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Religión

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autor Escrito por Pablo
Visitante distinguido
Wednesday 23 de October de 2019 20:57

Doctrina bíblica vs doctrina católica ¿como se alcanza la Salvación?


LA DOCTRINA BIBLICA vs LA CATOLICA ¿Cómo se alcanza la Salvación?

La Doctrina Católica enseña: Solamente dentro de la Iglesia Católica se puede hallar la salvación. Es obligatorio aplicar el bautismo infantil para quitar el pecado original, y así obtener la salvación del alma. Las buenas obras son necesarias para alcanzar la vida eterna. La observación y el cumplimiento de los sacramentos son necesarios, pues son colaboradores de nuestra salvación.

La Biblia enseña: Encontramos innumerables versículos en las Santas Escrituras exponiendo claramente que la Salvación se halla solamente por la fe en Cristo, recibiéndola en forma directa de Él mismo, ya que Jesucristo es Dios eterno e infinito: «Yo soy la puerta (Jesucristo); el que por mí entrare, será salvo» (Juan 10:9). «Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo (Jesucristo), dado a los hombres, en que podamos ser salvos» (Hechos 4:12). «Mirad a mí (dice el Señor), y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más» (Isaías 45:22). «Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» (Romanos 10:13). «Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Romanos 10:9). Ni bautismos sagrados, ni ritos santificadores, ni sacramentos purificadores, pueden aportar nada a la Salvación, que es otorgada a todo pecador arrepentido que acude al Señor y deposita su confianza en Él. «Y yo (Jesucristo) les doy vida eterna» (Juan 10:28). La invitación de Jesucristo sigue siendo actual: «Venid a mí todos» (Mateo 11:28). «Y el que a mí viene, no le hecho fuera» (Juan 6:37). Sin embargo, pese al ofrecimiento divino, son muchos hoy los que lamentablemente rechazan la oferta de salvación. Él mismo dijo: «Y no queréis venir a mí para que tengáis vida» (Juan 5:40).

Las buenas obras y la Salvación

La Doctrina Católica enseña: Para ser salvo del infierno y entrar en el cielo, aparte del bautismo, hay que perseverar en la Iglesia Católica, participando de los sacramentos y demás obras adicionales. Así, permaneciendo en amor, se contribuye para la perfecta salvación y nuestra entrada en el cielo. La idea principal es que la salvación depende de nuestras buenas obras. De tal manera, y según el viejo adagio católico: ¡El bueno irá al cielo y el malo al infierno!

La Biblia enseña: Si la salvación eterna depende de nuestro obrar, estamos todos eternamente perdidos, pues nadie puede cumplir la perfecta ley de Dios: «Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia (Isaías 64:6). «Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él» (Romanos 3:20). «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe» (Efesios 2:8,9). «Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo» (Gálatas 2:16). «Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo» (Tito 3:5). Si aceptáramos que la salvación es ganada por nuestros esfuerzos personales, admitiríamos en
consecuencia que Cristo no pagó en la cruz por nuestros pecados, y que su obra expiatoria fue insuficiente para nuestra redención. La Escritura es muy clara y precisa al respecto: «Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida» (1ª Juan 5:11,12). La pregunta surge sola: ¿Tiene Ud. a Cristo en su corazón...?


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Hay 4 respuestas al foro

1
autor El depósito el 28/Oct, 2019 16:14
Visitante distinguido

@Pablo » 

Hola Pablo, yo fui un ministro de la palabra en iglesias de hermanos libres por 15 y durante 5 años en una iglesia bautista. Estudiando la iglesia primitiva me di cuenta que la iglesia del siglo 1 era catolica y no tenia las doctrinas protestantes, sino que las rechazaba. Por amor a la verdad enseñada en el siglo 1 y luego de largos meses (por no decir años) me hice catolico. Te recomiendo escuches esta serie de videos sobre el comentario biblico al evangelio de Marcos por los padres de la iglesia. Ellos explican muy bien la doctrina de la salvación según era entendida en los primeros siglos.

https://www.youtube.com/watch?v=X-HS9Kl8q6o&list=PLhc1X5qJhhdHLdmOWDu453yyUtJ-kVqIR

Que Dios te bendiga




2
autor Pablo Martin el 29/Oct, 2019 11:28
Visitante distinguido

@Pablo » 

