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Cultura

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autor Escrito por apologeta
Gobernador
Sunday 14 de February de 2021 16:41

La Güera Rodríguez… Mito o Realidad??

Estimados lectores y foristas, tal vez hayan oído hablar de “La Güera Rodríguez” alguna vez en su vida, pero díganme en que parte de la historia de México la ubican?? En La Reforma con Benito Juárez?? O en la Época Porfiriana?? O tal vez en el pleno inicio de nuestra Independencia.

No la ubican?? Es porque tal vez la SEP jamás la menciona en sus libros de Historia. Ya que solo nos mencionan muy contadas mujeres heroínas en nuestra Historia y ninguna de ellas es María Ignacia Rodríguez de Velasco de Osorio Barba y Bello Pereyra, más conocida como María Ignacia Rodríguez de Velasco o simplemente como la Güera Rodríguez, fue una criolla que figuró en la sociedad colonial mexicana por su belleza y riqueza, además de brindar su apoyo a la Independencia de México.

Lo que se cuenta de La Güera Rodríguez, es que ejerció el mayor grado de poder político que ha tenido una mujer en la historia de México, porque fue más que la amante: se convirtió en la consejera política del primer emperador Agustín de Iturbide, el hombre que consumó la Independencia nacional. La mujer que sedujo a una nación y cambió la historia de México.

A lo largo de nuestra historia se ha creído que los hombres son los únicos artífices y consumadores de las decisiones importantes, pero han existido personajes que se mueven en los entretelones, que manejan los hilos y deciden destinos. Tal fue el caso de la Güera Rodríguez, a quien la naturaleza la dotó de una belleza inigualable, increíble destreza mental y una gran habilidad social; estos atributos le permitieron deslumbrar en las altas esferas en las que se desenvolvió.

Se casó por primera vez en 1792 con un militar de apellido López de Peralta de Villar, con él tuvo cuatro hijos; sin embargo, dicha unión acabó en escándalo cuando él la golpeó e intentó dispararle, tiro que afortunadamente falló. Al romper con el deber femenino de sumisión de aquella época, la Güera solicitó a la iglesia la anulación de su matrimonio, aunque su esposo murió antes de conocer el dictamen, lo que la convirtió en viuda.  De manera posterior, contrajo nupcias con un adinerado comerciante del Valle de Toluca mucho mayor que ella, pero pocos meses después también murió, aumentando su ya cuantiosa fortuna.

Desde su juventud estuvo llena de admiradores, todos los hombres quedaban deslumbrados por su belleza y sobresalía del resto de mujeres, aunado a su impecable clase y cultura. Se le atribuyeron muchos amantes, entre ellos Simón Bolívar y Alexander Von Humboldt, romances que la sociedad de esa época aplaudía.

A pesar de lo que se pensaba, no sólo fue una señora frívola burguesa, existen fuentes que aseguran que también estuvo interesada en la política de la Nueva España y financió parte del movimiento independentista que inició Miguel Hidalgo en 1810; esto gracias a que fue la reina absoluta de “los Saraos” (reuniones sociales que se realizaban en las casas de las encumbradas familias de la ciudad), donde conoció a un señor de apellido “Del Castillo”, quien sería el enlace para apoyar al cura Hidalgo en su cruzada.

Estas reuniones le permitían lucirse y enterarse de información velada para muchos otros, y le otorgó un poder especial que supo usar en momentos adecuados, como cuando fue llamada por el “Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición”, acusada de complicidad con la Guerra de Independencia, quienes tenían argumentos pobres en su contra; a los que respondió evidenciando la corrupción y prácticas sexuales de algunos integrantes connotados del clero, quienes terminaron por desestimar los cargos.

Años más tarde llegaría su momento de mayor poder en el país, ya que fue ella quien, con su dinero e influencias, convenció al Virrey Apodaca de nombrar Jefe del Ejército Realista al entonces Coronel Agustín de Iturbide, con quien sostenía un romance clandestino, pues éste se encontraba casado con Ana Huarte. Una vez concedido, fungió como orquestadora intelectual para la tan anhelada “Consumación de la Independencia”.

Al convertirse en la más cercana e influyente consejera de Iturbide, le propuso incluir en el “Plan de Iguala” que el congreso fuera quien designara al nuevo emperador del país libre, pues la Güera Rodríguez tenía un alto nivel de persuasión con los integrantes de aquella Cámara. Tal parecía que en esos menesteres jugaba al ajedrez, siempre estaba un movimiento adelante de su oponente. Al final sucedió como lo tenía planeado y logró que Agustín de Iturbide fuera el elegido. O en otras palabras: ella decidió quién sería el primer emperador de México.

Aquel resonar de cabalgata que anunciaba la triunfal entrada del Ejército Trigarante, encabezado por un gallardo Agustín de Iturbide, quien en un soberbio acto de amor, desvió la ruta del contingente para pasar frente a ese balcón donde la Güera Rodríguez, más bella que nunca, le esperaba. Él detuvo la marcha y quitándose el sombrero le entregó una rosa, y le dedicó ese momento que sería parte de la historia de México.

Continuará: LA CONSTRUCCIÓN DE UNA LEYENDA

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