La noche del 5 de octubre del año 539 antes de nuestra era (según nuestro calendario) sucedió lo imposible: la capital del Imperio babilonio cayó en manos enemigas. Esa noche decisiva, el rey persa Ciro el Grande, a la cabeza de las fuerzas de Media y Persia, tomó la ciudad de Babilonia. Su estrategia fue brillante.

LA ESTRATEGIA DE CIRO

Según el libro Ancient World Leaders—Cyrus the Great, “cuando Ciro se propuso conquistar Babilonia, la ciudad ya era la más importante de Oriente Medio, y probablemente del mundo entero”. El río Éufrates la atravesaba de lado a lado y llenaba los fosos que rodeaban sus enormes murallas. Con ese complejo sistema de defensa, la ciudad parecía impenetrable.

Río arriba, los hombres de Ciro desviaron el Éufrates para bajar el nivel de las aguas en la ciudad. Entonces, los soldados cruzaron a pie el río, entraron por las puertas de la ciudad —que habían quedado abiertas— y tomaron Babilonia sin encontrar apenas resistencia. Según los historiadores griegos Heródoto y Jenofonte, los babilonios se sentían tan seguros que muchos estaban de fiesta la noche del ataque, incluido el rey. (Vea el recuadro  “La escritura en la pared”.) Con esta conquista, Ciro cumplió varias profecías bíblicas sorprendentes.

La Biblia predijo que Ciro conquistaría Babilonia

 ESPECTACULARES PREDICCIONES

Las profecías de Isaías sobre la conquista de Babilonia son dignas de destacarse, pues se escribieron con unos doscientos años de antelación. ¡Y unos ciento cincuenta años antes de que naciera Ciro! Veamos algunas:

UNA LIBERACIÓN MILAGROSA

En el 607 antes de nuestra era, Babilonia había arrasado Jerusalén y se había llevado a la mayoría de los sobrevivientes. ¿Cuánto tiempo permanecerían en el exilio los judíos? “Cuando se hayan cumplidosetenta años —dijo Dios—, pediré cuentas al rey de Babilonia y a aquella nación [...], y ciertamente haré de ella yermos desolados hasta tiempo indefinido.” (Jeremías 25:12.)

Como ya se mencionó, Ciro conquistó Babilonia en el 539, tras lo cual liberó a los judíos. Estos comenzaron a llegar a la tierra de sus antepasados en el 537, justo setenta años después de ser deportados (Esdras 1:1-4). Con el tiempo, Babilonia se convirtió en “yermos desolados”, confirmando de nuevo la exactitud de las profecías bíblicas.

¿POR QUÉ DEBERÍA INTERESARLE?

Piense en esto: la Biblia predijo 1) el exilio judío de setenta años, 2) la conquista de Ciro y detalles específicos de su estrategia, y 3) que Babilonia quedaría deshabitada. Esos datos no podían venir de simples hombres. La conclusión más lógica es que “la profecía no fue traída en ningún tiempo por la voluntad del hombre, sino que hombres hablaron de parte de Dios” (2 Pedro 1:21). Obviamente, la Biblia merece nuestra atención.

DATOS GENERALES
  •  Se cree que Ciro nació cerca del año 600 antes de nuestra era. Murió en batalla cerca del año 530.

  •  La tumba de Ciro aún puede contemplarse en las ruinas de la antigua ciudad persa de Pasargada, fundada por el mismo Ciro y ubicada en el actual Irán.

  • El Cilindro de Ciro

     El Cilindro de Ciro, de 23 centímetros (9 pulgadas) de largo, es un documento de arcilla que conmemora la conquista de Babilonia y la liberación de los exiliados, entre ellos los judíos. Ha sido llamado “uno de los descubrimientos más importantes de la arqueología bíblica”.

  •  Los persas aún tiene a Ciro en gran estima.

 “LA ESCRITURA EN LA PARED”

La noche en que Ciro atacó por sorpresa Babilonia, el rey Belsasar estaba celebrando una fiesta con “mil de sus grandes”. De pronto apareció milagrosamente una mano. Delante de todo el mundo, escribió las palabras “MENÉ, MENÉ, TEQUEL y PARSÍN” sobre la pared del palacio (Daniel 5:1, 5, 25). *

El profeta Daniel le descifró el enigma al aterrado rey. En pocas palabras le dijo que su reino había “terminado”, que él había sido “pesado en la balanza” y no había dado la talla, y que Babilonia había sido entregada “a los medos y los persas” (Daniel 5:26-28). Todo se cumplió hasta el más mínimo detalle. Tanto es así que hoy día la expresión “la escritura en la pared”, muy común en algunos idiomas, se usa para referirse a una desgracia o fracaso inminente.