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Cultura

Intercambio de información sobre música, lectura, teatro, etc. Apuntes del acontecer cultural en la Comarca y sus fronteras.

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autor Escrito por apologeta
Gobernador
martes 26 de agosto de 2014 12:43

LA HISTORIA SECRETA DE GINO BARTALI Y SU BICICLETA.

Gino Bartali, el ciclista que salvó la vida a casi mil judíos durante la persecución nazi en Italia. Salvó y ayudó a cientos de personas; dividió y unió Italia; evitó una guerra civil... y todo con su bicicleta.

Gino Bartali fue una de las grandes figuras del deporte del Siglo XX. De aquellas que trascienden el ámbito deportivo para brillar aún más en la faceta humana. Considerado uno de los mejores ciclistas de todos los tiempos, fue su ayuda en secreto a los judíos que vivían en su Florencia natal durante la Segunda Guerra Mundial, jugándose la vida para salvar la de los demás, lo que le elevó a la categoría de leyenda. En todos los sentidos.

Nacido en 1914 en un pequeño pueblecito toscano perteneciente al Quartiere 3 de Florencia, llamado Ponte a Ema, Gino Bartali tuvo claro desde pequeño que su vida era la bicicleta. Sólo la necesidad de la familia de que trabajara con ellos en el campo para poder comer le impidió iniciarse antes en el ámbito profesional. Pero en cuanto comenzó a ganar carreras amateurs consiguió convencer a los suyos de que su futuro estaba en el ciclismo, y que ésa era la manera en la que debía ayudar en casa.

Y no fue fácil. En la primera carrera profesional que disputó terminó inconsciente después de chocar con un espectador, lo que provocó las reticencias de su familia. Aun así, siguió corriendo, y en la primera Milan-San Remo que disputó se llevó el primer trago agridulce de su carrera: cuando iba escapado en solitario, fue interceptado por un periodista que tenía la misión de evitar que un desconocido ganara tan prestigiosa prueba. Aun así, nada más terminar la carrera, en la que se impuso Giuseppe Olmo, recibió una visita que le iba a cambiar la vida. Eberardo Pavesi le iba a ofrecer liderar un equipo, Legnano, creado para ganar el Giro de Italia.

En 1936, en su segunda participación en la grande corsa italiana, Bartali sorprendía a todos adjudicándose la victoria final, después de conseguir también tres victorias de etapa. Había nacido "el ciclista alado", "la bala humana". Los calificativos de la prensa se agotaban ante la irrupción de su nuevo ídolo. Ni siquiera importó que, en la celebración del Giro, le pidieran que dedicara el triunfo al Duce Mussolini, y él se negara a hacerlo, agradeciéndoselo todo a su familia y a "quien vela por la seguridad de todos nosotros, la Virgen María". Una muestra evidente de sus fuertes convicciones católicas. "Tus ideas no gustan, pero no podemos renunciar a tus piernas", le anunciaron.

Su carrera, sin embargo, estuvo a punto de truncarse sólo una semana después. Su hermano Giulio Bartali, dos años menor que él y con quien le unía sobre todo su inmensa afición por la bicicleta, fallecía durante la disputa de una carrera amateur en la Toscana. Todos sus sueños y promesas de triunfar juntos se rompían. Gino se sentía incapaz de volver a tocar una bicicleta, y decidió retirarse durante un tiempo.

No obstante, y ante la petición de todos aquellos que lo rodeaban, deseosos de que no se apagara de esa manera una estrella tan brillante, decidió regresar a la competición. Y lo hizo a lo grande: proclamándose de nuevo campeón del Giro de Italia.

LA GUERRA FRENA SU ÉXITO, PERO SURGE LA LEYENDA

Al año siguiente es seleccionado como capitán del equipo italiano que disputará el Tour de Francia, con el único objetivo de conseguir el triunfo. Y sólo una caída cuando era líder se lo impidió. Al año siguiente regresó con el mismo objetivo, y se convirtió en el segundo italiano en toda la historia que conquistaba el Tour. Gino Bartali ya se había convertido en todo un héroe en Italia.

