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Cultura

Intercambio de información sobre música, lectura, teatro, etc. Apuntes del acontecer cultural en la Comarca y sus fronteras.

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autor Escrito por apologeta
Gobernador
Saturday 30 de November de 2019 16:41

EL TERREMOTO QUE HIZO A UN LADO A DIOS… LISBOA 1755!!

Tal vez Dios estuvo ocupado jugando al ajedrez o a los dados, cuando se dejó venir ese Terremoto y como consecuencia un Tsunami en Lisboa, capital de Portugal. Este terremoto fue uno de los sucesos más importantes de la historia de Europa, de tal forma que cambió el mundo.

Lisboa, es una de las metrópolis más antiguas de Europa; su fundación se remonta a tiempos anteriores a la de Londres, París e incluso la ciudad eterna, Roma. Hace unos 265 años era el centro de un gran imperio, y se decía que el rey portugués, José I, poseía más oro que todos los demás monarcas europeos juntos, procedente de las minas de Brasil y del comercio de esclavos de África Occidental.

Todo pasó El 1 de noviembre de 1755, mientras se celebraban misas con decenas de miles de fieles por el católico Día de Todos los Santos en las cuarenta iglesias, los noventa conventos y los 130 oratorios con que contaba entonces la ciudad, sobrevino un terremoto de al menos 8.5 grados en la escala de Richter. Según el periodista norteamericano Nicholas Shrady, autor del libro The Last Day, sobre esta hecatombe, dice: “De todas las capitales, esta era la que más se asemejaba a una ciudad de Dios en la tierra, que parecía el último lugar sobre el que se podía desatar la ira divina” porque “era una ciudad rebosante de devoción”. Cuya céntrica Plaza del Rossio servía para la quema de herejes por parte de la Santa Inquisición.

Pero, acaso esa gente que estaban en la casa de Dios y en un día religioso, este Dios lleno de amor desataba la tragedia!! Y me pregunto… Y DÓNDE ESTABA DIOS?? O ACASO ERA OTRA SODOMA??

A unos 250 kilómetros de la costa portuguesa, donde nadie esperaba sismos de gran magnitud, se situó el epicentro, y dos placas tectónicas atlánticas chocaron furiosamente sobre las 9:30 de la mañana, provocando el mayor terremoto desde que hay registros en la historia de Europa. Miles de personas quedaron sepultadas bajo los escombros de los edificios e iglesias que se derrumbaron por toda la ciudad media hora después, que fueron la mayoría, y según los testigos, era difícil caminar por las calles sin tropezar con cadáveres y graves heridos tras esta primera devastación.

Primera porque, tras el sismo de seis minutos y a consecuencia de este, pues había desplazado billones de litros de agua marina, un terrible tsunami llegó a Lisboa hora y media más tarde, cuando miles de supervivientes se habían concentrado en la inquisitorial Plaza del Rossio, frente al río Tajo, entre ellos, sacerdotes que instaban al resto a arrepentirse de sus pecados porque, decían, Dios había enviado aquella calamidad por su causa. Una pared de agua de varios metros de altura se abalanzó sobre ellos, que no tuvieron tiempo de refugiarse ni de huir, y los arrastró hacia el mar, llevándose la vida de centenares de personas.

Pero toda esa agua no fue suficiente para apagar cientos de incendios que se habían desatado en la ciudad, pues una cantidad ingente de velas que se habían encendido para la festividad religiosa, y tras el terremoto, el fuego provocado por las velas caídas asolaba Lisboa. Y, cuando se levantó el viento por la noche, los incendios se extendieron, uniéndose hasta formar una gigantesca columna de llamas que, en opinión del historiador estadounidense Mark Molesky, autor del libro This Gulf Of Fire, acerca de este concreto asunto, alcanzó sobre la medianoche la categoría de tormenta de fuego.

Por si todo esto fuera poco, los criminales que habían escapado de las cárceles por las brechas abiertas en los muros debido al terremoto hicieron de las suyas en la ciudad, aprovechando el caos y la anarquía; centenares de ellos saquearon casas, palacios e iglesias, violaron a las mujeres y asesinaron a todo aquel que se les antojó. Y como el cataclismo había sido tal para Lisboa, la necesidad empujó a la población a recurrir incluso al canibalismo para sobrevivir después.

Continuaremos con el Dios que destruyó su casa… y una ciudad entera!!

Foto: Ruinas del Convento do Carmo 

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