Acceder al foro

Cultura

Intercambio de información sobre música, lectura, teatro, etc. Apuntes del acontecer cultural en la Comarca y sus fronteras.

me
autor Escrito por apologeta
Gobernador
Sunday 16 de August de 2020 13:09

Felipe Mendoza Prat… El Quijote Mexicano!!

Estimados forista y lectores, tal vez ustedes no hayan escuchado sobre este personaje, pero no se preocupen… que yo tampoco. Pero Felipe Mendoza Prat, alias “El Patines” se convirtió por su manera de vivir y de morir en un ícono del Querétaro de los años ochentas y noventas, en el “Quijote de México”, pero él… si era de carne y hueso!!

La ciudad de Querétaro extraña su presencia, ya que le daba vida a su centro histórico desde 1985, ya que no faltaba cada tarde-noche soltando mensajes nada incoherentes de historia nacional. Se le extraña el grito lánguido y potente de “Zapata viveee…

Nació en la ciudad de México en 1948 Y era hijo de Antonio Mendoza Macías y Dolores del Pilar Prat Biarnau, originaria de Cataluña. Fueron seis hijos los que nacieron de esta pareja, que al llegar a Querétaro se asentaron allá por las calles de Madero y Regules.

Los compañeros de secundaria en el Colegio Salesiano lo recuerdan como estudioso, bueno para la historia y la literatura, amén de destacado en los deportes, gran lector y amable, pero no locuaz ni extrovertido. Al paso de los años se casó con la muchacha más bonita del Querétaro setentero, misma que llegó incluso a ganar certámenes de belleza y quien le dio a Felipe dos hijas.

Su locura y elocuencia comenzaron en 1980, cuando se separó de Emma Alonso y se dedicó a la crianza de perros finos. La esposa e hijas se quedaron a vivir en el lujoso Club Campestre y Felipe “quemó sus naves”… no sus patines y se fue a vivir a una obra negra en la colonia Tejeda, propiedad de su hermano Salvador, donde estuvo aproximadamente tres años. Después se muda a un baldío de al lado y construye una choza para él y su perro “Sartén”, hasta que después de nueve años lo echa de ahí la propietaria del terreno mediante juicio.

Todavía su culto padre, don Antonio Mendoza, le compró y ofreció un terreno en Santa Bárbara, frente a la Villa Bonilla, con una vista espectacular de la gran ciudad y su zona conurbada, pero El Patines rechazó la ayuda de todos porque quería vivir en libertad y sin compromisos que lo limitaran.

A mediodía se le podía ver en el centro caminando, cargando a su perrito y su cajón de bolero, entrando a las cantinas como El Rinconcito en el callejón Matamoros, buscando dar una boleada a cambio de un Don Pedro. Claro que era más cara su bebida de brandy con coca cola que el precio de la boleada, pero su compañía grata y su plática culta lo valían, así que invitaciones no le faltaban.

A esas horas no ofendía a nadie, no gritaba, reconocía caras y les hablaba por sus nombres, pero al llegar la tarde-noche el quijote que llevaba dentro de él empezaba a surgir de la revoltura del alcohol con alguna hierba o de algún residuo que quedó en su cuerpo después de las fiestas rebeldes de la juventud del San Miguel de Allende setentero y psicodélico.

CONTINUARÁ…

Foto: Felipe Mendoza… alias El Patines.

                              imagen


¿Te gustó este tema? puedes compartirlo, ¡es gratis!

Hay 1 respuestas al foro

Hola, para seguir leyendo por favor identifíquese con alguna cuenta:
no está identificado, debe identificarse para leer el resto del escrito.