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Religión

Foro sobre religión.

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autor Escrito por SHADOWEYE
Visitante distinguido
Saturday 13 de September de 2008 22:34

JEHOVA (YAHVE) DIOS MALVADO ???

La mayoría de las personas, debido a la desinformación de las religiones tradicionales, siguen creyendo que Jehová es un dios justo y amoroso, pero los escritos demuestran que era un dios tribal, no universal,cruel y que su mayor obsesión era repoblar su territorio con gente que le fuera fiel. De esa manera, se aseguraba de que en el futuro no surgiera ningún foco de "idolatría" a otros dioses, pues consideraba a ese pueblo "de su propiedad personal" (Deuteronomio 7, 6). ¿Cómo  lograba eso? Allí comienza la conspiración de jehova. Debía "vaciar" previamente ese territorio de sus anteriores pobladores. Así que jehová dio órdenes de conquistarlo. Eso sí.... para asegurarse que no habría futuras "contaminaciones" religiosas, decretó muchas veces la muerte de sus habitantes: "De las ciudades de esos pueblos que jehová, tu elohim, te da en herencia, no dejarás viva alma alguna; sino que consagrarás a completo exterminio al Hitita, al Amorreo, al Cananeo, al Perezeo, al Jivveo y al Yebuseo, conforme jehová, tu elohim, te ha ordenado; a fin de que no os enseñen a imitar todas las abominaciones que han cometido en honor de sus dioses y pequéis contra jehová, vuestro elohim" (Deuteronomio 20, 16-18). 

ACLARACION:

LA PALABRA ELOHIM SIGNIFICA "DIOSES MENORES" EN PLURAL.

EL SINGULAR DE ELOHIM SERIA ELOAH.

O sea, Jehová no quería prisioneros... ni siquiera mujeres o niños, tal era su crueldad.  Por eso tampoco tuvo dudas en aplicar el mismo "remedio" entre los habitantes de su pueblo cuando éstos sentían que jehová no era el dios de bondad que ellos esperaban y comenzaron a adorar de nuevo a sus antiguos dioses: "Así ha dicho Jehová, dios de Israel: "¡Ponga cada uno su espada al costado! ¡Pasad y repasad por el campamento de puerta en puerta y matad cada uno al propio hermano, al propio compañero, al propio pariente!" (Éxodo 32, 27). Esa orden dejó como consecuencia que tres mil hombres fueran víctimas de tan drástica medida,  muriendo a manos de sus seres más queridos.

Moisés se hizo cómplice de jehová para provocar asesinatos en masa. Doy el caso de que cuando Coré se rebeló contra Moisés, éste le ordenó presentarse con 250 de sus hombres, portando incensarios ante jehová en la puerta de la Tienda del Encuentro. Cuando todos acudieron, Moisés dijo: "´En esto conoceréis que jehová me ha enviado para hacer todas estas obras y que no es ocurrencia mía: Si mueren estos hombres como muere cualquier mortal, alcanzados por la sentencia común a todo hombre, es que Jehová no me ha enviado. Pero si Jehová obra algo portentoso, si la tierra abre su boca y los traga con todo lo que les pertenece, y bajan vivos al Seól (profundidades de la tierra), sabréis que esos hombres ha rechazado a Jehová´. Y sucedió que nada más terminar de decir estas palabras, se abrió el suelo debajo de ellos; la tierra abrió su boca y se los tragó, con todas sus familias, así como a todos los hombres de Coré, con todos sus bienes". (Números 16, 28-32). Añadiéndose más adelante que "Brotó fuego de Jehová, que devoró a los 250 hombres que habían ofrecido el incienso" (Números 16, 35).  Es obvio que las armas de los Ha causaban estragos en las filas de los pobres israelitas que se rebelaban ante jehová y Moisés, su cómplice. Hay otro detalle de la extrema crueldad: Hubo judíos que se impacientaron ante la larguísima travesía por el desierto y se lo hicieron saber a Moisés, manifestándole su inquietud. La reacción de Jehová no fue precisamente "comprensiva": "Envió entonces Jehová contra el pueblo serpientes abrazadoras que mordían a la muchedumbre; y murió mucha gente de Israel" (Números 21, 6). Esas "serpientes abrasadoras eran rayos calcinadores se me figuran rayos laser.

en Éxodo 32, 27 no dudó en ordenar la muerte de tres mil hombres, en Deuteronomio 7, 9-10, Jehová le advierte a Moisés: "Has de saber, pues, que Jehová tu Dios verdadero, el dios fiel que guarda la alianza y el amor por mil generaciones a los que le aman y guardan sus mandamientos, pero que da su merecido en su propia persona a quién le odia, destruyéndole". Advirtiéndole luego en Deuteronomio 8, 19-20: "Pero si llegas a olvidarte de Jehová, tu Dios, si sigues a otros dioses, si les das culto y te postras ante ellos, yo certifico hoy ante vosotros que pereceréis. Lo mismo que las naciones que Jehová va destruyendo a vuestro paso, así pereceréis también vosotros por haber desoído la voz de Jehová, vuestro Dios". Es importante aclarar que Jehová hacía caso omiso del servilismo de Moisés, pues no dudaba en amenazarlo si notaba que su "poder" se debilitaba. Y así Moisés obedecía en todo al cruel eloah, bajo el temor de una represalia personal.

