celibato; pero, según la leyenda, el rival de Topiltzin, Tezcatlipoca, lo drogó con hongos alucinógenos, lo que ocasionó que el líder Tolteca copulara con la diosa Luna, Tlazoteotl, señora de la inmundicia. Cuando comprendió lo que había hecho, Topiltzin renunció a su liderazgo y huyó al Este. Al llegar a la costa, embarcó en una balsa, la cual se dice se derritió al calor del sol.  Topiltzin fue llevado al cielo convirtiéndose en la estrella de la mañana.

Algunos mexicas llegaron a la zona maya de la península de Yucatán alrededor de este periodo adoptando el culto a Quetzalcóatl. Ellos creían haber heredado su tradición y que un día el dios reclamaría su trono.

Cuando el emperador Moctezuma II conoció a Hernán Cortés en las puertas de la gran ciudad de Tenochtitlan a principios del siglo  XVI, los recibió en su palacio como mensajeros de Quetzalcóatl. Cuando al fin los aztecas comprendieron que los españoles no eran mensajeros de dioses, sino simples mortales que además llevaban otras intenciones, los blancos extranjeros barbados ya habían empezado a destruir su civilización.

La leyenda de Quetzalcóatl pervive en la actualidad en nuestro país. Todavía hay muchos grupos indígenas que encuentran significado en esta figura, asegurando que todavía falta que el final se venga a escribir.

 

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autor apologeta el 29/ago, 2014 21:31 Gobernador

@paty14 »Paty va otra leyenda del retorno de Quetzalcóatl.

El retorno de Quetzalcóatl

Existe una leyenda respecto a la partida del Quetzalcóatl tolteca más acorde con su calidad de hombre. Aunque era sacerdote de sobrehumana pureza, un día, empujado por malos consejeros, se embriagó y cometió la debilidad de dormir con la bella Xochipétatl. Como los sacerdotes hacían voto de castidad, el inconsolable Quetzalcóatl Ceácatl Topiltzin se autocastigó abandonando el reino de Tula. Luego se incendió en una hoguera y de ella su corazón se liberó para elevarse al cielo y convertirse en el planeta Venus, que es estrella de la mañana cuando nace en el oriente y de la tarde cuando reaparece por el occidente. Venus Quetzalcóatl simboliza la muerte y el renacimiento. De ahí la esperanza de su retorno que él fijó para un año Ceácatl, año en que históricamente aparecieron los españoles.

Los Toltecas, guerreros de élite, los mejores guerreros de toda mesoamérica con armas jamás vistas.

El atlante representa a un guerrero tolteca con su vestimenta típica que consta de: casco o tocado, orejeras, pectorales, brazaletes, discos sobre la espaldas, maxtlatl o taparrabo, musleras, rodilleras y sandalias.
El armamento y la forma de portarlo también lo encontramos en las esculturas; así los cuatro atlantes empuñan, con la mano derecha, el átlatl, una especie de lanzadardos que servía para cubrir mayor distancia. En la izquierda llevan cuatro dardos largos, un arma curva y un recipiente, en el antebrazo cargan un cuchillo sostenido por un brazalete.
La imagen que estos guerreros portan en su pecho es la de una mariposa de fuego estilizada, representación del dios Xiuhtecuhtli "Señor Precioso" una de las deidades más antiguas y características de los pueblos seminómadas del norte, ya que es la representación del fuego y es conocido en otras culturas como Huehueteotl "Señor Viejo" que es el dios viejo para los mexicas y se representa con un bracero.
De esta manera los guerreros toltecas tenían una conexión con los dioses, ya que al portar sus insignias les conferían un grado y una orden especial, lo más probable es que los atlantes formaran parte de un grupo especializado del ejército, como en la cultura mexica tenemos a los caballeros águila y jaguar, animales representativos de las culturas mesoamericanas y también representados en la pirámide B, lugar que protegen los atlantes y que se encuentra dedicado a Quetzalcóatl, dios patrono y sumo sacerdote de Tula.
 

Los restos arqueológicos de Tula demuestran la importancia que llegó a tener la ciudad y los toltecas, ya que su sociedad estaba dividida en clases sociales, en donde los sacerdotes y los guerreros tenían los puestos dominantes, en cambio los campesinos ocupaban la parte baja de la pirámide social. Hay datos históricos que nos permiten percibir la conquista de otros lugares, nombres de algunos reyes, migraciones y otras actividades sociales; además, durante dos siglos, del 900 al 1150 d.C., la influencia tolteca se extendió por toda Mesoamérica, desde San Luis Potosí hasta Guatemala.
Tula es el vocablo español para la palabra náhuatl Tollan “Lugar de tules o juncos”. Existen por lo menos dos versiones sobre el significado de este nombre. La primera se refiere a la abundante presencia de agua, lo que propicia el desarrollo de ese tipo de plantas; así, Tollan se relacionaría con el río Tula y la Ciénega cercanos al sitio.
La segunda significa, en sentido figurado, “metrópoli” debido a la abundancia con que crecen los tules, la cual semeja una multitud. Bajo esta última acepción, se denominó Tollan no sólo a este sitio, sino a otros grandes asentamientos prehispánicos como Cholula, Teotihuacán y Tenochtitlan.
El surgimiento de Tula como gran centro urbano, tuvo lugar tras la desestabilización de Teotihuacán. Si bien alcanzó su máximo desarrollo entre 900-1200 d.C. (en el periodo llamado Posclásico), sus primeros habitantes se establecieron en el lugar conocido como Tula Chico alrededor de los años 800-900 d.C., lapso en el que sucedieron movimientos migratorios de distintos grupos étnicos.
En esta ciudad se formó una sociedad multiétnica y socialmente estratificada, con una diversidad de costumbres, conocimientos e ideas religiosas. Un grupo importante era el de los nonoalca, originarios del actual Tabasco, quienes formaban un grupo de hombres sabios, portadores del culto a Quetzalcóatl. Otro fue el de los chichimecas, procedentes del norte de México.
Alrededor del 900 d.C., se construyó el conjunto denominado Tula Grande, donde se localizan la mayoría de los edificios. Hasta el 1200 d.C., esta área funcionó como centro rector de la población, con alta concentración demográfica y una extensión de 16 kilómetros cuadrados.
Sin embargo, las pugnas entre los distintos sectores y la entrada de nuevos grupos étnicos, como los mexicas, provocaron su inestabilidad; esto coincide con la destrucción de este centro ceremonial y su abandono. Sin embargo, pequeños grupos habitarían algunos partes de la ciudad. Posteriormente, Tula se convirtió en un lugar mítico y sagrado para los mexicas.
En 1940, el arqueólogo Jorge R. Acosta comenzó a excavar el llamado Cerro del Tesoro, cercano a la población de Tula de Allende, en busca de una mítica ciudad prehispánica de la que daban cuenta antiguos historiadores, como fray Bernardino de Sahagún en el siglo XVI, Antonio García Cubas, en 1873 y Désiré Charnay, en 1885. Aquí, descubrió los restos arquitectónicos de la otrora capital indígena.
El resultado de las exploraciones mostró una gran plaza de planta cuadrangular, con un altar central y cuatro escalinatas para las ceremonias de carácter cotidiano.
En una de las esquinas encontró el basamento piramidal más significativo, que contenía en su interior extraordinarias secciones de columnas con forma de guerreros: los “Atlantes”, esculturas en cuatro partes, cada una ensamblada mediante el sistema de caja y espiga, mismas que sostenían el techo del Templo de la Estrella Matutina o Tlahuizcalpantecuhtli.
Acosta con su equipo de arqueólogos, rescató estos segmentos y los ubicó en la parte superior de la pirámide, demostrando que de acuerdo a la visión prehispánica, los guerreros sostenían el universo con su actividad bélica.
Los atlantes o cariátides son esculturas que sirvieron como columnas para soportar el techo del edificio o pirámide B, que se encuentra localizado en la parte del recinto conocido como Tula Grande.
Estas esculturas miden 4.60 metros de alto y son muestra de la importancia que la guerra tenía para la cultura tolteca, ya que la alusión a este tema la encontramos en toda la pirámide B, en donde observamos relieves de jaguares y águilas devorando corazones, así como serpientes engullendo hombres.
El atlante representa a un guerrero tolteca con su vestimenta típica que consta de: casco o tocado, orejeras, pectorales, brazaletes, discos sobre la espaldas, maxtlatl o taparrabo, musleras, rodilleras y sandalias.
El armamento y la forma de portarlo también lo encontramos en las esculturas; así los cuatro atlantes empuñan, con la mano derecha, el átlatl, una especie de lanza dardos que servía para cubrir mayor distancia. En la izquierda levan cuatro dardos largos, un arma curva y un recipiente, en el antebrazo cargan un cuchillo sostenido por un brazalete.
La imagen que estos guerreros portan en su pecho es la de una mariposa de fuego estilizada, representación del dios Xiuhtecuhtli "Señor Precioso" una de las deidades más antiguas y características de los pueblos semi nómadas del norte, ya que es la representación del fuego y es conocido en otras culturas como Huehueteotl "Señor Viejo" que es el dios viejo para los mexicas y se representa con un bracero.
De esta manera los guerreros toltecas tenían una conexión con los dioses, ya que al portar sus insignias les conferían un grado y una orden especial, lo más probable es que los atlantes formaran parte de un grupo especializado del ejército, como en la cultura mexica tenemos a los caballeros águila y jaguar, animales representativos de las culturas mesoamericanas y también representados en la pirámide B, lugar que protegen los atlantes y que se encuentra dedicado a Quetzalcóatl, dios patrono y sumo sacerdote de Tula.

Quiero abundar este tema de los Gigantes de Tula, viví 6 años allí y  me impactaron estos guerreros atlantes, fueron la élite de todos los guerreros de Mesoamérica, una máquina para matar con armas nunca vistas como el átlatl para lanzar dardos. Y como un comentario adicional al tema les diré que estuve en los trabajos de construcción de la refinería y en la unidad habitacional para personal de Pemex,  que está muy cerca a las ruinas de Tula. Cuando se iniciaron las excavaciones para mejorar el terreno y las cimentaciones se encontraron osamentas de personas de estaturas de más de 1.90 m. no nos dejaron tomar fotos ni reportar los hallazgos por que se detendrían las obras y como era para Pemex, pues todo quedó en silencio, pero si estoy seguro que esos guerreros con sus vestimentas de protección, sus armas adelantadas a la época que nadie poseía y sus estaturas, eran los más fregones para pelear y partiles su mad#e a cualquier tribu. Que fregones fueron estos TOLTECAS. Ahí se los dejo. Saludos
 

 

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autor paty14 el 30/ago, 2014 09:54 Diputado local

@apologeta » 

Tienes razón cuando dices que era un pueblo guerrero, era considerado una cultura pacifica, pero se han encontrado vestigios, sobre todo de esqueletos separados, que afirman lo contrario. Muy buena leyenda…Saludos.

Cuentan algunas leyendas que estos seres, los atlantes, eran compañeros y guardias de Quetzalcóatl, durante su misión en la tierra y en particular con los toltecas a quienes enseñaron gran cantidad de conocimientos astronómicos y científicos, ellos permanecieron durante muchos años hasta su muerte, en memoria de ellos, se les construyeron esas cuatro esculturas para que las generaciones futuras no los olvidaran. El tamaño de cada atlante es de casi cuatro metros d alto, representa la estatura real de aquellos extraterrestres, quienes pudieron haber ido los Nephilms o ángeles caídos, que resultaron con las hijas de los hombres y procrearon los gigantes.

Algunos grupos como la Olmeca y la Tolteca, quienes ahuyentaron a los gigantes hacia el norte y otros hacia el sur. Siguiendo la costa del Pacífico hasta Centroamérica, por los testimonios recabados por los padres evangelizadores de los indígenas, se ha preservado hasta nuestros días estas crónicas. Un padre jesuita Fray José Mariano R. hace mención a este éxodo masivo de gigantes: En tiempos remotos vinieron hombres y mujeres de altura extraordinaria, aparentemente huyendo del norte. Algunos siguieron la costa de la Mar del Sur, mientras que otros se internaron en las áridas montañas.

Otro evangelizador dl siglo XVI, Fray Andrés de Olmos hace una descripción sobre los homínidos mexicanos: Los gigantes se alimentaban de bellotas y de una amplia variedad de hierbas

Las huellas dejadas por estos gigantes en la historia no solo fueron en México, sino se extendieron hasta Sudamérica. El capellán Pedro Cieza de León, que acompañó a los conquistadores a derrocar a los Incas en el siglo XVI, sus fuentes afirmaron que dichos seres tenían un aspecto horrendo y que iban vestidos en pieles o andaban desnudos y se dedicaban a la rapiña y la matanza, según relata Cieza:

 

Los nativos se habían consternado al ver una embarcación hecha de cañas llegar a sus costas con un cargamento de criaturas, tan altos que  de la rodilla al suelo eran tan grandes como un hombre de buena estatura. 

paty14



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autor apologeta el 30/ago, 2014 12:28 Gobernador

@paty14 » Paty, mucho se ha hablado sobre estos "Gigantes de Tula", pero si tu los ves físicamente los detalles, dirias que son astronautas, les ves el rostro y los cuatro son distintos y como guerreros te impactan, están bien protegidos con casco, peto, rodilleras y las armas que portan, no cabe la menor duda que eran guerreros de élite y tal vez diseñados por Quetzalcoatl. Vale la pena darse una vuelta por Tula y se aprovecha para ir a los balnearios de aguas termales que algunos son azufrosos (medicinales) o ir a las Huastecas que todas colindan con el Estado de Hidalgo y comer la mejor barbacoa de México en penca de maguey pulquero, jamás he comido otra barbacoa como la de este Estado, ni la de Texcoco que también usan la penca del maguey pulquero se compara con ésta, ya saben en hoyo y piedras calentadas que hasta blancas se ponen por el calor del fuego, es todo un ritual de nuestros ancestros. Y por si no lo saben, la barbacoa debe ser de borrego y la birria es de chivo, nada que ver con el sabor y la suave carne del borrego. Saludos desde Mazatlán, sus monos "bichis" y el más grande y bello malecón. ¡¡COMO SUUFROO!!

SALUDOS

 

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autor paty14 el 1/sep, 2014 08:43 Diputado local

@apologeta » 

Que interesantes tus vivencias y experiencias de Tula, y comentando sobre Hidalgo, aquí va otra de ese bonito estado. La Leyenda de la Bella Airosa.  Pachuca, Hgo.) Seria más o menos en el siglo XVl cuando existía una muchacha muy bonita y además de todo de muy buen corazón. No se recuerda el nombre de la muchacha lo que si se recuerda es que a ella le gustaba y le satisfacía sobremanera ayudar a todo el que pudiera, como ejemplo de esto se cuenta que le gustaba enseñarle a los niños a leer y escribir, jugaba con ellos; y era muy amable y solidaria con las personas mayores, además de que tenia un gran respeto por la madre naturaleza y estar en contacto con ella era una de las cosas que mas disfrutaba; por todas esas cualidades que ella poseía se decía que era una muchacha muy bella tanto por fuera como por dentro.  En los ratos libres que tenia en el transcurso del día ella acostumbraba acudir al cerro que estaba cerca de su casa (recordemos que Pachuca es una ciudad que esta rodeada de cerros) para caminar y observar las diferentes especies de animales y plantas que había en el lugar mencionado, además de que algo que a ella le encantaba y la hacia sentir bien era sentir como el viento jugaba cariñosamente con su pelo.  En esos tiempos, había muchas carencias en los habitantes de lo que hoy es Pachuca, y sucedió que un día la muchacha se puso a pensar en todo lo que acontecía a los habitantes de aquella población. A ella, le dolía que su gente cada día fuera mas pobre debido a la explotación de que era objeto. Esto que pasaba a ella le causaba un gran dolor pues no podía ayudarles a disminuir estas carencias que cada vez eran más grandes, y sufría acongojada.  Ese día al caer la tarde, la muchacha acudió al cerro como acostumbraba, pero a diferencia de los otros días esta ocasión estaba muy triste y lloraba desconsoladamente, como siempre, el viento era el único que la acompañaba y el único que sabia que ocurría con ella, se preocupaba por lo que le sucedía a la muchacha, el le acariciaba el pelo con mucho cuidado y secaba sus lagrimas que brotaban de sus lindos ojos sin parar y resbalaban por sus mejillas , pero como resultado de todas las ocasiones que el viento la había mirado y acompañado, este se había enamorado perdidamente de la noble y linda muchacha.  Así transcurrió la tarde, pasaron los minutos, las horas; ella llorando y el viento acompañándola en su amargo dolor. Por fin, llego la noche, la muchacha seguía ahí llorando y… el viento tenia que marcharse y dejarla sola, el no quería dejarla pero tenia que hacerlo.  Enseguida salio la luna y el viento tuvo una gran idea: se le ocurrió pedirle que ya que ella estaría ahí toda la noche podría cuidar y acompañar a la noble muchacha hasta el siguiente día que el podría regresar. 
Así sucedió, el viento se marcho y a la luna se le ocurrió preguntarle a la muchacha que aun seguía ahí postrada en el cerro, cual era el motivo de su llanto y su tristeza. La muchacha le contesto que su sufrimiento se debía a la pobreza por la que atravesaba su gente, lo cual era muy doloroso pues no podía hacer nada para ayudarlos. 
En eso estaban cuando la Tierra escucho las palabras de la muchacha y conmovida decidió intervenir, le dijo que quería proponerle algo, algo que la muchacha podía hacer y con eso ayudar a su gente, la joven pregunto que era eso que podía hacer, y la proposición fue la siguiente: La joven tenia que entregar la bondad de su alma y su belleza a la tierra, así y solo así, podría hacer lo que tanto anhelaba: ayudar a su gente que quería tanto.  Era tanto el amor y el dolor que la muchacha sentía por la situación que atravesaba la población, que convencida, acepto la proposición y esa misma noche la bella y noble muchacha murió. Se cuenta que a partir de entonces, la bondad de su alma se condujo a las entrañas de la tierra convirtiéndose en plata y la belleza que la caracterizaba pudo observarse en la luna.  Al día siguiente muy temprano, cuando el viento regreso, busco sin parar a la bella muchacha pero, para su desgracia no la encontró, desesperado se preguntaba donde estaba la noble joven, pero no había rastro de ella, fue entonces cuando al verlo así, la luna decidió contarle lo sucedido con la joven.  El viento estaba perdidamente enamorado de la noble y bella joven, entonces cuando supo lo que había pasado, rugió desesperado, perdió el control y pareció enloquecer, recorrió la población arrasando con lo que encontraba a su paso queriendo encontrar a su amada sin lograrlo, pues había muerto por tanta nobleza que guardaba en su corazón.  Por tal motivo y desde entonces se dice que en Pachuca la luna es brillante y hermosa y que en su tiempo fue una de las ciudades con una gran riqueza en plata. Además de que la mayoría de los días, el viento aun sigue buscando a su amada, la joven de la que se enamoró, y los pobladores de Pachuca, sobre todo de los barrios altos pueden escuchar como el viento ruge desesperado en su búsqueda, se introduce por las aberturas de las ventanas que hay en las casas, y a veces, arrasa con lo que esta a su paso con el propósito de encontrarla sin lograrlo .