MARÍA LA MADRE DE JESÚS A LA LUZ DE LA BIBLIA

 
María, la madre de Jesús era una mujer quien fue descrita por Dios como “muy favorecida” (Lucas 1:28). La frase “muy favorecida” viene de una palabra griega, que significa esencialmente “mucha gracia”. María recibió la gracia de Dios. La gracia es “un favor inmerecido”, significando que es algo que recibimos a pesar del hecho de que no lo merezcamos. María necesitaba de la gracia de Dios, al igual que el resto de nosotros. María misma comprendió esta hecho, al declarar en Lucas 1:47, “Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.” María reconoció que ella necesitaba ser salvada, que ella necesitaba a Dios como su Salvador. La Biblia nunca dice que María fuera otra cosa que una humana ordinaria, a quien Dios eligió utilizarla de una manera extraordinaria. Sí, María era una mujer justa y favorecida (con gracia) por Dios (Lucas 1:27-28). Al mismo tiempo María también fue un ser humano pecador, como todos los demás, que necesitaba a Jesucristo como su Salvador, al igual que todos los demás (Eclesiastés 7:20; Romanos 3:23; 6:23; 1 Juan 1:8).
María no tuvo una “inmaculada concepción” – no hay una razón bíblica para creer que el nacimiento de María fue otra cosa que un nacimiento humanamente normal. María era una virgen cuando dio a luz a Jesús (Lucas 1:34-38), pero la idea de una virginidad perpetua de María es anti-bíblica. Mateo 1:25, hablando de José, declara, “Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre Jesús.” La palabra “hasta” indica claramente que José y María tuvieron una unión sexual después del nacimiento de Jesús. José y María tuvieron varios hijos juntos después de que Jesús nació. Jesús tuvo cuatro medios-hermanos; Jacobo, José, Simón, y Judas (Mateo 13:55). Jesús también tuvo medias-hermanas, pero no se mencionan sus nombres o el número de ellas (Mateo 13:55-56). Dios bendijo y favoreció a María dándole varios hijos, lo cual en esa cultura era una clara indicación de la bendición de Dios hacia una mujer.
Una ocasión en que Jesús estaba hablando, una mujer de entre la multitud exclamó, “Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste” (Lucas 11:27). Nunca hubo una mejor oportunidad para que Jesús declarara que María era en realidad digna de alabanza y adoración. ¿Cuál fue la respuesta de Jesús? “Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.” (Lucas 11:28). Para Jesús, la obediencia a la Palabra de Dios era MAS IMPORTANTE que el ser la mujer de quien nació. En ninguna parte de la Escritura Jesús, o alguien más, dirige alguna alabanza, gloria o adoración a María. Elisabet, la pariente de María, alabó a María en Lucas 1:42-44, pero su alabanza estaba basada en el hecho de que María daría a luz a Jesús. No estaba basada en ninguna gloria inherente en María.

María estuvo ahí en la cruz cuando Jesús murió (Juan 19:25). María estuvo con los apóstoles en el día de Pentecostés (Hechos 1:14). Sin embargo, María nunca vuelve a ser mencionada después del capítulo uno del libro de los Hechos. 1). En ningún momento los apóstoles le concedieron a María un papel prominente. La muerte de María no está registrada en la Biblia. Nada se dice de María acerca de su ascensión al cielo, o siendo de alguna forma exaltada en el cielo. María debe ser respetada como la madre terrenal de Jesús, pero no es digna de adoración. En ninguna parte indica la Biblia que María puede escuchar nuestras oraciones, o que puede ser mediadora para nosotros ante Dios. Jesús es nuestro Único abogado y mediador en el cielo (1 Timoteo 2:5) Si se le hubiera ofrecido alabanza, adoración, u oraciones, María hubiera dicho lo mismo que los ángeles: “¡Adora a Dios!” (Apocalipsis 19:10; 22:9) María misma establece el ejemplo para nosotros, dirigiendo su alabanza, adoración y glorificación solamente a Dios, “Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones, porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre” (Lucas 1:46-49).
 

MENSAJE FINAL A MIS AMIGOS CATÓLICOS: La Iglesia Católica es una Iglesia Apostata (la Gran Ramera) y la Biblia manda a salir de ella: Apocalipsis 18:4 Reina-Valera 1960 Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas;



JESUS MURIO Y RESUCITO PARA EL PERDON DE NUESTROS PECADOS

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autor Pablo el 10/Nov, 2019 01:04
Visitante distinguido

JESUS MURIO Y RESUCITO PARA EL PERDON DE NUESTROS PECADOS

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Pablo Martín Lazare



SOLO ES POSIBLE LA SALVACIÓN AL INTERIOR DE LA IGLESIA CATÓLICA

4
autor SOLDADODECRISTO1 el 2/Jan, 2020 18:28
Visitante distinguido

@Pablo » 

SOLO ES POSIBLE LA SALVACIÓN PARA LOS QUE PERTENECEN A LA IGLESIA CATÓLICA. PARA PERTENECER A LA IGLESIA CATÓLICA ES NECESARIO ESTAR BAUTIZADO Y VIVIR EN GRACIA DE DIOS, ES DECIR, CUMPLIR LOS 10 MANDAMIENTOS. PARA QUE LO ENTIENDAS LEE...

