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Cultura

Intercambio de información sobre música, lectura, teatro, etc. Apuntes del acontecer cultural en la Comarca y sus fronteras.

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autor Escrito por apologeta
Gobernador
lunes 23 de abril de 2018 13:46

Una Batalla Casi Olvidada… CAMARÓN!!

Han pasado 155 años pero los habitantes de la pequeña población de Camarón de Tejeda, en Veracruz, aún los recuerdan. Los llaman “los franceses”, aunque no todos lo eran. Había alemanes, austriacos, belgas, polacos, italianos y españoles. Eran 60 soldados de la Legión Extranjera de Francia que llegaron tras iniciarse la invasión a México en 1862. Hoy están enterrados ahí, en Camarón, el sitio del combate de abril de 1863 donde una compañía de legionarios decidió luchar hasta el último hombre, antes que rendirse a las tropas republicanas de Juárez, para cumplir su misión de poner a salvo un convoy de suministros para la ciudad de Puebla. Este combate quedaría inscrito no solo en los anales de nuestra nación y de Francia, sino también en la historia militar del mundo.

La batalla de Camarón o “Camerone” en francés, es una de las páginas más gloriosas de la historia militar francesa. En esta batalla, la Legión Extranjera Francesa ganó fama eterna, al enfrentarse 60 legionarios a un ejército de 2000 soldados mexicanos, durante el conflicto ocasionado por la invasión francesa de México. Desde 1904 la batalla ha pasado a formar parte del misticismo de la Legión Extranjera Francesa, que conmemora cada año en un emotivo ritual a sus muertos en Camarón, Veracruz. Esta batalla representa los ideales de la Legión: cumplir con el deber hasta el final, pase lo que pase. Representa a los hombres que prefieren morir a rendirse, por eso el nombre Camerone está escrito con letras de oro en la historia de Francia y de México, que hoy en día honran unidos a aquellos héroes.

Esta historia… continuará.

https://youtu.be/ZYMSfDusvUs  


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Hay 16 respuestas al foro

Magnífica aportación, y algunos comentarios adicionales

1
autor Lagunerohastalamuert el 23/abr, 2018 14:20 Diputado local

@apologeta » 

Efectivamente, en esta batalla, los miembros de la Legión Extranjera Francesa, comandados por el Capitán D'Anjou, si bien fueron técnicamente derrotados por una fuerza mexicana muy superior en número, dejaron en Camerone (Camarón, pa' la raza) una muestra de bravura (de hecho, fue por ambos lados la bravura, pero los factores estaban del lado mexicano).

Tras la batalla, la mano de madera de D'Anjou (quien usaba esta prótesis tras perder la mano en otra pasada acción militar) fue recuperada de entre los despojos de la batalla, y hoy día, en el cuartel general de la Legión Extranjera Francesa, en el Patio de Honor, cada aniversario, la mano de madera de D'Anjou es sacada para rendirle honores en cada aniversario de la Batalla de Camarón.

Justo este mes, en la revista "Relatos e Historias de México", un gran amigo de un servidor, el historiador Ahmed Valtier (oriundo de Monterrey, N.L.) ha tenido el bien ganado privilegio de que su artículo acerca de la ya citada batalla sea el artículo central de esta última edición.  En verdad que les recomiendo leerlo.

Y otro dato más:  allá en 2009-2010 visité el Museo Militar de Les Invalidés de París.  Ahí pregunté a alguno de los bibliotecarios-referencistas en la tienda-boutique del Museo, si tenían algunos libros donde se detallaran más cosas de la Batalla de Camarón.  Fue justo en esa visita que compré un libro bastante bueno llamado "La Campagne du Méxique" y otro más titulado precisamente así, "Camerone".  Este último tuvo la particularidad de que era en edición tipo "cómic", y ahí EN UN LIBRO FRANCÉS (NO EN UN LIBRO MEXICANO) me enteré que en nuestra Región, en Coahuila, ocurrió otro evento que los franceses consideran (para ambos bandos) casi tan importante como la Batalla de Camerone:  LA BATALLA DE SANTA ISABEL (en las afueras de Parras de la Fuente, Coahuila).   Mi primer impulso al volver al país fue ir a visitar el sitio y...oh decepción, casi no queda nada de la antigua Hacienda de Santa Isabel.  Si acaso dos que tres muros que siguen en pie.  El que visite Parras de la Fuente, yendo de Paila hacia Parras, verá que al llegar al punto donde está la desviación a la izquierda para ir al hotel Rincón del Montero, y a unos poquitos metros de donde está la cabeza de águila que señala la Ruta de la Independencia, hay una pequeña placa, casi imperceptible, que señala que ahí fue el sitio de la batalla.  Cuando uno se acerca a los muros de lo que fue la antigua Hacienda de Santa Isabel, va a terminar vomitando (me costó no hacerlo), y es que junto a esos muros hay unos campos de fútbol llaneros, y ahí al lado de los muros los que van a jugar fut van a hacer sus necesidades y a cambiarse de ropa.  Es inaudito el olvido en el que están algunos de nuestros tesoros históricos, en serio.

El Siglo de Torreón publicó hace algún tiempo un artículo sobre la Batalla de Santa Isabel, mismo que me voy a permitir reproducir en un momento más.

De momento, los dejo con algunos extractos de la "bande desinée" (cómic) y portada del cómic relativo a la Batalla de Camarón.  Y tengo que reconocerlo, no fue hasta 2009 que supe de la existencia y la importancia (incluso para los franceses) de la Batalla de Santa Isabel (Coahuila) porque LO VÍ EN UN LIBRO FRANCÉS.  Mientras que en los libros mexicanos...bueno, sin palabras.imagen

La ignorancia es el origen de todos los males (y del obradorismo junto con todas las corrientes de izquierda).



Algunas páginas interiores...

2
autor Lagunerohastalamuert el 23/abr, 2018 14:23 Diputado local

@apologeta » 

Aquí algunas de las páginas interiores, no están en orden...pero a quien le interese, puede comprar el libro en la página de la editorial "Editions du Triomphe"

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La ignorancia es el origen de todos los males (y del obradorismo junto con todas las corrientes de izquierda).



3
autor ChiloDays el 23/abr, 2018 15:43
Visitante distinguido

 
Una Batalla Casi Olvidada… CAMARÓN!!

@apologeta » ,,,,NO JUEGUES,,,,CHU PAPA LE VA A PEGAR,,,HA HA HA HA HA,,,TE PASAS MECAY

SALUDES FROM INGLAN




4
autor apologeta el 23/abr, 2018 16:23 Gobernador

@Lagunerohastalamuert » Lagunerohastalamuerte, publico esta Batalla en Camarón, porque cada 30 de abril (a una semana de distancia)… en los diferentes cuarteles de la Legión Extranjera Francesa, celebran el Día de Camarone. Y te agradezco gratamente tu aportación, que como siempre, oportuna y eficaz… y espero tus intervenciones y de todos los foristas, gracias.

Continúo con La batalla de Camarón, que se enmarca dentro de la guerra entre Francia y México a mediados del siglo XIX. La guerra estalló como consecuencia de la invasión de México en 1861 por parte de Francia, España y Gran Bretaña. México estaba gobernado por el gran presidente Benito Juárez, quien al iniciar su gobierno pidió una moratoria en el pago de la deuda externa a las potencias de Europa, al no poder afrontar los pagos inmediatamente como le exigían estas potencias. Como si de matones mafiosos se tratara, estas potencias invadieron México con sus ejércitos para forzar al gobierno de Juárez a pagar sus deudas. Juárez ordenó no oponer resistencia para evitar una guerra y mandó una comisión diplomática a negociar con Juan Prim, general español representante de la Triple Alianza entre España, Gran Bretaña y México. Como resultado de estas negociaciones se llegaron a los acuerdos de “La Soledad”, el 19 de Febrero de 1862, mediante los cuales México emitiría unos bonos de garantía para pagar su deuda. España y Gran Bretaña aceptaron el acuerdo y retiraron sus ejércitos, pero Napoleón III, emperador de Francia, se negó a marcharse. En aquellos años Francia era la nación más poderosa de Europa y sus ejércitos eran considerados invencibles, así pues decidieron aprovechar su superioridad para apropiarse de México, practicando un nuevo colonialismo, basado en el control económico y político, en vez de la colonización total. Francia aprovechó la debilidad política de EE.UU., que estaba en plena guerra civil y no podía intervenir en ayuda de México.

