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Política

Para dar puntos de vista sobre el acontecer político en la Comarca Lagunera y en México.

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autor Escrito por ramin.ayala
Visitante distinguido
Friday 26 de August de 2016 21:08

Torreón es un asco, por los que culpan al Presidente Riquelme.

“Si la libertad significa algo, será sobre todo el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere escuchar” George Orwell

En las últimas semanas los problemas con las inundaciones y la enorme cantidad de pozos en Torreón ha aumentado la cantidad de personas molestas con el gobierno, especialmente aquellas que culpan a Miguel Riquelme, el Presidente Municipal.

Esto no es algo nuevo, ni es el único tipo de problemas del que le han culpado a él. Hace poco más de un par de meses tuvimos el asunto del puente Villa Florida, también está la lentitud que lleva el Paseo Morelos, el agua con arsénico y la falta de ella, el empleo de baja calidad en la región y una larga lista de cosas. Esta clase de quejas de los ciudadanos molestos con el Presidente Municipal sube de tono según la ocasión y la prioridad del problema para los afectados, pero eso no quiere decir que sean problemas nuevos en su mayoría.

La mayoría de los problemas relacionados con los servicios que debe brindar el Gobierno ya tienen mucho tiempo, y la mayoría de ellos han sido recurrentes a través de los años, o algunos de ellos como el del puente Villa Florida, obedecen a la suma de irresponsabilidades y omisiones de muchos años atrás. Su única diferencia es que ahora es prioridad mientras no haya otra, y pues la gente tiene que culpar a alguien. ¿Y quién es ese alguien? El alcalde Miguel Riquelme.

La realidad es que los culpables de todo esto son, precisamente, los ciudadanos quejosos. Y no porque sean ellos los que tiran la basura que provoca que los drenajes se saturen y fallen, o los que no se capacitan de verdad para obtener un mejor trabajo y calidad de vida. Lo son por el simple hecho de que la única solución que siempre dan a los problemas es la misma: ir con el Presidente (el mero-mero, el que manda, el jefe).

La idea de exigir al Presidente o Gobernador es la única solución que la mayoría siempre tiene para los problemas. No van y le exigen al servidor público de más bajo rango, o al policía, sino que todo lo quieren ver con el que manda-más. Y cuando se les ocurre intentar hacerlo con el de bajo rango y no ven resuelta su problemática, lo primero que hacen es amenazar al servidor público de ir “hasta arriba”.

Dejando de lado que esta solución simplona de la gente obedece en mucho a la prepotencia con la que la mayoría de los mexicanos nos expresamos cuando nos sentimos afectados por medio de alegar influencias, el problema original que generó la molestia del ciudadano no deja de ser válido y totalmente legítimo, pero eso no quiere decir que su solución sea la correcta.

Exigirle a una persona que resuelva la enorme cantidad de problemas, no solo actuales, sino acumulados a través del tiempo, es verdaderamente absurdo. No hay un ser humano capaz de procesar la enorme cantidad de información que recibe tan solo de quejas de los ciudadanos. Muchos argumentaran que para eso está él ahí, que para eso fue votado. Y tienen razón. Pero dejemos de lado la fantasía utópica de que una persona es capaz de procesar todo esto. Seamos prácticos y realistas. El Sr. Miguel Ángel Riquelme Solís no tiene la culpa de ser un simple Ser Humano, con limitaciones como todos nosotros.

Otro grupo de personas puede argumentar que, si bien es cierto que el alcalde no es un Súper Hombre, pues para eso tiene gente que trabaja en el gobierno. Y también tienen razón. Toda la gente que “trabaja” para el gobierno se supone que esta para eso, y que, además, debe acatar las órdenes que vienen del mero mero. El problema yace en que, aún y cuando el alcalde Miguel Riquelme sea una persona totalmente organizada y haga uso de las tecnologías de la información y de sus subordinados para procesar la enorme cantidad de quejas de la ciudadanía, al alcalde le resulta más redituable ir a la colonia inundada y salir en las cámaras para decir que él está resolviendo el problema y que están trabajando (que es lo que, no solo él, sino todos hacen). De ahí a que a él le interese resolver el problema hay un abismo. Aun haciéndolo, ello no garantiza que los siguientes gobernantes trabajen de la misma manera que él o tenga las mismas prioridades.

