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La Laguna

Discusión sobre el acontecer diario en la Comarca Lagunera

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autor Escrito por Zagato
Visitante distinguido
Monday 10 de September de 2007 15:47

Y nos enteramos?...yo no me acuerdo

Operó pederasta durante 15 años en Durango Durante 15 años, un hombre apodado “El Ingeniero”, armó una red de pornografía infantil que operó, silenciosamente, en Durango. Las víctimas del “ingeniero” Durango, Durango.-Una red de pornografía infantil descubierta hace un mes en la capital de Durango, podría destapar una cloaca que involucra a policías ministeriales de elite y funcionarios públicos que presuntamente guardaron silencio del caso. El delito transitó durante la administración de tres gobernadores y cinco alcaldes. Actualmente, las autoridades judiciales de Durango, viven entre amenazas, sobornos y desacuerdos sobre los montos de una cuenta bancaria asegurada, propiedad de Manuel Arturo Saucedo Arenas de 57 años: el protagonista de esta historia. Pero no todos recuerdan el caso en esta ciudad. Quizás el bullicio provoca amnesia o la memoria es corta. Es martes y son las 9:00 de la noche. Los feligreses de la iglesia de San Agustín festejan el día de Santa Mónica. Parece que el ruido de la fiesta ha desvanecido el tema. Nadie habla del asunto. Todos atienden una noche iluminada por los fuegos artificiales lanzados desde el atrio. Los niños voltean al cielo. Las ollas respiran humo de elote. El aceite fríe como si estuviera enfadado. Es probable que ese estruendo llegara hasta la casa de Manuel Arturo Saucedo en la calle Cuauhtémoc. Tan solo a 10 cuadras de donde truena la pólvora. En esta casa de paredes viejas, las autoridades encontraron 138 videos VHS y 20 mini casetes en formato ocho milímetros. En los videos, refuerza un expediente al que Semanario tuvo acceso, Saucedo mantiene sexo con niñas. También se aseguraron mil 520 fotografías donde éstas, posan solas o acompañadas de él. Aproximarse a la casa de Arturo, es encontrarse con una ventana cuarteada donde se alcanza a ver una motocicleta; un candado en la reja, un sobre que el cartero dejó hace días y un Toyota viejo. Aquí Arturo llegaba a meter hasta 20 mujeres de entre ocho y 17 años, de las que abusaba sexualmente y filmaba. - ¿Cuántas niñas se veían?, le pregunto a un policía ministerial que ha seguido el caso. - “Dicen que a veces había filas”. - ¿Filas dentro de la casa? - “No, filas que salían hasta la calle”. Los vecinos no recuerdan así la escena. Siempre vieron solitario al “ingeniero”, como llamaban a Arturo. A decir de ellos, el pederasta era un hombre recto, reservado, un vecino obsesionado con respetar los cajones del estacionamiento. Celoso de la conversación. Fiel lector del periódico y cliente distinguido de las gorditas Aldo’s, negocio ubicado a un lado de su casa. Además era fanático de los viajes. Las autoridades me permiten ver fotos de Manuel Arturo frente al Big Ben en Londres o escoltado por un Vishnu en la India. También en las playas de Río de Janeiro, o en países como Italia o Alemania. Los investigadores creen que en estos viajes, el pederasta comercializaba los videos. Es posible que en medio de todos esos videos estaba uno: El de “Lupita” Cuando “Lupita tenía 13 años fue violada por Arturo. Ha pasado un año desde entonces. Ella es una de las 11 denunciantes que se han sumado, inicialmente, al expediente de Arturo Saucedo, después de que el 13 de julio fuera detenido y puesto en arraigo durante poco más de 20 días. “Lupita” vive al otro lado de la ciudad. En la periferia más bien. Colonia La