Pero semanas después comenzó la Guerra y, como sucedió en casi todos los ámbitos, la carrera de Bartali se detuvo. Justo cuando estaba en su plenitud física, después de conquistar dos Giros y un Tour en tres años, cuando apuntaba a ganar de manera perpetua las grandes vueltas, tocaba detenerse por algo que no tenía nada que ver con el ciclismo. Estaría cinco años, los años de su madurez deportiva, sin poder correr.

LA AYUDA SECRETA

Fue entonces cuando la leyenda de Bartali trascendió al deporte. Durante el tiempo en que duró la Guerra, sobre todo entre 1943 y 44, Gino comenzó sus viajes más importantes en bicicleta. Fuera de la competición. Normalmente, de Florencia a Asís. 200 kilómetros en los que transportaba cartas y documentos falsificados escondidos en los tubos del cuadro de su bicicleta para ayudar a escapar a cientos de judíos, la mayoría de ellos niños, que iban a ser traslados a campos de concentración alemanes.

Armado de valor y coraje, Bartali se hacía valer de su figura como ciclista para que nadie sospechara, pues, afirmaba, estaba entrenando para cuando todo terminara volver a ser campeón. Ayudaba de ese modo a una red interreligiosa clandestina en la Toscana (perfectamente explicada en su Fundación) que se dedicaba a "salvar a los judíos de ser exterminados". Se afirma que Bartali pudo ayudar a salvar la vida a más de ochocientos judíos gracias a esos documentos falsos.

La historia fue conocida poco después de su muerte. Gino nunca contó nada, ni a su familia ni a nadie. Pero una vez destapada su historia secreta de solidaridad y caridad, no dejó de recibir reconocimientos póstumos. Se le entregó la medalla de oro al Valor Civil de la República Italiana; y fue declarado Justo entre las naciones por el Yad Vashem, el memorial oficial israelí de las víctimas del holocausto fundado en 1953 en reconocimiento a los no hebreos que han arriesgado su vida por salvar la vida de judíos durante la persecución nazi.

UN DUELO ÉPICO

Terminada la Guerra, y recuperada con ello la actividad deportiva, Bartali regresó al ciclismo. Tenía ya 31 años, considerado entonces mayor para la competición. Y además se encontraba con otro enorme ciclista que había comenzado a brillar en la preguerra: Fausto Coppi. Pero Bartali volvió a dar muestra de su carácter y capacidad, y se impuso en el Giro de Italia de 1946, precisamente por delante de Coppi. Había nacido el duelo del siglo del ciclismo italiano.

Porque eran dos ciclistas completamente distintos. Mientras uno era todo garra y corazón, un escalador nato que brillaba sobre todo por su potencia, Coppi era de un estilo más elegante y veloz, especialmente contra el crono. Pero sobre todo porque eran dos personas completamente distintas. Bartali era el reflejo de una Italia campesina, pobre, católica, fiel a las tradiciones; Coppi era el símbolo de una Italia cosmopolita, adinerada, proyectada hacia el futuro.

El duelo llegó más allá del ciclismo. En realidad, fue más una rivalidad creada por el pueblo y la prensa que por ellos mismos. El país estaba dividido en los Bartalistas y los Coppistas. Un antagonismo que se terminó durante una etapa en el Tour del 52. Allí, mientras iban los dos escapados en busca de la victoria final, Bartali le dio de beber de su botella de agua a un exhausto Coppi; o Coppi le dio de beber de su botella a un exhausto Bartali. En realidad, nunca se sabrá. Pero esa imagen quedó para la posteridad de la historia del deporte, y terminó de un plumazo con un duelo legendario, en la carretera y fuera de ella.

EVITÓ UNA GUERRA CIVIL CON SU BICICLETA

Tal era la figura de Gino Bartali por aquel entonces, que el país se encomendó a él en uno de los momentos más complicados de su historia reciente. Mientras se encontraba disputando el Tour del 48, Togliatti, líder del Partido Comunista Italiano, era tiroteado por un estudiante. El clima en el país se encendió como una mecha. Tanto, que parecía ya inevitable una guerra civil.

