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autor Escrito por faget27
Visitante distinguido
Thursday 30 de September de 2010 18:38

Juan el Bautista: El Dilema de los Teólogos Cristianos

·  A pesar de la controversia y de los numerosos intentos por parte de las grandes religiones y sectas cristianas establecidas por negar las evidencias que atañen a la reencarnación del profeta Elías en Juan el Bautista, dichas evidencias son de tal magnitud que no pueden continuar siendo ocultadas...

La controversia comienza a partir de una profecía entregada por Malaquías durante el reinado de Darío, unos buenos 350 años antes del nacimiento de Jesús...y la profecía dice así:

 

         He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el

         día de Jehová, grande y terrible.

         Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos

         y el corazón de los hijos hacia los padres...

                  Malaquías 4:5,6

 

 

Como desde hace tiempo ha sido ampliamente aceptado tanto por los teólogos judíos como por sus colegas cristianos, la profecía se refiere a que, previamente a la llegada del Mesías, habría de regresar Elías de Tesbe, el profeta que fuera arrebatado al cielo en un carro de fuego.

El problema aquí es que las religiones y sectas cristianas se niegan hoy, siguiendo las órdenes, no de un Papa sino las dadas por el Emperador romano Justiniano al Segundo Concilio de Constatinopla en el año 533, a aceptar que en Juan Bautista reencarnara el espíritu de Elías, basando su negación en un solo versículo:

 

         Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres Tú Elías?

         Dijo: No soy.

         ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No.

         Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta

         a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?

         Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto:

         Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.

                       Juan 1:21,23

Esto parece ser contundente... y de hecho, así lo toman e interpretan los cristianos que no aceptan que pueda haber reencarnado Elías en Juan el Bautista, aunque curiosamente, omiten el explicar por qué Juan se autocalifica como "la voz de uno que clama en el desierto"... que es justamente la tarea que Elías habría de hacer. La explicación hacia esto viene más adelante en este documento.


Por el momento, comencemos revisando algunos puntos:

¿Por qué si Juan asegura no ser Elías, Jesús asevera exactamente lo contrario?

 JUAN EL BAUTISTA DICE:

Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres Tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No. Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías. Juan 1:21-23

 

JESUS DICE:

-Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. Mateo 11:14

-Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron Mateo 17:12

-Pero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como ésta escrito de él. Marcos 9:13

 

Y al rehusarse a aceptar que Elías pueda haber reencarnado en Juan el Bautista, los teólogos cristianos se meten directamente en un brete porque surgen de inmediato dos preguntas:

¿Miente alguno de los dos?
...porque si en un texto vinieran dos conceptos totalmente opuestos (e.g.: "la Tierra es redonda", "la Tierra NO es redonda") necesariamente uno de los dos es falso. El asunto sería, en este caso, dilucidar cuál de las dos afirmaciones es la correcta y verdadera... y cuál no lo es.

y

Si Elías nunca regresó (como anunciara Malaquías) ¿cómo pudo entonces haber sido Jesús el Mesías?
Resulta así, que si diéramos como buena la interpretación de que Elías NO fue Juan el Bautista, los teólogos judíos han tenido siempre la razón: Como Elías nunca llegó, tampoco lo hizo el Mesías... y por ello, lo continúan esperando.

 

Afortunadamente para nosotros, existen muchas cosas más que nos pueden ayudar a saber la verdad... y comprender que ni Juan el Bautista ni mucho menos Jesús dijeron mentira o inexactitud alguna...

Revisemos paso a paso todas las evidencias:

El Libro de Malaquías
Este libro, el último en el Antiguo Testamento, es sumamente importante porque contiene la profecía del regreso de Elías, que se llevará a cabo, como veremos de inmediato, con la reencarnación de el más grande profeta de Israel en Juan el Bautista. Nótese que las palabras del último párrafo son citadas textualmente en el pasaje de Mateo 3, cuando el ángel anuncia a Zacarías que en su hijo Juan (el Bautista) encarnaría el espíritu del profeta Elías.

 

       He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el

       día de Jehová, grande y terrible.

       Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos

       y el corazón de los hijos hacia los padres...

                Malaquías 4:5,6

 

A continuación, uno tras otro para su mejor comparación, las descripciones en el Libro 2 de Reyes de la personalidad de Elías tesbita y en el Evangelio de Mateo de la personalidad de Juan el Bautista.

 

       Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto

       de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas

       y miel silvestre.

                      Mateo 3:4

 

       Y ellos le respondieron: Un varón que tenía vestido de pelo,

       y ceñia sus lomos con un cinturón

       de cuero. Entonces él dijo: Es Elías tesbita.

                     2 de Reyes 1:8

 

¿Simple coincidencia? Veamos. Cuando el mensajero de Dios se aparece ante Zacarías para anunciarle que su mujer va a tener un hijo en el cual encarnará un profeta, anuncia con total claridad que el espíritu que morará en esa criatura por nacer es nada menos que el de Elías, citando incluso a Malaquías:

 

       E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías,

       para hacer volver los corazones de los padres a los hijos,

       y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar

       al Señor un pueblo bien dispuesto.             Lucas 1:17

 

Citemos ahora el versículo (el único) que usan incorrectamente las religiones occidentales que no pueden aceptar la ley de reencarnación porque naturalmente verían disminuido su poder moral y material sobre las consciencias de los hombres. Lo curioso es que al negar que Juan el Bautista fuera la reencarnación del espíritu de Elías, acaban por negar también las aseveraciones del mismo Divino Maestro, como se podrá ver claramente más adelante.

