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Cultura

Intercambio de información sobre música, lectura, teatro, etc. Apuntes del acontecer cultural en la Comarca y sus fronteras.

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autor Escrito por apologeta
Gobernador
Tuesday 17 de November de 2020 22:33

IGNACIO DE CAVERO… UN MEXICANO BOLIVARISTA!!

Antes de iniciar con el tema, debo citar la fuente donde adquirí el artículo: http://pacarinadelsur.com/home/figuras-e-ideas/1391-cavero-y-melo-dos-bolivaristas-en-la-vida-de-mexico -

Un economista yucateco y un general indígena neo-granadino, los dos seguidores entusiastas de la epopeya libertadora, enlazan a México y a Colombia a comienzos del siglo XIX. No pudo prever el obispo ilustrado Antonio Caballero y Góngora, que saliendo de Mérida, Yucatán, y estableciéndose en Santa Fe y Cartagena de Indias, su discípulo José Ignacio de Cavero y Cárdenas (1757-1834) terminara afiliándose al partido revolucionario que impulsaba Simón Bolívar. Ni tampoco que el indio pijao (tribu de los andes) José María Melo Ortiz (1800-1860), soldado de Bolívar en todas las campañas del Sur de América, concluyera sus días fusilado por los conservadores mexicanos en Chiapas, por defender la causa liberal de Benito Juárez.

Son estos dos ejemplos, tal vez descollantes de cómo la guerra americana de independencia hermanó a dos pueblos que aunque hoy nos parecen distantes en la geografía, nunca lo fueron en los momentos difíciles de nuestras repúblicas. Pero no fueron casos únicos: otro es el del veracruzano Miguel de Santamaría, quien en 1819 llegó a ser secretario del Congreso Constituyente de Colombia en Cúcuta y luego primer embajador de Bolívar ante Agustín de Iturbide, con todos los peligros y sutilezas que significó el enfrentamiento de un diplomático demócrata y un astuto emperador. De casos así está llena nuestra historia aun sin escribirse.

José Ignacio de Cavero y Cárdenas

Pocos neogranadinos tuvieron la suerte de José Ignacio de Cavero y Cárdenas, quien con su participación en la revolución comunera de 1781 y en la Independencia de 1810, cubrió los cuarenta años precursores de la República fundada en 1819. Todo empezó cuando en 1777 el obispo Antonio Caballero y Góngora fue promovido desde Mérida (Yucatán) al arzobispado de Santa Fe. El 29 de junio del año siguiente desembarcaba en Cartagena, donde demoró ocho meses en preparativos para el ascenso a la Sabana. Trajo consigo a doce jóvenes mexicanos, casi todos de Yucatán: Pedro Bolio y Tordecilla, José Rafael Caraveo, Joaquín Cascaya, José Domingo Duarte, Pedro y Martín Guerra Villafañe, Esteban y José María León, Francisco Medina, Antonio Mendoza, Alejandro Villoría; y con ellos, José Ignacio de Cavero y Cárdenas, hijo de Diego y de Juana de Dios, nacido entre el 23 y el 29 de junio de 1757 en familia de acendrados principios católicos, en la cual dos de los hermanos, Diego y Juan José, fueron sacerdotes. Cavero, quien entonces tenía 21 años, destacará más adelante en su vida pública al servicio de Nueva Granada, primero como realista y luego como decidido patriota y revolucionario, no importándole su origen yucateco.

Al lado del arzobispo-virrey, Cavero fungió como oficial de su secretaría y redactó personalmente la relación de mando que Caballero y Góngora dejó al virrey Gil de Lemos, en Turbaco, el 20 de febrero 1789. De los muchos documentos coloniales de esta época que de alguna forma atañen a la formidable revolución comunera, evento de la máxima importancia en los anales históricos de América, pocos tan completos y analíticos como el que redactó Cavero: diez cuadros estadísticos y muy prudentes observaciones, bastante imparciales para el momento en que se vivía, dan cuenta del estado social y económico del reino.

En Cartagena fue administrador de tabacos, oficial real y administrador de la aduana por casi veinte años, hasta 1815. Por oficio y vocación tuvo a su cuidado la espléndida biblioteca de Caballero y Góngora, de casi diez mil volúmenes, entonces tal vez la mejor del país. Sin duda, Cavero fue un hombre notablemente informado de la riqueza y las posibilidades de la Nueva Granada. Además, vivió de cerca varios de los sucesos revolucionarios que dieron al traste con la dominación española en América, como la escandalosa o injusta prisión de Antonio Nariño en Cartagena, la fracasada conspiración de los negros haitianos en 1796 para apoderarse de Cartagena después de tomar el fuerte de San Lázaro, y los ecos de la revolución de abril en Caracas.  Cualquier hombre con sentimientos patrióticos se habría visto obligado a tomar partido por la independencia, cosa que hizo Cavero. Por eso no es de extrañar que, cuando se instaló la Junta Suprema de Cartagena en 1810, por medio de su procurador Antonio José de Ayos, Cavero simpatizara abiertamente con ese acto que significaba un paso más adelante que el fidelismo que caracterizó en ese año el pronunciamiento de otras ciudades. El 14 de agosto de 1810 se creó la Junta Suprema Gubernativa de Cartagena, poder autónomo de la ciudad y de la provincia con veintidós cabildantes que, al ser aumentados en diciembre de ese año, permitió la incorporación de Cavero. A ellos les tocó sortear la insurrección del regimiento Fijo, del 4 de noviembre de 1811, movimiento realista que quiso restablecer la autoridad de Fernando VII, apresar al cabildo entero y deportarlo a España. Sofocada la rebelión y reorganizada la Junta con reconocidos patriotas, Cavero quedó como presidente rotativo de una Junta de doce miembros, de septiembre de diciembre de 1811, razón por la cual el lunes 11 de noviembre, Cavero apoyó el pliego petitorio que los diputados Ignacio Muñoz y Mauricio de Omaña dirigieron a la Junta, no sin antes ocupar con milicias los principales baluartes de la ciudad. La petición incluía nada menos que la independencia respecto de la monarquía española, la tripartición de los poderes y la extinción del Tribunal Supremo del Santo Oficio, entre otros asuntos menores.

CONTINUARÁ…

Foto: Retrato anónimo del yucateco Cavero existente en la Municipalidad de Cartagena.

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Hay 3 respuestas al foro

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