La primera acción militar del general francés Charles Ferdinand de Lorencez, al mando de 6 mil hombres, fue un intento de tomar la ciudad de Puebla, pero fracasó y tuvo que pedir unos refuerzos de 20 mil hombres a Francia. Estos refuerzos, al mando del general Elie Frederic Forey, llegaron a principios de 1863. Entre ellos se encontraban 3 batallones de la Legión Extranjera Francesa al mando del veterano coronel Jeanningros. Al principio de las operaciones militares contra los ejércitos de Juárez, los legionarios franceses se dedicaron a tareas logísticas de vigilancia de convoyes de suministros en zonas donde abundaba la malaria, ya que siempre se encargaba a los extranjeros de la Legión las tareas más duras y peligrosas. La Legión había sido creada en 1831 como una unidad de choque formada por soldados extranjeros y mandada por oficiales franceses. Su objetivo era luchar en las zonas más duras como tropas de choque y ahorrar así vidas entre los naturales de Francia, desangrada tras las Guerras Napoleónicas. Era un cuerpo único en el mundo ya que tenía una fuerte cohesión interna, los extranjeros se unían por fuertes lazos de camaradería ante el rechazo que sufrían por parte de la sociedad. Los legionarios amaban a la Legión por encima de todas las cosas, era un hogar para los que no tenían hogar ni futuro, una religión en la que estaban hermanados. Diversos conflictos como las durísimas guerras de Argelia y Crimea habían hecho de la Legión Extranjera un cuerpo de élite, que siempre luchaba al máximo y sufría muchas bajas.

CONTINUARÁ…

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¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



5
autor apologeta el 23/abr, 2018 16:36 Gobernador

@ChiloDays » Dije… y espero tus intervenciones y de todos los foristas, gracias.

Pero debí decir: de casi todos los foristas…porque algunos están como el camarón (haciendo alusión al tema), la caca la traen en la cabeza…por eso se le corta!!  

 

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



El artículo de El Siglo acerca de la Batalla de Santa Isabel...

6
autor Lagunerohastalamuert el 23/abr, 2018 16:42 Diputado local

@apologeta » 

He aquí la primera de tres partes de un artículo escrito por Gildardo Contreras Palacios, y publicado por El Siglo de Torreón (el mismo se encuentra disponible en https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1222234.noticias-de-la-batalla-de-santa-isabel.html):

SIGLOS DE HISTORIA

A 150 años de aquel memorable acontecimiento

Primera parte

Breve antecedente. A 150 años de aquella memorable batalla de Santa Isabel del 1 de marzo de 1866, es un hecho histórico que ha sido tratado por diversos investigadores de todos los tiempos posteriores a su realización. Por ello, resultan conocidos el desarrollo de la misma, los movimientos seguidos por los bandos contendientes y los resultados generales obtenidos.

Sin embargo hemos deseado ahondar un poco más sobre el tema, con el fin conocer algunos otros datos referentes a los hechos anteriores y posteriores a la citada batalla, como son la estadía de las fuerzas expedicionarias francesas en suelo parrense, el retiro de las tropas contendientes, el levantamiento del campo de la guerra, los principales jefes que acudieron, lista de heridos, lista de prisioneros franceses, la situación política en Parras después de la batalla y en general algunas otros datos que pudiesen resultar de interés para las personas que gustan de este tipo de hechos.

A fines del Siglo XIX, se suscitó una polémica entre los generales Andrés S. Viesca y Jerónimo Treviño, principales jefes del ejército republicano que intervinieron en la batalla, con el fin de dilucidar quien había sido el jefe supremo de la acción de Santa Isabel; sus alegatos y puntos de vista se publicaron en los periódicos de aquella época (1897), El Espectador, diario de Monterrey y La Gaceta de Parras, semanario de esa ciudad. Se publicaron los más diversos artículos basados en la correspondencia personal de los jefes participantes, declaraciones de otros jefes y de personas que intervinieron en dicha acción de guerra, amén de otras pruebas que las partes en conflicto consideraron adecuados en sus alegatos.

De dicha discusión obtuvimos un resumen de los principales puntos que se deben considerar de aquella memorable batalla de Santa Isabel:

1.-El Jefe Supremo de las fuerzas republicanas fue el general Andrés S. Viesca. Los entonces coroneles Jerónimo Treviño y Francisco Naranjo, fungieron como subalternos. 2.- La acción de armas llevada a cabo en Parras el 12 de febrero de 1866 por el general Viesca, fue la preparación para la batalla de Santa Isabel. 3.- Como jefe de los entonces coroneles Treviño y Naranjo, el general Viesca consiguió el ascenso de ellos ante el gobierno republicano, por su valiente comportamiento en la acción de armas de Santa Isabel. 4.- El perdón de los prisioneros se debió a una contraorden del general Viesca como único jefe de las operaciones, ya que Treviño había ordenado su fusilamiento. 5.- El general Viesca, fue el héroe supremo de la batalla del 1 de marzo de 1866. El coronel Treviño ocurrió a ella por el llamado de Viesca y si aquél reclamaba la gloria de esa fecha, igual derecho tendría el coronel Francisco Naranjo, quien resultó herido en la acción.

De aquel importante acontecimiento, incluyo el relato de un subteniente franceses que sobrevivió a la acción; he aquí el testimonio de Ernest Moutiez:

"... el destacamento francés quedó aniquilado y todos los sobrevivientes preso. ... A veces en el cuerpo expedicionario soplaba un viento de bravura loca, quizás soplaba para él en esos últimos días de febrero, en esa terrible primera noche de marzo... Hacía frío... Nos empujaba hacia lo desconocido una fuerza tan invisible como el viento en la noche fría... A paso ligero llegamos en tres horas a la primera vanguardia del enemigo, quien se retiró a la primera descarga y poco después nos topamos con el grueso de sus fuerzas, parapetadas en un peñón de unos sesenta metros de altura, arriba de la hacienda de mampostería con terraza… Éramos 185 legionarios, contando con ocho oficiales y 400 mexicanos, contra dos mil hombres. Recuerdo el viento ligero, ligero, y el olor que llevaba consigo, un olor a cuarto sin ventilación o a fogata, y de repente se me ocurrió que ese olor era el de la muerte, o que el olor de la muerte debía ser algo semejante... La noche ya era más clara, un perro aulló, otro le respondió y varios más. Cuando el capitán Moulier mencionó la posibilidad de retirarnos, Brian montó en cólera. Dicen que había tomado bastante... Dio la orden, gritó ¡La France!, grito que repetimos todos con entusiasmo... Corrimos, corrimos bajo una lluvia de balas, detrás de nuestro comandante, que había dejado el caballo y desenvainado su espada. Nos disparaban por delante, por atrás, por los lados, desde la hacienda y desde el cerro. Tres veces intentamos con esfuerzos sobrehumanos tomar la posición, tres veces fuimos rechazados con pérdidas crecientes. Los auxiliares mexicanos ¿que podían hacer sin parque y sin práctica? Nos abandonaron al inicio de la carga, menos el jefe Campos (Máximo) prefecto de Parras, quien atacó una vez con 50 hombres. Logró escapar en su buen caballo y no hay nada que reprocharle... Ahí cayó herido el comandante y muerto a su lado el teniente Roiyaux… El sable se le cayó de la mano, luego Brian se derrumbó y no volví a ver ni su cadáver…. Todos nuestros esfuerzos, 150 contra 2000, fracasaron; entre los liberales bien protegidos, unos cien tenían el famoso rifle yanqui de ocho tiros, ¡una maravilla!... el teniente Schmidt, cayó en la bajada, acribillado. El capitán Cazés tambien. El capitán Moulinier, al brincar una barranca recibió quince disparos… Quedamos Ravix y yo… Mataron a Ravix. Armé mi pistola para acabar pronto y no ser masacrado, hice una breve oración y de repente me acordé de mis padres. Entonces me levanté, prefiriendo sufrir y sobrevivir por ellos. En ese instante se presentó un oficial enemigo que me pidió cortésmente mis armas. Sobrevivimos 82, 37 de los cuales heridos... Habían muerto 97 soldados y seis oficiales... Entre las filas liberales había un francés, un tal Albert, no sé si era su nombre o su apellido, un desertor del 62° de Línea. Brian había sido capitán de su regimiento, de 1861 a 1864. Dicen que Albert mutiló su cadáver. Sé que remató a nuestro médico, el buen Rustegho, herido, recogido por los mexicanos, en su ambulancia. Espero que el diablo se haya llevado a Albert. Los liberales, ellos, se portaron bien, nos trataron como se trata a presos de guerra y no me quejaré nunca de ellos.... " (Fragmentos de la memoria de Ernest Moutiez, subteniente del regimiento extranjero y participante en la batalla de Santa Isabel en J.Meyer... p.p. 81-84. Yo el Francés. "Muerte en Santa Isabel".).

Los principales jefes republicanos que participaron en la batalla de acuerdo al parte de Guerra del general Viesca, fueron: el mismo General Andrés S. Viesca, Coronel Jerónimo Treviño, Coronel Francisco Naranjo, Coronel Victoriano Cepeda, Coronel Francisco González León, Coronel Salvador Fernández de la Cavada, Coronel Agustín Ayala, Teniente Coronel Ildefonso Fuentes, Teniente Coronel Emiliano Laing, Teniente Coronel Pedro Gómez, Teniente Coronel Ruperto Martínez, Teniente Coronel Joaquín Garza Leal, Teniente Coronel Antonio Pérez Zermeño, Teniente Cayetano Guevara, Capitán Baltasar de Hoyos y Comandante Benito Goríbar.