La leyenda de la bella airosa (Pachuca, Hidalgo)

 

 

 
paty14



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autor apologeta el 4/sep, 2014 22:52 Gobernador

@paty14 »Paty, buena leyenda de Pachuca "La Bella Airosa". La siguiente es una leyenda prehispánica "Portadores de Augurios Prehispanicos"

 
Uno de los augurios mas conocidos y aun vigentes en nuestros dias es el canto de los tecolotes y lechuzas, ya que se les atañe la capacidad de intuir el futuro de las personas. Este mito se refiere a que cada que alguna persona escuchaba sobre su casa el cantar de uno de uno de estos animales, sabia que podia enfermarse de gravedad o morir, pero estas sospechas se hacian más serias cuando el ave se posaba por encima de la puerta de la casa ya que era seguro que alguien moriría y aun más si habia alguien enfermo.
Por ello los antiguos pobladores creian que estas aves eran de respetar y de temer, pues se les consideraba mensajeros sagrados del dios MICTLANTECUTLI, y que estas iban y veniar de mismo inframundo obedesiendo los mandatos de el señor del mas alla.
Antiguamente estas aves recibien el nombre de YAUTEQUIHUA que queria decir " MENSAJERO DEL INFIERNO" 
Esa es la misma razon por la que nuestros antepasados procuraban no salir por las noches ya que sentian pánico al pensar que podrian encontrarse con una de estas aves y encontrarle el fin a sus dias. He de ahi el dicho de " CUANDO EL TECOLOTE CANTA, EL INDIO MUERE".
Pero no solo estos dos animales eran portadores de presagios ya que cada animal tenia casi siempre alguna relacion con algun suceso sobrenatural o se le llegaba a relacionar con las personas, tambien a eso se le atribuia a los nahuales.
Un ejemplo de esto es el mito de moctezuma ll, ya que se dice que cuando este nació, una bestia muy singular se puso a dar fuertes rugidos a las afueras del palcio en los jardines, este suceso inquieto a las parteras y a los sacerdotes que fueron a presenciar el hecho.
Desde ese momento todos supieron que el destino de aquel bebe estaba marcado bajo el augurio de la destruccion, seria un hombre solitario, de gran inteligencia pero seria muerto por manos de su pueblo, porque a pesar de ser un hombre muy amado por su gente, llegado cierto momento sus soldados le dieron muerte como marcaba sus costumbres, para elegir a otro lider que les llebara a la victoria contra sus enemigos.

Mito o no, los animales y su comportamiento siempre esta ligado a la naturaleza y a todo aquello que les rodea de este plano o del otro desde las aves hasta las grandes fieras todos son uno con el entorno y biseversa.

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autor Chupeton el 5/sep, 2014 02:06 PRESIDENTE

@apologeta 

VIVA MEXICO CAONES..!!

UN CHUPETON,ES LA MARCA DEL CHAMUCO!!



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autor paty14 el 5/sep, 2014 13:11 Diputado local

@apologeta » 

La figura y el comportamiento de los animales representaba cualidades y virtudes en la época prehispánica, se regían en muchos casos por ello, incluso indicaba estatus, por ejemplo en sus guerreros, el jaguar y el águila eran símbolo de fuerza y astucia, inteligencia y valor. Los relatos de la conquista confirmarían el papel histórico de los animales en ese México prehispánico.

El indígena en su teología asociaba la observación de los animales con el daño a los humanos, ello llevaría a vincular al ser que no se puede controlar, al igual que las fuerzas de la naturaleza como el trueno, el rayo, la tempestad, el terremoto, con deidades todopoderosas múltiples en la teogonía mesoamericana, y frecuentemente duales, esto se traduce como el enfrentamiento permanente entre el bien y el mal. Los aldeanos cuando veían que en su casa se criaban hormigas, lo tomaban como mal presagio, señal que enfermedad o desasosiego esto mismo sucedía con las ranas y sapos sobre las paredes.

Cuando se oía el ulular del búho  y el cantar de ciertas aves, los nativos se estremecían, sobre todo si iban en camino por veredas y barrancas,  se atemorizaban y pronosticaban algún mal por venir.

Para los Indios Norteamericanos de las praderas, el Búho era un protector sobrenatural. Los Hopi los veían como los maestros de la Medicina nocturna. Mensajeros de la oscuridad y guía a través de los misterios de la noche, nos conducen a través de nuestra oscuridad, por el tenebroso túnel del miedo, hacia la iluminación.

Se relacionan con la percepción, la visualización y los sueños, la observación y el discernimiento. También alertan de los peligros y descubren la oscuridad de los demás.

Las plumas de Lechuza honraban los trajes ceremoniales. Las plumas de las alas del Búho son las más suaves que existen y le permiten volar casi en silencio.

Capaces de ver entre las tinieblas, relacionado con el ocultismo y representado dibujado al lado de los adivinos, porque su mirada fija, su extraordinaria visión nocturna y su capacidad de girar la cabeza casi 180º, sustentan que es un ser que todo lo ve, dotado además de un agudo sentido del oído.

 

 Saludos-

 


 

paty14



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autor apologeta el 7/sep, 2014 16:12 Gobernador

@paty14 »Paty, siguiendo con los animales de ciertas cualidades, publico la siguiente leyenda prehispánica.

Un guía en la muerte durante el México Prehispánico.

En la antigüedad existía un perro originario de México; era de aspecto extraño, pues estaba desprovisto de pelo; tenía la piel de un color negro parecida a la de un elefante, y sólo en la punta de su rabo tenía una mota de pelo áspero. Sus patas y orejas eran cortas, y los antiguos pobladores mesoamericanos lo apreciaban porque la mayoría de esos animales les hacían compañía, además de que su carne era de las más sabrosas.
Sin embargo, el mito supone que era un guardián y guía; en las tumbas indígenas estos perros eran sepultados junto con los caciques y los guerreros, ya que se creía eran un instrumento de más trabajo. De acuerdo con la mitología azteca, el perro acompañaría de guía al hombre que se dirigía al otro mundo, al Mictlán, inframundo, tierra de la muerte. He aquí la razón por la cual eran sacrificados y enterrados con los caciques y guerreros. Aun así, el mito no consiguió que la especie se conservara, pues en la actualidad sólo existen muy pocos ejemplares de este maravilloso animal. Hablo del Xoloitzcuintle.

El vocablo Xoloitzcuintle proviene del náhuatl lengua de los aztecas. Xolotls significa Dios de la Vida y la muerte e Itzcuintli significa perro. Actualmente el Xoloitzcuintle también es llamado perro pelón mexicano o perro azteca. Actualmente cada ejemplar de este perro oscila 5000 y 15 000 pesos mexicanos que es el equivalente a 297 euros a 890 euros en promedio; sin embargo este perro no es de mucho agrado para las personas debido a su carencia de pelo y su precio es elevado debido a la poca población que existe.

SALUDOS

 

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autor apologeta el 7/sep, 2014 22:11 Gobernador

@paty14 »Paty, va una leyenda Prehipánica más. Saludos

EXPEDICIÓN EN BUSCA DE AZTLÁN

Amanecía en México-Tenochtitlan y el sol comenzaba a iluminar los jardines del palacio por donde paseaban el tlatoani Huehue Moctezuma Ilhuicamina, supremo jerarca, y el cihuacóatl Tlacaélel, mientras evocaban el legendario y penoso recorrido que habían llevado a cabo sus ancestros desde el lejano Aztlán hasta el sitio donde encontraron el símbolo anunciado por Huitzilopochtli, su dios patrono: un águila parada sobre un nopal, con las alas extendidas, señalando el punto donde debían detener su marcha y fundar lo que sería la capital de su imperio; este hecho ocurrió a principios del siglo XIV de la era cristiana.

Moctezuma y Tlacaélel se detuvieron en una de las terrazas del palacio para contemplar la gran extensión y belleza que había alcanzado la urbe gracias a las victorias militares y a la imposición del tributo sobre los pueblos vencidos. Satisfechos ante tal escena y sabedores del poder y la supremacía del pueblo mexica, entre ambos decidieron organizar una caravana integrada por sacerdotes y hechiceros, la cual tendría el cometido de retornar a Aztlán. Tiempo después, cuando el grupo escogido se reunió con los dirigentes, sobrevino la discusión acerca de la ruta que debía seguirse para llegar al sitio desde donde partió la migración, suceso que según los documentos ocurrió en el año 1-Pedernal, es decir en el 1116 del calendario gregoriano.

Sacerdotes y hechiceros pensaron entonces que si realizaban el recorrido en sentido inverso al de la peregrinación relatada en los códices, arribarían sin problemas a Aztlán que, se decía, estaba en la región del color blanco, descrita metafóricamente como el "lugar de las garzas". El grupo tenía la misión de llevar valiosos presentes de plumería multicolor y ornamentos de oro y jade a los parientes que se habían quedado allá, y de invitarlos a irse a vivir a México-Tenochtitlan con las comodidades y holguras que ahora disfrutaban sus habitantes.

Para la época de Moctezuma y Tlacaélel, a mediados del siglo XV, ninguno de los peregrinos originales vivía, más el relato del viaje había sido registrado en los códices, de los cuales el más conocido es la Tira de la Peregrinación, documento elaborado en papel amate que se dobla a manera de biombo. El relato pintado en el tradicional tipo de escritura de la época combina la secuencia de numerales que indica los años transcurridos, los nombres de los sitios por donde pasaron y se establecieron temporalmente los migrantes, y los principales acontecimientos que ocurrieron durante el viaje.

El periodo de tiempo que transcurrió desde la salida de Aztlán hasta la ceremonia de fundación de México-Tenochtitlan comprende 210 años, lo que significa que se cumplieron cuatro periodos de 52 años, su ciclo calendárico fundamental.

En el mismo año de su partida los migrantes encontraron la imagen de Huitzilopochtli en una cueva del cerro de Culhuacan; más tarde se unieron al éxodo ocho pueblos vecinos: los matlatzincas, tepanecas, tlahuicas, malinalcas, colhuas, xochimilcas, chalcas y huexotzincas. Fue entonces cuando Huitzilopochtli les señaló que ellos, los mexicas, debían seguir solos hasta el final, y así lo hicieron, cargando la imagen de su dios y sus objetos sagrados, y realizando los primeros sacrificios de guerreros enemigos, por lo que recibieron las armas que les harían triunfar en las batallas. Todos estos eventos ocurrieron en un tiempo mitológico, imposible ya de precisar.

CONTINUARÁ LA SEGUNDA PARTE...

 

 

 

 

 

  

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autor apologeta el 7/sep, 2014 22:32 Gobernador

@paty14 »Paty, va la segunda parte del retorno a Aztlán....

En la reconstrucción del viaje, Tula, la ciudad fundada por Quetzalcóatl, era la primera localidad que podían ubicar con precisión los hechiceros y sacerdotes; de ahí en adelante, según el relato del recorrido, los peregrinos se establecieron en veinte sitios más antes de encontrar los islotes donde fundaron su ciudad.

De Tula siguieron a Atlitlalaquian, donde "el agua se resumía en la tierra"; luego pasaron a Tlemaco, que se identificaba con un sahumador; a continuación llegaron a Atotonilco, cuyo nombre derivaba del agua hirviente de sus manantiales, y a Apaxco, cuyo cono volcánico lleno de agua les recordaba una vasija; en Zumpango levantaron un muro de cráneos, junto a Huiztepec, "el cerro de los huizaches"; de ahí pasaron a Xaltocan y cruzaron en canoas los lagos norteños de Acalhuacan. Ya en la vertiente occidental de la cuenca lacustre, se establecieron en Ehecatépetl, "el cerro del viento", y después llegaron a Tolpetlac, "donde se tejen las esteras de tule"; de ahí se dirigieron a Coatitlán, abundante en serpientes, y luego a Huizachtitlán, donde aprendieronde los chalcas el aprovechamiento del cultivo de los magueyes para la obtención del pulque. Tecpayocan fue el siguiente punto del recorrido, el cual se reconoce por los cuchillos de pedernal; más tarde arribaron a Pantitlán, un resumidero en el lago que se identificaba por sus banderas; de ahí continuaron hasta Amalinalpan "agua de mallinalli", territorio ya del señoría de Azcapotzalco, donde se les impidió seguir, por lo que regresaron a Pantitlán, para después pasar a Acolnáhuac, "donde hace recodo el agua", y cruzar por Popotla, Techcaltitlán y Atlacuihuayan, antes de llegar a Chapultepec, un cerro en medio de un hermoso bosque, donde fueron derrotados por un conjunto de pueblos enemigos que apresaron a sus jefes guías y los condujeron prisioneros a Colhuacán, donde los victimaron.

En este lugar los mexicas aprendieron las costumbres de la gente del lago, y después de una guerra contra Xochimilco, de la que salieron triunfantes, partieron en busca del sitio prometido para fundar en medio de unos islotes al occidente del lago de Texcoco, la ciudad de Huitzilopochtli. En todas estas localidades vivieron varios lapsos de tiempo, en tanto descansaban, renovaban sus fuerzas y se aprovisionaban de alimentos para continuar su viaje; en ellas enterraron a sus muertos y dejaron también a los enfermos y ancianos que no pudieron acompañarles.

La ceremonia del encendido del fuego nuevo, que conmemoraba la culminación de un ciclo solar de 52 años, fue realizada en cuatro ocasiones durante la peregrinación: en Tula, en Huiztepec, en Tecpayocan, y en Chapultepec. Para los enviados de Moctezuma la tarea parecía fácil; sin embargo, no fue así. De Tenochtitlan a Tula el viaje se llevó a efecto sin mayor incidente, pero de allí en adelante sólo contaban con el terrible vacío de la fábula y el mito, por lo que echando mano de sus poderes ocultos los enviados se transformaron en animales feroces y así completaron su periplo, arribando finalmente a Aztlán.

"Sean bienvenidos, hijos", dijo Coatlicue a los sabios y hechiceros, quienes ante la mirada de la anciana se postraron y besaron sus manos. "El que acá nos envía es tu siervo, el rey Moctezuma y su fiel consejero Tlacaélel, con la gran misión de que buscásemos el lugar original donde habían habitado nuestros antepasados, para que supieses cómo él, en nombre de tu hijo Huitzilopochtli, gobierna y rige al mundo conocido en la gran ciudad de México". Llorando de alegría, Coatlicue recibió los presentes enviados y les entregó a cambio tres prendas textiles, una para Moctezuma, otra para Tlacaélel, y una más para el dios sol, Huitzilopochtli.

A su regreso, ya en México-Tenochtitlan, los viajeros relataron sus aventuras al gobernante, quien entonces comprendió que Aztlán no se ubicaba en ningún punto de la geografía conocida: su lugar estaba, ahora, en los terrenos de la leyenda.

Saludos

 

 

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autor paty14 el 8/sep, 2014 08:37 Diputado local

@apologeta » 

Como la mayoría de las leyendas que aquí publicas..Excelente…. de la fundación de Tenochtitlan, una de las más grandes ciudades de su época y líder de un estado que dominó gran parte de Mesoamérica, el florecimiento de la ciudad se debía en gran parte al tributo pagado por los pueblos sometidos  su poder y sometimiento.  

La leyenda de su fundación señala que México-Tenochtitlan fue poblada por un grupo proveniente de Aztlán (lugar cuya ubicación precisa se desconoce) formado por tribus nahuas:

 Los futuros mexicas recibieron la orden de su dios guía, Huitzilopochtli, para abandonar el lugar donde se encontraban e iniciar un peregrinar hasta descubrir la señal que él les había prometido: un águila devorando una serpiente, mientras estaba posada sobre un nopal. Esa imagen sería el indicador de que habrían llegado el sito en donde debían fundar una nueva ciudad y un nuevo imperio que estaría por encima de los demás. De esta manera se convirtieron en un pueblo errante; hasta que un día, al llegar a los límites del lago de Texcoco, vieron la señal que tanto esperaban justo en un islote en medio del lago, tal como Huitzilopochtli les había indicado, y la migración concluyó.