En un capítulo, el pueblo de Israel se estableció en Sittim y muchos de sus hombres se pusieron a fornicar con las hijas de Moab. Quedaron prendados con las muchachas y se postraron ante otro de los elohim, que era contactado por ese pueblo. La reacción de Jehová no se hizo esperar: "Dijo a Moisés. ´Toma a todos los jefes del pueblo y empálalos en honor de Jehová cara al sol; así cederá el furor de la cólera de Jehová ante Israel´.. Dijo Moisés a los jueces de Israel: ´Matad cada uno a los vuestros que se hayan adherido a Baal de Peor´" (Números 25, 4-5). El resultado de esos crímenes trajo aparejado una tremenda peste que asoló a un altísmo porcentaje de personas. En Números 25, 9 se describe: "Los muertos por la plaga fueron 24.000". Moisés fue el "ejecutor terrenal" de las órdenes de Jehová y para aquellos que no saben qué es la técnica de empalar, les comento que consiste en introducir un gran palo por el ano a las personas e insertárselo hasta la boca.

Jehová semejaba un animal cebado en sangre. En Números 31, 2 le dice a Moisés: "Haz que los israelitas tomen venganza de los madianitas". Así fue que mataron a todos los varones e "hicieron cautivas a las mujeres de Madián y a sus niños, y saquearon su ganado, sus rebaños y todos sus bienes. Dieron fuego a todas las ciudades en que habitaban y a todos sus campamentos" (Números 31, 9-10). Y no conforme con eso, Moisés ordenó matar "a todos los niños varones y a toda mujer que haya conocido varón" (Números 31,17).  Posteriormente, bajo las órdenes de Moisés, el "pueblo elegido" se repartía el botín, tras los saqueos. En esa ocasión, parte del botín eran las "32.000 mujeres que no habían dormido con varón" (Números 31, 28). En el texto bíblico se especifica que a Jehová le correspondieron 675 cabezas de ganado lanar, 72 de vacuno y 61 de asnal, así como 32 prisioneros (Números 31, 32-40). "El total del oro que reservaron para Jehová, de parte de los jefes de Millar y de Cien, fue de 16.750 siclos" (Números 31, 52). Aún para los más escépticos cuesta aceptar que un "dios" precise ganado, dinero y esclavas...a menos que no fuese tan espiritual como todos creìan...

Los magnicidios de Jehová, con Moisés, los pueden hallar en distintas partes de la Biblia: Al relatar la conquista del reino de Sijón, Moisés comenta como Jehová le ordenó apoderarse de ese territorio y la batalla que tuvo lugar en Yahás, confesando: "Nos apoderamos entonces de todas sus ciudades y consagramos al anatema toda ciudad: hombres, mujeres y niños, sin dejar superviviente" (Deuteronomio 2, 34). Ese hecho se reiteraría con la conquista del reino de Og, reconociendo el texto bíblico igualmente que mataron a todos sus habitantes "sin dejar ni un superviviente" (Deuteronomio 3, 3). El exterminio se repite cuando el pueblo israelita ataca a los benjaminitas por orden expresa del perverso eloah: "Jehová derrotó a Benjamín ante Israel y aquel día los israelitas mataron en Benjamín a veinticinco mil cien hombres, todos ellos armados de espada" (Jueces 20, 35), añadiendo a continuación que después "pasaron a cuchillo a los varones de la ciudad, al ganado y a todo lo que encontraron" (Jueces 20, 48). Moisés no era el único cómplice de la crueldad del eloah, pues en otro de los escritos bíblicos, Samuel le transmite a Saúl por orden de Jehová, en relación a la guerra que entablaron con los amalecitas: "Ahora vete y castiga a Amalec, consagrándolo al anatema con todo lo que posee; no tengas compasión de él, mata hombres y mujeres, niños y lactantes, bueyes y ovejas, camellos y asnos" (I Samuel 15, 3). Saúl obedeció a Samuel y "capturó vivo a Agag, rey de los amalecitas, y pasó a todo el pueblo a filo de espada en cumplimiento del anatema" (I Samuel 15, 8).

Uno de los más grandes exterminios fue en la batalla celebrada entre los israelitas comandados por Asá y Judá, y el millón de etíopes dirigidos por Zeraj, que finalizaría con la muerte de todos ellos "hasta no quedar uno vivo" (II Crónicas 14, 12).
Quiero destacar de "El libro de Enoch" dos capítulos bastantes ilustrativos. Recordemos que San Agustín afirmaba que
la Iglesia lo rechazaba de su canon,  debido a que lo consideraba muy antiguo y que, sin embargo, fue aceptado por los primeros cristianos, entre ellos, San Clemente de Alejandría.

En resumen: La crueldad de ljehova, en complicidad con Moisés, no tuvo parangón.


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