Las pérdidas sufridas por los republicanos fueron mínimas en comparación con las fuerzas del Imperio. Todo se redujo a 10 muertos, 5 oficiales y 5 soldados; 22 heridos, 7 oficiales y 15 soldados, hubo un disperso. Entre los jefes y oficiales republicanos muertos, estuvieron: Teniente Cayetano Guevara; Alférez Pablo Ancira, herido y a los dos días muerto; Alférez Anastasio Maldonado y Alférez Fernando Macías. Y entre los heridos figuraron: Coronel Francisco Naranjo, Mayor de Órdenes de la 2ª Brigada, Antonio Pérez Villarreal y Capitán Antonio Magnón.

Las bajas de las fuerzas del 2º. Batallón del Regimiento Extranjero y fuerzas Imperialistas mexicanas fueron de 116 muertos, 103 franceses y 13 mexicanos. Total 116 muertos. Se hicieron prisioneros a un total de 146 individuos, 82 franceses y 65 mexicanos, algunos de ellos en condición de heridos. Entre los muertos de los franceses se encontraron el comandante Brian, los tenientes Roiyaux, Ravix y Schmidt, capitanes Moulinier y Cazes, sargento Roche y el tambor Mitre, amén del doctor de la columna francesa, Rustegho. Los prisioneros fueron: un subteniente, nueve sargentos, doce cabos y sesenta soldados. Aquí la lista: Subteniente Moutiez, Sargentos: Garelle, herido, Acomela, Crala, Conston, Ceconi, herido, Desbardes, Echmann, Pulois, Stenck. Cabos: Bousquet, herido, Connel, herido, Geroupert, Glame, Holins, herido, Manange, Marval, Mathas, herido, Perault, Raulx, Wolf, herido, Wensolbuck, herido. Brigadier Graverieux. Soldados heridos: Antonio, Balt, Cabout, Chauman, Heilfreich, Jdatt, Mullerr A., Menthe, Obnecht, Parture, y Pella. Soldados sin heridas: Albert, Aoss, Becker, Bebacker, Balki, Clad, Creau, De George, Delimege, Deuder, Enning, Eschant, Geringer, Heina, Hensein, Heffneich, Korber, Keber, Kafsemberg, Muller, Muller F., Mentha, Manzt, Marz, Marchant, Mainzt, Menges, Mies, Menuos, Mundispacher, Pace, Pauly, Paltrinieri, Reys, Rubber, Rimoldi, Sonferce, Stock, Slambak, Smilk Charles, Schapel, Vorfeld, Vogtt, Wiltmaye, Zunnier y Zulig (faltan el nombres de uno). Los apellidos, pudiesen haber tenido alguna alteración en cuanto a la escritura de los mismos, por cuestiones propias del idioma y de traducción.

El Material de guerra perteneciente a las fuerzas imperialistas que se recogió del campo de la guerra, consistió en 1 pieza de artillería calibre 12, 1 guión, 66 carabinas de marrazo, 14 rifles, 91 fusiles, 92 bayonetas, 87 cartucheras, 10 espadas, 10 pistolas revólver, 15 lanzas, 2 marrazos, 9 monturas, 9 albardones, 3 cajas de guerra, 1 bastón de banda, 1 carro, 17 acémilas y 27 caballos. Seguimos con más…

Fuentes: .- Gildardo Contreras Palacios. Parras y la Laguna. Santa Isabel. Editorial del Norte Mexicano. 1990. - Jean Meyer. Yo el Francés. Tusquets Editores Méxco. Marzo de 2002.

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Noticias de la batalla de Santa Isabel

Santa Isabel, al fondo el caserío de la hacienda y el cerrito de la Cruz. Escenarios del épico evento. c.a.1990.

Noticias de la batalla de Santa Isabel

Lado sur de la construcción, que recibió de frente los embates del ejército francés. c.a.1990.

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El artículo de El Siglo acerca de la Batalla de Santa Isabel...(segunda parte)

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autor Lagunerohastalamuert el 23/abr, 2018 16:44 Diputado local

@apologeta » (aquí la segunda parte del artículo, disponible en:  https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1224345.noticias-de-la-batalla-de-santa-isabel.html):

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Noticias de la batalla de Santa Isabel
 

 
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SIGLOS DE HISTORIA

A 150 años de aquel memorable acontecimiento

Segunda parte

Hechos que siguieron a la Contienda. Durante la mañana de aquel miércoles 28 de febrero de 1866, al llegar a la hacienda de Santa Isabel, la vanguardia de los ejércitos de Treviño y Naranjo, los pobladores del caserío, salieron apresuradamente de sus hogares con algunas de las pocas pertenencias que tenían, con el presentimiento de lo que esa noche pasaría allí y se dirigieron a la hacienda de San Lorenzo, buscando refugio en el domicilio de la dueña del lugar, doña Luisa Ybarra Viuda de Zuloaga. Ellos fueron los emisarios involuntarios de dar la noticia de la llegada de los republicanos a Santa Isabel. En ese tiempo, hay que recordar que doña Luisa de alguna forma apoyaba a la guerrilla imperialista que actuaba en la Región de Parras y La Laguna.

Respecto a los acontecimientos de ese día por la noche, el subteniente francés Ernest Moutiez continuó narrando lo siguiente: "El comandante "Paul Brian de Foussieres, era un hombre robusto de barba y bigotes cerrados, parecía de más edad que la suya. No tenía familia y manifestaba poca inclinación para las mujeres… Eso sí, toma ajenjo, mucho y se volvía entonces muy platicador… Brian aguantaba muy bien… había pasado 15 de sus 19 años militares en el regimiento extranjero… Lo veo todavía montado en su caballo, con sus botas altas y anchas, las riendas colgando a lo largo de su brazo, las manos en las bolsas para protegerse del frío… Contra la opinión de todos los oficiales, decidió salir a medianoche con 3 compañías y 400 mexicanos… mientras que Brian sacrificó a sus hombres para nada, combinando errores y mala suerte y, quizá, ajenjo a un peso la botella… no fue solo el responsable de su propia muerte sino la de 103 hombres." Sabemos por las referencias de Moutiez, que Brian acostumbraba el ajenjo (absenta) en buena cantidad; una bebida espirituosa que a mitad del siglo XIX, el ejército francés la utilizaba como remedio para contrarrestar la fiebre de los milicianos en campaña, sin embargo cuando los soldados regresaban de sus expediciones, la seguían utilizando, y su consumo se generalizó entre la población francesa, en la segunda mitad de ese siglo XIX; se caracterizaba por su alto contenido de alcohol y los efectos alucinógenos que causaba entre los que excedían su ingesta. Dicha bebida fue procurada por algunos destacados pintores, poetas y escritores de la época. El escritor Oscar Wild se refirió a ella, con la siguiente cita: "Después del primer vaso, uno ve las cosas como le gustaría que fuesen. Después del segundo, uno ve las cosas que no existen. Finalmente, uno acaba viendo las cosas tal y como son, y eso es lo más horrible que te puede ocurrir". Su consumo causaba tanta confusión e inspiración a la vez, que el mismo Wild se hacía la siguiente pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre un vaso de absenta (ajenjo) y el ocaso? Y por otra parte, se afirma que Van Gogh se cortó la oreja, bajo los efectos del ajenjo. Con el tiempo se llegó a afirmar que dicha bebida causaba graves daños físicos por lo que por algunos años estuvo prohibida su fabricación en el viejo continente. Pero retornemos a lo nuestro.

El comandante Brian salió de Parras confiado en que se enfrentaría a una fuerza inferior y creyó que era el mismo ejército con el que Viesca, había tomado la población entre los días 11 y 12 de febrero anterior. En esa ocasión el general Viesca dejó Parras el día 16, por la cercanía de una columna francesa procedente del Saltillo, y aprovechó la oportunidad para tratar de ir sobre las huestes de M. Campos, quien realizó una precipitada huida por el rumbo de la Laguna y pronto alcanzó el poblado de San Juan de Guadalupe, Dgo., y para el día 18, ya estaba de regreso en Parras, en donde se concentró con los franceses que llegaron del Saltillo. Por lo tanto el general Viesca se situó en la hacienda del Burro en las cercanías de la aún inexistente Colonia de San Pedro, en espera de las noticias de los movimientos militares de los ejércitos de Treviño y Naranjo.

Las fuerzas de la República de Treviño y Naranjo, arribaron a Santa Isabel durante el día 28 de febrero, y las del general Viesca cerca de la media noche de ese día. Ahora bien, la batalla de Santa Isabel tomó forma, con algunos tiroteos aislados previos, entre los bandos contrarios, aproximadamente a las tres de la mañana del día 1 de marzo, alcanzó su punto máximo entre las cinco y seis, y para las siete treinta, todo había terminado. La División de Caballería al mando del coronel Jerónimo Treviño, se retiró del escenario bélico antes del mediodía y se dirigió a la hacienda de San Carlos, adelante de Bocas, hacia el noreste. Le correspondió al general Viesca como jefe supremo de la operación llevada a cabo, permanecer en el lugar hasta en tanto no se levantara el campo y se enterrase a los muertos; acción ésta que se encomendó al coronel Francisco González León, uno de los veteranos de las fuerzas republicanas. Los muertos fueron sepultados en el arroyo contiguo a la hacienda de Santa Isabel. La Brigada de Coahuila del general Viesca se retiró hasta pasadas las cuatro de la tarde de ese día rumbo a la hacienda de San Carlos; se comisionó al coronel Benito Goribar, la custodia de los prisioneros extranjeros y a los mexicanos capturados se les puso en libertad, algunos de ellos regresaron a Parras y otros se unieron al ejército liberal.