Las características del sitio fueron fundamentales para la supervivencia; su aislamiento natural concedía ventajas militares y económicas. Las tierras y el agua ofrecían grandes beneficios para el pueblo. La capital de los mexicanos se convirtió en una de las mayores ciudades de su época en todo el mundo y fue la cabeza de un poderoso estado que dominó una gran parte de Mesoamérica. Llegó a albergar a más de 2 mil habitantes por kilómetro cuadrado; el diseño geométrico de la ciudad abarcaba 3 kilómetros cuadrados. En ella se edificaron más de 70 templos majestuosos, la mayoría de ellos construidos sobre el lago. Calzadas, avenidas y canales conectaban a la gran ciudad, donde el Templo Mayor (recinto sagrado con templos dedicados a Tláloc, dios de la lluvia, y a Huitzilopochtli, dios de la guerra y del sol) marcaba un lugar emblemático para la sociedad.

México-Tenochtitlan fue ejemplo de una metrópoli bien estructurada, higiénica y organizada.

 

 

 

paty14



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autor apologeta el 8/sep, 2014 22:30 Gobernador

@paty14 »Paty, saludos y bastante bueno tu apunte sobre Huitzilopochtli, y aprovecho la mención que haces de este personaje tan mencionado en nuestra historia prehispánica como para relatar el siguiente mito:

El Nacimiento de Huitzilopochtli
Mitología Azteca

Mucho honraban los aztecas a Huitzilopochtli, sabían ellos que su origen, que su principio, fue de esta manera:
En Coatepec, por el rumbo de Tula, había estado viviendo, allí una mujer de nombre Coatlicue. Era madre de los Cuatrocientos Surianos y de una hermana de estos de nombre Coyolxauqui.
Y está Coatlicue allí haciendo penitencia, barría, tenía a su cargo el barrer, así hacía penitencia en Coatepec, la Montaña de la Serpiente.
Y una vez, cuando barría Coatlicue, sobre ella bajó un plumaje, como una bola de plumas finas. En seguida lo recogió Coatlicue, lo colocó en su seno.
Cuando terminó de barrer, buscó la pluma que había colocado en su seno, pero nada vio allí. En ese momento Coatlicue quedó encinta.
Al ver los Cuatrocientos Surianos que su madre estaba encinta, mucho se enojaron, dijeron:
"¿Quién le ha hecho esto? ¿Quién la dejó encinta? ¡Nos afrenta, nos deshonra!
Y su hermana Coyolxauqui les dijo: "Hermanos, ella nos ha deshonrado, hemos de matar a nuestra madre, la perversa que se encuentra ya encinta ¿Quién le hizo lo que lleva en su seno?".
Cuando supo esto Coatlicue, mucho se espantó, mucho se entristeció. Pero su hijo Huitzilopochtli, que estaba en su seno, la confortaba, le decía:
"No temas, yo sé lo que tengo que hacer".Habiendo oído Coatlicue las palabras de su hijo, mucho se consoló, se calmó su corazón, se sintió tranquila.
Y entre tanto, los Cuatrocientos Surianos se juntaron para tomar acuerdo, y determinaron dar muerte a su madre, porque ella los había infamado.
Estaban muy enojados, estaban muy irritados, como si su corazón se les fuera a salir.
Coyolxauqui mucho los incitaba, avivaba la ira de sus hermanos, para que mataran a su madre.
Y los Cuatrocientos Surianos se aprestaron, se ataviaron para la guerra. Y estos Cuatrocientos Surianos eran como capitanes, torcían y enredaban sus cabellos,
como guerreros arreglaban su cabellera.
Pero uno llamado Cuahuitlícac era falso en sus palabras.
Lo que decían los Cuatrocientos Surianos, en seguida iba a decírselo a Huitzilopochtli.
Y Huitzilopochtli le respondía:
"¡Ten cuidado, está vigilante!, tío mío, bien sé lo que tengo que hacer".
Y cuando finalmente estuvieron de acuerdo, estuvieron resueltos los Cuatrocientos Surianos a matar, acabar con su madre; luego se pusieron en movimiento,
los guiaba Coyolxauqui. Iban bien robustecidos, ataviados, guarnecidos para la guerra,
se distribuyeron entre sí sus vestidos de papel, su anecúyotl, sus ortigas, sus colgajos de papel pintado, se ataron campanillas en las pantorrillas, las campanillas llamadas oyohualli. Sus flechas tenían puntas barbadas.
Luego se pusieron en movimiento, iban en orden, en fila, en ordenado escuadrón,
los guiaba Coyolxauqui. Pero Cuahuitlícac subió en seguida a la montaña
para hablar desde allí a Huitzilopochtli, le dijo: "¡Ya vienen!"

Huitzilopochtli le respondió: "Mira bien por dónde vienen"
Dijo entonces Cuahuitlícac: "Vienen por Tzompantitlán"
Y una vez más le dijo Huitzilopochtli: "¿Por dónde vienen ya?"
Cuahuitlícac le respondió: "Ya vienen por Coaxalpan"
Y de nuevo Huitzilopochtli preguntó a Cuahuitlícac: "¿En dónde están?"
Respondió Cuahuitlícac: "¿No los oyes? Están en Apetlac"
Dijo Huitzilopochtli: "¿Estás seguro?"
Cuahuitlícac respondió: "Sí, pero ahora ya están al pie de la montaña"
Y todavía le dijo Huitzilopochtli: "Mira bien por dónde vienen"
Entonces le dijo Cuahuitlícac: "Ya están en la cumbre, ya llegan, los viene guiando Coyolxauqui".
En ese momento nació Huitzilopochtli, se vistió sus atavíos, su escudo de pluma de águila, sus dardos, su lanza-dardos azul, el llamado lanza-dardos de turquesa.
Se pintó su rostro con franjas diagonales, con el color llamado "pintura de niño".
Sobre su cabeza colocó plumas finas, se puso sus orejeras. Y uno de sus pies, el izquierdo, era enjuto, llevaba una sandalia cubierta de plumas, y sus dos piernas y sus dos brazos los llevaba pintados de azul.
Y el llamado Tochancalqui puso fuego a la serpiente hecha de teas llamada Xiucóatl, que obedecía a Huitzilopochtli. Luego con ella hirió a Coyolxauqui, le cortó la cabeza, la cual vino a quedar abandonada en la ladera de Coatepec. El cuerpo de Coyolxauqui fue rodando hacia abajo, cayó hecho pedazos, por diversas partes cayeron sus manos, sus piernas, su cuerpo.
Entonces Huitzilopochtli se irguió, persiguió a los Cuatrocientos Surianos, los fue acosando, los hizo dispersarse desde la cumbre del Coatepec, la montaña de la serpiente.
Y cuando los había seguido hasta el pie de la montaña, los persiguió, los acosó cual conejos, en torno de la montaña. Cuatro veces los hizo dar vueltas. En vano trataban de hacer algo contra él, en vano se revolvían contra él al son de sus cascabeles y hacían golpear sus escudos. Nada pudieron hacer, nada pudieron lograr, con nada pudieron defenderse. Huitzilopochtli los acosó, los ahuyentó, los destrozó, los aniquiló, los anonadó. Y ni entonces los dejó, continuaba persiguiéndolos.
Pero ellos le rogaban, le decían: "¡Basta ya!".
Huitzilopochtli no se contentó con esto, su fuerza se ensañaba contra ellos, los perseguía. Sólo unos cuantos pudieron escapar de su presencia, pudieron librarse de sus manos. Se dirigieron hacia el sur, porque se dirigieron hacia el sur se llaman Surianos, los pocos que escaparon de las manos de Huitzilopochtli.
Y cuando Huitzilopochtli les hubo dado muerte, cuando hubo dado salida a su ira, les quitó sus atavíos, sus adornos, su anecúyotl, se los puso, se los apropió, los incorporó a su destino, hizo de ellos sus propias insignias.
Y éste Huitzilopochtli, según se decía, era un portento, porque con sólo una pluma fina, que cayó en el vientre de su madre, Coatlicue, fue concebido.
Nadie apareció jamás como su padre. A él lo veneraban los mexicas, le hacían sacrificios, lo honraban y servían. Y Huitzilopochtli recompensaba a quien así obraba. Y su culto fue tomado de allí, de Coatepec, la Montaña de la Serpiente, como se practicaba desde los tiempos más antiguos.

 

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162
autor apologeta el 9/sep, 2014 13:52 Gobernador

@paty14 » Paty, va la continuación de Hutzilopochtli. 

HUITZILOPOCHTLI HECHO HOMBRE. 

Los aztecas  salieron de su antigua patria por orden de su dios Huitzilopochtli, que les advirtió de esta manera “Yo os iré sirviendo de guía, yo os mostraré el camino”. 

Cruzaron las aguas tomaron tierra firme hasta llegar a un lugar cercano llamado Culhucán, el antiguo; de allí fueron a Cuahuitzintla y luego a Cuechtécatl-Ichoca-Yan, que significa “Lugar en donde lloró el huasteco”. El siguiente sitio fue Cuatlicámac y de allí pasarían a Coatepec. En este lugar encendieron el primer Fuego Nuevo, o sea, realizaron la festividad con que se celebraba el fin de un ciclo calendárico de 52 años. Lo que significa que habían transcurrido 52 años desde su partida de Aztlán.

Huitzilopochti, de acuerdo con este mito, plantó su juego de pelota, colocó su Tzompantli, además de dios de la Guerra dijo a los mexicas:

“Plantad, sembrad sauces, ahuehuetes, cañas, carrizos, la flor de atlacuezonalli; echad los peces, las ranas, los renacuajos, los camaroncitos, los aneneztes, los gusanillos de los pantanos, la mosca acuática, el insecto cabezudo, el gusanillo de las lagunas y los pájaros, el pato, el ánade, el quechulto, el tordo, los de espaldas rojas, los de cuellos amarillos…”

Durante su estancia en Coatepec, se dice que nació Huitzilopochtli. Era hombre, pero dejó de serlo para aquedar como dios de los mexicas, porque al morir como hombre, sacerdote y guía, fue allí mismo deificado. Los mexicas creyeron que se iban a quedar definitivamente en ese lugar, en el que habían logrado reproducir un hábitat con el existente en su patria original, pero no era así, todavía les faltaba un largo peregrinar.

PATY, COMO QUE ESTA HISTORIA YA LA HE ESCUCHADO ANTES. SALUDOS

 

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163
autor apologeta el 9/sep, 2014 23:19 Gobernador

@paty14 »Paty, aquí publico solo un extracto de las desventuras y poesías de Nezahualcóyotl. Saludos

NEZAHUALCÓYOTL, EL GRAN SEÑOR Y POETA DE TEXCOCO. 

NEZAHUALCOYOTL tenía doce años apenas, pero ya comprendía el desgarramiento terrible que empezaba a sufrir su pueblo.
 La destrucción que encontró a su paso le estremeció hasta el llanto, mas no pudo explicarse el porqué de tanto odio; si todos debíamos ser más que amigos, hermanos, hermanitos, manitos.
    Dentro de sí, una extraña voz comenzó a dictarle en su mente:
  "Yo me pongo triste.
   Palidezco mortalmente.
   Allá donde se han ido
   ya no hay regreso.
   Ya nadie retorna acá.
   De una vez por todas
   se van allá
   a donde se fueron."
    Y es que él había visto aquellas casas tan hermosas, ahora destruidas. Y sus compañeros de juego no estaban más; habían sido asesinados por los esbirros de TEZOZOMOC.
 

NEZAHUALCOYOTL lloraba en lo más alto del árbol que le había servido de escondite y decía:
    "¡Ay de mí!
      Así es.
     ¡No tengo dicha
      en la tierra!
     ¡Ay de mí
     ¡De igual modo nací!
     ¡De igual modo fui
      hecho hombre!
     ¡Sólo el desamparo
      he venido a conocer!
 

Prisionero en la jaula, el sediento y hambriento coyote, requemado por el sol, ultrajado por la humillación, sólo acertaba a meditar:
 "En vano he nacido;
  en vano he llegado a la tierra.
  Yo soy un desvalido.
  Ojalá que no hubiera
  venido a vivir.
 ¿Qué es lo que haré?
  Nadie soy para la gente.
 ¡Oh príncipe que estás conmigo
  reflexiona!
  Mi corazón padece,
  tú eres casi mi amigo,.
 ¿Cómo se puede vivir
  al lado de esta gente?
  Me he doblegado,
  sólo vivo con la cabeza inclinada.
  Por eso me aflijo
  y soy desdichado."
 

QUETZALMACATZIN fue juzgado como traidor y ajusticiado en lugar de NEZAHUALCOYOTL.
 Al saber el príncipe fugitivo lo sucedido con quien le había demostrado tan espontánea admiración y amistad, pensó:
 "Con lágrimas de flores de tristeza
  con que mi cantar se engalana,
  yo cantor
  hago memoria de los buenos,
  los que fueron quebrantados
  cual vasijas;
  los que fueron sometidos
  a la muerte.
  Ellos que fueron nuestros guías
  y pudieron mandar aquí en la tierra,
  plumas finas,
  se ajaron y palidecieron,
  esmeraldas fueron,
  añicos se hicieron."
 Ante tanta injusticia y persecución, NEZAHUALCOYOTL tuvo que regresar a TENOCHTITLAN y ahí permaneció preparándose para algún día lograr el triunfo.
 

Y a pesar del peligro que representaban los de AZCAPUTZALCO para NEZAHUALCOYOTL, éste no podía dejar de conmoverse ante la bestialidad de aquel hombre. Y dentro de sí sufría. En última instancia todos eran hermanos y debían honrar la gloria de la amistad.
    Entonces dijo:
"Porque no tenemos grandes guías
  nos hemos hecho perversos
  Por eso llora mi corazón.
  Pongo en orden y concierto
  mi pensamiento:
  Yo cantor,
  con llanto,
  con tristeza
  hago memoria.
  ¡Ojalá que supiera al menos yo
  que me oyen!
  Un hermoso canto para ellos entono
  que llegue hasta el lugar
  donde los muertos se han despojado
  de su carne.
  Si yo les diera alegría,
  si yo aliviara la pena de
  los príncipes."
 Pero MAXTLA era un salvaje brutal y en cuanto pudo se lanzó a destruir a los TEZCOCANOS que ya se habían organizado, dirigidos por NEZAHUALCOYOTL, sus leales amigos guerreros y sus parientes TENOCHCAS, quienes veían en esto, la hora de destruir, por fin, el poderío injusto de los AZCAPUTZALCAS que tantas veces los había humillado.
En el hórrido combate, NEZAHUALCOYOTL decía entusiasmado:
  Esmeraldas,
   turquesas,
   son tu greda y tu pluma,
   oh, IPALNEMOHUANI,
   ya se sienten felices
   los príncipes
   con florida muerte
   a filo de obsidiana.
   Con la muerte en la guerra
   regresamos a tí.
   Polvo de escudos,
   niebla de dardos.
   Sólo con trepidantes flores
   llegamos a ti.
 Y por allí caían cabezas sangrantes, y por acá, escudos rodaban. Más allá los cuerpos se iban tambaleantes a un barranco y acullá se veía huir a los TEPANECAS rumbo a su ciudad de AZCAPUTZALCO.

NEZAHUALCOYOTL fue reconocido como el gran señor de TEZCOCO y de todo el señorío de ACOLHUACAN.
    Sus desventuras habían terminado y él, sólo pedía a todos los pueblos de ANAHUAC:
   "¡Amigos míos, en pie!
   Yo soy NEZAHUALCOYOTL,
   el cantor.
   Tomen las flores de la amistad
   y dancemos.
   Hágase el baile.
   Comience el dialogar
   de los cantos.
   Toma ya tu cacao.
   La flor de cacao
   sea ya bebida.
   Hasta ahora es feliz
   mi corazón:
   Oigo ese canto de poesía.
   Veo la flor de la amistad:
  ¡Qué jamás se marchiten
   en la tierra!
Amado por su pueblo y admirado por todas las ciudades del ANÁHUAC, NEZAHUALCOYOTL cumplió majestuosamente el papel de guía de su gente: nariz y palabra sabia, YACATL y TLATOA; TLATOANI YACATECUHTLI.

 

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164
autor mixtli el 9/sep, 2014 23:36 Senador

@apologeta » 

"¡Amigos míos, en pie!
   Yo soy NEZAHUALCOYOTL,
   el cantor.
   Tomen las flores de la amistad
   y dancemos.
   Hágase el baile.
   Comience el dialogar
   de los cantos.
   Toma ya tu cacao.
   La flor de cacao
   sea ya bebida.
   Hasta ahora es feliz
   mi corazón:
   Oigo ese canto de poesía.
   Veo la flor de la amistad:
  ¡Qué jamás se marchiten
   en la tierra!

fregon!!!...saludos carnalito... 

las pulgas......solas brincan.....



165
autor paty14 el 10/sep, 2014 12:15 Diputado local

@apologeta » @mixtli  

 Que hermosos poemas.

Amo el canto de zenzontle

pájaro de cuatrocientas voces, 

amo el color del jade y el enervante perfume de las flores,

pero más amo a mi hermano: el hombre.

 .
paty14



166
autor apologeta el 10/sep, 2014 13:47 Gobernador

@mixtli »Gracias por participar carnalito y si son fregones estos poemas que nos dejó Nezahualcóyotl, checa en los billetes de 100 pesos y encontrarás un poema de él.

