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Política

Para dar puntos de vista sobre el acontecer político en la Comarca Lagunera y en México.

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autor Escrito por Tox007
Visitante distinguido
sábado 17 de noviembre de 2007 09:57

Boletas secretas / Jaque Mate. Por: Sergio Sarmiento

John Ackerman

http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/311514.boletas-secretas-jaque-mate.html

Un extraño incidente, que ha llevado a que se acuse al IFAI de censurar un trabajo académico, ha servido para traer nuevamente a la atención pública un tema crucial para nuestro país.

El Instituto Federal de Acceso a la Información ha decidido no publicar dos ensayos en un libro de 14 sobre la transparencia. Los textos rechazados han sido escritos por el propio compilador del volumen, John Ackerman, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, y por su esposa, Irma Sandoval, del Instituto de Investigaciones Sociales, también de la UNAM. Ackerman ha acusado al IFAI de censura, cosa que la institución niega.

El texto de Ackerman cuestiona la negativa del IFE y del Tribunal Electoral de permitir la revisión pública de las boletas que se usaron en la elección presidencial de 2006. Se trata de un ensayo coherente y bien sustentado que parte del principio —establecido por la propia Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública que le dio origen al IFAI— de que toda información gubernamental es pública excepto aquella que está explícitamente reservada o clasificada como confidencial por la propia Ley.

El IFE decidió no permitir la revisión de las boletas porque, dijo, esto pondría en tela de juicio la “definitividad” de los procesos electorales. Argumentó también que el Artículo 254 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) obliga a destruir toda la documentación electoral. También afirmó que las boletas no son realmente “documentos gubernamentales”.

El Tribunal Electoral rechazó la idea de que las boletas no son documentos gubernamentales, pero sostuvo que, por analogía con otros documentos, éstos deben considerarse como sujetos a reserva o confidencialidad. Los magistrados dicen, por otra parte, que las boletas son “indisponibles”.

John Ackerman sostiene que éstas no son razones válidas para ocultar información gubernamental que, de conformidad con la Ley de Transparencia, debe ser pública. El que se permita la revisión de las boletas no sólo no viola ninguna Ley sino que es obligado por la Ley de Transparencia. Ackerman sostiene con argumentos jurídicos y lingüísticos que las boletas sí son documentos gubernamentales. Señala que la Ley obliga a que haya una disposición expresa para considerar como reservado o confidencial un documento, por lo cual no puede prohibirse su difusión por analogía con otros documentos. Cuestiona el argumento de que las boletas son “indisponibles”, con lo cual, dice, los magistrados están agregando una nueva categoría a la información gubernamental que no puede ser objeto de escrutinio público.

El ensayo de Ackerman es claro, contundente, original, significativo y tiene, a mi juicio, todo el instrumental que debe sustentar un texto académico. Es un ensayo ideal para ser publicado por una institución cuya función debe ser, precisamente, promover la transparencia. Después de leerlo me quedo con la impresión de que Ackerman, efectivamente, ha sido objeto de censura.

Según Ricardo Becerra del IFAI los ensayos de Ackerman y de su esposa fueron rechazados por un comité académico que incluía a Raúl Trejo Delarbre, Fernanda Somuano y Ciro Murayama. Quizá. Pero es sospechoso que sólo los ensayos de ellos han sido rechazados. Los argumentos que se han aducido, entre ellos el de que Ackerman hace excesivas referencias a trabajos de él mismo, parecen fuera de lugar una vez que se lee el texto.

Puede uno estar convencido que Felipe Calderón ganó la elección de 2006, pero eso no significa que se deba ocultar la información sobre el proceso electoral. Esto no hace más que arrojar dudas sobre la legitimidad de la elección.

El principio de definitividad no permite revertir el resultado de una elección ya calificada, pero eso no significa que los gobernados no tengamos derecho a analizar toda la información gubernamental sobre el proceso. Para eso precisamente se creó la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública. Es inaceptable que el IFE y el Tribunal Electoral hayan recurrido a triquiñuelas para impedir el cumplimiento de esta Ley.

La Suprema Corte de Justicia tiene el caso de las boletas en las manos. El ministro José Ramón Cossío, sin embargo, ha dicho que la Corte no considerará la posibilidad de transparentar las boletas. Quizá por eso es tan pertinente el trabajo de Ackerman, que busca la verdad histórica independientemente de la jurídica. Es una lástima que el IFAI haya decidido que uno de los casos más importantes sobre la transparencia en nuestro país no pueda ser tratado ni siquiera en un libro académico.