Una de las grandes verdades que hace parte de la doctrina de nuestra fe católica tiene que ver con que no existe salvación por fuera de la Iglesia fundada por Cristo Jesús, Señor Nuestro.  La Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo es: Una, santa, católica, apostólica y romana. A continuación se anexa un corto estudio teológico orientado a entender esta importante verdad. Si condenarse significa ir a parar al infierno, solo existe salvación en la la Iglesia Católica, porque solamente los que pertenecen a la Iglesia son preservados del castigo eterno. Ser preservado del castigo eterno significa ser vencedor sobre las fuerzas del infierno. En el Reino de los Cielos solo entrarán los vencedores. Así será, porque así está escrito:
 
 
“Jesús le respondió: ‘Feliz eres, Simón Bar-jona, porque no te lo enseñó la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los Cielos’ Y ahora, yo te digo: Tú eres Pedro, o sea piedra, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las fuerzas del infierno no la podrán vencer
 
San Mateo 16, 17 - 18
 
“El que tenga oídos, escuche este mensaje del Espíritu a las iglesias: Al vencedor yo le daré de comer del árbol de la vida que se halla en el paraíso de Dios 
Apocalipsis 2, 7
 
“El que tenga oídos, escuche este mensaje del Espíritu a las iglesias: El vencedor no tiene nada que temer de la segunda muerte”
Apocalipsis 2, 11

Jesucristo es verdadero hombre. Jesucristo es verdadero Dios. Jesucristo es la luz del mundo. Solo los verdaderos seguidores de Cristo pueden ver la luz de Dios. Todo seguidor de Cristo pertenece a la Iglesia Católica. Solo existe salvación en la Iglesia Católica porque solamente los católicos, que están en gracia de Dios, creen en Nuestro Señor Señor y Salvador Jesucristo. Así es, porque así está escrito:
 
“Jesús habló de nuevo y dijo: 'Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá luz y vida' ”
San Juan 8, 12
 
“Les dijo: 'Ustedes son de abajo; yo soy de arriba. Ustedes son de este mundo y yo no soy de este mundo; por eso acabo de decirles que van a morir en sus pecados por no haber creído que yo soy' ”
San Juan 8, 23 - 24
 
La salvación consiste en poder ver a Dios por toda la eternidad. Solo existe salvación en la Iglesia Católica porque Jesucristo es el único camino a Dios Padre Todo Poderoso. No existe otro camino, no existe otra puerta, no existe otra Iglesia que haya sido fundada por Dios. No busques falsos milagros en falsos congresos protestantes. No busques la salvación en otra religión, porque todo aquel que se niega a creer en Cristo Jesús será condenado. Así será, porque así está escrito:
 
“Jesús contestó: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí
San Juan 14, 6
 
“Jesús, pues, tomó de nuevo la palabra: En verdad les digo: yo soy el pastor de las ovejas. Todos los que se presentaron son ladrones y malhechores; pero las ovejas no les hicieron caso. Yo soy la puerta: el que entra por mí está a salvo. Circula libremente y encuentra alimento. El ladrón entra solamente a robar, a matar y a destruir. Yo, en cambio, vine para que tengan vida y sean colmados”
San Juan 10, 7 - 10
 
“Y les dijo: Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará. El que se resista a creer se condenará”
San Marcos 16, 15 - 16
 
El Espíritu Santo es el Señor y dador de vida porque el Espíritu es quien santifica a la Iglesia. El ser humano solo tiene vida en sí mismo si está marcado con el sello del Espíritu Santo. Solo aquel que posee el Espíritu Santo pertenece a la Iglesia Católica, porque nuestra Iglesia es santa. No importa si se trata de un presbítero, religioso, obispo, cardenal o el mismo Papa. Si no tiene el Espíritu Santo no pertenece a la Iglesia porque, sencillamente, no está en comunión con Dios. El Espíritu Santo es entregado a través de los sacramentos de la Iglesia. Por los sacramentos de nuestra Iglesia el ser humano tiene vida en sí mismo. Solo hay salvación al interior de la Iglesia Católica, porque nuestra Iglesia es la única sobre la Tierra que guarda y administra los verdaderos sacramentos creados por Cristo Jesús, Señor Nuestro. Así es, porque así está escrito:
 