Saludos carnalito

 

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167
autor apologeta el 10/sep, 2014 13:58 Gobernador

@paty14 » Hola Paty, gracias por tu aporte:

"Amo el canto de zenzontle

pájaro de cuatrocientas voces, 

amo el color del jade y el enervante perfume de las flores,

pero más amo a mi hermano: el hombre".

Este hermoso poema lo encontrarás en los billetes de 100 pesos, solo que en algunos (los viejitos) del lado derecho del billete y con letra muy pequeña y en los billetes recientes se encuentra del lado izquierdo y letra más grande.

Saludos

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168
autor apologeta el 10/sep, 2014 14:22 Gobernador

@paty14 »Voy a salir en esta ocación del tema, para publicar las leyendas inscritas en los billetes de diferentes denominaciones, ya que en la mayoria de las veces solo vemos a nuestros personajes mexicanos y no leemos las leyendas que traen.

Saludos

  

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169
autor apologeta el 10/sep, 2014 14:25 Gobernador

@paty14 »Paty solo dos billetes más. Saludos 

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170
autor apologeta el 10/sep, 2014 14:40 Gobernador

@paty14 »Y por último, los billetes nuevos por el bicentenario y el centenario. Saludos y creo que ya son todos. 

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171
autor paty14 el 10/sep, 2014 15:26 Diputado local

@apologeta » 

Esas leyendas en los billetes son un hecho, pero pasan desapercibidas por el valor y no se fija uno en esos detalles, me gusto la del billete de a 100, de la adelita.

 Nezahualcóyotl, recordando conceptos antiguos, tal vez de origen tolteca, expresa su incertidumbre preguntándose a donde hay que ir, o que sabiduría hay que buscar para llegar a encontrarse, que profundidad y sencillez de ver la vida...Saludos.

A dónde iremos

donde la muerte no existe?

Mas ¿por esto viviré llorando?

Que tu corazón se enderece:

aquí nadie vivirá por siempre .

Aún los príncipes a morir vinieron,

Los bultos funerarios se queman.

Que tu corazón se enderece:

Aquí nadie vivirá por siempre

paty14



172
autor apologeta el 10/sep, 2014 21:45 Gobernador

@paty14 » Hola Paty, a mi me gustó la leyenda de Morelos que trae el billete de 50 pesos, pero si buscas en internet "El Manifiesto de la Nación" del 15 de Julio de 1867, verás las históricas palabras de Benito Juarez en el billete de 20 pesos. Saludos

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173
autor apologeta el 10/sep, 2014 21:49 Gobernador

@paty14 »Saludos Paty

A dónde iremos

donde la muerte no existe?

Mas ¿por esto viviré llorando?

Que tu corazón se enderece:

aquí nadie vivirá por siempre .

Aún los príncipes a morir vinieron,

Los bultos funerarios se queman.

Que tu corazón se enderece:

Aquí nadie vivirá por siempre.

Está "CHIPOCLUDO" este poema. Me gustó.

 

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174
autor apologeta el 10/sep, 2014 22:10 Gobernador

@paty14 »Paty, ahora expondré un cuento DEL ANTIGUO ANÁHUAC.

Y entonces el nene PAPALOTL soñó que CUAUHTLATOATZIN, el sabio narrador de cuentos, le relataba uno más:

EL TECOLOTE Y EL GATO MONTÉS.

 La noche se extendía por toda la tierra apaciblemente y sólo en el bosque se escuchaba el diálogo de los animales nocturnos.
Los sapos gritaban tan fuertemente como si estuvieran muriendo de sed y quisieran con sus croacroacroa atraer la atención del corazón del monte, del señor de la lluvia, TLALOCTLI.
    Las cigarras entonaban su monótona melodía y parecían competir con los zumbidos de los grillos.
    Los murciélagos volaban en busca de algún sabroso insecto que sirviera de bocadillo para no pasar tan mala noche.
    Y en este barullo los brillantes ojos del gato montés se miraban como flotantes en aquella oscuridad buscando una presa para devorarla.
    El felino se desplazaba con gran cautela por entre las ramas de los arbustos en espera de saltar sobre una desprevenida víctima.
    Pero he aquí que no se dio cuenta de que otros ojos, más grandes y más lucientes, lo seguían desde la copa de un alto árbol.
    Era el tecolote que le gustaba espiar a los gatos monteses para asaltarlos y dejarlos ciegos. Y no es que fuera un defensor de los pobres que caían victimados por el felino, sino que le encantaba echarse sus bocadillos de iris, pupila y cornea.
    Cuando el gato montés se encontraba más distraído, el tecolote saltó de su rama y se encontró frente al sorprendido cazador, cazado.
    Y le dijo:
     -Buenas noches, gatito montés. Voy a sacarte los ojitos para tener una muy buena cena. Así sin querer, evitaré que te comas a algún tonto guajolote y yo tendré con qué alimentarme.
    Asustado, el gato montés le replicó:
     -¡Qué susto me diste tecolotito! Sólo te ruego que me saques solamente un ojo, pues si me sacas los dos, me harás desgraciado para siempre. Ten piedad de mí y concédeme esta petición.
    Entonces el tecolote respondió:
     -Por esta noche te perdono. Sólo te sacaré un ojo, pero mañana a estas horas vendré a apropiarme del otro.
    Apesadumbrado, el gato montés no tuvo más remedio que perder un ojo, porque con tanta oscuridad le era imposible pelear contra la abusiva ave de rapiña.
    Cuando el tecolote logró su propósito, le exigió al dejado gato montés la dirección de la casa donde éste vivía.
    El gato montés se la dio, pues sabía que aunque se la ocultara, los tecolotes espiaban por dondequiera y pronto descubrirían en qué agujero habitaba.
    Luego el tecolote le interrogó:
     -¿Y cómo te llamas, gatito montés?
     -Mi nombre es Escarmentarás. Respondió el felino.
     -¡Curioso nombre el tuyo!- Exclamó el tecolote que saboreándose se echó a volar y dejó tuerto al pobre gato montés.
    A la noche siguiente, el tecolote se encontraba, a las mismas horas de la anterior, esperando al gato montés, pero este no acudió a la cita.
    Molesto ante la impuntualidad de su víctima, el tecolote voló hacia el domicilio que el felino le había dado.
    Cuando vio que era un agujero por el cual no podía penetrar, a riesgo de caer en una trampa y perder, no los ojotes, sino la vida, gritó a la entrada del hoyo:
     -¡Escarmentarás! ¡Escarmentarás! ¡Vengo a que cumplas tu palabra!
    Y desde el interior de la cuevita, se oyó la ronca voz del gato montés que le decía:
     -Tan escarmentado estoy que ni a hacer del baño salgo.
    El tecolote se puso furioso y se dedicó a vigilar el hoyo para ver si el gatito montés salía.
    Sin embargo, todo fue inútil.
    Pronto los primeros rayos del sol hicieron que el tecolote huyera de allí para no quedar ciego, pues sólo de noche veía bien.
    Entonces el gatito montés se asomó, y aunque tuerto, se alegró de su triunfo.
    Y dicen que desde esa ocasión, a los gatos monteses no les gusta cazar de noche, sino solo de día.
    MORALEJA: Quien no escarmienta una vez, la segunda demuestra que es completamente menso.

 Espero les haya gustado aunque no es del griego Esopo, no le pide nada.

 

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175
autor paty14 el 10/sep, 2014 22:33 Diputado local

@apologeta » 

Sí, bonitos poemas de acuerdo a la época que le tocó vivir, y como veía el, la muerte dentro de su perspectiva....Saludos y Buenas Noches.

Era de Texcoco, ahí vivió y murió, su nombre en náhuatl significa “coyote que ayuna o coyote hambriento”, arquitecto, legislador y poeta y sabio, gobernante y tlatoani de la ciudad-estado de Tezcuco o Tezcoco y consejero de Tenochtitlan y padre del también rey poeta Nezahualpilli.

Aquí te presento otro, más o menos de la misma tesitura.

Percibo lo secreto, lo oculto:

¡Oh vosotros señores!

Asi somos,

Somos mortales,

De cuatro en cuatro, nosotros, los hombres,

Todos habremos de irnos,

Todos habremos de morir en la Tierra…

Como una pintura nos iremos borrando.

Como una flor.

Nos iremos secando

Aquí sobre la Tierra.

Como vestidura de plumaje de ave zacuán.

De la preciosa ave de cuello de hule.

Nos iremos acabando.

Meditadlo, señores,

Águilas y tigres,

Aunque fuerais de jade,

Aunque fuerais de oro,

También allá iréis,

Al lugar de los descarnados.

Tendremos que desaparecer,

Nadie habrá de quedar.

               

paty14



176
autor apologeta el 10/sep, 2014 23:28 Gobernador

@paty14 »Si tienes razón Paty, bonitos poemas de acuerdo a la época que les tocó vivir, y como veían, la muerte dentro de su perspectiva.

Te propongo que publiques otro poema y yo publicaré otro cuento (fábula) de esa época. Bueno, el siguiente cuento versa así:

Y en otra casa de TENOCHTITLAN, el nene POPOCATZIN también soñaba con su gran maestro narrador de cuentos: CUAUTLATOATZIN.
    Este le decía sonriente:
     -Ahora te voy a contar la historia de una rana lista que le tomó muy bien el pelo al latoso CACOMIZTLE, y así se llama esta narración:

LA RANA Y EL CACOMIZTLE.


    Cierta vez en uno de los lagos de ANAHUAC vivía una rana feliz.
En época de sequía cantaba y cantaba. En época de lluvia cantaba y cantaba. En fin, que era una cantante encantadora.
    Pero un día en que henchida de felicidad se aprestaba a lanzar un do de pecho, se le atragantó la voz cuando vio a un CACOMIZTLE que se aproximaba.
    Como afortunadamente la rana se encontraba en el interior del lago y flotaba sobre un bello lirio que le servía como decorado a su escenografía de diva, el CACOMIZTLE no le pudo hacer nada, sino que se detuvo y estuvo un buen rato escuchándola.
    Has de saber que el CACOMIZTLE es del tamaño de un gato común, muy parecido al tejón y a la comadreja, de color gris, con el vientre blanco y larga cola, esponjada, cuyo pelo va formando anillos negros y blancos alternadamente. Es astuto y ágil y se alimenta fundamentalmente con aves de corral. Resulta, por tanto, el terror de los gallineros.
    Pues nuestro taimado CACOMIZTLE quiso demostrarle a la rana que si ella era muy buena en eso de la cantada, él era mucho mejor en aquello de la corrida.
    Así que le habló y le dijo:
    -Tú cantarás muy bonito, pero a mí no me ganas a correr.
    La rana, que se había quedado sorprendida ante tan extraño reto, simplemente le contestó:
    -No veo por qué me dices tal cosa hermanito CACOMIZTLE ni qué pretendes demostrar con tamaña hablada.
    El CACOMIZTLE, envalentonado al verla tan inflada, le propuso:
    -Mira, hermanita rana. ¿Vamos a echarnos una carrera desde aquí hasta aquel claro del bosque para ver quién gana?
    -Si tú quieres, acepto la apuesta.- con firmeza respondió la encantadora cantadora.
    -Vamos, pues.- Prosiguió el CACOMIZTLE.- Sal del agua y prepárate para correr, si puedes...- Concluyó despectivo.
    Humildemente la rana salió del lago y sin sentirse la divina garza, pues no era más que una muy humana rana, se dispuso a competir.
     -A la de tres, corremos.- ordenó el CACOMIZTLE echador.
    Entonces dio un paso para adelante y la rana, un brinco.
    Cuando el CACOMIZTLE dijo tres, la rana tanteó el tamaño de la cola del presumido y de un salto se montó en ella sin que el CACOMIZTLE lo sintiera y menos lo notara.
    El mataguajolotes emprendió la carrerota e iba haciendo una gran polvareda. Luego que llegó al lugar convenido, se volteó para ver por dónde venía la rana brincando y como iba tan agitado por el enorme esfuerzo realizado, ni siquiera notó cuando se desmontaba la rana de su cola.
    Así que cuando el CACOMIZTLE hablador se dio cuenta, ya la rana estaba en la meta como si hubiera llegado antes.
    -¡Yo gané porque llegué antes!- gritó la rana ante la admiración del CACOMIZTLE que pelaba unos ojotes sorprendidos y que así había quedado tanteado.
    Toda la animalidad aplaudió la lección que la hermana rana le había dado al hablador CACOMIZTLE.
    Y la rana, entre ovaciones fue llevada en alto hasta su hogar en el lago, donde sencillamente prosiguió, como si nada, su cantata al sol y a la luna, sin distinción de astros, aunque ella era la estrella.
    Y dicen que algunos animales comentaron:
    -Los echadores nunca se fijan en su cola.

 

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177
autor paty14 el 10/sep, 2014 23:39 Diputado local

@apologeta » 

Ya no pensaba escribir a esta hora, pero me hiciste reir con el famoso cacomixtle, te cuento que ya forma parte de la familia, el condenado nos visita a diario, por las noches, y nosotros le agradecemos la visita con alguna fruta.. Ahora si.Buenas Noches.

paty14



178
autor apologeta el 11/sep, 2014 14:47 Gobernador

@paty14 »Esas desveladas no son buenas, Paty. Publico otro cuento de la época referida y sí que hay ingenio en estos cuentos. Saludos

EL PUMA Y EL CHAPULIN.

    Hace algún tiempo vivía en los llanos cercanos a TEZCOCO un puma fortachón y presumido. Siempre quería demostrar a toda la animalidad su ligereza y su gran musculatura. Así trepaba presuntuosamente a los montes cercanos a plena carrera y subía a los árboles con la liviandad de una ardilla. En cuanto alcanzaba lo más alto de la copa frondosa, rugía tan ferozmente que ponía espanto en las más valientes criaturas del bosque.
    En otras ocasiones se echaba a correr por el llano y asustaba a las liebres y conejos que por ahí descuidadamente comían alguna hierbecilla. Los saltos que daban los orejones roedores, lo llenaban de carcajadas y orgullo.
    Y tampoco los patos, los cisnes, los flamencos y las garzas escapaban a sus molestas bromas.
    Cuando iba a la orilla del lago para calmar su sed, el puma astuto se arrojaba al interior del agua y era poco menos que gigantesco el susto que se llevaban las distraídas aves acuáticas. Hasta a los peces, ajolotes y sapos osaba molestar el ostentoso puma.
    A todos les caía muy mal, aunque estuviera muy atlético.
    Un día de sus tradicionales fechorías iba corriendo por el llano a impresionante velocidad, pues había lanzado la apuesta de que fácilmente alcanzaría a un venado, cuando sin darse cuenta se tropezó con la casita de un chapulín, que aunque modesta, a éste le parecía un palacio, ya que la había hecho con muchos esfuerzos y por supuesto, sobresaltos.
    El chapulín, verde de coraje, o mejor dicho, más verde por la ira, brincó y se posó en la mera nariz resopladora del puma, que se frenó instantáneamente, y le gritó:
    -¡Grandulón de tal! ¿Por qué no te fijas cuando corres? ¡Has destruido mi casita con tus asquerosas patas!
    Apenas el puma oyó tamaña reclamación del chapulín, se sintió tan ofendido que exclamó:
    -¡Miserable insecto! Yo no sabía que vivías ahí, además, que culpa tengo si pones tu casucha en los caminos por donde hago mis ejercicios.
    -¡Pues ahora me las vas a pagar! En el colmo del enojo, gritoneó el chapulín.
    -¡Yo no te pago nada! ¡Chapulín miserable!- refutó el puma.
    -¡Ah, no…?- trémulo de furia, el chapulín le dio un bofetón en la nariz al fiero carnicero y le gritó con su vocecilla intermitente: -Pues te declaro la guerra.- concluyó.
    El puma al sentir el golpe que para él era un simple cosquilleo, estornudó tan violentamente que el chapulín salió disparado como si le hubieran dado un cañonazo.
    Esto bastó para que el chapulín lo citara a pelear con todas sus tropas.
    -¡No te tenemos miedo, puma apestoso! ¡Y puedes traer también a toda tu familia! ¡Ya veremos de a cómo nos toca!
    -¡Malvado insecto! Te vas a arrepentir de hacerme a mí, esto.- gruñó el puma dando la vuelta con la cabeza levantada y echándose a correr en busca de su ejército.
    Entonces el chapulín acudió a solicitar ayuda a sus amigas las avispas:
    -Hermanitas avispas, ha llegado el momento de demostrarles a esos abusivos cuadrúpedos carniceros de que ya basta de atropellarnos a los que somos pequeños e indefensos.
    Los que parecemos insignificantes, según lo pregonan ellos, cuando nos unimos, podemos ser tan poderosos o más que los que se la dan de invencibles. Por eso es que les vengo a pedir su auxilio.
    Todas las avispas, luego de escuchar atentas el discurso del chapulín justiciero, zumbaron aprobando lo dicho por el orador y se prepararon para el combate.
    Entre tanto, el puma reunió a todos los animales bravos, como coyotes, gatos monteses, tigrillos, zorras y les contó la humillación recibida por el chapulín:
    -Si no les damos una lección a estos insectos, van a pensar que les tenemos miedo. Al ataque mis soldados.
    -¡Al ataque!- rugieron las bestias.
    Y convertidas en una furiosa manada se dirigieron al campo de batalla, donde el chapulín había acuartelado su tropa en varios carrizos.
    Pronto llegaron al llano del combate y todos los carnívoros se pusieron a observar por dónde aparecería el ejército enemigo para darle una arremetida feroz.
    Como desde el sitio en el cual se encontraban no veían claramente, la zorra exclamó:
    -Yo iré a la vanguardia y cuando descubra las tropas del chapulín, pegaré un grito para indicar el instante de atacar.
    La animalidad brutal alabó la valentía zorruna y entre vivas y bravos se adelantó hasta llegar cerca de un lago próximo, sin vislumbrar ninguna fuerza enemiga.
    Y husmeando estaba, cuando el chapulín ordenó a sus tropas de avispas que salieran a demostrarle a los cuadrúpedos desalmados lo que unos cuantos insectos podrían hacer con ellos.
    Y a la cargada, las avispas se le pegaron a la zorra por los ojos, la nariz, las orejas; por todo el cuerpo, hasta por la barriga y la cola.
    La zorra no supo ni cómo había sucedido aquello. El pregón famoso que iba a dar, no acertó siquiera a pronunciarlo. Lo único que pudo hacer fue correr y lanzarse al agua.
    Cuando el puma y sus demás amigos vieron que la zorra se metía al lago, creyeron que iba persiguiendo al chapulín y envalentonados, pegando rugidos espantosos, corrieron hasta donde la ya picoteada había saltado.
    Esto lo aprovecharon las demás avispas que armadas con sus filosos aguijones se precipitaron sobre todos los animales que eran dirigidos por el puma fantochón.
    Poco es decir que daban unos alaridos formidables al sentir las aguijoneadas del ejército volador.
    La zorra, mirando lo que les pasaba, no tuvo más remedio que gritar:
    -¡Al agua soldados! ¡Al agua!
    Cuando el puma presumido y todos sus amigos se encontraban dentro del lago, el avispero giraba y giraba, zumbaba y zumbaba, sin permitirles salir.
    Por fin, después de varias horas, y en vista de lo acalambrados que se encontraban los carnívoros, además de hambrientos y cansados, pidieron paz y se rindieron.
    Todos se fueron escurridos y escurriendo ante la dura mirada de las avispas que les habían probado lo que la unidad de los pequeños hace, cuando se lo proponen.