Bartali recibió una llamada. Era el primer ministro, De Gasperi, quien le pedía un favor para ayudar a Italia: que ganara el Tour. Estaba a más de 20 minutos del líder entonces, el francés Bobet. Pero Bartali brindó al día siguiente en los Alpes una de las etapas más épicas de la historia de la ronda gala. Se colocó el maillot amarillo, y se proclamó vencedor del Tour. La prensa italiana abrió todos sus diarios e informativos con la brillante victoria de su ciclista. Había vuelto la ilusión y, con ella, la calma regresó al país. Bartali había evitado una guerra civil.

Una vez más, había logrado una quimera con la única ayuda de su bicicleta. Como cuando devolvió la gloria ciclista a Italia; como cuando dividió al país en dos para luego volver a unirlo con una simple imagen, con una grandiosa imagen; como cuando, a escondidas y jugándose la vida, salvó la de tantos y tantos judíos. "El bien se hace, no se dice. Ciertas medallas se cuelgan en el alma, no en el maillot" afirmaba el enorme ciclista italiano entonces.

ESTA ES LA HISTORIA SECRETA DE GINO BARTALI. UNA LEYENDA PARA EL CICLISMO, UN HÉROE PARA LA HUMANIDAD.

Foto: Gino Bartali

Siguiente: Los italianisimos Gino y Fausto Copi.

 


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Hay 8 respuestas al foro

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autor paty14 el 27/ago, 2014 12:34 Diputado local

@apologeta » 

Buena historia de vida, la de este personaje que ayudó a mucha gente a través de la actividad deportiva en donde destacó notablemente.  

Se le conoció como “el ciclista fascista”, se le asoció al dictador por haber cumplido su sueño de ganarle a los franceses en sus propio territorio, Gino Bartali se hizo con el Tour de Francia, para beneplácito de Benito Mussolini, aunque el ya era una celebridad del deporte italiano, antes de conseguir el Tour, dos años antes había obtenido el Giro de Italia, sin embargo fue la ronda francesa la que catapultó al primer escalón del orgullo patrio italiano.

Hasta hace unos años, tres, precisamente, fue considerado el ciclista de Mussolini, el se llevó el secreto de sus actividades alternas con su deceso,  sus hijos revelaron una realidad muy diferente en el 2003, encontraron el diario personal, donde pormenorizaba los detalles de operación como integrante de una red clandestina en donde el ciclista italiano tenía un papel fundamental , el ciclista escondía en el cuadro de la bicicleta (parte delantera ) pasaportes falsos que hacía llegar a los judíos , protegido por su fama recorría kilómetros  arriesgando su vida por salvar casi a 800personas de un destino funesto, solo de esa forma  podía hacer llegar los pasaportes a los judíos que se escondían en toda Italia.

 

Así transcurrió la Segunda Guerra Mundial, tras ella ganó el Segundo Tour y su Tercer Giro, no diciendo su secreto y manteniendo su etiqueta de ciclista fascista, cuando realmente era el ciclista de los judíos.

paty14



2
autor paty14 el 27/ago, 2014 13:44 Diputado local

@apologeta » 

El Ciclista de la Toscana

He investigado sobre este personaje, le llamaban también “Ginetta” y “El Monje volador” se dice era trabajador,  callado y religioso, por eso el sobrenombre.

La historia permaneció oculta durante década y no fue hasta que murió un oscuro contable de Pisa llamado Giorgio Nissim, el cual formo parte de varias organizaciones que ayudaban a los judíos a escapar de la Italia fascista por medio de salvo conductos, el hombre mantuvo ocultos documentos donde sorpresivamente décadas después aparecía el nombre del famoso ciclista florentino Gino Bartali.