Virgen. Allá donde caminar sobre pendientes y escuchar el paso del tren a unos metros, es la rutina del día. La colonia únicamente tiene una calle pavimentada por donde transitan los coches; taxis en su mayoría. Además la lluvia ha trazado una alfombra de lodo. “Lupita”, es una niña menudita con un lunar a un lado de los labios y ojos semirasgados Cursaba el segundo año de la secundaria cuando conoció a Brenda; una adolescente de 16 años que le comentó sobre la existencia deArturo. “Necesita de alguien que le limpie la casa”, le dijo Brenda. “Lupita” quería dinero. No dudó en aceptar. Brenda también sufrió el abuso de Arturo hasta que él, según las autoridades se aburrió de ella después de cinco meses. “Tráeme amigas y te aliviano”, le decía a Brenda. La primera ves que “Lupita” fue a casa de Arturo, este no estaba. Sólo permanecía otra muchacha de unos 17 años, según recuerda “Lupita”. Esa tarde, le llevaron gorditas del Aldo’s, donde Arturo comía..Semanas después “Lupita” conoció a Arturo. - ¿Qué te pareció cuando lo conociste? - “Se veía amable, gente bien”, me comparte la niña - ¿Después qué pasó? - “Empezaron a llegar otras muchachas” - ¿Cuántas eran? - “No me acuerdo, unas cinco” - ¿Qué años tenían más o menos? - “13 ó 14” - ¿Y luego? - “Unas entraron a un cuarto con él”. El cielo amenaza con lluvia. “Lupita”, nerviosa, juguetea con su pulsera de imágenes religiosas. La voz apenas y se le escucha y parece que quiere llorar. Su voz sube de volumen cuando pone a trabajar la memoria. Recuerda aquel momento en que le preguntaba a Brenda qué pasaba dentro de la habitación de Arturo. “¿A qué vienen Brenda?, dime la verdad”, le pedía a su amiga, “no sé”, le contestaba ella. Después de tanta insistencia, Brenda inició la confesión. Le aseguró que únicamente las tocaría. Que sería todo. Como “Lupita”, la mayoría de las víctimas de Arturo Saucedo provenían de colonias como La Mayagoitia, El Huizache, José Martí o Linda Vista; zonas populares donde la luz y agua escasean. Una postal de la colonia La Virgen, donde vive esta niña, muestra a decenas de jacales de cartón, madera, plásticos o plantas. Aquí en La Virgen desconocen el caso del pederasta. Tal vez porque la mayor parte de los medios en Durango o por lo menos los escritos, le dieron poca difusión: tan sólo 17 notas en un mes entre los diarios el Contextos y El Siglo de Durango. Lupita regresa a la conversación. - ¿Y entraste?, le pregunto. - “Sí” - ¿Y qué pasó? - “Sólo me tocó el cuerpo sin quitarme la ropa”. Tras el abuso sexual, “Lupita” abandonaría la casa y regresaría un mes después. LA MISMA TRAMPA Para el Director de Averiguaciones Previas, Antonio Molina Ravelo, las víctimas caminaban por la misma trampa: “Las muchachitas iban confiadas en que solo las iba a tocar pero después abusaba de ellas”. De hecho, según las declaraciones oficiales de las primeras niñas entrevistadas por los agentes, el pederasta les daba entre 150 y 400 pesos. Las investigaciones muestran que la capacidad financiera de Arturo Saucedo le daba para prestar 50 mil dólares, según un pagaré al que Semanario tuvo acceso. Además existe un estado de cuenta de alrededor de 400 mil dólares, según un documento en poder de las autoridades ministeriales. Para la policía ha sido difícil rastrear las cuentas bancarias propiedad del pederasta. Pero el investigador Molina Ravelo comenta: “Hacía movimientos. Lo sacaba muy rápido. Manejaba mucho dinero”. A la charla se suma Ezequiel Arreola, agente del MP y comenta: “Sí, se encontraron estados de cuenta con otros nombres”. - ¿Qué nombres?, le pregunto al agente. - No te puedo decir. Sin embargo, esta declaración