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Política

Para dar puntos de vista sobre el acontecer político en la Comarca Lagunera y en México.

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autor Escrito por Zagato
Visitante distinguido
miércoles 29 de agosto de 2007 10:39

Hector Aguilar vs Epigmenio Ibarra

Pensando en la izquierda Linajes y tradiciones http://www.milenio.com/mexico/milenio/firma.asp?id=536928 Revolución y violencia http://www.milenio.com/mexico/milenio/firma.asp?id=537292 La cofradía comunista http://www.milenio.com/mexico/milenio/firma.asp?id=537633 Estatismo y nacionalismo http://www.milenio.com/mexico/milenio/firma.asp?id=538459 La izquierda utópica http://www.milenio.com/mexico/milenio/firma.asp?id=538802 La izquierda intelectual http://www.milenio.com/mexico/milenio/firma.asp?id=539194 La gran paradoja: libertad o igualdad http://www.milenio.com/mexico/milenio/firma.asp?id=539496 Ideología y realidad http://www.milenio.com/mexico/milenio/firma.asp?id=539862 !http://www.milenio.com/MediaCenter/columnistas/hector_aguilar_camin_int.gif! VS!http://www.milenio.com/MediaCenter/columnistas/epigmenio_ibarra_int.gif! A propósito de la Revolución Carta a Héctor Aguilar Camín Querido Héctor: Interrumpo la serie sobre el nazismo. Me veo impelido a hacerlo tras la lectura de tu texto publicado este jueves en MILENIO. Ya desde la semana pasada sigo con atención tus reflexiones sobre la izquierda. Hablas ahora de la revolución y la violencia y citas a Mao que decía que esta primera no es “un baile de buenos modales” y luego al Che cuando afirma que el revolucionario debe ser “una maquina fría de matar”. Así es. La guerra es jodida siempre. Huele a sudor, a sangre, a pólvora, a mierda. Alzarse en armas es, sin embargo, una última, digna e inevitable opción que no puede menos que tomarse cuando toda esperanza se ha perdido. Hacerlo implica, claro, la decisión de matar y morir, no podría ser de otra manera. Alzarse en armas es violentar los tiempos de la historia, hacerla parir con prisa. Es intentar el resquebrajamiento de un sistema que matando se resiste a morir y que no sabe ceder ni un ápice y ante el cual todos los esfuerzos pacíficos de transformación resultan inútiles. Alzarse en armas, más que una decisión iluminada por la ideología, puede ser resultado de un instinto primordial de justicia, de un impulso moral, de una genuina y profunda desesperación ante un estado de cosas que por la falta de libertades y sus efectos devastadores sobre los sectores más empobrecidos de la sociedad resulta intolerable. Cito también al Che: “Aun a riesgo de parecerles cursi he de decirles que la revolución es sobre todo obra de amor”. + = http://www.milenio.com/mexico/milenio/firma.asp?id=537636 Carta a Epigmenio Ibarra Querido Epigmenio: Apuntas en tu amistosa carta abierta (MILENIO 10/8/07) varias cuestiones dignas de reflexión a propósito de la violencia. Destaco tres: 1. que la vía violenta se escoge en la historia menos por ideología que por desesperación: porque no queda otra. 2. Que los que escogieron la violencia en nuestro continente son también artífices de los cambios políticos democráticos. 3. Que te estremece la idea de que México pueda hundirse en la violencia, pero que “la clase política nos acerca irresponsablemente a la confrontación”. Respecto de lo primero, mi creencia es que en la historia siempre hay opciones : siempre queda otra. La historia no es el reino de la fatalidad sino el de la libertad de los hombres. Es una libertad restringida, pero efectiva. + = http://www.milenio.com/mexico/milenio/firma.asp?id=540662 A propósito de la Revolución Otra carta a Héctor Aguilar Camín Querido Héctor: No me anima, créeme, como propósito una defensa a ultranza de la vía armada. Conozco la guerra, la he vivido y por tanto la aborrezco. He visto a demasiados jóvenes, mujeres y niños (porque la guerra la hacen, de uno y otro lado, los niños) tirados desangrándose en los campos y calles de América Latina. Llevo tatuado el doloroso y punzante recuerdo de sus rostros. Aún siento el olor almizclado de la muerte, el sudor y la pólvora sumados y no hay noche, quince años después, que los fusiles, los uniformes, el miedo no aparezcan en mis sueños. Quizás, por mis escritos, se me pueda considerar una especie de agorero que se la pasa advirtiendo sobre estallidos sociales que probablemente no se produzcan jamás. Ojala sea así. Prefiero, deseo fervientemente, por mis hijos, por mi país, estar equivocado. Percibo, sin embargo, señales ominosas; un descuido generalizado de cuestiones y principios que no debieran ser vulnerados por nadie; una especie de acomodo y apatía ante la demolición, a punta de fraudes y trampas, de las instituciones que debieran ser el pilar de nuestra incipiente democracia; una indiferencia suicida ante los problemas que enfrentan las mayorías empobrecidas. La paz parece no importarnos. La damos por sentada y no hay conciencia de que la democracia sin equidad y justicia social es sólo una palabra hueca. + = http://www.milenio.com/mexico/milenio/firma.asp?id=542057 Segunda respuesta a Epigmenio Ibarra Querido Epigmenio: Dices en tu segunda carta: “Las armas aceleran la historia” (A propósito de la revolución, MILENIO 24/8/07). Me pregunto de qué armas hablas y de qué aceleramiento. Porque no hay duda de que las armas y la violencia aceleran la historia pero no está claro que lo hagan en la dirección correcta. Las armas de la Alemania nazi aceleraron la historia de Alemania, no cabe duda, rumbo al precipicio. Las armas de la revolución rusa aceleraron la historia de Rusia pero rumbo a una versión corregida y aumentada de la tiranía que la revolución quería abolir. Las armas de la revolución china aceleraron la historia de China, pero hacia un régimen cuya violencia interna superó por momentos las cotas soviéticas, para acabar echándose también en brazos de lo que combatía: un capitalismo de altos rendimientos con mano de obra esclava o semiesclava. Las armas de la revolución cubana no parecen haber acelerado sino congelado a su país. Las armas de Bush contra Irak han acelerado al mundo árabe hacia un punto de odio y encono acaso sin retorno. ¿Qué aceleraron las armas de Al Qaeda sino la sangrienta aventura iraquí de Estados Unidos? ¿Y qué decir del saldo de las armas en África o el Medio Oriente? ¿En Rwanda, Sudán, o Líbano? No alcanzan las palabras. + = http://www.milenio.com/mexico/milenio/firma.php?id=543253

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