 

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



179
autor paty14 el 12/sep, 2014 20:45 Diputado local

@apologeta »

Sí, que hay bastante ingenio en estos cuentos o fábulas, muy divertidos, a petición tuya, otro poema del rey poeta  de Texcoco.

Canto de Primavera

En la casa de las pinturas
comienza a cantar,
ensaya el canto,
derrama flores,
alegra el canto.

Resuena el canto,
los cascabeles se hacen oír, 
a ellos responden
nuestras sonajas floridas.
Derrama flores,
alegra el canto.

Sobre las flores canta
el hermoso faisán,
su canto despliega
en el interior de las aguas.
A él responden
variados pájaros rojos.
El hermoso pájaro rojo
bellamente canta.

Libro de pinturas es tu corazón
has venido a cantar,
haces resonar tus tambores,
tú eres el cantor.
En el interior de la casa de la primavera
alegras a las gentes.

Tú sólo repartes
flores que embriagan
flores preciosas.

Tú eres el cantor.
En el interior de la casa de la primavera,

alegras a las gentes. 

paty14



180
autor paty14 el 12/sep, 2014 20:59 Diputado local

@apologeta » 

Estos poemas son cortos, pero bonitos…Saludos.

 

Nonantzin

Muchacha, cuando yo muera,
sepúltame en el hogar.
Y cuando hagas las tortillas, 
ponte por mí a llorar.

Y si alguien te pregunta, 
"Muchacha por qué lloráis?"
Dile: "La leña está verde 
y el humo me hace llorar."

 

 

Eres tú verdadero.

¿Eres tú verdadero, tienes raíz?
Sólo quien todas las cosas domina,
el dador de la vida.
¿Es ésto verdad?
¿Acaso no lo es, como dicen?
¡Que nuestros corazones
no tengan tormento!

Todo lo que es verdadero,
lo que tiene raíz,
dicen que no es verdadero
que no tiene raíz.
El dador de la vida
sólo se muestra arbitrario.
¡Que nuestros corazones 
no tengan tormento!



 

 

paty14



181
autor apologeta el 12/sep, 2014 23:57 Gobernador

@paty14 » Saludos Paty, si son bonitos estos poemas y voy por otro cuento, se llama: EL COYOTE Y EL PERRO VIEJO

    No bien anduvo el coyote unos cuantos montes, cuando miró desde lo alto de uno de ellos, una hermosa magueyera que se extendía por un pequeño y bien arbolado llano. Con el hambre y la sed que traía, ya se le habían olvidado los abundantes razonamientos que la desgracia de Doña Zorra, le había hecho pensar.
    Así que bajó hasta un manantial cercano del que brotaba una agua tan cristalina y fresca como era normal en el Ajusco y bebió hasta satisfacerse.
    Luego vio hacia muchos lados y olisqueando descubrió, no muy lejos de ahí, a un zopilote que devoraba los restos de un conejito muerto.
    El coyote se puso listo y astutamente se deslizó hasta donde se encontraba el negro animalejo y de un salto lo atrapó y le sirvió de estupendo manjar.
    Después de reposar un buen rato, de seguro para lograr una digestión eficaz, se lanzó a vagar nuevamente y muy despreocupado.
    Así llegó hasta las magueyeras y contento se paseaba entre ellas como si quisiera encontrar en algunos de aquellos enormes magueyes un poco de aguamiel.
    De pronto vio a un pobre perro viejo que se encontraba echado al lado de uno de ellos y dirigiéndose muy confiadamente hacia él, le dijo:
     -¿Qué estás haciendo primito?
    El perro viejo abrió los ojos pesadamente, pues dormitaba, y le respondió al coyote:
    -Pus ya ves, aquí nomas, calentándome un poco. En mi casa no me quieren ver más. Ya sabes que cuando uno es muchacho, lo agasajan y lo chiquean, pero cuando ya se está viejo, como yo, ni caso le hacen a uno.
    El coyote se compadeció de su primo domesticado y pensó para sí:
     -Yo por eso no me dejo de estos ingratos hombres. Mira el pago que dan después de tan buenos servicios. Prefiero la libertad, a estar al servicio de alguien que no nos valora. Enseguida dijo en voz alta al ver que el pobre perro viejo se le quedaba lastimeramente mirando:
     -Oye, ¿hay guajolotes en tu casa?
     -Sí.- dijo el perro- ¡Y muy gordos!
     -Pues entonces tengo un plan para ayudarte y lograr que te vuelvan a aceptar esos malnacidos de tus patrones.
     -¿Y cuál es?- Murmuró con cierto interés desganado el perro viejo.
     -Mañana, cuando no haya ningún perro, pues todos se habrán ido a acompañar a sus amos a recoger aguamiel, yo iré y me robaré un guajolote. Tú te acuestas junto al gallinero y cuando oigan el escándalo que se arma, saldrán a ver lo que sucede. Las mujeres te gritarán para que me muerdas. Entonces tú ladrarás y morderás mi cola. Yo soltaré el guajolote y ya verás como te querrán después.
    El perro viejo se puso muy contento y se despidió feliz de su primito para efectuar lo acordado.
    Así anocheció y al día siguiente, en cuanto el coyote estuvo seguro de que los hombres y sus perros se habían marchado, luego de estar espiando un buen rato, llegó a la casa de los amos del perro viejo y se introdujo en el corral. De inmediato se metió al gallinero y sacó el mejor guajolote que lo miraba aterrado y como diciéndole:
     -¿Por qué me escogió a mi, señor coyote?- Y dando rienda suelta a sus aleteos y a sus gloglogloteantes gritos, las mujeres que habían quedado, salieron alarmadas:
     -¡Un coyote! ¡Un coyote! ¡Ea, perros! ¡perros! ¡Cantarino! ¡Muchachuelo! ¡Ladrador! ¡Ceniciento! ¡Ataquen al coyote!
    Sin embargo, era más el escándalo que producían sus voces que la aparición de los canes. Ninguno de los nombrados se hallaba presente.
    Aprovechando ese momento, el perro viejo salió ladrando cual si estuviera en sus mejores tiempos de joven. Y siguió al coyote que hipócritamente parecía huir.
    Llegando hasta él, puesto que se dejó alcanzar y sin que se notara, le agarró la cola, hizo que se la mordía y entonces el coyote, su bondadoso primo, soltó al guajolote. Las mujeres quedaron sorprendidas y cuando fue recuperado el gordo gloglogloteante, que temblaba de susto, se deshicieron en elogios y caricias para el perro viejo:
     -¡Qué bien te portaste viejito!
     -¡Dale un buen trozo de carne!
     -Y yo que pensé que ya no servía p'a nada.
     Lógico es pensar que el perro viejo no cabía de gusto en la cocina donde saboreaba una sabrosa costilla.
    Cuando los hombres regresaron con los perros jóvenes al atardecer, las mujeres de casa les contaron lo sucedido y todos le dieron sus palmaditas al héroe.
     -¡Bravo, bravo!- Le decían.
    Desde entonces cambiaron con él. El perro viejo era el primero al que le daban de comer y cuando no aparecía, sus propios amos lo iban a buscar y lo traían cargando.
    Días después, el perro viejo fue hasta los magueyes para ver si se encontraba con su primo el coyote. No tardó mucho en verlo. Y es que el astuto por ahí rondaba con el propósito de saber lo acontecido con su primo perro.
    Cuando el coyote lo vio, le dijo:
    -¿Qué tal te fue, buen primito?
    -A lo que el perro viejo contestó:
    -Muy bien, porque desde ese día hasta me buscan y me ruegan.
    Entonces el perro viejo le hizo una invitación al coyote:
    -Te invito a mi casa. Va a haber mañana una fiesta muy bonita. Irás a comer mole. Van a matar un puerco de monte para hacer tamales y a los guajolotes que quedaron. Ándale, ven.
    -¿Y si me descubren tus patrones? No la voy a pasar muy bien.- Reflexionó el coyote.
    -No te preocupes.- Prosiguió el perro viejo. -Tan distraídos estarán con su mitote que ni cuenta se darán.
    -Bueno. Entonces nos veremos allá mañana.- Terminó el primito y contento se despidió del perro viejo.
    Al otro día, ya como a las horas en que estaban en el baile todos los amigos y familiares de los patrones del perro viejo, llegó el coyote muy discretamente por atrás del corral y sin hacer ruido ni espantar a los pocos animales que habían quedado, se deslizó hasta donde el perro viejo lo estaba esperando:
     -¡Qué bien que llegaste primito coyote!- Exclamó muy contento el perro viejo. -Estoy muy complacido en que hayas decidido venir. Verás que sabrosa comelitona te vas a dar.
     -Gracias primito. Huele muy sabroso la cocina.- Comentó el coyote.
     -Pues ándale primito coyote, entra a comer. Ahorita mis patrones están bailando allá, en el gran patio. Asómate conmigo y los verás para que te sientas más seguro.
    Y en diciendo esto, el coyote y el perro viejo se asomaron cuidadosamente.
     -¿Ya ves? No hay peligro. -Confirmó el perro. -Vamos, vamos.- Convencido respondió el coyote al mismo tiempo que emprendía una carrerita rumbo a la cocina. Apenas llegaron y entraron en ella, el perro viejo dijo señalando:
     -Mira. Aquí en el brasero hay mole; allí sopa; allá frijoles guisados. A ver, ¿cuál quieres comer? Mira. Acá están colgados unos pedazos de carne de puerco montés. Escoge lo que tú quieras comer, mientras yo voy a ver a mis patrones. No vayan a venir. Si acaso pasara esto, yo ladraré para ponerte sobre aviso y tú, de inmediato te echas a correr, y cómo todos los demás perros están amarrados, ya sabes lo que haremos. Como que yo te correteo. Tú escapas y mañana nos vemos donde siempre para llevarte un taquito recalentado de la comida que no hubieras podido probar. ¿Estás de acuerdo?
     -¡Claro primito perro! Ya se me cae la baba de antojo. Comenzaré por el mole con esa piernota de guajolote y luego por la carne de puerco...- Respondió entusiasmado el coyote.
     -¡Ah, se me olvidaba! Ahí está el aguamiel. Si quieres, la tomas, pero acuérdate que no mucha, para que no vayas a perder agilidad en caso de una corrida. Te puedes emborrachar.- Prosiguió el perro viejo casi en la puerta de la cocina. Luego desapareció y el coyote dio rienda suelta a sus filosos colmillos.
    Y el coyote, ya que comió el muslo del guajolote con mole, lo sintió muy picoso y se acordó del aguamiel, esa agua fermentada de los magueyes que hoy le llaman pulque.
    Se acercó hasta la tinaja que la contenía y comenzó a beber apresuradamente, pues sentía que su hocico se incendiaba:
     -¡Ah, ah! ¡Me quema! ¡Me quema!- Mas luego de probar el aguamiel, se le calmó el ardor y tanto le gustó el pulquito que tomó otro poco, y otro poquito, y otro poquito nomás.
    Cuando sintió, el coyote estaba tan borracho que no podía sostenerse en pie. En ese instante regresó el perro viejo y le dijo:
     -¿Ya comiste, primito?
     -Sí, primito perro, ya comí muy bien. -Respondió muy sonriente. -Y me eché mi pulquito que estaba resabroso. Hasta me dan ganas de cantar.
    -¡No, hermanito coyote!- Interrumpió alarmado el perro viejo. -¡No se te ocurra entonar tus preciosos aullidos en este momento, porque podría ser fatal para ti!
     -No te preocupes primito. Ya estoy alegre y qué... Total, una cantadita puede divertirnos.
     -No, primito coyote. Si te oyen mis patrones te pueden venir a matar.
     -Yo canto.- Desobediente el coyote comenzó su concierto de aullidos.
     -No cantes.- Más asustado prosiguió el perro viejo.
     -Yo canto, pues ya me anda de gusto. Ya se me subió el pulquito a la cabeza y no me importa nada ¡Y que viva el aguamiel y después que viva yo! Échate un pulquito conmigo, primito perro...¡Hip!
    Y el coyote al estar borracho, principió a cantar y al oír los patrones del perro viejo que el coyote estaba cantando en la cocina, dejaron el baile y echando mano de palos, piedras, macanas y flechas se dirigieron hacia donde estaba el cantor empulcado. Y todos gritaban:
     -¡No dejen escapar al coyote! Está en la cocina. ¡Mátenlo!
    Cuando el perro viejo vio que sus patrones y sus amigos entraban a la cocina, empezó a ladrarles en defensa de su primito coyote, pero los hombres y las mujeres creyeron que le ladraba al animal borracho.
    Y como ya había anochecido, con teas alumbrando, buscaron por los rincones de la cocina y descubrieron al coyote.
    Este no pudo hacer nada, pues tambaleante, apenas se levantaba, caía. El perro viejo ladraba mirándolo compadecido: -¡Te lo dije primito!
Mas entre toda la gente lo apalearon y tantas piedras le arrojaron, que al final lo dejaron muerto. Los patrones y sus amigos acariciaron nuevamente al perro viejo y amarrando al coyote de las patas, lo colgaron de unas varas y lo dejaron en una barranca cercana, con el propósito de que al otro día habrían de pasearlo por la comarca.
    El perro viejo se sintió muy apesadumbrado por haber perdido a su primito el coyote que había sido tan amigo. Luego bajó hasta la barranca donde colgaba el coyote y allí lloro por él. ¡Qué lastimeros eran sus aullidos! Ahí estuvo un rato como acompañando a su primo el coyote y luego, con sus pausados y cansados pasos, regreso a la casa de sus patrones.
    En el camino iba pensando:
    -¡Lo que hace la borrachera! ¡No es nada buena! Hasta los más inteligentes y nobles se acaban cuando se emborrachan.

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182
autor elcaliman el 13/sep, 2014 07:46 Gobernador

@apologeta »    -¡Lo que hace la borrachera! ¡No es nada buena! Hasta los más inteligentes y nobles se acaban cuando se emborrachan.

este cuento muy bueno !! manita pa' arriba !!

que puntadas son esas!!??



183
autor paty14 el 13/sep, 2014 13:04 Diputado local

@apologeta » 

Y tocando el tema en tiempos prehispánicos, algunas curiosidades:


-Cuentan las crónicas que ciertos rituales implicaban el sacrificio de doncellas preparadas para el caso o guerreros capturados en batalla.  
La sangre era un tributo a los dioses y el consumo de la carne una excepción reservada a unos cuantos.

- Durante el gobierno de  Ahuízotl, el octavo tlatoani mexica (1486-1502) se terminó la edificación del templo mayor. Fiel a la costumbre, para honrar a Huitzilopochtli que tenía su adoratorio en lo alto del templo junto al de Tláloc, el tlatoani ordenó un pequeño sacrificio: durante tres días, se le extrajeron los corazones a 80 mil víctimas.

- Luego del primer encuentro entre Moctezuma II y Cortés, el tlatoani destinó el palacio de Axayácatl para hospedar a los españoles. Cortés se maravilló al ver la extensión del recinto. Desde sus salones se alcanzaban a ver los estanques y la casa de los enanos. Al consumarse la conquista, Hernán no perdió ni un minuto y como botín de guerra decidió quedarse con el predio, que fue conocido como las Casas Viejas de Moctezuma, donde hoy se encuentra Nacional Monte de Piedad.

-  Se dice que antes de la llegada de los españoles no se conocía la rueda, sí se conocía, pero al igual que el hierro, su uso estaba limitado.
No la necesitaban pues contaban con otros sistemas de carga o de transporte.