contrasta con la teoría del Procurador de Justicia de Durango, Jesús Gutiérrez Vargas. Él asegura que las cuentas encontradas no arrojan nada; “No tenía movimiento. No había muchas transacciones ni movimientos de cuenta. El dinero era mínimo y era de años atrás”. Según la misma investigación, existen referencias de que Arturo Saucedo viajaba constantemente a Los Ángeles, California. Pero el Procurador está convencido que no existe ningún antecedente penal en aquel país; aunque confiesa el seguimiento de una investigación en Estados Unidos El investigador Antonio Molina asegura que en la mayoría de los videos el pederasta no filma su rostro. Únicamente sus genitales. La manera en que los especialistas han detectado a Arturo en los videos, es mediante su voz y una cicatriz en la ingle. Todas las filmaciones son en un mismo cuarto, desordenado y sucio, como la casa en general: “vieja y sin lujos”, insiste Molina. “Lupita” visitaría ese cuarto un mes después. Por tercera y última vez. Brenda, quien había sido el contacto del pederasta, le comentó a ella que Manuel Arturo Saucedo quería verla.. - ¿Qué pasó esa vez?, - “Pensé que iba a ser lo mismo, que solo me iba a tocar” - ¿Entonces qué pasó? - “Me agarró de las manos, me forzó. Y… Pos ya” - ¿Abuso de ti? - “Sí”. Asiente con la cabeza, con la mirada al suelo y las manos en las rejas. Después viene el silencio. En la calle, empiezan a caer algunas gotas del cielo, como augurando el fin de la charla. En segundos, la niña levanta un poco la mirada. No deja de soltar la reja. Con una voz que pareciera que está disculpándose y los ojos llorosos, platica el final: “Le gritaba a Brenda. ¡Ven!. ¡Ayúdame!”. “Brenda estaba afuera del cuarto y no hizo nada. Le aventé una bici que estaba ahí a Arturo y salí corriendo. Ahí estaba Brenda sin hacer nada. Cuando salía Arturo me gritó que pobre de mi si decía algo”. “Lupita” no quiere hablar más. Su caso podría ser de los más recientes. Su madre se enteró cuando los agentes que investigan el caso, dieron con su hija hace poco más de un mes. Como la mayoría de los padres, su madre aún se resiste a creerlo. Jesús, papá de “Lupita”, aún no sabe nada. “Lupita” jamás volvió a ver a Brenda. CUATRO LADRONES; UN DESCUBRIMIENTO La captura de Arturo Saucedo se debe a una casualidad. Un error del pederasta lo tiene en el Centro de Readaptación Social (CERESO) de Durango, mientras es procesado. Días antes de que fuera detenido, Saucedo Arenas interpuso una demanda de robo. Le hurtaron joyería y cámaras de video. Costaban 80 mil pesos, según él. Las autoridades lograron detener a los cuatro ladrones y recuperar la mayor parte del botín. Pero en él, venían rollos fotográficos aún sin revelar. En esas fotos ya reveladas, aparecerían niñas que simulan ser colegialas o incluso, algunas de ellas posan menstruando. La similitud entre las niñas fotografiadas y filmadas es que tienen “escaso pecho y nalgas grandes”, según un dictamen psicológico del agresor. El reporte establece que Arturo Saucedo, gustaba de poner a las niñas acostadas frente a la pared y abusar de ellas. Además existen videos en poder de la Procuraduría, donde una de las niñas de 8 años, practica sexo oral al pederasta, mientras su madre presencia el acto. Del material de video que conserva el Ministerio Público, se contabilizan 30 niñas. El material en manos del juez del Juzgado Cuarto Penal, estima que en los dos últimos años fueron 200 las victimas. Sin embargo, existen casos de otras mujeres entre 20 y 25 años. Según las autoridades, se han resistido a declarar: “No desean que sus parejas o hijos se enteren”, dicen los ministeriales. Un dato más: Existe niña de ocho años que aparece maquillada en una foto. La misma niña aparece en otra imagen, cuatro años después. Es probable que esta niña fuese de muchas que acudían por una razon: “hambre”. Una de las psicólogas que ha conversado con algunas de las niñas entrevistadas confiesa que esto era cotidiano. - ¿Tanta era la necesidad?, le pregunto a la especialista que pide el anonimato. - “Sí. Ellas me llegaron a decir que Arturo les quitó el hambre. Otras niñas sólo querían dinero para comprar un pastel para las mamás o hermanos”. Decido entonces buscar directamente al pederasta. Cierro la conversación con la informante y especialista. Es miércoles y hay humedad en el ambiente. Las manos sobre el volante del auto parecen volverse de chicle. El CERESO tiene llenos sus cajones de estacionamiento. Una futura construcción le ha quitado espacios. Dejo el auto en el bulevar y camino. Esta cárcel es un edificio amplio pero denota el paso de los años. En las oficinas, el deambular de la gente es constante. Huele a papel y carpetas. En medio de expedientes, el director de la institución, Noel Díaz, comenta que en un principio el pederasta fue protegido por aquello que le fueran a aplicar la ley del talión: al que viola, lo violan. Le solicito entrevistar a Saucedo Arenas. El director le pide a un oficial que acuda con el pederasta. Espero unos minutos. Tiempo después llega la respuesta. “Se negó”, dice el guardia. Y el director interrumpe: “Sí, ni a sus papás ha querido ver”. - ¿Bueno pero qué hace allá adentro? - “Nada lo mismo que todos” - ¿Lo mismo? - “Bueno, se le ve muchas veces solo pero está con todos…”. El director asegura que Arturo vive con la población carcelaria (dos mil 400 reos). Pero existen dudas. Cuando esta historia estaba en edición, el pederasta se había resistido a ver el material que lo culpaba. Incluso decidió renunciar a su derecho de defenderse ante el Juez Cuarto de lo Penal, Salvador Sadeck. EL BUEN VECINO El pederasta no trascendía entre sus vecinos. Siempre lo consideraron amable y respetuoso. Un hombre que no se metía con nadie. El dictamen psicológico define a Arturo como un “hombre normal que no padece ningún trastorno ni esquizofrenia ni psicosis”. El diagnóstico coincide con sus vecinos. Para ellos, el pederasta era como un fantasma. Nunca le veían. De un caminar erguido y sereno. Un hombre de pocas y cuidadosas palabras. Luis, un vecino, sabe de eso. Él recuerda que en 15 años nunca le preguntó por su nombre. - ¿Qué recuerda de su vecino?, le pregunto a Luis. - “Era tan normal. Sólo me acuerdo que me saludó horas antes de que lo agarraran”. Las pruebas psicológicas (Wenders, HTP y Colors) indican que “tenía fantasías, impulsos sexuales. Conductas recurrentes intensas que producen excitación social, incluyendo actividades sexuales con niñas de 13 años o menores. Llegó a insultar y maltratar a las niñas cuando descubría que estas le robaban”, comenta la psicóloga. Arturo tiende a la agresividad y puede pasar de una depresión a una ansiedad fácilmente. Un ejemplo, es la confesión que me hace un guardia que custodió a Arturo durante los más de 20 días de arraigo: “Nos decía: ¡van a ver, me la van a pagar cuando salga de aquí. Quería sobornarnos!”, confiesa el policía. - ¿Y cuánto les ofreció? - Pues hablaba de cien mil pesos - ¿Para quién? - Para nosotros y otras autoridades. - ¿Qué autoridades? - El procurador y otras personas. Es difícil pensar que un hombre con tal perfil psicológico, haya nacido en un pueblo de no más de 15 mil habitantes como Tepehuanes. Un poblado de la serranía a casi tres horas de la capital duranguense. Es el segundo de cinco