Esa noche del 1 de marzo, los jefes republicanos Viesca y Treviño se reunieron en San Carlos, Naranjo no, porque iba seriamente herido y acordaron entre otras cosas, evitar encontrarse con las fuerzas francesas que se dirigían a Parras por tres rumbos diferentes al mando de: Douay, por el rumbo de Sabanilla; procedente del Saltillo venía Saussier y procedente de la Laguna se acercaba Brincourt. Estos movimientos del ejército francés, habían sido tomados en cuenta por los jefes republicanos, con anterioridad a la batalla de Santa Isabel, y se presentaron como motivo suficiente para haber emprendido la retirada y tratar de ganar la frontera lo antes posible.

Al otro día muy temprano dejaron San Carlos y se dirigieron hacia Cuatro Ciénegas, al respecto E. Moutiez relata en sus memorias: "…Atravesamos a pie el Bolsón de Mapimí sufriendo como ello, sed y hambre, pero siempre nos trataron bien. Los generales Treviño y Viesca, nos perdonaron la vida cuando pudieron habernos fusilado, puesto que desde el abominable decreto de Maximiliano, teníamos instrucciones de no tomar prisioneros, de fusilar a los oficiales y soltar a los soldados. Duré preso nueve meses, libre bajo palabra en Monterrey... De no ser tan francés, me hubiera quedado en Monterrey con esas mexicanas tan bonitas..." Para el día 10 de marzo tropa y prisioneros ya estaban establecidos en Cuatro Ciénegas, allí el General Viesca, solicitó de las autoridades locales su cooperación para prestar ayuda a los heridos de Santa Isabel, tanto nacionales como extranjeros. La Autoridad Municipal del lugar, nombró una comitiva de damas voluntarias para solicitar la ayuda de la población en beneficio de los heridos y atender en lo que se pudiese a los mismos. Entre los heridos republicanos, como ya lo dijimos, estaba el coronel F. Naranjo, quien para el día 24 de ese mes, ya presentaba una mejoría notable en la herida sufrida en una de sus piernas. Algunos de los heridos, murieron allí en C. Ciénegas. El 24 de marzo murió en el hospital el soldado francés Helfrecht Pella y el 28 de abril murió José Pulido, lagunero de 28 años.

En los meses subsecuentes, hubo una comunicación seria y constante entre don Andrés S. Viesca y el general acantonado en Saltillo Douay, para el trato, canje y ayuda de los prisioneros. Las misivas entre ambos personajes fueron muy amables y al final y después de varios meses conllevó a la liberación de los prisioneros de ambos bandos, los republicanos hechos principalmente en los enfrentamientos de Puebla y Veracruz y los franceses en Parral y Santa Isabel.

Regresando al tema de Santa Isabel, constantemente se ha afirmado que el entonces coronel Jesús González Herrera, asistió a dicha batalla y no fue así, él y su grupo, se presentaron en el escenario de Santa Isabel recién había terminado la contienda, y solo se dedicaron a auxiliar a algunos de los heridos republicanos que se encontraban en el llano y para "rematar" a los contrarios que cayeron en las faldas del cerro y al pie de los muros de las casas del casco de la hacienda. En un comunicado posterior, enviado por el general Francisco Naranjo al general Viesca, con motivo de la polémica suscitada a finales del siglo XIX, entre éste último y el general Gerónimo Treviño; Naranjo le expresó a Viesca, lo siguiente:

"Las fogatas siguieron encendiéndose en la línea ocupada durante el día… A las nueve o diez de la noche llegó Ud., a nuestro campamento con las tropas de Coahuila; como Ud., recordará las demás tropas de la Laguna de ese Estado, al mando del Coronel González Herrera, no podrían llegar a nuestro campamento sino al día siguiente...". Comunicado este que no deja mayor duda sobre la no actuación de González Herrera en la acción de guerra del 1 de marzo de 1866. Para confirmar lo anterior, tenemos el parte de guerra, de don Andrés Viesca y en el que el entonces coronel González Herrera no aparece en la lista de oficiales participantes en la acción. Además en el parte del Coronel G. Treviño, menciona ciertas acciones llevadas a cabo por algunos de los oficiales que allí participaron y para nada menciona al coronel González Herrera; situación por la cual, este personaje, se dedicó en los subsecuentes días a acosar a la partida del ejército francés que se había quedado en Parras, como adelante lo veremos. Seguimos…

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Fuentes: .- Gildardo Contreras Palacios. Parras y la Laguna. Santa Isabel. Editorial del Norte Mexicano. 1990.

.- Jean Meyer. Yo el Francés. Tusquets Editores México. Marzo de 2002.

.- Lucas Martínez Sánchez. Coahuila durante la Intervención Francesa. 1862-1867. Gob. del Estado de Coahuila. Saltillo. 2008.

.- Álvaro Canales Santos. Una Batalla Polémica. Revista del Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas. Saltillo. No. 72. 1998.

Noticias de la batalla de Santa Isabel

Una vista desde el cerrito de la Cruz, del Casco de Santa Isabel. c.a. 1990.

Noticias de la batalla de Santa Isabel

Parte del patio central de la finca, en su lado suroeste. c.a. 1990.

La ignorancia es el origen de todos los males (y del obradorismo junto con todas las corrientes de izquierda).



Como siempre...

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autor Lagunerohastalamuert el 23/abr, 2018 16:47 Diputado local

@ChiloDays

Como siempre, con todo el respeto que me mereces, y sin más ánimo que de expresar sinceramente los más sinceros finos y genuinos deseos de este servidor, DESEO HOY Y SIEMPRE, Y DE TODO CORAZÓN, QUE VAYAS Y CHINGUES A TU RE PUTA MADRE, RENATO HOLGUÍN.

La ignorancia es el origen de todos los males (y del obradorismo junto con todas las corrientes de izquierda).



Noticias de la Batalla de Santa Isabel (Tercera Parte)

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autor Lagunerohastalamuert el 23/abr, 2018 16:54 Diputado local

@apologeta » (Fuente original:  https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1226567.noticias-de-la-batalla-de-santa-isabel.html)

Noticias de la batalla de Santa Isabel
 

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SIGLOS DE HISTORIA

Tercera parte

Para: Prof. Roberto Treviño Rodríguez. In Memoriam

Asedio sobre Parras. Los mexicanos imperialistas sobrevivientes en Santa Isabel, huyeron en retirada hacia Parras, cuando apenas se había iniciado el enfrentamiento, allí había quedado una partida de franceses con cerca de 200 milicianos, bajo el mando del teniente Bastidon, quien se preparó en lo que pudo para recibir la embestida total de la fuerza republicana. Sin embargo, sus temores no se hicieron efectivos y sólo la caballería de La Laguna, bajo el mando del coronel Jesús González Herrera, que no había participado en la acción de guerra de Santa Isabel, se encontraba "fresca", por lo que ese día 1 de marzo de 1866 y en los tres días subsecuentes, se dedicaron a hostilizar a los imperialistas franceses y mexicanos que habían quedado en Parras, sin mayores resultados a su favor.

Sobre las acciones llevadas a cabo en Parras, por los bandos contendientes, en ese día 1 de marzo y lo siguientes tres, tenemos algunas noticias del teniente Bastidon en sus memorias, con el siguiente relato:

"A la media noche, cuando el comandante Brian salió dirigiéndose hacia la hacienda de Abajo que llaman de San Lorenzo, ocupé yo inmediatamente las fortificaciones alrededor de la plaza. A la mañana siguiente, y de repente, jinetes de la guardia rural mexicana que acompañaban a la columna de Brian atravesaron a rienda suelta la aglomeración gritándome: ¡Todo está perdido! ¡Todos los franceses murieron, sálvense. El enemigo tiene 2000 plazas y está a dos leguas de aquí!"

"Creyendo que se trataba de prófugos a quienes el miedo dictaba estas palabras hice cancelar a unos cuantos pero al cabo de unos instantes, otros jinetes llegaron lanzándome las mismas palabras que los primeros. Hasta las 7 pasaron jinetes que huían y a esa hora como no tenía yo noticias del comandante de Brian, me convencí de que la columna nuestra había sido, si no aniquilada, por lo menos rechazada con enormes bajas y en completa derrota. Ya se avistaban grupos de caballería en el llano."

"Se sabía que el adversario se dirigía hacia Parras en dos columnas: la primera la que había atacado el comandante Brian, llegando por el camino de Monclova, frente, de más o menos 1500 plazas entre caballería e infantería; el segundo frente de 350 infantes procedentes del lado de la hacienda de Abajo. Al medio día estaba yo completamente cercado."