 

       Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres Tú Elías?

       Dijo: No soy.

       ¿Eres tú el profeta? Y respondío: No.

       Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta

       a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?

       Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto:

       Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.

                     Juan 1:21,23

 

Y ciertamente, cuando le preguntan los doctores de la ley a Juan el Bautista si era Elías, éste contesta que efectivamente, no lo es: él es Juan, hijo de Zacarías y Elizabeth.

Pero ¿qué hubiera sucedido si la pregunta le es formulada correctamente? "¿Llevas en tí el espíritu de Elías?" La respuesta, por supuesto, hubiera sido otra, confirmando lo anunciado por el ángel a Zacarías.

Y todavía existe la otra posibilidad: de que como viene constatado en Eclesiastés, el recuerdo de vidas pasadas hubiera estado vedado también para Juan el Bautista, pero Jesús, siendo el Hijo del Hombre y el Verbo Encarnado, era conocedor de todas estas cosas ocultas al normal de los mortales.

De no haber llegado el espíritu de Elías a morar en la vida y cuerpo de Juan el Bautista, las profecías de Malaquías 4 y Lucas 1 no se hubieran cumplido y el Mesías, al no regresar Elías, ¡aún no hubiera llegado! Los teólogos cristianos le están dando, inadvertidamente, la razón a los teólogos ortodoxos judíos que continúan negando que Jesús haya sido el Mesías porque también continúan esperando a Elías.

Tan no es así y que sí se cumplieron las profecías que Juan mismo lo aclara cuando reconoce ser la voz de aquel que clama en el desierto para preparar los caminos del Señor. Si Juan el Bautista no hubiese llevado en sí el espíritu del profeta Elías, ¿por qué entonces Jesús de Nazaret, el Mesías esperado de Israel, y a quien reconocemos como el Cristo, afirmaría de una manera tan rotunda éso?

 

       Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.

                   Mateo 11:14

 

       Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron,

       sino que hicieron con él todo lo que quisieron

                     Mateo 17:12

 

       Pero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que

       quisieron,  como ésta escrito de él.

                      Marcos 9:13

 

Es aquí cuando los teólogos enmudecen. Y se meten en el brete de tachar de mentiroso, debido a su incorrecta interpretación, sea a Juan el Bautista ¡o al mismo Cristo! El hecho de que entre los judíos contemporáneos a Jesús existía ya la noción y el conocimiento aceptado de la ley de reencarnación del espíritu lo demuestra el siguiente versículo, totalmente innecesario si el caso contrario hubiese sido lo verdadero:

 

       Otros decían: Es Elías. Y otros decían: Es un profeta,

       o alguno de los profetas.

                     Marcos 6:14,15

 

Tan era normal la noción de la reencarnación entre el pueblo de Israel, que de otro modo no se podría explicar el que Jesús a veces fuera tomado como la reencarnación de alguno de los profetas. En Marcos 8:27, Jesús mismo es quien pregunta a Sus discípulos:

 

       "¿Quién dicen los hombres que soy yo?"

 

       Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista,

       otros, Elías; y otros, alguno de los profetas.

                     Marcos 8:27

 

El consenso de opinión general pareciera haber sido en ese momento de que Él era la reencarnación ya sea, de Juan el Bautista o de alguno de los profetas del Antiguo Testamento. El hecho de que muchos opinaran así demuestra que la reencarnación era un concepto ampliamente difundido y aceptado en el Israel contemporáneo de Jesús...incluyendo por lo que se puede ver, al mismo Divio Maestro, quien no corrige ni enmienda esa noción.


Una lectura del siguiente versículo arroja aún más luz sobre el conocimiento que los discípulos tenían ya de la reencarnación.

 

       Al pasar Jesús vió a un hombre

       ciego de nacimiento.

       Y le preguntaron sus discípulos, diciendo:

       Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres

       para que haya nacido ciego?

              Juan 9:1,2

¿Qué sentido hubiese tenido que los discípulos de Jesús hubieran formulado esta pregunta si no supieran que se puede pecar antes de nacer, es decir, en una existencia anterior? ¿O es que alguien puede ser "castigado" por Dios -desde su nacimiento- antes de haber cometido pecado alguno?

 

La resurrección de la carne es la reencarnación del espíritu.

Una de las maneras de ocultar la ley de la reencarnación del espíritu, es a través de inclinar la interpretación de numerosos pasajes de la Biblia que tratan de aquello, para hacerles parecer que se refieren a la materialista noción de la resurreción de los cuerpos de los muertos. Jesús refuta esta interpretación materialista, y explica que la resurreción de la materia es del espíritu (los ángeles en el cielo).

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