-La primera perra lanuda que pisó el actual territorio mexicano fue una de raza lebrela que venía en la expedición de Juan de Grijalva en 1518 y era utilizada para la caza. El animal se quedó en la región de Tabasco y los españoles pensaron que jamás volverían a verla, pero al año siguiente, cuando Cortés inició  su expedición, al llegar al mismo sitio, encontró a la lebrela, sana y rozagante .

 

- ¿En el mundo prehispánico no se desconocía el uso del hierro, los purépechas (en lo que hoy es Michoacán) conocían la técnica para fundir el hierro, pero no lo usaban en la fabricación de
armas, sino en objetos de uso cotidiano como juguetes o utensilios de cocina.
 -Una teoría dice que los mayas desaparecieron porque para cubrir sus cada vez más cuantiosas necesidades, se sobreexplotaron los recursos naturales, acabaron con la selva, y escaseó el alimento y el combustible. La lección: si no cuidas el ambiente, terminas por desaparecer…


paty14



184
autor apologeta el 13/sep, 2014 14:42 Gobernador

@paty14 » Hola Paty, dices: -Una teoría dice que los mayas desaparecieron porque para cubrir sus cada vez más cuantiosas necesidades, se sobreexplotaron los recursos naturales, acabaron con la selva, y escaseó el alimento y el combustible.

Yo tengo otra: El pueblo se levantó contra los sacerdotes y se acabaron los poderes, acabando como todos los imperios, su sociedad relaja la disciplina en todos los ámbitos y el ocaso ocurre.

Sabías que los mayas usaban el caucho para fabricar las pelotas que usaban en sus juegos sagrados, y también lo pegaban líquido en las plantas de los pies y ya frio quedaban como suelas para andar y correr en la selva. Saludos   

 

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185
autor apologeta el 13/sep, 2014 16:09 Gobernador

@elcaliman »Gracias elcaliman por tu paticipación. Saludos 

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186
autor paty14 el 13/sep, 2014 17:07 Diputado local

@apologeta » 

Va otra fábula, esta es maya.

El Perro y Kakasbal.

Un hombre era tan pobre que siempre estaba de mal humor y así no perdía la ocasión de maltratar a un infeliz perro que tenía. Kakasbal [espíritu del mal], que está en todo, vio que podía sacar partido de la inquina que seguramente el perro sentía contra su amo y así se le apareció y le dijo: 

—Ven acá y dime qué te pasa, pues te veo triste. 

—Cómo no he de estarlo si mi amo me pega cada vez que quiere— respondió el perro. 

—Yo sé que es de malos sentimientos. ¿Por qué no lo abandonas? 

—Es mi amo y debo serle fiel. 

—Yo podría ayudarte a escapar. 

—Por nada le dejaré. 

—Nunca agradecerá tu fidelidad. 

—No importa, le seré fiel. 

Pero tanto insistió Kakasbal que el perro, por quitárselo de encima, le dijo: 

—Creo que me has convencido; dime, ¿qué debo hacer? 

—Entrégame tu alma. 

—¿Y qué me darás a cambio? 

—Lo que quieras. 

—Dame un hueso por cada pelo de mi cuerpo. 

—Acepto. 

—Cuenta, pues… 

Y Kakasbal se puso a contar los pelos del perro; pero cuando sus dedos llegaban a la cola, éste se acordó de la fidelidad que debía a su amo y pegó un salto y la cuenta se perdió. 

—¿Por qué te mueves?— le preguntó Kakasbal. 

—No puedo con las pulgas que me comen día y noche. Vuelve a empezar. 

Cien veces Kakasbal empezó la cuenta y cien veces tuvo que interrumpirla porque el perro saltaba. Al fin Kakasbal dijo: 

—No cuento más. Me has engañado; pero me has dado una lección. Ahora sé que es más fácil comprar el alma de un hombre que el alma de un perro.
 

Mayas

paty14



187
autor apologeta el 13/sep, 2014 19:55 Gobernador

@paty14 »Paty, me gustó el cuento del perrito inteligente, y siguiendo con los cuentos de los animalitos, va otro más:

AMOR DE MADRE

Cierto día al atardecer iba caminando muy feliz la señora Zorra con su nene zorrito a la espalda. Madre satisfecha y orgullosa parecía presumir a todos los señores animales con quienes se encontraba en el camino, de su recién nacido crío.
Pero he aquí que de pronto vio a un veloz correcaminos; esos pajarracos burlones, pero muy apetitosos para los zorros, que se atravesaba cual sin preocupaciones por aquel sendero.
De inmediato imaginó Doña Zorra lo suculento de un platillo formado por tan deliciosa avezuela.
Y sin pensarlo más, colocó a su hijito a un lado del camino y se lanzó presurosa tras el pajarraco, que al verla, como un cohete buscapiés, exclamó:
-¡Patas! ¿Para cuándo son?- y echó a correr precipitadamente.
Por más que se esforzó Doña Zorra, no pudo darle alcance, así que jadeante y acalorada, regresó al sitio donde pensaba encontrar a su zorrito.
Mas, ¡oh! desagradable sorpresa, el nene no estaba más allí. Asustada, Doña Zorra miró hacia todos lados; olfateó por las más escondidas partes; correteó y saltó desesperada por arbustos y matorrales, pero el zorrito no aparecía.
Entonces Doña Zorra se puso a llorar y llorar y llorar y tanto lloró, que de pronto comenzó a pensar:
-Bueno, ¿Y qué gano con llorar aquí? Mejor voy a preguntar a mis hermanitos animales, si no lo han visto pasar por algún lugar.
Así se fue por el bosque, anda y anda y anda y anda, y a cada animal que encontraba, le lanzaba la misma interrogación:
-Perdona hermanito, ¿acaso has visto a mi hijito el zorrito que se me ha perdido?
El tigre ocelote, con cara furiosa, como la de esos que se sienten los muy maravillosos, le respondía:
-No, no lo he visto hermana zorrita. Casi no me fijo en pequeñeces.
-Pero es que mi nene zorrito es grande y fornido.
-Definitivamente no.- Y levantando altivamente la nariz, el tigre ocelote pasaba de largo.
Doña Zorra moqueaba un poco y seguía su búsqueda:
-Hermanito tlacuache, perdona que interrumpa tu siesta, pero, ¿acaso has visto a un lindo nene zorrito por estos parajes?- y el tlacuache que estaba dormitando, le contestó a Doña Zorra:
-No. Con tanto sueño como tengo, no he visto pasar a nadie.
Triste, Doña Zorra proseguía su caminata. Y pensaba:
-Lo bueno es que mi nene zorrito es aguzado y despierto, y tan listo, que no tiene comparación con esos mocosos tlacuachitos que se la pasan durmiendo en la bolsa de sus madres.
En eso acertó a pasar por ahí un babiento coyote y Doña Zorra, nada tardía en sus reacciones, como que era una verdadera zorra, le preguntó:
-Hermano coyotito, ¿has visto por casualidad a un precioso zorrito, mi nene bonito, que se me ha perdido?
El coyote se detuvo, se limpió la baba y como si pensara algo muy pero muy importante, le respondió:
-Tal vez si me dices cómo es tu zorrito, podría contestarte con mayor seguridad, pues ya ves que yo vago por tantos lugares y conozco a muchos animales. No quisiera haberlo confundido.
Entonces Doña Zorra comenzó muy ufana la descripción de su nene:
-Mi hijito es blanco, blanco, blanco, como la nieve de los volcanes; su hociquito es resplandeciente como el ámbar y sus ojitos, tal cual el cielo despejado de invierno, son azules, azules, que digo azules, ¡azulísimos! El terciopelo es poco con lo sonrosado de su piel y la felpa más fina resulta insignificante en relación con su graciosa colita. Además, sus orejas son tersas, cual de ante, y sus patitas, ¡Ah qué simpáticas!, asemejan la seda con que se visten los gusanitos del monte. Y si vieras su naciente dentadura, reluce como estrellas en la noche más oscura y...
-¡Basta! ¡Basta! Interrumpió fastidiado con la perorata el coyote baboso. Luego continuó.
-No, no, no. Entonces yo no he visto a tu nene, pues de lo que te puedo informar, indudablemente que no coincide con las características que me has dicho que tu hijo posee. Yo sólo he visto morir bajo el peso de una roca gigantesca que cayó de aquella montaña, a un zorrito prieto, lagañoso, tembeleque, de hocico sucio, orejas caídas y mugrosas, la cola pelada y tan, pero tan flaco, que apenas podía tenerse en pie de pura hambre...
-¡Oh!- exclamó interrumpiendo Doña Zorra- ¡Ese era mi hijito!
-¿Cómo? ¿No me decías que tu nene era hermosísimo?- Sorprendido interrogó el coyote.
-¡Ay, hermano coyotito!- Sollozó Doña Zorra y continuó enjugando sus lagrimitas- ¿Acaso no sabes que para una madre no hay hijo feo?
El coyote asintió pensando tal vez en sus propios hijos. Luego comentó:
-Creo también que para un buen padre sus hijos son bellos, pero no hay que cegarse.
Y dándole condolencias a Doña Zorra, el coyote se alejó como filosofando.
Afligidísima, Doña Zorra se regañó a sí misma y concluyó diciendo:
-También una buena madre no debe descuidar a sus hijitos ni abandonarlos.
 

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188
autor apologeta el 13/sep, 2014 20:03 Gobernador

@paty14 » Paty, otro más:

EL OCELOTE BURLADO.

    Recién había terminado de llover y el tlacuache vanidoso se secaba la humedad y se quitaba el lodo que lo cubría, cuando de pronto vio pasar al tigre ocelote que se dirigía, como a escondidas, hacia la cumbre del monte de TLALOCTLI.
     -¿Y éste a donde irá?- Pensó el tlacuache muy intrigado por la conducta del ocelote.
    Así que determinó seguirlo para saber hacia dónde se encaminaba con tanto misterio.
    Y cuál no sería la sorpresa del tlacuachito, ahora humilde y escarmentado, al escuchar que el ocelote decía frente a una enorme cueva:
     -Padre TLALOCTLI, vengo a que me des licencia para comerme a tus hijos. Se me antojan los guajolotes y los patos y las garzas y los zopilotes y los jabalíes y los coyotes y... sobre todos, los tlacuaches.
    Los ojos que abrió el curioso tlacuachito fueron como para salírsele. Su corazón le retumbó y todo su cuerpo principió a temblarle.
    La voz de TLALOCTLI surgida de lo más hondo de aquella caverna respondió al ocelote:
     -Tu petición será concedida, siempre y cuando ayunes como sacrificio previo.
     -Así lo haré, padrecito TLALOCTLI.- dijo como para abreviar y recibir más rápido la donación.
     -Pues ahora márchate a cumplir tu promesa, pero recuerda que no debes faltar a ella.- Terminó TLALOCTLI su perorata.
    Contento el ocelote ante tan fácil compromiso, se retiró inmediatamente de ahí con paso firme y seguro.
    Ni qué decir que el tlacuachito se encontraba asustadísimo ante la futura concesión otorgada al ocelote, famoso por ser traidor y verdaderamente una fiera. Toda la animalidad iba a estremecerse cuando supiera esa noticia. Y ya se disponía a emprender la carrera informativa para poner sobre aviso a la comunidad bestial y ver la forma de protegerse, cuando resonando en la oquedad de la caverna, se escuchó la voz de TLALOCTLI que lo llamaba:
     -Tlacuache que un zorro te quitó lo vanidoso, veo que has escarmentado y en premio te voy a conceder un privilegio: Vas a ser muy astuto.
    Sorprendido y trémulo, el tlacuachito se acercó a la cueva y quedó a la expectativa:
     -Ese ocelote traidor y asesino no debe cumplir con la promesa del ayuno y tú vas a ser el que lo hará perder.-Dijo TLALOCTLI muy convincente. Luego prosiguió ante el asombro del rostro del tlacuache que parecía exclamar:
     -Vas a ir a encontrarlo al magueyal y lo invitarás a beber un poquito de aguamiel. Tú debes ingeniarte para lograr que él acepte. ¿Entendido?
     -¡Y si me quiere comer?
     -No lo hará. Es más fácil que lo hagas tomar aguamiel que él se anime a tragarte.- Terminó de aclarar el señor de las lluvias, el corazón del monte.
    Entonces el tlacuache, un poco más confiado, fue a buscar al ocelote y no tardó mucho en encontrarlo echado en medio de dos grandes magueyes que le atajaban el sol.
     -¿Cómo te va hermanito ocelote?- Taimadamente interrogó el tlacuache.
     -Bien, gracias.- Le contestó el ayunador.
     -Hace calor, ¿Gustas un poco de aguamiel?- Preguntó nuevamente el tlacuache, a lo que el ocelote respondió:
     -No, porque ayuno y prometí a TLALOCTLI no faltar a esta penitencia. Así el me va a recompensar muy sabrosamente.- Dijo el ocelote mientras se limpiaba el hocico con la lengua, como insinuándole al tlacuache que ya disfrutaría posteriormente del exvanidoso. Este tragó saliva y continuó el convencimiento:
     -Nada te hará. Al contrario sólo beberemos un poquito.
     -No, porque TLALOCTLI puede verme y ya no me dará autorización para comerme toda la animalidad que yo quiera. Interpuso el ocelote.
     -¿Y cómo te va a ver?- Insistió el tlacuache.- Yo te limpiaré la bocota.
    Entonces el tlacuachito fue a destapar el maguey y al quitarle una de sus pencas, brotó el aguamiel.
     -Ven aquí, hermanito ocelote, bebe. No te preocupes. ¡Tú que le crees a TLALOCTLI!- expresó el tlacuache.
    El ocelote se agachó sobre el cuenco del maguey para beber el aguamiel y en cuanto lo hubo hecho, se retiró y llamó al tlacuache para que fuese a disfrutar también del exquisito brebaje.
    El exvanidoso no se hizo del rogar, bebió e inmediatamente le dijo al ocelote:
     -Ven, hermanito ocelote, voy a limpiarte el hocicote.
    Y el ocelote se acercó al tlacuache muy confiadamente, mientras éste fingía hacerle la limpieza dental, sin embargo, el tlacuache lo embarraba con fibras de maguey sin que lo sospechara el grandullón.
    El ocelote miro al cielo y vio que el sol había transcurrido la mitad de su recorrido, con lo cual se dio cuenta de que ya era hora de romper el ayuno y asistir nuevamente con TLALOCTLI para que el señor de la lluvia se lo autorizara.
    El tlacuache se despidió del ocelote y se fue con precaución, tal cual si temiera un ataque imprevisto.
    No obstante, el ocelote se dirigió al monte para pedir la concesión ofrecida.
    Según él, el ayuno se había cumplido y TLALOCTLI no se percataría del engaño, pues el buen amigo tlacuache se había encargado de borrar las huellas del agua miel tomada.
    Y es que el pobre ocelote ignoraba la tramposa estrategia en la que había caído.
    Así que, apenas llegó a la entrada de la caverna, exclamó:
     -Oh, señor TLALOCTLI, aquí estoy para recibir tus favores.- A lo cual respondió el señor de las lluvias y las gotas:
     -¿Ayunaste?
     -Sí, señor.
     -Veamos... ¡Abre la bocota!
    Y el ocelote abrió lo más que pudo el tremendo hocico y mostró los colmillos filosos y su dentadura brutal.
     -Está sucia por las fibras de maguey. De seguro has tomado aguamiel.- Vociferó TLALOCTLI. Luego continuó ante la sorpresa de descubrir la astucia del tlacuache para hacerlo romper la promesa y no obtener el don pedido.
     -¡Tú no ayunaste! Y como faltaste a tu palabra, ya no te daré a mis hijitos para que fácilmente te los comas. Ahora todos huirán de ti y tú tendrás que esforzarte para darles alcance. Sólo te doy licencia para que devores a los que se dejen y no podrás entrar en las casas. Días y días habrá en que no tengas qué comer. Así tendrás que ayunar muchas veces, aunque no lo desees.
    Impresionado el ocelote por esas palabras terribles, rugió desesperadamente y se fue llorando.
    En el camino sólo iba tramando vengarse del condenado tlacuache que lo había hecho faltar a su promesa de ayuno.
    Ya se lo encontraría y vería lo que significaban los enormes colmillos que adornaban el hocico del carnicero:
     -¡Me las pagará!- Trémulo refunfuñó.
    Y espumando por la boca su enojo, de pronto vio al tlacuache que dormitaba a la entrada del agujero donde el exvanidoso vivía.
     -¡Ha llegado el momento de mi venganza!- Pensó dirigiéndose hacia el dormilón.
    Por buena suerte, el tlacuache alcanzó a oir un ruido que hizo el ocelote, abrió los ojos asustado y se alistó para la carrera.
     -¿Cómo estás tlacuachito?- Disimulando su rabia, saludó el ocelote.
     -Bien, gracias, ocelotito.
     -Pues pronto ya no estarás bien. Voy a comerte.-Aseveró el carnívoro.- ¿Por qué te burlaste de mí? Por tu culpa no ayuné y no me dieron permiso de comerme a todos los que yo quisiera. Por eso ahora te voy a comer a ti. Tú vas a ser mi comida favorita.
     -¿Te refieres a mí?- Dijo como si fuera un dechado de inocencia.- Me has de estar confundiendo. Yo no soy el tlacuache al que tú aludes. Es que somos tantos y tan parecidos.- Continuó hipócritamente ante el asombro del ocelote.- Ya ves que hay tlacuachito de las tunas; tlacuachito del pirú; tlacuachito del aguamiel; tlacuachito de las rocas...
    Dudoso, el ocelote dijo:
     -Pues si no eres tú, entonces te invito a pasear.
     -Vamos por donde está el barranco.- Se adelantó a sugerir el tlacuache burlón.
     -Pues vamos.- Aceptó el ocelote y cuando llegaron al lugar citado, el tlacuachito dijo:
     -¡Cuidado! Esa roca se puede caer encima de ti, hermanito ocelote.
     El carnicero la vio y pegó un salto.
     -Detenla mejor.- Prosiguió el tlacuache.- Agárrala de allí, mientras voy por auxilio. Si cae esa roca, puede caerse todo el cerro. Luego te vendremos a ayudar. Cuidado y la dejes de sostener...
    Y rápido, cual colibrí, se fue sonriendo el tlacuachito, mientras el ocelote se ponía a detener la enorme peña.
    Así transcurrió un rato y el tlacuache no volvía con la ayuda prometida.
    Cansado el ocelote, dejó de detener la gran roca y se echó a correr para que no le alcanzara el supuesto futuro derrumbe.
    Llegado a una distancia conveniente, se detuvo para ver la catástrofe, pero nada sucedía:
     -¡Condenado tlacuache! Se ha vuelto a burlar de mí. Ahora sí no voy a perdonarlo la próxima vez que lo encuentre.
    Y en efecto, a los pocos días, el ocelote burlado se topó en el camino con el tlacuache y se arrojó furioso sobre el desprevenido burlador:
     -No soy, yo! ¡No soy, yo!- Gritaba el exvanidoso. Recuerda hermanito ocelote que los tlacuaches somos todos idénticos. Me estás confundiendo con el tlacuachito del pirú, o con el del tunal o con el del aguamiel.
    Ante estas razones, el ocelote dejó a su presa, mientras el tlacuache le decía:
     -¡Ay hermanito ocelote! por poco y no me das tiempo a comunicarte una noticia.
     -¡Cuál noticia?
     -Pronto va a llover piedras y debemos poner nuestras casas sobre los nopales. Perdóname que te deje, pero tengo que apresurarme a hacerlo. Hazlo tú también.
    En cuanto el tlacuache desapareció, el obediente ocelote puso su casa de zacate sobre la nopalera y se trepó para gozar un poco de la vista y dormitar un poco.
    De pronto sintió que llovían piedras y se puso a temblar, hasta que descubrió que el malvado tlacuache era quien las arrojaba.
    Fuera de sí, muy enojado, descendió del nopal exclamando:
     -Ahora sí deveras voy a tragarte. Me has bajado a pedradas y eso nunca te lo perdonaré. ¿Qué crees que soy tonto?
     -¡Ay, hermanito ocelote! ¿Pues no por eso te dije que hicieras tu casa, porque pronto iba a llover piedras?
     -Ahora no te perdono. Voy a comerte inmediatamente. Gruñendo entre horrendos gestos amenazó el ocelote.
    Como ahora si la vio difícil, el tlacuache intentó huir nuevamente, pero el ocelote le impidió el paso.
    -¡No! ¡No! Ahora no te irás. Voy a comerte.
    Calmando su nerviosismo, el tlacuache astutamente interrumpió los gruñidos de su enemigo brutal y haciendo una voz quebrada de tristeza, le dijo:
    -¡Ay, hermanito ocelote! Mira, si me has de comer, déjame siquiera que bailando me despida de la tierra.
    Y sin que el ocelote pudiera evitarlo, el tlacuachito listo comenzó a bailar y bailar y bailar. Saltó por aquí; saltó por allá; saltó más allá.
    Y es que el tonto ocelote no sospechaba siquiera que el tlacuache saltarín andaba de tal manera buscando un agujero para escaparse.
    De repente el tlacuache descubrió el hoyo apropiado y se metió con tanta rapidez que el bobo ocelote no acertó a efectuar movimiento alguno que lo impidiera.
    Dentro del agujero sólo se oía la risa burlona del tlacuache, que no volvió a salir de allí. El ocelote, como todas las bestias de grandes corpazos, no pudo más que medio meter la nariz en el escondite del tlacuachito y gruñir furiosamente.
    Así estuvo esperando que apareciera el burlador hasta que cansado de hacerlo, se fastidió y se fue mejor de estas tierras de ANAHUAC a vivir en la selva.
    Así es como la astucia y la inteligencia vence a los poderosos.
    Cuando CUAUHTLATOATZIN, el sabio y fantasioso narrador, vio llegada la hora de la meditación, se despidió de los niños que lo habían escuchado con tanta alegría y divertimiento.
    El entró al gran TEOCALLI, la casa de la energía creadora, y los niños se fueron a soñar en otros cuentos.