El teniente Bastidon, según su relato, se atrincheró en la iglesia, hizo ocupar la terraza con 50 legionarios, dejando 20 adentro, e instaló un "obusero" sobre el techo a pesar de no tener ningún parque para utilizarlo. A su lado colocó un fusil de "fortificación" con municiones apropiadas. Recibió una primera intimación por parte del coronel González Herrera, para rendirse y se le ofrecieron todas las garantías otorgadas a los prisioneros; Bastidon se negó a aceptar la propuesta y cerca del mediodía se inició el fuego entre los bandos contendientes, para terminar cerca de las tres de la tarde, cuando otro mensajero le entregó al oficial francés, otra misiva firmada por González Herrera.

Continuó diciendo Batidon: "Contesté al parlamentario lo que había yo contestado primero, es decir, que si su general nos quería como prisioneros, tenía que venir a capturarnos. Al rato llegó un tercer parlamentario, se acercó y cuando estuvo al alcance de mi voz lo invité a retirarse y a decir a su general que si me mandaba un nuevo parlamentario, me vería yo en la obligación de disparar contra él. Un tiroteo relativamente intenso siguió durante tres días y el 4 de marzo no quedaban alrededor de la plaza más que tiradores aislados...". Hasta aquí las palabras de Bastidón.

Por la cercanía de Parras, de la columna francesa del comandante Saussier, las tropas de González Herrera habían empezado la retirada hacia la Laguna desde el día 3 de marzo y habían dejado solamente en las goteras de la ciudad alguna avanzada de caballería. Bastidon ignoraba la marcha de Saussier hacia Parras, por lo que se atrincheró fuertemente en una casa donde estuvo expuesto a los ataques de los republicanos. Sin embargo finalmente éstos se retiraron con bajas de "diez muertos y treinta heridos" en tanto que la plaza de Parras siguió en poder de los franceses y el coronel Máximo Campos regresó a ejercer la Prefectura de Parras.

En los meses subsecuentes Parras permaneció en poder de los franceses. El 20 de marzo siguiente, M. Campos, jefe político de Parras, pidió al señor cura de Parras, Leónides D. Alvarado, que se celebrase una "misa especial para jefes y oficiales, de la Columna Francesa", la cual se realizaría a las 8 de la mañana de los domingos y días festivos, "tal y como lo había hecho antes el señor cura Fischer". Todavía el 6 de junio de ese año, Campos envió al señor cura un comunicado recibido de la Prefectura Política Superior del Departamento, para su conocimiento y archivo, sin saber el contenido del mismo.

En los meses posteriores a la acción de guerra de Santa Isabel, aún se dieron algunos fallecimientos de individuos que resultaron heridos en dicha contienda y que pertenecieron al ejército imperialista de Parras. Tal es el caso de Guadalupe Hernández, soldado, murió el 1 de marzo, pero se enterró el día 3; Juan Frausto de 38 años, muerto el 8 de marzo; Mauricio Mancha Suárez de 30 años, el 22 de marzo; y Nazario Gómez, de 24 años, el 14 de junio. El 23 de junio, se inhumó en Parras al joven Rosalío Rodríguez, de 15 años, cuyos restos se encontraron fuera del sepulcro en el rancho se Santa Isabel.

Los franceses dejaron la población de Parras en el mes de mayo de 1866, cuando las fuerzas del Imperio del Norte se empezaron a concentrar en Durango, Saltillo y Monterrey, preparando la futura retirada de su objetivo inicial de dominio y de conquista en nuestra patria. Parras, en tanto permanecía bajo la jefatura de Máximo Campos. La noche del día 23 de junio de 1866, el aún coronel Jesús González Herrera, al mando de los llamados "Rancheros de la Laguna", atacaron la población de Parras, con el fin de capturar a M. Campos, sin embargo este logró evadir a sus perseguidores y salió huyendo de la población en compañía de ocho de sus más allegados colaboradores, sin embargo en la refriega hubo un total de cinco muertos de los seguidores de Campos, cuyos cuerpos se levantaron de las calles de la población. M. Campos logró escapar de su domicilio, por la parte posterior del mismo, en la confluencia de la calle Real (R. Arizpe) y Cazadores. En su retirada la gente de González Herrera, dio muerte a José Vicente (a) el clarín. Después de ello, Campos se unió al ejército francés que estaba acantonado en el Saltillo al mando del general Douay, y allí permaneció hasta agosto de ese año, cuando las tropas francesas marcharon al centro del Pais. En el tiempo que Campos estuvo en el Saltillo, hubo de su parte un oficio dirigido al general Andrés S. Viesca, en el cual y en conjunto con el también imperialista y antiguo vidaurrista Julián Quiroga, le solicitaban que fuesen admitidos en las fuerzas republicanas, sin embargo aquella intención, solo quedó en eso, por las condiciones que Viesca les ponía a los solicitantes. Posteriormente Campos de unió a la escolta de Maximiliano, y participó en el sitio de Querétaro; allí fue capturado el 15 de mayo de 1867, y aun, estando herido fue separado del resto de los prisioneros e inmediatamente se le fusiló en algún lugar cercano a la plaza principal de Querétaro. Sus bienes consistentes en su casa habitación y bodegas (fábrica de vinos), avaluados en 12,700 pesos, con sus enseres y utensilios fueron confiscadas por el gobierno republicano; se ubicaban en la antigua calle de Guanajuato (Madero) y Cazadores. Su esposa, doña Filomena Peña Rumayor de Campos, quien era hija del antiguo mayordomo de la Industrial de Parras don Francisco Bernardino de la Peña, le sobrevivió hasta el 30 de enero de 1901, fecha de su muerte. Se enterró en el panteón de San Antonio.

En esa época tan convulsionada en Parras, el coronel Jesús González Herrera, comandaba un grupo armado, conformado por individuos originarios principalmente de la región de la Laguna; grupo éste que constantemente asediaba a la población de Parras, y sus visitas causaban gran inquietud entre la población, dadas las tropelías que se cometían en su contra y por lo general siempre se dejaba constancia de ello, con el asesinato de alguna persona o personas con las que llegaban a tener algún altercado. Dicho grupo era conocido en Parras como los Rancheros de la Laguna. Es probable que González Herrera, aprovechara estas visitas para ver a su familia, o viceversa ya que su madre y hermanas allá radicaban desde que él rondaba los 10 años de edad, ya que con la venta de la hacienda de Hornos por parte de la familia de su madre y por el abandono que sufrieron desde siempre por parte de su padre, tuvieron que emigrar desde muy corta edad hacia Parras, y Jesús tuvo que trabajar como dependiente de mostrador en la Industrial de Parras, cuando la factoría era de los Sánchez Navarro. Allá murieron su madre, sus hermanas, y posteriormente su viuda y su padre, quienes también vivieron en Parras y sus restos descansan en el panteón de San Antonio. Todavía en el año de 1873, tuvo un altercado con Evaristo Madero, su antiguo refaccionador en la siembra de sus propiedades en la Laguna, y el ya general González Herrera atacó la hacienda del Rosario, y quemó una imprenta de Parras que supuestamente había hecho algunas publicaciones que en nada le favorecía por su carácter prepotente y violento. Concluimos en el siguiente…

[email protected]yahoo.com.mx

www.parrasylalaguna.com

Fuentes: .- Gildardo Contreras Palacios. Parras y la Laguna. Enorme. Torreón. 1990./ Matamoros de la Laguna. Notas sobre su Origen y Fundacion. Tomo XVI. Colección Centenario. Torreón.2004./Mas de 100 breves documentos del Archivo María y Matheo de Parras. Enorme. Torreón. 1997.

.- Álvaro Canales Santos. Una Batalla Polémica. Revista del Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas. Saltillo.

.- Lucas Martínez Sánchez. Coahuila durante la Intervención Francesa. 862-1867. Gob. del Estado de Coahuila. Saltillo. 2008.

No. 72. 1998.

.- Archivo María y Matheo de Parras. Libros de Entierros. Fechas señaladas.

Si tiene comentarios, escríbanos a: [email protected]elsiglodetorreon.com.mx



Noticias de la batalla de Santa Isabel

Domicilio de Máximo Campos Navarro en Madero y Cazadores de Parras.

Noticias de la batalla de Santa Isabel

Domicilio de Jesús González Herrera en Viesca. c.a. 1990.

La ignorancia es el origen de todos los males (y del obradorismo junto con todas las corrientes de izquierda).



Finalmente, un artículo de Domingo Deras (también de El Siglo de Torreón)

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autor Lagunerohastalamuert el 23/abr, 2018 16:58 Diputado local

@apologeta »  finalmente, comparto otro artículo publicado por Domingo Deras, también en el siglo, cuya fuente original es:  https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1201906.santa-isabel-una-gesta-heroica.html

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Santa Isabel, una gesta heroica
 

La batalla de Santa Isabel, en Parras Coahuila, en su 150 aniversario

Precisamente hoy, 1 de marzo de 2016, se cumplen 150 años de la histórica Batalla de Santa Isabel que tuvo lugar en las cercanías de Parras de la Fuente, Coahuila. Las tropas mexicanas al mando del general Andrés S. Viesca, vencieron en 1866 al ejército invasor francés, calificado entonces como la fuerza militar mejor equipada del planeta.