Bartali no era precisamente bien visto por los fascistas, en una ocasión se había negado a dedicarle su triunfo a Mussolini, pero con todo esto y su victoria en el tour de 1938, se le permitía ejercitarse a través de todo el Norte de Italia, guardando en los tubos del cuadro de su bicicleta documentos y fotografías que facilitaban la creación de documentos que llevaba Nissim, en estos años Bartali conservaba intacta su popularidad entre los italianos, esto le benefició, incluso cuando la policía de seguridad nazi empezó a sospechar de sus múltiples viajes, el era consciente de su fama, cuestión que aprovechó a beneficio de la causa. Aili y Andrés McConnon narran en su libro Road to Valor, que una ocasión un grupo de judíos y antifascistas que escapaban de Italia en tren, tenían que cambiar de convoy en una estación infestada de militares alemanes e italianos. Cuando se acercaba el momento del transbordo, en el andén apareció alegre Bartali, que fue inmediatamente rodeado por sus seguidores y repartió sonrisas y autógrafos a civiles e uniformados, mientras los fugitivos consiguieron poder trasladarse en tren sin ser cazados.

Además de su labor como correo de la resistencia antinazi, Bartali demostró su enorme compromiso ocultando a una familia judía por meses en el desván de su casa, librándolos de ser parte de los 10,000 judíos inmolados en Italia, alguna vez fue detenido por sospecha, pero liberado después por falta de pruebas.

Y lo más significativo, después de la guerra, no quiso atribuirse mérito alguno por sus acciones humanitarias, pues ni siquiera su hijo sabía que su padre se había mezclado en la devastadora guerra.

 

 Gino Bartali

paty14



Que buen tema

3
autor GVC2107 el 27/ago, 2014 18:19 Diputado plurinominal

@apologeta » temas como este, siempre serán bienvenidos, historias que tal vez ni nos imáginamos hubieran ocurrido...en mi clase de Inglés me tocó escuchar las historias de sufirmiento de un Piloto Norteamericano, que vino a México, y participó en la Segunda Guerra Mundial, escucharlo hablar al mendigar el pan de cada día, sucios y piojentos...y sobre estar huyendo del enemigo, Los Nazis, ya que fue derribado en plena batalla, sobrevivió... pero se te estruja todo tu ser al oírlo....saludos

XAS



4
autor apologeta el 28/ago, 2014 01:08 Gobernador

@paty14 » Paty, te agradezco enormemente tus aportaciones como siempre muy atinadas e interesantes y con ello has abundado el tema de Gino Bartali para beneplácito de todos nosotros, en este nuestro foro. Gracias y saludos

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



5
autor apologeta el 28/ago, 2014 01:25 Gobernador

@GVC2107 » Hola compañero, si, no cabe duda que esos héroes anónimos, te hacen un nudo en la garganta, para ellos no existen las razas, ni credos y ni reconocimientos, ellos hacen lo suyo a la humanidad. No se si ya viste hace ya algunos años la película biográfica "La lista de Schindler"  aquí sucede lo mismo, salva un gran número de judios, los que posteriormente le agradecen a Schindler aun después de muerto. Si no las has visto te la recomiendo. Saludos GVC y gracias por participar.

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



Héroes anónimos

6
autor blablablabla el 28/ago, 2014 08:10 Gobernador

@apologeta » 

Estamos demasiado acostumbrados a mirar para otro lado ante los grandes problemas del mundo. Siempre es más fácil caer en la indiferencia que en el compromiso. Pero siempre surgirán estos seres estas almas que a pesar de sentir miedo, ellos están dispuestos, dispuestos a todo por los demás.


“El valiente no es el que no siente miedo, sino el que a pesar de tenerlo actúa.” 
ANÓNIMO

 

saludos.



BUEN TEMA

7
autor soto01 el 28/ago, 2014 09:39 Diputado plurinominal

@apologeta » Gracias por el aporte, como siempre buenos temas, que se disfrutan..

Saludos

Mi pueblo es tan chico que cabe en el corazón...



8
autor apologeta el 31/ago, 2014 10:56 Gobernador

@blablablabla »Gracias por tu aportación compañero. Saludos 

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