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Hay 1 respuestas al foro

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autor Tox007 el 18/nov, 2007 23:48
Visitante distinguido

Visión política:Elba Esther y el Fraude

Jorge zepeda pattersonEl mayor aporte del libro (Ricardo Raphael, Los socios de Elba Esther) reside en su último tercio. Allí se muestra la genialidad de Gordillo al convertir una estructura gremial en una impresionante maquinaria electoral. Sindicatos poderosos que promovían el voto a favor del PRI los había habido siempre. Lo que no se había hecho antes, era la construcción de una red a lo largo de todo el territorio para controlar el voto de comunidades y para penetrar las estructuras electorales.Curiosamente, todo inició bajo el aparente velo de las buenas intenciones. Durante su incursión en el grupo San Ángel, la Maestra ofreció construir una red de decenas de miles de “observadores” del proceso electoral. El SNTE contrató a especialistas, cuadriculó el territorio nacional, clasificó las casillas electorales según su “fragilidad” y montó un ejército de encuestadores de salida.Pronto se dio cuenta de que tenía el instrumento más poderoso que pudiera existir en una democracia precaria: Una maquinaria “legal” para incidir en el voto. Lo cierto es que el 2 de julio del 2000, el día de las elecciones presidenciales, Elba Esther se reunió con Vicente Fox a las 12 del día para felicitarlo por su triunfo y para informarle el margen exacto de ganancia, nueve horas antes de que lo hiciera José Woldenberg, presidente del IFE, o Ernesto Zedillo, presidente del País.Desde entonces, Elba Esther se ha hecho indispensable en las aspiraciones electorales de gobernadores y presidentes municipales. La Maestra se ufana de poder decidir en umbrales que varían entre 3 y 5% de la votación en una elección, lo cual constituye un margen decisivo en casos de comicios reñidos.En las zonas rurales los maestros suelen ser elegidos para presidir comités distritales y municipales, gracias a que son más letrados y suelen tener más información que el resto de la población. Segundo, se detectan casillas en las que históricamente no acuden los funcionarios de casilla y se coloca a las 4 de la mañana a un propio en la fila, para que sea elegido como escrutador, según el principio de “primero en la fila”. Una vez que la red detecta que posee dos funcionarios dentro de una casilla electoral se ponen en práctica diversas tácticas para alargar la jornada y propiciar el cansancio; al final se introduce un número distinto en la sumatoria de la boleta para favorecer a determinado candidato. En 2006 el 17.8% del total de funcionarios de casilla fueron sustituidos, aunque en algunos distritos alcanzó un 34%.El autor del libro puso a prueba los señalamientos de Noé Rivera y analizó la distribución del voto en las casillas en las que había habido cambios de funcionario. El resultado es aterrador: El Panal, el partido de la Maestra, mejora su votación un 40% con respecto al resto de las casillas.Si la sustitución fue del secretario de la casilla, el Panal mejora 49% y el de López Obrador pierde 20%. Raphael concluye que estos datos mostrarían la posibilidad de la que “la red electoral gordillista” haya vulnerado los candados para que los votos de las y los mexicanos contaran y se contaran democráticamente”.Bajo ese esquema no resultaría absurda la pretensión que circula en los cuarteles de Elba Esther, en los que se afirma que ellos le regalaron 500 mil votos a Calderón (el doble del margen con el que ganó la presidencia). En todo caso, las enormes canonjías que el grupo de la Maestra ha obtenido muestran que Calderón asume como cierta esa donación de votos.La película El Fraude, de Luis Mandoki que se estrena este fin de semana, ha sido objeto de toda suerte de intentos para boicotear su distribución y censurar su difusión en televisión y radio. Justamente un par de escenas sobre sesiones distritales muestran lo que el texto de Raphael describe.Las imágenes de la película son estremecedoras, los datos del libro resultan explosivos. Al margen del partido político y del candidato que cada quien haya apoyado, queda claro que los procesos electorales han sido seriamente vulnerados. El verdadero peligro para México tiene nombre de mujer.Jorge Zepeda Patterson es economista y sociólogo/director de la revista Día Siete.www.jorgezepeda.net




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