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Cultura

Intercambio de información sobre música, lectura, teatro, etc. Apuntes del acontecer cultural en la Comarca y sus fronteras.

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autor Escrito por apologeta
Gobernador
Wednesday 7 de June de 2017 13:56

Entrevistando a…Christian Andersen

“Érase una vez un muchachito pobre, hijo de la viuda de un zapatero, que fue a implorar una merced al príncipe del reino. Lleno de confianza, el joven cantó y recitó ante Su Alteza, y cuando el príncipe le preguntó amablemente qué merced quería que le hiciera…contestó resueltamente: Quiero escribir dramas en verso y representarlos en el Teatro Real. El príncipe miró al desgarbado mozo, desde pies y manos, con su nariz cómica y sus ojos tristes, y le dio una respuesta llena de sentido común: Una cosa es recitar dramas y otra cosa es escribirlos, te aconsejo que aprendas un oficio útil, como la ebanistería. Pero el muchacho, que no tenía sentido común alguno, salvo el muy poco común llamado genio, regresó a su casa, rompió su alcancía de barro…y diciéndoles adiós a su pobre madre y a su indiferente padrastro, marchó en busca de fortuna. Él estaba seguro de que las generaciones futuras pronunciarían su nombre: Hans Christian Andersen”.

- Señor Andersen, bienvenido a este Foro de El Siglo de Torreón, con una magistral entrada que usted ha hecho para su presentación…tal parece un cuento de su propia vida.

- Don Polo, gracias por su invitación a  este gustado Foro y la verdad que mi vida parece propia de un personaje de cuento de hadas, que con gusto les compartiré.

- Sr. Andersen… ¿Quién no ha escuchado sus famosos cuentos como “El patito feo” o el divertido cuento “El traje nuevo del Emperador”…pero díganos ¿Cómo nace su inclinación por escribir cuentos?

- Don Polo, algunos se los escuchaba a mi padre, quien por las noches lo hacía para olvidar su oficio de zapatero, que no le gustaba, leía en voz alta fragmentos de Las Mil y una Noches. Durante el día, me detenía en la puerta de la casa de beneficencia, para escuchar los cuentos de las viejas mujeres que allí trabajaban. Por aquella época había tantas leyendas en Dinamarca como techos de paja con cigüeñas. En la ciudad de Odense, donde nací en 1805, se contaba la leyenda de una hada implacable que bailaba incesantemente hasta causar la muerte de sus parejas. En cierta ocasión, una hermosa joven encargó a mi padre, unas zapatillas de seda en color escarlata. Cuando la joven se negó cruelmente a pagar el valor de la obra, la amargura llenó mi pobre hogar. En esta pequeña tragedia, mezclada con la antigua  leyenda de Odense, me inspiré para escribir las páginas de Las zapatillas rojas.

- Sr. Andersen, tras la magia de sus cuentos siempre encontramos la realidad y la vida misma…su pluma se convertía en varita mágica para trasformar en cuentos todas las penas y sufrimientos que padeció cuando niño ¿Con quiénes se inspiró para escribir otros cuentos?

- Don Polo, me inspiré por ejemplo conmigo mismo con El Patito feo y le contaré que cuando niña, mi madre era enviada a mendigar por las calles…pero en lugar de hacerlo así, se escondía bajo los puentes de la ciudad y se calentaba sus pies desnudos con las manos, temerosa de regresar a su casa. El primer amor que la vida le ofreció, fue un hombre seductor que desapareció antes de que naciera mi hermana. Compadecido por la suerte de mi madre y como protesta contra la sociedad de mi tiempo, escribí el cuento enternecedor de La pequeña vendedora de fósforos.

- Sr. Andersen, se me está partiendo el corazón…mejor nos echamos unos Mezcales de la tierra de mi esposa y continuamos más tarde.

- Ya lo dijo usted Don Polo…que vengan los primeros vasos de Mezcal. Salud!!!

Continuaremos con Hans Christian Andersen… 

Foto: Pintura de Andersen, realizado por el pintor danés Christian Albrecht Jensen, en 1847. Actualmente se conserva en el Museo Andersen de Odense.

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