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La Laguna

Discusión sobre el acontecer diario en la Comarca Lagunera

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autor Escrito por Zagato
Visitante distinguido
Friday 27 de July de 2007 22:41

Cambio climatico en Coahuila ¿Que nos espera?

Evidencias técnico científicas señalan que si no disminuimos el consumo de combustibles, vendrán años con abundantes lluvias, extremas sequías, extinción de especies, incendios devastadores y nuevas enfermedades. No es el fin del mundo. Es el cambio climático que los investigadores proyectan para nuestra región Un trozo de árbol puede ayudarle a un científico a descubrir los efectos futuros del calentamiento de la Tierra. Eso viene a buscar un grupo de investigadores desde Arizona a la Sierra de Arteaga. El profesor Peter Z. Fulé y un equipo de expertos y estudiantes, instalaron hace varios días un campamento en las inmediaciones de San Antonio de las Alazanas, para recorrer las montañas en busca de material combustible que les ayude a realizar pruebas sobre el comportamiento del clima y su relación con la flora. Fulé, científico de la Universidad del Norte de Arizona, fue invitado por el doctor Eladio Cornejo, de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, para realizar una investigación sobre el comportamiento del clima y el fuego en la zona boscosa de este municipio. El objetivo, predecir las posibilidades de incendios forestales para los próximos años y elaborar programas de prevención, que contribuyan a disminuir los efectos del calentamiento global en la región. El grupo, integrado además por académicos y estudiantes del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales y de la consultoría independiente Rocky Mountain Tree-Ring Research, ha recorrido varias serranías de la zona, para tomar muestras de árboles que les proporcionarán información sobre incendios y cambios climáticos en los últimos 200 o 300 años. “La idea es desarrollar una reconstrucción de la historia de incendios forestales en los últimos siglos, y eso se puede hacer a través de cicatrices que dejan los incendios en los pinos que sobrevivieron. Se puede aprovechar la posibilidad de datar los anillos de crecimiento de los árboles, para correlacionar la ocurrencia de incendios con el clima, si había sequías, si había lluvias y si hubo cambios de temperatura”, explica Peter Z. Fulé, quien lleva varios días internado en la sierra, en busca de evidencias científicas que permitan establecer un diagnóstico climático del Norte de México. “Estamos en un tiempo en que parece que el clima va a cambiar en las próximas décadas, y sería muy útil entender mejor la relación entre un incendio y el clima… Hemos encontrado aquí en la sierra algunos ejemplos de madera que registra muy bien esta información”, precisa Fulé, quien prepara sus cosas para explorar el Cerro de la Viga, monte que se disputa con el Cerro del Potosí (en Nuevo León) y el título de la montaña más alta del norte de México. Para llegar a la Viga es necesario tomar el camino que lleva a Jamé, adentrarse en ese ejido y seguir por un camino de terracería que conecta con otro al pie de la montaña. En este punto sólo se puede subir en un vehículo 4x4 o a pie, siempre y cuando las posibilidades de lluvia sean escasas. El estudio en la Sierra de Arteaga es parte del proyecto de investigación “Interaction of Fire, Climate and Forest Structure in Northern Mexico” (Interacción del fuego con el clima y el Bosque en el Norte de México) que se prolongará hasta el año entrante. Cerca de las 10:00 de la mañana, los investigadores comienzan la escalada en tres camionetas, dos de ellas provenientes de los Estados Unidos. Durante el camino se hacen varias paradas para apreciar la flora que ha sido beneficiada por la lluvia de los días recientes y que ha interrumpido las tareas de recolección de muestras. En esta época del año el follaje es abundante. A la vista de los especialistas, se abren campos de flores y plantas multicolores y de formas diversas, enmarcados por espesos bosques de oyameles, piñoneros y encinos. El sol de media mañana es intenso, pica en la piel, pero la humedad del viento refresca a los exploradores, que han descubierto una especie de pinabete único en el mundo y que crece sólo en las partes más altas de la sierra del sur de Coahuila. Los estudiosos norteamericanos no se cansan de caminar entre el pasto y de observar este ecosistema, que a la vuelta de tres o cuatro décadas podría convertirse en un semidesierto de cactáceas y gobernadoras. Casi a la mitad de la montaña, un enorme puma café cruza de tres saltos el estrecho camino. “Sólo por esto el viaje ha valido la pena”, exclama emocionado el doctor Eladio y calcula en dos metros la longitud del animal, sabe que las posibilidades de ver un espécimen de este tipo en su hábitat natural son mínimas. Los científicos llegan por fin a la cresta de la Viga. La caminata entre las pendientes de la montaña en busca de material, comienza. Se preparan con sierras motorizadas, instrumentos especializados y plástico para envolver los trozos de madera que habrán de cortar