Dadas estas situaciones que todos conocemos tenemos varias conclusiones:

  • Una sola persona no puede hacer todo por sí mismo ni procesarlo.
  • El incentivo del gobernante no es resolver problemas, sino aparecer frente a la cámara y ganar votos mediante lo que aparenta.
  • El que un gobernante resuelva los problemas, no garantiza que los demás lo hagan. No hay continuidad.

Por estas razones es que la gente se equivoca en que su exigencia sea que LA PERSONA que representa la máxima autoridad RESUELVA LOS PROBLEMAS. Esto no quiere decir que la gente debe dejar de exigir, ya que el problema no es exigir, sino QUÉ EXIGES.

Entonces, ya que la pregunta que cabe hacernos es: ¿qué exigimos? la solución que propongo es sencilla, pero no por ello débil ni una simple ocurrencia. En realidad en algunas áreas del país se ha implementado exitosamente en tareas que corresponden al gobierno, por lo que no es un asunto nuevo. Debemos exigir quitarle al PRESIDENTE ese poder absoluto, con todas sus ambigüedades e interpretaciones en las que ellos se escudan y a la vez se hacen publicidad, y entregarle ese poder a una INSTITUCIÓN AUTÓNOMA e independiente del gobierno en turno.

Esa idea ha sido implementada exitosamente en México en ciertas actividades del gobierno, aunque de forma tardía, y ha sido la base de la democracia y la impartición de justicia en los países desarrollados. En México gracias a ella tuvimos en el año 2000 un presidente que fue electo por la ciudadanía y no por el Presidente. En EU las instituciones le han permitido tener un eficaz sistema de justicia, ese mismo del que tanto hablamos al comparar la ley y el orden que tienen allá y que muchos ven cuando visitan aquél país. A Gran Bretaña, Alemania, Corea del Sur y Australia, por mencionar a los países desarrollados occidentales, les ha permitido tener y mantener su nivel de vida. A Chile en el caso de América Latina.

La razón por la que quitarle el poder al presidente Miguel Ángel Riquelme y a los futuros presidentes, en lo que respecta a los problemas de siempre, como el drenaje pluvial, las carreteras, el servicio público de agua e incluso el de la Seguridad Pública es porque cada institución se enfocaría en sus problemas específicos y no tendría que lidiar con el alud de información, ni dicha información estaría concentrada en solo una persona con capacidad limitada.

Esto también eliminaría el incentivo que tienen los gobernantes de resolver problemas selectivamente. Las instituciones no tendrían que esperar a que la gente se queje mucho de determinado problema para actuar, o que a la gente le moleste que le pidan que respete al peatón y los señalamientos de tránsito. Es decir, la solución a los problemas no debe ser por razones políticas, sino INSTITUCIONALES. Dicha solución también le daría continuidad ya que no estaría sujeta a los cambios de régimen político o de personalidades. También le quitaría las manos a los gobernantes de los recursos públicos para usarlos en su publicidad o en la compra de votos durante las elecciones.

¿Y cómo controlarías los resultados de estas instituciones? Con más instituciones autónomas e independientes, como lo es hoy el INEGI que nos da cifras confiables y que nos permiten identificar el desempleo o la variación de los precios o del CONEVAL que nos permite determinar el número de pobres en el país. Un INEGI local del número de inundaciones presentadas por año y su tendencia, o del número de personas que infringen una regla vial.

Para profundizar más en este tema, recomiendo el libro titulado “Por qué fracasan los países” de Daron Acemoglu y James Robinson.


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Hay 25 respuestas al foro

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