Josefineando

La historia reciente de la dupla PAN- Josefina Vázquez Mota es bien conocida. Candidata presidencial panista en 2012, Vázquez Mota tenía la misión de recorrer un país incendiado por Felipe Calderón en búsqueda de convencer a los mexicanos de darle una nueva oportunidad a su partido. A pesar de que esta tarea lucía francamente imposible desde el inicio, la campaña de la candidata panista no sólo no despego, sino que nunca arrancó sus motores.

Este año, el PAN está a punto de repetir la misma suerte en el Estado de México. De ser un serio contendiente a la gubernatura de uno de los estados más ricos del país, y de tener la posibilidad real de derrotar al PRI en su propia madriguera y herir de muerte a uno de sus dos rivales electorales en 2018, el PAN pasará a ocupar un ridículo cuarto lugar en el estado gobernado por Eruviel Ávila.

Llama la atención que, tal como ocurrió en 2012, la campaña del PAN en Edomex ha transitado este año, de inicio a fin, en piloto automático. La apatía, displicencia y falta de espíritu que han caracterizado a la campaña panista son propiedades inmejorablemente representadas en la candidata elegida por ese partido como su cara más visible en las elecciones de este año.

Las posibles explicaciones de lo ocurrido al PAN en 2012 son tan conocidas que en este momento resultaría repetitivo ahondar en ellas. Sin embargo, no es ocioso apuntar que el escenario del Estado de México se parece cada vez más al de la elección presidencial de hace cinco años. Peor aún, lo más probable es que no estemos ante un par de eventos excepcionales o que no tengan oportunidad de ocurrir de nueva cuenta. Es por ello que puede resultar oportuno plantearnos un término con requisitos mínimos que nos ayude a referirnos a este tipo de eventos, a capturar su significado y, por ende, a distinguir a sus referentes.

Este tipo de ejercicios no son nuevos ni complicados. Prueba de ello es el siguiente popular término de reciente creación:

Cruzazulear: un equipo X  ha “cruzazuleado” cuando (1) X ha perdido o empatado un partido que parecía claramente definido a favor de X, y (2) cuando el gol definitivo ha sido anotado por el rival de X en los últimos minutos del partido.

De forma análoga, para comunicar lo que ocurrió con la campaña presidencial panista en 2012, y para comparar si se parece a lo que ocurre en el Estado de México en 2017, bien podríamos postular el término siguiente:

Josefinear: Un partido político X ha “josefineado” cuando (1) X ha postulado como candidato a un puesto de elección popular a un individuo Y no idóneo para competir electoralmente, (2) cuando X ha realizado una campaña sin vocación ganadora, (3) cuando con lo anterior X  ha beneficiado directa o indirectamente con su decisión a uno de sus competidores directos en la contienda y (4) cuando, una vez concluido el proceso, se descubre que X o Y han recibido arbitrariamente favores, tratos preferenciales o recursos públicos de manos de un gobierno encabezado por el candidato ganador o por algún otro integrante del partido que postulo al candidato gandor.