El épico triunfo del ejército juarista marcó el declive de la presencia militar de las tropas napoleónicas en el norte de México. Entre los republicanos que defendieron a la patria, se encontraban muchos coahuilenses, algunos de ellos habían custodiado a Benito Juárez durante su tránsito por Coahuila rumbo a Paso del Norte, en el verano de 1864. Andrés Saturnino Viesca Bagües (1827-1908), reconocido en la historia de México como el Héroe de la Batalla de Santa Isabel, era nativo de Parras.

Viesca Bagües, ostentaba el cargo de Gobernador y Comandante Militar de Coahuila. En las postrimerías de 1865, había dirigido una carta al general Mariano Escobedo, Jefe del Ejército del Norte, donde le propuso tomar las ciudades de Saltillo y Monterrey que estaban en manos del enemigo. Le solicitó el apoyo de las fuerzas comandadas por los generales Jerónimo Treviño y Francisco Naranjo; Escobedo, aprobó el proyecto.

Los coroneles Treviño y Naranjo, recibieron órdenes superiores de encontrarse con Andrés S. Viesca procedente de Monclova, en la hacienda El Anhelo cercana a Saltillo, el 1 de febrero de 1866. Al llegar con su Brigada de Coahuila a la citada hacienda, Viesca recibió un correo en donde se le avisaba el cambio de criterio de Escobedo, quien ordenó se suspendiera el plan acordado en vista de que los franceses eran superiores en recursos humanos y armamento.

Escobedo sugería que Viesca se replegara de nuevo a Monclova. El Héroe de la Batalla de Santa Isabel, rehusó regresar a dicha población, para no desalentar a sus habitantes y a los miembros de sus tropas de que le habían cancelado su estrategia militar. Planeaba que una vez tomadas las ciudades de Saltillo y Monterrey, apoyaría a los habitantes de La Laguna quienes habían sido víctimas de abusos y asesinatos por parte de los franceses, los traidores Máximo Campos y Toribio Regalado.

LA ACCIÓN MILITAR DE PARRAS

Andrés S. Viesca, enfiló con con sus oficiales y la soldadesca a Parras, lugar al que arribó sin disparar un tiro el 11 de febrero de 1866. El siguiente día 12, los imperialistas jefaturados por los coroneles Juan Fierro, Francisco Treviño y Máximo Campos, en número de 800 atacaron la población.

Las fuerzas de La Laguna maniobradas por Jesús González Herrera, salieron a repeler la agresión de la caballería enemiga a la que hicieron huir, pero los traidores regresaron con mayores refuerzos y Herrera y sus hombres tuvieron que replegarse a Parras. (Monografía de Parras de la Fuente. Autor: Juan Contreras. Impreso por Editorial Olimpo. México. 1948).

El general Viesca ordenó que el Primer Cuerpo de Parras enfrentara la acción de los imperialistas. La lucha fue cuerpo a cuerpo en algunas calles de la población, las cuatro veces que el enemigo atacó a los republicanos no tuvieron éxito, el bizarro contraataque de los soldados juaristas los obligó a retirarse a la vinícola hacienda de San Lorenzo. Finalmente, ante la llegada de los bravíos Carabineros de Monclova al mando de Anacleto Falcón, los traidores se replegaron a La Laguna.

El historiador parrense, Gildardo Contreras Palacios, anotó que durante la refriega perdieron sus vidas los hermanos Agustín y Manuel Villanueva de 18 y 15 años de edad, quienes pelearon con valentía y eran oriundos de esta comunidad. Agregó que también falleció el pagador de los soldados de La Laguna, Claudio Jiménez.

El general Viesca, salió con su ejército de Parras hacia La Laguna, deseaba aniquilar a Máximo Campos y sus hombres. Pernoctó en la hacienda El Burro (hoy ejido Tacubaya), muy cercana a la actual población de San Pedro de las Colonias, latifundio que durante el Porfiriato adquirió el inversionista inglés Guillermo Purcell. En este lugar, recibió comunicación de los coroneles Jerónimo Treviño y francisco Naranjo, quienes le avisaban se encontraban en camino hacia Parras con sus brigadas de caballería.

LA BATALLA DE SANTA ISABEL

Andrés S. Viesca, tomó la decisión de regresar a Parras para reunirse con Treviño y Naranjo, planeaba conjuntar con ellos nuevas estrategias bélicas contra los imperialistas.

El Conde de Brián, al frente del ejército francés y los traidores mexicanos adictos al Imperio de Maximiliano, salieron de Parras rumbo a la hacienda de Santa Isabel durante la noche del 28 de febrero de 1866.

Avanzadas las horas nocturnas del último día de febrero, Viesca y su ejército conformado por dos columnas llegaron a la casa grande de la hacienda de Santa Isabel, próxima a Parras. Poco después de iniciada la madrugada del 1 de marzo de 1866, se escuchó un toque de corneta del ejército francés que llamaba "al ataque", las atronadoras descargas de fusilería hicieron blanco en las filas de los republicanos; así dio inicio la Batalla de Santa Isabel, el reloj marcaba las tres horas de la madrugada. (Coahuila 1854-1867. La Reforma, La Intervención y El Imperio. Autor: Oscar Flores Tapia. Ediciones Recinto de Juárez. Saltillo. 1980).

El sorpresivo asalto del ejército imperialista, fue contestado con agallas de coraje por los soldados juaristas, su apasionada defensa impidió que los enemigos de la república tomaran el Cerro de la Cruz aledaño a la casona de Santa Isabel. En la primera línea defensiva se apostaron los regimientos de Carabineros de Monclova y de Saltillo, dirigidos por los coroneles Anacleto Falcón y Victoriano Cepeda Camacho.

La batalla arreció entre las tinieblas de la madrugada. Uno de los momentos más dramáticos y sangrientos de la lucha, ocurrió durante los enfrentamientos cuerpo a cuerpo, el sable cobró muchas vidas en ambos bandos. La ferocidad republicana cobró fuerza y empujó a las tropas galas hacia una barranca, allí cayeron al vacío decenas de zuavos que apedreados encontraron la muerte y quedaron semisepultados; desde entonces, al sitio se le denominó La Barranca de los Franceses.

Cerca de las 8 de la mañana, concluyó la Batalla de Santa Isabel donde los republicanos derrotaron a los imperialistas, el lugar presentaba un panorama macabro por las decenas de muertos y heridos que dejó la refriega; la tierra coahuilense se empapó de sangre, el Conde de Brián perdió la vida.

Partida

Cuando concluyó su período de senador por Coahuila, Andrés Saturnino Viesca Bagües se retiró a la vida privada en Parras, solía pasar las tardes sentado en una banca de la Plaza Hidalgo. Fue un anciano carismático entre los niños, se acercaban a él para escuchar fascinados sus amenas charlas enriquecidas por fantásticos cuentos que narraba con creativo ingenio, así lo recordaban los parrenses de aquella época.

Años después, se mudó a Torreón, vivió en una modesta casa que se localizaba en una de las esquinas de la avenida Matamoros y calle Zaragoza. La antigua finca lucía una placa alusiva al histórico personaje que la habitó, fue demolida, la placa no fue reinstalada sobre la fachada de la nueva construcción.

Llevando una vida sencilla y rodeado de su familia, el Héroe de la Batalla de Santa Isabel falleció en su casa de Torreón, el 5 de marzo de 1908. Su cadáver fue sepultado en una cripta del Panteón Municipal, fue exhumado décadas después para ser trasladado a la Rotonda de los Coahuilenses Distinguidos en el Panteón de Santiago, en Saltillo.

Santa Isabel, una gesta heroica

General. Félix Gustave Saussier, en su carácter de Gobernador Militar de París, ofreció en 1884 un homenaje al general coahuilense Andrés S. Viesca.

Santa Isabel, una gesta heroica

Protagonista. GeneralAndrés Saturnino Viesca, venció las tropas francesas en la Batalla de Santa Isabel el 1 de marzo de 1866.

Santa Isabel, una gesta heroica

Combatientes Zuavos, es el nombre que se le dio a ciertos regimientos de infantería en el ejército francés en la década de 1830.

Santa Isabel, una gesta heroica

General. Félix Charles Douay, elogió la grandiosa nobleza de Andrés S.Viesca al indultar a los prisioneros de guerra franceses después de la Batalla de Santa Isabel, en 1866.

La ignorancia es el origen de todos los males (y del obradorismo junto con todas las corrientes de izquierda).



Una acotación...