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189
autor apologeta el 13/sep, 2014 20:39 Gobernador

@paty14 »Paty, uno más y ya tienes con que entretenerte esta noche de lectura. Éste es muy bueno,Saludos.

EL ZORRILLO Y EL CACOMIZTLE.     

Cierta vez, por el rumbo de CHAPULTEPEC, un CACOMIZTLE salió al atardecer con el propósito de encontrar por allí algún corral lleno de sabrosos guajolotes.
    Como atardecía, decidió apresurarse porque ya le andaba de hambre.
    En el camino se encontró con el perfumado zorrillo que cortésmente, como corresponde a la elegancia de su traje de etiqueta, lo saludó:
    -Buenas tardes, hermano CACOMIZTLE.
    -Buenas tardes, hermano zorrillo.- le contestó el CACOMIZTLE.
    -¿Hacia dónde te diriges?- interrogó el zorrillo.
    -Voy a buscar mi cena. ¿Y tú?
    -Pues yo también, hermanito CACOMIZTLE. Por aquí dicen que hay una linda huerta en donde abundan elotitos y calabacitas. Espero darme una muy buena atragantada.
     Al oír aquello, el CACOMIZTLE aprovechó la oportunidad para hacer unas indagaciones que le ahorraran tiempo y preguntó:
    -¿Y de casualidad sabes si habrá por ahí también, un corralito con sabrosos guajolotitos?
    -Sí, hermanito CACOMIZTLE. Justamente en el cerro de al lado me han dicho que existe un enorme corral.
    -Entonces vamos por ahí juntos, luego nos separaremos y cada quien irá a buscar su cena. ¿Te parece bien?-propuso el CACOMIZTLE, lo cual fue aceptado de buena gana por el zorrillo, quien agregó:
    -Y después nos encontramos aquí nuevamente para tener una charlita de sobremesa. Hay muchas cosas que quiero platicarte.
    De acuerdo los dos amigos, llegaron muy contentos y optimistas hasta el sitio donde habrían de separarse:
    -Que tengas muy buen provecho, hermanito CACOMIZTLE.- dijo uno.
    -Igualmente, hermanito zorrillo.-respondió el otro y cada quien se dirigió por el rumbo convenido.
    El CACOMIZTLE se fue rápidamente hasta el corral pensando en que pronto un guajolotito le llenaría la panza.
    Con gran cautela olisqueó hacia todos lados para cerciorarse de que no había presencia humana cercana y de inmediato con gran sagacidad se trepó al árbol donde muchos guajolotes se aprestaban a dormir y que se ubicaba al centro de un gran corral donde también dormitaban apaciblemente algunos puercos de monte. Al lado se veía un jacalote, de seguro habitado por una abundante familia.
    Y sin decir agua va, el CACOMIZTLE se arrojó sobre una de las grandullonas aves, con tan mala suerte, que la rama se rompió y el escándalo de la guajolotera fue mayúsculo.
    Ni qué decir que al escuchar el alboroto los dueños de los animales salieron armados de piedras y palos y con gran habilidad le propinaron tal cantidad de golpes al pobre CACOMIZTLE, que quién sabe cómo, pero éste logró escapar todo tambaleante y atarantado.
    Mientras tanto, el zorrillo llegaba al huerto saboreándose ya los estupendos bocadillos que pensaba disfrutar.
    De igual manera que el CACOMIZTLE, lo primero que hizo fue husmear para darse cuenta de que no había peligro alguno y que podría proceder sin preocupación, a seleccionar las mazorquitas o las calabacitas más apetitosas.
    Con agilidad saltó la barda que protegía al huerto y muy seguro de sí, caminó hasta donde se veían lucir unas suculentas sandías. La boca se le hacía agua y a punto estaba de darles un mordiscón, cuando, ¡oh sorpresa!, un flechazo le dio en una pata.
    Y es que el hombre cuidador del huerto se encontraba espiándolo desde el momento en que brincó por la cerca y estudiando cada uno de los movimientos del hambriento zorrillo, lo quiso cazar. El olfato de este pobre ladronzuelo no le había funcionado bien, por lo que se veía. Y como el perfume que deja no es para acercársele, el flechador creyó oportuno de tal manera, darle un escarmiento.
    Lógico es pensar que el zorrillito no se detuvo a meditar en la procedencia del disparo. Ya su mala pata se lo había informado y por lo mismo, se echó a correr como a quien lo persigue un ejército de malvados.
    Tras aquel sofocón, cojeando y sudoroso, llegó hasta el sitio donde había quedado en verse con su amigo el CACOMIZTLE, quien al poco tiempo llegó a la cita:
    -Mejor será que nos vayamos a disfrutar de nuestra charla de sobre mesa a otra parte.- dijo el zorrillo disimulando tanto el dolor de pata como su nerviosismo.
    -Es cierto. Vámonos pronto.- le confirmó el CACOMIZTLE que lucía unos chipotes sensacionales.
    Y rengueando el zorrillo, mientras caminaban, le preguntó al CACOMIZTLE:
    -¿Y qué tal te fue hermanito.
    A lo que el CACOMIZTLE, orgulloso y sin perder su dignidad, dando muestra de una enorme satisfacción, que era falsa, como lo sabemos, exclamó:
    -¡Muy bien! ¡Muy bien! Comí tanto que hasta se me subió la comida a la cabeza.- y mostró al zorrillo los chipotes que se le amontonaban entre las orejas.
    -¿Y a ti hermanito zorrillo?- terminó el CACOMIZTLE preguntando:
    -¡También perfectamente!- sin dar a entender su derrota, presumió el zorrillo. Luego dijo:
    -Fíjate que estoy tan lleno, pero tan lleno, que ni andar puedo.
    Y aunque no se ponían en esto de acuerdo, los dos apresuraban el paso y discretamente miraban hacia atrás como para ver si no los perseguían.
    Ambos hacían engolados comentarios y reían hipócritamente, aunque por dentro, sus tripas explotaban de hambre.
    Interiormente el CACOMIZTLE pensaba:
    -¡Ah qué zorrillo mentiroso! Se parece a esos que presumen de elegantes y no tienen ni en qué caerse muertos.
    Y aunque cojeando, el zorrillo también meditaba:
     -¡Chismoso CACOMIZTLE! Se las da de muy triunfador, cuando en realidad es como aquellos que nunca han hecho todo lo que pregonan.
    Y los dos amigos, creyendo que se engañaban uno al otro, prosiguieron por variadas sendas hasta llegar a un cerro donde se despidieron para irse a sus respectivas casas.
    Ambos bien que sabían la verdad de lo acontecido, pero no dieron su brazo a torcer, aunque la pata herida del zorrillo y los chipotes del CACOMIZTLE, mostraban la realidad de los hechos.
    Los dos habían aprendido que el robo siempre tiene sus peligros y no hay nada mejor que el trabajo honesto y creador.
 

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190
autor paty14 el 13/sep, 2014 21:08 Diputado local

@apologeta » 

Claro que las leeré, muchas gracias, aunque ya no quiero saber de cacomixtles, ya sueño a ese animalito y sus ruidos por las noches.

Una fábula con su respectiva moraleja de las que te agradan. Saludos.

EL OSO HORMIGUERO Y EL ZORRO

 

Paseando por los bosques, un día el Zorro se encontró con un Oso Hormiguero, a quien saludó burlonamente:

-¡Hola compadre, vaya que hocico tan ridículo tienes y que boca tan pequeñita!, supongo que con ella no podrás disfrutar del sabor de las frutas y de la carne como lo hago yo!. ¡Y esas garras tan grandes y para atrás, de qué te pueden servir, ja, ja, ja!. A mí en cambio la naturaleza me ha premiado, tengo un cuerpo esbelto y soy muy astuto.

            El Oso Hormiguero no le hizo caso y siguió su camino tranquilamente.

Pasó el tiempo y se presentó una gran sequía, las frutas se hicieron muy escasas, tampoco había animales pequeños que pudieran servir de alimento al Zorro, quien flaco y desfalleciente caminaba por el campo cuando nuevamente se encontró con el Oso Hormiguero el mismo que se encontraba gordo y lleno de vida. Sorprendido e lZorro lo saludó y preguntó.

¡Dime compadre como haces para lucir tan bien!.

El Oso Hormiguero le contestó: -Estas garras que tu dices inservibles me sirven para romper el muro de las termitas y dentro de esta trompa que a ti te parece ridícula, tengo una lengua tan larga que me permite llegar a la profundidad de los nidos y comer los sabrosos y nutritivos comejenes, ellos nunca faltan pues como tu debes saber se alimentan de madera seca.

El Zorro quedó mudo de la explicación, el Oso Hormiguero continuó su camino tranquilamente.

 Moraleja: No hay que vanagloriarse de nuestras virtudes y burlase del aspecto de los demás

 

 

 

paty14



191
autor apologeta el 13/sep, 2014 22:21 Gobernador

@paty14 » Si me gustó y va una leyenda Azteca corta para que no te desveles:

 LOS HOMBRES DE MAÍZ

 En un principio, cuando el Sol y la Tierra comenzaban a tomar forma, había en el Universo un inmenso silencio.

Los dioses crearon muchos y variados animales pero ninguno con la facultad de hablar y agradecer el haber sido creado. 

Entonces los dioses modelaron con sus propias manos hombrecitos de lodo, otros de madera y otros más de maíz. 

Los hombrecitos de maíz, para beneplácito de los dioses, pudieron hablar, pensar, trabajar y agradecer a sus creadores, la vida. 

Es así como pueblan el mundo los HOMBRES DE MAÍZ. 

Durante mucho tiempo los hombres hechos de maíz trabajaron afanosamente y un día cualquiera, desearon comer unos deliciosos elotes. Sin embargo no pudieron satisfacer su deseo porque las hormigas rojas habían atesorado todo el maíz en el CERRO TONACATÉPETL. 

QUETZALCÓATL, Dios de la Civilización, se entristeció porque los hombres no podían saciar su hambre y decidió ayudarlos. Para tal fin se convirtió en hormiga negra, entró al cerro y robó unos granos de maíz. 

Enseguida se reunió con los demás dioses y juntos acordaron que el maíz sería desde entonces el alimento básico del HOMBRE.

 

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192
autor apologeta el 14/sep, 2014 13:33 Gobernador

@paty14 » Paty, otra de la época Colonial (de Colima)

“EL HECHIZO DEL PANDO” leyenda de la Colonia

Hilario sentía que su enfermedad se agravaba cada vez más. Desde hacía ya mucho tiempo que padecía, y habían sido vanos todos los esfuerzos que había hecho por curarse. Bien es verdad que, como sucede siempre con los enfermos que sufren por largo tiempo, no había sido constante en curación; nunca había sido atendido por un médico siquiera por el espacio de un mes. Él se decía para sus adentros:

“¿Para qué curarme un médico? Los médicos no curan el hechizo. No pueden curarlo ni creen en él. Y sin embargo, por algo dicen que cuando el tecolote canta, el indio muere...¡yo no tengo remedio!”

Hilario estaba “hechizado” por una mala mujer a quien desgraciadamente había él querido con todo el corazón; pero, al fin, se habían separado por no haberse podido comprender una a otro. Ella tenía mal carácter, y ahora se vengaba del pobre hombre causándole un mal incurable. Todo el barrio, de Manrique lo sabía, y aun había personas que aseguraban que Teófila, la amada perversa, tenía en un lugar secreto de su casa, un muñeco que era el vivo retrato de Hilario, con una espina clavada en la espalda...

Aquel infeliz se moría a pausas, sufriendo atroces dolores, ¿La espina? La espina que tenía el muñeco clavada en la espalda le causaba terribles dolencias que los médicos no saben curar, porque dicen que son los riñones. ¡Los riñones!... ¡El hechizo! El hechizo era lo que hacía padecer a Hilario. Margarita, su hermana, le hacía cuanto remedio le aconsejaban los vecinos del barrio, y sobre todo los boticarios, que en Colima presentaba a los médicos una gran ayuda en el ejercicio de la profesión, pues ellos curan la bilis, sin cobrar más que la medicina; curan piadosamente y con toda generosidad, el mal del amor, principalmente a los rancheros decepcionados que acuden a ellos en busca de consuelo, y les venden unos polvitos blancos y dulces, como si fuera de azúcar molida, diciéndoles que es el polvo de enamorar, mucho más eficaz que elixir del doctor Dulcamara; ellos venden unciones de manteca de elefante y aceite de cocodrilo legítimo para las “reumas”, y preparan “polvos de víbora” inmejorables para las enfermedades de la sangre... Pero el hechizo... ¡el hechizo no lo curan ni los boticarios de Colima!

Un día, ya al atardecer ya con la esperanza perdida, la atribulada Margarita pensó hablarle a un médico que fuera a hacerle una visita a su hermano, no para que lo curara, sino para que lo viera y en trance fatal de la muerte que ya esperaba, le diera el “certificado” de defunción, sin el cual no podía enterrar el cadáver.