“No entristezcan al Espíritu Santo de Dios; éste es el sello con el que fueron marcados en espera del día de la salvación”
Carta a los Efesios 4, 30
 
“Yo soy el pan de vida. Vuestros antepasados, que comieron el maná en el desierto, murieron. Aquí tienen el pan que bajó del cielo para que lo coman y ya no mueran. Yo soy el pan vivo bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. El pan que yo daré es mi carne, y la daré para la vida del mundo”
San Juan 6, 48 - 51
 
“Dicho esto, sopló sobre ellos: ‘Reciban el Espíritu Santo. A quienes ustedes perdonen queden perdonados, y a quienes no libren de sus pecados, queden atados’ “
San Juan 20, 22 - 23
 
“Pero a todos los que lo recibieron, les concedió ser hijos de Dios: Estos son los que creen en su Nombre. Pues aquí se nace sin unión física, ni deseo carnal, ni querer de hombre: Éstos han nacido de Dios
San Juan 1, 12 - 13
 
“Jesús le contestó: 'En verdad te digo, nadie puede ver el Reino de Dios si no nace de nuevo, de arriba.' Nicodemo le dijo: '¿Cómo renacerá el hombre ya viejo? ¿Quién volverá al seno de su madre para nacer de nuevo?' Jesús le contestó: 'En verdad te digo: El que no renace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, y lo que nace del Espíritu es espíritu. Por eso no te extrañes de que te haya dicho: necesitan nacer de nuevo, de arriba. El viento sopla donde quiere y tú oyes su silbido; pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así le sucede al que ha nacido del Espíritu'”
San Juan 3, 3 - 8
 
Sólo hay verdadero bautismo, sólo hay verdadera eucaristía, sólo hay verdadera confesión, sólo hay salvación, sólo hay vida eterna en la Iglesia que es: Una, santa, católica, apostólica y romana. Ni los ateos, ni los musulmanes, ni los hinduistas, ni los budistas, ni los judíos, ni los protestantes, ni los anglicanos, ni los ortodoxos, ni ninguno que pertenezca a otra religión o iglesia, diferente de la católica, verá a Dios. Por eso, un cristiano en ningún caso puede asistir a un templo que no sea católico. Un verdadero cristiano nada tiene que hacer dentro de una mezquita, sinagoga, templo budista, templo hinduista, etc. so pena de caer en idolatría y apostasía pública de la fe. Los católicos que asisten a templos no cristianos son "católicos a medias", o lo que es lo mismo, son "cristianos tibios". De los "cristianos tibios" y del pecado de idolatría se habla enérgicamente en las sagradas escrituras, como aparece escrito a continuación:
 
“Yo sé lo que vales; no eres ni frío ni caliente; ojalá fueras lo uno o lo otro. Desgraciadamente eres tibio, ni frío ni caliente, y por eso voy a vomitarte de mi boca
Apocalipsis 3, 15 - 16
 
“No tengas otros dioses fuera de mí. No te hagas estatua ni imagen alguna de lo que hay arriba, en el cielo, abajo, en la tierra, y en las aguas debajo de la tierra. No te postres ante esos dioses, ni les des culto, porque Yo, Yahvé, tu Dios, soy un Dios celoso...”
Éxodo 20, 3 - 5
 
No te arrodillarás ante otro dios, pues Yahvé lleva por nombre Celoso: Él es un Dios celoso. No te comprometerás con la gente de aquellos países, que se prostituyen tras sus dioses y les ofrecen sacrificios. Pues, de lo contrario, te convidarán a comer sus cosas sacrificadas”
Éxodo 34, 14 - 15
 
“Porque han venido al mundo muchos seductores que no reconocen a Jesús como el Mesías venido en la carne. Esos son impostores y anticristos. Cuídense a sí mismos, para que no pierdan el fruto de sus trabajos, sino que reciban una recompensa perfecta. Todo el que se sobrepasa y no se queda dentro de la doctrina de Cristo no posee a Dios. El que permanece en la doctrina, ése sí que posee al Padre y al Hijo. Si alguien llega a ustedes y no trae esta doctrina, no lo reciban en sus casas, ni siquiera lo saluden. Porque el que lo saluda se hace cómplice de sus malas obras”
II Carta de Juan 1, 7 - 11

SOLDADO DE CRISTO





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