hermanos (tres hombres y dos mujeres), todos profesionistas. Es ingeniero civil de profesión. “Hace más de 20 años llegó a trabajar para el gobierno como supervisor de agua potable, alcantarillado, sistema de drenaje y almacenamiento”, agrega la psicóloga al historial laboral del pederasta. Según los mismos reportes de las autoridades, se dedicó a construir casas y venderlas. Era prestamista y todo indica que comercializaba los videos pornográficos que él mismo filmaba. Incluso, existen los rumores sobre los videos de Arturo vistos en Internet. Ya se investiga esto. Aunque vivía solo y en apariencia nunca se casó, los investigadores, han contabilizado seis hijos con distintas mujeres. Él reconoce solo a uno. “El esquema es que él operaba solo porque era muy desconfiado, a nadie le abría. Se asomaba. Con recelo abría”, comenta un especialista. “Ni a las mujeres les abría”. “Mujeres”, así se refiere Saucedo Arenas a las niñas, según el dictamen psicológico. Ahí radica su enfermedad. En su declaración confiesa que sólo una vez tuvo sexo con una menor de 10 años, pero él asegura que fue 10 años antes. “Eran mujeres que acudían por voluntad propia”, declaró el pederasta ante el MP. Arturo fue visto en un par de cantinas: La Emboscada y el Lagarto (antes Sarape), sobre la carretera a México. Según me cuenta una mesera de La Emboscada, Arturo tomaba pura “Indio”. - ¿Qué hacía Arturo al llegar?, le pregunto a la mesera - “Nada. Estaba solo en un rincón mirando a la gente”. Antes de dejar la cantina la Emboscada, la mesera me dice: ¡Ojalá y lo maten al cabrón! Pero cuando esta edición salga, habrá pasado casi un mes desde que Arturo duerme en la cárcel. “MI ESPOSA SABE POCO DE ESTO” Los eslabones de las víctimas también tienen árbol genealógico. Don Jorge Cárdenas es una de ellas; pues es padre de “Gloria”, una niña de 14 años violada por Arturo hace un año. Jorge está montado sobre su bicicleta tiene las manos polvorientas. Camina a mi lado hasta llegar a su casa en la colonia La Virgen. Un hogar a medio construir, con maderas y plantas al frente. Allí caben cinco hijos, entre ellos “Gloria”. Jorge es plomero, albañil y electricista de oficio. Confiesa al acompañar a su hija a declarar ante el MP, decidió no entrar con ella. “Yo no quise entrar, ni la cuestioné”. - ¿Por qué no quiso entrar?, le pregunto. - “Ta’ cabrón. Con lo que uno se imagina es suficiente”. - ¿Qué sintió en el momento? - “Impotencia. Con tanto odio uno se envenena más el corazón”. La conversación es interrumpida por dos niñas con mochilas a las espaldas. Tendrán 15 años. Pasan con la mirada al suelo entre “Jorge” y yo. Entran a la casa. “¿Es una de ellas?, digo y Jorge confirma con un movimiento de cabeza.. - ¿Podría platicar con ella?, le pido. - “No. Disculpe. No quiero revivir eso. Es un secreto entre ella y yo y me lo voy a llevar a la tumba”. - ¿Su esposa sabe? - “Sabe en partes, muy poco porque tiene diabetes y no la quisimos poner grave”. - ¿Qué haría si lo tuviera de frente (Al violado)? - “Haría lo que cualquier padre. Desaparecerlo. Hacerle un beneficio a la sociedad. Lo haría por mis otras hijas, por todos los inocentes que se ven en las calles”. “Jorge” era vecino del pederasta 20 años atrás. En aquel entonces su hija, una de las 200 niñas violadas en los últimos dos años, aún no nacía. Mientras el mapa de esta red de pornografía infantil adquiere más forma, surgen nuevas víctimas e indicios de la presunta protección que recibió el pederasta: Un hombre que como muchos, parecía un buen vecino. Un vecino de “buenos modales”. http://www.semanariocoahuila.com/

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