¡Tiene unas ocurrencias el gobierno! ¿Qué necesidad hay que sea un médico el que asegure que está muerta una persona, cuando la presencia del cadáver es prueba mejor que cualquier papel escrito?, pero así son las cosas. El médico llegó ya casi entrada la noche.

La pieza estaba apenas alumbrada por una vela de grasa de buey que difundía una tenue luz amarillenta y vacilante, dando a la estancia un aspecto fantástico y lúgubre, desde la mesa en que estaba colocada, hasta otra mesa corriente llena de botellas y trastos de cocina. El enfermo, con una respiración fatigada y angustiosa, yacía en un catre de madera. En el semblante expresaba la cercanía del último momento. El médico lo examinó; escuchó silencioso y atento algunas palabras entrecortadas por la angustia de la respiración, sacó del bolsillo algunas hojitas de papel, y recetó. ¿Qué recetó? ¡Letra ininteligible, como la de todos los médicos! Letra que solo saben entender los boticarios, porque ellos todo lo saben. Antes de retirarse, el médico dio al enfermo lo único que podía darle: la esperanza. (Le prometió que se aliviaría, aunque fuera un poco tarde). Pero llamó aparte a Margarita para explicarle como debía darle la medicina al enfermo, y advertirle que ya era extemporáneo el esfuerzo por la curación, esfuerzo que hacía en cumplimiento de un deber profesional, porque un buen médico, como el buen soldado, tiene la obligación de luchar, aunque sea inevitable la derrota, haciéndose la ilusión de conseguir la victoria. En aquel momento recetaba por deber, pero sin esperanza.

El médico no se equivocaba, aún venía de la botica con la medicina, cuando el enfermo expiró. Bien claro lo decía el canto lúgubre del tecolote que desde al obscurecer se escuchaba entre el ramaje espeso del aguacate del corral, infundiendo en el barrio cierto misterioso terror. ¡Qué había de poder la ciencia médica contra l hechizo! Este solo pueden curarlo los hechiceros. Tales creencias vinieron a confirmarse poco después de expirar el enfermo, que cuando tenía su cadáver en el suelo con una teja para que “ganara las indulgencias”, se levantó de medio cuerpo atemorizando a los presentes y arrojó algo por la boca. -¡Ya lo ven!- exclamaron todos- ¡La postema! ¡No cabe duda, estaba hechizado por aquella mala mujer!

Sepultaron el cadáver de Hilario, que vulgarmente era conocido en el barrio de Manrique, por el apodo de “El Pando”, y por varios días, al oscurecer, confirmando la opinión popular, siguió el tecolote cantando lúgubremente entre el ramaje espeso del aguacate del corral.

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193
autor apologeta el 14/sep, 2014 15:39 Gobernador

@paty14 »Otra más de la Colonia y se llama:

LA MULATA DE CÓRDOBA

 

Cuenta la tradición, que hace más de dos siglos y en la poética ciudad de Córdoba, vivió una célebre mujer, una joven que nunca envejecía a pesar de sus años. Nadie sabía hija de quién era, pero todos la llamaban la Mulata. En el sentir de la mayoría, la Mulata era una bruja, una hechicera que había hecho pacto con el diablo, quien la visitaba todas las noches, pues muchos vecinos aseguraban que al pasar a las doce por su casa habían visto que por las rendijas de las ventanas y de las puertas salía una luz siniestra, como si por dentro un poderoso incendio devorara aquella habitación. Otros decían que la habían visto volar por los tejados en forma de mujer; pero despidiendo por sus negros ojos miradas satánicas y sonriendo diabólicamente con sus labios rojos y sus dientes blanquísimos.

De ella se referían prodigios.

Cuando apareció en la ciudad, los jóvenes, prendados de su hermosura, disputaban se la conquista de su corazón. Pero a nadie correspondía, a todos desdeñaba, y de ahí nació la creencia de que el único dueño de sus encantos, era el señor de las tinieblas. Empero, aquella mujer siempre joven, frecuentaba los sacramentos, asistía a misa, hacía caridades, y todo aquel que imploraba su auxilio la tenía a su lado, en el umbral de la choza del pobre, lo mismo que junto al lecho del moribundo.

Se decía que en todas partes estaba, en distintos puntos y a la misma hora; y llegó a saberse que un día se la vio a un tiempo en Córdoba y en México; "tenía el don de ubicuidad" - dice un escritor - y lo más común era encontrarla en una caverna. "Pero éste - añade - la visitó en una accesoria; aquél la vio en una de esas casuchas horrorosas que tan mala fama tienen en los barrios más inmundos de las ciudades, y otro la conoció en un modesto cuarto de vecindad, sencillamente vestida, con aire vulgar, maneras desembarazadas, y sin revelar el mágico poder de que estaba dotada."

La hechicera servía también como abogada de imposibles. Las muchachas sin novio, las jamonas pasaditas, que iban perdiendo la esperanza de hallar marido, los empleados cesantes, las damas que ambicionaban competir en túnicas y joyas con la Virreina, los militares retirados, los médicos jóvenes sin fortuna, todos acudían a ella, todos invocaban en sus cuitas, y a todos los dejaba contentos, hartos y satisfechos. Por eso todavía hoy, cuando se solicita de alguien una cosa difícil, casi irrealizable, es costumbre exclamar: -¡No soy la Mulata de Córdoba!

La fama de aquella mujer era grande, inmensa. Por todas partes se hablaba de ella y en diferentes lugares de Nueva España su nombre era repetido de boca en boca.

"Era en suma -dice el mismo escritor- una Circe, una Medea, una Pitonisa, una Sibila, una bruja, un ser extraordinario a quien nada había oculto, a quien todo obedecía y cuyo poder alcanzaba hasta trastornar las leyes de la naturaleza... Era, en fin, una mujer a quien hubiera colocado la antigüedad entre sus diosas, o a lo menos entre sus más veneradas sacerdotisas; era un médium, y de los más privilegiados, de los más favorecidos que disfrutó la escuela espirita de aquella época!...¡Lástima grande que no viviera en la nuestra! ¡De qué portentos no fuéramos testigos! ¡Qué revelaciones no haría en su tiempo! ¡Cuántas evocaciones, cuántos espíritus no vendrían sumisos a su voz! ¡Cuántos incrédulos dejarían de serlo!"

¿Qué tiempo duró la fama de aquella mujer, verdadero prodigio de su época y admiración de los futuros siglos? Nadie lo sabe. Lo que sí se asegura es que un día la ciudad de México supo que desde la villa de Córdoba había sido traída a las sombrías cárceles del Santo Oficio.

Noticia tan estupenda, escapada Dios sabe cómo de los impenetrables secretos de la Inquisición, fue causa de atención profunda en todas las clases de la sociedad, y entre los platicones de las tiendas del Parián se habló mucho de aquel suceso y hasta hubo un atrevido que sostuvo que la Mulata, no era hechicera, ni bruja, ni cosa parecida, y que el haber caído en garras del Santo Tribunal, lo debía a una inmensa fortuna, consistente en diez grandes barriles de barro, llenos de polvo de oro. Otro de los tertulianos aseguró que además de esto se hallaba de por medio un amante desairado, que ciego de despecho, denunció en Córdoba a la Mulata, porque ésta no había correspondido a sus amores.

Pasaron los años, las hablillas se olvidaron, hasta que otro día de nuevo supo la ciudad, con asombro, que en el próximo auto de fe que se preparaba, la hechicera, saldría con coroza y vela verde. Pero el asombro creció de punto cuando pasados algunos días se dijo que el pájaro había volado hasta Manila, burlando la vigilancia de sus carceleros...más bien dicho, saliéndose delante de uno de ellos.

¿Cómo había sucedió esto? ¿Qué poder tenía aquella mujer, para dejar así con un palmo de narices, a los muy respetables señores inquisidores? Todos lo ignoraban. Las más extrañas y absurdas explicaciones circularon por la ciudad. hubo quién afirmaba, haciendo la señal de la cruz, que todo era obra del mismo diablo, que de incógnito se había introducido a las cárceles secretas para salvar a la Mulata. Quién recordaba aquello de que dádivas quebrantan... rejas; y hubo algún malicioso que dijese que todo lo vence el amor... y que los del Santo Oficio, como mortales eran también de carne y hueso.

He aquí la verdad de los hechos.

Una vez, el carcelero penetró en el inmundo calabozo de la hechicera, y quedóse verdaderamente maravillado al contemplar en una de las paredes, un navío dibujado con carbón por la Mulata, la cual le preguntó con tono irónico:

- ¿Qué le falta a ese navío?

-Desgraciada mujer- contestó el interrogado, si quisieras salvar tu alma de las horribles penas del infierno, no estarías aquí, y ahorrarías al Santo Oficio el que te juzgase! ¡A este barco únicamente le falta que ande! ¡Es perfecto!

- Pues si vuestra merced lo quiere, si en ello se empeña, andará, andará y muy lejos...

- ¡Como! ¿A ver?

-dijo la Mulata.Y ligera saltó al navío, y éste, lento al principio, y después rápido y a toda vela, desapareció con la hermosa mujer por uno de los rincones del calabozo.

El carcelero, mudo, inmóvil, con los ojos salidos de sus órbitas, con el cabello de punta, y con la boca abierta, vio aquello sorprendido. ¿Y después? Hable un poeta:

Cuenta la tradición que algunos años después de estos sucesos, hubo un hombre, en la casa de los locos detenido, y que hablaba de un barco que una noche bajo el suelo de México cruzaba llevando una mujer de altivo porte, era el inquisidor; de la Mulata nada se volvió a saber, más se supone que en poder del demonio está gimiendo.

  

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autor apologeta el 6/oct, 2014 21:34 Gobernador

@paty14 »Paty, retomando nuevamente este tema, publico una leyenda del inicio de la Colonia y se llama:

Omaxsaupitau.

Cuando se edificó la ciudad de la Nueva España, los españoles continuaron su labor de expandir su territorio, pues no satisfechos con lo obtenido, deseaban más riquezas para sí mismos y para la Corona.

Y haciendo un pequeño repaso en la geografía, el territorio mexicano comprendía lo que ahora es gran parte de los Estados Unidos, siendo éstas las tierras en donde nació el siguiente mito.

Los habitantes del lugar recorrían las montañas en busca de alimento, pues al ser tierras áridas en su mayoría, les era difícil conseguir lo suficiente para subsistir. Ellos conocían los peligros a los que se enfrentaban, pero los conquistadores no, motivo por el que uno de ellos fue sorprendido por una enorme sombra. Luego sintió cómo unas garras lo tomaban por su espalda. Cerró los ojos y cuando los abrió estaba en un nido situado en lo alto de los riscos; un ave se lo había llevado. Obviamente era demasiado grande el animal para poder realizar esta maniobra.

Nunca mencionó la forma en que se escapó, sólo dijo que era un ave horrible y de gran tamaño la que lo abandonó a su suerte en aquel desolado nido con tres pájaros gigantescos, pero no tanto como el que se lo había cargado. La gente le refirió que se trataba de un omaxsaupitau, un gigantesco pájaro-trueno con apariencia de águila, temido por los indígenas e indios del Norte. Aseguraban que el animal robaba gente para alimentar a sus crías, lo que pudo ser comprobado por el español, quien aseguró que en el nido había huesos humanos. El relato es fantástico e imaginativo, a no ser porque en Norteamérica se habla de enormes aves de rapiña no identificables. La mitología americana los da a conocer como pájaros-trueno porque, según el batir de sus alas se asocia con el sonido del trueno.

En la actualidad, por muy difícil que pueda resultar, en 1977, se habló en los Estados Unidos de unos enormes pájaros negros con apariencia de buitres. Tenían pico ganchudo, un anillo blanco en torno al cuello y alas que, según se calculó, medían más de tres metros. Este suceso desató gran polémica, porque había quienes aseguraban que ninguna ave podía cargar a un niño de 27 kilos, como se decía al hablar de que se llevaban a pequeños de 10 años; pero más tarde otras personas dijeron haber visto volando hacia el Sur a las mismas aves. Además, es comprobable que hace 8,000 años existían en Norteamérica aves de rapiña monstruosas conocidas como teratorns. Estas aves prehistóricas se asemejaban a los buitres, pero eran más activas que las pequeñas aves de rapiña que sus equivalentes modernas. Los fósiles encontrados a lo largo del Continente muestran que la especie más común tenía una envergadura de hasta cinco metros.

Estas deducciones podrían hacernos creer que efectivamente, en la época colonial se pudieron haber encontrado aves de este tipo, siendo también más fácil el escape de los extranjeros, ya que ellos traían consigo armas de fuego, objetos con los que no contaban ni los mexicanos ni los norteamericanos.

SALUDOS

 

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autor apologeta el 6/oct, 2014 22:57 Gobernador

@paty14 »Paty, otra leyenda prehispánica más y se llama:

La leyenda de Tangu Yuh

En Tehuantepec, muy al sur de México, hay un juguete que se hace especialmente para el Año Nuevo: una pequeña figura de barro de la diosa Tangu Yuh. Está vestida igual que las mujeres zapotecas que viven en Tehuantepec: lleva una amplia falda con volantes sobre una enagua blanca plisada y un huipil con brillantes bordados. Sus trenzas, entrelazadas con listones de colores, están reunidas en lo alto de su cabeza como una corona. Sus ojos son negros y relucientes, sus labios rojos como jitomates y sus brazos se extienden como para acercarte a ella.

¿Sabes por qué Tangu Yuh es especial para el pueblo de Tehuantepec en el día de Año Nuevo? Porque una vez, hace mucho tiempo, ella los visitó en esa fecha. En aquella época, todos los zapotecas vivían juntos y muy felices. Se ayudaban en todo, desde la siembra hasta la construcción de sus casas.

Su tierra siempre estuvo dividida en tres partes: norte, centro y sur. Hoy en día, como en aquel entonces, las mujeres del norte tejen hermosas telas que bordan con hilo de seda. Los hombres de esa zona eran famosos cazadores de iguanas, venados y jabalíes.

La gente del sur eran los artistas de Tehuantepec. Hombres y mujeres trabajaban el barro y la madera y modelaban recipientes y también tambores y flautas, que tocaban toda la tarde.

En la región central de Tehuantepec estaban los comerciantes. Las mujeres dirigían los mercados. Y eran los hombres los que llevaban los tejidos y las pieles de sus vecinos a las tierras altas de las montañas. Ahí intercambiaban esa mercancía por recipientes de barro verde vidriado y jícaras labradas que les gustaban mucho a los zapotecas. En general, los zapotecas vivían en paz y cooperación mutua. Pero siempre hay problemas, incluso en el paraíso. El problema para los zapotecas era que nadie en Tehuantepec se sentía realmente especial. Los alfareros del sur pensaban con frecuencia: —Nuestras vasijas son bellas, pero también lo son los tejidos de nuestros hermanos del norte.

La gente de la región central se decía: —¡No entiendo! ¿Por qué tenemos que viajar tan lejos para comerciar con lo que hacen nuestros hermanos y hermanas? ¿Acaso somos sus sirvientes?

Pero en los cielos, los dioses estaban más que satisfechos con la armonía y tranquilidad que reinaba en Tehuantepec. Desde sus alturas, no podían ver los oscuros pensamientos y las sensaciones de enojo en las mentes y los corazones de la gente. Los dioses decidieron que los zapotecas debían verse bendecidos con la visita de uno de ellos y eligieron a Tangu Yuh como representante. Entonces algo increíble le sucedió al pueblo de Tehuantepec en la víspera del Año Nuevo. Justo cuando los niños daban vueltas en la cama, y sus padres, recién levantados, se desperezaban para preparar el desayuno, un resplandor de relámpagos atravesó el cielo. Pero en lugar de oírse el trueno, que usualmente suena durante las tormentas, una música celestial llegó a la tierra. De pronto, extrañas criaturas con alas gigantescas de plumas de plata llenaron el cielo, tocando trompetas y palos de lluvia. Una voz mágica hizo eco en el firmamento y anunció que una diosa quería visitar al pueblo más feliz de la tierra.

¡Era Tangu Yuh! Se veía tan hermosa, con su ondeado cabello oscuro y su reluciente falda de terciopelo. ¡Mágicamente hermosa! Era tan bella que nadie podría describirla. Los habitantes de la región del norte estaban sorprendidos de ver que la diosa traía puesto un vestido como los que ellos usaban en sus fiestas. Pero el de Tangu Yuh brillaba como el oro y sus colores eran vivísimos. La rodearon, estudiando el diseño de su traje para grabarlo en su memoria. Si lograban reproducirlo, ¡lucirían espectaculares! Era una locura.

Por los valles y las colinas, las trompetas anunciaron a los de la región del centro que era su turno. Tangu Yuh voló por el cielo del valle para llegar hasta ellos. ¡No podían creer que la diosa les hablara en su propia lengua! ¿Qué verdad celestial podría decirles acerca de sus actividades comerciales? Si escuchaban el consejo de una diosa, ¡se volverían el pueblo más rico de la tierra! Todos de la región del centro, hombres y mujeres, le hacían preguntas a gritos a Tangu Yuh al mismo tiempo. Un tremendo barullo se elevaba hacia el cielo. Nadie podía oír nada. Finalmente, la diosa descendió sobre la región sureña. Sus habitantes corrieron a reunir sus instrumentos musicales para poder recibir a la diosa con trompetas resonantes y melodías celestiales. Se reunieron en el centro del pueblo y tocaron con todas sus fuerzas. ¡Seguramente Tangu Yuh se daría cuenta de que los habitantes de la tierra podían hacer música como los mismos dioses! Algunos soplaron tanto en sus flautas que acabaron desmayándose. Algunos g