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autor Lagunerohastalamuert el 23/abr, 2018 17:08 Diputado local

@apologeta » 

Como un comentario final, uno de los pies de imagen del artículo publicado por el Siglo, dice textualmente "Combatientes Zuavos, es el nombre que se le dio a ciertos regimientos de infantería en el ejército francés en la década de 1830".  Aquí me gustaría hacer una precisión, y es que esta definición es muy vaga.  Les Zouaves ni siquiera eran franceses-franceses de la Francia continental, sino un cuerpo de mercenarios argelinos (recordemos que en aquellos años Argelia - no mi vecina, sino el país llamado Argelia -) era colonia francesa.  Muchos de ellos eran "pie negro", es decir, gente de etnia gala (francesa, pues) o mestiza pero nacidos en aquel remoto país africano.  "Pie negro" (pied noir) era un apelativo que les daban a los inmigrantes franceses y sus descendientes, afincados en Argelia, quienes por las labores agrícolas o por su misma resistencia física, muchas de las veces andaban descalzos o con sandalias, y por tanto, las extremidades (como las manos y los pies) que en el resto de los europeos son en extremo blancas por la falta de sol, ellos las tenían bien bronceadas.   Decía pues, que les zouaves (o zuavos, pa' la raza de sol) no eran pues estrictamente franceses, sino africanos.  Algunos de ellos eran producto del mestizaje de africano-francés o meramente francés criollo.  Por tanto, eran tropas altamente resistentes al calor, al trabajo físico y a las xingas.  Me da risa cuando en las películas ponen a los zuavos como soldados bien güeritos y blancos.  Nada más alejado de la realidad, los zuavos eran pura "raza de sol" (a diferencia de sus oficiales, que eran "raza de palcos"), y con un físico hecho pa' la joda.  Por tanto, más mérito para nuestros guerreros mexicanos, porque especialmente los zuavos no eran un hueso fácil de roer.

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autor apologeta el 23/abr, 2018 21:41 Gobernador

@Lagunerohastalamuert » Continuamos:

El 15 de abril de 1863 partió desde Veracruz un convoy compuesto por 64 carretas que llevaban municiones y cañones al ejército que atacaba Puebla y cofres con 14 millones de pesos en plata y oro para pagar a las tropas francesas. Los espías mexicanos rápidamente se enteraron del envío y lo trasmitieron al coronel mexicano Francisco de Paula Milán, que organizó rápidamente un ejército destinado a capturar el convoy. Para ello reunió a tres batallones de infantería de la Guardia Nacional de las ciudades de Veracruz, Xalapa y Córdoba, en total mil 200 hombres, además de 800 hombres de caballería, entre irregulares y lanceros. La caballería mexicana irregular era una tropa muy móvil y muy bien armada con rifles de repetición Remington y Winchester y con revólveres Colt, fabricados todos ellos en EE.UU. Era una tropa casi de élite, que en vez de hacer cargas suicidas con lanzas y sables al estilo de la época, se dedicaba a abrazar a tiros a sus enemigos. Así pues este ejercito de 20 mil hombres, entre infantes y jinetes, partió a apropiarse del convoy.

La casualidad hizo que el coronel René Jeanningros, jefe de los 3 batallones de la Legión, que estaba acampado en Chiquihuite, se enterara por una mujer mexicana que los mexicanos de Milán atacarían el convoy a la altura de Palo Verde. La mujer era hija de un sargento de Milán y escuchó el plan de boca del propio Milán mientras se lo contaba a su padre. La mujer escuchó que los atacantes no dejarían testigos con vida y decidió recurrir a los franceses para salvar a su enamorado, que viajaba en el convoy. El coronel Jeanningros no podía dejar Chiquihuite sin guarnición y decidió mandar a la mujer al pueblo de Soledad, donde estaba el convoy para alertarles. Su ayudante de estado mayor, el capitán Jean Danjou pensó que la mujer podía ser descubierta y no llegar a tiempo y decidió junto con los tenientes Villain y Maudet llevar una compañía de la Legión a Palo Verde esa misma noche para hacer un reconocimiento al amanecer por la ruta de Soledad y ver si el convoy había sido alertado o no.

Los tres oficiales al mando de la patrulla eran veteranos expertos de la Guerra de Crimea y las campañas de Italia contra los austriacos. El capitán Danjou era un veterano de 35 años que llevaba más de 10 en la Legión. En 1853, siendo teniente de la Legión en la Guerra de Crimea, perdió una mano, al disparársele por accidente el fusil, pero Danjou se sobrepuso a la tragedia y mandó que le fabricaran una de madera para poder seguir en el ejército. Tras esto se cubrirá de gloria en el asalto a Sebastopol y será ascendido a capitán. Posteriormente participará en la campaña de Italia contra los austriacos. Danjou se distinguirá en las sangrientas batallas de Solferino y Magenta, en 1859, las cuales fueron tan trágicas que dieron lugar a la creación de la Cruz Roja, para ayudar a los heridos en combate. El teniente Villain, de 27 años, era también un veterano que fue herido en la batalla de Magenta. Por su valor en esta batalla fue nombrado “Caballero de la Legión de Honor”. El subteniente Maudet tenía 34 y también había participado en la Guerra de Crimea, donde había ganado una medalla por seguir luchando tras ser herido.

Junto a estos 3 oficiales partieron 5 suboficiales, 6 Cabos y 51 Legionarios de la 3ª Compañía del Batallón Regnault. De la tropa destacaban el sargento belga Jean Germys, condecorado en Crimea y herido en Italia, el cabo André Pinzinger, de Bavaria, con 9 años de servicios y con varias medallas ganadas en Crimea e Italia y el soldado Louis Maine, de 30 años, francés, sargento en Crimea y uno de los que plantaron la bandera francesa sobre la cúpula de la Torre Malakoff, siendo nombrado por ello “Caballero de la Legión de Honor”. El Sargento Maine hubo de renunciar a su rango para poder ir a México, ya que había suficientes plazas de suboficiales y partió como soldado raso. Otro soldado destacado fue Evaristo Berg, un subteniente francés de buena familia, que abandonó todo por ingresar anónimamente en la legión como soldado, llegando a ser cabo posteriormente.

El Capitán Danjou con la tropa mencionada y dos mulas con víveres y municiones partió el 30 de Abril de 1863. Tras la marcha nocturna y según lo planeado llegaron al amanecer a la aldea de Camarón, o Camarone, como la llaman los franceses, un conjunto de chozas de adobe y paja medias destruidas que con un conjunto de casas residenciales formaban lo que la “Hacienda de la Trinidad”, perteneciente a la familia Alarcón y abandonada por la guerra. Tras pasar la hacienda se dividieron en dos columnas para hacer un reconocimiento en un bosquecillo localizado entre la hacienda y Palo Verde, su punto de destino. Mientras las dos secciones estaban descansando en el bosquecillo de Palo Verde, unos legionarios descubrieron una polvareda cerca de Camarón, eran las tropas mexicanas y se dirigían en su dirección. Tras volver a reconocer el bosque las tropas regresan a Camarón, donde reciben disparos de francotiradores aislados. Tras ahuyentarlos la tropa busca agua infructuosamente. El tremendo calor y la dura marcha por el espeso bosquecillo, buscando al enemigo les había dejado sin una gota de agua.

Continuará…

Foto: Camarón, a 30 de abril de 1863. En primer plano aparece el Capitán Danjou, herido de muerte.

                                       imagen

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



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autor apologeta el 24/abr, 2018 17:13 Gobernador

@Lagunerohastalamuert » La compañía sin agua y no encontrando nada ni nadie, decide regresar a Chiquihuite, pero a los pocos metros de marcha descubren a los “Lanceros de Orizaba”, caballería mexicana del grupo de Milán y comandada por Joaquín Jiménez, que informado del número de legionarios por sus exploradores, divide a sus hombres para rodear a los legionarios. La compañía de legionarios forma en cuadro para hacer frente a los lanceros, con las mulas en el centro. Pero las mulas se espantan con el ruido y se escapan, siendo capturadas por el enemigo, quedándose los legionarios sin provisiones ni municiones extras. Tras rodearles, Jiménez ordena cargar a sus lanceros, que se lanzan al galope y lanza en ristre contra el cuadro, pero las certeras descargas de fusilería que lanzan los legionarios al grito de “¡Viva el Emperador!”, les detienen y les desbandan. Tras esto y para evitar nuevas cargas de caballería en campo abierto, Danjou decide parapetarse tras un pequeño muro y una valla de cactus que llega hasta la hacienda. Danjou esperaba que guarnición de granaderos del capitán Saussier que defendía el cercano Paso del Macho escuchara los disparos y acudiera en su ayuda. Tras rechazar una nueva carga y mientras el enemigo se reagrupa, Danjou decide replegarse para refugiarse en la hacienda antes de que una nueva carga acabe con los legionarios. En el repliegue hacia la bautizada por los franceses como “Hacienda Camerone”, son duramente acosados por la caballería y han de parar varias veces a lanzar descargas. Aun así logran llegar la mayoría, perdiendo solo 16 hombres.

Una vez en la hacienda y tras desalojar a varios mexicanos que la habían ocupado, los legionarios abren aspilleras en los muros para disparar y levantan barricadas. Tras esto Danjou ordena al sargento Morziki subir al techo para vigilar al enemigo. El sargento le comunica a Danjou que están rodeados de miles de enemigos. No sólo por las tropas del coronel Milán sino por cientos de guerrilleros y tropas irregulares que se habían unido al grupo de Milán esperando tener una parte en el botín obtenido al asaltar el convoy.

