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Cultura

Intercambio de información sobre música, lectura, teatro, etc. Apuntes del acontecer cultural en la Comarca y sus fronteras.

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autor Escrito por apologeta
Gobernador
Saturday 13 de February de 2016 00:19

Entrevistando a Louis Pasteur

…En un restaurante de La Plata (Argentina), centenares de clientes tomaron una ensalada contaminada con la toxina que produce el botulismo, forma especialmente peligrosa de la intoxicación por alimentos. Al producirse en treinta defunciones, el terror se apoderó de la ciudad. Inmediatamente se pidió ayuda a cierto laboratorio de París y, antes de terminar el día cientos de ampolletas de suero volaban sobre el Atlántico. El rápido auxilio salvó la vida a otros enfermos que sufrían la misma intoxicación.

Otra…en una plantación de caña de azúcar en Madagascar se declaró una epidemia de peste bubónica. Un equipo médico fue enviado por avión desde una de las veintiún subestaciones que este mismo laboratorio de París mantiene en diferentes partes del mundo, y logró sofocar el brote epidémico.

De esta forma, alrededor del mundo, muchos millones de personas deben sus vidas al Instituto Pasteur de París. Fundado en 1888, cuando la mayoría de los descubrimientos médicos se realizaban mediante tanteos, por solitarios investigadores que trabajaban en laboratorios universitarios, el Instituto Pasteur inició la era de la medicina científica, en la cual grupos de hombres especialmente preparados realizan en equipo investigaciones perfectamente planeadas respecto de diversas enfermedades. Durante los últimos 129 años el Instituto ha provisto abundantemente a la humanidad de nuevos medicamentos y vacunas.

Nuestro invitado de hoy…es el célebre Dr. Louis Pasteur, que es un honor tenerlo en este foro de “El Siglo de Torreón”.

-Dr. Pasteur de alguna manera la humanidad está en deuda con usted, lo que quiero decir es que siempre hay algo en lo que usted está involucrado, en lo cotidiano de nuestras vidas, diario tomamos leche pasteurizada, y evitar así los estragos a millones de niños de la tuberculosis ósea; tomamos diario cervezas; el vino y el vinagre, que usted dictó los decálogos para la fermentación de éstas. Sentó las bases de la cirugía aséptica en un tiempo en que la infección era el terror de los quirófanos.

Dr. Pasteur, en esta entrevista trataremos de enfocarnos al Instituto fundado por usted, a los logros  de sus colegas y colaboradores de usted y del Instituto. Créame que aun que usted esté muy lejos de su patria, sabemos mucho de su vida por los textos de la escuela primaria y todo el país, sabe de usted. Así que platíquenos de algo que se le haya escapado en anteriores entrevistas.

Usted nación en Dôle, Francia, el 27 de diciembre en de 1822. Pero hasta 1885 usted era casi un desconocido. ¿Qué fue lo que detonó su fama en la medicina científica?

-Bueno, Sr. Polo, le agradezco su invitación y claro que deseo que durante esta entrevista pueda recordar momentos que tal vez no haya mencionado antes o que tal vez sucedieron posteriormente a mi muerte. Y contestando a su pregunta:

A partir de esa fecha, me impulsó otra tarea, en el minúsculo laboratorio de la rué d’Ulm (de la calle de Ulm)  donde comencé mis trabajos para combatir la rabia, enfermedad tan virulenta que ninguna persona en la historia de la medicina había sobrevivido a ella. Pensé si se debilitaba suficientemente el virus de la rabia, podría emplearse como vacuna protectora que estimulase el organismo a elaborar defensas contra el virus puro, que es mortal.

Arriesgando mi propia vida, con un tubo de vidrio chupaba la saliva de los hocicos babeantes de perros rabiosos, para inyectarla luego en conejos. Cuando el mal comenzaba a ser presa en estos, les extraía la médula espinal, principal punto de ataque del virus de la rabia. Ponían a secar las médulas afectadas, con la esperanza de que ello debilitaría el virus hasta volverlo inocuo. Los experimentos en animales demostraron la certeza de mi hipótesis: una emulsión obtenida de médula desecada durante catorce días ya lo provocaba la enfermedad en los animales de experimentación, pero sí los protegía contra la rabia.

Pero me preguntaba ¿Podría esta emulsión proporcionar igual protección a los seres humanos? El destino me dio la oportunidad de contestar esta trascendental pregunta el día 6 de julio de 1885.

Joseph Meister, niño de nueve años, había sufrido catorce mordeduras de un perro rabioso, su madre me lo llevó a mi pequeño laboratorio. Lo que significaba, casi con toda seguridad, su muerte próxima. Sin embargo, yo sabía si se le aplicaba la vacuna y está fallaba, mis enemigos médicos me podrían acusar de asesinato.

Con angustiosa preocupación, inyecté al niño una vacuna de médula de conejo desecada durante catorce días. Al día siguiente apliqué al muchacho una dosis más fuerte, de médula de trece días. Y así, sucesivamente, continué el tratamiento. Por último, le apliqué una dosis de la médula de un conejo que había muerto el día anterior. Tras doce días de tratamiento  y hasta diez inyecciones diarias, el niño sanó milagrosamente, dando esperanzas a los demás afectados. Ese día lloré de felicidad y luego vendría otra ocasión que también lloraría de felicidad, porque también se llora por felicidad, o usted no ha llorado por eso…Sr. Polo?

-Estoy muy de acuerdo con usted Dr. Pasteur, las lágrimas son más de felicidad…que por dolor. Y que le parece que nos echemos un Tequila “fermentado” o añejado y a llorar de felicidad,  acompañado de un buen queso francés.

-Monsieur Polo, le diré que Francia es conocida como “el país de los mil quesos”. Bueno me echo el tequila y continúo con la historia:

-Mejor continuamos mañana con su entrevista Dr. Pasteur, ya es muy tarde…y mejor le seguimos con el Tequila y este buen queso francés. Oh là là

Foto: En 1881 Albert Edelfelt, pintor finlandés, consiguió pintar este retrato del gran hombre de ciencia en su laboratorio. Este retrato, expuesto en 1886, le valió al autor la condecoración de la Legión de Honor. El cuadro forma parte actualmente de la colección del museo de Versalles.


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