de troncos muertos y de árboles quemados. A 3 mil 700 metros de altura, la respiración se dificulta, el corazón se acelera y la cabeza duele un poco, más cuando la condición física no es la mejor. Pero el esfuerzo vale la pena: caminar en la superficie de una de las montañas más altas del país, mientras expertos realizan minuciosos estudios a la vegetación, no es cosa de todos los días. La hora del “lunch” llega. El equipo decide almorzar en la cara sur de la Viga, sobre unas rocas que sirven de mirador natural. La vista es impresionante: enfrente la Sierra de la Martha, que los norteamericanos han comparado con Aspen, Colorado; abajo el valle de Mesa de las Tablas y en el horizonte, el gran pico azul del Potosí. Se ha puesto de moda hablar de cambio climático, lo que es un hecho para el doctor Eladio Cornejo, investigador de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, es que la tierra siempre se ha enfriado y se ha calentado, sólo que en los últimos cincuenta años el consumo de energéticos ha ido en aumento, impactando de manera directa la temperatura del globo terráqueo. Cornejo explica que la tierra está cubierta de vapor de agua y gases como el CO2, que le permiten un moderado calentamiento y estabilidad en la rotación. Detalla que si estos gases no existieran, prevalecería una temperatura de menos 18o grados y difícilmente habría vida. Cabe señalar que el incremento del CO2, surge a raíz de que el petróleo se convierte en una gran fuente de energía, y es el consumo de combustibles fósiles como la gasolina y derivados industriales, los que causan este cambio. Muestra de ello, es lo que ocurre en los hemisferios. “Se ha detectado en los polos que las concentraciones de C02 han estado fluctuando desde varios miles de años, habiendo picos y descensos en la temperatura. Antes los organismos se podían adaptar a esas variaciones, el problema está en que el incremento ahora es muy acelerado, y tenemos que buscar formas de adaptarnos y emprender acciones de mitigación o disminución de estos gases”, plantea. En el caso específico de Coahuila, Cornejo basa su diagnóstico en el estudio de la dendrocronología, que consiste en determinar la presencia de períodos secos y húmedos, a través de los anillos de los árboles. Es así como este investigador, proyecta en Semanario los resultados de años de exploración en las sierras de Arteaga y Zapalinamé. Más allá de la especulación que ha rodeado al tema, Eladio Cornejo presenta aquí evidencias científicas de lo que está por suceder. Años de sequía y períodos de lluvias extremas En el estudio más reciente que se realizó respecto a precipitaciones Eladio Cornejo explica que fue a través de muestras de la Sierra de Zapalinamé, que se reconstruyeron los últimos 400 años de precipitación en la zona. Correlacionando datos de las estaciones meteorológicas, así como de los archivos históricos y del ancho de los anillos de los árboles, se generó un modelo matemático que permitió conocer las lluvias del pasado y visualizar lo que viene. “En el último trabajo, encontramos más errática la acción de precipitación en las décadas más recientes, así como períodos de intensa precipitación, podemos mencionar sequías, como ejemplo el año de 1998, que fue de extrema sequía y temperaturas muy altas. Percibimos extremos muy erráticos”, explica el doctor Cornejo. “Tenemos información de siglos y centurias que existe un patrón muy claro y evidente, sobre que cada 50 años hay sequías, a finales y a principios de siglo hay una sequía, a mediados también, tenemos registrado eso desde 1500 para acá”, por lo que concluye que tomando en cuenta la sequía del 98, alrededor del 2050 vendrá otra sequía similar. Para Cornejo, es precisamente el extremo climático que observa en sus gráficas, el que le hace suponer que Coahuila está experimentando ya un cambio de clima importante y pone como ejemplo, el famoso efecto del “Niño”, que azotó a la región en 1997, así como el efecto de la “Niña” que trajo sequía en 1998. Severos incendios En el 2001, Cornejo explica que se realizó un trabajo de dendrocronología en el que se llegó a la conclusión de que antes de 1920, había un periodo de retorno de incendios de 14 años. Lo que inquieta al investigador es que a partir de un cambio de uso de suelo en la Sierra de Arteaga, con el establecimiento de ejidos y la reforma agraria, ya no se ha registrado ningún incendio fuerte. “Eso nos está indicando que hay una gran cantidad de combustible acumulado y el día que exista un incendio se va acabar todo, son fenómenos que se dan de manera natural. Si vemos la forma encañonada de la sierra, sus plieges y pendientes, pues las condiciones son ideales y propicias para los incendios, si le agregamos que el ambiente físico es propicio y que hay sobrecarga de combustibles… pues no quedaría nada”, afirma. Flora y fauna en extinción El doctor Cornejo calcula que difícilmente muchos animales van a poder adaptarse tan rápido al cambio climático que viene. En referencia a las plantas, el doctor estima que los antecedentes en Canadá han sido que las especies que viven más al norte son las que se están viendo más afectadas. En