Mientras esperan el ataque, los legionarios combaten el calor y la falta de agua con una solitaria botella de vino. Los mexicanos mandarán a las 9:00 horas un emisario pidiendo la rendición del grupo ante la gran superioridad mexicana, miles de hombres, frente a los menos de sesenta del grupo legionario. El sargento Morziki le comunica al emisario desde su puesto en el techo que no se rendirán jamás. Tras esto los mexicanos lanzan continuos ataques en pequeños grupos, que son fácilmente rechazados por los legionarios, que sólo disparan sobre blanco seguro, ante la escasez de municiones.

Ataque tras ataque los mexicanos van ganando terreno y ocupan los muros externos y los establos, replegándose los legionarios hacia los muros del patio central de la hacienda. Posteriormente Danjou es abatido a las 11:00 horas, recibiendo un certero disparo en el pecho, disparado por francotiradores mexicanos que disparan desde el establo. Villain tomó el mando de la Compañía, los legionarios desde el patio combaten duramente y causan tremendas pérdidas a los atacantes, que no cesan de avanzar. En un momento dado los legionarios escuchan toques de corneta y ven una columna avanzar, todos piensan que son los granaderos de Saussier que vienen en su ayuda desde el Paso del Macho, pero el sargento Morziki les informa desde el tejado de que en realidad se trata de una nueva columna de infantería mexicana. Tras rechazar nuevas ofertas mexicanas para que se rindan al grito de “mierda” los legionarios sufren de nuevo ataques constantes. A las 14:00 horas el teniente Villain es abatido por francotiradores mientras atravesaba el patio. Maudet asume el mando y los legionarios siguen combatiendo como demonios furiosos, rechazando ataque tras ataque y llenando los alrededores de cadáveres de mexicanos.

El coronel Milán tras ver las numerosas pérdidas cambió de estrategia y decidió asfixiar a los defensores con humo aprovechando el viento, amontonaron paja y prendieron fuego a los establos y otros edificios. Tras un breve incendio el humo llenó el patio y los mexicanos aprovecharon para avanzar tomado posiciones muy favorables. Maudet, para entonces ya sólo cuenta dieciséis hombres en total de los 65 que formaban la 3ª Compañía para enfrentarse al asalto final. Tras una nueva oferta de rendición a la que no contestan, los legionarios sin apenas municiones reciben un furioso ataque que muchas veces tienen que rechazar a la bayoneta, uno a uno van cayendo. A las 18 horas ya no quedan más que cinco legionarios, los cabos Maine y Berg y los soldados Constantin, Leonard y Wensel. Tras acabárseles todas las municiones, el teniente Maudet, viendo que era el fin, les ordenó cargar a la bayoneta para morir como valientes. Gritando vivas a Francia y al Emperador los 5 supervivientes cargan, siendo acribillados a tiros por los mexicanos. Maudet cae herido y mueren dos soldados, los tres restantes son arrinconados y tras parlamentar se rinden ante el coronel mexicano Ángel Lucio Cambas, bajo la promesa de que se les respetarán armas y equipo y sus heridos serán atendidos.

CONTINUARÁ…

Fotos: Capitán Danjou

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autor apologeta el 24/abr, 2018 17:22 Gobernador

En total, quedaban 23 hombres vivos de la 3ª compañía, estaban heridos 20 legionarios que junto al teniente Maudet, fueron transportados al hospital de Jalapa. Posteriormente moriría Maudet a causa de sus graves heridas, siendo enterrado con honores militares por los mexicanos. Los legionarios habían sufrido 26 muertos en combate: tres oficiales y 23 soldados, el resto de soldados y oficiales supervivientes estaban heridos. Los mexicanos habían perdido en el combate a más de 300 hombres. Además, los legionarios habían salvado al convoy que pretendía asaltar Milán, que consiguió evadirse al escuchar los disparos de la batalla. El convoy llegó a su destino y finalmente Puebla fue tomada con ayuda de los cañones y municiones del convoy. El capitán Danjou había salvado el convoy con su intervención voluntaria, además de causar graves pérdidas a los mexicanos, convirtiéndose él y toda la 3ª compañía en héroes.

Al día siguiente de la batalla, el coronel Jeanningros llegó a la zona al frente de una columna de rescate, pero ya era tarde. Los mexicanos habían partido, dejando en una fosa común solo los cadáveres desnudos de los legionarios caídos en combate, devorados muchos durante la noche por los voraces coyotes. El coronel se encontró también a Casimiro Lai, el tambor de la compañía, que estaba gravemente herido y fue dado por muerto. Casimiro consiguió salir de la fosa y sobrevivir para poder informar al coronel Jeanningros de la batalla de Camarón. Entre los restos de la batalla, el coronel encontró la mano de madera del capitán Danjou, que desde entonces se veneró como una reliquia en el cuartel general de la Legión Extranjera Francesa en Sidi-bel-abbés, en Argel. Hoy en día se sigue venerando la mano de Danjou en el nuevo cuartel de la Legión, en Marsella. En Camarón la Legión había escrito su página más gloriosa, unos hombres decididos habían ido más allá de su deber, salvando al convoy y muriendo valientemente por ello. Había nacido el “Beau-Geste”, dar la vida desinteresadamente por la Legión y sus valores.

Tras la batalla de Camarón y la toma de Puebla, los franceses dominaron fácilmente México e instauraron el 10 de abril de 1864 a Maximiliano de Austria como emperador del país. Pero Juárez no se había rendido y seguía luchando con sus tropas contra Maximiliano y los franceses. Posteriormente Napoleón III le dejó solo al retirar sus tropas de México por la presión de los Estados Unidos, que ya habían resuelto su guerra civil, y por necesitar todas sus tropas frente a una posible guerra contra Prusia. El 19 de junio de 1867 el emperador Maximiliano fue fusilado por los juaristas, poniendo así fin a las intervenciones de Europa en los asuntos mexicanos.

Continuará...

Grabado: Soldados mexicanos asisten a los sobrevivientes invasores, de la Batalla en Camarón.

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autor ChiloDays el 24/abr, 2018 17:24
Visitante distinguido

@apologeta » ,,,,MAY FRIEND ME DEJA FRIYOTE VER KE USTE CREE EN ESTAS HISTORIETAS Y LEYENDAS Y NO CREYE EN LA BAIBOL (( BIBLIA EN INGLICH )) KE PA'L CASO USTE A DICHO KE SER LO MESMOU,,,,HA HA HA HA HA,,,,SE PASA MECAY

SALUDES FROM INGLAN




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autor apologeta el 24/abr, 2018 22:55 Gobernador

Un epitafio al Capitán Danjou

Danjou no eras un delirante, pero habías visto primero, como los lanceros mexicanos atacaron con brío y valor a toda prueba y después, esa determinación casi suicida de tomar la hacienda, convertida en fortaleza. Debiste comprender, casi desde el primer instante lo que se venía venir; tal vez recordaste esas otras tierras tórridas como aquí… en Camarón, sólo que aquellas eran secas, donde tu mano izquierda perdida por la explosión del cañón del rifle, defendiéndote de los combatientes del desierto. Sé que no viste muchos uniformes, ni uniformidad en aquellas tropas mexicanas, bastante desaliñadas y reúnes a los sobrevivientes y los haces jurar que se sostendrán, les reconociste superiores, como lo expresa el vizconde De Borelli en su bello poema. O quizás, el español que estaba entre tus hombres, que en otra oportunidad, te refirió las estrofas de “El soldado español de los Tercios” de Pedro Calderón de la Barca, que su final te gustaría, pues él también sabía que “la milicia no es más que una religión de hombres honrados”. Supiste que la chusma rechazada, sin patria y sin blasón, haría del regimiento su patria. Quizá agradeciste al tirador mexicano, de dislocar el paso de su corazón con la bala de su rifle. Te imagino caer desplomado, como Ceiba, arrebatada del suelo por la tormenta. Aquella furia congregada contra ti y tus legionarios, fue el mejor escenario para tu muerte. No lo supiste… no había como, pero les diste patria a tus desarrapados soldados voluntarios… los míos, se ganaban también voluntarios, el derecho a ser llamados ciudadanos de esta república, que no querían morir y por eso te explico, querido capitán valiente, te teníamos que matar, para fundirte en tu leyenda  y para dejarte aquí, en la historia de mi patria. Respetamos tu cadáver, lo sabes, cuidamos a tus heridos como si fueran propios y despojamos a tus muertos de  sus vestidos y armas, porque la guerra es ingrata y maligna, por eso el primer deber del que la pelea, debe ser el evitarla; mis soldados fueron vestidos con esos gloriosos uniformes, tan pobre era nuestro ejército republicano y siguieron con su guerra, hasta que expulsaron todo vestigio de monarquía, nos dimos república y republicanos, te dimos con nuestra sangre, la república que te honra ahora, la nacida de la conciencia hambrienta, esta sí, loca y delirante, porque hay que ser delirantes y locos para soñar la igualdad de los hombres, los míos y los tuyos, que aquí en Camarón se quedaron. Con plomo te recordamos el nombre de tu promoción en Saint Cyr… EN EL PECADO DEL IMPERIO, LLEVABAS LA PENITENCIA DE LA REPÚBLICA… RESPETADO Y VALIENTE CAPITÁN DANJOU.

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