nuestra región, él plantea lo siguiente: “En el caso de los árboles, se van a tener que ir adaptando a mayores altitudes y latitudes, por ejemplo, todo lo que vemos aquí abajo, si no se adapta al incremento de temperatura, menos precipitación y excesiva precipitación, porque se darían los dos casos, entonces es posible que no pueda sobrevivir y se va a ir moviendo más hacia arriba, donde está más fresco y húmedo”. Más enfermedades El doctor Cornejo explica que no se tiene una bola mágica del clima, pero si el elevado uso de combustibles fósiles continúa, es todo esto lo que puede pasar. “Es muy importante que la opinión pública sepa que está ocurriendo algo y que hay evidencia técnico científica de ello, y tenemos que pensar en tomar acciones ya”. Explica que uno de los cambios más palpables, será la llegada de enfermedades que antes no había en la región. “Aquellas enfermedades tropicales que no teníamos aquí, como paludismo, dengue o malaria, pues a lo mejor empiezan a aparecer, ¿porqué?, porque los insectos empezarán a expandir su área de influencia”, comenta. Nuevos cultivos Una de las áreas que más se verá afectada es la agricultura, que de acuerdo a Cornejo, tendrá que diversificar sus cultivos conforme las condiciones climáticas, es decir, habrá muchas frutas y vegetales que difícilmente se podrán dar de nuevo en la región. Como ejemplo de esto, resalta el trabajo del doctor Froylan Rincón, también investigador de la UAAAN, quien ahora está enfocado al mejoramiento de maíces criollos en las zonas secas del sureste de Coahuila. Sin embargo, para Cornejo, la investigación que realiza la Universidad no es suficiente para darle la cara al problema y advierte que para esto, se necesita la voluntad de las autoridades. El paradigma ¿Cómo le hacemos para darle alimentación a 40 millones de pobres, sin menoscabo del medio ambiente?, cuestiona Cornejo al no tener respuesta del Gobierno y la sociedad, para disminuir el uso de combustibles fósiles. Ese es quizá el paradigma en materia de cambio climático. Cornejo confiesa que no existe una fórmula para solucionar el problema, porque mientras se habla de reducir el consumo de combustibles, se requiere energía para darle de comer a tanta gente. “Hablamos de mucho más voluntades que la de un técnico científico como en mi caso” comenta Eladio, quien ya lleva muchos años investigando el comportamiento climático de la región, y ningún funcionario le ha preguntado su opinión para el diseño de políticas ambientales. “El hecho de que tengamos datos para estar pensando en cada cuándo llueve le permite a los agricultores programar su producción y le da la clave al Gobierno mexicano de qué programas hay que impulsar. “De acuerdo a nuestros datos, estamos entrando en una época de lluvias, entonces sabemos que ya de ahora en adelante habrá humedad y para el 2050 una sequía, esto servirá para tomar una serie de acciones, de programas, de estrategias, que le permitan al gobierno estatal y federal prevenir inundaciones a través de la modificación de los cauces” comenta. Sin embargo, ninguna autoridad local se ha acercado a Cornejo para hablar sobre el tema. “No hemos platicado, a nosotros no nos han preguntado qué opinamos, qué trabajos hemos hecho, las autoridades tienen unos objetivos que cumplir y son muy respetables, pero nosotros tenemos que salir a informar a la sociedad” explica. ¿Qué podemos hacer? Para Eladio Cornejo existen pocas posibilidades. Una de ellas puede ser muy romántica, en la que la gente asume la conciencia del tema y cambia su modo de vivir, no usa el vehículo, cambia sus focos por ahorradores de energía, camina más y se pone de acuerdo con sus vecinos para trasladarse. Sin embargo, para el investigador, el mexicano requiere de métodos coercitivos. “Necesitamos que se nos diga, si no haces esto te va a costar tanto, así somos los humanos, esto requiere de un proceso educativo de largo plazo, cuando lo que necesitamos son medidas a corto plazo”, señala Cornejo. Por lo tanto, este investigador propone fuentes alternas de energía, como la radiación solar y la energía eólica (producida por el viento), para lo que México necesita de manera urgente una reforma energética. “Esta parte del norte del país puede ser una fuente importante de ingresos para la gente que vive en zonas marginadas y que no tiene muchos recursos. El desierto chihuahuense recibe cantidades importantes de radiación y no las estamos canalizando”, señala. “Hay gentes en muchas partes del país que tienen paneles solares para su uso propio, pero no existe gente que se dedique a la producción de energía, porque la energía en México la genera Pemex y CFE, por eso la importancia de una reforma energética, donde todos podamos producir energía y venderla”. Para Cornejo, lo ideal sería que las comunidades marginadas del desierto pudieran captar energía y proveer al país de ésta “Actúa local, para que pienses global”, esa es su propuesta. ¿Usted ya pensó en algo? http://www.vanguardia.com.mx/diario/noticia/saltillo/coahuila/de_portada:_cambio_climatico_en_coahuila_%C2%BFque_nos_espera?/15997

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